"todo…todo lo que hice estuvo mal. Desde el comienzo, estaba equivocado en todo; la escuela, la gente, el baile…Flippy…él, maldita sea, por él y por su maldito pasado es que estoy aquí, luchando por mi vida y por la de mis amigos, derramando sangre por temas que no deberían importarme…pero desgraciadamente soy parte de este desastre. Mi vida, mi sangre, todo está involucrado a este tormento…"

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– ¡¿Cuddles, qué te hicieron?! – Mikka observaba al peli amarillo caminar mismo muerto viviente–…esto está mal, muy mal…– dijo para sí–…debo comunicarme con el Mayor y con Buddhist Monkey e informarles de esto…– pero al momento de querer coger su radio, cual estaba escondida en su pantorrilla, Red pudo notar su movimiento por el rabillo del ojo

– ¡alto ahí soldadito! – Dont tomo una pequeña piedra entre los escombros, para lanzarla tipo proyectil a la mano derecha del castaño- ni se te ocurra llamar a tus jefecitos, bastardo– su arrogante sonrisa hervía la sangre de Mikka, más no podía hacer nada bajo la amenaza – ¡esto se pondrá muy interesante…!– dijo mirando a ambos demonios, quienes ya estaban frente a frente, listos para dar el primer ataque

mal…mal…todo esta…m…mal…– era lo poco que Cuddles podía balbucear. Flippy al contrario observaba a su contrincante sin pronunciar palabra o gemido algún, su sola apariencia ya atemorizaba.

Su cabeza estaba hecho trisas, tenía un solo ojo colgando de sus fauces, su cuero cabelludo estaba hundido, y el líquido cerebral se esparcía por todo su lomo. Pero mientras transcurrían los segundos, su forma comenzaba a cambiar, comenzaba a recuperarse del anterior ataque de Red

¿acaso estos dos piensan pelear aquí, ahora? – un enfrentamiento entre dos monstruos era aterrador, pero contando con Red sería una total desgracia para la misión– Mayor, Buddhist Monkey… ¡por favor, ayúdenme por favor!

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-¡¿qué…fue eso?!- un impulso nervioso recorrió toda su espalda, como una gota de agua helada resbalándose hasta las puntas de sus pies. Su corazón se estremeció, un presentimiento de peligro abarcaba la mente de la peli rosa

-¿Qué sucede Giggles?- pregunto su madre, quien aguardaba con los familiares del resto de los niños

-eh…em…no es nada- dijo fingiendo con una sonrisa, mas esta no fue creíble para cierto peli naranja

-¿también sentiste un frio recorrer tu cuerpo?- dijo Handy, atrayendo la atención de todos

-¿cómo…?- miro asombrada y asustada a la vez al joven obrero

-yo también lo sentí, solo que hace unos minutos atrás…- su semblante era serio, mostraba cierto miedo y confusión- sentí…sentí un frio recorrer todo mi cuerpo…un frio que me aterro por completo el alma, como si Petunia hubiera/-

-¡oye, no digas cosas!- Russell intervino en la conversación- Lummpy está con ellos, aparte que son muy fuertes y pueden curarse en cuestión de segundos-

-yo no diría que en cuestión de segundos- Rat se acercó al grupo mientras repartía con algunos soldados, paquetes a cada ciudadano del sector- el metabolismo de esos chicos es de prácticament minutos, y eso que no contamos con las heridas mortales como desmembramientos, cortes transversales y otros más-

-disculpe señor, pero está empeorando el ánimo de todos- dijo Handy- de todas formas, ellos están preparados para lo peor, son fuertes y agiles, y como dijo Russell, Lummpy y el general Bud están con ellos- todos guardaron silencio, confiados en las palabras del joven obrero, más Giggles era la excepción. Un extraño dolor punzaba en su corazón, un sentimiento de terror se apoderaba de su mente, el miedo recorría todo su cuerpo; era demasiado, era el mismo presentimiento que tubo cuando Cuddles estaba a punto de morir en aquella vez.

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El viento revoloteaba las blancas y casi transparentes cortinas, las sabanas caían de un lado de la cama, una almohada estaba tirada en el suelo alfombrado junto a tarjetas de famosos, y una polera amarilla con orejitas de conejos en la capucha yacía sobre la cama, moviéndose al ritmo de la respiración del intruso bajo las mantas…

-¿dónde…estoy?- abrió lentamente sus ojos, mirando primero el techo cubierto con poster de artistas y bandas de rock. Elevo sus manos y las estiro, luego se elevó quedando sentado, pensando, tomándose su tiempo en despertar su mente- cierto, es mi habitación- dijo el peli amarillo.

Sacó los pies de la cama, colocándolos en sus pantuflas rosadas en forma de conejito. Revoloteó sus mechones dorados que cubrían sus negros ojos somnolientos, liberándose de cualquier cosa que le bloqueara la visión matutina…

-pero… ¿Por qué estoy en mi habitación?- se dijo medio somnoliento, tratando de comprender todo lo ocurrido en esos últimos minutos…

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-¡Cuddles, detente!- un escenario de típica guerra griega, pero omitiendo la parte en que los luchadores regresaban a la vida luego de ser despellejados o descuartizados vivos. Mikka tan solo podía observar la masacre, ya que su cuerpo estaba envuelto en muchas heridas producto de los ataques de cierto peli rojo.

