Capítulo 21: Graduación. Encapuchado curioso.

(Voz de Seth)

"Estáis perfectos." Les dijo Alex a sus hermanos. "Y Riven, por favor… no te quites el birrete…"

"¿Cómo se supone que vamos a ligar si tenemos que ir con estas… carpas?" Le dijo su hermano.

"Tenéis suerte, yo no tuve el honor." Les dijo su hermano.

"¿Vosotros también tenéis que llevar estas cosas?" Nos dijo Raider.

"No." Dijimos a la vez.

"En mis tiempos nos graduábamos con unas capas en vez de vestidos." Dijo Embry.

"Sí, bueno, nosotros eran como esto, pero… eran azules." Les dije.

"A mí me tocó roja, la que lleva…" Dijo Alex mirando nos por atrás.

"Yo." Dijo Riven levantando la mano. "Aunque me queda un poco justa de hombros."

"A la de la universidad os haré unas túnicas especiales." Les dijo ella levantando un dedo al frente. "Prometido."

Entonces ambos gemelos le cogieron el dedo con los suyos y una sonrisa amplia.

"Te tomamos la palabra." Dijeron.

"¿Entonces ya está?" Dijo Alex. "¿Tan fácil?"

"¿Os importa no hablar en código?" Les pidió Embry.

"Yo no era partidario de que fuesen a la universidad porque apenas ibamos a tener dinero para subsistir y con los estudios superiores sin carrera aquí puedes conseguir un buen trabajo, no ganas tanto como con una carrera pero… te da para vivir bien." Nos dijo Qualetaqa. "Pero mi hermanita era de la idea opuesta, les ha animado a estudiar carrera si querían hacerlo y les ha llenado la cabeza de ideas."

"Y una vez más la dama consigue lo que quiere, gracias, gracias…" Dijo ella haciéndo una reveréncias de mofa de pie en la furgoneta y tambaleándose para caerse rodando.

"¡Qualetaqa, te voy a matar!" Le dijo cuando paró entre nosotros.

"Eso por reírte de mí." Afirmó. "Y ahora siéntate bien y deja de hacer el tonto."

"Bueno chicos… ¿y qué carrera habéis pensado hacer?" Le dijo ella.

"Leyes." Afirmó Raider.

"Maestro." Afirmó Riven

"Y yo veterinaria." Afirmó Joe entusiasmado. "Enfocada a la vida marítima y salvaje."

"Anda… tú tranquilo que aún te queda tiempo." Le dijo uno de los gemelos.

"¿Y eso?" Dije yo. "Es… ¿qué son esas cosas?"

"Bueno… esta reserva necesita un abogado." Dijo Raider. "¿Quién mejor que un miembro de la familia del linaje de jefes de tribu para encargarse de las batallas legales de los nuestros?"

"Y yo quiero ocuparme de nuestras playas y nuestros bosques." Afirmó Riven. "Para que ellos también tengan un protector."

"Además, el dinero no será un problema." Dijo Raider. "Trabajaremos en lo que haga falta para poder ayudar a pagar las carreras."

Entonces miramos a sus hermanos mayores, estaban los dos sonriendo, sonreían ampliamente y ambos reflejaban algo que se escapaba a nuestra comprensión.

"Chicos, faltan 5 minutos." Les dijo su hermano mayor. "Ir preparándoos ya."

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Embry)

"¿No tardan mucho?" Le pregunté a Qualetaqa mientras esperábamos en los asientos que nos había tocado por ser familia de dos de los graduados.

"Alex siempre ha sido un poco… meticulosa con ciertos aspectos." Me dijo Qualetaqa suavemente. "Le viene en la sangre."

"¿Cómo que le viene en la sangre?" Le dijo Seth.

"Nuestro padre era el jefe de la tribu, el líder de la manada junto a su joven cuñado Willow; nuestra madre era la hermana adoptiva de Willow."

"¿Willow, Willow el actual jefe de la otra manada?" Le dije.

No obtuve respuesta, solo un silencio de afirmación.

