Advertencia: Los personajes no me pertenecen, no me gusta admitirlo, pero es la verdad, además, la historia es Slash y está plagada de Spoilers, a los que esto no les guste es el momento oportuno de huir despavoridos. Y no olviden que no recibo remuneración alguna por este Fic, por ello, agradezco profundamente sus Reviews.

Beta: Jhowhe (A quien agradezco su ayuda de todo corazón)

Autor: Dunkle Hexe

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Una más de Nott

La calidez de la luz que se colaba por las cortinas lo hizo removerse un poco, respiró profundamente un par de veces y abrió los ojos para iniciar un nuevo día.

Era domingo, lo recordó de inmediato, por lo cual no había necesidad de salir de la cama con premuras. Cerró nuevamente los ojos y se giró hacia el lado contrario, sintió un cuerpo calido a su lado, una mano lo abrazó por la cintura con movimientos torpes, abrió los ojos sorprendido ¡Por Merlín! realmente había pasado, no había sido un sueño, ni ninguna de sus extrañas vivencias, realmente se había acostado con Potter, y que Salazar lo maldijera por admitirlo, pero había sido la mejor experiencia de su vida. En su rostro se instaló una sonrisa orgullosa, estaba viviendo una realidad que ni siquiera se había atrevido a soñar.

Pasó su mano cariñosamente sobre la mejilla de Harry, su mirada reflejaba la adoración que sentía por ese chico, se acercó lentamente hasta posicionar sus labios sobre los de su amante.

A Harry un cosquilleo lo hizo removerse sonriente y atrajo firmemente el cuerpo que sostenía por la cintura.

Para Draco fue una sorpresa la reacción del Gryffindor, esperaba que al sentirlo cerca, saliera de la cama como rayo, alarmado por no estar solo.

Harry abrió los ojos y se encontró con una par de ojos grises que lo miraban con astucia, bajó ligeramente la miraba para encontrar unos finos labios que dibujaban una sonrisa torcida de suficiencia – "¿Por qué Malfoy tenía que ser tan arrogante y tan sexy?" - se preguntó.

- ¿Acostumbrado a despertar acompañado, Potter? – preguntó Draco mirándolo con absoluta seriedad, esa idea no le gustaba.

- No seas ridículo Malfoy. Y gracias, buenos días también para ti – saludó con sarcasmo mientras rodaba los ojos y sin soltarlo.

Draco esbozó una mueca de disgusto, odiaba tener que reconocer que había sido descortés al ni siquiera saludar - ¿Descansaste bien? – preguntó a manera de saludo intentando enmendar su error.

- ¿Cómo hacerlo¡Estoy completamente adolorido! – alcanzó a decir antes de frenarse al comprender que estaba echando abajo todo lo que había logrado la noche anterior – Como sea, lo mejor será que te vayas antes de que todos despierten – recomendó con la esperanza de no ganarse el odio de Malfoy con sus palabras, y soltándolo para poder estirarse.

Draco elevó una ceja sintiéndose ofendido – Desde luego – dijo con superioridad mientras salía de la cama dejando de lado la sábana que lo cubría, su cuerpo completamente desnudo apareció ante la atónita mirada de Harry, que nunca se imaginó que lo vería así, con esa piel tan tersa que la noche anterior había acariciado con desesperación.

En su espalda vislumbro un enrojecimiento que delineaba un camino desde los hombros hasta las "pompas", se sonrojó intensamente al rememorar que habían sido sus uñas las que lo habían provocado en un momento de excitación.

El Slytherin no reparó en la actitud del Gryffindor, solo se concentró en vestirse con parsimonia, no deseaba mostrarse apresurado. Una vez se colocó el pijama de la noche anterior, se giró hacia el chico que continuaba en la cama aferrado a las sábanas para impedir que alguna parte de su piel quedara expuesta – Si hay algo que pueda hacer para remediar el daño que te hice anoche, me gustaría saberlo – dijo mirándolo esperanzado, aguardó hasta que el silencio se hizo incomodo.

Potter solo lo miraba fijamente para finalmente girar su cabeza en negación – Comprendo – aseguró el rubio, sintiendo que una sensación de impotencia inundaba su cuerpo – De cualquier manera, gracias, pasé una noche estupenda… Dependerá de ti que lleguemos a repetirla – finalizó avanzando con el cuerpo erguido hacia la puerta de salida, la abrió, sus manos temblaban, se odió por ello, la impotencia empezaba a convertirse en desesperación quería volver sobre sus pasos y arrodillarse frente a Potter, rogarle que le perdonara por haberlo lastimado, suplicarle por una oportunidad, jurarle amor eterno, prometerle el cielo y las estrellas, abrazarlo y entre sollozos confesarle que su amor era genuino y que el momento que habían compartido era algo que ya estaba grabado a fuego en su piel.