El mencionado estaba contrario del castaño; este contemplaba los destrozos de esos dos en batalla, deleitándose con el crujir de los huesos, la sangre regándose por el polvoriento piso de piedras, y más el ser quien de fin al último en quedar en pie…

-ese maldito soldado…espero que no muera en manos de ese conejito, sería una pérdida de mi tiempo- dijo saboreándose los labios- aunque de todas formas disfrutare desmembrando al amarillo ese-

-¡cállate!- Mikka disparo hacia Red, pero este detuvo la bala con la palma de su mano- ¡maldito demonio!- exclamo lleno de rabia e impotencia

-¡di lo que quieras, pero te recomiendo que comiences a rezar por tu vida!- sus ojos no se apartaban de la pelea entre demonios- esto será un gran espectáculo- se dijo para sí.

Tanto Cuddles como Flippy no daban tregua a su adversario, sus golpes, cortes, todo de ellos eran fijados directo a puntos críticos de su contrincante. No les importaba quedarse sin energías o que sus cuerpos estén por desarmarse como un rompecabezas, ellos recuperaban las fuerzas impresionantemente y volvían a atacar.

Flippy hacia danzar la hoja de su cuchilla en el cuerpo del peli amarillo, como si fuese su pista de baile, Cuddles estaba desesperado por arrancarle la piel al joven veterano, sus uñas no se detenían inclusive al tocar el hueso del soldado. El enfrentamiento de bestias estaba a la par, no había punto para desequilibrar la balanza, tan solo la suerte, el destino, o la debilidad de uno de ellos podía detener el holocausto.

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Estaba parado en medio de su recamara, contemplando en el estante la colección de libros de fantasía y acción que tanto le gustaba. A su izquierda estaba su escritorio, con los libros y cuadernos de la escuela central de Happy Tree, también unos porta retratos de sus amigos en diferentes lugares como el campo, un pequeño estadio de futbol, visitas a otra ciudad, la playa…- la playa…ese lugar…- contemplo la fotografía del marco de aquel escenario. Lo tomo con delicadeza y poso sus dedos, deslizándola por la imagen- en este lugar, yo…- quedo mirando la imagen por varios segundos, largos y pesados segundos que parecían nunca acabar- ¡es cierto, llegare tarde a la escuela!- dejo el marco en la mesa y se dispuso a alistarse para ir a estudiar.

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-qué extraña sensación…- el equipo especial y unos cuantos soldados estaban dirigiéndose a la nave principal, a resguardar al Mayor quien estaba en graves circunstancias dado a su pelea con Mole Kracter

-¿sucede algo general?- pregunto uno de los soldados

-no, no es nada. Apresúrense en llegar a la nave, debemos atender al Mayor- pese a su reciente incomodidad, Bud no podía priorizar otra cosa que no sea la vida de su amigo, aunque tenga el virus en su cuerpo no garantizaba una rápida recuperación.

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-pase lo que pase…Cuddles, tienes que volver con vida- Giggles rezaba con desesperación, pidiendo con todas sus fuerzas el regreso de sus amigos a salvo, en especial de su amado peli amarillo- estaré esperando por ti Cuddles, lo estaré siempre-

-no pierdas las esperanzas- Handy apareció a su lado, ambos estaban en una esquina acomodando sus pertenencias antes de salir de la base. El joven obrero tomo una maleta y la apilo sobre el montículo de equipaje de los demás compañeros- es cierto que ellos son diferentes a nosotros, tienen habilidades que uno encontraría en revistas de héroes y esas cosas, por ello no me preocupo mucho que salgan muy mal heridos-

-lo sé, pueden curarse como bien nos dijeron…pero… ¿qué sucede si llegan a atraparlos?- Giggles bajo su mirada muy triste y preocupada, temiendo lo peor de los casos en la batalla

-yo confió en Petunia, en Flippy y en Cuddles. Ellos tres, junto a los generales lograran una victoria sin igual, ya lo veras- froto con su ante brazo la cabeza de la pequeña, transmitiéndole un poco de tranquilidad- aunque la verdad, no me fio mucho de ese tipo Lummpy, es demasiado torpe eh infantil-

-nunca me imaginé que él también fuera igual que los chicos, aunque ese estilo no le sienta nada mal- respondió Giggles esta vez con una sonrisa

-Petunia…- hizo una pausa, frunciendo el ceño- ella me conto cosas de aquel tipo, acerca de sus acosos y la vez que la mato en la escuela. Al comienzo me sorprendí, luego entendí su desprecio a ese general-

-ella no me dijo nada de eso- de cierta forma, Giggles se sintió traicionada por su amiga. El no contarle algo tan grave a ella, siendo casi hermanas, aunque es algo comprensible con respecto al novio de esta-bueno, no es algo por lo que hay que llorar, después de todo ella siempre fue reservada de cierta forma con sus cosas-

-tal vez no te lo dijo por ser su mejor amiga, no quería que tú sufrieras por una noticia así, además eso quedo en el pasado por lo que me dijo-

-ya veo…pero Handy, ¿Cuándo te dijo sobre ese incidente con el maestro Lummpy?-

-oh, bueno, me lo dijo después de que hicimos el amor- respondió con una gran sonrisa y sus mejillas sonrojadas

-¿eh?...- Giggles se tomó unos segundos en procesar la respuesta- ¡¿EEEEEEHHHH?!-

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Su habitual ropa, su polera amarilla de conejito, unos jeans celestes y sus zapatillas de rojo con blanco. Estaba listo para irse a la escuela y encontrarse con sus amigos…

-Cuddles, llegaras tarde a la escuela- la voz de una mujer, tan cálida y armoniosa, era la voz de la mujer que crio de él desde que era un tierno bebé- date prisa en desayunar cariño-