"Yo he heredado todo de mi padre, mis hermanos son un equilibrio de varios aspectos suyos y parte se perdieron." Siguió. "Pero Alex… Alex lo heredó todo de mi padre y también de nuestra madre."

Entonces guardó unos segundos de silencio, nunca nos habían hablado de sus padres; nos habían dejado intuir por las conversaciones que su padre había sido el anterior líder de la manada y que a su muerte, un joven Qualetaqa de 12 o 13 años había heredado el cargo aconsejado por un consejo de ancianos, pero nunca habían mencionado a su madre.

"Nuestra madre no era como las otras." Añadió con suavidad y cariño. "Nació en otra tribu, y creció en las tradiciones de su tribu y las de los rostros pálidos, así que… bueno, era una mujer realmente increíble, como nuestra hermana. ¿Sabíais que era abogada?"

"¿Por eso vuestro hermano quiere ser…?" Dijo Seth.

"No, ellos no lo saben." Afirmó sacudiendo la cabeza suavemente. "Cuando nuestro padre conoció a nuestra madre, ella era una abogada que estaba investigando unos casos en nuestros bosques y nuestros ríos y nuestro padre era el mayor conocedor de nuestra historia y nuestros bosques. Cuando se casaron y nuestra madre se quedó embarazada de mí, dejó su carrera y se dedicó a nosotros, se dedicó a ejercer desde casa, y cuando llegaron los gemelos, lo dejó del todo; tenía que cuidar de un marido y cuatro hijos, dos de ellos bebés y la niña de apenas dos años y pico. Mis hermanos nunca supieron a qué se dedicaba nuestra madre."

"¿Y por qué dices que Alex heredó todo de ambos?" Le dije yo.

"Es fuerte, decidida, valiente, divertida, responsable, leal y tiene dotes de mando como nuestro padre. Pero también es delicada, dulce, sencilla, valiente, refrescante, sabia, cabezota, justa y no le teme al trabajo duro como nuestra madre. Su… supongo que no os ha contado nada de su pasado ¿no?" Dijo.

No, nunca nos había dicho nada de su pasado; ahora que caía, no sabíamos nada apenas de su vida, habíamos descubierto lo de su especie y nos habíamos enterado por casualidad de lo de que tenía familia o de cómo eran, ella nunca nos había dicho nada sobre eso.

"Ya… lo sabía…" Dijo. "No se lo tengáis en cuenta, no lo hace a mala fe; es solo que… todo eso fue doloroso para ella, no creo que le guste recordarlo y tampoco le gusta que se compadezcan de ella así que… supongo que no lo sabréis."

"¿Qué es lo que no sabremos?" Le dije.

"No importa." Dijo. "En serio, si ella no quiere decir nada entonces yo no diré nada, no importa para llegar a entenderla."

"Venga, dinoslo. Qué…" Comenzamos a decir para que nos hiciese un gesto de silencio y comenzásemos a aplaudir.

"Ya empieza." Nos dijo Joe mientras veíamos llegar agachada a Alex sonriendo que pasó hasta su asiento y se sentó para aplaudir.

"Lo siento, me pillaron los alumnos y me reconocieron…" Dijo como explicación.

"¿Has tenido problemas?" Dijo su hermano mayor.

"Las chicas." Afirmó ella. "Había gente que quería un autógrafo, pero… los chicos me han ayudado."

"Había compañeras mías que querían una foto contigo." Le dijo Joe mientras paraban los aplausos y nos sentábamos todos a tragarnos el tostón del discurso.

Cuando pudo hablar sin que la oyese la gente, fue cuando Alex pronunció unas palabras suaves pero concisas.

"Ya no soy esa chica." Dijo.

Yo la miré mientras aplaudíamos al alumno que estaba recibiendo el diploma de honor por algo.

"¿Qué pasa?" Le susurró Seth.

Entonces ella sacudió la cabeza suavemente pero seria.

Había algo más que no nos decía, algo raro de verdad y que nos hacía preguntarnos qué era lo que quería ocultar.

"En vez de preocuparos tanto por mi pasado, igual deberíais preocuparos más por lo de preparar la sala a tiempo." Nos susurró mientras aplaudíamos a otro alumno.

