CAPITULO 17
POV KATNISS
Me encontraba recostada sobre el sofá de la sala, perdida en mis pensamientos, mientras mi mano se paseaba instintivamente por mi vientre ya de 6 meses, oculto por el efecto de las cápsulas.
No dejaba de pensar en todo lo que nos había estado pasando a Peeta y a mí desde aquella noche en el vagón del tren en donde nos habíamos entregando al amor el uno por el otro, hasta el momento de haberme enterado de que pronto traería al mundo a un bebé. Mi mente divagaba por todos y cada uno de esos recuerdos tanto hermosos, como tristes y desesperados. Todo esto nos llevaba aquí y ahora en la sala de nuestra casa (de Peeta, mía y de nuestro bebé), imaginando una vida mejor y algo incierta pues entre más pasaban los meses, más crecía mi vientre. Lo notaba todas las noches, cuando mi abdomen se hacía redondito y se hacía notorio mi avanzado embarazo de 6 meses al desaparecer el efecto de aquellas cápsulas y, aunque estuvieran ahí Peeta, mi familia y todas esas pocas personas que sabían de mi embarazo diciéndome que todo iba a estar bien, más era el miedo que sentía… ¿Hasta cuándo podía seguir manteniendo en secreto mi embarazo y a nuestro bebé?... Por más que no lo quisiera, no podía mantener siempre seguro a este niño dentro de mí. Él, en unos pocos meses más nacería y la noticia del "Nacimiento del bebé de los trágicos amantes del Distrito 12" llegaría a oídos de esa maldita serpiente del presidente Snow. Estaba literalmente aterrada por ese hecho, tan asustada que por las noches las pesadillas no me dejaban tranquila…Lo sabía bastante bien… pues tenía como ejemplo a los dos famosos vencedores del Distrito 4: Annie Cresta y Finnick Odiar. Ambos eran una pareja que causaba sensación en todo Panem, y esa popularidad había subido más con la llegada de cierto pequeño. Ambos ya eran padres de un precioso bebé, que desde que había nacido, las cámaras no los dejaban vivir su vida poco tranquila, y lo sabía por las tantas veces en que los sacaban en la televisión. Ambos era una sensación en el Capitolio, los adoraban a más no poder. Sin embargo esa popularidad tan alta que tenían no les ayudaría a evitar que más adelante su pequeño hijo ,al cumplir los 12 años de edad, tuviera la desafortunada suerte de ser seleccionado como tributo. Simplemente era horrible y en todos lados no dejaban de hablar de aquel pequeño bebé cuyos padres llevaban una pesada carga igual a la nuestra.
*Dios, estoy aterrada…Por favor bebé ya no crezcas. Por lo que más quieras, quédate siempre dentro de mí…no quiero que te hagan daño mi amor…no quiero que esa maldita serpiente te ponga las manos enzima cariño… ¡Oh dios mío ¿Qué vamos a hacer?!* Pensaba, aterrada de que Snow me quitara a mi bebé, o peor aún, que él al ser hijo de dos vencedores de los juegos terminara siendo un tributo como sus padres al cumplir los 12 años.
-Katniss, sé lo que estás pensando cariño….Sé que tienes miedo y te juro que te entiendo pero por favor, te prometo que no dejare que les hagan daño. Trata de calmarte, el que tu estés así no le hace nada bien a nuestro bebé preciosa.