-mamá…- dijo Cuddles, acercándose a la mesa del comedor, donde estaba una gran cantidad de platos con deliciosos y nutritivos alimentos para consumir- tiene buena pinta- dijo con una pequeña gota de baba saliendo de la comisura de su boca

-apúrate hijo, las clases ya están por empezar- esta vez fue su padre quien hablo. Cuddles lo miro, luego a su madre-¿sucede algo?- pregunto el señor, dejando a un lado el periódico del día

-no, no pasa nada- respondió sin animo alguno. Tomo una silla y la retiro, se acomodó frente su padre, mientras su madre lavaba los platos y ollas del fregadero- ¿Por qué estoy acá?- no entendía nada, su memoria le decía que ese escenario no era el correcto, que no debería estar ahí, pero no tenía alternativas para poder pensar

-Cuddles apúrate, la escuela esta por empezar- de nuevo, su padre lo animo a que comiera y se apresurara en ir a la escuela. Era extraño, algo no estaba bien, pero no podía alarmarse por simples incomodidades de su cabeza

-tienen razón, ya me iré a la escuela- dijo mientras se levantaba de la mesa, tomando una tostada con mermelada y colocándola en su boca

-esfuérzate mucho, hijo- ambos padres se despidieron del peli amarillo con la mano en vuelo, como de costumbre cada día. Cuddles se acomodó su mochila, desaseguro su bicicleta de la reja y prosiguió a conducir directo al centro de la ciudad, con ciertos ánimos de encontrarse con sus amigos…

-amigos…- freno bruscamente, de verdad algo no andaba bien. Volteo a ver a su espalda, tenía la sensación de quedarse ahí y esperar, pero ¿a quién o que debía esperar?, una extraña corriente helada invadió su cuerpo, haciéndole temblar de temor por la extraña situación-debo seguir…la escuela, debo ir a la escuela- dio un pedaleo y siguió de frente al centro, pero aun con esa sensación latente en su cabeza, diciéndole que se detenga y espere.

En la casa del peli amarillo, en su habitación para ser más específicos, aquel portarretrato que fue acariciado por él con las yemas de sus dedos, aquellos integrantes de la imagen comenzaron a desaparecer, uno a uno.

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-¿crees que tengo tiempo para ti, grandísimo idiota?- Mikka le estaba haciendo frente a Red. Ya que su cuerpo también tenía el virus, podía regenerar las mortales heridas que le impedían luchar antes- veo que todo el mundo se dio por inyectarse esa basura-

-fue el error más grande que cometí en toda mi vida, pero tuve que hacerlo para proteger a este inútil borrego de ustedes- el castaño señalo a su compañero en travesuras en la juventud y su mejor amigo, Flippy- el Mayor y yo no moriremos fácilmente, pero es una decisión que tomamos a voluntad propia por esta guerra, así que te lo repito una vez más…¡dejen en paz a estos niños!-

-como si fuera eso fácil de hacer, además no tengo intención alguna de detener esta emocionante pelea- Red estaba resguardado en la altura, sentado en unos tubos a casi 10 metro del nivel del suelo- deberías prepararte para tu muerte, porque individuos como tú y tu Mayor, son los más vulnerables dado a que tienen debilidad por el antídoto, ¿recuerdas?-

-tú también eres de la primera generación de infectados, también eres vulnerable al antídoto- dijo Mikka

-lo sé, pero de cierta forma mi cuerpo esta manipulado para contrarrestar cualquier sustancia extraña que no sea el virus mismo- el castaño se sorprendió ante nueva información- ¿Qué, no me digas que no lo sabias?, según me dijiste, estabas informado para la batalla ¿no?- su sonrisa triunfante enrojeció de furia al soldado especial

-por lo visto, la vida nos da sorpresas…- unos alaridos atrajo la atención del soldado, dirigiendo su mirada a los dos niños ya casi irreconocibles- ¡Flippy, Cuddles, ya deténganse de una vez!-

-es en vano, lo sabes y de todas formas sigues gritando- Red estaba con los codos apoyados en sus rodillas y sus palmas sujetaban su cómodo rostro- según por lo que entiendo, viniste de intermediario en mi pelea con ese maldito de Flippy, pero ¿acaso contaste con la aparición del amarillito ese?-

-no teníamos planeado nada de esto, solo un simple objetivo; traer de vuelta sano y salvo a los niños restantes-

-¿y por qué trajeron a tres para rescatar a dos?, ¿Por qué no solo vinieron sus soldados¿?, son presa fácil para nosotros ahora que tenemos a los 5- su forma despreocupada de hablar desesperaba a Mikka, pero no podía atacar por impulso, tenía oportunidad de sacarle información a su enemigo

-sabes perfectamente porque, ustedes tienen más ventaja en lo que respecta a cantidad- dicho esto, volteo y miro a ambos jóvenes- además, esta sería una de tan pocas oportunidades para proteger a Flippy de su locura-

-¡oh, ya ve!- su repentina alegría alarmo al castaño-te refieres a su alter ego ¿cierto?, al igual que los demás él también tiene uno aquí- tocando su sien con su índice-en su cabeza-

-no me sorprende que lo sepas, todos los que usan ese virus tienen ciertas manifestaciones con su contraparte, aunque dudo que tú conozcas como es llevar toda una vida luchando por el control de tu cuerpo-