Un intenso suspiro escapó desde lo más profundo de su ser, y dio a Harry una ultima mirada, con ella dijo todo lo que con actos y palabras no pudo. Cerró la puerta tras de si sintiendo que el mundo se venia sobre él.

A Harry un escalofrió le recorrió el cuerpo. Entendió que había cometido un error grave al pedirle a Malfoy que saliera cuando en realidad lo que quería era abrazarlo y acurrucarse entre sus brazos mientras le expresaba la verdad de sus sentimientos, pero sus temores se habían hecho presentes y habían hablado en su representación.

Había sido su primera vez y era demasiado difícil aceptar que su homosexualidad era ya un hecho, no solo por un asunto de gustos, ahora se habían convertido en acciones, en una realidad palpable, su cuerpo había estado unido al de otro chico, había probado las mieles del placer que brindaba el sexo anal, por ello le fue imposible luchar contra la vergüenza que lo había convertido en una presa fácil.

La mirada de Malfoy le anunció una despedida inminente, en sus ojos leyó el dolor de tener la certeza de que ese había sido un momento imposible de repetir, esos ojos habían demostrado una profunda tristeza y le habían dicho adiós.

- Eres un idiota Harry Potter – se dijo así mismo el héroe del mundo mágico, cubriendo también su cabeza con las sábanas, como intentando ocultarse hasta de su propia mirada.

Draco tras la puerta hizo esfuerzos por reponerse, agudizó la mirada dirigiéndola hacia ambas direcciones en el pasillo, avanzó lentamente para alcanzar las escaleras, sus pasos sigilosos eran imposibles de ser escuchados. Se replegó hacia la pared con cautela, para asomar su rostro con precaución antes de bajar a la Sala Común, por temor a que estuviera repleta de leones.

Respiró aliviado al descubrir la soledad del lugar, inició su descenso con pasos dudosos y pausados, sosteniendo cuidadosamente la punta del pie como tanteando el terreno y asegurándose que ni un crujido escapara de la vieja madera que constituía las escaleras, apoyaba el talón hasta cerciorarse de no haber emitido sonido alguno, cuando tocó el ultimo escalón una silueta entrando despreocupada a la Sala lo hizo frenarse de golpe.

- ¿Malfoy? – preguntó la voz consternada de la sabelotodo.

- Mierda – exclamó Draco alzando la vista hasta encontrarse con un par de ojos castaños que lo miraban con sorpresa mal disimulada.

Contempló seriamente la posibilidad de maldecirla, amenazarla y echarse a correr despavorido para que nadie pudiera verlo antes de que la chica empezara a gritar desesperada por su presencia o en todo caso hechizarlo.

- ¿Qué haces en nuestra Sala Común, Malfoy? – preguntó Hermione medianamente asustada – ¡Oh, por Dios! – exclamó con todas sus fuerzas abriendo mucho los ojos – ¿Vienes de la habitación de…? – sin mencionar el nombre, colocó ambas manos sobre sus mejillas, sonrojada e incrédula, varias risitas picaras escapaban de su boca sin que pudiera hacer nada para frenarlas – ¡Por Merlín! – exclamó otra vez con los ojos vidriosos por la emoción – ¡No me lo creo! – dijo tomando repentinamente una postura seria, viendo la indecisión del rubio, irguió su cuerpo con solemnidad – Bueno. Asumo que no estas aquí, por lo tanto, no te he visto – aseguró completando su afirmación con un guiño dirigido a quien por años había sido su enemigo.

Draco no supo si creer que Granger finalmente había enloquecido por toda la inútil información con la que llenaba su cabeza o simplemente era estúpida de nacimiento, entre abrió los labios para hacer algún comentario ácido, pero recapacitó de inmediato, la miró con seriedad y cierta desconfianza, para finalmente responderle con una inclinación de cabeza.

Caminó lo más seguro que pudo hacia la salida del territorio de los leones, tomando en cuenta que llevaba el pelo revuelto y el pijama con manchas de agua enlodada que se había secado en la tela.

Hermione subió a carrerilla las escaleras, con ganas de entrar a la habitación de su amigo y ponerse a saltar con él tomados de las manos por la emoción de lo que suponía había pasado. A un paso de la puerta del chico, se detuvo y se giró, sosteniéndose la boca con una de las manos para contener sus risas traviesas, prefirió no decir nada para no hacerlo sentir incomodo, pero era un hecho, los había descubierto. Harry y Malfoy tenían algo y debía ser algo muy "intimo" por el estado en el que vio bajar al Slytherin y más aún cuando venía de la habitación de Harry.