"Alex, he pensado que nosotros cuatro podemos apañárnoslas bien preparandolo todo en casa y tú podrías quedarte aquí para cuidar de los gemelos." Le dijo Qualetaqa.

"No, en todo caso sería al revés y lo sabes." Le dijo ella. "Aún estoy un poco débil, no estoy como para enfrentarme a este panorama."

"¿Por qué no?" Le dijo su hermano.

"¡Porque no!" Dijo ella un poco subida de tono para cubrirse la boca con las manos y poner cara de 'cagada al canto'.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Alex)

"¿Qué tal lleváis lo del salón?" Les pregunté a los chicos entrando del jardín.

"Bien, es solo que… esto es enorme." Afirmó Embry.

"Me recuerda a la boda de Edward y Bella." Me dijo Seth.

"No sé quienes son pero esta es la fiesta de graduación de mis hermanos… ¿creéis que hay suficientes discos?"

"Hay como cien." Afirmó Embry.

"Cierto… voy a por más." Dije girándome para salir corriendo, sin embargo, Embry me retuvo del brazo.

"Ey, tranquila, está todo perfecto." Me dijo. "Hasta has hecho kilos de asado para ponerlo como pinchos."

"Alex, deberías ir a arreglarte." Le dijo Qualetaqa. "Te costará un rato ¿no?"

"Sí, pero…" Dije.

Allí había algo que seguía sin estar perfecto.

"No te preocupes, nosotros nos encargamos." Me dijo. "Sube a arreglarte, en serio. Tienes que hacerte el pelo, las uñas… y demás cosas que hacen las chicas normales en estos casos."

Vale, igual era cierto, pero… bueno, sí, lo de las piernas y otras zonas iba a llevar un rato, después de lo de trasformarme siempre me quedaba algo de pelo y quitarlo me iba a costar un poco. Y luego estaba lo del maquillaje, el peinado, comprobar el vestido y que coincidían y luego cambiarlo para hacerlo perfecto…

"Vale está bien." Le dije. "Pero nada de dejarlo todo a medias ¿me oís? Todo tiene que ser perfecto."

"Que sí pesada…" Me dijo mi hermano dándome una patada suave en el culo. "Venga, mueve ese culo asiliconado y vete a arreglarte. Supongo que la prima dejaría algo en su cuarto que te pueda servir."

"Tengo un vestido aquí." Le dije subiendo por las escaleras. "Y me he traído un par de cositas yo."

"Potingues." Dijeron los tres a la vez o casi supongo que pensando que no les oía.

Aunque la verdad es que al final tuve que darles la razón con lo de que necesitaba mi tiempo para poder ponerme en forma.

(Salto espacio-temporal)

((Bueno, aquí es donde vuelven a aparecer nuestros amigos… ¡Jacob, Sam, Jared, Paul y Quil! Jejejeje. Como siempre, espero que os guste.))

(Voz de Jacob)

¡Abandonado, me habían abandonado como a un perro! Me había pasado días siguiendo el rastro de los Edward, Bella, Esme y Nessy pero me había perdido cerca de Nueva York donde se supone que habían tomado un avión, además, ellos seguían siendo más rápidos que yo.

Al final había tenido que volver a casa de los Cullen donde me había quedado en el sofá tirado sin molestarme siquiera en cambiar de forma. Y al final me había ido con mi padre cuando ellos se fueron a cazar.

Ahora mismo estaba en mi antiguo cuarto, mientras mi hermana cocinaba algo y Paul estaba en el salón viendo la tele y hablando con ella como si yo no estuviese por allí, y ya comenzaba a hartarme de oír las tonterías de Paul, así que me levanté y salí.

"¡Jake!" Me dijo mi hermana sorprendida cuando me encontró tras ella en la cocina para cogerme una botella de algo fresco. "¿Qué tal te encuentras?"

"Creo que saldré a dar una vuelta." Le dije encogiéndome de hombros y mirando furioso a Paul que se reía de algo de la tele. "Antes de que decida matar a mi cuñado."