-Tu futuro esposo tiene razón cielito. El que tu estés así no evitara que ese mocoso nazca y no lo puedas seguir protegiendo dentro de ti… es mejor que lleves este embarazo con calma preciosa…trata de disfrutarlo…
Las voces de preocupación de Peeta y Haymitch me hicieron voltear a verlos angustiada y molesta, resople frustrada y me senté en el sofá diciendo:
-¡¿Disfrutarlo?!...Vamos Haymitch… ¿En verdad se puede disfrutar de mi embarazo cuando mi bebé corre demasiado peligro sin ser aun consciente de ello?... Él todavía no nace y ya corre peligro de que le hagan daño… Tú lo sabes mejor que nadie… tanto Peeta como yo ahora somos mentores. Al ser vencedores, tú sabes lo que les hacen a sus hijos por el simple hecho de pertenecer a una familia en donde nadie realmente sobrevive...Toma el ejemplo de esos dos famosos vencedores Haymitch. No quiero que mi bebé corra el mismo riesgo que el bebé de Annie y Finnick. Ese pequeño apenas y tiene 3 meses, y no tiene ni la más mínima idea de lo que le espera cuando cumpla la edad requerida para ser tributo - Suspire mientras abrazaba mi vientre ahora ligeramente plano por el efecto de las cápsulas mientras bajaba la cabeza, entristecida por ese hecho- Sé que esto le hace daño a nuestro bebé Peeta pero es que no lo puedo evitar. Perdónenme, pero es que tengo demasiado miedo…No saben cómo desearía mantener a este bebé dentro de mí para protegerlo siempre.
-Me temo que eso la naturaleza no te lo permitirá Katniss…- La voz de Prim me hizo voltear a verla y encontrarla sentada junto a mí, mientras me abrazaba- Sé que tienes miedo Kat pero el bebé nacerá dentro de unos meses más y te necesita fuerte y segura para que cuando nazca y lo sostengas en tus brazos, él sienta esa seguridad…Tienes que ser fuerte Katniss, no estás sola hermanita…nos tienes a todos nosotros.
-No quiero dar a luz…no puedo traer al mundo a este bebé, cuando todo el mundo es un verdadero infierno Prim- Dije mientras la abrazaba con fuerza, soltándome a llorar. Benditas sean las hormonas de mi embarazo, desde el 4° mes hasta ahora me había vuelto muy sensible a todo y, sin poderlo evitar, lloraba casi por cualquier cosa, aunque en esta ocasión el motivo de mi llanto era válido.
-Shh, tranquila Katniss. Todo estará bien, ten fe...no pierdas las esperanzas hermanita.
En eso, se escuchó que tocaron el timbre de la casa, sobresaltándonos a todos.
-Yo iré a abrir. Prim, Haymitch, por favor quédense con Katniss- Dijo Peeta para después inclinarse hasta la posición en que me encontraba sentada y besar mi frente, acariciando mi cara, poniendo finalmente sus manos sobre mi vientre- Los protegeré… todo estará bien, ya no llores cariño.
Yo solo asentí, sorbiendo mi nariz y limpiándome las lágrimas con la manga del suéter holgado de algodón que traía puesto, para después ver que Peeta me sonreía con dulzura y se dirigía a la puerta a ver de quien se trataba.
-Aaaa son ustedes… Hola chicos ¿Qué hacen aquí?- Escuchamos decir a Peeta con un deje de voz resignado aunque alegre, sacándonos de onda a todos por igual pero en cuanto oí las risas de esos dos entendí por qué había hablado de esa forma.
-Hola enano, venimos a ver cómo estaba nuestra hermosa cuñada y nuestro sobrino precioso.
-Sí. No te creas que hayamos venido hasta aquí solo para verte… Tú ahorita no importas. Aquí la única que importa es nuestra cuñadita y el sobrinito, así que hazte a un lado y déjanos pasar ¿Quieres?- Sin darle oportunidad a Peeta de responderles, Tayler y Tonny inmediatamente se aparecieron en la sala sonriendo, a la vez que se quedaban impresionados de ver a tanta gente reunida en un mismo lugar. (Bueno, ni tanta)
-Wooow… Cielos, esto sí que no nos lo esperábamos. Katniss, a esto sí que le puedes llamar "Demasiada atención y cuidados excesivos"- Dijo Tonny haciéndonos reír a Prim y a mí.
-¡ ¿Pero qué es esto?!- Grito Tayler molesto y preocupado, acercándose rápidamente hasta donde yo y mi hermana nos encontrábamos sentadas, asustándonos a ambas por su grito tan repentino y alarmado- Estas llorando…Joder…¿Qué te hizo el imbécil de nuestro hermano, he?...¡Tonny, trae inmediatamente a ese maldito enano aquí ahora mismo ¿Quieres?!...No te preocupes Kat, enseguida lo haremos pagar por haberte hecho llorar- Agrego, arrebatándome de los brazos de Prim y abrazándome efusivamente como si fuera una madre mega angustiadísima y exagerada, sofocándome y sin dejarme hablar.