-jeeeehhh…puede que no lo sepa…o puede que si-estas últimas palabras de Red atrajeron la atención de Mikka. El mencionado miro intrigado a su opresor- tengamos una clase privada: todo el mundo tiene un lado distinto a lo que es en realidad, eso lo consideramos como la contraparte de la mente humana. Cuando el virus fluye en el cuerpo de la víctima, este activa sensores en la mente, alterando las funciones psicológicas del individuo, en otras palabras le suelta los tornillos. Aunque claro está que lo principal es despertar sus instintos asesinos, su contraparte ayuda mucho en la evolución del ser. Si alguien tiende a ser una persona amable, pero en el fondo es una persona despreciable, sea como sea, no dejara de ser amable. Pero cuando su cuerpo es modificado por el virus, su mente es dividida psicológicamente atrayendo en distintas direcciones las polaridades del sujeto, es decir, divide en las dos partes del cerebro del sujeto su contraparte y su comportamiento real-

-entonces…- Mikka estaba ligeramente temblando. Sabia a lo que se refería- quiero saber que lo que pienso no es verdad, así que continua con tu explicación-

-vaya, estas muy interesado por lo que veo…está bien. La contraparte es fundamental como bien dije, pero también es un pequeño obstáculo para el sujeto. Siendo dos mentes en un solo cuerpo, dueño e intruso, las funcionalidades se ven limitadas a solo uno, es por ello que se llevan peleas mentales con uno mismo por el control del cascaron, o el cuerpo como quieras decirle. Un claro ejemplo es el soldadito a quien le dices cabrito-

-es borrego, y se bien de los diferentes comportamientos de la persona infectada. Pero no lo que no entiendo es como tú tienes un alter ego y yo y el Mayor no-

-humm…sinceramente no es algo que me importe, pero puede ser que aun estén durmiendo- dijo esto con una sonrisa de lado

-¿durmiendo?

-como sea, pueden ser muchas cosas, pero no deberías preocuparte por eso…ten en cuenta el peligro de tener a una persona viviendo en tu mismo cuerpo, y más si desea matarte con todas las ganas del mundo para quedar libre al fin- unos filosos colmillos salieron por la comisura de sus labios, raspándolos haciendo que brotaran hileras de sangre. El brillo de sus ojos reflejaba muerte, peligro, miedo. Mikka tenía un mal presentimiento de todo eso- veo que por tu rostro te diste cuenta de algo, espero tu respuesta soldadito-

-¡tan solo…esto…en verdad, esto no puede ser posible!-

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La campana de la escuela anuncia el inicio de clases, todos los alumnos van entrando emocionados por comenzar, otros llegan con gran cansancio y aburrimiento o pesar. A lo lejos, Cuddles llegaba a toda prisa en su bicicleta, pedaleando con todo lo que podía.

Llego al estacionamiento para alumnos, dejando ahí su movilidad y apresurándose a entrar antes que cierren la puerta de madera, impidiéndole a los tardones ingresar al plantel estudiantil…

-llegue, a las justas pero llegue- decía mientras corría escaleras arriba para llegar a su salón correspondiente- ¡buenos días chicos!- dijo entrando casi al salón, más se detuvo de golpe, algo no andaba bien. Miro a todos en el salón, las miradas de sus compañeros de clases caían sobre el en modo de saludo, pero ninguna palabra animosa como según él, recordaba con entusiasmo y alegría- esto es tan…triste- dijo mientras avanzaba a su pupitre.

Se acomodó y sao sus libro del curso a empezar, pero la incomodidad no lo dejaba en paz, sentía que le faltaba algo pero no entendía qué podría ser…

-oye Cuddles- dijo una jovencita que recién llegaba- tienes la tarea de matemáticas, es que no pude terminarla anoche por cuidar de mi hermanita- el peli amarillo se le quedo mirando, algo en ella le recordaba cierta persona pero era incapaz de saber quién- ¿hum, estas bien?-

-eh…oh si, toma, cópialo antes que llegue el profesor…-un nombre que no recordaba, era extraño. Debía saberlo, siempre estaba detrás de los maestros para que pudieran enseñarle más y ser un gran alumno- el profesor… ¿c cómo se lla llamaba?-

-estas extraño hoy Cuddles- dijo la chica retirándose de su lugar con una sonrisa muy coqueta

-extraño…si, hoy estoy muy extraño- se dijo, mirando la portada de su cuaderno del curso de números

-¡oh, ahí viene, tengan cuidado!- escucho decir de otro de sus compañeros. Miro hacia la puerta y vio como un alumno, más alto que todos, ingresaba con un look muy bandolero. Su descuidada apariencia llamo sorpresivamente su atención, haciéndole recordar quien era aquel temerario alumno

-muy bien, malditos mequetrefes, denme el dinero de sus almuerzos de una vez antes que los golpee- del bolsillo izquierdo de su pantalón, saco un pequeño multiusos de metal- o puede que también los rebane del pescuezo como gallinas- apretó el seguro y una navaja salió rápidamente, haciendo temblar a todo el salón. Cuddles sintió un sacudón como advirtiéndole que estaba en peligro, que debía hacer algo o podría resultar en graves problemas…

usa mi poder…

-¿eh?- una voz de ultratumba rozo por encima de su hombro, paralizándolo justo en el momento en que aquel delincuente juvenil se detenía a exigirle el dinero

-¡oye, te estoy diciendo que me des tu dinero!- la voz hizo que saliera de su trance- apúrate conejito si no quieres salir lastimado- su rostro marcado con tatuajes y pirsin aterraban a todo el mundo, Cuddles no era la excepción. Estaba a punto de meter la mano en su bolsillo, donde siempre guarda su dinero, cuando en eso entra el profesor en turno y ve la pelea

-alumnos, siéntense de una vez o irán a dirección- el bandolero chisto en silencio, pero antes de dirigirse a su carpeta, dio una rápida mirada asesina al rubio como diciéndole "estas muerto"-empezaremos con los problemas de la página nº 32-

