.

.

Capítulo Veintiuno
Fogata

—Naruto —dijo Iruka con severidad—, ¡aceptarás la misión que se le asignó a tu equipo!

—¡No si es una completa mierda! —gritó Naruto, un dedo acusador dirigido a su antiguo maestro de la academia.

—Esto es ridículo —murmuró Sakura, su cabeza cayendo con vergüenza.

Al lado de ella, Sasuke hizo —lo que ella consideró— un gesto de aceptación, —Hn.

—Está bien, Hokage-sama —dijo Sai con una sonrisa—. Nosotros—

—¡No nos vamos a ir hasta que nos den una misión que esté a la altura de nuestras habilidades! —discutió Naruto mientras ignoraba a Sai y se tiraba al piso rápidamente, sus piernas y brazos cruzados con necedad.

—¡Muestra algo de respeto, Naruto! —lo regañó Iruka, poniéndose de pie y estampando las palmas sobre la larga mesa frente a él. Todos los demás que estaban supervisando la asignación de misiones sacaron un gruñido de frustración.

—¡Sólo denles una misión para que podemos continuar con nuestras vidas! —suplicó el hombre al final de la larga mesa, rascándose vigorosamente la frente.

—¡! —concordó Sakura, su voz saturada de exasperación—. ¡Por favor déjennos continuar con nuestras vidas!

Naruto e Iruka se estaban fulminando entre sí; el reto fue observado con irritación por el resto de las personas en la habitación. Por veinte minutos, Naruto había estado argumentando a favor del Equipo Siete de tener al menos una misión de rango C. Sólo fue recibida con reprimendas de Iruka. Sakura estaba a punto de dejar inconsciente a Naruto y dar el día por terminado. Sai parecía no estar perturbado, parado con su espalda perfectamente erguida y brazos acomodados detrás de su espalda durante todo el momento. Los brazos de Sasuke estaban doblados mientras fulminaba a todo y todos; su usual desprecio por el mundo brillando en su expresión.

Aún más molesto era que el Rokudaime no había dicho ni una sola palabra desde que había expedido la misión. ¡Sakura deseaba que él diera un paso al frente y ya ejerciera su rango!

Liberando un grito de frustración, Sakura aventó las manos hacia arriba y se giró hacia Naruto. Plantó las manos en sus caderas con firmeza mientras lo observaba con una mirada fulminante. —¡Sólo ríndete, ya! Es sólo una abominable misión. Tomará un par de horas, como mucho. ¡Estás perdiendo el tiempo!

—¡No es sólo una misión! ¡Es el principio de la cosa, Sakura-chan, el principio!

El rostro de Sakura se apretujó mientras negaba con la cabeza, incrédula. —¿Qué principio? ¡En el que pareces determinado a salirte con la tuya! ¡Esto está más allá de la insensatez!

—No, no lo es —objetó Naruto, fulminándola—. ¡Esa estúpida misión es inútil! Todos saben que la aldea todavía se está recuperando del ataque de Pain y todo lo que Kakashi está haciendo… —el brazo de Naruto se levantó al dirigir un dedo acusador hacia Kakashi, su mirada fulminante todavía puesta en Sakura—…es hacernos perder el tiempo. Deberíamos estar ayudando a la aldea, no jugar a los ninjas en una repugnante misión de rango D.

Sakura no estuvo segura de cómo responder a eso cuando Kakashi dejó salir un suspiro de pesadez. Sakura alzó la mirada, casi sorprendida de que él realmente fuera a hacer algo sobre ese desastre.

—Naruto —dijo—, yo… —hubo una pausa intencional cuando todo se giraron a ver al Rokudaime, la habitación en ascuas. Kakashi sonrió detrás de su máscara. —…acepto.

—Sí, bueno, sólo eres un viejo hombre necio que… —Naruto se detuvo en medio de su despotrica y le envío a Kakashi una mirada sorprendida—. Espera, ¿qué?

—Dije que 'acepto' —dijo Kakashi arrastrando las palabras—. Eso es, a menos que quieras llamarme un 'viejo hombre' de nuevo.

El tono de advertencia en la voz de Kakashi hizo a Naruto tragar saliva. Dejando salir una risa nerviosa, el rubio tartamudeó, —N-no, por supuesto que no.

—De acuerdo —Kakashi sonrió de nuevo. Sakura encontró los repentinos cambios en su humor un poco perturbadores, pero sólo pudo estar agradecida de que se les asignara su misión y fueran capaces de salir de esa maldita habitación—. Hemos recibido una petición de conseguir cierta yerba —le pasó el pergamino de la misión a Sai y continuó—, todos los detalles están ahí —Kakashi hizo un gesto con la cabeza hacia el pergamino en la mano de Sai—. Sakura, ¿pienso que serás capaz de identificarla?

Sakura asintió en silencio.

El ojo de Kakashi se arrugó con felicidad mientras miraba de forma pensativa a Naruto, Sasuke, Sai y Sakura. —Entonces eso es todo.


Naruto estaba ansioso de irse de la aldea. Habiendo aceptado encontrarse en la entrada principal, el Equipo Siete estaba finalizando con el último de los detalles de la misión.

—…descansaremos una vez que lleguemos a la costa y recuperaremos al objetivo en la mañana para regresar a la aldea antes de que caiga el anochecer —dijo Sai, siempre el shinobi responsable.

Sasuke y Sakura asintieron mientras Naruto se movía con ansiedad al lado de ellos. —¡Todo bien, ya! ¿Podemos irnos ahora, por favor?

Su misión era relativamente simple. Tenían que viajar a la costa y recolectar una hierba medicinal especial que sólo crecía en las rocas acumuladas en la costa del País del Fuego. La parte complicada era que la costa no era nada más que acantilados rectos.

En total, sería una misión de dos días si mantenían el paso. Naruto no tenía problemas de viajar a la conveniencia de los otros si eso significaba más días fuera de la aldea. Estaba comenzando a inquietarse.

Enrollando el pergamino, Sai lo metió en su mochila antes de asentir con la cabeza. —Sí, ya podemos irnos ahora.


Sasuke estaba observando al fuego entre los cuatro miembros del Equipo Siete. Naruto y Sakura estaban rememorando una misión que habían tenido cuando eran genins, pero la mente de Sasuke estaba viajando a otros lugares.

