Capítulo 21: las pesadillas de Vennus.

Pude ver la expresión de mis hermanos. Sus caras eran de asombro y confusión.

-No nos habías contado esa historia, sensei.- dijo Leo.

-Era mi secreto. No quería que Vennus viviera intranquila por saberlo.-

-Está bien, papá.- le dije, casi sin aire.

-Tienes que descansar, Vee.- me dijo Donnie.

-No puedo dormir.- le dije, pesadamente.

-Te voy a poner un calmante para que puedas dormir.- me dijo.

Pronto, yo estaba en un sueño profundo.

No sé cuánto tiempo dormí. Solo que cuando desperté, Leo estaba junto a mí. Custodiándome.

-Leo…- le dije con pesadez.

-Vee. ¿Cómo te sientes?-

-Como si tuviera una antorcha en mi pecho.-

-Donnie dijo que tardarías un poco en recuperarte.-

Yo le sonreí. Me toqué lo que tenía en la cara. Era una mascarilla de oxígeno.

-¿Por qué lo hiciste, Vee?- me preguntó.

-¿Qué?-

-¿Por qué te peleaste así con Karai?-

-Tenía muchas razones…- Leo me miró con fastidio. –Ella está arruinando mi familia.-

-¿Qué?-

-Ella es quien provoca las discusiones entre Raph y tú.- Leo se sonrojó. –Sinceramente, yo también creo que ella no es de fiar. Solo quiere utilizarte. No caigas en su trampa. No seas tan tonto.-

Al ver su cara de tristeza, me arrepentí de haberle dicho eso de esa manera.

-Yo no quise decir eso…- tartamudee. –Es solo que… yo ya sabía lo de tú y ella. No es que no quiera que tengas una novia… lo que pasa es que; no quiero que te vaya a lastimar. Es del clan del pie. Lo más seguro es que quiera acabar con tigo en el más mínimo descuido.-

-¿Desde cuándo lo sabías?- me preguntó con tristeza.

-Desde el principio. April me lo dijo. Ella también se preocupa por ti.-

Leo miraba al suelo. A penas y aguantaba no llorar.

-Solo quiero protegerte; como lo harías con migo.- le dije, tocándole el hombro, como apoyo.

Leo se abrazó a mí, con cuidado de no sofocarme.

-Solo volvamos a ser los mismos hermanos de siempre. ¿Sí?- le pregunté.

-Por supuesto, hermanita.- se levantó, con un mejor ánimo.

Necesité del oxígeno por un par de días más. Aún me costaba respirar por momentos. Comenzaba a ahogarme si hacía mucho movimiento.

Ya había pasado a descansar a mi habitación. Era de noche; dormía como todos los demás.

En la oscuridad, me vi encerrada en un sitio tan pequeño que solo podía estar encogida. Una suave y pálida luz se filtraba en mi prisión; la cual parecía ser translucida. Estaba rodeada de un líquido viscoso. Sin embargo, respiraba aún envuelta en dicha materia. Era extraño. Podía ver mis manos en frente. ¿Dónde estaban las vendas que las cubrían todo el tiempo?

Podía sentir paz a pesar de permanecer cautiva. Pero esta se interrumpió. Un enorme tubo metálico penetró la barrera que había entre el ambiente hostil y yo. Se dirigía hacia mí. Dejó salir su contenido en mi protección viscosa. Justo cuando se esparció, mi respiración se trabó.

Las imagines se comenzaron a tornar oscuras y tormentosas.

Me levanté rápidamente, respirando fuerte y hondo. Estaba en mi cama. ¿Fue un sueño?

Imagines instantáneas en repetición de lo ocurrido se hicieron presentes.

Me agarré la cabeza con desesperación. Cada vez respiraba más fuerte. Estaba asustada. Me levanté y corrí hacia el cuarto de Leo. Lo necesitaba.

Me comencé a sentir tremendamente agotada. A penas y llegué a la puerta. Casi sin aire, me recosté a ella y me dejé caer sentada al suelo.

Mientras recuperaba el aliento, de repente, la puerta se abrió, haciéndome caer de espaldas.

-¡Vee! ¿Qué ocurre?- me preguntó Leo, alarmado.

Yo solo abrí la boca para responderle pero solo me salió un tosido.

-¡Ven, ven!- me dijo, ayudándome a levantarme.

Me sentó en su cama y me miró a los ojos.

-¿Qué tienes? ¿No puedes respirar? Mejor voy por Donnie…- e hiso un arranque a salir por ayuda.

-¡No!- le dije, tomándole del caparazón. –No es eso…- tome más aire y proseguí. –Es solo que… necesito hablar con tigo.-

-¿En serio?- me preguntó con regaño. -¿Por eso corres así? ¿No pudiste esperar a mañana? Me asustaste, Babosa.- me terminó de regañar.

-Lo siento.- me disculpé con vergüenza.

-Ahora que estas aquí, pues dime ¿Qué ocurre?-

-Tuve una pesadilla.-

-¿Qué? Ya estas grandecita para estar haciendo estas pequeñeces. ¿No lo crees?- me volvió a regañar.

-Sí pero… fue tan real.- me excusé.

-A ver. Cuéntame que soñaste. – me dijo con fastidio.

Después de contarle con detalles, puntos y señales; opinó:

-Bueno. Te puede estar pasando eso porque aún estas recuperándote. Cuando uno está enfermo, sueña cosas raras.-

-Pero yo creo que no es un sueño. Sino un recuerdo.- opiné.

-¿Por qué tan segura?-

-Nunca había soñado de esa manera. Además, puede ser recuerdos de antes de nacer.-

Leo cambió su expresión a una de susto.

-Digo, ¿Qué otro sentido tendría si no estar dentro del huevo? Tal vez fue cuando…- me asusté al pensarlo. –Me practicaron los experimentos que Cabeza de Piel nos contó…-

Ambos nos miramos con pánico.

Notas de la autora:

TMNT no me pertenece, es de nickelodeon.

Bueno, espero les haya gustado el capítulo. Ya estamos llegando al final de esta historia; aunque creo que más bien va a ser una saga, con más continuaciones aparte. ¿Qué opinan sobre esto? Dejen sus opiniones en los reviews y nos vemos el próximo domingo.