*Joder... ¿Ahora quienes son los que exageran?* Pensé intentando quitarme de encima a este tonto que no me dejaba ni respirar.
-Hmmm…mmmm…Tayler…me duele…mmmm…- Logre decir, tratando de hacerle entender que me estaba asfixiando pero esto el muy idiota de Tayler no lo entendió y solo provoco que me apretara aún más en sus brazos.
-Ya…yaa…yaaa…Tranquila Kat, sé que duele lo que te hizo el idiota de mi hermano…Llora todo lo que quieras pequeña, anda, desahógate mujer…Tonny y yo nos encargaremos de que pague por lo que hizo- Dijo haciendo una voz ridícula pero esto solo provocó que me enojara aún más de lo que ya estaba por su culpa.
*¡ ¿Pero qué carajos crees que haces? Ya suéltame tonto!* Pensaba ya enrabiada de coraje y tratando de zafarme de sus brazos, pero él era mucho más fuerte que yo. *Maldita sea…odio ser tan pequeña*
-Tayler, aquí está el desgraciado- Dijo Tonny trayendo, creo yo, a la fuerza a Peeta.
-¡Hey Tonny, suéltame idiota!... ¿Te has vuelto loco?... ¡ ¿Qué crees que estás haciendo?!
-Hay dios…Tayler, Tonny, suelten a su hermano ¿Qué creen que están haciendo muchachos- La voz del señor Mellark me hizo darme cuenta de que él también estaba aquí.
-¡Perfecto!...¡Silencio enano!- Dijo con furia Tayler sin dejar de abrazarme así, impidiéndome hablar y evitar una masacre injusta y estúpida- Pagaras muy caro por haber hecho llorar a Katniss…Lo siento papá pero tu "hijito" ha hecho llorar a nuestra cuñada y eso no se lo perdonaremos…- La voz enrabiada de Tayler me hizo darme cuenta que iba enserio la amenaza.
-¡¿Pagar?!...¡¿Se han vuelto locos?!...¡¿De qué demonios hablan?!...Yo no he hecho llorar a mi Katniss… ¡Suéltame de una maldita vez Tonny!
-Jaa. Y encima de todo el insecto finge no saber por qué llora nuestra cuñadita…Que poco hombrecito eres…- Dijo Tayler, finalmente liberando a mi sofocado cuerpo de sus brazos.
-¡No mientas!...Al entrar aquí, hemos visto la carita de Katniss toda llorosa- Dijo Tonny sujetando a Peetya con ambas manos del cuello de la camisa realmente molesto, levantándolo dl suelo un poco.
-Katniss, haz algo antes de que esto se convierta en una masacre- Me zarandeo Prim, angustiada de lo que podría a pasar si yo no hacía algo pronto.
-¡Basta ya los dos!- Dije con voz demandante, levantándome del sofá y golpeando a ambos en la cabezota.
-Auuch….Pero cuñadita hermosa ¿Por qué nos pegas?...- Dijo Tonny sobándose el chichón en la cabeza.
-Nosotros solo queríamos hacer que el enano pagara por haberte hecho llorar mujer- Dijo Tayler sobándose también la cabeza.
-¡Cállense!...-Grite enfurecida, haciéndolos temblar del susto y que abrieran los ojos como platos- ¡Ustedes tienen la culpa por no dejarme hablar!... primero, segundo…Tayler, no vuelvas a abrazarme así… ¡Casi me asfixio por tu culpa!... ¡Tonto! Y tercero…suelten a mi futuro esposo, él no me ha hecho llorar par de zopencos…
-Aaaa, ¿Noo?- Dijeron ambos incrédulos, haciéndome rodar los ojos y suspirar frustrada…Dios dame paciencia para no ahorcarlos.