Kakashi les había permitido, o más específicamente, le había permitido a él salir de la aldea. ¿Qué era lo que eso significaba? Sasuke había notado la escasez de la vigilancia de los ANBU últimamente. Casi de inmediato luego de que el Equipo Siete fuera reinstaurado. La última vez que los vio fue cuando había luchado con Naruto.

Los labios de Sasuke se presionaron mientras el fuego crujía. Tenía que significar que estaba recuperando lentamente la confianza de Kakashi. Esa era la única explicación. Lo que había estado esperando conseguir cuando aceptó a la reinstauración del Equipo Siete estaba sucediendo, ¿pero acaso eso seguía importándole?

Sí, pensó, pero no en la forma que se suponía. Había sido capaz de lidiar con la molestia de estar bajo la vigilancia ANBU, pero los sellos de chakra eran un tema totalmente diferente. Nada cambiaría el golpe a su orgullo cada vez que realizaba un simple katon o fallaba en crear un chidori. La diferencia ahora era lo que quería hacer con ese poder. La destrucción de Konohagakure ya no era una opción viable; no después de hablar con Tazuna, o Kazue y Fugaku, o su viejita arrendadora.

Sasuke sabía que algunos lazos compartidos entre la aldea y su Clan no deberían ser destruidos. El Consejo, sin embargo, no era uno de ellos. Tener que estar al servicio de las mismas personas que ordenaron la masacre de su Clan era impensable.

Bajando la mirada a sus manos, Sasuke recordó la propuesta de Kakashi para dejarlo, como el Rokudaime, manejar al Consejo. Sasuke apretó las manos mientras su mandíbula se endurecía. La idea de venganza todavía le enviaba un desagradable arranque de placer a través de sus venas. Podía recordar la euforia que sintió mientras Danzo caía frente a él.

—Estoy agotada —anunció Sakura, bostezando mientras se ponía al pie de la fogata—. Nos levantaremos muy temprano, así que todos deberían tratar de descansar lo mejor posible.

Sus pensamientos fueron interrumpidos, Sasuke alzó la cabeza para ver a Naruto dar un pesado suspiro. —De acuerdo. Sin embargo, no veo por qué vamos con prisa.

—Un shinobi debería llevar a cabo sus deberes tan rápida y eficientemente como sea posible —respondió Sai. Naruto sólo rodó los ojos—. También es sabio que tengamos vigilancia —Sai pasó sus ojos sobre ellos, obviamente esperando un voluntario.

—Elijo la primera guardia —dijo Sasuke, sus ojos nuevamente fijos en el fuego al que Sakura y Naruto le estaban aventando arena con el pie para apagar las flamas. Alzando la cabeza, el objeto de su fijación ahora ido, Sasuke pilló la mirada intercambiada entre Naruto y Sakura.

No pudo evitar sonreír con socarronería. Cuando eran genin, tanto Naruto como Sakura preferían la última guardia. Bueno, Naruto prefería dormir, pero la última guardia era la siguiente mejor opción en su mente.

—Tomaré la segunda, entonces —dijo Sai.

La mirada desafiante entre Naruto y Sakura todavía seguía cuando tanto Sai como Sasuke miraron en la dirección de ellos, esperando.

—¿Piedra, papel o tijeras? —preguntó Naruto, su tono serio a pesar de su infantil sugerencia.

Sakura asintió. —El primero que gane.

El asentimiento de cabeza de Naruto fue extrañamente grave.

Sasuke los observó colocar un puño en sus palmas abiertas. —Ambos son unos idiotas.

—Sai —dijo Naruto—, cuenta hasta tres.

—Una —dijo Sai, su vacía voz sólo agregando tensión al aire alrededor de Naruto y Sakura—. Dos. Tres.

Naruto había escogido roca. Sakura estaba sonriendo.

Ella había elegido papel.

A Sasuke no le importó escuchar los quejidos y protestas de Naruto sobre, —Que sean dos de tres. ¡Vamos, Sakura-chan! —cuando localizó un árbol con una rama alta por encima del campamento. Su previo hilo de pensamientos lentamente regresó cuando observó a sus tres compañeros prepararse para dormir.

Se había dicho a sí mismo que sabría qué hacer cuando los sellos de chakra fueran eliminados. Pensando que el momento podría estar cerca, le molestaba a Sasuke el estar todavía tan inseguro. Había momentos, los cuales estaban incrementando con frecuencia, cuando creía que podría ser capaz de aceptar vivir en Konoha de nuevo. Otras veces, todo lo que había aprendido de la aldea y el trato de su Clan le harían difícil digerir estar atascado ahí siquiera.

Sasuke dejó caer su cabeza contra el tronco con un hueco thud mientras notaba la tranquila respiración de sus tres compañeros abajo. Sus ojos se entrecerraron y la frustración lentamente se disipó cuando un nuevo pensamiento surgió. ¿Cómo podían confiar en él luego de todo lo que había ocurrido? ¿Cómo podían yacer ahí y quedarse dormidos sin pensarlo dos veces mientras él estaba arriba de ellos? ¿Estaban tan seguros de que él les avisaría del peligro, que él no los mataría por sí mismo y dejar Konoha detrás en el siguiente instante?

Sería tan fácil escurrirse de la rama en donde estaba posado. Podía desenvainar su chokutō en una décima de segundo y correr la hoja a través de sus gargantas antes de que el segundo se completara siquiera. O atravesarla sin compasión en sus corazones. Podía imaginar los ojos sin vida que le regresarían la mirada y la sangre goteando de las fatídicas heridas.

Su pecho se sintió pesado, mientras la imagen que había conjurado parecía demasiado real. Sasuke tuvo que obligarse a desviar la vista de sus durmientes compañeros—su respiración saliendo con irregularidad, trastornado por los pensamientos macabros. El verlos sin vida, el no volver a escuchar sus molestas voces de nuevo, era doloroso de imaginar.

Era enervante recordar lo simple, lo correcto, que la idea había parecido semanas atrás.

Sasuke dejó salir una marcada bocanada de aire—algo parecida a una risa irónica. Incluso en un momento como este, Naruto y Sakura lo estaban afectando.

Tontas molestias.

La inquebrantable confianza de Naruto y la habilidad de Sakura para confiar en él de nuevo lo hicieron pensar que quizás él podía encontrar una base sólida—que algún día cercano sus emociones encontradas sobre Konohagakure cesarían hasta ser un flujo positivo.