"No, mejor ve a dar ese paseo." Me dijo.

"Rachel ¿recuerdas si la médico iba a venir antes de tiempo?" Le dijo Paul haciéndome dar cuenta que estaba mirando por una venta en vez de sentado en el sofá.

"No, papá dijo que venía en dos días." Le dijo mi hermana.

"Creo que voy a salir con tu hermano a dar esa vuelta." Le dijo Paul. "Además, tengo que volver a casa a hablar con mis padres, me toca pasar el plumero."

¿Paul pasando el plumero? Eso cantaba a excusa barata pero increíblemente; no obstante, le seguí la corriente y salimos de casa.

"Eh, a mi hermana la engañarás, pero a mí no." Le dije. "¿Qué pasa?"

"Pasa que hay alguien en la casa del médico." Me dijo. "Y si no es la médico porque sigue fuera entonces se trata de un intruso."

"¿Intrusos, yo no he sentido nada?" Le dije.

"No me extraña, mi cuñado es un perro faldero de vampiros." Me dijo.

Se acabó, no me iba a aguantar más, le di una patada en la parte de atrás de la rodilla que le tiró al suelo.

"Oops, lo siento tío." Le dije divertido para que me dedicase una maldición increíble.

A todo esto, ya estábamos en la puerta de la casa de la médico, la puerta estaba cerrada con llave, en cambio estaba claro que había alguien dentro.

"Deberías ir a buscar al resto." Le dije yo.

"Sam está al tanto." Me contestó. "Han olido un intruso."

"¿Y cómo es que no huelo a nada raro?" Le dije.

"Se te ha atrofiado el olfato por estar rodeado de chupa-sangres." Afirmó él intentando hacer algo con un hierro en la cerradura. "Creo que ahí llega alguien."

"Vale, aparta." Le dije para separarle y darle una patada a la puerta que arrancó una bisagra de su sitio, con otra patada más la puerta estaba en el suelo y yo me gané un golpe en la espalda.

"Pero mira que eres burro, Jacob." Me dijo Jared.

"Largo, esto es competencia nuestra." Afirmó Sam.

"Esta casa está cerca de la de mi padre, eso me autoriza a echar un ojo también yo." Le contesté yo.

Entonces oímos otro ruido más, esta vez era más suave.

"El salón." Dijo Quil.

"No, venía más bien de…" Comenzó Jared para encontrarnos cara a cara con una figura alta vestida con ropas largas y negras y una capucha que no dejaba ver nada de sus rasgos.

Al instante todos estábamos en guardia ante aquel extraño que olía a algo que recordaba a un cajón lleno de alcanfor para que no afectase el tiempo a las ropas.

"¿Quién es y qué hace aquí?" Le dijo Sam.

"Discúlpenme." Dijo entonces la figura con un acento raro. "Estaba buscando a alguien."

"¿Con allanamiento de morada?" Le dijo Jared confuso.

"No era mi intención." Dijo el hombre para hacer una especie de gesto de pedir perdón hacia nosotros. "Ruego me disculpen si en algo les molesté, pues todo esto fue en vano ya que no hallé lo que buscaba."

"¿Qué coño dice este?" Dijo Paul molesto bajando un poco la guardia.

"Me parece que está usando un inglés muy… correcto, se lo he oído usar a los Cullen alguna vez." Le dije yo un poco confuso de aquello. "Pero ellos son..."

"Disculpenme, y ahora… si hiciesen el favor de desbloquear la puerta… con placer yo me alejaré de este lugar y espero no volver, señores…"

"Alto ahí forastero." Le dijo Sam. "Está usted en la casa de nuestro médico, no espere que vamos a dejarle ir así sin más."

"¿Su médico?" Dijo el encapuchado confuso. "Entonces… igual puedan decirme si conocen por casualidad a esta mujer." Dijo sacando algo de la manga y estirándolo para mostrarnos una foto que estaba desgastada y ajada de verdad.