Todavía hecha un remolino de felicidad entró a su propia habitación con la idea de ponerse a saltar sobre su cama – ¡Se lo dije! – canturreó bajito – ¡Malfoy le gusta! Bueno más que eso – se dijo entre risas – Tal vez no quiera reconocerlo conmigo, pero parece que con Malfoy se están entendiendo muy bien – se dijo finalmente mientras un nuevo ataque risas la tomaba por sorpresa.

Harry en esos momentos se encontraba mirándose al espejo. Al parecer su cuerpo no había resentido mucho los golpes de la noche anterior. Tomó un paño, lo humedeció con un poco de esencia de Dictamo que guardaba en caso de emergencia y frotó con él una parte de su rostro donde noto un ligero moretón, aplicó un poco más sobre su estómago donde había recibido más golpes y finalmente lo frotó en sus piernas donde notó un par de contusiones, de todos las partes tocadas por el paño emanó un humo verdoso y de inmediato las marcas desaparecieron, respiró con alivio y se metió a su cama a dormir un rato más.

Draco en cuanto había salido por el agujero del cuadro de la mujer obesa que le había dedicado una mirada de indignación por su falta de cortesía, caminó lo más rápido que pudo procurando ocultarse de los madrugadores que, como Granger estuvieran deambulando por el castillo.

Giró la vista hacia la derecha cuando escuchó unos pasos presurosos en esa dirección, lo que menos deseaba era que lo vieran, pero le ganó la necesidad de ver quien podría querer esconderse de alguien que saliera de la Torre de Gryffindor. Dio algunos pasos sigilosos hasta encontrar una armadura, le dio la impresión de que se había movido así que decidió acercarse para investigar un poco.

- ¿Griphook? – preguntó al reconocer al ser que se ocultaba de su vista, la mirada de odio que le fue dirigida lo hizo sentirse incomodo y con un comentario de – Increíble que Hogwarts admita incluso que criaturas inferiores a un mago deambulen por el castillo como si fueran nuestros iguales – regresó a las escaleras que lo sacarían de ese lugar.

El trayecto le pareció más largo o bien en algún momento había tomado algunas escaleras que cambiaron de posición y lo llevaron por otra dirección. Lo cierto era que a pesar de haber pasado ya siete años en ese edificio aún no conocía todos sus escondites y secretos.

Deambuló un poco intentando ubicarse, en su mente rondaba la tristeza de sentir que Potter no quería nada con él, solo había sido un momento de locura, sin embargo, tal vez si intentaba algo podría ganarse su corazón. Una duda surgió en su mente.

- ¿Qué dijo Potter anoche sobre salvarme la vida?- se encogió de hombros – Tal vez fue solo una treta para acercarse a mi - pensó - No, eso no puede ser, Potter no quería nada conmigo, solo se dejó llevar, pero… Nott dijo que Potter se notaba ansioso, si… pero Nott dijo muchas estupideces a parte de eso, incluso dijo que nos veíamos tiernos, siendo que estábamos discutiendo - movió la cabeza intentando sacudirse esos locos pensamientos, se detuvo repentinamente mirando hacia todos lados - ¿Pero donde demonios estoy? - se preguntó empezando a molestarse.

Se pasó una mano por el cabello notando que no poseía la sedosidad de siempre, se maldijo por no haber puesto suficiente atención al camino y avanzó intentando encontrar algo conocido, al doblar en un pasillo casi chocó con alguien – ¡Fíjate por donde caminas, insolente! – exigió con una mueca de desprecio, la pequeña elfina solo le dedicó una mirada ausente. Draco se consternó ante tal actitud – ¡Te ordeno que regreses y me pidas disculpas! – exigió con altanería, pero su sorpresa fue que la elfina pareció no escuchar su rabieta, solo continuó caminando con pasos tambaleantes por el pasillo.

Draco dio un golpe furioso al suelo para desquitar su coraje y sin más ánimos de seguirla, continuó su camino maldiciendo a todos los elfos domésticos del mundo mágico.

Su rostro se iluminó cuando cruzó un pasillo que lo colocó frente al tapiz de los trolls danzantes – Estoy cerca de la Sala Multipropósitos – se dijo así mismo, se ubicó mirando hacia todos lados mientras una sonrisa triunfal se dibujaba en su rostro.

Encontrar el camino hacia su Sala común desde ahí fue una tarea demasiado sencilla, había hechos miles de veces ese recorrido sobre todo hacia dos años, cuando intentaba reparar el armario donde Montague había desaparecido y que después de reparado usó para meter a Hogwarts a los Mortífagos,

Ese año sin duda no había sido el mejor de su vida, había sufrido mucho, había temido por largo tiempo la muerte de su madre y la decadencia de su padre que se encontraba prisionero en Azkaban. Había incluso temido por su propia vida.

