Inspirado en la canción skyfall de Adele
Clasificación: T-M
(Don't) Let the sky fall
::
No más traiciones
Una vez estando a las afueras de Kokuyo Land, tragó saliva de lo nervioso que se encontraba. Tsuna miraba por todos los alrededores, esperando no encontrarse con nada ni con nadie. Lucía un poco cohibido y se aferró más a las agarraderas de la mochila que llevaba. Ya se encontraba ahí, no era momento de dar marcha atrás.
Entró sin ningún problema al edificio, el cual estaba oscuro y lleno de bolsas de comida chatarra y bebidas azucaradas.
―¿Hola? ―llamó con voz temblorosa.
Una mano tocó su hombro y gritó como una niña de cinco años. Dio un salto y como si de un gato se tratara, ya estaba del otro lado de la habitación. Chikusa solo suspiró de decepción y acomodó sus lentes y en cuanto a Ken, él solamente se retorcía en el suelo de risa. Tsuna se puso colorado por tan pobre reacción.
―Y se supone que este mocoso es el sucesor de Vongola, debe ser una broma―dijo Ken una vez que se le pasó la risa.
―¿Qué haces aquí? ―le preguntó Chikusa―Bien sabes que Chrome ya no vive aquí.
La risa de Ken se esfumó por completo y junto con su compañero se pusieron serios y listos para luchar.
―E-estoy aquí para ver a Mukuro
―¿Y por qué crees que te dejaremos verlo? ―cuestionó el rubio de forma tosca.
Tsuna sintió un escalofrío por todo su cuerpo y dio un paso hacia atrás.
―Kufufuf~ Y ¿a qué debo este honor?
El castaño alzó su cabeza y visualizó a Mukuro en el segundo piso del lugar. El ilusionista le sonrió como si se tratara de alguien inocente, pero Tsuna sabía muy bien que esa sonrisa tenía todo menos inocencia.
Tsuna oyó los pasos de los amigos de Mukuro que se dirigían hacia él. De inmediato se quitó la mochila y se cubrió con ella
―¡TRAJE COMIDA! ―gritó asustado.
Los dos jóvenes se detuvieron y Ken comenzó a olfatear. Y antes de que pudiera quitársela, Mukuro había lanzado su tridente, abriendo un espacio entre Tsuna y el muchacho rubio.
Momentos después, Ken y Chikusa se encontraban comiendo en un lado de la habitación, y del otro estaban Mukuro y Tsuna.
―¡Esto está delicioso! ―exclamó Ken contento mientras comía deprisa
Y a diferencia de él, Mukuro estaba comiendo con toda la calma del mundo.
―Tu madre cocina bien―dijo intentando sonar desinteresado.
Pero Tsuna sabía que estaba contento de comer algo decente y sabroso.
―Cuando le dije que quería llevarle comida a unos amigos, se emocionó tanto que preparó bastante―dijo Tsuna riendo apenado
―Me sorprende me consideres tu amigo después de todo lo que he hecho. Y todavía más que ellos dos también.
―Bueno, no creo que sea justo que solo trajera comida para ti―respondió el castaño ignorando lo que su comentario.
Mukuro lo miró unos momentos y siguió comiendo. Tsuna comenzaba a ponerse nervioso. Nunca había estado a solas con Mukuro y mucho menos con sus dos fieles seguidores. No le había dicho a nadie, ni siquiera a Reborn, de a dónde se dirigía.
―Solo espero no llegar en pedazos a mi casa―pensó preocupado.
―Entonces―habló el ilusionista haciendo que Tsuna saltara por los nervios―¿Cuál es la verdadera razón de que estés aquí?
―¿Q-qué?
―Por favor, Tsunayoshi, no soy un idiota como para solo pensar que te nació hacer una buena acción.
¿Acaso era tan obvio?
―Bueno... Si hay algo de lo que me gustaría hablar contigo.
―Interesante... ―Mukuro dio un mordisco al camarón frito mientras miraba al castaño.
Tsuna sintió como si él fuera ese camarón. Aclaró su garganta.
―Bueno, ya eres libre de Vendicare gracias a que ayudaste con el asunto de Daemon...
―¡¿Enserio?! ―replicó Mukuro con sarcasmo―¡No me había dado cuenta!
El castaño se sintió abochornado por como el ilusionista lo trataba.
―Vamos, vamos, no es para que te pongas así. Solo estoy jugando.
―¿Serás mi Guardián de la Niebla?
Aquella pregunta hizo que Mukuro se detuviera en darle otra mordida al camarón y cambió la mirada despreocupada que tenía por una totalmente seria. Tsuna nuevamente estaba nervioso y estaba usando todos los conocimientos que Reborn le enseñó para poder ocultarlo. Y estaba seguro de que no estaba haciendo un buen trabajo.
