¡Hola!

¡Feliz 2016! ¿Cómo han estado? Muchas gracias a por cada uno de sus reviews, favoritos y follows, por sus likes en página de FB de este fic, sin importar que nos hayan acompañado en esta historia desde el inicio y/o se hallan unido a esta aventura en el camino. Gracias por su infinita paciencia capítulo a capítulo, ya que saben que aunque tardemos una eternidad en actualizar siempre volvemos. Sin importar si son lectores silenciosos o se hacen presentes a su manera por aquí o en FB, mil gracias por todo.

Si siguen nuestra página en FB "Más Allá De Las Estrellas, Sailor Moon Fanfic" seguramente ya están enteradas del evento "MARATÓN DE LAS ESTRELLAS", y si no, descuiden que esto termina hasta el 6 de enero de 2016 y les contaremos de otra sorpresa que les tenemos al final del capítulo como parte de esta fiesta que tenemos para ustedes. En fin, ahora si vamos a lo que venimos: para iniciar el año con el pie derecho, y como tercera actividad del Maratón... ¡la tan esperada actualización de este fic!


Capítulo 17

Promesas, problemas y pandas

La Condesa Helena Kishima hizo una reverencia ante la Princesa Kakyuu. Ella movió con elegancia su brazo, invitando a la Condesa a que se sentara a la mesa junto a ella. La suave luz de la tarde iluminaba la terraza en el Palacio de Kinmoku, en donde ambas estaban disfrutando del té y los pastelillos que los sirvientes servían frente a ellas en la mesa.

La visita de la Condesa Kishima a la Princesa, más allá de la cordialidad que aparentaba ser en primera instancia, se debía principalmente a que debía averiguar en donde se encontraba Seiya. Después de todo, ya le había dado más que tiempo suficiente para que olvidara el engaño de Serena Tsukino y ella por fin podría volver a entrar en acción.

–Le agradezco mucho su invitación a tomar el té, Su Alteza –expresó Helena mientras los sirvientes se encargaban de servirles té y galletas a ambas.

–Siempre es agradable su compañía Condesa Kishima –dijo la Princesa Kakyuu con una sonrisa–. Espero que haya tenido un agradable viaje por nuestro bello planeta.

–Así fue, sumamente agradable –respondió la Condesa, recordando cómo había conseguido separar a Seiya de la odiosa de Serena Tsukino–. Imagino que ya deben de haber regresado los Kou de su visita a la Tierra.

–Me temó que desafortunadamente aún no es así –dijo la Princesa, en un tono demasiado serio al que usualmente usaba–. Lo último que supe de ellos, gracias a un mensaje que Seiya me hizo llegar, es que se iba a la Tierra para ver a sus hermanos y a su hija, pero eso fue hace más dos meses.

–Ya veo –musito Helena bebiendo un poco de su té. No le extrañaba el hecho de que Seiya buscara a su familia para tratar de superar lo que le había ocurrido. Aunque no le gustaba nada que estuviera precisamente en el planeta de donde era originaria Tsukino–. Su Alteza, es usted muy bondadosa al permitirles ausentarse tanto tiempo de sus deberes con usted y el reino.

–Simplemente fue una concesión debido a tantos años de un destacado servicio. Pero no tema por su ausencia, los Kou muy pronto estarán de regreso con nosotras, ya que Kinmoku es su hogar y al único lugar al que pertenecen.

–Lo sé, es solo que no entiendo cuál es la fascinación de los Kou por la Tierra ¿Qué tiene de interesante ese lugar tan lejano?

–Yo tampoco lo entiendo, Helena –replico la Princesa–. Si bien es cierto que la Tierra es muy diferente a Kinmoku y que les trae recuerdos de la temporada en que vivieron ahí años atrás, a mí tampoco me gusta que pasen tanto tiempo ahí.

–¿Entonces por qué les permitió ese viaje?

–Supongo que fue ante la novedad de la presencia de Serena Tsukino aquí –respondió la Princesa encogiéndose de hombros–. Pero ya es hora de que ellos vuelvan a casa y que sus vidas vuelvan a la normalidad.

–¿Tiene idea de dónde encontrarlos en la Tierra, Princesa?

–Sí. La Tierra es un lugar muy grande y con muchos habitantes, pero me doy una clara idea de donde podré encontrarlos allí. Lamentablemente, aún tengo algunos asuntos que tratar aquí antes de que pueda viajar en busca de los Kou.

Helena sonrió ante las palabras de la Princesa. Tenía un plan que no iba a desperdiciar con tal de lograr que Seiya volviera a su lado.

–Si me lo permite, Princesa, y si usted está de acuerdo, me gustaría viajar a la Tierra y así buscar a los Kou.

–¿Enserio? –pregunto la princesa, sorprendida.

–Sí. Creo que sería una excelente oportunidad para conocer ese planeta, y tal vez así comprenda la fascinación que tienen los Kou por ese lugar –dijo ella con una sonrisa condescendiente–. Le aseguro que en muy poco tiempo volveré con ellos.

–Me parece perfecto, Helena –respondio Kakyuu con una sonrisa–. Estoy segura de que podrás hacer que ellos vuelvan a Kinmoku a la brevedad posible.

–Le aseguro que así será, Princesa.

OoOoO

El auto se detuvo frente a una hermosa casa ubicada a las afueras de Tokio. Serena apretó con fuerza la mano de Seiya mientras ambos contemplaban la residencia aun desde el interior del vehículo.

–Sabes que no te voy a dejar que hagas esto sola, Bombón –dijo él estrechando aún más su mano–. Voy a estar contigo en todo momento.

–Lo sé –respondió ella con una pequeña sonrisa–. Es solo que estoy muy nerviosa por como salga todo esto… y tengo nauseas.

–¿El bebe?

–No, Seiya. Simplemente son mis nervios que me tienen muy inquieta por lo que pueda suceder.

–Ya verás que todo va a salir bien.

El pelinegro le dio un beso, tras lo que bajo del auto y rápidamente abrió la puerta del lado de Serena para ayudarla a bajar. Caminaron hacia la puerta principal de la casa, logrando escuchar una hermosa, pero melancólica melodía tocada por un violín y un piano. Obviamente Haruka y Michiru se encontraban en casa.

Tocaron el timbre y unos momentos la puerta se abrió, apareciendo frente a ellos una joven pelinegra de cabello corto.

–¿Qué hacen aquí? –pregunto Hotaru con seriedad.

–Hotaru, por favor. Solo queremos hablar contigo y las demás –dijo Serena rápidamente, temiendo que les cerraran la puerta en la cara sin ni siquiera escucharlos.

El sonido del violín y del piano se detuvieron abruptamente. Unos segundos después, Haruka y Michiru se reunieron con Hotaru.

–No venimos a causarles problemas –dijo Seiya–. Simplemente queremos hablar con ustedes.