Un recuerdo asaltó su mente. Aquel horrible momento en que Potter lo había descubierto llorando en el baño de Myrtle, y lo peor, el momento en que había lanzado contra el ese horrible hechizo que creyó que lo mataría, cuanta sangre había perdido ese día y cuanto dolor había sentido al ser atacado de una forma tan cruel por alguien a quien, además de amar, consideraba el ser más noble sobre la faz de la tierra – Para ti siempre he sido un ser vil y repugnante – se dijo con rencor – Tal vez sea mi culpa por no demostrarte lo contrario – completó reflexivo.

Entró a la habitación que compartía con los demás Slytherins y respiró con alivio. Estaban desparramados por las camas, así que no se habían dado cuenta de su ausencia, no pudo evitar formar una mueca al ver a las mujerzuelas que seguían en la habitación.

Procurando no hacer ruido se dirigió hacia su cama, sacó un pijama limpio de su baúl y se lo cambio por el que traía puesto. Bostezó con agotamiento y se recostó con la intención de dormir un poco más.

- ¡Buenos días "Bello Durmiente"! – canturreó Nott un par de horas mas tarde zarandeándolo para que despertara.

- ¡Pero que demonios! – alcanzó a decir abriendo los ojos muy de prisa – Ah… eres tú – dijo de mala gana - ¿Qué rayos quieres Nott?, déjame dormir – ordenó cerrando los ojos e intentando conciliar nuevamente el sueño.

- ¡Uy!… el "Suertudo" tiene sueño ¿Qué tal te fue con Potter¿Eh? Parece que no te dejó dormir… Después de todo tu madre tenia razón con eso de que quitar las cruces te traería suerte.

Draco abrió los ojos sorprendido con el comentario de su amigo, respingó porque ahora si, ya no podría dormir, le había recordado algo que debía resolver y relajarse sería imposible – Nott, acabas de arruinarme la mañana – dijo enfadado mientras se ponía de pie, tomó su varita, hizo a su baúl abrirse para que un cortejo de túnicas y ropa danzantes desfilaran frente a él y así decidir cual usaría.

- ¡Já! Dudo mucho que nada ni nadie, pueda quitarte esa sonrisa en todo el día¡Que digo el día¡En todo el mes! – aseguró riéndose a horcajadas mientras señalaba el rostro de Draco que efectivamente había estado mirando su ropa desfilar con una sonrisa socarrona.

- Tú ya me la quitaste – aseguró Draco dándole un zape a su compañero.

- ¡Ay, que carácter! – se quejó Theodore aún divertido.

Draco lo miró con cara de "te lo merecías" – ¡Está bien! Te perdono, pero cuéntame¿Ya te tiraste a Potter?

- ¡Serás idiota! – le dijo dándole otro zape – ¡Te he dicho que no hables así de él¡Respétalo! – ordenó con determinación.

- ¿Eso es un "si"? – preguntó risueño acomodándose el pelo.

- ¡No es tu asunto Nott, ya bastante me has perjudicado respecto a Potter, como para que sigas queriendo entrometerte!

- Vamos Draco, no seas gruñón, no puedes negármelo, no soy ciego¿Crees que anoche no me di cuenta que Potter venia desesperado por verte? Además, bajé mas tarde a la Sala Común y noté que ya no estaban ahí ¿A dónde fueron, eh, par de pillos? – preguntó Nott mientras Draco se observaba el rostro tranquilamente en un espejo.

- Nott, controla tus hormonas – exigió Draco mirándolo horrorizado, para después volver su atención al espejo – Mira lo que Potter y yo hicimos y a donde fuimos no es asunto tuyo, tú estabas muy entretenido aquí, así que no tienes nada de que sorprenderte.

- No me sorprendo, solo muero de curiosidad… ¡Me has ocultado cosas, depravado, me habías dicho que Potter y tú estaban más que distanciados, y mentiste, se están viendo¿Cierto? – preguntó falsamente indignado.

- ¿No me dejaras en paz, verdad? – preguntó Draco con cansancio, bajando el espejo. Nott le respondió sonriendo con un movimiento de cabeza que dejaba ver claramente que antes prefería morir que dejar de molestarlo con las mismas preguntas – ¡Esta bien!, anoche Potter vino, con no se que excusa, como pudiste ver, discutimos, salió de la Sala y lo seguí, para no entrar en detalles con los que seguramente te traumaría, te diré que si, terminé durmiendo en su habitación. ¡Pero te advierto que donde le digas algo a alguien haré que te salgan forúnculos por el trasero! – aseguró mirándolo intensamente.