―¿Cómo?
―Después de todo lo que hemos atravesado en este tiempo, ¿serás mi Guardián de la Niebla? Sé que ahora contamos con Chrome, pero oficialmente tú eres el que ocupa el anillo.
Mukuro comenzó a reírse. Ken y Chikusa, que hasta en ese momento estaban oyendo todo, supieron que ya era el momento en que debían dejarlos solos y se fueron del lugar. Tsuna quiso detenerlos porque no quería quedarse solo con Mukuro, pero ninguno de los dos le hizo caso cuando los llamó.
―¿Por qué debería ser tu Guardián?
Ahora le tocó a Tsuna sorprenderse.
―¿Eh?
―Dame una buena razón por la cual yo deba ser tu Guardián. Vongola, a tu cargo o no, sigue siendo y seguirá siendo la mafia. Tú sabes que yo odio la mafia y quiero destruir a todas las famiglias mientras pueda seguir de pie. Así que, ¿por qué debería ser parte de tu famiglia?
Para sorpresa del ilusionista, Tsuna le sonrió de la manera en que solo él podía hacerlo.
―Me temo que estás equivocado
―Oh, ¿de verdad?
―Así es. Verás, yo...
El Tridente hizo eco cuando golpeó el escudo de Gokudera. Ambos luchaban sin control. Ya habían hecho mucho daño a Kokuyo Land y ninguno de los dos parecía que iba a ceder.
―¡Solo ver con nosotros, maldita sea! ―le gritó Gokudera fastidiado―Aunque deteste admitirlo, necesitamos de tu ayuda para rescatar a las chicas y a los niños
―Me importa una mierda lo que les pase―expresó Mukuro mientras hacía unas ilusiones de él mismo.
Gokudera se puso en guardia cuando Mukuro y sus copias se fueron contra él.
Chrome buscaba desesperadamente el anillo de la Niebla entre los desastres que estaban dejando los otros dos. ¿Por qué todo se había tan complicado de hacer? Últimamente todo era difícil, incluso platicar entre ellos mismos. Pero sobre todo, era mucho más complicado hacer o hablar de Tsuna. Según, ellos ya habían entendido y perdonado al joven castaño. Pero parecía que los demás todavía no.
Por fin encontró el anillo, el cual estaba entre todas las hierbas altas del descuidado lugar. Gokudera y Mukuro estaban ya separados. El italiano ya se estaba cansando y tenía un gran rasguño en la mejilla, el cual estaba sangrando. Antes de que ambos volvieran a pelar, Chrome golpeó con su tridente la tierra, haciendo la ilusión de que ésta se partía y los separó.
―Kufufu~ Te has vuelto muy buena, Nagi
―Mukuro-sama, no tenemos tiempo. Debe venir con nosotros.
―Por última vez, yo no tengo la mínima intención de ayudar a ese mocoso Vongola
―¡¿Por qué no?! ―le preguntó fastidiado Gokudera―¡Tú dijiste que poseíste el cuerpo de Chrome en cuanto supiste que Juudaime iba a ser atacado! ¡¿Por qué ahora te rehúsas a ayudar?!
―Me temo que estás equivocado
―Oh, ¿de verdad?
―Así es. Verás, yo...
Mukuro apretó los dientes y clavó el tridente con tanta fuerza a la tierra que hizo que se partiera de verdad. Entonces comenzó a sentirse lo que parecía un temblor. El suelo se estaba quebrando y desnivelando. Chrome sabía que todo eso era una ilusión y por eso no se le veía tan afectada a diferencia de Gokudera, quien parecía que en cualquier momento iba a caer al vacío que se estaba creando.
―Ya se los dije, no voy a ayudar a alguien que no pudo mantener su palabra. Esos son las peores personas.
―¿Hablas en serio? ―le preguntó incrédulo ante lo que Tsuna le dijo.
―Por supuesto. ―respondió el castaño confiado―Yo quiero volver a Vongola a lo que originalmente era: un grupo de vigilancia por el bien de las personas. Tal vez no lo consiga en los primeros dos años o incluso en los diez años en los que yo sea capo, ya que esto lleva su tiempo. Pero quiero que cuando alguien pronuncie el nombre de Vongola, sienta miedo en caso de ser un mafioso, o que sienta alivio en caso de ser un civil.
Mukuro no daba crédito a lo que estaba oyendo.
―¿Pero eso no responde mi pregunta? ¿Por qué yo, quien ya ha matado muchas veces y hecho cosas terribles hacia cualquier persona, debo ser tu Guardián? ¿No tienes miedo en que te traicione al igual que Daemon traicionó a Giotto?