–Si después de lo que venimos a decirles Seiya y yo no quieren vernos, lo entenderemos. Pero por favor, solo les pido que nos escuchen.

Michiru dio un largo suspiro –De acuerdo, pasen.

Serena y Seiya entraron en la casa tomados de la mano, siguiendo a las demás hasta la sala. La pareja se sentó en un sofá, mientras que las outers se sentaron en el que estaba frente a ellos.

–¿Y bien? ¿Qué es eso que quieren hablar con nosotros? –pregunto Haruka con seriedad.

–Verán… Seiya y yo estamos organizando una reunión mañana en la noche en mi departamento. El resto de los chicos también asistirá, y nos gustaría que también nos acompañaran.

–El cuerpo de Darién aún no se enfría en su tumba ¿y ya están organizando fiestas? –dijo Haruka con brusquedad–. ¿Ni aunque este muerto, le vas a tener un poco de respeto al hombre que estuvo a punto de ser tu esposo, Serena?

–¡No te permito que le hables así, Tenoh! –exclamo Seiya.

–¡Tú no eres quien para venir a decirme que debo hacer en mi propia casa!

–Si venimos aquí a invitarlas a la cena es porque ya no queremos que existan problemas entre nosotros –dijo Serena–. Lo único que pretendemos con esa reunión es dejar a un lado los problemas que existen entre todos, y sobre todo, recordar que a pesar de lo que ha sucedido, la vida sigue y debemos continuar con nuestras vidas.

–Sabemos que debemos continuar con nuestras vidas, pero a diferencia de ti, para nosotras no es tan fácil olvidar lo que quedo atrás y lo que nunca sucederá –dijo Michiru.

–En especial porque con tu decisión, impediste que Rini pudiera nacer –replico Hotaru, con el dolor reflejado en su rostro al recordar a su amiga.

–Además de que Darien falleció –afirmo Haruka con severidad.

–La muerte de Darién no fue culpa de Bombón –dijo Seiya con firmeza, saliendo en defensa de su pareja–. Por si no lo recuerdas, Tenoh, Darién murió a causa de las lesiones del accidente que tuvo.

–Lo cual, después de todo, fue muy conveniente para ustedes ¿o no?

–¡Basta, Haruka! Podrás no estar de acuerdo con nuestra relación, pero tendrás que aceptarlo –exclamo Serena sobresaltando a todos –. Ni a ti, ni a ninguna de ustedes le permitiré que nos hagan sentir culpables del amor que nos tenemos. ¿Acaso es un crimen estar enamorada de Seiya? Si es así, me declaró culpable y no me arrepiento de mis sentimientos por él.

–Pues deberías de sentirte culpable de eso –replico Haruka–. Su amor está maldito y todo lo que ha pasado es la consecuencia de eso.

Totalmente enfadado, Seiya se puso de pie. –Vámonos, Bombón. Obviamente esto es una pérdida de tiempo ya que no nos quieren escuchar.

–Espera, Seiya, por favor –pidió la Princesa de la Luna, pidiéndole a su novio que se sentara nuevamente. Lo cual hizo tras unos momentos–. Comprendo que estén enojadas por cómo se han dado las cosas las últimas semanas desde mi boda con Darien. Yo soy la primera en reconocer que no hice las cosas correctamente. Y al igual que ustedes, me duele que Darién este muerto y todo lo que se fue con él. Me hubiera encantado ver que su carrera como médico se consolidaba con éxito, que conociera a una mujer que lo amara como merecía y tuviera una familia… pero lamentablemente eso no fue así. No podemos volver en el tiempo y evitar su muerte, ni siquiera yendo a la Puerta del Tiempo en busca de Sailor Plut, y todos lo sabemos. Lo único que nos queda es seguir adelante con nuestras vidas y corregir los errores que hemos cometido en el pasado –dijo Serena dando un largo suspiro–. El futuro definitivamente no va a ser igual a como alguna vez lo imaginamos. Pero eso no significa que no podamos tener un futuro feliz. No quiero que mis errores me separen de ustedes. Significan mucho para mí, chicas, no quiero perderlas… Mucho menos ahora que dentro de poco, llegara alguien muy importante a mi vida.

–¿A qué te refieres con eso, Serena? –pregunto Michiru.

La rubia apretó con más fuerza la mano de Seiya –Estoy embarazada.

–¿Vas a tener un hijo de Seiya? –pregunto Hotaru, sorprendida.

Serena asintió, sin lograr que las palabras salieran de su boca. Después de todo, esa era la verdad y nadie a excepción de Mina y el propio Seiya, sabía de las dudas de ella sobre la paternidad de su bebé, pero eso era algo que mantendría en secreto.

Las outers miraron a Serena y Seiya totalmente sorprendidas, tratando de asimilar la noticia.

–Ya no quiero más peleas y discusiones entre nosotros, por favor…. Lo único que deseo es tener un futuro feliz al lado de las personas que quiero, y eso las incluye a ustedes. Es lo que anhelo para el futuro de mi bebé.

Seiya dio un largo suspiro antes de hablar. –Es por eso que vinimos a arreglar las cosas con ustedes, por el bebe que Bombón y yo tendremos. Bomboncito es un ser inocente que no tiene la culpa de nada. Lo único que queremos para nuestro bebe es que este rodeado de amor, por las personas que Bombón quiere y que la quieren… Me da igual si nunca me aceptan. Lo único que me interesa, es que la mujer que amo y mi hijo estén con las personas que los quieran a pesar de todo.

La habitación se llenó en un silencio tan largo que Serena temió que las outers no aceptaran poner fin a las rencillas y la situación no terminara jamás.

Pero al final no fue así. Michiru acepto sus palabras con un movimiento de cabeza y una pequeña sonrisa, misma acción que hizo Hotaru un momento después. Incluso Haruka que, aunque reticente, lo acepto al final. Era más de lo que la rubia había esperado y le dio una gran esperanza para que, más adelante se acabaran los problemas entre ellos y vivieran en esa paz que ella tanto imaginaba.

OoOoO

Yaten sintió que el corazón le latía a toda velocidad cuando a la puerta del departamento de Serena se abrio, revelando tras ella a Mina y a Sakura y ambas saludaban a la anfitriona de la cena de esa noche. A pesar de que el espacio parecía ser poco en la estancia del lugar ante la cantidad de gente que estaba allí, conformando aquella reunión las personas más cercanas a Seiya y Serena, el peliplateado observaba desde aquel rincón cerca de la terraza a las dos personas con las que más deseaba estar en ese momento. Sakura se veía adorable con aquel vestido azul que resaltaba aquellos ojos que eran idénticos a los de su madre, mientras que Mina lucia radiante con aquel vestido rojo que detallaba su cuerpo.

Observó cómo ambas saludaban a los presentes, mientras él terminaba de un trago su copa de vino. Para su sorpresa, notó que Sakura se acercaba corriendo a su lado.