Nott lo miró serio por un segundo para luego soltar una risotada – Esa frase te la enseñó Potter ¿Cierto? – dijo intentando controlar su ataque – Bueno amigo – dijo colocándole una mano sobre el hombro – Me da mucho gusto que al fin Potter y tu empiecen a "entenderse", así que te deseo la mejor de las suertes – finalizó solemne mientras con un toque de su varita hacia desaparecer el amoratamiento que Draco había estado observando en su rostro.

- Supongo que gracias – dijo Draco con un aire de tristeza, mientras llevaba nuevamente el espejo a la altura de su rostro para observar con satisfacción que ya lucía impecable – Pero no es tan fácil, Nott, en realidad lo que sucedió no ha mejorado nuestra convivencia, en realidad estoy aquí por que me corrió de su habitación – dijo mirando distraídamente hacia la ventana.

Nott entendió a su amigo, le dio un par de palmadas en la espalda y le dijo – Como siempre te he dicho Draco, conquístalo, él ya hizo su parte al venir hasta aquí a buscarte, ahora te toca a ti demostrarle lo que sientes por él.

Draco miró con seriedad a su amigo, a veces lo sorprendía, no era tan idiota como parecía.

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- ¿Qué tal dormiste? – preguntó Hermione mirando a Harry bajar a la Sala común donde ella y Ron lo esperaban.

Harry se sintió azorado e intentó contestar lo más calmado que le fue posible – Supongo que bien – dijo fingiendo inocencia.

La sonrisa pícara que Hermione tenia dibujada en el rostro delataba sus pensamientos – Y entonces… ¿Qué hiciste después de que me fui anoche? – insistió mientras apuntaba un par de cosas en un pergamino.

- ¡Nada! – dijo presuroso – Me quedé dormido de inmediato – agregó con cierto nerviosismo.

- ¡Ah! Es lo que pensé – aseguró falsamente Hermione casi metiendo la cara dentro del pergamino para que no viera que no podía ocultar una enorme sonrisa.

- ¿Qué hay Harry? – saludó Ron colocándose a su lado y pasando el brazo una vez que había terminado una conversación con su hermana.

- Hola Ron – devolvió el saludo aliviado de abandonar el tema que lo hacia sentir incomodo.

- He quedado con Ginny y los chicos para entrenar un rato, los partidos empezarán en un par de semanas y debemos prepararnos ¿Por qué no nos acompañas, talvez te convenzas de volver al campo? – le dijo a modo de invitación.

- No, no lo creo, Ron, pero gracias, además tengo que ir a Hogsmeade a comprarme algo de ropa para el frío, tenemos el invierno encima y yo solo tengo el par de suéteres que tu mamá amablemente me tejió durante el tiempo que pasé en tu casa, recuerda que la poca ropa abrigadora que poseía se quedó en medio del bosque donde los "Saqueadores" nos capturaron – dijo con incomodidad, un estremecimiento recorrió su cuerpo al recordar los gritos de Hermione mientras era torturada por Bellatrix Lestrange.

- Esta bien que quieras comprarte algo de ropa, pero puedes hacerlo el fin de semana que viene, sería genial poder tener algo de tu ayuda, eres el mejor capitán que ha tenido el equipo, no me caerían mal algunos de tus consejos compañero, no entiendo por que sigues tan renuente en jugar Quidditch – terminó cruzándose de brazos.

- No estoy renuente Ron, tomé una decisión, mi tiempo como Buscador terminó. Acepté volver a Hogwarts por que no abandono mis deseos de ser Auror, pero me está siendo complicado adaptarme nuevamente al ritmo del colegio, sino fuera porque los tengo a ustedes ya habría renunciado – dijo abrazándolo cariñosamente.

- ¿Apenas vamos para dos meses de clases y ya quieres renunciar? – reprochó Hermione con dureza.

- No realmente, pero odio el acoso y estando aquí es difícil evitar que todos me miren como si fuera algo del otro mundo, además prepararse para los éxtasis es horrible… Yo solo quiero ser Harry… solo Harry – dijo entre pucheros.

- Esta bien "solo Harry" – rió Hermione, mientras Harry rememoraba a Hagrid en la vez que le había anunciado que era un mago – Si los éxtasis te agobian, puedes relajarte con un poco de lectura ligera

- No querrás que Harry lea "La historia de Hogwarts" de Bathilda en edición comentada¿verdad? – replicó Ron sonriente.

- Para tu información Ronald, Harry y yo conocimos a Bathilda Bagshot en persona o bueno, a lo que quedó de ella – dijo recapacitando que lo que vio en aquella ocasión era Nagini, la serpiente de Voldemort – Pero estando en su casa pude ver varios libros escritos por ella, he de decirte que "Historia de Hogwarts" no es el único buen libro que escribió, hay muchos más, así que leerlos no debería ser algo desagradable para nadie. Ella fue un escritora prodigiosa – concluyó ensanchado el pecho con orgullo.