Tsuna volvió a sonreír y eso solo le daba ganas a Mukuro de golpearlo.
―Confío plenamente en ti. Sé que hiciste lo que tenías que hacer para defenderte y poder seguir vivo. A veces me pongo en tu lugar y sé qué haría exactamente lo mismo que tú.
―¿Enserio? ¿De verdad tú asesinarías?
Tsuna se quedó callado un momento y después respondió.
―Si es totalmente necesario y si no hay otra salida.
Mukuro lanzó una sonrisilla, la cual se fue ampliando hasta ser una risa sin control. Definitivamente este niño era otra cosa.
―De acuerdo, seré tu Guardián de la Niebla
―¿Enserio? ―preguntó Tsuna alegre
―Pero de una vez te digo que no esperes de mi ser un arrastrado como lo es tu Guardián de la Tormenta.
Tsuna frunció el ceño por el comentario
―Gokudera no es ningún arrastrado. Además, no serías tú de cualquier manera.
―Pero tengo una condición. Bueno, dos condiciones.
―Por favor, no me pidas imposibles.
―Kufufu, descuida, no me aprovecharé de ti. Al menos no hasta que logre poseer tu cuerpo.
―¡Mukuro! ―le gritó Tsuna asustado y se abrazó sí mismo.
Nuevamente Mukuro rió.
―Mi primera condición es que pueda ir a tu casa, aún cuando no estés, cuando yo quiera para que tu mamá me haga de comer y que les pueda llevar a Ken y a Chikusa.
Tsuna meditó un momento y se llevó un dedo a la barbilla.
―Tendría que hablarlo con mi mamá. Pero creo que no habrá ningún problema. ¿Cuál es la segunda condición?
El ilusionista sonrió de lado.
―La segunda condición...
―Los que no cumplen sus promesas son los peores. ¿Qué vendrá después? ¿Una masacre a caso?
Gokudera no sabía de lo él estaba hablando y Chrome ya sabía a lo que él se estaba refiriendo.
―Mukuro-sama... El Jefe es humano y al igual que nosotros comete errores.
―¡¿Dices que asesinar es un error?!
―¡Lo es! ―le replicó ella con firmeza―¡¿Acaso usted nunca ha asesinado por error?! O mejor dicho ¿nunca asesinó porque tuviera miedo?
Mukuro amplió sus ojos ante sus sorpresa
―El Jefe es nuevo en la mafia. Él no estaba preparado ni fue criado en u ambiente que involucrara esto. El pánico se apoderó de él, no supo cómo actuar.
―Algunos de sus Guardianes tampoco tienen experiencia...
―Pero ellos son más fuertes que Juudaime
Chrome se sorprendió de que Gokudera dijera que alguien era más que Tsuna. Al juzgar por su rostro, sabía que era porque no tenía otra opción.
―Dejemos a un lado mi admiración por él y enfoquémonos en la realidad. Ryohei tiene experiencia en el combate, Yamamoto nació con los instintos para ser un hitman, Hibari es un despiadado por las peleas . Lambo no estaba ahí, pero al igual que yo él creció en la mafia
―Yo crecí prácticamente sola y sé cómo defenderme. Mukuro-sama, usted pasó por todo lo que la famiglia Estraneo le hizo y no le quedó otra opción más que volverse como es ahora. El Jefe.. él creció en un hogar común. ¿De verdad cree que no aquello no lo tomaría desprevenido?
―La segunda condición...
―¿Sí?
Tsuna lo miró curioso y ladeó la cabeza.
Las ilusiones de Mukuro fueron desapareciendo y todo volvía a estar como antes. Gokudera suspiró de alivio y miró al cabeza de piña. Mukuro tenía la cabeza agachada y su tridente desapareció.
―Muy bien. Iré con ustedes.
Chrome se alegró y fue hasta su mentor. Le extendió el anillo Vongola y, el joven ilusionista lo tomó sin muchos ánimos.
―De acuerdo, entonces debemos reunirnos con los demás de inmediato. ―dijo Gokudera.
―Sí.
―La segunda condición es que nunca asesines, si alguien se tiene que manchar las manos de sangre, permite que sea uno cuyas manos ya le escurren.
―¿Estás extremadamente seguro de que Hibari está aquí?
―Bueno, no sé en donde vive ―dijo Yamamoto nervioso―Pero este es el mejor lugar con más posibilidades de encontrarlo
―Herbívoros...
―Te lo dije.
Ryohei y Yamamoto se giraron para ver a Hibari.
―Hibari-san, necesitamos que venga con nosotros ya que...
