Sarah's

Cuando el timbre de mi casa sonó, salte emocionada. Tome mi perfume de vainilla y rocié un poco detrás de mis orejas y en mis muñecas. Antes de salir de mi habitación eche mi celular a mi bolso negro cruzado y baje las escaleras corriendo y casi me mato.

Abrí la puerta y sonreí ampliamente al ver a Jacob Black.

Los dioses han de haber estado de muy buen humor, cuando lo hicieron.

Traía jeans igual que yo, botas negras y masculinas, camiseta blanca y su chaqueta negra de cuero. Su cabello negro y despeinado lo hacia verse rebelde. Sus ojos negros brillaron.

-Hola - me pare de puntitas y bese su mejilla.

-Hola. Estas lista?

-Si.

Me tomo de la mano y caminamos juntos hasta su auto.

En el camino al restaurante de su padre no hablamos, me sentía... avergonzada. Tal vez no debí haberle dicho, lo que le dije por teléfono.

Jake no me miro en todo el camino.

Al llegar a Sarah's, me abrió la puerta del auto, así como la del restaurante.

Su padre salio a recibirnos.

-Mira nada mas que tenemos aquí. A la pareja del año - Billy me dio un beso en la mejilla.

-Hola, señor Black!

-Billy - me corrigio.

-Billy.

-Vengan, les tengo una mesa.

El padre de Jacob nos escolto hasta la mesa del rincón del restaurante y tuvimos que "desfilar" frente a media ciudad que nos veían insistentemente. Jacob llevaba su mano derecha entrelazada a la mía.

El restaurante era muy bonito, la pared frontal tenia grandes ventanas que iluminaban de manera natural el local. Las mesas pegadas a esta pared eran cabinas, el respaldo acolchado llegaba hasta la cabeza. Había unas cuantas mesas que nos separaban de la barra y en esta también había sillas altas. Tenia la estructura de una cafetería de los años cincuentas, pero modernizada con el paso de los años.

Una vez que ordenamos, Jake me hablo.

-Te molesto lo que te dije por teléfono?

-A mi? -pregunte extrañada-. No... Pensé que el que se había molestado eras... tu - me mordi el labio, esperando que dijera que no.

Nego con la cabeza y tomo mi mano a través de la mesa.

-Todo lo que dije, lo dije en serio, Renesmee.

Las mejillas comenzaron a arderme y el corazón me golpeo las costillas.

-Yo también - susurre.

-Aquí están sus refrescos -llego un amable mesero vestido con jeans y una camisa polo azul marino, con el nombre del restaurante bordado en letras doradas-. En un momento traigo su orden.

El chico se marcho a la cocina.

-El nunca ha sido amable cuando vengo aquí y eso que soy el hijo del dueño -murmuro Jake antes de darle un sorbo a su refresco de naranja-. Debe ser por ti.

Ignore su comentario, pues no me interesaba si el chico era amable conmigo. Solo tenia ojos para Jake, desde el primer día en que lo vi.

-Que no esta con nosotros en clase de Español? - pregunte poniéndole un popote a mi refresco de limón.

-Si.

-Maldito. No le des propina. Has que lo despidan y lo quemen en la hoguera por no ser amable contigo.

Jacob soltó una carcajada.

-No es mala idea. O mejor le lanzo el balón en Gimnasia y le quebro la nariz.

-Me avisas cuando lo hagas, para tomar vídeo.

-Eres mala. Me encantas - una gran sonrisa cruzo por su rostro.

Jake y yo nos inclinamos para darnos un beso, pero Billy llego con nuestra comida.

-Lo siento. Besensé y luego les doy su comida.

-Papa - mascullo Jake rojo como un tomatito.

-Esta bien, lo siento. Aquí esta tu hamburguesa con papas, Renesmee, con todo, excepto cebolla. Y para Jake un filete bien cocido, con verduras a la mantequilla. Que lo disfruten.

-Gracias, señor... Billy.

La comida estaba deliciosa. La carne de la hamburguesa estaba hecha al carbon y no a la plancha y las papas tenían queso cheddar derretido. La carne con verduras de Jake también se veía muy buena. Incluso me dio un pedacito, por que me vio con cara de perrito callejero que tiene hambre. Luego comenzó a robarse mis papas, pero no me dejo tomar mas verduras de su plato.

Tramposo, si no fuera por que estaba mas que embobada con el, me hubiera enojado.