- Entonces ¿A que lectura ligera te referías Herm? – preguntó Harry confundido.

- A las cartas que te envían tus admiradores, por supuesto, yo ahora mismo estoy enviándoles respuesta a todos lo que han tenido la bondad de escribirme, lo menos que les debemos es un respuesta, así que espero que ambos se tomen algo de tiempo y contesten sus cartas – dijo mirando a los asustados chicos.

- ¡Por Merlín! Herm… ¿No pretenderás que pierda tiempo en eso¡Ni siquiera soporto escribir cuando hago mis deberes¿Cómo esperas que escriba aparte a todas esas personas?…. Me gusta leer lo que me dicen… pero escribir es demasiado – aseguró Ron negando con la cabeza como si pensara que su novia jamás había tenido una idea tan descabellada.

- A mi no me mires – pidió Harry – ¡Oh vamos, Herm¡Son miles, jamás terminaría! Para cuando acabara seria viejo y estaría sin ánimos de seguir viviendo – dijo riéndose disimuladamente.

- ¡Hombres! – exclamó Hermione con cansancio y resignación.

Harry y Ron se despidieron de la chica, caminaron por el castillo mientras conversaban de lo loca que era la recomendación de Hermione. Finalmente se despidieron en las puertas de entrada, Ron para dirigirse al Campo a entrenar y Harry para iniciar su camino hacia el pueblo donde pretendía deambular un rato mientras despejaba su mente.

No quiso aparecerse una vez que llegó a las afueras de Hogwarts, así que optó por caminar tranquilamente mirando distraídamente las hojas que caían sin parar de los árboles.

Había recorrido apenas un pequeño trecho cuando alguien lo nombró a lo lejos, se detuvo y vio a un chico correr animosamente a su encuentro.

- ¡Potter, espérame! – pidió Nott pasándole un brazo por la espalda en cuanto lo alcanzó. Harry se asombró por esa actitud, pero el Slytherin no le dio tiempo de reaccionar, empezó a caminar casi arrastrándolo de esa manera con la confianza de alguien que te invita a ser su cómplice en algo especialmente divertido – ¿Por qué tan solitario? – preguntó divertido para seguir hablando sin dejarlo responder – Estaba pensando, que podríamos ir juntos a beber un par de cervezas mientras charlamos de algunas cosas que son de interés para ambos.

Harry se exasperó y decidió dejar la paciencia para otro momento, se deshizo del brazo que le cubría la espalda pasándolo sobre su cabeza y alejándose del dueño, mientras lo miraba como quien ve a un desquiciado – Nott, no se que animal te picó o si estás bajo un Imperio, pero tú y yo no somos amigos, por lo tanto, no podemos ir a ningún lado juntos – dijo con convencimiento.

- No seas aguafiestas Potter ¿Qué tiene de malo hacer nuevos amigos? – preguntó acercándose nuevamente a él y colocándole una mano en el hombro – Es más, yo ya te siento casi como un hermano – dijo con fingida solemnidad – Recuerda que sales con Draco y él es mi mejor amigo, soy como el hermano que jamás tuvo, así que ahora contigo nuestra familia ha crecido – aseguró poniendo una amplia sonrisa en su rostro.

Harry lo miró horrorizado y se alejó nuevamente de él, con notables deseos de huir despavorido – ¡Nott, has enloquecido¡Lo digo en serio¡Yo no salgo con Malfoy! Apenas y cruzamos palabras y es solo para insultarnos… Es más... ¡Nos odiamos, lo hemos hecho desde siempre¡Definitivamente no somos familia y no lo seremos! – dijo dando pequeñas pasos hacia atrás para marcar cada vez mayor distancia.

- Vamos Potter, no veo por que tanta renuencia, no le diré a nadie lo que se, es un secreto entre nosotros – dijo haciéndole un guiño y acercándosele nuevamente.

- ¡Basta! – casi gritó Harry - ¡Aléjate de mí o estarás en serios problemas!

Nott rodó los ojos aun divertido – ¡Por Merlín¡Que par de cabezas duras! – expresó con fingida molestia-

Un ruido lo distrajo y giró su vista hacia la derecha donde un elegante carruaje avanzaba directamente hacia ellos, con calma se hizo a un lado del camino y jaló de la chaqueta a Harry para que también se apartara.

- ¡Hey, Draco! – gritó llamando la atención del ocupante del carruaje.

Draco al escuchar su nombre hizo a un lado las cortinillas y asomó la cabeza por la ventana, para encontrarse con su loco amigo que sostenía a Potter firmemente por la chaqueta. Lo miró como intentando interrogarle sobre lo que ocurría.

