Aún recuperando del huracán María, pero sigo aquí. Los personajes pertenecen a MAPPA y sus creadores. Algunas cosas y personas son inventadas, otras son originales.
Narradora
Todo estuvo bastante bien el domingo. Yuuri y Viktor decidieron dar un paseo en una bicicleta doble que el peliplata tenía guardada en el garaje de la casa. Yuuri dudó un poco de sus habilidades como ciclista, y más con el manubrio estando a merced del mayor, que se distraía mirando por el rabillo del ojo hacia atrás, preguntando una y otra vez:
-¡¿Estás bien, Yuuri?!
Seguido de un:
-¡Claro que sí, mira hacia adelanteee~!
Bien, definitivamente la próxima vez conduciría él, si había una próxima...
Los demás se fueron a hacer sus actividades pertinentes y/o acordadas, mientras que la mayor de los Katsuki y la de los Nikiforov estaban planeando una sorpresa para el más pequeño.
*
-Tengo ganas de comer algo.
-Uhm, yo te lo iba a decir. Te me adelantaste -rió el azabache tratando de ocultar su naríz colorada en la bufanda azul que Viktor le había prestado.
-Bien. Entremos aquí -amarró la doble-cleta a unos tubos frente al local, y luego se dirigió a la puerta para abrirla, dejando paso a Yuuri primero-. El chocolate caliente de aquí es bueno.
-¿De verdad? Ya quiero probarlo -se quitó sus guantes y los guardó en su abrigo.
Viktor le pidió sentarse en lo que iba a "hacer una pequeña descarga"; sonaba un poco tonto, dado a que ambos son chicos, es más sencillo decir "Iré al baño", pero la cordialidad y el respeto de Viktor para con Yuuri era tanto, que era mejor decirle así. El azabache asiente y espera en una mesa para dos, junto a la ventana.
Rememora los sucesos del día anterior, y siente una grata calidez en su pecho. Patinar con Viktor había sido una experiencia muy bonita, algo aterradora en la parte cuando el peliplata lo tomó sin previo aviso para "bailar" juntos en el hielo.
-Me encantó... -su vista enfocada en la nieve cayendo, un codo apoyado en la mesa y su cabeza descansando sobre sus nudillos.
-¿Qué cosa?
-¡Wua! -casi se cae de la silla.
-¡Yuuri! ¿Estás bien? Te ves distraído -el ojiazul había aparecido, un menú laminado, doblado en sus manos.
-No es nada -dijo cuando se calmó, un ligero rubor en sus mejillas-. Aparte del chocolate, creo que me compraré un dulce de panadería o algo así.
-No, yo te lo pagaré -dejó de mirar el menú para ver por encima hacia Yuuri, alzando una ceja. Yuuri no podía verle el resto de la cara, así que la sonrisa ladina pasó desapercibida.
El nipón suspiró, rendido. Siguió mirando la estancia, y a lo último del local, un lindo piano se dejaba ver. Era uno marrón, de esos de pared, de teclas pesadas. Yuuri sintió curiosidad, y talvez fue su imaginación la que le informó que volteara hacia alguien que lo llamaba, pero se fascinó con el dichoso instrumento, así que se abrió paso entre las mesas, hasta llegar a sentarse en el banco frente a él.
Lo abrió, y comenzó a acariciar el teclado. Cada blanco y cada negro pasando por sus dedos. Realmente el había comenzado en la música por el piano, porque una amiga de su madre, quien es su ahora profesora, pasaba el tiempo en el onsen con un teclado eléctrico, y el quiso saber de la magia de la música. De ahí, descubrió que el violín era un perfecto acompañante para un instrumento de percusión melódica como el piano.
Comenzó a tocar una melodía suave, comenzando con dos toques, combinando las claves Sol y Fa. Se quedó haciendo esas notas, hasta que sintió que alguien se colaba a su lado, y comenzó a tocar una armonía ligera en una octava más arriba. Yuuri sonrió al ver a Viktor ahí, junto a él.
Toda la pieza fue relativamente corta, pero se sintió eterna. Extrañamente combinaban sus manos para que no se salieran de escala ni de tonalidad. Al terminar, los toques finales fueron iguales a los del inicio, con Yuuri acabando por completo. La gente presente comenzó a aplaudir, dejando saber a Yuuri que se había olvidado del tiempo y espacio por un segundo.
-Dios...
-¿Qué sucede, Yuuri?
-Todo el mundo... Me e-escuchó... T-toda ésta gente... ¡Qué vergüenza!
-No Iuuri~, no digas eso -tomó las manos del nipón y se las acercó a sus mejillas, a cada lado-. Me encantó, y más si pude tocar contigo.
El japonés se limitó a sonreír y sentir su cara arder. Se comieron algo ligero y se bebieron su cocoa caliente, regresaron al hogar del albino y se encontraron con que... Mari Katsuki se quedaría ahí hasta encontrar apartamento para quedarse con su hermanito en Rusia hasta que fuera necesario.
-¿Qué crees, hermanito? -la chica extendió sus brazos sonriendo.
-Mari... ¡Mari-neechan! -ni tarde ni perezoso, corrió a estamparse en sus brazos.
-Dios, tengo un deja-vú -el peliplata mayor comía frituras parado en una esquina. Lays, para ser precisos.
-¿Verdad que sí? -respondió Verónika-. Lo mejor es que nos podremos reunir todos los fines de semana.
-Cierto, mi hijita linda -Sophie venía de la cocina con una taza de té en las manos.
*
El regreso a la academia fue agradable. Los días transcurrieron normales; entre ensayos, clases y demás, Viktor se estaba acostumbrando a la presencia del nipón y viceversa.
Pasaron cuatro días, en los que visitaron también el hospital sin falta, viendo que Minami ya hablaba y comía normal, y estaba fuera del ICU. Chris por poco y hace el baile de la victoria.
El viernes de ésa semana, Viktor reunió a su primo y a Yuuri en una de las glorietas para hablarles de algo importante. Ni bien había terminado de explicarle a Yuri, cuando éste salió disparado de su lugar en el suelo.
-¡No voy a danzar ésa mierda! ¡Es cursi y mielosa!
-Claro que lo harás. Ya Yakov te anotó -sonreía mientras mantenía una postura relajada.
-¿No tengo opción?
-No.
-Der'mo (Mierda) -dijo mientras se volvía a sentar y cruzaba los brazos.
Nada en su vida podía decir, o al menos susurrar Ágape...
*
Perdón, lamento haber tardado. No sé si está relativamente corto o no les gusta. Con esto de la tormenta, la inspiración se me había ido al caño. Mi meta es terminar los fics que tengo antes de que llegue marzo, al menos.
Gracias por leer, nos vemos, ¡besos!
¡Davai!
(La canción que tocan Yuuri y Viktor la tomé prestadita del OST de Your Lie In April. El título es: Beautiful.)
