Capítulo 20

Vuélveme a querer

Sonrió al momento en que leía un pergamino. Aquella letra tan pulcra sólo podía ser de él, algo que le causaba cierta emoción.

Dos meses pasaron desde la última vez que había visto a Scorpius, por lo que Albus se encontraba algo complacido por su cambio de actitud y quizá su perdón. ¿Es que acaso el rubio perdonaría su comportamiento torpe e infantil y decidiría, sino ser su amigo, sí contactarse con él?

Hola, Al.

¿Cómo has estado? Yo estoy muy bien.

La otra noche soñé contigo, como cuando estábamos aquí en Hogwarts, y tú me pedías prestado el libro de pociones.

Es todo, sólo quería que lo supieras.

Hasta luego.

Se hundió en su cama, mirando el vacío a su lado.

El ave blanca y rechoncha que le había entregado el pergamino continuaba comiendo, cerca de su propia lechuza, la cual ululaba, quizá algo contenta por tener con quién platicar.

-Así que estás esperando una respuesta.

Tomó un pergamino y con una pluma mágica comenzó a escribir:

¿Qué hay, Scor?

El próximo mes es diciembre, ¿te pasarás las fiestas por acá? Ojalá podamos vernos.

Hasta pronto.

-Que carta tan escueta.

Se dijo a sí mismo, sonriendo tontamente, después dejó escapar un suspiro, atando la carta a la pata del ave, la cual agradeció la comida con un gorjeo y salió volando por la ventana.

Al llegar al ministerio esa mañana, James lo detuvo, al igual que su hermana Lily. Ambos le miraron detenidamente y sonrieron en complicidad.

-Al... ¿tienes novia, novio, o algo que se le parezca a los dos anteriores?

Albus se molestó por las palabras, dándole una patada en la pantorrilla a su hermano mayor.

-No seas baboso, James, no tengo novio, ni novia, ni nada que se le parezca –volvió a darle una patada al terminar aquellas palabras.

-Eres un abusivo, por eso nadie te quiere –el castaño lo jaló, tomando desprevenido a su hermano menor y le aplicó una llave, Albus tuvo qué pedir perdón para ser soltado.

-Tú eres un bestia, no sé cómo tu esposa aceptó estar contigo –Al se sobó el brazo, mirando con enfado al castaño.

-Ush... –James sonrió-... pero si ya me enteré de tu secreto revelador acerca de cierta persona rubia que trabaja en Hogwarts.

Albus se sorprendió por las palabras.

-Ayer fuimos a Hogwarts a hacer una visita de inspección, la cual no se hacía en años –Lily rió un poco, acomodándose traviesamente un mechón, que rebelde, le había caído sobre los ojos-, y nos encontramos a Scorpius. No sabíamos que trabajaba ahí.

-Ni yo –se cruzó de brazos-. ¿Y a qué viene tanta complicidad?

-Pues nos preguntábamos... –Lily jugó con su cabello-... si ustedes dos se habían visto.

-Sí, ya sabes... –James le dio un codazo, causándole dolor-... queremos saber si ya se hablan.

Entrecerró los ojos, pero después asintió. Los chicos sonrieron, sintiéndose felices.

-¿Entonces ahora sí lo presentarás ante nuestros padres como tu novio? –Lily le sonrió.

-No somos novios –dejó escapar un suspiro-, pero ya no voy a huir otra vez a mis sentimientos.

-¿Aún lo sigues queriendo? –preguntó James.

Tan sólo sonrió, sin contestar.