-Ya he dicho que no… vamos, suéltalo Tonny- Dije completamente enfadada, demasiado enfadada.
-Ya pues...ahí está, ya…ya lo solté, tranquila- Dijo Tonny, soltando inmediatamente a Peeta del cuello de la camisa, provocando que el pobre de mí chico del pan callera al suelo- Ya no me golpes por favor…que miedo… (O_O)- Dijo con las manos en son de paz.
-Hermosa cuñada… ¿Por qué no lo dijiste antes?- Hablo el tonto de Tayler.
-Hmmm déjame ver…será porque… ¡Si lo hice, pero tú al abrazarme de esa forma tan efusiva, no me dejabas ni respirar!- Gruñí eso último, alzando la voz más de lo normal, haciendo que tanto Tayler como Tonny se encogieran más de miedo, temblando como si fueran dos conejos asustados.
-¡Lo sentimos mucho…no nos mates!- Dijeron ambos, aterrados de que los volviera a golpear.
Entonces al verlos actuar de ese modo estallé en carcajadas, acompañadas por las de los demás incluyendo a Peeta, quien se encontraba ya a mi lado abrazándome por la cintura, sin dejar de reírnos.
-Peeta di algo, no te quedes ahí botado de la risa…¡Tu mujer quiere matarnos!…Yo no le veo la gracia- Dijo indagando y asustado Tayler a mi prometido.
-Son unos tontos, ustedes solitos se lo buscaron…Si dejaran de hacer tantas idioteces como estas, no se meterían en tantos problemas jajaja...
-Jajaja dios ya cálmense…no les haré nada. Está bien que esté embarazada y que sea un peligro con mis hormonas alteradas pero no es para tanto- Dije sonriéndoles divertida a ese par que me miraban asustados y medio indignados.
-Haay …¿Qué voy a hacer con ustedes dos, he? Por poco, casi matan a su hermano muchachos…ya compórtense- Los reprendió juguetonamente el señor Dylan.
Ambos chicos bajaron la cabeza avergonzados diciendo:
-Lo sentimos…
-Bueno papá, a todo esto ¿A que les debo su agradable visita, he?… ¿Paso algo en la panadería?- Pregunto Peeta a su padre, preocupado de que algo hubiera ocurrido en el negocio de su familia.
-No hijo, nada de eso. En verdad fue cierto lo que tus dos hermanos dijeron antes de hacer su show…Hemos venido a ver como estaban Katniss y mi nieto- Le respondía dulcemente su padre, acercándose hasta mi para después abrazarme cariñosamente y con delicadeza.
*Dios… ¿Es que aquí a todos les da miedo de hasta abrazarme?...Estoy embarazada, no enferma* Pensaba para mis adentro. Cansada de recibir tantos cuidados y atenciones, aunque no podía negar que era bonito sentirme protegida y consentida por estas personas que pensaban en mí y el bebé.
-Hola queridas… ¿Cómo están mis dos consentidas niñas y mi adorada nieta, he?- Dijo refiriéndose a Prim, a mí y al bebé que, según el señor Mellark, pensaba y aseguraba que sería una niña.
-Hemos estado bien señor Dylan…Por cierto, mi mamá le manda saludos- Respondió dulcemente mi pequeña hermana sonriendo.
-Es bueno saberlo pequeña…Mándale saludos también de mi parte por favor… ¿Y tu cariño?- Dijo refiriéndose a mí- ¿Cómo han estado tú y mi preciosa nieta, he?- Agrego refiriéndose nuevamente a mí y al bebé, reafirmando nuevamente que sería una niña el bebé que esperábamos Peeta y yo.
-Estamos bien…ya casi no tengo náuseas y en cuanto al bebé, sigue creciendo sano y fuerte pero…- Dije bajando la mirada y sonriendo mientras acariciaba mi vientre que ahora se notaba pues el efecto de las cápsulas había desaparecido, dándome cuenta de que ya se había hecho tarde y ya anochecía- ¿Cómo sabe que va a ser una niña?- Pregunté intrigada por saber por qué estaba tan seguro de que así seria.
