Avatar: El último maestro del aire no me pertenece. Sólo me divierto escribiendo y jugando un poco con los personajes.

Nota del autor: Antes de empezar, quiero agradecer infinitamente a todos aquellos que siguen esta historia. En especial a Private Fire, Lupita Leal, Jezreel Hernandez y Mitzka Avatar por sus inspiradores mensajes. ¡Ya llegamos al capítulo 20! Sin más, vamos a la historia.


Capítulo 20: La pelea.

Mai y Zuko comían en silencio, con pequeñas miradas y breves sonrisas. Ambos estaban disfrutando de la compañía del otro una vez más. Hubo un instante donde Zuko se le quedó viendo a Mai.

- ¿Qué? – le preguntó Mai, después de un rato de notar la mirada del chico sobre ella.

- Nada – contestó Zuko, ruborizándose levemente.

"Sólo que te ves hermosa," pensó.

Silencio nuevamente. Todo iba bien, hasta que ambos empezaron a oír gritos.

- ¿Escuchaste eso? – le preguntó Mai a Zuko, dejando sus palillos a un lado.

-Sí, alguien está gritando- contestó el príncipe con el ceño fruncido, imitando el movimiento de la chica.

- Deberíamos ir a ver- dijo la pelinegra mientras se ponía de pie.

- De acuerdo- coincidió el maestro fuego, saliendo detrás de ella.

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El príncipe y la reina llegaron al origen del alboroto. Mai abrió los ojos, al ver que Katara tenía agarrada a Ty Lee por el brazo con un látigo formado por agua. La maestra agua, conociendo los poderes de Ty Lee, estaba a una distancia prudente para que la otra chica no bloqueara su chi. Detrás de Katara, estaban Haru, Sokka e Iroh con una mezcla de miedo y sorpresa.

- ¡Que me dejes ir! – exigió Ty Lee.

- ¡Ya te dije que no hasta que me expliques toda la verdad! – dijo Katara, cerrando lentamente su puño para fortalecer el agarre en Ty Lee.

- ¿Qué está pasando? – exigió saber Zuko, robándole las palabras a Mai de la boca.

- Vamos Ty Lee, dile a Zuko lo que pasa…- alentó Katara a Ty Lee con sarcasmo.

- ¡Suéltame! ¡Me lastimas! – volvió a gritar Ty Lee.

- Katara, suéltala. ¿No oyes que la estás lastimando? - pidió Haru con un hilo de voz.

- Katara, ya fue suficiente. Si no quiere hablar, no lo hará – dijo Sokka con preocupación.

- ¡NO! No la voy a soltar hasta que me explique toda la sarta de mentiras que nos dijo en el barco. ¡Quiero una explicación y la quiero ahora! – soltó Katara. Seguía sin creer lo que Ty Lee había dicho.

En eso, Ursa, Suki, Toph y el mismo Renzo, aparecieron en la escena detrás de Mai y Zuko. Todos estaban igual de sorprendidos que los demás de ver la escena que se estaba desarrollando.

- ¿De qué demonios están hablando? – preguntó Zuko altamente frustrado, volteando a ver a su tío.

-Ty Lee dijo que Katara y tú pudieron escapar gracias a Azula. Dijo que ella los ayudó – explicó Iroh.

Zuko abrió los ojos y sintió como el cuerpo de Mai se tensó a lado de él.

- ¿Cómo es eso posible? – preguntó Zuko, desviando su mirada hacia Mai.

- Eso es lo que quiero averiguar- contestó Katara todavía con Ty Lee agarrada.

- ¡Ya suéltame! Ya te dije la verdad. Tú no quieres creerla porque sabes en el fondo que es verdad y que eso sólo te convertiría en una peor persona de lo que ya eres- contestó Ty Lee, soltando lágrimas.

-Deja de decir tonterías. Toph llegó para saber si lo que dices es verdad o no.

-Katara, suéltala- intervino Mai, sacando un cuchillo y apuntándolo hacia la maestra agua.

-Muy bien, Mai. ¿Sacando tu verdadera identidad? Ty Lee dijo que tú también lo sabías, ¿es cierto o no? – dijo Katara con cierta malicia en su voz.

-No tengo por qué darte explicaciones a ti. Suelta a Ty Lee ahora- exigió Mai.

- ¿Qué me harás si no lo hago? ¿Lanzarás a tu guardaespaldas en contra mía o simplemente me matarás como Azula lo hacía con todos los que no le caían bien? – escupió Katara como si fuera veneno.