Con cuidado Quil acercó una mano y la cogió de golpe mientras yo me fijaba que al moverse el olor a viejo había crecido un poco y era tan fuerte que dolía a la nariz más que el olor de los Cullen en su casa al principio. La mano estaba enguantada con unos guantes que parecían cuero a pesar de ser verano, sin embargo… lo más curioso no era eso, sino algo que no podía identificar era más bien… como si supiese algo pero no pudiese ver el qué.

Entonces Quil nos pasó la foto con cuidado de no deteriorarla más de lo que estaba mientras miraba al hombre.

"¿Qué hace usted con esa foto?" Dijo Sam cuando la vio.

"Busco a la mujer que está rodeada con el círculo." Afirmó.

"¿Y por qué busca a la dama?" Le dijo Jared mostrándome la foto donde salía, claramente la mujer que era médico de la reserva.

"No jorobas ¿te ha hecho mal alguna receta?" Le dije.

"Jacob, cierra el hocico." Me dijo Sam cortante.

"Es… son unos asuntos concernientes a mi familia." Dijo. "Necesito encontrarla, es muy importante."

"Te lo diremos si nos dices algo más sobre ella." Dijo Paul.

"Lo siento, lo único que tengo de ella es esa foto." Dijo el hombre. "Es muy importante que la encuentre."

"¿Por qué?" Le dijo Sam.

"No puedo dar muchos detalles." Afirmó. "Pero hubo un accidente, necesito encontrarla, por favor."

No sé por qué, pero… realmente parecía sincero, aunque algo me impedía acabar de confiar en él.

"Se llama Alex." Dijo entonces como si acabase de acordarse y casi para él. "Es médico."

"Búsquela en Silver River." Dijo Paul. "Y cuando la encuentre dígale que cuando venga le debo una disculpa porque llevaba razón. No, espere, olvídese de lo de las gracias."

"Siver River." Dijo el hombre pensativo. "Será mejor que me ponga en camino. Les agradezco la información, señores." Dijo volviendo ha hacer el gesto de agradecimiento con la cabeza y mirando a la puerta. "Oh, y creo que lo de la puerta fue innecesario… solo hacía falta llamar a la puerta."

Fue algo curioso, porque intentó salir pero no le dejamos y entonces con un par de gestos había desaparecido de la vista.

"Con permiso, señores." Dijo su voz tras nosotros. "Me temo que no podía retrasarme más tiempo. Gracias de nuevo por la información. Que tengan un buen día."

"Oiga, espere." Le dije sobreponiéndome a la sorpresa de cómo había hecho lo de desaparecer de en frente nuestro y aparecer a nuestras espaldas.

Pero había vuelto a desaparecer.

"Qué tipo más raro." Dijo Jared.

"No sé, había algo en él que no…" Dijo Quil. "¿Creéis que hemos hecho bien diciéndole dónde buscarla?"

"Seguro, ese no encuentra el camino." Dijo Paul. "Guiris rostros pálidos…"

"¿Cómo puedes saber que era un rostro pálido?" Le dijo Jared divertido. "Estaba totalmente tapado, ni la mano se le veía."

"¿Quién si no tendría un acento tan raro?" Dijo Paul.

Supuse que sería la última vez que le viese, pero… me equivocaba.

"Disculpe, oiga, este es el porche de mi casa." Le dije cuando regresé y le vi allí plantado, agachado sobre la madera del suelo en un punto. "Eh, oiga."

"Oh, disculpe, no pensaba que molestaría." Dijo suavemente incorporándose. "Ahora mismo me marcho."

"Mientras no le de por entrar sin permiso a mi casa…" Le dije con la mosca tras la oreja de lo raro que era.

"No, en realidad, ahora mismo iba a salir hacia la ciudad. Debo buscar dónde está ese… Silver River." Dijo mientras yo recogía el correo que vi seguía en el buzón y encontrándome una postal para Billie que mostraba un sitio con una playa soleada que parecía el caribe.

"Creo que no está de suerte." Afirmé al ver el remitente. "Silver River, estado de California."

"Oh, vaya… eso es malo." Afirmó.

"Le costará al menos un día llegar allí, eso si tiene usted un coche rápido." Le dije mirándole. "¿Qué coche tiene?"