-Cariño, es instinto paternal… Estoy seguro que será una niña hermosa y fuerte como sus madre, y no creo ser el único, creo que también su padre ¿No es así hijo?
-Es lo que siempre le digo a Katniss papá…pero ella no me cree- Dijo Peeta estrechándome en sus brazos y sonriéndole tiernamente a mi pancita en donde se encontraba nuestro bebé.
-Si…las mujeres siempre dicen eso- Dijo juguetonamente el padre de Peeta.
-¡Hey!...No son los únicos, nosotros también lo creemos ¿Verdad Tonny?- Hablo Tayler ya más tranquilo.
-Así es Tayler, creo que ya es tiempo de que haya una mujer en nuestra familia y en esta casa…Quiero una sobrina para malcriarla y consentirla exageradamente hasta el cansancio.
-Lamento interrumpir esta agradable y tierna conversación caballeros pero creo que ya es algo tarde y necesito hacer unas cosas antes de retirarme a mi casa, además d que los chicos necesitan descansar en especial la bolita de fuego, por el mocoso- Hablo Haymitch juguetonamente, haciendo que le lanzara una mirada asesina por haberme llamado otra vez "Bola de fuego" ¿Pero este que carajos se cree?
-Sí, creo que tiene mucha razón Haymitch. Bueno hijo, los dejamos descansar- Dijo el señor Dylan para después voltear a verme a ver y besar mi frente con cariño paternal- Querida cuídate mucho y cuida también a mi nieta. Mañana vendré temprano a traerte las galletas que tanto te gustan ¿Ok?- Agrego guiñándome un ojo con complicidad pues sabía que desde que me había enterado de mi embarazo que las galletas de nuez eran mi antojo favorito o mejor dicho mío y del bebé.
-Muchas gracias señor Mellark…no debería consentirnos tanto…Todavía no nace mi bebé y ya lo anda malcriando desde ahorita- Dije juguetonamente.
-Así debe de ser cariño. Yo no podría llamarme abuelo si no consintiera desde ahorita a mi adorada nieta.
-Bueno queridísima cuñada, nuestro padre no es el único que malcriara a ese bebé…- Hablo Tayler mientras rodeaba mis hombros con un brazo y me giñaba un ojo.
-Sí…ten por seguro que nuestra sobrina será la niña más consentida de todo el Distrito 12 y de eso nos encargaremos nosotros, ya lo veras- Dijo con orgullo Tonny imitando a Tayler.
-Bueno...ahora sí que el mocoso tiene de donde escoger para que lo consientan ¿No crees preciosa?- Dijo Haymitch mirándome divertido, haciéndome rodar los ojos.
-¿Qué tú ya no te habías ido de aquí Haymitch?- Pregunte irritada.
-Oh pues, lo dije en buen sentido cariño pero ok ya me retirare…con permiso, nos vemos mañana tortolitos- Dijo saliendo de la casa y dirigiéndose hacia el pueblo.
*Un día de estos, juro que lo voy a asesinar* Pensé mientras una sonrisa macabra se formaba en mis labios.
-Bueno pues ya nos vamos también nosotros ¿Quieres que te acompañemos hasta tu casa Prim? A estas horas de la noche debe de ser peligroso andar sola para ti- Dijo Tayler con madurez.
-Pero…
-Mejor será que te vayas con ellos Patito… con esos nuevos agentes de la paz andando por aquí no me agrada que andes sola.
Ella suspiro resignada y asintió para después abrazarme sonriendo.
–Mañana vendré a verte ¿Esta bien?... Y ya no llores Kat… veras que todo estará bien.
Yo le sonreí y bese su mejilla diciendo:
-Te prometo que tratare de no llorar…Mándale saludos de mi parte a mamá ¿Sí?
-Lo haré- Me respondió sin dejar de sonreír.
Peeta y yo los acompañamos hasta la puerta y cuando salieron por esta y se dirigían a casa de Prim y mi madre una silueta muy familiar se iba aproximando hasta nuestra casa y al irse acercando cada vez más, me emocione tanto al darme cuenta de quien se trataba que inmediatamente salí disparada sin importarme nada hasta donde él estaba para después colgarme de su cuello con fuerza riendo como niña pequeña.
