Capitulo 21

¿LA FAMILIA Y EL TRABAJO SON COMPATIBLES?

Terry se dirigió a la estación, eran apenas las 8 de la mañana cuando llegó.

Todos sus compañeros de teatro estaban listos para partir. Terry observó a cada uno y se pregunto como era posible que pudieran dejar siempre a sus familias sin sentir nada.

Entonces se dio cuenta, todos los presentes estaban tan melancólicos como el, pero ninguno tenía el valor de compartir sus sentimientos con los demás, preferían quedarse callados y pelear internamente con sus emociones. Era por eso que eran tan buenos actores, imaginaban que eran otra persona, al menos por un momento, para olvidarse de sus dolencias. Ser actores les permitía ser quien ellos quisieran, cambiar de rol, ser otra persona, y eran felices realizando este exquisito arte, pero dejar a sus familias atrás no dejaba de ser triste, al fin y al cabo eran gajes del oficio.

Se puso a pensar sobre la vida de sus compañeros, la vida de la farándula no era tan fácil. Muchos de los actores tenían esposa e hijos, pero esto no les impedía tener algunas aventuras con mujeres de las numerosas ciudades que visitaban. Estaban llenos de tentaciones. Pensó en las esposas de sus compañeros, no dudaba que las mujeres también buscaran compañía ante la ausencia de sus esposos.

Y luego miro a Robert, de quien era bien sabido que su esposa había muerto. Solía ser un hombre serio, pero en el teatro lucía apasionado, como si en esos momentos volviera a la vida.

-Aprenderé a equilibrar mi vida con mis dos amores. – Pensó Terry. No quería verse como la mayoría de sus compañeros, no quería verse como alguna vez se vio. No quería que Candy se sintiera sola, mucho menos que esta se viera con la necesidad de buscar a alguien más.

-Alguien te espera ahora, ¿No es así? –Pregunto Robert al ver a Terry.

-¿Tan obvio soy? –Dijo Terry sintiéndose en confianza.

-Solo para un buen observador. – Dijo Robert. –Sabes Terry, aunque nuestra profesión nos exija estar lejos de las personas que amamos por mucho tiempo, es tan noble que nos devuelve el favor y nos deja estar en casa por más tiempo del que estuvimos fuera. Cuando termine la gira seguiremos ganando dinero de los productos que se compren referentes a la obra, los teatros también nos pagaran dinero que nos deben y con eso nos será suficiente para mantenernos sin necesidad de estar fuera, desde tu llegada hemos contado con muchos patrocinadores. Duraremos un buen rato en casa, descansando y preparándonos para una nueva obra.

-No puedo dejar de trabajar. Necesito dinero. –Explicó Terry.

-Podrás estar con la persona que quieres, este es mejor negocio del que imaginas. Si la chica es para ti será comprensible y te esperará, siempre. –Le dijo Robert intuyendo el porqué del comportamiento del protagonista. – Mírate Terry, tienes todo para ser exitoso. Emanas talento por los poros y tu físico… ¡Pareces un príncipe! –Terry soltó una ricita recordando que efectivamente era de sangre azul. –No te preocupes, que de hambre tú no te morirás.

-Eso espero, Robert. –Dijo Terry. El mayor de los hombres opto por dejar solo a su compañero para que pudiese combatir a sus demonios internos. Fue lo peor que pudo hacer, pues Susana Marlow llevaba un buen rato intentando acercarse al joven actor.

-Terry… -Llegó Susana.

-¿Qué quieres? –Pregunto Terry cortante.

-Es que casi no te vi estos últimos días en Nueva York. Fui a tu departamento varias veces pero no te encontré. –Dijo Susana.

-¿Y se puede saber para qué fuiste a mi departamento? –Pregunto Terry ya cansado de la presencia de Susana en su vida.

-Pues a ensayar. Además de lo que tenemos tú y yo… quería un poco de eso. –Dijo Susana.

-Escúchame, quiero que entiendas claramente así que pon mucha atención: No quiero tener nada que ver contigo. Cuando termine Romeo y Julieta espero no tener que volver a verte nunca más. –Dijo Terry con frialdad.

-¿Pero por qué? Todo iba de maravilla hasta que te accidentaste- Dijo Susana con lágrimas en los ojos. - ¿Qué ha cambiado? ¿Qué ha pasado?