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-los nervios aún no se te pasan- Handy estaba sentado al lado de Giggles, quien sostenía un vaso de agua con unas pastillas para los nervios

-¡e es que…!- debido a lo reciente, la peli rosa estaba tan alterada que no sabía cómo actuar-¡me siento tan…b bueno…yo sabía que ustedes irían a más pero…no sabía que s seria aquí, y en tan corto tiempo de enamorados!-

-sí, ni yo lo creí- esa respuesta hacer que Giggles escupa un chorro de agua

-¡ ¿Cómo puedes decir eso?!- grito mientras acercaba su rostro al del joven obrero-¡ ¿es que acaso no sabes sobre las relaciones en pareja?!-

-no, no eh tenido el placer de tener novia hasta ahora- respondió el peli naranja de lo más tranquilo

-¡eres para matarte!- exclamo arrugando el vaso descartable- tch, hombres…espero que la cuides y que no la hagas llorar-

-no es necesario que me lo digas, no permitiré que vuelva a sufrir nunca más- su cálida y tierna sonrisa convenció a Giggles, pero ella opto por tomarlo como si fuera un pequeño convencimiento para no subirle los aires al peli naranja

-Petunia…ella… ¿sabes que su primera vez fue contigo verdad?- dijo mirando a Handy. Él miro por el rabillo del ojo mientras tomaba un poco de agua, con ayuda de sus antebrazos- ella me decía que nunca…nunca se entregaría si no fuera porque en verdad esa persona es la indicada…pese a lo mucho que pueda amarlo, si no siente que es la persona con la que vivirá el resto de su vida, no se entregara- un silencio se hizo presente, solo el vaso de plástico tratando de regresar a su forma original emitía su eco en el almacén

-ya veo…- dijo Handy rompiendo el espacio vacío entre los dos. Giggles tan solo se le quedo mirando- se de sus sentimientos, no sé como pero entendí como es ella cuando la vi esa noche, también cuando nos besamos por accidente…aunque es el único accidente en mi vida que me gustaría repetir a cada momento- dijo son unas cuantas pequeñas sonrisas

-hablando de eso- llevo su mirada a los brazos que sujetaban el vaso descartable- ¿Cómo es que perdiste tus manos?- Handy se quedó mirando sus mutilados brazos, recordando aquel incidente que marco su vida y que lo privó de muchas cosas

-pues…se quedó mirando el piso, como punto para recordar- me quede dormido en el trabajo y una aplanadora me pasó por encima – pese a la sonrisa que mostro, Giggles no creía en las palabras de su amigo

-¿le mentiste a Petunia también?- dijo, haciendo que la sonrisa de Handy se borrara y diera lugar a un rostro lleno de tristeza

-no deseaba mentirle, solo que trato de mantener el rencor a un lado y continuar con mi vida…aunque claro que no será igual-Giggles no dijo nada, comprendía sobre alejar los rencores, la venganza, olvidar todo lo malo y seguir adelante-¿Qué sucede?-

-entiendo cómo te sientes, yo también tengo un recuerdo que trato de olvidar, un rencor a cierta persona que intento alejar de mi vida…aunque claro que es difícil, pero todo se puede ¿cierto?- pese a que Giggles sonreía, Handy noto una profunda tristeza en su rostro, como una marca que solo ella puede lidiar

-no nos conocemos de mucho tiempo, pero si deseas contarme estaré para escuchar- ante el pedido de Handy, la peli rosa dudo por unos segundos, pero luego acepto.

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El receso comenzó, todos salían presurosos para disfrutar de unos minutos alejados de cualquier pensamiento educativo y de profesores. Pero cierto rubio aún permanecía sentado en su carpeta, pensando una y otra vez que está sucediendo…

-no logro entenderlo… ¿Por qué siento que me falta algo?- si no averiguaba pronto lo que ocurría estallaría en una crisis nerviosa, y eso es lo último que necesitaba en un momento como ese. Pese a estar concentrado en la realidad, no logro ver frente a él a ese estudiante abusivo del aula, mirándolo como fiera lista para estrangular a su presa

-maldito conejillo, veamos qué tan valiente eres ahora que no hay nadie quien me detenga- fueron esas las palabras que escucho antes de salir disparado fuera del salón.

Varios estudiantes vieron sorprendidos y aterrados la escena, pero optaron por no meterse ya que sería ir al ismo infierno. Cuddles trato de levantarse y huir, pero el fuerte pie del tipo presiono en su espalda, sacándole pequeños crujidos por la presión…

-vamos a un lugar más privado, conejito- dicho esto, tomo de la dorada melena de Cuddles y le tapó la boca con la mano libre, evitando que algún profesor o el mismo directos los pillara.

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-¡esto ha empeorado más de lo que imagine!- Mikka doblado de dolor en el piso, Cuddles despedazando a Flippy, el soldado sin poder moverse dado a su falta de extremidades y Red, él sentado riéndose a más no poder por lo que llamaría un espectáculo de primera

-desgraciadamente el soldadito fue vencido por ese amarillito…que pena- de un ágil y perfecto salto, Red llego a donde Mikka se encontraba recostado, tratando de apaciguar los golpes que tubo por parte del peli rojo luego de su conversación- tengo tantas ganas de matar a alguien, por desgracia ni a ti ni a esos dos puedo tocarlos hasta que el científico loco venga-

-si te…r-refieres a Mole…él ya e-está acabado- para el castaño, el hablar le era difícil dado a la sangre que brotaba por su garganta