-¡Katniss, no corras así!... Santo cielo mujer, recuerda que estas embarazada- Me reprendía y regañaba una y otra vez sin dejar de abrazarme él también.
-Cállate Gale. Tú tienes la maldita culpa por no venir a verme todos estos días- Dije mientras las hormonas del embarazo nuevamente se apoderaban de mí, haciendo que llorara sin poderlo evitar. Y tenía mucha razón pues ya hacia 3 semanas que no veía a mi mejor amigo.
-Katniss Everdeen…¡No vuelvas a correr de esa manera, por dios cariño, casi me matas del susto!- La voz molesta de Peeta me hizo dar un respingón y que dejara d abrazar a Gale y al girarme, me encontré con un Peeta Mellark muy molesto a la vez de que Gale también me veía de sa forma que daba miedo.
*Oh oh… creo que estamos en problemas bebé* Pensé mientras les sonreía inocentemente a este par de hombre que me miraban enojados mientras acariciaba mi vientre.
Entramos a la casa…Luego de haber sido horriblemente regañada como niña pequeña por mi prometido y mi mejor amigo por no haber tenido cuidado con mi embarazo al salir corriendo de esa manera y después de haberles prometido ya algo molesta a los dos como 40 veces de que tendría más cuidado y de que no se volvería a repetir, inmediatamente nos pusimos a platicar con Gale sobre la causa de su ausencia en todo este tiempo y lo que nos contó me dejo sin palabras y muy feliz por él.
-Katniss, estoy enamorado de Madge…ambos lo estamos...Esa chica me tiene verdaderamente loco por ella, yo…
-Hey para para…jajaja- Dije sonriéndole divertida a mi amigo/hermano, poniendo mis dos manos en señal de "alto"- No me sueltes otra vez tu discurso mega larguísimo d cuanto amas y adoras a la hija del alcalde por favor- Agregue mientras Peeta nos miraba divertido a ambos.
Si señores y señoras el mismísimo Gale Hawthorne, mi mejor amigo/hermano, el mismísimo idiota rudo que conocí en el bosque cuando éramos niños, estaba enamorado de Madge Undersee, la hija del alcalde. Una chica con la que no congeniaba Gale antes a causa de la familia d la que ella proviene y la misma chica a la que yo empecé a considerar como mi amiga desde que me había dado aquel broche que ahora simbolizaba y significaba tanto para mí. (Madge era otra de las pocas personas que sabían de mi embarazo ya que nos habíamos vuelto amigas desde ese entonces)
Bastaba con ver la mirada d bobo de mi mejor amigo para darme cuenta de lo loco que estaba por Madge y este hecho, a decir verdad, me hacía feliz.
La razón por la que tanto él como Madge no habían venido había sido porque se la pasaban compartiendo el tiempo juntos ya que cuando Gale estaba recuperándose de los latigazos que había recibido Madge lo venía a visitar a diario a la casa y fue ahí cuando la chispa surgió entre ellos dos y yo ni enterada.
-Cielos Gale, no sabes lo contenta que me siento d verte así. Ciertamente no me lo esperaba pero ambos son mis amigos y les deseo lo mejor a ti y a Madge.
-Gracias Katnip- Dijo abrazándome con fuerza para después respingar y despegarme asustado de su cuerpo- Lo siento...no debí abrazarte con tanta fuerza, por lo del bebé- Yo inmediatamente me enoje y lo golpe en la cabeza.
-Suficiente... Estoy harta de que me traten con delicadeza…- Dije señalando a Gale y a Peeta acusatoriamente-Estoy embarazada, no enferma.
-Ya, tranquila…joder… Peeta, no sé cómo logras soportarla con tantas hormonas- Dijo el tonto de mi amigo, ganándose otro golpe y que lo fulminara con la mirada provocando que el idiota d mi prometido se riera, ganándose el también un golpe de mi parte.