- ¿Vas al pueblo? – preguntó Nott, sin soltar a Harry mientras este salía de su asombro y empezaba a forcejear por su libertad.

- Eh, no… – dijo Draco mirando de soslayo los inútiles intentos de Potter por ser liberado – Voy a mi cabaña – aclaró dudoso.

- ¡Excelente! – dijo Nott - ¿Tienes cervezas ahí? – preguntó risueño manteniendo su agarre a toda costa.

- Por supuesto – dijo Draco con desconfianza, empezaba a sentir que algo ponía su estómago muy caliente y que su cara ardía cada vez más llamativamente. Para nada le estaba haciendo gracia ver a Nott y Potter en una situación tan poco usual.

Nott se acercó a la puerta jalándola con una mano, mientras que con la otra daba un nuevo tirón de la chaqueta de Harry colocándolo frente a las escalerillas y le indicó que subiera. Harry lo miró con cara de estarle preguntando "¿estás demente?", pero el empujón que le dio Nott no le dio tiempo a intentar entender lo que pretendía – Vamos Potter nos ahorraremos la caminata – dijo hablándole como si fueran amigos de toda la vida.

Harry siendo empujado por Nott se colocó en el asiento frente a Draco, Nott se colocó a su lado mostrando una amplia sonrisa. El rubio miraba a uno y otro intentando ordenar sus ideas para saber que decir. Con un movimiento de su varita hizo que el carruaje volviera a avanzar mientras interrogaba con la miraba a su amigo.

- Draco, este es mi amigo Harry – presentó Nott, rompiendo el silencio y señalando a Harry con una mano. Harry abrió la boca y desorbitó los ojos ante la desfachatez del Slytherin.

- Harry, este es mi amigo Draco – agregó Nott ahora señalando a Draco, que se mostraba estupefacto - ¿Qué no piensan darse la mano? – preguntó con normalidad.

Tanto Harry como Draco tenían el rostro encendido por el bochorno. El rubio Slytherin reaccionó tan rápido como sus neuronas le permitieron y extendió la mano a manera de saludo.

Harry observó incrédulo la mano que se extendía hacia él, elevó su vista para mirar el rostro de Draco que lo observaba perspicaz, bajó nuevamente la vista hacia la mano y con miles de dudas atacando su mente, extendió la suya para sostener la de Draco.

- Un placer – aseguró Draco elevando la comisura de los labios para formar una sonrisa seductora.

- Mucho gusto, supongo – dijo Harry mirando con desconfianza, pero notando el gesto del chico.

- Bien, ahora ya no podrás quejarte de que Draco solo sabe insultarte, como vez puede ser muy amable cuando se lo propone – dijo Theodore mirando a Harry, sin tomar en cuenta la intención del Gryffindor de rebatir su comentario, se giró hacia Draco – Harry me contaba hace unos minutos que estaba un tanto deprimido porque entre ustedes las cosas no han marchado bien – le dijo haciendo un enorme esfuerzo por no reírse y poner cara de apenado.

Harry al escuchar esto se levantó del asiento estrepitosamente con los ojos muy abiertos – ¡Yo jamás…¡Ouch! – se quejó fuertemente cuando su cabeza chocó violentamente con el techo dejándose caer luego en el asiento – Dije eso… – completó sobándose.

Draco sonrió divertido ante la escena y Harry al verlo se sintió molesto, pero de inmediato una risa brotó de sus labios ruborizándose ligeramente por la vergüenza.

Nott miró a Harry con una sonrisa pícara, le parecía curioso que el gran héroe del mundo mágico se comportara torpemente frente a dos chicos, siendo que enfrentándose al mago tenebroso más poderoso de la época había mostrado una determinación envidiable. Decidió echarle más leña al fuego – ¿Sabes? – le dijo acercándose como si fuera a contarle un secreto – Últimamente no he dormido bien, creo que por eso me siento cansado – se estiró con confianza – Lo peor es que todo es culpa tuya – le acusó risueño.

- ¿Mi culpa? – preguntó Harry indignado no entendiendo lo que Nott quería decir.

- Si, por supuesto - afirmó el chico con obviedad – Desde que te le metiste a Draco en la cabeza no nos deja dormir, no hace más que dar vueltas por la habitación hablándonos de lo mucho que te ama, de lo hermoso que eres ¡Es un verdadero fastidio! – expresó, agazapándose con rapidez al ver que Draco se lanzaba contra él furioso.

Fue el turno de Harry de encontrar la situación muy divertida. Draco y Nott, forcejeaban mientras Draco decía – ¡Ya verás, grandísimo mentiroso, esta si me la pagas! – y le daba sendos zapes y golpes en el estómago y cualquier parte disponible.