-Paso que alguien me abrió los ojos. Ahora mismo tengo una relación con la mujer más maravillosa del mundo. –Dijo Terry. Susana se puso histérica, loca de rabia y tristeza.

-¡No puedes hacerme esto! ¡Yo he estado contigo todo este tiempo, te entregue todo! –Grito Susana.

-No hables tan fuerte, Susana. Solo porque abriste tus piernas un par de veces no significa que tengamos algo. Se bien que no soy el único, Susana. –Habló Terry. Él sabía que aunque Susana estaba endiosada con él, después de tanto rechazo por parte del actor, cuando Susana se encontraba deprimida salía acompañada de otros hombres, en especial un joven nuevo que se notaba enamorado de la actriz.

Susana se quedó sin palabras un momento, indignada.

-¡Exijo saber quién es esa mujer! –Gritó Susana.

-Ese no es asunto tuyo. –Dijo Terry y dejó sola a Susana

-¿Quién eres? –Dijo Susana para sí misma intentando encontrar la identidad de la mujer que le arrebató a Terry. Se sentía impotente, lastimada. Ella había intentado por todos los medios que Terry se fijara en ella, que al menos sintiera cariño, pero nunca paso. Y ahora en un abrir y cerrar de ojos otra mujer lo había enganchado, hasta Terry hablaba sobre ella como si fuera lo mejor del mundo. Empezó a repasar en su cabeza todos los nombres que podían ser, pero en realidad Terry nunca presto demasiada atención a ninguna mujer. Susana recordó el incidente con la fotografía que rompió. Pero ¿Cómo podría ser la enfermera? Terry jamás tomaría la responsabilidad de ser padre, y menos de un niño que no es suyo. O al menos eso pensó Susana.

Para ese momento solo tenía claro que tenía que aprovechar esos meses juntos, hacer que él se enamorara de ella.

Terry subió al vagón harto de Susana, triste por dejar a su familia atrás y desesperado de saber que así sería su vida. Se sentó y miro por la ventana, un par de lágrimas salieron de sus ojos azules, no sabía cómo iba a hacer para poder darle a Candy una vida de lo más pacífica y feliz, ser actor y estar constantemente vigilado por la prensa era algo muy difícil, ni siquiera podía hacer pública su relación sin que todo el mundo se les echara encima.

Metió su mano a su chaqueta para sacar su pañuelo, cuando se encontró con un papel: Era un folleto publicitario sobre Romeo y Julieta.

Lo leyó: Terry Grandchester como Romeo, observo mejor y se dio cuenta de que el nombre de Susana estaba tachado y escrito de bajo de el: Candy White. Y sonrió como solo un enamorado hace, olvidando todas sus dolencias y preocupaciones, sintiéndose optimista al instante.

Los meses pasaron después de esto. Terry aún continuaba en su gira, pues había sido todo un éxito. Por su parte Candy había vuelto a trabajar al hospital, pudo llevar a vivir a su bebé con ella, al menos temporalmente. Eleanor había empezado con el ensayo de una nueva obra donde ella era protagonista, por lo que se veían muy poco. Candy estaba viviendo en carne propia lo complicado que era vivir con actores como familia.

Todos en el hospital estaba enamorado de la nueva integrante: Odette. Pues era una bebé preciosa, con sus enormes ojos verdes con destellos azules, su nariz respingada y unos hermosos cabellos dorados, más dorados que los de su propia madre. Tenía tan solo tres meses de haber llegado al mundo, era aún muy pequeñita pero era muy curiosa, a todo el mundo le regalaba sonrisas.

La rutina de Candy consistía en levantarse más temprano de lo habitual para alimenta a Odette, cambiarla de ropa, arreglarse ella misma y llevar a Odette a pediatría, pues le habían dado permiso de dejarla ahí, además de que la nueva encargada de ese pabellón era una amiga suya así que encantada recibía a Odette.

Candy atendía tres pabellones y un paciente especial, así que todo el día estaba rodeada de trabajo. Debido a esto Candy adelgazo mucho, volviendo a su peso normal. Pero su cuerpo no era el mismo, sus caderas eran ahora más grandes y sus pechos también crecieron, aun se encontraba amamantando. Gracias a su juventud no quedaron tantas estrías en su cuerpo. Su cabello era ahora más brilloso y su cara era más adulta. Todo esto a causa del parto y embarazo.

