Ultimas indicaciones

Derpy cerró los ojos y se puso a meditar sobre la petición del Doctor, mientras que las enfermeras y las amigas de Applejack, retenían a la poni manzanera de atacar las entrepatas del Doctor. Al mismo tiempo, el médico llamaba la atención de los guardias y gritando a los cuatro vientos que el Doctor había "besado" a un paciente.

— ¡Que me suelten, les digo! —exclamo Applejack enfadada.

— ¿Pero por qué tiene quiere ir ahí? —pregunto Derpy ignorando el alboroto de la poni.

—Ella tiene algo que necesito — respondió el Doctor.

— ¿Cómo puede ser eso posible?—pregunto Derpy alzando la voz—Usted jamás ha estado en Ponyville en primer lugar.

—Lo sé Derpy, lo sé—dijo el Doctor con voz desconfiada—pero quiero ver algo, ella tiene una fotografía que me ayudaría aclarar las cosas, yo se que verlos en ese estado a todos ustedes debería despejar mis dudas sobre lo que tienen, pero simplemente no es posible.

— ¿Dudas? —replico Derpy.

—Ese no es el punto ahora, será el fin de un planeta entero…

—Si la pareja ya termino de discutir—interrumpió el médico —quisiera que...

— ¡Pero necesito saber sus intenciones! —irrumpió Derpy al médico como si nada alrededor de ellos dos existiera.

— ¡Derpy te lo imploro!—comento el Doctor alzando la voz— ¡necesito hablar con ella!

En eso el médico llamo la atención al par de ponis una vez, fingiendo toser y con un rostro de indignación.

— ¡Ya tuve suficiente de sus peleas! —comento furibundo el médico.

El Doctor intento acercarse al Medico, para intentar calmar sus humos, pero tropezando con la mesa que tenía el equipo médico, haciendo que los aparatos cayeran.

—Lo siento, realmente los siento—dijo el Doctor mientras se le escapaban los aparatos médicos.

—No creo que sea Doctor—señalo el médico— no está actuado como uno ahora.

—Lo sé—respondió apenado, que se llevaba un casco a la nuca—pero si hice mi doctorado, solo que no practico desde hace tiempo.

—De cualquier forma, no puede abandonar este recinto, acaba de tener contacto con el enfermo—dijo el médico llamándole la atención—de hecho, ya que están aquí, ninguna de ustedes podrá.

— ¡Que! —grito Rarity, que comenzó a discutir con el médico y las enfermeras.

En eso el Doctor vio a Derpy con mirada suplicante, y la pegaso estaba a punto de dar su resolución.

— ¡Yo sé donde vive Lyra! —irrumpió Pinkie Pie con voz chillona y alegre.

La voz de la poni rosa de alguna manera calmo la intensidad de la habitación, mas no logro hacer que esta desapareciera, el Doctor corrió hacia ella y le rogo que la llevara. Derpy, Pinkie y el Doctor se alejaron de la bulla de ponis discretamente y comenzaron hablar en un rincón.

— ¡Acompáñame por favor! — dijo el Doctor.

—No, no puedo llevarlo—respondió apenada Pinkie—tengo que estar con mis amigas.

—De acuerdo—dijo el Doctor—solo necesito un…

—Claro—respondió Pinkie que saco a prisa por un papel enrollado de su melena esponjosa y que posteriormente le entrego en el casco al Doctor.

—Mapa—termino el Doctor de responder la frase desconcertado—Espera, ¿cómo supiste que necesitaba un mapa?

—Pues solo lo supe—dijo Pinkie sonriendo.

Derpy, el médico y las ponis de la habitación miraban con casi cierta indiferencia el acto de Pinkie, pues estaban acostumbradas a su personalidad y las excentricidades que ocurrían en torno a ella pero no se podía decir lo mismo del Doctor.

— ¡Eso es imposible! —dijo el Doctor—entiendo que pudieras completar la frase, pero sacar un mapa de la nada.

El Doctor abrió el mapa y se puso a ojearlo a prisa, noto que estaba escrito con crayones y brillantinas, pero no lo desconcertó en lo más mínimo, por breves instantes se le asomo la idea de cómo pueden usar crayones, y lo más importante, la manera en la que los fabricaban.