–¡Hola, Yaten!

–¡Hola, Sakura! –la saludo el peliplateado con cariño–. ¿Cómo has estado?

–Bien. Feliz de verte, pensé que no ibas a venir.

–No me lo iba a perder una reunión como esta. En especial porque tengo la ocasión de verte como toda una princesa.

Sakura sonrió ante el cumplido. –Gracias. Mamá me regalo el vestido.

–Pues sin duda tiene buen gusto… Por cierto, Estrella me contó que hoy fue su último día de clases antes de las vacaciones de invierno ¿verdad? ¿Cómo les fue?

Del otro lado de la habitación, Mina se bebió de un trago la copa de vino que le había ofrecido Seiya al ver a su hija platicando con Yaten.

–Ni se te ocurra armar un escándalo, Mina –le advirtió Serena.

–Pero Yaten está con Sakura

–Simplemente están platicando –afirmo Lita–. Déjalos un rato.

–Pero…

–Dales la oportunidad de estar juntos –pidió Rei–. Mira lo feliz que se ve Sakura de estar con él.

La diosa del amor tuvo que reconocer que sus amigas tenían razón, su hija se estaba riendo por algo que le estaba diciendo Yaten. Desde que había fallecido Darien no la había visto reír así. Y le gustara reconocerlo o no, se alegraba de que alguien animara a su hija después de lo triste que la había visto tras la tragedia.

–Bien, dejare juntos a Yaten y Sakura, pero solo un rato.

–Con eso nos haces más que feliz –le aseguro Ami con una sonrisa–. Por cierto ¿y Adam? Creí que iba a venir contigo.

–Está en Kyoto por trabajo, pero llega mañana.

–Con razón. Porque aparte de cierto peli plateado, tú eres la única que está aquí sin pareja –comentó Lita.

–Simple casualidad que mi novio no esté en la ciudad, eso es todo –dijo Mina sin darle importancia al asunto.

–Ahora que lo recuerdo, ¿ya nos vas a contar por qué querías que estuviéramos todos aquí, Serena? –pregunto Rei.

–Ya lo sabrán. Solo estoy esperando que lleguen mis últimas invitadas –comento ella mirando a la puerta.

–¿De verdad crees que vengan Hotaru, Haruka y Michiru? –inquirio Ami.

–Eso espero.

Los minutos transcurrieron, y conforme pasaba el tiempo, la ansiedad de Serena crecía. Pese a como habían salido las cosas el día anterior, había creído que de verdad irían a aquella reunión, pese a no haberle confirmado su asistencia.

–Bombón, creo que ya va siendo hora –le dijo Seiya tras separarla de sus amigas un momento para que hablaran a solas.

–Supongo que sí –musito ella, tras lo que dio un suspiro–. Por un momento, de verdad pensé que si vendrían.

–Imagino que aún deben de estar asimilando la noticia que les dimos ayer. Hay que darles tiempo para que se acostumbren a la idea.

–Lo sé… En fin, vamos a decirles a todos la razón por la que queríamos que vinieran.

Seiya asintió con una sonrisa, tras lo que le dio un fugaz beso a Serena, tras lo que la pareja se aproximó a donde estaban todos sus invitados reunidos.

–¿Podrían prestarnos su atención un momento, por favor? –pidió Seiya alzando la voz para hacerse oir por sobre las conversaciones del grupo, que fueron apagándose para mirar a los anfitriones de aquella reunión–. Primero que nada, gracias a todos por venir. Es muy importante para nosotros que estén todos aquí, esta noche tan especial para Bombón y para mí porque…

El timbre de la puerta interrumpió al pelinegro. Con esperanza renovada, Serena abrió la puerta de su hogar, recibiendo con una sonrisa a las recién llegadas.

–¡Vinieron!

–Dijiste que había que dejar las diferencias y los errores en el pasado, Gatita –dijo Haruka con una pequeña sonrisa–. Y creo que es nuestro turno para lograrlo.

Serena sonrió aún más, abrazando a cada una de las recién llegadas mientras las invitaba a pasar. Noto como las outers se acercaban a saludar a Seiya de una manera un tanto formal considero Serena, pero era un avance. Esperaba que la relación entre todos ellos mejorara con el tiempo.

Las recién llegadas saludaron al resto de los presentes, tras lo que después de ofrecerles una copa a cada una, Serena decidió retomar la palabra frente a sus invitados.

–Bueno, ahora que ya estamos todos aquí. Me gustaría decirles unas palabras… –dijo ella dando un suspiro–. Sé que las últimas semanas han sido de muchos cambios para todos. Hemos perdido a alguien muy importante para todos, pero cuyo amor hacia nosotros vivirán para siempre con nosotros mientras recordemos a Darien como el hombre maravilloso que fue. Su ausencia ha sido uno de los muchos cambios que hemos vivido. Nuestras vidas han dado giros que muchos de nosotros jamás imaginamos, pero considero que han sido por una razón que quizás no comprendamos, y aun así creo que serán para bien. Es imposible saber que nos va a deparar el futuro más adelante, pero sea cual sea, en verdad espero que todos sigamos juntos. Quiero un futuro lleno de amor y esperanza para todos nosotros, en donde aprendamos a dejar atrás los errores del pasado, aprendamos a perdonar y a dar segundas oportunidades.

Sin poder evitarlo, Yaten y Mina intercambiaron una fugaz mirada ante aquellas palabras, ya que ambos tenían la impresión de que Serena había dicho esas palabras para ellos. Mina regreso su mirada a su amiga, esperando que diera la noticia que ella ya conocía.

–Y también, espero que ese nuevo futuro que estamos formando juntos, este lleno de amor y armonía. En especial, porque Seiya y yo tenemos que darles una noticia muy importante para nosotros –dijo Serena apretando con fuerza la mano del hombre a su lado–. Estoy embarazada. Seiya y yo vamos a tener un bebé.

La estancia se llenó de un silencio por parte de todos los presentes, mientras asimilaban la noticia que acaban de recibir.

–¡Voy a tener un hermano o hermana! –exclamó Estrella con alegría mientras se acercaba a abrazar a la pareja–. Vamos a ser una familia. ¿Verdad, papá?

–Así es, princesita –le aseguro Seiya con alegría.

–Tía Serena… ¿eso significa que tu bebé será mi primo o prima? –preguntó Sakura, sin estar muy segura de lo que eso significaba.

La rubia asintió con una sonrisa. –Sí, Sakura.

La pequeña Aino abrazo a Serena y a Seiya, lo que hizo que el resto saliera del estupor en que estaban envueltos ante la noticia. Mina y las outers fueron las siguientes acercarse a ellos para felicitarlos, tras lo que se unieron a las felicitaciones los hermanos del pelinegro, así como el resto de sus amigos y la familia de la rubia.