-Auuch eso me dolió Kat…Cariño tranquilízate, vas a terminar un día de estos cortándome en pedazos a este paso- Dijo adoloridamente Peeta.
-¡Cállense los dos o les juro que no salen vivos esta- Dije realmente enfadada pero a la vez reprimiendo una risa por la cara de espanto que ambos ponían- Y en cuanto a ti Hawthorne, este embarazo no tiene nada que ver con cómo me trates y por ultimo ya tenemos sueño mi bebé y yo , así que si no te molesta, ya me quiero ir a dormir- Dije bostezando con sueño ya un poco más tranquila.
Gale sonriendo tiernamente, me abrazo y se inclinó un poco hasta mi vientre diciendo:
-Ojalá que no saques el mal carácter de tu madre- Dicho esto se enderezó, despidiéndose a toda prisa de Peeta para salir corriendo por su vida de la casa.
-Haayy… Ya, no tengo por qué hacerme corajes gratis… a demás estoy exhausta- Dije bostezando y tallándome los ojos como niña pequeña.
-Vamos a la cama cariño- Dijo Peeta sonriendo con ternura. Tomándome de la mano nos dirigimos hacia nuestro cuarto.
En cuanto entramos a la habitación, un movimiento inesperado que provenía desde el interior del sitio en que se encontraba el bebé me hizo respingar y abrir los ojos como platos a la vez de que una de mis manos voló inmediatamente a donde había sentido esa extraña sensación. Quedándome completamente paralizada de pie, mientras Peeta me miraba asustado.
*Oh dios…* Pensé, nuevamente sintiendo ese extraño movimiento en mi vientre mientras ahogaba un grito con mi otra mano libre sin quitar la que se encontraba en mi pancita.
-¿Katniss?..¿Qué tienes?, ¿Qué sucede?- Decía una y otra vez Peeta, alarmado de que algo malo me estaba pasando.
No le conteste e inmediatamente tome su mano y la coloque en mi vientre, justo en el momento en el que sentía otra patadita. Esto hizo que Peeta abriera los ojos como platos y que volteara a verme sorprendido e irradiando felicidad y un brillo muy especial en su mirada, pero yo estaba no solo emocionada, sino también aterrada…
-Es…es la primera vez que se mueve…Peeta...T…Tengo miedo…- Dije comenzando a temblar a la vez que sonreía nerviosamente mientras sentía que el bebé se movía nuevamente. Las lágrimas, pronto comenzaron a salir de mis ojos a montones sin poderlo evitar.
-Heey…tonta...no llores…Katniss, significa que nuestro bebé está vivo… Está vivo y esta es su manera de decirte que esta con vida y que nos quiere mucho a los dos…- Dijo abrazándome fuertemente a la vez que me besaba en los labios y acariciaba mi vientre mientras sonreía tiernamente- Dios, no puedo creerlo…esto es hermoso, es perfecto…Katniss te lo vuelvo a repetir, no tienes por qué tener miedo mi amor…Yo estoy aquí- Dijo mirándome con decisión y ternura a los ojos.
-Lo siento…es solo que nunca había sentido algo así…- Dije bajando la mirada sin dejar de acariciar mi vientre apenas redondito que, aunque por muy leve que fuera, se alcanzaba a percibir los enternecedores y adorables movimientos que hacia el bebé haciéndome sonreír con los ojos anegados de lágrimas –Es precioso…- Agregue con ternura sin dejar de acariciar mi vientre con ambas manos.
Peeta de la nada se arrodillo frente a mí y tomándome desprevenida, subió un poco mi suéter hasta descubrir mi pancita, haciéndome sonrojar, depositando un besito sobre ese lugar tan lindo en el que crecía nuestro bebé dijo:
-Cariño…gracias por hacernos saber que estas vivo…te amamos bolita de fuego- Dijo tiernamente su padre, llamando con cariño a mi vientre del mismo modo que lo hacia Haymitch, aunque en Peeta se escuchaba muy tierno, por lo que no me molesto y me hizo sonreír como boba. Deposito otro beso en mi vientre, haciendo que el bebé se moviera de nuevo, respondiendo a los mimos y a la dulce voz de Peeta.