—No entiendo las coordenadas, parece que no tiene pies ni cabeza, otra cosa—dijo confundido el Doctor— ¿Por qué tiene huecos el mapa?

—Pues como vas a ver a dónde vas, Doctor—añadió Pinkie Pie—Además, alguien de tu edad debe tener cuidado por donde va.

— ¿Alguien de mi edad?—pregunto el Doctor confundido.

—La gente mayor debe cuidarse más—dijo Pinkie en tono amable, mientras le cerraba un ojo con algo de confianza.

Derpy quedo un poco extrañada con el comentario que elaboro Pinkie Pie, pero más estupefacto quedo el Doctor con la manera en que Pinkie descubrió que la apariencia del Doctor era una fachada.

— ¡Tu!—comento el Doctor de forma sombría, mientras se le acercaba a Pinkie Pie—De todos los que me he encontrado en Ponyville, tú eres la única a la que no he podido engañar.

En eso Pinkie soltó una risita inocente, mientras el Doctor intentaba analizarla con la mirada, como buscan desentrañar un secreto.

—Tus ojos te delataron Doctor—comento Pinkie con naturalidad—son parecidos a los de Granny Smith, solo que más viejos.

— ¿Quién eres tú?—pregunto de forma sorpresiva el Doctor.

—Soy solo Pinkie Pie—dijo Pinkie de forma confiable y amable, mientras se rascaba su cabeza—pero no sé quién eres tú, ¿Qué intentas ocultar? Doctor W…

—Eso es todo, estas muy equivocada si crees que no escuche lo que comentaste de mi en la fiesta que hiciste, tengo un oído muy fino para los susurros y nada se me escapa…a veces pues—comento el Doctor con tono desconfiado— definitivamente eres algo más que un poni normal.

— ¿Lo soy? —pregunto confundida Pinkie.

—Olvídate de lo que dije Pinkie, ¿podría intentar algo contigo?—dijo el Doctor mientras se rascaba su cabeza con su casco izquierdo— prometo que no dolerá, es para localizar la casa de Lyra Heartstrings, y tengo curiosidad de saber quién eres en verdad.

—Claro, si eso lo puede ayudar—dijo Pinkie Pie de manera inocente.

No teniendo noción del trato con los ponis, ni de espacio personal, el Doctor tomo la cabeza de Pinkie entre sus dos cascos y fue acercando su cabeza con la de ella, la poni rosa no le tomo mucha importancia a este hecho.

— ¡Lo hará de nuevo! —grito Derpy

Los otros ponis voltearon en ese momento al rincón, y estaban alterados pues las amigas de Pinkie y el médico temían que el Doctor hiciera lo mismo que hizo con Big Mac y la contagiara, mientras que Derpy estaba roja de la ira y verde de la envidia por dentro.

—Tranquila—dijo en voz baja el Doctor.

Sin embargo el Doctor solo junto su frente con la de Pinkie, y ambos ponis cerraban sus ojos tranquilamente, y no ocurrió lo que tanto temían los demás ponis.

—Solo quiero saber unas cosas de tu mente, recuerdos para ser preciso—recalco el Doctor—ahora mismo es lo que estoy haciendo, así quizás me oriente un poco de donde vive Lyra, y comprenderé tu naturaleza, vaya tenias el pelo lacio.

El Doctor veía los recuerdos de Pinkie, pero tenía dificultades para comprender la naturaleza de su mente, entonces sintió como la poni rosa entraba por los corredores de la mente del Doctor.

—Y usted tenia caras chistosas—comento sonriente Pinkie—casi tantas como las horas del día, espere hay algo más…

El Doctor entonces exclamo un grito de dolor, retrocedió un poco en espanto al echar un vistazo a la caótica y azarosa era la mente de Pinkie Pie, tanto desorden en una mente hizo que el Doctor hiciera un movimiento involuntario y de repente tuvo un tropiezo que lo llevo a dar directo al piso cayendo de espaldas. En eso Derpy salió volando a ver como estaba el Doctor como un acto casi involuntario.

— ¿Qué paso? —dijo Pinkie.

— ¿Se encuentra bien?—pregunto Derpy.