La noticia de la próxima llegada del nuevo bebé hizo que el ambiente se volviera de fiesta. Conforme avanzaba la noche, era notorio que todos se alegraban por la felicidad de Serena y Seiya, en especial por todo lo que habían tenido que pasar y ahora se veía recompensado con el embarazo de la rubia. Así lo sentía la diosa del amor mientras los observaba desde la puerta de cristal de la terraza del departamento, mientras ellos platicaban con Taiki y Ami entre sonrisas.

–Hacen una linda pareja –dijo Yaten al colocarse al lado de Mina–. Es bueno ver que Serena y Seiya por fin son felices

Mina lo miró sorprendida de que se hubiese acercado a su lado. Pero como le había prometido a Serena no hacer escándalos por culpa de Yaten, se limitó a beber de un trago su copa de vino.

–No puedo evitar pensar en todo lo que dijo Serena antes. Todo eso sobre dejar atrás los errores del pasado, aprender a perdonar y las segundas oportunidades… Tiene tanta razón en ello, y creo que es lo mismo que deberíamos de hacer nosotros.

–Creo que voy a ir por más vino –musito Mina ignorando las palabras del peliplateado. Estaba por alejarse de él, pero Yaten tomo su mano, deteniéndola.

–Lo siento mucho, Mina. Perdóname por todo lo que te hice. Sé que te rompí el corazón y…

–Este no es ni el lugar, ni el momento para hablar de eso –afirmo la diosa del amor de manera tajante, interrumpiéndolo.

–Lo sé, ¿pero cuando lo será?

–Definitivamente esta noche no.

–¿Y qué me dices de mañana? Te invito a cenar mañana para que hablemos…

La diosa del amor negó con la cabeza, manteniendo una mirada muy seria. –Ni hoy, ni mañana, ni nunca. ¿Hasta cuándo vas a entender que yo no tengo nada que hablar contigo? Entiéndelo, Yaten. Déjame en paz.

–No lo haré hasta que me escuches. Lo que paso entre nosotros…

–Está en el pasado –sentencio ella con firmeza–. Tú y yo nunca volveremos a estar juntos.

–Nunca digas nunca, Mina.

Molesta, Mina se soltó del agarre de Yaten y se alejó de él, mostrando su mejor sonrisa mientras se reunía con Andrew y Nicolás para conversar con ellos.

Yaten sabía que ella tenía razón, aquel no era el lugar ni el momento adecuado para arreglar las cosas entre ellos. Pero estaba desesperado por solucionar las cosas con Mina cuanto antes. Solo esperaba que la próxima visita al zoológico que habían organizado Serena y Seiya fuera la ocasión ideal para que pudiera aclararle a la mujer que amaba por qué actuó como lo hizo años atrás y lograra conseguir su perdón.

OoOoO

–Parece que después de todo, la noche fue un éxito, Bombón.

La rubia asintió, recordando como su reunión había salido mejor de lo que esperaba. La noticia del bebe había sido bien recibida y había alegrado a todos. Hacía mucho tiempo que ella no se sentía tan feliz en una reunión así.

La celebración había durado hasta más de medianoche. Todos sus invitados ya se habían retirado, Estrella ya estaba dormida en la habitación que habían arreglado para ella en el departamento de la rubia y ellos ya habían terminado de recoger todo tras su pequeña fiesta.

–Definitivamente lo fue –dijo Serena sentada al pie de su cama, mientras se quitaba las zapatillas que había llevado toda la noche–. Estoy tan cansada…

–Ha sido un día muy largo… pero honestamente no me gustaría que terminara aun.

–¿Y por qué, Seiya?

El pelinegro no respondió, simplemente se sentó al lado de ella e introdujo la mano en el bolsillo de su pantalón. Saco una pequeña cajita negra que le entrego a Serena.

–¿Qué es esto?

–Es para ti. Anda, ábrelo.

Serena hizo lo que él le pedía y abrió la cajita, encontrando en su interior un hermoso anillo de oro con un diamante, rodeado de zafiros.

–Esto es… –musito ella sorprendida.

–Es lo que tú quieras que sea, Bombón –respondió él mientras sacaba el anillo de la cajita. Tomo la mano izquierda de Serena, y lentamente le puso el anillo en el dedo anular –. Esto es un recordatorio de que quiero pasar el resto de mi vida a tu lado. Es un símbolo de nuestro amor, de lo mucho que te amo, al igual que amo a Bomboncito. Es una promesa de que voy a estar a tu lado siempre, sin importar si es como tu mejor amigo, tu novio, tu amante… tu esposo, el padre de tus hijos.

–Todo lo que has dicho me parece perfecto… excepto la parte de que seas mi esposo.

–¿No te quieres casar conmigo? –pregunto él, sorprendido.

–Yo no he dicho eso –afirmo la rubia–. Y tú no me has propuesto matrimonio, Seiya. Has dicho que el anillo significa lo que yo quiera… Y quiero que signifique todo lo que has dicho y más.

–Pero no te quieres casar conmigo.

–Así es, no me quiero casar… por ahora –aseguro Serena–. No hace mucho que estuve a punto de casarme, y ahora con el bebé en camino… Todo esto es tan rápido… Necesito tiempo.

–Te daré todo el tiempo que necesites. No te presionare respecto a ello, Bombón.

–¿Y tampoco me dejaras, sin importar que no habrá boda pronto?

–Jamás te dejare. Te amo –respondió él con una sonrisa, besándola–. Y sobre lo de casarnos… cuando sientas que estas lista para dar ese paso, serás tú quien me pida que me case contigo y por fin seremos esposos.

–¿Qué no se supone que el hombre es quien propone el matrimonio?

–Aquí en la Tierra, sí. Pero en Kinmoku, son las mujeres quienes les proponen matrimonio a los hombres.

–¿Enserio? –musito ella sorprendida.

–Sí, y aunque me gustan las costumbres de la Tierra, creo que lo mejor es que en este caso, nos apeguemos a las costumbres de mi planeta.

–De acuerdo –respondió Serena, sonriendo–. Y cuando te pregunte si te quieres casar conmigo ¿también te tendré que dar un anillo? ¿Las bodas kinmokianas son iguales a las de la Tierra? Y cuando nos casemos, ¿usaras mi apellido y serás el señor Seiya Tsukino? ¿O yo seré Serena Kou ? ¿O combinaremos nuestros apellidos?

–Son muchas preguntas a la vez, Bombón –dijo él, interrumpiéndola con una sonrisa.

–Lo siento. Es que tengo mucha curiosidad sobre el tema.

–Ya me di cuenta.

–Y necesito saber todas esas cosas cuando le pida a mi futuro esposo que se case conmigo.

–¿Y eso será pronto?

–Mmm… no sé –respondió ella con una sonrisa coqueta–. Pero de tanto pensar en proposiciones de matrimonio y bodas, me ha hecho pensar en algo que me gustaría mucho hacer.