Nott se retorcía y movía las manos más rápido que el calamar gigante moviendo sus tentáculos, mientras no paraba de reír a carcajadas – Deberías…. darme… las… gracias – dijo entrecortadamente sin dejar su cometido de protegerse del ataque.

- Muy divertido, claro ¡Ríete! – le dijo Draco irguiéndose y con las manos en su cintura cuando se dio cuenta de que Harry se reía.

Harry intentó contenerse, pero no pudo hacerlo por más de dos segundos y lanzando un estruendoso resoplido volvió a carcajearse, pero ahora con mas fuerza. Draco no pudo resistirse más y se rió también de buena gana. Por su mente pasó el deseo de acercarse a Harry y lleno de emoción darle un beso, inspirado por lo dulce que lucía cuando sonreía tan abiertamente.

Todos empezaron a calmar sus risas poco a poco. Draco y Harry ligeramente sonrojados intentaron retomar la seriedad. El joven Malfoy se acomodó nuevamente en su asiento, un incómodo silenció se mantuvo por varios minutos, hasta que Nott después de inspeccionar con la mirada a ambos chicos lo rompió – ¿Podrías detener el carruaje? – le solicitó a su compañero, Draco extrañado, realizó un movimiento de varita e hizo que este se parara cuidadosamente.

- Bien – dijo Nott sacudiéndose el pantalón de la inexistente suciedad – Hasta aquí los puedo acompañar, fue un verdadero placer conversar con ustedes jóvenes, pero yo voy hacia el pueblo y ustedes hacia la cabaña, así que me despido – terminó abriendo la puerta, bajando con tranquilidad la escalera, una vez abajo se giró y les hizo un ademán de despedida con una amplia sonrisa.

Ambos chicos quedaron atónitos, Harry miró a Draco como intentando preguntarle si él entendía algo. Descubrió en el rostro del Slytherin el mismo asombro que él reflejaba y sin aviso su cara se tornó colorada por la vergüenza, se inclinó y se corrió en el asiento para bajar también.

Draco sintiendo que su corazón latía con rapidez y el tiempo corría con demasiada rapidez, extendió su mano posicionándola sobre la del Gryffindor antes de que empezara a bajar – ¡Quédate! – pidió con angustia – Por favor… – completó haciendo esfuerzos por mantener sus ojos fijos en los de Harry que lo miraba incrédulo.

Nott no esperó a ver más y empezó a caminar en dirección al pueblo, metió las manos en sus bolsillos y se perdió en la distancia silbando con tranquilidad.

Harry después de un intenso escrutinio a la mirada de Draco, se irguió, para quedar nuevamente sentado frente a él, Draco jaló la puerta para cerrarla, hizo un nuevo movimiento con su varita y el carruaje retomó su andar por el camino opuesto al que había seguido el otro Slytherin.

El rostro de Harry reflejaba lo increíble que le parecía la situación, daba la impresión de que se estaba preguntando si hacía bien o no al quedarse. Draco al notar sus dudas, extendió la otra mano para así sostenerlo con ambas – ¿Desayunaste? – le preguntó de una manera tan tierna que Harry creyó derretirse.

- No – contestó sintiendo un ligero temblor en sus manos – Me quedé dormido y los chicos bajaron sin mi – aclaró sonrojado.

- Lo imaginé – aseguró Draco sin soltarlo – Yo tampoco desayuné. Nott me despertó cuando volvió del comedor pero me entretuvo con sus idioteces… Ya haz visto como se comporta – aclaró buscando saber si Harry tenía la misma impresión sobre su amigo. Harry movió la cabeza afirmativamente – Así que, cuando bajamos ya había desaparecido todo, pero no te preocupes, en la cabaña un elfo te preparará lo que se te antoje - completó mirándolo fijamente, se mordió ligeramente los labios y después de formar una sonrisa traviesa, se acercó a Harry tan lentamente como sus ansias le permitieron.

Harry lo vio moverse hacia él y su corazón empezó a latir vigorosamente, apretó ligeramente las manos que lo sostenían y se estremeció en el momento que los finos labios hicieron contacto con los suyos.

Draco se movió en su asiento empujando su cuerpo hacia el frente para estar más cerca de Harry, soltó una de sus manos para llevarla al rostro del chico, lo acarició desde la mejilla hasta el cuello dándose cuenta que lo ponía nervioso, le enredó la mano en el cabello y lo sostuvo con delicadeza para hacer más intenso el beso.

Harry sentía sus pies acalambrados, su estómago entumecido, cosquilleos por toda su piel y muchas ganas de convertirse en el desayuno de Malfoy, total, la noche anterior, le había servido de cena ¿Qué más daba fungir una vez más como alimento para esa Serpiente?

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