Yamamoto se interrumpió y su rostro alegre se esfumó cuando tuvo que esquivar una tonfa de Hibari.
―A mí nadie me dice que hacer
―Ah...Bueno... Sucede que...
―Mi hermana está secuestrada―dijo Ryohei con mucha seriedad―Necesitamos al extremo de tu ayuda, quieras o no.
Yamamoto tragó saliva por la forma en que Ryohei le estaba hablando a Hibari, quien sonrió con interés.
―Qué valor en hablarme así―el prefecto se puso en posición de pelea―Lucha conmigo
―Si es necesario―respondió el boxeador, también preparándose
―Uh... Este no es el mejor momento, sempai―comentó Yamamoto intentando detenerlos
―Pero es el único método en hacerlo entender. No interfieras, Yamamoto.
Hibari se fue contra Ryohei y lo atacó con sus tonfas. Ryohei se defendió con un brazo y con el otro lanzó un golpe, el cual Hibari logró esquivar en el aire y volvió al suelo
―Oh... nada mal―comentó, quitándose el saco de la escuela―Entretenme, herbívoro
Ryohei no le respondió y solo volvió a su posición de pelea.
Bermuda se estaba riendo sin control alguno. Jager, al igual que el resto de los Vindice, solo miraban todo sin ninguna expresión alguna. Los arcobalenos estaban sorprendidos con lo que Reborn le acababa de pedir a Bermuda. El ex-arcobaleno del sol comenzaba a fastidiarse en que Bermuda no cedía con la risa.
―¿No crees que exageras? ―le peguntó Reborn, obviamente enojado
―¿Exagerar? ¡Tú eres el que exageras, Reborn! ¿Te das cuenta de lo que me estás pidiendo?
―Así es. Si no lo estuviera consciente, no estaría aquí.
Bermuda terminó por quitar todo rastro de risa de hace unos momentos.
―¿De verdad quieres que utilice mi llama de la noche con Tsunayoshi-kun?
―Algo le está pasando a Tsuna, de eso no hay duda. Y tal vez con el poder de un arcobaleno pueda entenderlo
―Pero ¿qué es lo que dices que le pasa? ―le preguntó Lal―Sawada está en perfecto estado
―Es que no lo viste en días anteriores
―Reborn, de verdad que estás yendo muy lejos―siguió Colonnello
―Concuerdo con que hay algo que le está pasando al muchacho―comentó Fon―Y pienso que la llama de la noche podría ser útil.
―¿Por qué? ―cuestionó Aria
―Esto no se trata de algo supernatural, es más bien algo mental. La llama de la noche tiene el poder de ver los recuerdos más profundos de las personas.
―Exacto. Iemitsu me dijo que algo le sucedió a Tsuna cuando era niño y parece que eso detonó que su comportamiento fuera de esta manera
―¿Qué tan grave puede ser? ―dijo Verde
―Intentó suicidarse una vez.
Los presentes aguantaron la respiración.
―¿No será bipolar? ―sugirió Skull
Reborn negó con la cabeza.
―Aún cuando Tsuna está en estos momentos en calma, en cualquier momento puede volver a hacer una locura y comportarse de la manera en que lo hizo durante este tiempo―el hitman miró a Bermuda―No creas que estoy tan contento en pedir tu ayuda, pero creo que eres el único que puede ayudar en ese asunto.
Jager y los demás Vindice se acercaron a Bermuda, quien no apartaba su mirada de Reborn.
Tsuna esperaba a que los demás regresaran para poder ir a buscar a las chicas y a los niños. La sensación extraña no se quitaba de él. Sentía que el vacío estaba creciendo poco a poco y las energías se estaban desvaneciendo muy lentamente. Percibía todo con lentitud y miraba a todos lados. ¿Qué le estaba pasando?
Comentarios: ¿Es un milagro acaso? ¿Subir capítulo en un periodo de tiempo corto? ¡Pues sí, jaja! Que tal a todos, bonito sábado. Pues el hecho de que suba capítulo ahora es que no me permitieron salir hoy :x y en pleno aburrimiento, pues mejor ocupé ese tiempo en seguir este capítulo. Va lento pero seguro, solo quedan dos "arcos" más y nos estamos acercando al final, claro, siempre y cuando mi cabeza no maquine más cosas, jaja. Bueno, de nuevo gracias a los reviews! :'D -*reverencia* Me pregunto, ¿por qué todos me están saliendo muy OoC ;w; No se si sea bueno o no, ¿ustedes que opinan? Como sea, espero que les haya gustado y que pueda actualizar no así de rápido (jaja) pero si más seguido ;D ¡Que tengan un buen fin de semana!
Saludos~