–¿Qué cosa?

–La luna de miel. ¿También existe en Kinmoku o solo en la Tierra?

–También existe allá. Y a muchos les gusta adelantarla a la boda y todo eso.

–En ese caso… creo que deberíamos de ir practicando nuestra luna de miel desde ahora, para que entonces salga perfecta.

–Perfecto. Siendo así, podríamos ir practicando como traerles otro hermanito a Bomboncito y Estrella.

Serena sonrió, buscando unir sus labios a los de su amado. Seiya correspondió a su beso con pasión, demostrándole que todo lo que le había dicho antes, se lo iba a probar con sus acciones.

El pelinegro envolvió a Serena en sus brazos, estrechándola más a él mientras sus besos iban subiendo de intensidad. Sus manos recorrieron el cuerpo de la rubia en una lenta y excitante caricia, logrando que el deseo empezara a apoderarse de ella. Sin dudarlo, Serena se sentó a horcajadas de Seiya, enredando sus manos en el cabello de él, mientras lo besaba con mayor necesidad.

–Te amo tanto, Seiya –musito ella entre besos.

Él acaricio su rostro, buscando nuevamente esos ojos del color del cielo que tanto amaba. –Mi Bombón, te amo demasiado.

Volvieron a besarse, con más anhelo y deseo conforme pasaban los minutos. La ropa de él pronto empezó a desaparecer, conforme la rubia sentía como la erección de Seiya crecía más y más. Serena acaricio el cuerpo del pelinegro, deleitándose en las sensaciones al tocar el atlético cuerpo del hombre que no dejaba de besarla en el lóbulo de su oreja y continuaba su recorrido en su cuello, mientras con sus manos jugueteaba con sus pechos, buscando la manera de abrirse paso a través de aquel vestido que Seiya encontraba cada vez más estorboso.

Finalmente el cierre del vestido de Serena fue encontrado. Él se encargó de quitárselo rápidamente, dejando a la rubia en ropa interior y medias. Ahora era el turno de ella de deshacerse del pantalón del pelinegro. Sin levantarse de las piernas de él, Serena lo desabrocho, acariciando el miembro de su amado por encima del bóxer, arrancándole a Seiya más de un suspiro de placer, que lo único que conseguían era que él perdiera la poca paciencia que le quedaba y lo único que deseaba era hacer suya a su Bombón.

Sin perder más tiempo, Seiya giro a Serena para recostarla en la cama. Él se puso de pie y se terminó de quitar la ropa hasta quedar completamente desnudo. Ella se incorporó en la cama, buscando nuevamente sus labios, que la recibieron con gusto. Largas caricias recorrieron el cuerpo del pelinegro hasta llegar a su miembro, el cual la rubia acaricio con sus manos y posteriormente cubrió con su boca, recorriéndolo con besos que eran muy bien recibidos ante las atenciones de Serena.

Queriendo recompensarla, Seiya término de desvestir a su Bombón lentamente, como si estuviera desenvolviendo un preciado regalo. La lleno de besos en cada rincón de su cuerpo, teniendo especial atención en llenar de besos el vientre de la mujer que amaba, en donde crecía ese bebe que esperaban con tanto amor. Siguió su recorrido hasta llegar a la intimidad de la rubia, haciéndola gemir mientras la devoraba, saboreando su néctar mientras ella le suplicaba que no se detuviera. Lo cual al final hizo, pero solo momentáneamente para unir sus cuerpos en uno solo.

Ante cada embestida, Serena se aferraba más a Seiya, siguiendo el ritmo de aquella placentera danza tan antigua como el tiempo. Entre jadeos y gemidos, no dejaban de repetirse mutuamente cuanto se amaban, disfrutando de aquel momento que deseaban prolongar al máximo conforme se acercaban al clímax. Momentáneamente se separaron, Seiya lleno de besos el hombro y el cuello de Serena al colocarse de lado detrás de ella, levanto su pierna para tener mejor acceso y nuevamente la penetro, embistiéndola con movimientos firmes mientras la rodeaba con su brazo hasta su vientre sin dejar de acariciarlo.

Tocaron las estrellas envueltos en un torbellino de pasión, gritando el nombre del ser amado al alcanzar el éxtasis. Una sonrisa quedo grabada en sus rostros tras aquel momento de placer. Serena giro para poder estar frente a frente al pelinegro, buscando su mirada mientras sus respiraciones volvían a la normalidad. Él pidió un beso de ella mientras abrazados, siguieron acariciándose mutuamente disfrutando de las sensaciones vividas.

Una cosa llevo a la otra, y como era de esperarse, aquella noche Serena y Seiya no durmieron mucho con tal de disfrutar de su amor como si no hubiera un mañana.

OoOoO

Estaba haciendo trampa y lo sabía.

Mina miró de reojo a Adam, su novio, mientras él buscaba un lugar libre en el estacionamiento del zoológico. Si había aceptado ir a ese paseo era por Serena, que había insistido mucho en que fuera, no porque quisiera pasar el día junto a Yaten. Quizás el peli plateado por fin la dejara en paz al ver que era feliz con su novio y no tenía un lugar en su vida, más allá de ser el hermano del novio de su mejor amiga.

Aunque no se sentía exactamente feliz en ese momento. Sakura estaba en el asiento trasero, con su mejor cara de molestia ante la presencia de Adam ahí y no les había dirigido la palabra desde que salieron de su departamento.

Adam se estaciono cerca de la entrada del zoológico, y en cuanto el auto finalmente se detuvo, Sakura fue la primera en bajar rápidamente y caminar hacia allí.

–¿A dónde vas, Sakura? –pregunto Mina saliendo detrás de ella.

–Con tía Serena, ella ya está en la entrada esperándonos con los demás –replico la pequeña antes de continuar con sus pasos hacia allá.

Mina la observó con impotencia, notando ese caminar con dignidad de su hija que era idéntico al de su padre. Por millonésima vez, la diosa del amor se preguntó ¿por qué su hija tenía que ser tan terriblemente parecida a Yaten en todo?

–Déjala, cariño. No hagas caso de sus berrinches –comentó Adam al acercarse junto a ella.

–No me gusta que se comporte así. No tiene por qué hacer esos desplantes contigo, que siempre has sido tan bueno con ella.

–Lo que necesita Sakura es más disciplina –replicó él con seriedad–. Siempre has sido demasiado permisiva con ella para mi gusto.

–Y ya sabes que en lo referente a la educación de mi hija, yo soy la única que puede opinar, Adam.

–Lo sé, y lo siento. Tienes razón, tu eres su madre y haces lo mejor para ella.