Muchos pacientes eran galantes con Candy, pues estaba hermosa, pero ella solo tenía cabeza para uno, al que no veía en meses pero escribía a diario: Terry.

Lo extrañaba mucho. Quería que no se perdiera de todos los nuevos cambios. Cada mes Candy enviaba una foto a Terry de Odette, para intentar ponerlo al corriente.

Ese día en particular Candy pensaba en como harían publica su relación Terry y ella. Tenían muchas cosas en su contra, para empezar los Andrew sabrían de su existencia y de la de Odette. Tendrían que mentir respecto a la edad de Odette ya que de lo contrario las fechas no embonarían en la vida de Terry, pues antes de que entrase al hospital aún se hablaba sobre las mujeres que frecuentaba Terry y los medios dudarían de la veracidad de la relación de Candy y Terry y si esto pasaba los Andrew sacarían sus propias conclusiones sobre la edad de Odette, y con esto sabrían quién era el verdadero padre.

Candy se preguntó entonces si los Andrew harían algo al respecto, antes pensaba que el problema sería cuando ellos se enteraran de que Odette es una Andrew, pensaba que se la quitarían por llevar su sangre. Pero ahora que recordaba, según lo que sabía ella, Elisa había tenido también un hijo de Anthony y aun así no se supo nada al respecto, incluso Anthony estaba comprometido con la mujer con la que lo vio, o al menos eso leyó en los periódicos.

Solo había una forma de saber que había pasado respecto a eso y su nombre era Neil, pero no lo había visto en meses. Pensaba que había vuelto a Chicago y por suerte no había dicho nada sobre ella.

Como si lo hubiese llamado con el pensamiento Neil apareció por el hospital días después, Candy se encontraba en el jardín cuidando de unos ancianos.

-Al fin, creí que habías huido. –Dijo Neil cuando la vio.

-Neil… -Murmuró Candy.

-Vine a buscarte muchas veces pero no te encontraba, tuve que volver a Chicago sin verte. Pensé que si esta vez no volvía a verte sería hora de revelar la verdad. –Dijo Neil. Candy quería decirle que la dejara en paz, quería contarle que estaba comprometida, pero antes necesitaba sacarle información.

-Yo… quería verte. –Atino a decir, no quería que Neil se sintiera en ventaja sobre ella.

-Aquí me tienes. Veo que ya has dado a luz, quedaste exquisita. –Dijo mirándola de arriba abajo con morbo, Candy se sintió incomoda.

-Quiero preguntarte algo, supe sobre el compromiso de Anthony. –Dijo Candy, Neil paso saliva nervioso. Hablar de ese tema no le gustaba, no quería soltar la lengua. - ¿Qué pasó con Elisa? ¿Con su bebé? – Neil pensó muy bien lo que iba a decir.

-Elisa y Anthony iban a casarse ¡Les urge un heredero en esa familia!, pero perdieron al bebé. La tía abuela deshizo el compromiso, no querían a alguien que no fuera capaz de dar hijos en la familia. Ahora mismo está comprometido con una chica fuerte, de buena familia. Gracias a Dios no dieron a conocer el escándalo del embarazo de Elisa, así ella podrá casarse en el futuro. –Dijo Neil. Candy se asustó, ahora sabía que estaban en búsqueda de un heredero y si se enteraban de que ella tenía uno ¿Qué pasaría?

-Pobre Elisa… - Candy pensó que tal vez ella había cambiado, que tal vez se dejó engañar por Anthony o algo parecido.

-Cuida a ese hijo tuyo Candy, conmigo estarás a salvo. –Dijo Neil.

-Mi hijo no es un Andrew. –Dijo Candy, no quería que ningún miembro de la familia supiera detalles sobre Odette.

-Por favor Candy, no intentes engañarme. Tienes tres meses para decidir si te quedaras conmigo. Si dices que no le revelaré todo a los Andrew. –Dijo Neil y se fue. Candy se quedó muy pensativa, tenía su mente echa un embrollo.

Dos meses y medio pasaron con rapidez, por suerte no había señales de Neil. Ese día Candy se encontraba irradiando felicidad, pues después de meses al fin volvía a ver a Terry. La obra había sido un éxito total y le ofrecieron a Terry un receso entre esos meses, pero se negó debido a que tenía que juntar dinero para bienestar de su nueva familia.