Mai se movió rápido y tomó a Sokka por el brazo con fuerza. Con un movimiento de su pierna, la chica obligó al joven a arrodillarse y lo tomó por la cabeza, exponiendo su cuello y recargando la fina daga plateada sobre éste.

-Sabes Katara, no se necesita ser una psicópata para ser una asesina, sólo se necesita una verdadera razón- dijo Mai, mirando fuertemente a la maestra agua.

- Mai… Mai, no hagas algo de lo que te puedes arrepentir después– dijo Zuko con cierto temor.

El príncipe sabía que Mai había hecho muchas cosas horribles en el pasado que no habían sido por gusto, sino que eran órdenes que tenía que cumplir si no quería que algo malo le pasara a ella o alguien que amaba. A veces, a él se le olvidaba que tanto Mai como Ty Lee podían llegar a ser tan sanguinarias como su hermana y le asustaba, le asustaba mucho.

-Suelta a Ty Lee y lo suelto a él…- contestó Mai fríamente. Katara tragó grueso y soltó a la chica. De inmediato Ty Lee se echó a correr y Haru tras ella.

-Ya la solté, ahora suelta a Sokka- exigió la maestra agua.

Mai retiró la daga del cuello de Sokka y lo soltó, provocando que el chico cayera estrepitosamente contra el suelo y comenzara a jadear aire. Suki corrió de inmediatamente alado de Sokka y revisó si su novio tenía alguna herida. La joven reina le dirigió una mirada gélida a Katara y comenzó a dirigirse hacia donde Ty Lee se había ido, con Renzo atrás de ella, pero la maestra agua la detuvo.

- Todos ustedes son iguales, ¿no, Mai? Ozai, Azula, tú…- dijo Katara, inyectando de nuevo todo ese veneno que había guardado por años. Mai se volteó para encarar a la chica con la sonrisa más siniestra que se le había visto jamás.

-Sí, todos nosotros somos iguales, pero ¿sabes qué? Ozai, Azula, incluso yo, sabemos o al menos creo que ellos sabían lo malvados y ruines que podemos o podían llegar a ser. El problema viene cuando crees que eres bueno y que no puedes matar ni a un insecto. Ese es tu caso Katara, eres igual que nosotros, pero no lo aceptas porque sé que en el fondo lo sabes y sinceramente, siento mucha lastima por ti.

Mai dejó a todos boquiabiertos y no permitió que Katara le contestara, siguió su camino. La maestra agua pretendía responderle, pero curiosamente Toph no la dejo.

-Si le dices algo en este momento, aunque sea un hola, Reina Azucarada, ten por seguro que una de esas dagas que lleva encima te va a atravesar- explicó la maestra tierra, encogiéndose de hombros.

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Renzo y Mai avanzaron rápidamente por el camino por donde Ty Lee se había ido. Ambos estaban tensos y miraban nerviosamente a los lados para encontrar a la chica.

- Ahí está – le dijo Renzo a Mai, al ver que Haru abrazaba a Ty Lee debajo de un árbol de uno de los múltiples jardines del palacio.

Los dos se disponían a caminar hacia a ella, pero Mai detuvo a Renzo al ver que Haru besó a Ty Lee.

- ¿Deberíamos…? – iba a preguntar Renzo.

- No, ella no ha tenido un buen día. Dejémosla con él y más tarde veremos qué pasó – dijo Mai. Renzo se limitó a asentir con la cabeza y juntos salieron hacia la habitación de la reina.

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Después de los acontecimientos de aquella tarde y una vez que Katara estuvo más calmada, Zuko le pidió hablar a solas. La maestra agua no se negó y ambos caminaron hacia una de las múltiples oficinas.

- ¿Qué fue exactamente lo que pasó? Porque sinceramente no entiendo nada de lo sucedido allá afuera – preguntó el príncipe una vez que estuvieron uno alado del otro.

- Ni siquiera yo estoy muy segura… comíamos en el barco, todo iba muy bien. Tan bien que Ty Lee comenzaba a agradarme. Estábamos riendo y le pregunté que cómo una chica como ella había podido ser amiga de Azula, Ty Lee contestó que tenía ventajas y que Azula te podía hacer sentir especial. Le dije… otras cosas que hicieron que se molestará – comenzó a explicar Katara, no muy segura de cómo reaccionaría el maestro fuego si le decía lo que había dicho.

- ¿Qué clase de cosas? – preguntó Zuko con curiosidad, notando el leve nerviosismo de Katara.

- Le dije que Azula no había sido una buena persona y que se encargó de hacernos sufrir en prisión, que sólo hacía que la gente sintiera miedo y que…

- ¿Qué que, Katara? – preguntó el príncipe. La maestra agua mordió su labio levemente.