-hum…no me refería a él, aunque no me sorprende el que hayan vencido a ese bueno para nada- tomándolo del mentón, Red estampo el rostro de Mikka en el suelo lleno de piedras y vidrios rostros

-¡AAAAHGG!- exclamo este lleno de dolor y unas cuantas lagrimas escapándose de sus negros ojos

-en fin, espero que hayas rezado mucho y pedido perdón por todos tus castigos, así que prepárate para tu muerte definitiva- de su mano derecha, Red saco una jeringa que contenía un líquido verdoso, casi con tonalidades azules

-¡E-ESTAS…!- aquella sustancia era el antídoto del virus-¡…N-NO PUEDES….!- con gran terror, Mikka observaba como la aguja se acercaba a su cuello. Dado a su estado, si el virus era eliminado de su sistema, moriría en cuestión de segundos por desangrado masivo

-adiós soldadito- con una sonrisa arrogante, felina, llena de muerte y destrucción, Red clavo la aguja en el punto señalado…más una mano sujeto su hombro.

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Llego a rastras y con mucho dolor, los escalones de concreto golpearon su espalda a tal punto de dejarlo verde de hematomas. El delincuente tiro de los cabellos a Cuddles hasta la reja que protegía el borde de la azotea. Ahí, listo para darle su merecido, el sujeto comenzó a tronar sus dedos mientras arrastraba un palo de metal oxidado…

-por tu culpa me llamaron a dirección, ahora te hare pagar la humillación que pase- decía mientras golpeaba el palo contra el suelo- de esta no te escapas conejito- de un rápido movimiento, elevo el fierro hasta lo alto en la cabeza del rubio, preparado para estrellarlo. Cuddles reacciono por instinto, no tenía el coraje para hacerle frente

-¡déjame en paz, no fue mi culpa!- decía en llanto tratando de cubrirse lo más posible que le permitían sus débiles brazos. El delincuente no escuchaba las suplicas de su víctima, al contrario lo animaba a seguir con más

-deja de quejarte y quédate quieto- movía el fierro con ahínco de un lado a otro, pero el rubio era demasiado ágil como para encestarle un golpe centrado. Así fue como se le ocurrió una idea.

Mientras que Cuddles trataba de cubrirse con todo lo que veía, el delincuente ladeo el palo por las piernas del peli amarillo, haciendo que esta callera de espaldas hacia la reja del lado contrario a la entrada de la escuela.

Ninguno de los dos sabia, pero las constantes lluvias habían debilitado el seguro de las barandas, los tornillos y reja estaban casi oxidados y un peso extra podría romperlos…

-¡ME CAIGO!- Cuddles trato de recomponer el equilibrio, pero su contrincante le dio un último empujón haciendo que cayera de lleno en la quebrada reja. Sintió como los fierros crujían al doblarse, el sarro del metal desmoronándose y cayendo al vacío, justo como lo estaba a punto de hacer él. Su cuerpo comenzó a hacerse ligero, el viento bajo su espalda indicaba que ya comenzaba a caer, que ya nada podría detener su segura muerte y que ese maldito desgraciado no pagaría culpa ya que seguro escaparía de ahí…

- ¿acaso…esto acaba así como así?- se preguntó, mirando el cielo claro y despejado, escuchando las aves trinar mientras volaban cerca del lugar, los gritos de alegría y jubilo de los estudiantes en su recreo, los claxon de los autos pasando por la escuela- ¿acaso mi vida termina de esta forma?...esto…esto no termina así, esto es distinto…es muy distinto…¡A LO QUE RECUERDO!-

-¡CUDDLES!- de repente, 4 manos sujetaban fuertemente las de él, impidiendo que acabase en un trágico final-¡RESISTE CUDDLES!-

-esas voces…-levantó la vista, los rayos del sol le dificulto ver los rostros de sus salvadores, pero no tardó mucho en darse cuenta de quienes eran y por qué estaban ahí, tomándolo fuertemente de la mano-ustedes…chicos…- sus ojos miraban asombrados los rostros de ellos- Nutty… Sniffles-

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-fue hace mucho tiempo, cuando Cuddles había ingresado a la misma escuela donde yo y el resto estábamos- comenzó a contar Giggles. Handy prestaba atención mientras estaba recostado en la pila de equipaje- un día cualquiera, Cuddles me espero en la esquina de la calle, por donde siempre nos cursábamos para irnos juntos a la escuela. Llegamos y saludamos a nuestros amigos…jajaja aún me acuerdo lo divertido que fue cuando Nutty se lanzó sobre Cuddles y Toothy y Sniffles trataban de detenerlo. Petunia tan solo golpeo a Nutty y lo llevo de nuevo a su carpeta-

-jajaja de seguro debió ser muy divertido-

-lo fue, siempre fue así, cuando alguno de nosotros llegaba, siempre nos saludábamos con un abrazo y nos decíamos ¡buenos días amigos!-

-se siente muy cálida esa bienvenida-

-claro que lo es, porque siempre que uno va a la escuela llega desanimado, por eso no hay nada mejor que una cordial bienvenida-

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-¡sujétate Cuddles, te subiremos!- Nutty y Sniffles elevaron al rubio con ayuda de una cuerda pasada por su cintura, luego tiraron y lograron traerlo sano y salvo-¡¿te encuentras bien?!- pregunto el peli celeste mientras buscaba heridas superficiales por el cuerpo de su amigo

-Sniffles…- pero Cuddles poco a poco fue recordando el rostro de su amigo- eres tú, Sniffles-