Adam le dio un pequeño beso, tras lo que la pareja se encamino hacia la entrada principal del zoológico. Sakura se encontraba junto con Estrella, Yaten, Taiki y Ami, Seiya y Serena. Todos se mostraron sorprendidos al ver a Mina acompañada por su novio, especialmente Serena y Yaten, cuya expresión de este último igualaba casi por completo a la de Sakura.

–¡Hola, chicos! Perdonen la demora –saludo Mina ignorando las expresiones de sorpresa de todos–. ¿Recuerdan a mi novio, Adam? No les molesta que nos acompañe ¿verdad?

–No, claro que no. Gusto en verte, Adam –dijo Serena cortésmente.

–Lo mismo digo, Serena. No te había visto desde el día en que te fuiste corriendo de tu propia boda –dijo él dándole una rápida mirada a Seiya–. Aunque creo que ahora comprendo mejor el porqué de esa situación.

Se hizo un tenso silencio entre el grupo. Y si de por si Taiki y Seiya no les agradaba Adam por simple solidaridad con su hermano, ese breve intercambio de palabras los hizo apoyar aún más a Yaten. Definitivamente a ninguno de los Kou les agradaba el novio de Mina.

–¿Les parece si entramos de una vez? –Sugirió Taiki con amabilidad–. Nos queda un largo día por delante.

El grupo compró las entradas para el zoológico, así como algunas cuponeras con pases para los juegos, comidas y un mapa del lugar que las niñas estudiaron con detenimiento mientras decidían por dónde empezar el recorrido. Finalmente decidieron iniciar por la zona de animales de África.

Mientras recorrían las exhibiciones de los rinocerontes, leones y jirafas, fue imposible para Mina no notar el cambio de actitud de su hija, que sonreía y veía fascinada a los animales junto con Estrella, ambas entusiasmadas con el recorrido.

–¡Sonrían, niñas! –exclamó Serena mientras les tomaba una foto en la exhibición de los gorilas.

–¿Qué les parece si se acomodan junto a las niñas, chicas? –preguntó Seiya mirando a Serena, Ami y Mina.

Serena le dio con una sonrisa la cámara fotográfica a Seiya, tras lo que tomó de la mano a Mina para arrastrarla junto a las demás para la foto, sin esperar por parte de ella ninguna respuesta, ya que hasta ese momento la diosa del amor no se había separado de Adam.

–Tú y yo vamos a tener una conversación muy seria después –susurró Serena a su amiga.

–¿Por traer a Adam? Nunca me dijiste que no podía hacerlo –replico en un murmullo Mina.

–No es solo eso, Sakura no está muy feliz que digamos.

Y no solo ella. Pensó Mina mirando hacia Yaten, quien estaba de pie junto a Taiki. Al darse cuenta de que el peli plateado también la miraba, desvió rápidamente su mirada.

Seiya tomo un par de fotos más, tras lo que propuso que ahora él y sus hermanos se tomaran fotos con las pequeñas del grupo.

–¿Adam, porque no te unes con ellos a la foto? –pregunto Ami.

–¡No! ¡Yo no quiero que él se tome ninguna foto con nosotros! –exclamó Sakura, enfadada.

–¡Sakura, compórtate! –la reprendió Mina. Miró a su novio, quien solo sonrió condescendientemente.

–Déjala, después de todo es el día de Estrella y Sakura –dijo Adam con sequedad.

Serena sacó rápidamente la foto de los hermanos Kou con las niñas, mientras la tensión era cada vez más palpable. De inmediato, propuso que siguieran caminando a hacia la sección de las cebras.

–¿Siempre es así con ellos, Bombón? –preguntó Seiya tomando su mano mientras caminaban hacia la siguiente exhibición.

–Generalmente es peor –respondió la rubia, notando que Mina y Adam se quedaban un poco atrás–. Creo que Sakura se está controlando un poco porque Estrella y Yaten no se han separado de ella en ningún momento.

–Al menos eso es una ventaja. Pero aun así no termina de agradarme Adam.

–Pero no podemos hacer mucho si Mina lo invito.

–Lo sé. Es solo que quisiera que Yaten y Mina fueran felices como nosotros.

–Sabes que haremos todo lo que esté en nuestras manos para conseguirlo, Seiya. Es lo mínimo que podemos hacer tras todo lo que hicieron para que ahora este con el hombre que amo.

–¿Enserio, Bombón? –preguntó el pelinegro con interés–. ¿Y se puede saber quién es él?

–Alguien tan guapo y encantador como solo él puede ser –respondió ella con una gran sonrisa.

–Sin duda es un sujeto con mucha suerte –dijo Seiya buscando los labios de la rubia.

Mina sonrió al pasar junto a Serena y Seiya y verlos tan contentos, como la besaba y le decía cosas que la hacían reírse. No recordaba la última vez que había visto tan feliz a su amiga, y supo con certeza que todo lo que había hecho para ayudarla para estar con Seiya había valido la pena.

En cambio ella no se sentía a gusto con Adam en ese momento. Envidiaba a sus amigas por verse tan felices y enamoradas con sus parejas, mientras que ella no se sentía así ni un poco.

Su novio no hacía nada por integrarse al grupo, mirando todo y a todos con fastidio, limitándose a no separarse de ella, a excepción de cuando Seiya y Serena, quienes parecía que se habían decidido encargarse de tomar las fotografías del día, la llamaban para unirse a las fotos grupales. Mientras tanto, la diosa del amor no perdía de vista en ningún momento a Sakura, que aparentemente había decidido pasar el día al lado de todos con excepción de Adam y de ella.

Pero principalmente, Sakura quería pasar el día junto a su padre.

Mina no había dicho nada sobre la situación porque no quería generar más problemas de los que ya había entre ella y su hija. Pero aun así, no dejaba de estar pendiente de la actitud de Yaten hacia Sakura, en caso de que ella tuviera que saltar entre ambos como si fuera una leona para proteger a su cachorra ante el peligro. Pero no había peligro alguno, Yaten no se separaba en ningún momento de Sakura y Estrella, era atento con las niñas, les hablaba con cariño y bromeaba con ellas.

Y fue entonces que Mina volvió a ver al hombre del que una vez, hace mucho tiempo, se había enamorado.

Yaten trataba a Sakura igual que alguna vez la trató a ella durante su primera y única cita. Amable, atento, caballeroso, respetuoso y divertido. Aquel era el Yaten Kou que Mina recordaba y que se mostraba de esa forma con las personas que le importaban. Ese era el Yaten con el hizo el amor y de cuya unión había nacido su hija.

¿Dónde estaba el patán que le había roto el corazón?

Mina estaba demasiado confundida, ni siquiera sabía que pensar del cambio de actitud de Yaten. Una parte quería creer que era un engaño, que al final le haría a Sakura lo mismo que le hizo a ella y la lastimaría de la peor manera. Pero algo dentro de ella le decía que creyera en la sinceridad de sus acciones. Y eso definitivamente la confundía aún más.