Sería agradable, pensó, estar seguro de su futuro.
Sus pensamientos comenzaron a extinguirse lentamente mientras se acomodaba en el árbol para la duración de su guardia. Con una último vistazo a sus durmientes compañeros, Sasuke escaneó los alrededores con su Sharingan. Podría pensar que eran unos tontos al confiar con tanta rapidez, pero tampoco podía negar lo contento que se sintió al tener semejantes lazos de nuevo. Y cuando intercambió turnos con Sai, estuvo sorprendido de descubrir lo rápido que el sueño lo aclamó. Quizás era tan tonto como sus compañeros. Aún así, un sentimiento calma lo envolvió en sus últimos momentos de consciencia.

La esperanza era una rara emoción para Uchiha Sasuke, pero en ese momento supo que eso era lo que se estaba asentando en su pecho.


Sasuke había quedado tan profundamente dormido que cuando se despertó con el sonido de kunai chocando, se puso violento ante genuino suceso.

Poniéndose al instante de pie por el impacto, su chokutō en mano sin pensarlo en absoluto, los ojos de Sasuke resplandecieron con el Sharingan. Su furiosa mirada fulminante cambió lentamente a una de curiosidad cuando sus ojos aterrizaron en Sai parado justo frente a él—un kunai bloqueando el hacha y una serpiente de tinta subiendo por la pierna del atacante. En ese momento, Sasuke encontró no tan aborrecible al líder del Equipo Siete.

El camino del hacha hubiera partido la cabeza de Sasuke al momento. Vio a Sai empujar la brillante hoja de regreso —rompiendo el punto muerto— antes de que el antiguo miembro de RAÍZ lanzara su kunai bajo la protuberante hoja del hacha y la arrancara de la mano de su atacante.

La serpiente de tinta finalmente hizo conocer su propósito mientras se enroscaba en la pierna del atacante, haciéndolo caer al suelo de forma torpe.

Sasuke estuvo estupefacto al ver la espalda de Sai frente a él mientras observaba la escaramuza. No era un secreto el desagrado que se tenían entre sí. El ver a Naruto o a Sakura bloquear un ataque por él era una cosa, pero ver a Sai poner su vida al borde tomó a Sasuke por sorpresa. Nunca había considerado a Sai como nada más que un cuarto cuerpo—un reemplazo para completar el grupo de cuatro personas. Era la primera vez que se encontraba considerando a Sai algo más que una molestia. Era la primera vez que consideraba a Sai como su compañero, justo como Naruto y Sakura lo eran.

Viendo a Sai tener al atacante bajo control, Sasuke pasó sus ojos por el perímetro.

Naruto y Sakura también estaban de pie. Todos los ojos estaban buscando más enemigos. No fue sino hasta que Sasuke peinó el bosque con su Sharingan una segunda vez que notó el más débil parpadeo de chakra presionado contra un árbol cercano.

Bandidos, se dio cuenta Sasuke de inmediato. La inactiva e inexperta energía dentro de los enemigos sólo confirmó la sospecha que había sido despertada por la primitiva arma del hombre. Probablemente tenían un estilo de vida decente al robarles a viajeros cuando dormían. Desafortunadamente para ellos, pensó Sasuke con una diabólica sonrisa arrogante, la suerte se les había acabado.

Le tomó más tiempo al bandido darse cuenta de que Sasuke estaba de pie frene a él y alzar su arma de lo que le tomó a Sasuke llegar al árbol. El inexperto giro de la hoz siendo usada por el segundo atacante fue fácil de esquivar antes de que Sasuke agarrara la muñeca del hombre. Su agarre fue duro mientras veía todo el color desaparecer del rostro del atacante. Al siguiente instante, Sasuke giró la muñeca lo suficiente para causar un enfermizo crack al quebrar el hueso, efectivamente forzando al atacante a ceder su arma.

El hombre gritó adolorido mientras el sudor se enhebraba en su ceja por el pánico. Obligándolo a ponerse de espaldas, Sasuke torció la muñeca rota hacia arriba, plegando el brazo del hombre. Mientras lo empujaba hacia el campamento del Equipo Siete, Sasuke no estuvo sorprendido de encontrar a Naruto y a Sai ya amarrando a dos de los bandidos.

El bandido con quien Sai había estado lidiando todavía estaba suficientemente coherente como para mirar a los cuatro shinobi a su alrededor—ojos ensanchados con pánico. Sasuke estuvo complacido de ver que habían tomado la precaución de amordazar a los bandidos.

Lo último que necesitaban era que uno de los idiotas llamara por—

—¡AYUDA!

La expresión de Sasuke se volvió mortífera cuando el bandido que estaba dirigiendo hacia los otros gritó a todo pulmón. Masculló para sí mismo mientras desenvainaba su chokutō; razonando que una espada en la garganta del hombre apaciguaría cualquier tonto intento de gritar. Sin embargo, para sorpresa de Sasuke, Sakura estuvo en frente de ellos antes de que él pudiera desenvainar su espada y darle un golpe preciso al atacante en las costillas.

Estuvo tan cojo como una muñeca de trapo al siguiente instante.

—Idiotas —murmuró Sakura, tomando la carga de Sasuke y atando sus brazos y piernas.

Sasuke le dio un vistazo al tercer atacante, quien también estaba inconsciente, y se preguntó si Sakura también lo había dejado inconsciente. Era fácil imaginar el terrible moretón ya formándose en sus estómagos. Sasuke se tocó el suyo de forma inconsciente y recordó el punzante dolor que había sufrido a las manos de la medic-nin cuando lo envío de un golpe a través de la pared de su cocina. No pudo evitar estar de acuerdo con ella, eran muy idiotas. ¿Por qué alguien pensaría que podrían manejar a cuatro shinobis con nada más que herramientas comunes y ser superados en número de tres contra cuatro?

—Uchiha —dijo Sai mientras creaba serpientes de tinta para enroscarse alrededor de los hombres y amarrarlos a un árbol. El único bandido consciente todavía seguía viendo a su alrededor frenéticamente. —Checa el perímetro con tu Sharingan. Si gritó por ayuda, seguramente habrá más de ellos.