- Que el mundo está mejor sin ella – admitió Katara.

Zuko miró a la chica con los ojos abiertos y pensó en su viaje con Mai a la aldea a la que Azula solía ayudar. Su hermana había sido malvada, pero incluso él creía que tal vez si alguien le hubiera dicho que creía en ella, pudiera haber cambiado. Incluso Azula merecía una segunda oportunidad.

- ¿Después qué pasó? – preguntó Zuko, tratando de ignorar el comentario de Katara.

- Después Ty Lee se alteró mucho, dijo que yo no sabía de lo que estaba hablando y que debería estarle agradecida a tu hermana ya que ella planeó nuestro escape. Habló de los guardias y del submarino- siguió explicando Katara, agradecida de que Zuko no se hubiera enojado por su comentario.

- ¿Cómo es que Ty Lee sabe del submarino? Es la clase de detalles que no debería de saber nadie – dijo el príncipe pensativo.

- Lo mismo pensé. Le dije a Ty Lee que no le creía y contestó que, si no le creía a ella, le preguntara a Mai. Quería una explicación, no comprendía cómo eso era posible, y por eso…

- Y por eso se armó todo ese teatro – terminó Zuko la frase.

- Sí, no creí que las cosas se fueran a poner así. Te juró que no era mi intención ponerme así, pero se me subió la sangre a la cabeza y perdí el control – admitió Katara con un gesto de culpa.

- Todos perdemos el control alguna vez. Finalmente, no fuiste la única – dijo Zuko, pensando en lo que Mai había hecho.

- ¿Crees que quiera vengarse? – preguntó la maestra agua preocupada.

- ¿Quién? – preguntó el príncipe, haciéndose el desentendido.

- Mai, ¿quién más?

- No lo creo. Sólo se sintió amenazada y quería proteger a Ty Lee. No va a querer hacer las cosas más grandes – explicó Zuko, a sabiendas que, si Mai quería, podía actuar en contra de Katara.

- Sólo espero que no me impida ver a Aang…- dijo la maestra agua con una mueca.

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Al siguiente día, Mai despertó con dolor de cabeza. Al parecer sus noches sin descanso habían regresado. La reina rodó en su cama y descubrió a Renzo alado de ella, viendo hacia el techo.

- ¿Te desperté? – preguntó el Jefe de Seguridad.

-Ni siquiera dormí- admitió Mai.

- ¿De nuevo?

- De nuevo…- contestó la chica, adoptando la misma posición del joven en la cama. Ambos veían hacia el techo. - ¿Por qué no te fuiste a dormir a tu habitación?

- Después de revisar que Kazuo, Izumi y Tom-Tom estuvieran a salvo en sus habitaciones, temí dos cosas: que fueras a hacer una estupidez o que alguno de ellos viniera a cobrar venganza, así que vine y me dormí aquí- explicó Renzo.

- La venganza no es su estilo y ¿qué estupidez podría hacer yo? – preguntó la reina con el ceño fruncido.

- No lo sé, ir con Zuko y decirle la verdad. Has estado mucho tiempo con él últimamente y después de la escena de ayer…

- ¡Agh! ¿Cómo puedes pensar eso? Después de ayer, lo último que quería era toparme a Zuko, y…

- ¿Y?

- Sé que eventualmente vendrá por respuestas. Si no es conmigo, será con Ty Lee.

- Maravilloso, por cierto, ¿dónde está Ty Lee? Debemos agradecerle por su tontería – contestó Renzo con sarcasmo.

- No te molestes con ella, seguro no fue su intención. La maestra agua puede resultar una verdadera arpía cuando se lo propone- dijo Mai, tratando de calmar el evidente enojo de Renzo.

- Ayer lo noté y también noté que puedes llegar a ser bastante intimidante cuando te lo propones, Mai.

- ¿Qué te puedo decir? Aprendí de la mejor…- contestó la reina, refiriéndose a Azula.

- Necesitamos hablar con Ty Lee, que nos explique qué pasó y pensar cómo solucionar todo este lio- dijo Renzo, Mai asintió.

-Iré por ella- dijo la pelinegra y se levantó. Renzo, por su lado, se sentó en la cama de Mai.

Mai se puso una bata sobre su vestido de dormir y comenzó a caminar hacia la salida, pero alguien tocó la puerta.

-O tal vez, ella vendrá a nosotros…- dijo Mai a Renzo, antes de abrir.

La reina abrió delicadamente para dejar pasar a su amiga, pero abrió los ojos al ver que no era Ty Lee quien tocaba, sino Zuko.