Tenía pinta de tener un coche bueno; uno de esos excéntricos millonarios.

"No, no tengo coche." Afirmó.

"No se ofenda, pero… diría que tampoco es de moverse en moto." Le dije.

"No, tampoco en moto." Dijo. "¿Tendría usted la gentileza de decirme dónde conseguir un mapa donde esté marcado Silver River?"

"Creo que debería ir a Forks como muy cerca." Le dije. "Eso o la escuela de la reserva, pero no creo que pueda llevárselo."

Era un tipo raro, con su forma de hablar, su acento… y cubierto hasta las cejas.

"Forks… Forks…" Dijo el hombre sacando un plano y desplegándolo en el aire. "Oh, aquí está. Debe ser…"

"Si coge esta carretera igual puede llegar allí, pero… está lejos." Le dije aguantándome la risa intentando imaginarme cómo iba a llegar allí.

"Sí, supongo que sí." Dijo con su voz suave. "Las grandes distancias no me asustan."

"Eso está bien." Le dije. "Ala, buen día y todo eso." Le dije antes de abrir la puerta.

"Que tenga un buen día, caballero." Me dijo.

Tan pronto como entré, me encontré con mi hermana allí.

"Jake, oye, hay… ha surgido un problema." Me dijo. "Acaba de llamar papá, han tenido un problema en Forks. Dice que el doctor Cullen piensa que deberás ir también allí, Sam, Jared y Paul deben estar ya de camino."

"¿Qué ha pasado?" Le dije.

"No sé, no me han querido contar mucho." Me dijo. "Creo que han encontrado algo en el hospital, Charlie no iba a poder traer a Billie así que le dije que iría alguien."

"Está bien." Le dije. "Ahora mismo voy." Afirmé cogiendo las llaves del coche antes de salir corriendo.

Una llamada de mi padre para pedir a Sam y los chicos que fuesen a Forks, que mezclasen a Carlisle, nosotros y hospital en la misma frase no podía ser nada bueno; y no lo era.

"Vaya, Jacob. Debí suponer que tú también vendrías." Me dijo Carlisle cuando me vio en el hospital con mi padre y con los otros licántropos más grandes.

"¿Qué ha pasado?" Le dijo Sam. "Billie solo nos ha dicho que habías visto algo."

"Sí, veréis ha sido algo… se tratan de unos pacientes." Nos dijo. "Tienen anemia."

"¿Y por eso nos llamas?" Dijo Paul molesto.

"Paul, cierra el morro ¿quieres?" Le dijimos a la vez Sam y yo.

"Carlisle ¿qué ha pasado?" Le pregunté.

Entonces miró a los lados.

"Tiene signos de haber sido una mordedura." Dijo suavemente.

"¿Un ataque?" Dijo Sam. "¿De los vuestros?"

"Sí, pero… las víctimas no han muerto." Afirmé yo. "Vuestro veneno es mortal ¿no?"

"Así es, sin embargo, Nessy no te ha matado, con lo cual parece que sea obra de un híbrido." Dijo. "Nessy está en Denali con sus padres y la gente de Tanya, y Nahuel no se ha movido de su hogar."

"¿Otro híbrido más?" Dije yo atando cabos.

"No sabemos." Afirmó. "Es peculiar porque sí que había restos de saliva y era de vampiro puro, sin embargo, las víctimas no han muerto y lo más curioso es que todos tienen en común que ninguno de ellos recuerda nada y no ha hay signos de ataque."

"¿Y?" Dijo Paul.

"Los vampiros que se alimentan de humanos suelen matarlos, además, las víctimas presentan signos de pelea." Dijo Jasper.

"Igual resulta que ellos sí se dejarían morder ¿eh, Jasper?" Dijo Emmet.

"Como no, ya decía yo que esto apestaba." Murmuró Jared.

"Pero Carlisle dice que no había signos de violencia." Dije yo. "Y tampoco han muerto."

"Ya, eso es lo más raro." Dijo Carlisle. "Es un vampiro, ha mordido a esa gente pero estos no están muertos, y por lo que parece, tampoco hubo resistencia."