Sasuke asintió en silencio mientras peinaba el bosque que rodeaba al Equipo Siete con su Sharingan. Mientras lo hacía, escuchó a Sai y Sakura discutiendo sobre qué hacer con los bandidos. Para el momento en que él terminó, seguro que nadie estaba lo suficientemente cerca para haber escuchado el grito de ayuda —o más bien, quien sea que pudiera haber estado bastante cerca había sido muy inteligente al escapar— Sai decidió dejar a los bandidos amarrados y enviar una carta de regreso a la aldea.

Dejen a alguien más encargarse de ese desorden. Crímenes como ese debían ser arreglados por el daimyo, de todos modos.

—Entonces, ¿ahora qué? —preguntó Sakura, mirando alrededor del oscuro claro—las manos en sus caderas—. Todavía faltan unas buenas horas antes del amanecer y no sé ustedes chicos, pero estoy demasiado ansiosa como para regresar a dormir.

Sai terminó el mensaje para ser enviado de regreso a Konoha. La tinta se desprendió de la página, reorganizándose en la forma de un pájaro antes de que la criatura volara en dirección de la aldea. —La costa está a una hora de distancia —dijo Sai—. Si nos vamos ahora, llegaremos antes de que salga el sol y no seremos capaces de ver.

Sakura suspiró con desaliento. —Eso es cierto, pero quedarse sentado simplemente es…

—Aburrido —proveyó Naruto, aunque él se veía más emocionado sobre el cambio de eventos que nadie. Típico de Naruto, pensó Sasuke, estar feliz de ser emboscados por enemigos a la mitad de la noche.

Sasuke suspiró. —Podríamos simplemente irnos.

—¡Apoyo eso! —alzó la voz Naruto al instante. Ni duda de que estaba esperando encontrarse con más bandidos.

Sakura se encogió de hombros. —Podríamos esperar ahí al amanecer igual de bien que esperar por aquí.

Sai sólo asintió, checando la tinta que mantenía a los bandidos prisioneros. —Supongo que ellos no se va a ir a ninguna parte.

—¡Genial! —dijo Naruto, alzando un puño al aire. Dio un paso determinado en la dirección de la costa cuando Sai lo detuvo.

—Tenemos que recoger el campamento primero.

Todo su semblante cambió cuando se giró para ayudarlos.


Sai se puso la mochila en sus hombros mientras el Equipo Siete terminaba de alistarse para partir.

Viendo en la distancia, Sai frunció el entrecejo mientras pensaba en el curso que se habían establecido. Habían sido tan impertinentes al tomar el camino principal. Incluso si había sido fácil de lidiar con los bandidos, un paso en falso sería fatal; y la inoportuna batalla que habían acabado de tener lo demostraba. Si no hubieran puesto vigilancia…

Echó un vistazo de regreso a los bandidos amarrados al árbol por su tinta. Sabía que ninguna persona ordinaria podría alguna vez vencer su jutsu. Así que, si alguien iba por los tres hombres luego de que el Equipo Siete se fuera, era más probable que intentaran emboscar a los shinobis con el fin de salvar a sus amigos. Y aunque Sasuke consideró los alrededores despejados, Sai quería errar en el lado de la precaución.

Mirando a sus compañeros, Sai tomó una decisión. Con un rápido gesto de su cabeza, los alejó de los bandidos confinados hasta un camino angosto. Cuando sintió que había suficiente distancia detrás de él, Sai se detuvo abruptamente.

Naruto se tropezó por lo repentino de la acción, su mano cayendo en el hombro de Sasuke para estabilizarse. Con Sasuke dirigiéndole una mirada fulminante, Naruto se asomó sobre el hombro de su amigo y preguntó, —¡Qué demonios, Sai!

Sakura observó de Naruto a Sai, la confusión entre sus cejas.

—Vamos a alejarnos del camino principal —respondió con calma.

La mano de Naruto agarró el hombro de Sasuke mientras se asomaba aún más sobre su mejor amigo. —¿Por qué? —exigió, sólo para que Sasuke desprendiera su hombro y Naruto se tropezara varias veces con torpeza.

—Idiota —escarmentó Sasuke.

Naruto le dirigió una mirada fulminante mientras Sakura rodaba los ojos de forma dramática.

Sai estuvo en silencio por un momento mientras observaba el rápido intercambio entre los tres. Eran momentos como ese, cuando su interacción parecía natural, que él pensaba que entendía cómo se sentían los celos.

Dejando sus observaciones de lado, Sai respondió, —Sería sabio tomar precauciones ahora que sabemos que hay enemigos en el área. El bosque es suficientemente espeso para proveer un buen escondite.

—Sí —dijo Naruto, con indignación—, ¡pero es demasiado espeso como para saltar en árboles! Simplemente deberíamos seguir el camino. Será más rápido de esa manera.

—Tenemos tiempo —respondió Sai, su corta respuesta no dejando espacio para argumentos.

Los hombros de Naruto se desplomaron y sus brazos colgaban con depresión a los costados. —Suena genial.

En el rostro de Sai apareció una sonrisa. —Me alegra que lo pienses —Sasuke bufó con diversión mientras Naruto negaba la cabeza con incredulidad. Sai le dio un vistazo a Sakura inquisitivo.

—Está siendo sarcástico, Sai.

La expresión de Sai se volvió pensativa. —Oh.

Naruto dejó salir un pesado suspiro. —¡Podemos comenzar a movernos ya! Odio estar parado sin hacer nada.

Sai asintió de forma rápida. —Deberíamos dividirnos en dos grupos. Naruto, Sakura. Ustedes dos irán detrás.

Sai no pasó por desapercibido la rápida mirada que intercambiaron Sakura y Naruto antes de que Sakura dijera de forma apresurada, —¿Por qué no simplemente nos mantenemos juntos?

Sai, ya girándose para adentrarse al bosque, respondió, —Deberíamos asumir que no estamos solos. Dividirnos en parejas y mantener un poco de distancia entre nosotros hará menos probable una emboscada.

Sai no pasó por desapercibido lo lento que estaban yendo, pero Sasuke se le unió al frente bastante pronto. Mientras se adentraban aún más al bosque, los signos de chakra de Sakura y Naruto se mantuvieron cerca—más cerca de lo que tenían que estar. Para que la formación fuera efectiva, se necesitaba tener suficiente distancia para que fueran esencialmente el refuerzo unos de otros, o también obligar al enemigo a dividirse. Como estaban ahora, le daba una buena oportunidad a cualquier enemigo en potencia a emboscarlos.

