XXI

- ¿Quién eres tú? - preguntó Poesidón con hostilidad.

- Ariel, la hija menor de tu hijo Tritón - gritó la muchacha vuelta a ser transformada en sirena, quien venía acompañada por Kairi, también convertida en la especie que era en Atlántica.

- ¿Ariel? ¿Qué diablos haces tu aquí? - preguntó con un cambio de tono.

- Larga historia, abuelo. Por favor, dejalos ir, son amigos míos.

- La verdad es que no sé si eres la verdadera hija de Tritón, cosa que dudo mucho ya que deberías de estar en la Atlántica, por lo que haré como si no estuvieras aquí. Ahora, regresando con ustedes...¿dónde están? - el dios volteo hacia todas direcciones buscando a Sora y Riku.

- ¡Campanita! - gritó el primero haciendo un summon que hizo aparecer a un hada de su espada, la cual arrojo polvo de hadas en los dos jovenes de Destiny´s Island, haciendolos capaces de volar.

- Buena idea, Sora.

- Allí están, preparense a morir - gritó el dios del mar apuntando a los cuatro, contando a los Donald y Goofy mitológicos que acaban de aprecer en lugar de campanita.

- Sepárense - gritó Riku, haciendo que cada uno volara en una dirección alrededor del dios.

Poseidón observaba molesto esta escena, pero al estar furico con Sora apuntó todos sus movimientos hacia el ex-portador de la keyblade.

- ¡Ataquenlo, yo lo distraígo!

- Como digas, amigo - gritó Riku acercándose al cuello del inmenso dios lanzando rápidas punzadas en su piel.

- Estúpido mosquito- dijo este antes de golpearse en el lugar donde lo estaban atacando, pero ese era el plan del joven quien se quitó de inmediato. El golpe fue tan fuerte que hizo que Poseidón tuviera que mover la cabeza hacia atrás.

- Donald, electricidad ahora - gritó Sora, quien se había librado por unos instantes del agobio del dios del mar.

- ¡Thunder! - gritaron ambos magos al mismo tiempo hiriendo al dios, quien molestó se dispuso a comenzar a pelear de verdad.

- Ustedes se lo buscaron... - en ese instante el gigante levantó las manos, haciendo que un círculo de agua rodeara su perímetro, llevandose con el impulso al pato-hipogrifo, y al dragón Goofy. Riku estaba colocado sobre el hombro del dios, por lo que no le afectó el agua, y Sora se había alejado lo suficiente.

- ¿Sigues vivo? Eres un gran rival - le dijo al jovende cabello exorbitante.

- Gracias, igual que tú - en ese momento el muchacho comenzó a volar en círculos de nuevo para esquivar los ataques, mientras Riku pensaba en donde sería bueno hacer su siguiente ataque.

- Riku... - gritó Ariel desde el mar. - Tienen que hacer que suelte el tridente, es la única forma de vencerlo.

- No me molestaría que me dieras una idea más completa.

- Yo tengo una idea - dijo Sora, quien acababa de esquivar por nada un movimiento rápido del arma de Poseidón. - Riku, tienes que hacer que me deje de perseguir.

- Eso si puedo.

El muchacho de cabello morado voló hacia el estómago del dios, y comenzó a golpear, haciendo que este volteara a verlo, ya que no era tan tonto como para volver a golpearse.

- ¡Ya me tienes harto!

- ¡Genio! - gritó Sora, haciendo por segunda ocasión en la batalla un summon.

De nuevo, Donald y Goofy que se encontraban medio inconcientes en la isla desaparecieron y en su representación apareció un ser mágico de color azul.

- ¿Qué hay, amigo?

- Genio, podrías ayudarme a quitarle su tridente.

- Claro - el personaje chasqueó los dedos y con esta acción, su tamaño se incrementó al mismo del dios.

- ¿Quién eres tú?

- Yo soy el genio de la lámpara - dijo antes de lanzarle un rayo al estómago, haceindo que soltara, como esperaban, el gran tridente, el cual conforme caía se encogía cada vez más.

- Lo tengo - gritó Ariel al tomar el arma, la cual era idéntica a la de su padre. - Abuelo, si lo quieres de vuelta te pidó que hables conmigo.

- No...bueno, está bien, pero será en mi palacio, y sin tus "amigos".

- Lo siento, abuelo, pero ellos tendrán que venir conmigo.

- No tiene opción - dijo Sora.

- Está bien - el dios aplaudió dos veces antes de que la gente que se encontraba en la isla, incluyendo a Hercules y Megara, vieran como Riku, Sora, Ariel y Kairi desaparecían del paisaje junto con Poseidón.

- Bien, ¿cómo puedo saber que de verdad eres la hija de Tritón? - preguntó el dios sentado en un trono en el centro del gran salón de visitas donde habían aparecido. Sora y Riku fueron transforamados a sus formas acuáticas mágicamente para este encuentro.

- No lo sé, tendrás que confiar en mi.

- Hay una forma - dijo el dios volteando a su derecha. - ¿Ves ese jarrón de allá?

- ¿Dónde están las algas amarillas?

- Sí. Trata con tu mente de hacer que el tridente lo destruya.

La princesa apuntó el arma y cerrando los ojos logró que un golpe de fuego terminara con el objeto.

- ¡Hija, de verdad eres tú! Nadie que no tenga mi sangre podría haber hecho eso - dijo mientras la abrazaba.

- Abuelo, siempre desee conocerte - en ese momento separó su cuerpo del del padre de su progenitor. - ¿Puedo hacerte una pregunta? - ¿Qué pasa?

- Claro que sí, hija. ¿Qué ocurre?

- ¿Por qué finjiste tu muerte? ¿Sabes que a mi padre le costó mucho recuperar el trono y que si no fuera por el rey Mickey lo hubiera perdido?

- Se que te debo una explicación, hija, y lo haré lo más rápido posible. Sabes que los dioses somos inmortales, ¿no?

- Claro que lo se.

- Verás, yo siempre he vivido en este planeta junto con mis hermanos Zeus y Hades. Constantemente estamos en conflictos muy fuertes, pero eso no quita que seamos hermanos y nos queramos, sobre todo con Zeus, además de verdad nos odia. Bueno, el caso es que en uno de esos conflictos, hace ya muchos años, Hades logró vencer a mis tropas y quedarse con el reino del mar. Sin saber a donde ir, decidí iniciar de nuevo en un planeta deshabitado, y así fue como termine en Atlátnica.

- ¿Es decir que usted prácticamente construyó el planeta de Ariel? - preguntó Kairi.

- Precisamente. Allí pasé muchos años, siglos incluso, hasta que Zeus logró contactarse conmigo. Me dijo que todo había vuelto a la normalidad y que si deseaba volver tenía mi reino listo. En Atlántica ya tenía familia, un reino, pero no era feliz, ya que me recordaba mi derrota con Hades, es por eso que decidí regresar aquí.

- Pero mi padre sufrió con tu muerte fingida, ¿no podías hacer nada?

- Para ser sincero si, pero tengo que aceptar que me olvidé de mi hijo. Creo que mi egoismo fue mas grande.

- ¿Sólo cree?

- Lo sé, fuí un mal padre. De hecho había pensado en volver, pero no sabía como llegar después de que creyeron que morí. Incluso no sé como creyeron que morí. Pero bueno, ahora necesito que ustedes me expliquen que hacen aquí.

- Con mucho gusto, señor, pero primero necesitamos saber algo. ¿Por qué secuestró a Megara?