-Creo que trata de decir que te quiere y le gusta tu voz tanto como a mí- Dije dulcemente, sonriéndole a mi vientre.
-Ya lo creo que sí…
Por primera vez en toda mi vida me sentía tranquila y feliz y cuando el bebé se movía mientras Peeta le hablaba, ya recostados sobre la cama, llegué a la conclusión de que no cambiaría nada en el mundo, estos bellos y perfectos momentos.
-Katniss, mi amor…sé que nos casaremos pronto pero antes de eso y de estar frente a las cámaras quiero hacerlo como dicta nuestra tradición…- Dijo de la nada mi Peeta, mirándome dulcemente y tomándome desprevenida.
-Peeta… ¿Qué estas tratando de decirme?- Dije nerviosa y tratando de reprimir las malditas lágrimas y la sonrisa de la emoción de mi rostro pues sabía por dónde iba la cosa.
-Lo que oíste mujer…Katniss Everdeen ¿Me harías el maravilloso honor de hacer la ceremonia del tueste conmigo?
Inmediatamente me abalance sobre él, cayendo ambos en la cama riendo. Besando apasionadamente sus labios y con los ojos anegados de lágrimas mientras ambos acariciábamos mi vientre respondí:
-Acepto…- Dicho esto mi bebé pateo con un poco más de fuerza como si estuviera feliz por nosotros, haciéndonos sonreír tanto a Peeta como a mí.
POV NARRADORA
Allá en el Capitolio, en la casa presidencia, cierto personaje maligno y desalmado sonreía complacido mientras observaba en sus manos una pequeña caja de cristal, la cual contenía el sobre que dictaría el destino de nuestros dos trágicos amantes del Distrito 12 y demás vencedores por igual.
-Al fin. Por fin mis planes cobraran vida mi querido amigo Heavensbee- Sonreía con maldad, sin dejar de acariciar el delicado cristal de aquella caja que, en su contenido, portaba una peligrosa y segura sentencia de muerte.
Junto al presidente Snow se encontraba Plutarch Heavensbee, él nuevo vigilante jefe de los juegos del hambre de este vasallaje que se llevaría a cabo muy pronto. Este miraba desconcertado y con miedo al presidente, sin entender muy bien a que se refería.
-¿Por qué lo dice señor?... ¿Cómo puede una cajita y un sobre hacer que sus planes se lleven a cabo?- Preguntó con cautela Plutarch.
-Mi querido amigo, por algo las reglas se hicieron para romperse. Y tú me ayudaras a romperlas- Le respondió Snow. Entonces la cabeza de Heavensbee hizo "click", dándose cuenta de lo que el presidente tramaba hacer.
*Oh mierda…esto es malo…muy malo…Tengo que informarle de inmediato a la presidenta Coin y tengo que hablar con Haymitch también. Habrá un nuevo cambio de planes…Snow jamás se saldrá con la suya, pero ahora necesito seguirle el juego… ya veré como me las ingeniaré para sacar a los vencedores que pueda de la arena. En especial a Katniss Everdeen y Peeta Mellark…ellos dos son la clave para nuestros planes…* Pensó para sus adentros mientras aparentaba estar calmado frente al Presidente Snow.
-Me parece muy bien señor. Dígame que es lo que tengo que hacer- Dijo con la mayor seguridad y valor que logro reunir Plutarch, haciendo que Snow le sonriera complacido.
HOLA:
Aquí me tiene publicando como lo prometí el CAPITULO 17...espero que sea de su agrado y lo disfruten muchoo...este capítulo les diré que planeaba dividirlo en dos partes pero creo que me pareció escribirlo de corrido así que bueno...DISFRUTENLO MUCHISIMO QUE SE LOS DEDICO A TODOS USTEDES CON CARIÑO... ¿Qué se imaginaran que ira a pasar más a delante? ¿Qué creen que Snow este tramando?...VERINGUENLO EN EL PROXIMO CAPITULO!
BESOS, NOS VEMOS PRONTO! X3 ❤