Sin embargo, Sai se mantuvo callado, a pesar de que el shinobi dentro de él quería regañar a su equipo. Fue el silencio de Naruto el que causó el suyo. Con su proximidad, debería escuchar el tenue balbuceo que siempre acompañaba al rubio. Al no escucharlo, supo que algo estaba ocurriendo.

Con curiosidad, Sai le dio un vistazo a Sasuke quien estaba a un brazo de distancia. Un pensamiento comenzó a formarse cuando Sasuke interrumpió con un irritado, —¿Qué?

Los labios de Sai se presionaron al darle un último escrutinio al Uchiha a su costado. La mirada de Sasuke no se había movido del camino frente a él. Sai giró la cabeza al frente mientras respondía con suficiente facilidad, —¿Estás manteniendo un ojo en nuestros alrededores con tu Sharingan, cierto?

—Aa —Sasuke empujó un enredado manojo de rechinantes ramas mientras continuaba caminando por el bosque.

Sai asintió en vano mientras el silencio envolvía al par. Lentamente, mientras Sai mantenía sus sentidos en alerta por cualquier peligro en potencia, notó que Naruto y Sakura firmemente estaban quedándose más y más atrás. Se cuestionó el ritmo. ¿Habían estado esperando algo? ¿O apenas habían empezado a darse cuenta de la inadecuada distancia?

De inmediato descartó la segunda opción. Si no hubiera estado tan cerca a propósito, sospechó que hubiera escuchado el parloteo de Naruto; y hubieran puesto una distancia apropiada entre ellos a un ritmo mucho más rápido.

Sai vio de reojo a Sasuke de nuevo, la idea a la que le había estado dando vueltas media hora atrás finalmente habiéndose formado. No era la primera vez que Naruto o Sakura mostraban intranquilidad con que él y Sasuke se quedaran solos. Sin embargo, ya que la presencia de Naruto y Sakura sólo era detectable por sus signos de chakra, supo que no serían capaces de escuchar nada de lo que fuera dicho—o interferir.

—¿Cuál es tu problema? —preguntó Sasuke de repente, su Sharingan fulminante dirigido a un Sai que lo observaba.

Aunque Sai conocía las ventajas de una sonrisa falsa, no le importó aplacar a Uchiha Sasuke en ese momento. —Cuando fui asignado por primera vez al Equipo Kakashi —dijo, mientras notaba los ojos de Sasuke entrecerrarse un poco con curiosidad y sus hombros tensarse con irritación contenida—, pensé que me llevaría mejor contigo que con Naruto o Sakura. Sin embargo, me han enseñado tanto, y te encuentro excepcionalmente irritante.

Sasuke bufó mientras dirigía su mirada al frente con un marcado tirón de cabeza. —No me importa.

—Sí —respondió Sai con calma—, estoy comenzando a entender eso. No te importa nadie más que tú mismo, ¿cierto? No te importa que Naruto casi se mate para volverse lo suficientemente fuerte para traerte de vuela a casa. O que estaba dispuesto a aceptar la paliza en vez de traicionarte. O que Sakura estaba dispuesta a quitarte la vida para salvarte de ti mismo y cargar con el peso de matar al hombre que ella ama por el resto de su vida.

Sasuke estuvo en silencio, su lenguaje corporal extrañamente pensativo mientras sus ojos rojos se mantenían fijos en el suelo frente a sus pies. Sai no estuvo seguro de qué pensar del silencio mientras esperaba algún tipo de reacción. Esperó algo hostil, algo para confirmar sus acusaciones. Jamás hubiera adivinado lo que ocurrió después.

—Si estás esperando algún tipo de disculpa, no lo hagas. Yo me atengo a mis acciones —la dura mirada que Sasuke le dio fue significante, retadora; pero no en la forma en que Sai esperó. Era como si Sasuke estuviera diciendo más con los ojos, como si estuviera reconociendo y aceptando sus acciones—las buenas y las malas. Sai frunció el entrecejo. Eso en definitiva no fue lo que esperó—. Nunca quise que Naruto o Sakura fueran arrastrados detrás de mí. Se suponía que tenían que haberme olvidado.

—Debiste haberte dado cuenta —respondió Sai—. Debiste haber sabido lo que significabas para ellos.

Sasuke se detuvo de repente y se giró para encarar a Sai antes de mascullar, —¿Exactamente qué es lo que quieres?

Sai sonrió, sus ojos brillando con emoción mientras respondía, —Quiero que ellos estén felices.

—¿Por qué? —exigió Sasuke.

—Sakura me ayudó una vez a darme cuenta de que son nuestros lazos lo que demuestra nuestra existencia. Todo lo que tenía antes de Naruto y Sakura era un pequeño libro de dibujos, ahora estoy comenzando a recordar más de lo que significa ser humano todos los días. Ahora, existo no sólo como un shinobi, sino también como Sai. Les debo más de lo que alguna vez podré pagarles y odio verlos sufrir por culpa de un mocoso malagradecido como tú.

Sasuke estuvo callado y rígido por lo que pareció más tiempo de lo que en realidad fue. Cuando comenzó a caminar de nuevo, Sai se dio cuenta de que estaba aprendiendo tanto sobre emociones de Uchiha Sasuke como lo hacía de Sakura—frustración y resentimiento incrementando dentro de él.

Sin embargo, todo eso fue dominado por el asombro cuando Sasuke dijo—tan quedamente que Sai no estuvo seguro si se suponía que debía escucharlo o no, —No soy un malagradecido.


—¿Todavía no estamos ahí? —preguntó Naruto.

El ojo de Sakura tuvo un tic. Cuando partieron, había estado preocupada porque Sasuke y Sai estuvieron solos. Ahora sólo estaba cabreada de que estuviera al lado del locuaz rubio durante la excursión de tres horas a través del maldito bosque. Sabía que Sai sólo estaba siendo precavido al hacerlos viajar por el bosque, pero agregar dos horas a un viaje sólo porque tenían que ir a pie no estaba ayudando a su humor.

—No, Naruto —dijo, un duro tono en su voz.

—Bueno, ¿cuánto más durará? —Naruto puso la mano sobre sus ojos, entrecerrando los ojos a la distancia—. ¡Siento como si hubiéramos estado en este bosque por días!

