XXI. Complicidad
-¿Un poco de té?
- ¡Gracias! ¡Hace mucho fresco y me caerá bien señora Barrymore!. – La guardiana en entrenamiento se rio nerviosamente.
- ¿Te sientes bien? Te notó algo… tensa. Y por favor dime Greta.
- ¿Tensa? ¡No, para nada, me siento perfecta…! ¿Por qué dices que estoy tensa? ¡Auch! – Le dolió al beber el té.
- ¿Te dolió?
- Sí… es que… me sacaron una muela, fui al dentista hace rato, ¿Creerás que lo había olvidado.
Y claro, obviamente lo había olvidado, hace dos horas atrás, uno de sus secretos más grandes había sido revelado y por ella misma, y de la forma más estúpida que se pudiera imaginar. Una sola pieza dental estaba a punto de terminar con dos años de amistad con su entonces vecino de alado. Debía moverse rápido, pero sobretodo, debía ser sutil. Aunque pareciera estar sola, esa casa estaba llena de seres, y sí uno la encontraba… su vida terminaría con tan sólo doce años.
-¡Suele suceder! Una prima mía tenía muchos problemas y solía ayudarla para que se sintiera mejor. De hecho, el té que estas bebiendo, ayuda para calmar ese tipo de dolores.
- Me imagino. ¡Gracias!
- ¿Cómo ves a Zick?
- ¿Qué? – La pregunta la tomó desprevenida.
- ¿Qué cómo ves a Zick últimamente? Parece haberse acostumbrado a no tener su Dom, ¿Lo crees?
- Algo, más que acostumbrado, parece haberse resignado. Yo sé que si pudiera tenerlo de vuelta, estaría más que contento.
- Bueno, en eso sí que tienes razón. Escuché por ahí que el grupo está organizando una obra escolar para fin de cursos.
- Sí… Zick y yo queremos participar, con la de Ghosto en quinto año nos fue muy bien… - Elena pudo ver cómo los monstruos se peleaban por jugar con el teléfono. El foco rojo de la contestadora tintineaba, indicando que conservaba un mensaje… el cual era la razón de su agonía. Lo vio encenderse y apagarse una y otra vez. Ben peleaba con Bombo por ver quien respondía, mientras la voz de Greta sonaba de fondo a la lejanía en la cabeza de la chica.
-¿Qué voy a hacer ahora? ¡Sí los monstruos escuchan mi mensaje irán inmediatamente con Zick!... ¿Cómo puedo ir a quitárselos sin que Greta lo note?
-¿Elena tú que opinas?
- ¿Qué?... sí esta bien. – Dijo sin prestar atención.
- ¿Esta bien que Zob quiera dejar las clases en la armería?
- ¿Qué? ¡No eso sería terrible! ¡Es mi profesor preferido!
- ¿Pasa algo? ¡De verdad puedes confiar en mi…! Recuerda que cuando te di el don de la vista, te volviste un miembro de este clan.
- Es sólo que yo… yo no… - Elena pudo escuchar cómo los monstruos lograban oprimir el botón de la grabadora, sintió un escalofrío recorrer su cuerpo y con un enorme impulso saltó de su silla y se dirigió al pasillo donde estaban los monstruos. - ¡No lo escuchen!
-"Mensaje recibido a las 2:43 pm, " Buen día llamamos del banco de Old Mill Village para ofrecer…"
- ¿Qué pasar? – Dijo Bombo confundido ante la reacción de su amiga, arrancando el cable de la contestadora.
- No lo sé, parece que Elena odia los mensajes del banco tanto cómo Zob.
Elena sentía que su rostro estaba ardiendo, no sabía con que cara iría a ver a Greta a la cocina. Aunque lo odiará, sólo tenía una. Suspiro en rendición y volvió a la cocina tratando de verse lo más casual posible.
-¿Te sientes mejor ahora? – La guardiana le sirvió té.
- Yo eh… Es que… creí que… ¡Creí que los monstruos estaban siendo atacados…! ¡Sí atacados! Entonces, fui a verlos, pero no te preocupes están bien.
- ¡Ah entiendo, muchas gracias, eres y serás una guardiana grandiosa! – Les dio la nueva taza de té, la anterior se había derramado cuando corrió.
- Sí, ya todo esta bien.
- ¡Sí grandioso! Aunque yo creí que, lo que querías era recuperar el mensaje que habías dejado para Zick en la contestadora. – La pelirroja dejó caer la taza al suelo. ¡Estaba muerta! - ¡Tranquila, acabarás con mi juego de tazas!
- ¿Lo…lo escuchaste? – No pudo levantar la mirada.
- Sí. Aunque, la verdad, no decía nada nuevo para mi. – Greta se levantó y abrazo a su sucesora. – Tranquila, esta borrado. Será nuestro pequeño secreto. ¡Secreto de guardianas! ¿Te parece?
- ¡Gracias! – Ambas se sonrieron y siguieron disfrutando de su taza de te.