-claro que soy yo, también esta Nutty ¿no lo ves?- dijo el pequeño genio señalando a su amigo- pero ahora hay algo más importante- dicho esto, él y el peli verde giraron en dirección en donde estaría el delincuente. Cuddles miro y se don la sorpresa de que este, enredado en alambres de púas, estaba siendo atacado por dos alumnos de su mismo salón

-Pe…Petunia…Toothy…- ambos mencionados voltearon a ver al peli amarillo. La primera en correr hacia él fue la peli azul

-¡Cuddles, gracias a dios llegamos a tiempo!- decía mientras abrazaba a su amigo, con lágrimas en los ojos de preocupación y felicidad

-ahora…ahora lo recuerdo todo…-

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-¿un delincuente?, yo pensé que era Flippy quien paraba peleando con Cuddles-

-no, él llego este año a la escuela, además dudo mucho que él sea capaz de hacer tremenda maldad contra Cuddles…y conmigo- bajo su mirada, triste y de vergüenza. Handy no dijo nada, espero a que ella se tomara su tiempo para seguir hablando- ese tipo…era un maldito abusador, todo el mundo le tenía miedo y no era para menos, siempre llevaba su navaja oculta bajo sus ropas, es por ello que ningún profesor podía encontrarle pruebas de sus abusos. Pero en una oportunidad, cuando él entro al salón, nos exigió el dinero de nuestros almuerzos…-

-supongo que se lo dieron ¿no?-

-te equivocas, Cuddles, Toothy y Petunia le hicieron frente ante su orden-

-de Petunia me lo esperaba, de Toothy creo que también…de Cuddles me sorprendió, lo veo y parece muy pacifico- dijo sorprendido Handy

-hum, para nada, cuando algo malo sucede él siempre está ahí para ayudarnos…y es por eso que por poco pierde la vida- hizo otra pausa, mordió su labio inferior y exhaló una gran cantidad de aire- el profesor llego justo cuando ese maldito estaba a punto de golpear a Cuddles. Lo mandaron a dirección y no lo vimos durante el primer periodo de clases-

-creo que me hago una idea- intervino el joven obrero- de seguro ese tipo pensaba atacarlo después de clases ¿no?-

-de nuevo te equivocas, ese desgraciado prefirió vengarse de otra manera…- Giggles tomo el borde de su vestido, arrugándolo mientras trataba de contener las lágrimas en sus ojos- ese…ese infeliz…trato de violarme- no pudo más y soltó en llanto, Handy se quedó perplejo ante lo mencionado- cuando Cuddles vio que no estaba con Petunia, supo de inmediato que estaba en problemas. Llego corriendo a la azotea, sorprendiendo al maldito con un golpe en la cabeza…intento desatarme de lo que estaba apresada en una columna de acero, pero el golpe que él le dio a Cuddles fue más rápido que termino por derribarlo, haciendo que callera al borde de la azotea…-

-Giggles…si no puedes continuar, yo/-

-en eso…vi con miedo como Cuddles caía hacia el vacío, mirándome con una sonrisa…una sonrisa silenciando lo inevitable, una sonrisa como diciéndome…"corre, escapa mientras puedas"…-tomo una bocanada pequeña de aire, el aguantar las lágrimas le había hecho endurecer su garganta- pero…gracias al cielo, Nutty y Sniffles fueron muy rápidos, lo atraparon y lo sujetaron con una soga, Petunia y Toothy se enfrentaron contra ese desgraciado y le dieron su merecido…enredándolo con alambres de púas..-Handy estaba asombrado, con los ojos bien abiertos- desde ese día siempre temí por la vida de Cuddles, cualquier cosa puede hacerte perder la vida y arrancarte de tu lado a la persona más importante…-

-Giggles…- ambos jóvenes miraron, asombrándose de quienes estaban detrás- nosotros tampoco podemos olvidar ese día, ya que dejo una marca muy grande en todos nosotros…-

-Toothy…- dijo ella, mirando a los lados del mencionado a sus dos amigos faltantes

-así es Giggles, es por ello que tú no eres la única preocupada por ese tonto y esa brabucona- dijo Sniffles

-jajaja esa brabucona jajaja- rio Handy ante el comentario del peli celeste- Giggles, mira bien, no puedes sentirte de esa forma, tienes amigos muy valiosos que se preocupan por ti y por el resto, no estás sola en esta incomoda espera-

-¡asi es pequeñita!- esta vez Russell hablo llegando junto a sus compañeros de pesca- no te sientas mal por ellos, toda esa preocupación solo te lastimara… ¡sonríe linda!- Giggles miro a todos, a cada uno, contemplando sus rostros llenos de ánimos y esperanzas

-chicos… ¡gracias!-

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-es cierto….mi amigos me están esperando, es por ello que me sentía intranquilo…es por ellos por lo que estoy acá… ¡luchando para salvar a cada uno de mis amigos!-

-tus amigos no te darán la fuerza que quieres para ganar-

-¡¿eh?! ¡¿Quién estas ahí?!-

-tus amigos son mero objetivo, pero no tienen poder alguno para que logreas ganar esta guerra-

-¡ ¿Quién eres, maldición?!- de pronto, todo el escenario donde se encontraba fue teñido de negro, absolutamente oscuro y sin rastro de luz alguna-¡muestra la cara!-

-mostrarte mi cara seria como verte a ti mismo en el espejo- de un ángulo de aquel lugar, una silueta apareció frente al rubio, dejándose ver-no es necesario que te muestre más ¿no lo crees?-

-¡¿acaso eres…mi alter ego?!-

-exacto, y como tal te voy diciendo que no me agrada para nada el modo en que empleas este cuerpo. No le das el uso apropiado-