- Zuko, ¿qué haces aquí?

-Necesito hablar contigo, es importante- explicó el príncipe y aprovechando que Mai estaba a un lado de la puerta y no bloqueándola, entró sin pedir permiso, sabiendo que era posible que la reina le negara la entrada.

- No creo que sea el momento, honestamente no estoy de humor- dijo Mai todavía desde la puerta.

Zuko la ignoró y le prestó más atención a Renzo, quien estaba sentado en la cama de Mai, con pantalones de dormir y una camiseta simple. El príncipe apretó levemente los puños y sintió una punzada en el pecho. ¿Celos nuevamente? Probablemente. ¿Qué hacia Mai con él a estas horas de la mañana? Habían dormido juntos, el maestro fuego estaba casi seguro de ello.

- De verdad es importante, tengo que hablar contigo- dijo Zuko, desviando la mirada del jefe de seguridad hacia Mai. Ella soltó un suspiro.

- Que sea rápido- contestó la reina, rodando los ojos.

- Si es a solas, sería mejor – dijo Zuko, mirando de reojo a Renzo.

- Renzo, déjanos solos – le dijo Mai a su Jefe de Seguridad.

- Si es lo que quieres…- contestó Renzo, encogiéndose de hombros. El chico se levantó y comenzó a salir.

-Espera…- dijo Mai, evitando que saliera. - Puedes ver que Izumi y Tom-Tom desayunen, y cuidar que la nodriza no le dé de más a Kazuo, por favor.

- No tienes que pedirlo. Iba a hacerlo- dijo Renzo

El jefe de seguridad comenzó a caminar de nuevo hacia la puerta, no sin antes lanzarle una mirada fría al príncipe. Zuko lo miró extrañado. Renzo había sido amable y distante con él hasta el momento, ¿por qué el cambio tan repentino de actitud? Tal vez, él también estaba celoso.

Renzo cerró la puerta atrás de él, dejando a Mai y Zuko solos.

- Si vienes a pedirme que me disculpe con Katara y Sokka, no te preocupes, lo haré. Ayer estaba enojada, no pensé lo que hacía y ocurrió lo que ocurrió. No vamos a hacer de esto un drama, ¿verdad? – dijo Mai, mientras abría su balcón para sentarse en la mesa de afuera.

- No era eso de lo que venía a hablar – admitió Zuko, mientras se sentaba alado de Mai.

- Tampoco les haré nada, Zuko. No tienes que venir a abogar por ellos.

- Sé que no lo harás… yo más bien, venía a hablar de lo que Ty Lee dijo- explicó el príncipe. Mai desvió la mirada y se tensó levemente.

- No sé exactamente lo que dijo, pero si te refieres al hecho de que Azula arregló tú escape y el de Katara, es cierto- explicó la reina.

- ¿Cómo pasó? Yo creí que Azula… creí que ella me odiaba- admitió Zuko.

- No lo sé, Zuko. Ya te he dicho varias veces que Azula hacía muchas cosas que no le explicaba a nadie. Tanto Ty Lee como yo sólo sabemos que fue de noche, que hubo guardias involucrados, un submarino modificado y un mapa donde parte de la resistencia estaba… no sé nada más- mintió Mai, encogiéndose de hombros. Zuko la miró con fuerza y recordó el mapa colgado en la oficina de la reina.

- ¿Quién dijo algo sobre el mapa? Ty Lee no mencionó nada sobre eso – dijo el príncipe, aún con la mirada fija en Mai, ella desvió la mirada nuevamente.

- Ty Lee debió olvidarlo…- contestó la pelinegra casi en silencio.

- Estás mintiendo.

- No lo hago…- contestó Mai, regresando la mirada rápidamente hacia Zuko. Las cosas se empezaron a complicar.

- Dime por qué lo hizo Azula. ¿Por qué traicionar a nuestro padre de esa manera? ¿Él se enteró? Dímelo Mai, por favor – pidió Zuko y Mai mordió su labio.

Zuko no la dejaría en paz, de eso estaba segura la reina.


Nota del autor: Dejaré esto en suspenso, no me odien. Espero que les esté gustando esta historia. Repito, no es mi intención retratar a Mai o Katara como unas arpías, pero necesitaba echarle un poco de drama a esto. Más que nada para orillar a Zuko a conseguir respuestas. ¿Me dejan un review diciéndome qué opinan? Quejas o sugerencias son bienvenidas. Por cierto, ¿qué tan largos quieren los capítulos? He notado que los disfrutan más.

GirlFanatic30.