Sakura apretó las manos—un intento por canalizar su enojo que no involucrara moler a Naruto a golpes. No era tan satisfactorio.

La impaciencia de Naruto de repente tuvo sentido cuando preguntó, —¿Crees que estén bien? —su voz fue un claro contraste al crispante lloriqueo de momentos atrás.

El enojo de Sakura se evaporó mientras sus hombros se encogían. —Eso espero —murmuró. Fue su turno para mirar a la distancia con ansiedad. Observó a Naruto, esperando ver su usual optimismo irradiar de él. Su estómago se sintió pesado cuando vio su frente fruncida con preocupación.

—Quizás —dijo, sus ojos fijos al frente. Ella sabía que él estaba esperando ver a Sasuke y Sai, a pesar de que era inútil—. Quizás están bien. Quizás están teniendo una agradable plática y al reunirnos con ellos descubriremos que se han vueltos buenos amigos.

Sakura podía decir por la sonrisa forzada que Naruto no creía sus palabras más de lo que lo hacía ella. Aun así, hacerse ilusiones no podía ser tan malo, ¿verdad? Con tanta convicción como pudo exhibir, Sakura respondió, —Quizás.

Sakura no estuvo tan agradecida como lo hubiera estado diez minutos atrás cuando el silencio los envolvió. Su mente se había nublado de nuevo con preocupación por sus dos compañeros. El asombroso hábito de Sai de decir exactamente lo incorrecto y el mal genio de Sasuke no eran dos cosas que quisieras juntas. Especialmente a solas.

Trató de asegurarse de que Sai siempre tomaba las misiones en serio, sin importar qué tan inútiles eran, y no se arriesgaría a tener un percance debido a un insulto. También, Sasuke había recorrido un largo camino desde que había regresado; y estaba segura de que él todavía quería que le quitaran los sellos. No pondría en riesgo todo ese progreso sólo para matar a Sai.

El consuelo de Sakura duró por dos minutos exactos antes de que todo se desmoronara. Seguro, Sai no arriesgaría el éxito de una misión, pero algunas veces él ni siquiera sabía que estaba siendo grosero. Y nadie estaba cerca para ser testigo de cualquier tipo de incidente que Sasuke pudiera causar.

El corazón de Sakura comenzó a latir más rápido mientras el pánico incrementaba dentro de ella. Ni siquiera se había dado cuenta de que estaba casi corriendo hasta que Naruto preguntó con preocupación, —¿Realmente crees que algo va a pasar?

Sakura miró sobre su hombro, al principio sorprendida de encontrar a Naruto unos pasos atrás y luego tomada por sorpresa al ver la preocupación en sus ojos azules. Deteniéndose, dijo con prisa, —No. Quizás. Yo sólo—ellos no congenian bien, ¿sabes? ¿Y si… —Sakura respiró con profundidad mientras se mordía el labio. Cerrando los ojos, dijo con toda calma que pudo manejar, —No, están bien. Sentiríamos fluctuaciones en sus signos de chakra si algo drástico fuera a ocurrir.

Naruto asintió para confirmar, pero la resolución de Sakura había dado una vuelta de ciento ochenta grados. —A menos que Sasuke esté usando su chokutō. No nos percataríamos de eso y él es tan rápido que—

Naruto detuvo su aterrada bronca al colocar las manos con firmeza sobre los hombros de ella. —Están bien.

Sakura parpadeó, observándolo a los ojos. —Están bien —repitió, dispuesta a creerlo.

—Están bien —dijo Naruto de nuevo —asegurándoselo a sí mismo tanto como lo hacía para Sakura— antes de soltar sus hombros.

Sakura asintió, retomando el camino a su destino. —Están bien —murmuró para sí. No dejó de repetir las palabras una y otra vez hasta que el bosque comenzó a clarear y el sonido de rugientes olas llegaba a sus oídos.

Esta vez, no fue la única en recuperar el paso mientras Naruto corría a través de lo último de bosque a su lado. Sakura sintió el alivio envolverla cuando vio a Sasuke apoyado contra un árbol y a Sai inspeccionando la costa a unos cuantos metros de distancia.

Dio un rápido vistazo hacia Sasuke —Naruto ya se había reunido con él— antes de dirigirse hacia Sai. Su paso fue apresurado mientras lo escaneaba. No supo qué esperar. Se había imaginado todo: desde desmembramiento hasta un ojo morado. Sin embargo, al acercarse a Sai, estuvo complacida de notar que no había ningún solo rasguño en él.

El alivio que se disparó por su interior desenroscó su estómago y relajó sus músculos tensos mientras dejaba salir un pesado suspiro.

Ellos estaban bien.

Por desgracia, cualquier rastro de buen humor que Sakura hubiera adquirido al ver a sus dos estoicos compañeros vivos y bien, desapareció el momento en que se reunió con Sai en su inspección de la costa.

—¡Esto no está bien! —gritó Sakura sobre las estruendosas olas, el viento azotando sus alrededores al borde del acantilado.

Sai asintió, sus ojos todavía observando debajo de ellos.

A primera vista, el agua a lo largo de la costa estaba tan tranquila como podía; y la recuperación de la yerba parecía demasiado simple para una misión de rango C. Todo lo que tenían que hacer era bajar escalando por el acantilado, caminar a través del agua y recoger la hierba que crecía encima de la siempre húmeda superficie de las rocas de abajo.

Eso, sin embargo, estaba lejos de la realidad y el rango de la misión de repente tuvo sentido.

A diferencia de la calmada agua en la distancia, el oleaje debajo de ellos estaba peligrosamente turbulento. Ola tras ola chocaba en la escarpada pared del acantilado—cada una suficientemente alta para jalar un miembro del Equipo Siete al interior si intentaban caminar sobre el agua. Sakura no se molestó en pensar cómo eran las corrientes debajo de la superficie. No tenía duda alguna de que ser arrastrado hacia abajo no sería nada menos que fatal.

Para empeorar las cosas, las rocas que estaban arremolinadas a lo largo de la costa donde la hierba crecía no eran las suaves piedras redondas que ella había estado deseando. Cada una estaba escarpada y afilada. Incluso si conseguían acercarse de alguna manera a las rocas sin ser golpeados por una ola, de ninguna manera tendrían el tiempo para recolectar la hierba antes de ser brutalmente estampados contra uno de los afilados bordes.