-¡es mi cuerpo, puedo darle el uso que quiero…!-sintió extraño hablar así de su cuerpo-espera, no sé por qué debería hablar contigo ahora mismo, debería estar rescatando a Flaky y Splendid y ayudar al resto a regresar…lárgate y regresa de donde viniste-

-no puedo irme, tú eres quien tiene que salir de aquí y detener esta locura- como si fuese magia, un circulo de luz se abrió a un lado del alter ego de Cuddles. En el fondo de podía ver tierra, polvo, cristales, pero lo más preocupante era ver acierta persona bañada en sangre y casi sin piel en su cuerpo

-¡E-ESE ES…!- quedo atónito ante tremenda imagen de una persona siendo despellejada aún con vida-¡FLIPPY!-

-no te alteres de esa forma, quien lo está matando eres tú- dijo el demonio- si deseas salvar a este sujeto, te recomiendo que salgas de este vacío y recuperes el control de tu cuerpo, pero no te precipites en reaccionar por puro instinto cuando despiertes, no sea que cometas una locura- el ente se acercó a Cuddles, este retrocedió unos pasos pero su alter ego lo tomo de los hombros- no deberías tenerte miedo…aun no- una sonrisa maquiavélica surco su rostro, aterrando hasta al mismísimo diablo

Cuddles trato de decir algo, pero fue empujado con tal fuerza que sentía que su cuerpo seria destruido por la presión, mas no fue así. Sus ojos se sentían cansados, su cuerpo completamente adolorido, y ni hablar de la parte baja en su cadera. Despertar luego de haber estado en un trance produjo cierta conmoción en Cuddles, pero trato de recuperar el conocimiento y la razón al momento…

-Flippy…- dijo a casi un ligero susurro- maldición…- busco con su mirada para encontrarse con el cuerpo que estaba despellejando, pero o que vio fue una oportunidad de detener uno de los tantos planes de Tiger Boss

-adiós soldadito-la voz de un psicópata resonó en su mente, indicándole que aquel sujeto estaba a punto de bañar sus manos en sangre…

-¡Splendont!- tomo del hombro al mencionado, haciendo que este y su víctima miraran atónitos y aterrados al peli amarillo- ¡te detendré, Splendont!

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-¡a-auxilio…p-por favor…!- Flaky estaba acorralada contra la pared, mirando con intenso miedo a quien minutos atrás mató y descuartizo a todos sus amigos, incluyendo al joven maestro-¡Fli-Flippy…Cu..dles…!- su pequeño cuerpo temblaba, sus ojos no dejaban de derramar gruesas lágrimas y sus heridas no se curaban tan rápido como para dejarla capacitada a escapar-¡a-ayúdenme…por favor…!- su voz era un pequeño y agudo susurro

-vaya hermana, veo que lograste derrotar a todas esas basuras tu sola- el gemelo Ant revivió, siendo parte de la masacre de su hermana- aunque no lo hubieras conseguido sin mi oportuna ayuda-

-cállate y arreglemos esto, debemos llevar los cuerpos donde el doctor para su extracción- dicho esto, la gemela tomo del cabello a la pequeña niña, jalándola por el pasillo bruscamente mientras que Flaky, aun con todo el dolor en su cuerpo, trataba desesperadamente liberarse de las garras de su opresora

-¡DETENTE POR FAVOR!- sus chillidos eran incentivos para los gemelos

-no me provoques pequeña, no sea que te desnuque y te arrastre por los pies- le dijo la mujer- deberías comportarte como tus compañeritos-

-¡por favor ya basta, déjenlos en paz, se los ruego!- Flaky trataba de quitarse la mano de Ant de su cabello, pero esta solo hacia más presión para un mejor agarre-¡AAAHH!-

-jajajaja, hermana, esos gritos son cantos para mí, el sufrimiento de una bella niña antes de ser torturada es lo más excitante que pueden mis oídos escuchar-

-déjate de tonterías y apresúrate, debemos llegar a tiempo- nuevamente jalo de la melena roja de la pequeña, esta vez haciéndole mucho más daño que las anteriores. Flaky no podía hacer mucho, estaba a merced de los gemelos

-¡auxilio!- se dijo para sí misma-¡alguien por favor, ayúdeme…!- más lagrimas se derramaban por su rostro, mezclándose con la sangre de sus labios-¡por favor!- su cuerpo ya no soportaba tanto dolor, sentía que perdería el conocimiento o la vida misma, sentía que ya sus energías no volverían y no podría abrir los ojos nunca más- ¡ayúdenme…! …¡SÁLVAME, FLIPPYYYY!-

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-tu voz…puedo escucharla…-

-su infantil…y tierna voz…-

-esa…es la voz…de Flaky…-

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HOLAAAA HOLAAA HOLAAAA…

Ok, sé que estoy en falta por la demora, pero en serio, tuve muchos problemas con mi trabajo y sinceramente me tomara más de lo normal subir el siguiente cap., también mis demás obras estarán fuera de servicio por un periodo ya que el tiempo no me da ni para ir al baño xD

En fin, mil disculpas de verdad por la demora y espero que les agrade este cap. ademas muchas pero muchisisisismas gracias por su apoyo y tolerancia, gracias a esas personitas que me escribieron, en pribado y en review, de verdad muchas gracias por su total apoyo

Ya nos estamos acercando al final, así que tuve cierta confusión en el fic, por ello quiero que me digan si desean una…3ª temporada, me faltan explicar muchas cosas, pero no hay problema si no desean, es gusto de los lectores.

En fin, un mp si me responden a la pregunta, y cualquier duda me la hacen saber

Sin más que decir me despido

See you late bye bye