En ese momento la diosa del amor prefería enfrentarse a cualquier leopardo, león o cualquier animal salvaje como a los que tenía enfrente, con tal de deshacerse de esa sensación de incertidumbre que la embargaba en esos momentos. En especial cuando intentaba no mirar a Yaten, pero su mirada por alguna razón se cruzaba con la de él durante unos segundos antes de que la retirara. Aquello pasaba tantas veces que Mina empezó a perder la cuenta de las mismas. Y lo peor, es que se dio cuenta de que Adam notó los múltiples intercambios de miradas que tuvo con Yaten y era notorio que estaba molesto por ello. Si bien en ningún momento ella nunca se acercó al peli plateado para intercambiar alguna palabra y viceversa, ya que ambos simplemente se limitaban a no perder de vista a las niñas mientras seguían avanzando por las diferentes exhibiciones de animales.

Más tarde, tras terminar el recorrido por el área de los animales de Africa, Estrella y Sakura se detuvieron en una de las bancas del zoológico para decidir por donde continuar el recorrido. Pausa que aprovecharon los adultos, en especial los Kou para comprar agua fresca para las chicas.

–¿Por qué tenía que venir Mina con ese idiota? –musito Yaten molesto mientras caminaban de regreso con bebidas para todos–. Ni siquiera se nota que le preste atención.

–No busques pleitos con Adam, hermano –replico Taiki–. Si quieres ganar puntos con ella, demuéstrale que eres mejor que él.

–Además Sakura te adora, lo cual es mucho a tu favor –dijo Seiya con una sonrisa.

–Ya lo sé, pero…

Lo interrumpió a media frase el pelinegro de los Kou –Pero nada. Anda, ve a llevarle una bebida a Mina.

–Y así quieren que no busque problemas…

–Simplemente vas a ser amable, eso es todo.

Yaten no estaba seguro de que eso funcionara, pero tras entregarle una botella a Sakura quien le sonrió antes de seguir en su discusión con Estrella, se dirigió hacia donde estaban sentados Mina y Adam.

–Pensé que podrían tener algo de sed –dijo el peliplateado extendiendo una botella de agua hacia la pareja.

Adam ni se movió ni dijo nada, pero en su mirada se notaba que no le agradaba aquel gesto de Yaten. En cambio, Mina se recuperó de la sorpresa ante la atención del peliplateado y sonrió ligeramente mientras aceptaba la botella que les ofrecía.

–Gracias, Yaten.

Él simplemente asintió con la cabeza y regreso con las niñas.

–¿Ya decidieron por donde quieren seguir?

Sakura y Estrella compartieron una mirada cómplice antes de gritar con alegría. – ¡Vamos a ver a los pandas!

El grupo se puso de pie, y se puso en marcha rumbo a la exhibición de los osos pandas, ubicada al inicio de la zona de animales de Asia. Conforme se acercaban, notaron la enorme cantidad de personas que se agrupaba allí, lo que hacía que se dificultara un poco ver mejor dentro del área de los animales.

Seiya se agacho para llevar a Estrella sobre su espalda para que su hija pudiera ver mejor a los animales. Al verlos, Sakura noto una punzada en el corazón al saber que ella no podía pedirle a su padre que la cargara en su espalda.

–Mina, ¿te importaría que lleve a Sakura sobre mi espalda? –Preguntó Yaten sorprendiendo a las chicas Aino ante la petición–. Estoy seguro de que ella también quiere tener una buena vista de los pandas.

Madre e hija se miraron mientras asimilaban la petición del peli plateado. Mina notaba en los ojos de Sakura que eso era lo que más quería en ese momento, aunque ella no estuviera tan segura de que quisiera que existiera una cercanía tan grande entre ellos. Pero tampoco es que tuviera muchas opciones si quería evitar una pelea con su hija, así que la diosa del amor suspiro profundamente mientras tomaba una decisión.

–De acuerdo. Pero ninguno de los va a estar a menos de medio metro de mí, ¿entendido?

–Te lo prometo –aseguro el peli plateado.

Sakura estaba feliz. De la emoción abrazó a Mina sin importarle que ella estuviera al lado de Adam. Mientras que a Mina casi se le hace un nudo en la garganta ante esa pequeña acción de su hija. Tal vez sus amigas tuvieran razón al decirle que lo que Sakura necesitaba era estar junto a su padre. Y por ese día lo iba a permitir, sin que Yaten y Sakura supieran la verdad.

Yaten rápidamente ayudo a Sakura a que se acomodara en su espalda, para después junto con el resto del grupo, internarse en la multitud que rodeaba la exhibición de los osos pandas, sin percatarse de las miradas de felicidad que compartían Ami, Taiki, Serena y Seiya ante esa pequeña acción.

Tal como se lo había prometido a Mina, Yaten no se alejaba de ella, ya que prácticamente iba a su lado mientras esquivaban a la multitud para que Sakura observara mejor a los pandas. Cuando lograron su objetivo, prácticamente se encontraba hombro con hombro de la diosa del amor mientras Sakura exclamaba lo mucho que le gustaban aquellos animales que estaban jugando entre ellos.

Pero había otras personas que igual que ellos querían ver a los pandas, y entre el movimiento del mar de gente en el que se encontraban, una señora empujo accidentalmente a Mina. La diosa del amor hubiera caído al suelo, de no haber sido porque Yaten detuvo su caída al sostenerla entre sus brazos.

–¿Estás bien, Mina?

Mina asintió ruborizada al encontrarse entre los brazos de Yaten. Pero se recuperó de inmediato para prestar su atención a su hija – ¿Ya viste suficiente de los pandas, Sakura? Tenemos que movernos de aquí.

–Sí, mamá. Vámonos.

Teniendo a Sakura bien aferrada a su espalda y con Mina aun entre sus brazos, Yaten avanzo entre la gente para alejarse de aquella exhibición. Cuando por fin lo consiguieron, los tres notaron que no veían por ninguna parte a los demás integrantes de su grupo.

–No veo a tía Serena y los demás –dijo Sakura.

–Quizás aún están tratando de salir de entre la multitud –replico el peli plateado.

–Es posible… tal vez deberíamos esperarlos

–¡Mina!

La diosa del amor se sorprendió al ver que se acercaba Adam hacia ellos con cara de pocos amigos. Ni siquiera recordaba en qué momento se había separado de él, pero por su expresión parecía que iba a tener problemas y más considerando que el rostro de Sakura expresaba un terror que nunca había visto en la mirada de su hija. No entendía porque la niña de repente se había puesto así.

–¡No! ¡No, dejes que te haga daño!

–Descuida, hija. Adam solo está un poco molesto porque nos separamos. No le hagas caso, mira que eso se te da muy bien –respondió dándole una sonrisa tranquilizadora a su hija mientras le guiñaba un ojo. Miro con firmeza a Yaten–. Ve con Sakura a la banca que está allí adelante.