—Demonios —murmuró, dirigiéndose a donde Naruto y Sasuke estaban esperando. Sai estaba a unos buenos pasos detrás de ella con una expresión similar de descontento.

—¿Por qué esa expresión? —preguntó Naruto.

—Tenemos un ligero problema —respondió Sakura mientras caía con despreocupación sobre un tronco podrido.

Naruto frunció el entrecejo al darle un vistazo a Sai. Sus ojos regresaron a Sakura. —¿Qué es?

—De ninguna manera seremos capaces de cruzar el agua para llegar a las rocas.

Las cejas de Naruto se juntaron antes de responder, —Bueno, que tal si, nosotros, uh.

Sakura asintió con desaliento. —Sí, eso era exactamente lo que estaba pensando.

—Esta no es la primera vez que alguien recupera esta hierba —respondió Sai de forma estoica—. Así que sabemos que es posible. Sólo que tenemos que descubrir cómo.

Naruto le envío una mirada seca. —Eso fue muy útil, Sai.

Sai frunció el ceño por un momento antes de preguntarle a Sakura, —¿Sarcasmo?

Sakura casi rió. Incluso con la situación estando como estaba, Sai siempre estaba listo para aprender. —Correcto —respondió con una amplia sonrisa.

Durante el breve intercambio, Sakura se dio cuenta de que Sasuke se había quitado de su lugar en el árbol. Un poco sorprendida de mirar y verlo de repente desaparecer —aunque, supuso, él era básicamente el silencio en forma humana— sus ojos jade examinaron su alrededor antes de vislumbrarlo un poco alejado de donde ella había estado estudiando el agua con Sai.

—Bueno, ¡fue una afirmación bastante inútil! —argumentó Naruto.

Sakura apenas notó la disputa que estaba ocurriendo entre Naruto y Sai cuando Sasuke giró la cabeza. Con sus dos compañeros preocupados, sabía que no debió haber estado sorprendida cuando la mirada de él se fijó con la de ella. Sin embargo, la sorpresa de encontrar que su propio aliento cesó y quedó atrapado en su garganta pareció totalmente justificado; él se parecía tanto a como lo era en el pasado. Sakura se encontró momentáneamente muda cuando él hizo un gesto con su cabeza para que ella se reuniera con él.

Saliendo de su ensimismamiento, Sakura obtuvo la atención de Naruto y Sai. —Creo que Sasuke encontró algo —estuvo orgullosa de que su voz no saliera temblorosa, aunque sus manos fueron tema diferente; sabía que Sasuke había estado cambiando, pero esta era la primera vez que sentía como si lo reconociera como su compañero—su amigo. La tomó por sorpresa, pero cuando se reunieron con él a lo largo del borde del acantilado, se dio cuenta de que la descarga de adrenalina que se disparó en su interior no era desagradable.

Sus labios se alzaron ante lo revelado y la situación de repente no pareció tan desalentadora. Su buen humor se disparó aún más cuando Sasuke apuntó y dijo, —Podemos alcanzar las rocas de ahí, donde la base del acantilado está erosionada.

Naruto entrecerró los ojos al seguir la dirección de Sasuke. Sai asintió de forma lenta y pensativa. —Deberíamos ser capaces de alcanzar algunas de las rocas más altas.

Naruto frunció el entrecejo al observar a sus dos compañeros hombres. —¿De qué están hablando ustedes dos? ¡De ninguna manera podemos alcanzar las rocas de ahí!

Sakura negó con la cabeza mientras una astuta sonrisa se extendía en su rostro. —Tienes razón. no puedes —Naruto había acabado de dar paso a una sonrisa arrogante cuando Sakura continuó—, pero los cuatro deberíamos ser suficiente.

Naruto se desanimó al instante. —¿Qué?

Sakura quitó la mirada del costado del acantilado y explicó, —Tuviste la primera parte. Nos anclaremos con nuestro chakra al borde. De ahí, podemos crear una cadena humana y hacer que alguien esté lo suficientemente abajo para alcanzar las rocas y juntar la hierba.

—Oh —dijo Naruto, mirando sobre el acantilado. Sakura notó cómo él palideció antes de que siguiera su mirada. La realidad de repente fluyó por su mente al ver ola tras ola estamparse sobre las amenazantes olas hasta la mortal pared del acantilado—. ¿Quién —arrastró la palabra Naruto, su voz un tono más arriba—, va a estar colgando al final?

Todos se miraron entre sí.

Al final, el orden de la cadena humana había sido decidido con la mayor lógica posible. Sakura iba a ser la que se anclara al acantilado—su control de chakra siendo el mejor de los cuatro. Sin mencionar que tenía la fuerza para sujetar a los tres hombres. Luego iba Sai. Su jutsu era el mejor respaldo que tenían. Si, por alguna razón, alguien caía al agua, Sai sería capaz de invocar un pájaro de tinta y actuar como un buscador y rescatador. Luego estarían Sasuke con Naruto colgando al final. La única lógica ahí fue que Naruto tenía la mejor resistencia de los cuatro. Sería capaz de soportar el choque contra él de una ola o dos.

Sin tener que decirlo, no estaba saltando de alegría por la decisión, pero Sakura no pasó por desapercibido la forma en que él vio a Sasuke como si dijera: ¡Haha, te gané tonto debilucho!

Sakura no pudo evitar rodar los ojos antes de que comenzaran a bajar por la pared del acantilado. Por fortuna, había suficientes asideros a lo largo de la superficie para hacer un fácil descenso. No fue sino hasta que estuvieron colgando al revés, niebla del mar debajo salpicándolos, que la severidad de la tarea pareció aún más real.

—¡De acuerdo! —gritó—, Naruto, ¿sabes qué hacer?

Naruto asintió mientras alzaba el estuche colgando de su mano. —Sólo llenarlo hasta el tope, ¿cierto?

—¡Sí! —voceó Sakura—. Y recuerda, son las hojas lo que importan. ¡Así que ve por los manojos más completos!

Naruto asintió y Sakura tuvo de repente un sentimiento de preocupación al mirar a Sai. Estaba justo al lado de ella y a punto de liberar su chakra. Todo lo que ella tenía que hacer era agarrar sus tobillos para evitar que cayera en el violento oleaje debajo de ellos—una tarea simple, pero una que cargaba semejante riesgo que alteraba sus nervios.