"¿Quién se dejaría morder por un chu… por un vampiro?" Dijo Sam.

"No hay un patrón." Afirmó Carlisle. "Hay un par de chicas jóvenes, un emo, un hombre de mediana edad… "

"Doctor Cullen, otro caso de anemia." Le dijo una enfermera dándole un papel.

"Ah, y ahora una anciana que vende flores en la zona suroeste." Dijo Carlisle poniendo el papel en la mesa.

"O sea, que no hay patrón de sexo, ni edad." Afirmó Jasper.

"No." Dijo Carlisle. "Sin embargo… sí que hay un detalle común que me parece curioso. He estado hablando con todas las víctimas, todas tenían algún problema antes de que les trajeran aquí porque se desmayasen en diferentes sitios, se acostaron, se levantaron… y al día siguiente, zas, los problemas parecían haber desaparecido."

"¿Cómo?" Dije yo.

"Una de las chicas jóvenes había roto con el novio la misma noche que la trajeron aquí de un bar porque se desmayó en la pista de baile, la otra había perdido el trabajo y se encontraba en apuros económicos, el emo había pasado aquí hará cosa de media semana debido a un intento de suicidio, y el hombre de mediana edad tiene expediente médico y está en tratamiento por depresión." Nos dijo. "Cuando despertaron aquí, las jóvenes dijeron que ya no sentían el dolor y la pena que antes, la que perdió el trabajo resulta que ya no tiene problemas económicos y diríamos… bueno, más bien dudo que tenga problemas económicos por uno meses si se administra bien. En cuanto al hombre… no veréis nunca ningún hombre tan feliz como él ahora. Nadie se lo puede explicar, desde luego."

"¿Insinúas que pudo haber sido el o la misterioso atacante?" Dijo Sam.

"Pondría la mano en el fuego a que sí." Afirmó Carlisle.

(Salto espacio-temporal)

"Jacob, me gustaría hacer un viaje." Me había dicho mi padre cuando le dije lo del tipo raro que había ido preguntando por Alex.

"¿Y eso?" Le había preguntado yo cerrándole la puerta del coche para ir a montarme al asiento del conductor.

"La doctora Alex ha tenido problemas con unos anónimos." Me había dicho.

"Pero Sam y el resto…" Había dicho yo confuso. "Dijeron que se había acabado, que la loba gigante les había matado a los que eran."

"No…" Había dicho mi padre. "Ellos no lo saben porque ella nunca se lo dijo a nadie más. Pensó que había pasado cuando los dejó de recibir, pero hará una quincena o igual tres semanas… volvió a recibir cartas. Se preocupó porque dijo que conocerían a Sam y al resto, que posiblemente no les costase nada descubrir a su familia y entonces…"

De pronto me había dado cuenta del error que habíamos cometido al informar a aquel hombre.

"¿Sabes dónde está?" Le había preguntado.

"En Silver River." Me había dicho. "Allí preguntaremos."

Ahora llevábamos ya un buen rato conduciendo cuando vi una sombra entre los árboles; ¿sabéis esa escena de El Señor de los Anillos cuando casi al final de la primera película van el grupo de Frodo en canoas con bosque a los lados y mira Legotas a un lado y ve orcos corriendo y uno le mira? Pues esto sería una perfecta recreación, solo que en vez de un orco horrible vi una figura encapuchada que en menos de un parpadeo desapareció. Un maldito espejismo, me preocupaba la consecuencia de haberle dicho a aquel desconocido el paradero de aquella mujer y por eso mi mente me había jugado aquella mala pasada.

"De todas formas… ¿qué hace vuestra médico allí?" Le dije a mi padre después de descansar un poco los ojos.

"Sus hermanos se gradúan, creo que es mañana." Me dijo.

"Parece que hablas mucho con esa mujer ¿no?" Le dije divertido.

"Todo el mundo necesita hablar cuando se siente solo." Me dijo. "Yo soy un viejo al que sus hijos han abandonado siguiendo sus caminos y ella es una mujer extranjera que está sola por motivos familiares y de trabajo."