El Doctor cerros los ojos, se puso los cascos en la cabeza, sintiendo que esta era taladrada, mientras en su rostro se dibujaba un gesto de disgusto y dolor, mientras comenzaba a balbucear cosas sin sentido.

—Ahora sé cómo se sintió "Chop Suey" el emperador galactico…

—Doctor reaccione—dijo Derpy.

—No, no estoy bien, debo salir de aquí, aparentemente perdí la cuenta Derpy, no soy el numero que crei que era.

— ¿Qué? —dijo Derpy que le daba un casco al Doctor para ayudarlo a levantarse del suelo.

—Te lo diré después, necesitamos salir de aquí.

— ¡No puede! —grito el médico.

—Yo soy inmune, puesto que yo no soy un…eso no importa, aun cuando pongan cuarentena, la enfermedad se propagara de todas formas, ya sé lo que tienen todos ustedes, y ninguna medicina de lo que tienen ahora los salvara.

—De acuerdo—dijo el médico—enfermaras, reténgalo.

En eso las enfermeras y Applejack estaban preparadas para retener al Doctor y comenzaron a rodearlo mientras se le acercaban lentamente. Derpy se quedo inmóvil, y sin poder decir ni hacer nada.

—Realmente no quiero hacer esto—comento el Doctor de forma sombría mientras se le empezaba a fruncir la ceja— pero no me dejan alternativa.

En eso el Doctor saco de su corbata algo brillante y muy filoso, al principio todos los ponis creyeron que era un cuchillo, pero luego notaron que era un escalpelo. Nadie se dio cuenta de cuando lo había agarrado, pero entonces Derpy supo de inmediato que fue cuando el Doctor se tropezó con el equipo médico.

—Calma, no haga nada rudo—le rogo el medico

En eso el Doctor fue moviéndose lenta y discretamente a la salida, mientras los ponis lo miraban con confusión y terror como apuntaba con el escalpelo.

—Pues si lo hare—dijo el Doctor mientras ligeramente se acercaba a Depry—soy muy rudo, tan rudo que he bebido algunas de mis tazas de té con todo y bolsa, así que no vacilare, en tomar la vida de...

— ¡No se atreva! —grito Derpy.

—Del Doctor—dijo el Doctor.

Los ponis dibujaron muecas de sorpresa y temor después de esa afirmación, mientras que el médico empezó a sudar fuertemente, en eso el Doctor se fue acercándose el escalpelo al cuello, mientras todos los ponis contemplaban como el Doctor se tomaba así mismo de rehén. Mientras, las enfermeras lidiaban la manera de atraparlo.

— ¡Usted es un demente!—dijo Applejack.

—No se precipite—agrego el médico.

—Brillante observación Applejack—dijo el Doctor—pero realmente no iba a tomar mi vida, verán, me aterran los hospitales, me han pasados cosas feas en algunos, de hecho, morí en uno por negligencia médica, pero olvidemos eso, ahora solo estaba buscando un punto de referencia, pues aun no estoy acostumbrado a estos cascos y soy un poco torpe con ellos, así que mi recomendación es que no me sigan, puede haber accidentes por eso y otra más, abran bien los ojos, y no parpadeen...

En eso el Doctor comenzaba a girar el escalpelo y se lo iba pasando de uno de sus cascos al otro, mientras que las enfermeras dieron un salto para atraparlo. En solo un parpadeo, el escalpelo se paso al casco derecho del Doctor y este lo arrojo fuertemente. Todos los ponis cerraron los ojos por miedo. Después del shock, todos abrieron sus ojos y seguía oscuro. En eso se escucho un forcejeo y luego todo se hizo visible, y vieron que la enfermera Red Heart había encendido el interruptor que había sido bajado y perforado por un escalpelo. El médico entonces rompió el silencio.

—Enfermera, ya sabe qué hacer.

La enfermera Red Heart salió de la habitación, y corrió hacia otra en donde había una cabina, un enorme botón rojo y un micrófono, sin vacilación presiono el botón, y comenzo a hablar.

—Alerta, se ha escapado un paciente, posee una crin y una cola café, su pelaje es café claro, y se hace llamar así mismo "Doctor".