Sujeto 2

Una vez más la figura de la niña sentada al otro extremo de ella con la bolsa de sangre prendida de los labios y los ojos perdidos en a distancia le llamó la atención. ¿Qué estaría pasando por su cabeza en esos momentos? ¿Se estaría haciendo a una idea de este mundo al que ahora pertenecía? ¿Estaría más calmada que la noche anterior? Y con eso en mente, ¿una parte de ella no se arrepentiría de haberla despertado hacía dos días? El vuelco que trajo aquel hecho a su existencia probablemente no era algo fácil de manejar. Michael lo había hecho hacía un tiempo, catorce años, pero él había sido un hombre –aunque apenas en mentalidad y en su mundo de inmortales– con conocimientos y experiencia con la que la niña no contaba.

Y como si la hubiera sentido –lo que suponía no era del todo descabellado- la niña levantó la vista en ese momento y la clavó con la mirada. "¿Quieres más?" le preguntó señalando hacia la bolsa de sangre casi vacía. Por supuesto no era eso lo que en verdad quería preguntarle, había muchas cosas por hablar pero no sabía por donde empezar. La niña sacudió la cabeza y dejó de mirarla cuando Selene también lo hizo.

Suspirando quiso pensar claro pero había tanto en su mente en esos momentos.

Maternidad, ella no era una madre, la niña era su hija pero tampoco sabía nada de cómo ser una. Tal vez era lo primero en común que tenían a parte de aquel poder inquietante de poder ver dentro de la cabeza de la otra.

No sabía cómo aproximarse a ella aparte de preguntarle si se estaba sintiendo bien, si estaba cansada o respondiéndole un par de preguntas sobre este mundo.

Simpatía, cariño, eran sentimientos que estaban surgiendo en su corazón rápidamente, le recordaba a Michael en esa cuestión también.

Había cierto parecido con sus sobrinas eso no lo podía negar o al menos al recuerdo que tenía de ellas, ya ni estaba segura.

La joven tampoco hablaba lo que no le ayudaba mucho para entablar conversación. Tan maravillada estaba con el mundo que pasaba al lado de la ventana o con la cabecita llena de preocupaciones, preocupaciones que un joven normal no tendría...

Niña, joven, hija. Algo le vino a la mente justo en el momento en que David tomaba una curva a toda velocidad y las hacía ir de lado, "Tenemos que solucionar el asunto de tu nombre." Le dijo tocándole la rodilla para que le colocara atención, al ella girarse frunciendo el ceño y de repente exaltada por su caricia Selene prosiguió sin hacer un espaviento al notar que probablemente ese tipo de gestos no le eran familiares. "No pienso llamarte Sujeto 2."

El ceño fruncido se le profundizó sin ella saberlo, cogió la bolsa de sangre y la alejó de su boca, "¿Y entonces como me voy a llamar?" preguntó. Selene, el nombre de su madre era Selene y ahora sabía eso, también sabía que su padre se llamaba Michael pero casi todo el mundo donde Thomas se refería a él como el híbrido. ¿Qué era un híbrido?

Aquella respuesta no se la vio venir, "No sé." tal vez el cambio de 'nombre' no fue una buena idea de tener como primera conversación, "¿Hay algún nombre que te agrade o te llame la atención?"

Recordaba los pocos libros que Lida le había regalado, "No." No más Lida, se dijo, tratando de no pensar en la doctora. Quería olvidarse de ella y de todos los engaños.

A Selene ni a David –quien había permanecido callado pero atento a la conversación- les pasó desapercibido el sutil cambio de la jovencita en ese momento pero ninguno decidió preguntar.

Al ver a Selene asintiendo no supo que más decir, "¿Cómo te hubiera gustado llamar a uno de tus hijos?"

Era una niña. Muy poco sabía del mundo. Selene sabía que aquellas preguntas no podían tildarse de insolentes o inoportunas, o de invadir su privacidad…..Era mejor irse acostumbrando a aquello. "No lo recuerdo. Hace mucho tiempo que dejé de pensar en ese tipo de cosas." Y era verdad, nunca se llegó a imaginar que un embarazo sucedería aun cuando Michael lo había traído a relucir…..simplemente no había sido una posibilidad.

"¿Porque?"

Aquella pregunta Selene tan solo la pudo adjudicar a la inocencia. Y mientras trataba de no balbucear también trataba de encontrar una forma correcta para expresarse.