–Mina, si quieres que me quede mientras hablas con Adam, yo…

–No –replico ella con firmeza–. Cuida de Sakura y haz lo que te dije, Yaten. Yo me encargo de mi novio ¿entendido?

Sin esperar respuesta alguna por parte del peli plateado, Mina finalmente se separó de los brazos de Yaten y camino hacia el encuentro de su novio, quien evidentemente estaba molesto.

–Por fin apareces, aún no he visto a los demás.

–No me pareció que te importara mucho ya que estabas muy bien acompañada –replico Adam con fastidio–. Si preferías la compañía de aquel sujeto, me lo hubieras dicho y me abrías ahorrado la molestia de venir.

–No seas ridículo…

–¿Lo soy? Por la forma en que se han estado mirado todo el día, no lo creo. Por favor, Mina, te estaba abrazando hace solo un instante.

–¿Qué? ¡Claro que no! ¡Yaten no me estaba abrazando!

–¿Enserio? –Replico él con ironía–. ¿Entonces qué fue lo que vi?

Buena pregunta, se dijo a si misma Mina. Ni siquiera había sido consciente de haber estado rodeada por los brazos de Yaten hasta que su novio se lo hizo notar.

–Me iba a caer. Yaten simplemente me sostuvo para que no terminara en el piso. Recuerda que soy una actriz, tengo que cuidar mi apariencia.

–Hasta ahora te acuerdas de eso. Pero no te importa estar rodeada de animales apestosos por culpa de los caprichos de tu hija.

–¡Pues si! ¡Por Sakura voy a aguantar lo que sea aunque a ti no te parezca! –exclamo Mina, exaltada–. ¡Y si no te parece, vete!

Adam la miro sorprendido. Suspiro intentando controlar su enojo –No, Mina. Lo siento, cariño, yo no…

–No me digas cariño porque no estoy de humor para aguantarte –replico la diosa del amor con firmeza–. Ya dijiste lo que piensas. Y ya que no estas a gusto con el paseo, es mejor que te vayas.

Adam intento tocarla, pero ella se apartó ante su contacto. Mina no cedía tan fácilmente cuando estaba molesta y lo sabía. Nuevamente respiro profundamente para controlar su molestia, por ahora accedería a su petición pero la buscaría después para reconciliarse con ella. No iba a permitir que una estúpida pelea arruinara la oportunidad de oro que significaba para su carrera el noviazgo que mantenía con Mina Aino.

Después descargaría el enojo que sentía con ella en su adorada Sakura.

–De acuerdo, Mina. Tú ganas. Te llamare después.

Mina observo como su novio se alejaba entre la gente. Aun no terminaba de creer la pelea que acababa de tener con Adam por Yaten.

¡Justamente por Yaten Kou!

Bueno, tampoco es que prefiera a Yaten sobre mi novio. Simplemente Adam tuvo la culpa por exagerar en una situación totalmente inocente. Se dijo a si misma Mina para justificar lo que había pasado. Además no fue solo por el peli plateado, la sola mención de Sakura le hizo perder la paciencia. Al menos ahora su hija podría estar más tranquila en ese sentido y desaparecería parte de la tensión que su sola presencia le producía. Pero eso no terminaba de explicar el por qué la niña se asustó tanto al ver a Adam enojado. Definitivamente iba a hablar después del tema con más calma con su hija.

La diosa del amor dirigió sus pasos hacia la banca donde la esperaban Sakura y Yaten. Se sentó al lado de su hija, ya que la pequeña era la única que los mantenía separados en ese momento.

–¿Está todo bien, Mina? –pregunto el peli plateado.

–Si… Adam recordó que tenía un compromiso y se tuvo que ir –comentó ella restándole importancia al asunto. Aunque no le pasó desapercibido el cambio en los rostros de Sakura y Yaten, quienes repentinamente se alegraron con la noticia–. ¿Aún no aparecen los demás?

–No, ya buscamos entre la gente pero no los vemos. Y ya intente llamarlos al celular pero me manda directo al buzón de voz.

–¿Creen que habrán continuado el recorrido sin nosotros? –preguntó Sakura.

–Es posible… pero estando tía Serena con ellos, no tardaran en ir al área de comida –musito Mina dando un suspiro–. ¿Tienes el mapa del zoológico, Sakura?

–No, se lo quedó Estrella.

–¿Qué les parece si seguimos el recorrido mientras los buscamos? –Sugirió Yaten–. Quizás ellos hicieron lo mismo ya que no ha pasado mucho tiempo desde que nos separamos, no creo que estén muy lejos.

–Bien, es mejor que quedarnos aquí sin hacer nada –dijo Mina poniéndose de pie–. ¡Vamos!

Los tres se avanzaron por el recorrido de las exhibiciones de los animales de Asia, sin percatarse de que no muy lejos de ellos, cinco pares de ojos los observaban con grandes sonrisas.

–¿Deberíamos de reunirnos con ellos? –preguntó Ami un poco inquieta por el plan.

–No, que crean que seguimos perdidos un rato más –respondió Serena–. Algo me dice que a los tres les hará mucho bien convivir solos.


No se ustedes, pero a mi me emociona pensar todo lo que podría pasar con Mina, Sakura y Yaten ahora que se quedaron solos en el zoológico. La lista de posibilidades es inmensa, así que crucemos los dedos para que a la Diosa del Amor se le ablande un poco el corazón con nuestro peliplateado favorito.

Y entre eso, y que las cosas entre Serena y Seiya van mejor que nunca, las outers han empezado a ceder en cuanto a su relación, habrá que ver que hará Adam por un lado, y por el otro la Condesa Kishima y la Princesa Kakyuu ahora que vienen a buscar a los Kou.

Pasando a otro tema, como había mencionado arriba, hay una sorpresa más como parte del Maratón de las Estrellas, vamos a realizar un pregunta/respuestas ¿En que consiste esto? como el nombre indica, ustedes preguntan y nosotras respondemos; podrán preguntarnos TODO lo que quieran ya sea del fic y/o de sus queridas autoras, así que vayan preparando sus preguntas, las cuales pueden dejarnos desde ya tanto aquí en los reviews, como en la página de FB y subiremos un post especial con las respuestas el día 6 de enero de 2016, que es cuando termina el evento.

Nos despedimos esperando que hayan disfrutado de este capítulo. No olviden dejarnos sus comentarios, seguimos en contacto en la página de FB y sigan al pendiente del resto de las actividades del Maratón de las Estrellas.

XOXO

Alla210 & Serenity

Pd. ¡No olviden inscribirse al concurso de fanarts "Dibujando a las Estrellas"! Las bases las encuentran en la página de FB, recuerden que tienen para inscribirse y entregar sus trabajos hasta el 31 de enero de 2016. ¡El ganador/a tendrá su imagen como portada oficial del fic!