Candy se despertó temprano, presto atención a su apariencia como pocas veces lo hacía y cambio a Odette con sus mejores ropas. Había crecido mucho en ese tiempo, aún era muy pequeñita pero se notaba más fuerte.

Ambas salieron en camino a la casa de Eleanor, quien las recibió contenta. Eleanor solo participaba en obras que no duraran más d meses, pues no le gustaba permanecer tanto tiempo fuera y menos en esos momentos de su vida en los que tenía suficiente dinero. Además no le gustaba dejar a Candy sola, aprovechaba sus días libres para ir por Odette y pasarse los días con ella. Eleanor no quería que Odette se criara en un ambiente de hospital, donde continuamente pasaban tragedia, además de que quería que pasara más tiempo con sus familiares para que no se acostumbrara a gente ajena. Simplemente Eleanor no quería que Odette fuese criada como un paciente más, cosa que Candy entendía. Un hospital no era lugar para que un bebe se desarrollara.

Una vez en casa de Eleanor las tres partieron en auto a la estación. Habían quedado en esperar a Terry en el estacionamiento para evitar miradas. Aguardaban ansiosas, sentían que no habían visto al joven en años. Finalmente vieron a un hombre con gorra, bufanda y gabardina acercarse, ambas sabían que era Terry.

Candy bajó del auto emocionada, corrió hasta el chico y este la recibió en sus brazos. La gorra cayó al suelo ante el contacto.

-Te extrañe demasiado, pecosa. –Dijo Terry apretándola con fuerza. Estaba sorprendido de cómo había cambiado Candy, de cómo su cuerpo había madurado y se había vuelto en toda una mujer, bastante bella.

-No tanto como yo a ti. ¡Por Dios! ¡Estás aquí! –Grito Candy emocionada, llorando de la euforia. Terry la beso con ansias, con una sed insaciable. Cuando el beso termino Candy siguió hablando. -No sabes cuánto te necesito aquí.

En ese momento Eleanor se acercó cargando a la bebé. Terry observó a Odette asombrado, prácticamente se la arrebató a Eleanor para abrazarla contra su pecho. ¿Cómo había crecido tanto en tan poco tiempo? Lloró con Odette en sus brazos, se había perdido los primeros meses de la pequeña, lo que le dolía tremendamente.

-Ten por seguro que no me iré en un buen rato. –Aseguro Terry. Quería estar ahí, con su familia, disfrutando cada momento. Al ver a Odette ahí tan grande se dio cuenta de todo lo que se perdió esos meses. Vio a la pequeña a los ojos, quien respondió la mirada. Sus grandes ojos verdes lo observaban con curiosidad.

-Soy yo, tu papá. –Le dijo y Odette le sonrió, presumiendo su pequeño diente que comenzaba a salir en la encía inferior. Terry besó la frente de su bebé para posteriormente dirigirse a saludar a Eleanor, quien también lo abrazó.

Cualquiera que mirara a Terry y Anthony diría que tienen un físico con algunas semejanzas, prueba de ello era que Odette bien podía pasar por hija de Candy y Terry. La única cosa que Odette había sacado muy parecida a su padre biológico era el tono de su cabello, pero como Candy también era rubia esto pasaba desapercibido.

-Vamos a casa. –Dijo Terry pues quería estar con su familia en un lugar más íntimo. Al llegar les sirvieron el té.

-¿Cómo te fue hijo? –Pregunto Eleanor.

-Bastante bien, fuimos aclamados en muchas ciudades. Al final gane más dinero de lo estimado. –Contó Terry.

-Te dije que serían todo un éxito. –Dijo Candy.

-Todo gracias a tu plan, pecosa. – Le dijo Terry.

-Administra bien ese dinero, hijo. Necesitan una casa lo antes posible. –Dijo Eleanor.

-No quiero que vivamos juntos hasta que estemos casados. –Dijo Terry.

-Entiendo Terry, pero un hospital no me parece lugar para una niña. –Eleanor dio su opinión, todos miraron a Odette quien se encontraba en el regazo de su madre. Candy se puso roja, bien sabía que ese no era un lugar ideal para un bebé, pero no podía ofrecerle nada más. Terry se quedó serio, pensando en las palabras de Eleanor.