Con un profundo suspiro, le regresó el asentimiento a Sai y luego todo sucedió. Él estaba cayendo y el instinto apareció cuando se movió para sujetarlo de los tobillos. Mientras veía a Sasuke y luego a Naruto en caída libre, juró que le robaron cuarenta años de su vida. El doloroso jalón de cada peso adicional fue más un alivio que nada.


Naruto dejó salir un pequeño suspiro cuando sintió las manos de Sasuke envolver sus tobillos. Tomándose un momento para recomponerse, Naruto se dispuso a buscar la hierba. Le tomó un minuto encontrar el primer manojo—estaba acurrucado entre dos puntas escarpadas de roca—antes de que la arrancara y la metiera al estuche.

Para el cuarto manojo —el estuche a mitad de ser llenado— Naruto estaba comenzando a pensar que se había preocupado por nada. Había sido salpicado en el rostro un par veces y el viento se mantenía meciéndolos ligeramente, pero todo había estado marchando sobre ruedas.

Debió haber sabido que el momento en que siquiera lo consideró, las cosas cambiarían para mal.

Había acabado de guardar el último manojo de la yerba necesaria en el estuche, asegurado el cierre del cordón y alzado su cabeza para hacerles saber que había terminado cuando vio los ojos de Sasuke ensancharse.

Un momento después, escuchó a Sakura gritar, —¡Naruto! ¡Ten cuidado!

Todo sucedió tan rápido. Vio una ola formándose a lo largo del agua. Sus ojos se ensancharon cuando se dio cuenta de que iba a ir directo a la roca. Y a él también. Colgando en al aire con nada a que aferrarse, Naruto apretó las manos y sintió el agarre en sus tobillos apretarse dolorosamente.

No le importó. Lo último que quería era que lo soltaran y ser molido por la corriente. Un segundo antes de que la ola llegara, cerró los ojos fuertemente. Al mismo tiempo, escuchó a Sasuke gritar, —¡SAI, SUÉLTAME!

Un grito ensordecedor salió de Sakura, —¡NARUTO! ¡SASUKE!

Luego se sintió ligero. Sintió el agarre en sus tobillos desaparecer mientras el agua lo envolvía antes de que algo sujetara su muñeca. El dolor de repente se disparó por su cabeza.

Luego todo se volvió negro.

Cuando se despertó, lo primero que Naruto notó fue el olor del fuego. Luego, que su cabeza estaba extrañamente fría comparada con el resto de su cuerpo.

—Qué dem… —gruñó mientras se sentaba—una mano yéndose por instinto hasta su palpitante frente.

Dos manos de inmediato lo empujaron para que se acostara. —No te sientes, Naruto. Te golpeaste la cabeza bastante feo.

Parpadeando un par de veces, farfulló, —¿Sak'ra-chan?

—¿Cómo te sientes? —preguntó, sonriéndole con gentileza.

Observó a su alrededor mientras trataba de descifrar qué era lo que ella estaba diciendo. Su cabeza estaba tan borrosa. Notó a Sai parado al otro lado del fuego, observándolo con extrañeza antes de encontrar a Sasuke parado detrás del hombro de Sakura. Se veía enojado.

¿Qu' suc'dió ? —preguntó, de nuevo intentando sentarse.

Los brazos de Sakura lo mantuvieron acostado. —Te dije que no te sentaras.

—Oh —murmuró, pero Sakura dejó el tema de lado al responder su pregunta.

—Una ola se formó —comenzó y Naruto trató de recordar el incidente en vano—. Estaba yendo directo a ti. Al principio, todos nosotros simplemente nos agarramos con fuerza, pero luego Sasuke trazó el camino que tu cuerpo hubiera tomado. Había tantas rocas detrás de nosotros. De ninguna manera hubieras podido evitar estamparte contra una.

Naruto asintió ligeramente. Medio recordaba algo sobre una ola.

—¿Mi cabeza? —preguntó.

Sakura lo miró con confusión antes de responder con inseguridad, —No, así no fue como te golpeaste la cabeza. Estarías amoratado en este instante si te hubieras golpeado con una de las rocas detrás de nosotros. Sasuke le dijo a Sai que lo soltara para sujetarse a la roca de donde habías estado agarrando la hierba. Estaba del lado opuesto para protegerlos a ambos de la ola, pero te golpeaste la cabeza justo cuando él logró agarrarte. Sai invocó un pájaro antes de que la ola siquiera terminara para regresarnos de nuevo a tierra firme.

Asintió ligeramente antes de hacer una mueca de dolor. Vio la mirada de preocupación en el rostro de Sakura y de inmediato cambió el tema de su herida. —¿Por qué te ves tan cabreado, teme?

—¿Qué demonios estabas pensando al cerrar los ojos? —escarmentó Sasuke al instante, la furia en su voz tomando por sorpresa a Naruto. Sus cejas se arrugaron, lo que causó un leve dolor en su lastimada cabeza. Lentamente, el enojo de Sasuke comenzó a tener sentido. Su mejor amigo había arriesgado su vida para que él no se estampara contra una de las rocas y estuviera lisiado durante el siguiente mes. Había estado preocupado.

Naruto no pudo evitar sonreír. —Probablemente debería decirte bastardo, pero estoy feliz de ver que te importa.

Vio a Sakura sonreír y estuvo sorprendido de ver a Sai hacer lo mismo.

Sasuke, por otro lado, bufó mientras desviaba la mirada. —Idiota.

La cabeza de Naruto se estaba volviendo borrosa pero notó que Sasuke no había negado la acusación. Con una ligera risa entre dientes, cerró los ojos. La necesidad de dormir lo motivó a preguntar, —¿Casa?

—Vamos a regresar a Konoha mañana en la tarde —respondió Sasuke de forma concisa.

El dolor en su cabeza era lo más lejos de la mente de Naruto mientras se pecho se volvía pesado. ¿Realmente Sasuke había acabado de pensar en Konoha como casa?


.

Amen a Katter Turner, la beta más extraordinaria que alguna vez he conocido. Tehee.

No me maten. ._.

.

.

¡Muchas gracias a todas las que leen esta historia! ¡Son unos verdaderos chocolates! (:

Entonces, ¿una sasugalleta o un sasupeluche?

.

Sasuke-glamour off!