-Tienes razón, madre. Tampoco me gusta que Odette pase sus días en el hospital, pero no estoy en condición de poder comprar una casa, al menos no todavía. – Dijo Terry.

-Por eso mismo les digo que vengan a vivir conmigo. –Dijo Eleanor.

-Lo siento Eleanor, pero no me parece correcto. Es tu casa, no podemos llegar así como así. Además nadie podría cuidar de Odette. –Dijo Candy.

-Ustedes son mi familia, yo me haría responsable de Odette. En estos momentos no estoy en ninguna obra, cuando salgo es solo por motivos sociales o por algunos asuntos pendientes, puedo dejar de hacer algunos. –Decía Eleanor.

-No puedo permitir que hagas eso por nosotros. Sé que lo dices de todo corazón, pero insisto: no es justo. Es mi responsabilidad, no debes cambiar tu vida por esto. –Dijo Candy.

-Aunque creo que si estaría bien que viniéramos a vivir aquí. Tienes razón Candy, en que no está bien que Eleanor cambie su estilo de vida por una responsabilidad nuestra. Pero podemos mudarnos aquí, yo estaré libre por unos meses y puedo cuidar de Odette. –Dijo Terry. Candy y Eleanor se miraron sorprendidas. En esa época nos encontramos con un mundo machista, y pese a todo Terry fue criado en ese entorno, por lo que escucharlo decir eso asombraba a ambas mujeres. Candy sintió que lo amaba aún más, cosa que creía imposible.

-¿Lo harías, Terry? –Dijo Candy.

-Por supuesto, es mi hija y quiero lo mejor para ella. –Aseguro Terry. En el interior estaba dudando, pero sabía que era lo mejor. No tenía ni idea de cómo cuidar a un bebé, pero ya aprendería. Candy comenzó a llorar, feliz y agradecida por las personas que habían llegado a su vida.

-Ustedes son maravillosos. –Dijo Candy. – Les prometo que hare algo en el trabajo, pediré el turno nocturno o intentare entrar como maestra de enfermería, algo que me permita tener más tiempo para Odette y ustedes. –Antes no había tenido el valor de hacerlo, porque temía que la despidiesen o algo así, pero con Terry ahí era distinto, se sentía apoyada.

-Ninguna de nuestras profesiones está diseñada para tener una familia, pero ya verán que lo lograremos. –Dijo Eleanor.

Después de esto, aunque Candy y Terry morían de ganas de estar juntos, Candy tuvo que irse al hospital pues le tocaba la guardia nocturna. Dejó a Odette con Terry y emprendió camino hacia el hospital.

Llegó decidida, pensando seriamente en lo que habían hablado. Consideró todo y llegó a la conclusión de que si no podía obtener más tiempo para Odette renunciaría y buscaría empleo de medio tiempo en una clínica. Hizo cuentas del dinero que había ahorrado durante ese tiempo, incluso desde antes de que conociera a Terry, y llegó a la conclusión de que seguramente a duras penas se igualaba a una cuarta parte de lo que Terry había ganado por su papel en Romeo y Julieta, sin contar el dinero que faltaba por llegar.

Cuando la mañana llegó Candy fue decidida a buscar a la enfermera Miller.

-La he estado buscando, Angie. –Dijo Candy.

-Aquí me tienes hija. –Contesto la enfermera. - ¿Qué quieres decirme?

-Es solo… es solo que, como bien sabes, tengo ahora una hija y es mi responsabilidad cuidar de ella. No puede estar todo el tiempo en pediatría. –Hablaba Candy.

-Justamente de eso quería hablarte, a menudo llegan muchos niños con enfermedades que pueden ser contagiosas, tienes que empezar a buscar un lugar donde puedas dejarla. –Dijo la enfermera en jefe.

-Es que ya lo encontré, y entenderás que ella necesita de mí. Estoy aquí para pedirte, por favor, que me cambies al turno nocturno. –Dijo Candy muy nerviosa. –Si no es posible me temo que tendré que renunciar y…

-No te precipites, Candy. Aún no te doy mi respuesta. –Dijo la enfermera.

-¿Entonces? ¿Eso qué significa? – Preguntó Candy ansiosa.

-Que veré que puedo hacer, si hay un espacio disponible considérate en el turno de la noche. –Dijo la enfermera Miller.

-¡Dios mío! ¡Eres mi ángel de la guarda! –Le dijo Candy abrazando a la mujer mayor.

-Simplemente te aprecio Candy. Eres de las pocas enfermeras que en verdad se preocupan por cómo se sienten sus pacientes, no solo física sino que también anímicamente. Me gusta tu forma de trabajar y me haces sentir acompañada, puedo hablar contigo sin temor de que hagas chismes. Nunca te lo dije pero muy pocas personas del hospital saben quién es el papá de André, y el que tú no hayas verificado sus sospechas fue un gran alivio para mí, sé que puedo confiar en ti. –Dijo Angelina.

-Puede que sea muy entrometida y curiosa, pero jamás hablaría de mis semejantes. –Dijo Candy.

En ese momento la puerta se abrió abruptamente, interrumpiéndolas. Un hombre entro, al ver a Candy fue directo hacia ella, abrazándola.

-¡André! -Dijo Candy sorprendida.

-¡Perdón por ponerme así Candy! Es que me emocione mucho al verte. -Dijo el joven. - Pero mírate, estas preciosa. - Le dijo alegre.

-Muchas gracias André, tu también te ves muy bien. -Agradeció Candy. - ¡Me alegra mucho verte! ¿Cuánto tiempo te quedas?

-He venido para que mi madre conozca a... mi novia. -Dijo algo tímido, aunque ahora estaba muy enamorado hablar de eso frente a Candy se le dificultó mucho.

-¡Me alegro mucho por ti! -Dijo Candy con honestidad.

-Estaremos aquí solo una semana, después volvemos a Chicago. -Dijo él.

-Entonces ya se a quien darle estás... -Dijo Candy sacando un sobre de su bolsillo.

CONTINUARÁ

¡Hola!

Al fin nuevo capítulo, muy de relleno. En realidad iba a ser muy largo pues incluiría lo del próximo capítulo, pero sería extremadamente extenso así que lo dejo hasta aquí y público el siguiente a más tardar el sábado, también basándome en los reviews claro.

Ojala les guste, el próximo es un capítulo que me encanta así que estén muy al pendientes, ya he comenzado a escribirlo por lo que es seguro que lo tendrán listo en muy pocos días.

Por cierto en el capítulo anterior Karysthe me hizo una observación sobre el nombre de Odette, aclarando que, contrario a lo que dicen varias páginas de internet, "el nombre se remonta a la Edad Media y es de origen Germánico que junto con los Francos, Godos, Sajones entre otros, formaron los primeros reinos europeos"- es textualmente lo que nos dice. Por mi parte investigue y en todos lados hablaban sobre Odette con un origen francés con un significado de tesoro; Al final yo no sé cuál de los dos sea la verdad, pues no soy especialista en el tema, pero les dejo aquí ambos. Muchas gracias Karysthe por compartirnos tus conocimientos (:

Y alguien más (Ale) pregunta por un fic en el que Patty y Stear son protagonistas, en este Patty se tiene que casar con Stear y se disfraza de sirvienta para conocerlo. Patty tiene una hermana gemela y vive con su papá; El fic está ambientado en otra época. La verdad no tengo idea del nombre y nunca lo leí, si alguien sabe el nombre por favor déjenlo en los comentarios, hay que ayudarnos entre nosotras (:

Y Fabiola R nos pregunta si ya ocurrió la boda de Anthony: Pues de eso hablaremos en el próximo capítulo, pero puedo responder que aún no se casa.

Gracias por leer y por sus comentarios del capítulo anterior a:

Compassionatekunoichi, Nally Graham, Blanca G, Guest 1, Lucero Santoskoy, Karysthe, Anieram, mar Mery, skarllet northman, Lila Venezuela, HaniR, Katty, Angye, Ale, LITA0411, Mary silenciosa, Fabiola R, Eli, MarceGrandchester, kiimthehedgehog, Gaby, Dulce Candy 395, Guest 2, Guest 3, Aurora, Blanca G, Asuna-san1998 y… son todas (:

¿Son mis nervios o cada vez hay más y nuevos nombres? ¡Muchas gracias a todas! Quisiera poder contestar a cada una… Gracias en serio.

Sigan leyendo, ojala disfruten de mi historia.

Las quiero… déjenme sus comentarios.