ELSA POV:

Había pasado toda la tarde cuidando a Anna, pero a la hora de la cena me decidí a bajar, Georgina había organizado una cena de despedida y sería una grosería no presentarse.

El comedor estaba elegantemente dispuesto, Georgina y el rey ya estaban ahí.

─ Su Majestad ─ saludó el rey poniéndose de pie cuando me vio entrar ─ tome asiento, en realidad solamente estaba esperándola para agradecerle por su visita. Fue un honor tenerla estos días con nosotros, espero que haya disfrutado y conocido las Islas del Norte, y que usted y Georgina lleguen a buenos acuerdos comerciales. Las puertas de este castillo siempre estarán abiertas para recibirla a usted y a su hermana, por favor comparta mis buenos deseos con ella.

─ Muchas gracias por la invitación, Su Majestad ─ respondí con una pequeña reverencia ─ Estoy segura de que nuestros reinos llegarán muy lejos juntos. Ha sido un placer pasar estos días en su reino. Y espero que pueda visitar Arendelle pronto.

─ Eso sería encantador, tal vez para la boda de su hermana. En fin, ya nos veremos, que tengan un buen viaje de regreso a su reino ─ el rey se despidió y salió del comedor con la ayuda de un miembro de su corte.

Un incómodo silencio llegó con su partida, Georgina y yo nos miramos, ella habló primero.

─ ¿Anna está bien? ¿Por qué no bajó a cenar? ─ un mesero llegó de la cocina con una charola y sirvió la sopa, después se retiró.

─ Eso creo, está dormida ahora ─ miré el plato en busca de palabras, pero decidí que debíamos llevar la cena en paz, después hablaríamos ─ no está acostumbra a beber de ese modo, y lo de Kristoff la tiene muy mal.

─ Mencionó algo de que iba a romper su compromiso ─ recordó Georgina ─ ¿Qué fue lo que pasó?

─ Se dio cuenta de que Kristoff no es su amor de verdad, lo quiere, pero no lo ama realmente. A ella siempre le han gustado los romances ¿Sabes? Yo enfocaba mis lecturas al estudio, ella en cambio, pasaba el día leyendo historias de grandes romances. Ella siempre soñó con encontrar su amor de verdad, pero creo que se apresuró ─ Georgina había comenzado a comer su sopa, así que hice lo mismo ─ Crecimos aisladas de todo, así que cuando por fin conoció a un joven… ella quedó deslumbrada con Hans, encajaba perfectamente con el estereotipo de apuesto príncipe, creyó estar perdidamente enamorada de él, pero no tuvo tiempo de conocerlo. Después yo congelé el reino, ella salió a buscarme y fue Kristoff quien la ayudó. Cuando regresó de la montaña y congelé su corazón estaba segura de que Kristoff era su amor de verdad, y que él la salvaría. Pero tampoco había tenido tiempo para conocerlo realmente, sólo sabía que el chico bajó la montaña corriendo para salvarla. Claro, luego tuvieron tiempo para conocerse, el pidió su mano, pero creo que lo único que Anna quería era vivir esa historia de amor de libro a como dé lugar… y de repente se dio cuenta de que no puedes forzar el amor ─ me quedé mirando mi plato, casi vacío ─ que no importa que tan perfecta sea esa persona, porque el amor de verdad no funciona así, no es algo que puedas decidir deliberadamente, te golpea de repente… y ya no puedes hacer nada.

─ Ya veo… ─ murmuró Georgina, tocó una campanilla, el mesero regresó con un carrito y varias charolas, dejó las charolas en la mesa, las descubrió y se llevó los platos sucios, me serví un poco de cada charola ─ espero que te guste la cena, mis cocineras podrán ser unas entrometidas, pero cocinan muy bien ─ La miré arqueando la ceja, pero ella sólo se rio ─ Anna lloraba porque… ella empezó a decir que todo había sido mi culpa, que yo fui quien la alejó de ti, yo le invité una copa y empezamos a platicar, primero decía que yo me aproveché de tu ingenuidad y te llevé a la cama, y que estaba mal que no fuéramos discretas, y de repente empezó a llorar y dijo que yo tenía la culpa de que ya no estuvieras solo con ella. No supe qué hacer.

─ ¿Eso fue lo que dijo? ─ pregunté sorprendida, pensé que Anna lloraba por lo de Kristoff… que eso de sentirse desplazada ya había pasado, respiré profundo.

─ Sí, creo que el alcohol le afectó un poco, yo no tuve una hermana, pero me imagino que ustedes dos son muy unidas, no debe ser fácil para ella. Primero enterarte que a tu hermana le gustan las chicas, y luego que ella tenga una novia, y empiece a pasar tiempo con ella ─ Georgina se veía relajada, sentí una punzada en el pecho pensando que en una hora le rompería el corazón.

Pasamos el resto de la cena conversando de otras cosas, sutilmente cambié el tema a los acuerdos comerciales, aprovechando que el rey los había mencionado.

─ Georgina… ¿Crees que podríamos dar un paseo? ─ pregunté al terminar el postre, se le iluminó la mirada, seguro estaba pensando en un romántico paseo bajo las estrellas, esta vez no fue una punzada, si no cientos de ellas, atravesándome el pecho, fue peor cuando pensé en que justo eso era lo que Georgina iba a sentir cuando le dijera.

─ Por supuesto, eso sería genial ─ me respondió sonriendo ─ y tal vez después quieras subir y despedirte de mi habitación ─ sonrió guiñándome el ojo, le respondí con la sonrisa menos fingida que pude, sentía un nudo en la garganta.

Salimos al bosque, la luna y las estrellas iluminaban todo, no hacían falta linternas en una noche como esa. Georgina intentó tomarme la mano, pero la aparté.

─ Georgina… ─ comencé, tomando una gran bocanada de aire ─ debo decirte algo importante, no quiero que me interrumpas hasta que termine de hablar, por favor ─ ella asintió con la cabeza un par de veces ─ lo que voy a decirte… me gustaría tanto no tener que decírtelo. No sabes lo mucho que me gustaría no tener que decirlo. Me encantaría poder mirarte como tú me miras, me encantaría que fueras mi amor de verdad ─ los ojos de Georgina comenzaron a llenarse de lágrimas, desvié la mirada o no iba a poder terminar de hablar ─ yo sé que acepté dejarte entrar en mi vida, y de verdad intenté amarte. Me encantas, Georgina. En serio, eres una mujer maravillosa, eres hermosa, eres inteligente, eres dulce y cariñosa, y también eres irresistiblemente sensual. Y sé que en otras circunstancias todo sería diferente, sé que podrías hacerme muy feliz, y que tendríamos una vida maravillosa, llena de romance, y de pasión. Pero no puedo, Georgina, mi amor de verdad es otra persona, y no importa que haga, no puedo dejar de pensar en ella, no puedo simplemente quedarme a tu lado, haciéndote creer que siento algo que no siento y ver como ella se me va, al menos tengo que intentarlo. Debo arriesgarme y averiguar si ella siente lo mismo. Lo lamento, eso de que el amor de verdad no puede forzarse es cierto, en estos pocos días he aprendido a quererte, y me has enseñado muchas cosas, pero no eres mi amor de verdad. Quisiera tanto que fueras tú, sería mucho más sencillo, y sé que me harías muy feliz, pero no puedo hacerte esto. No puedo dejar que sigas sintiendo lo que sientes por mi si yo no soy capaz de corresponderte. No es justo para ti. Mereces encontrar tu amor de verdad, y no soy yo.

─ ¡Elsa! ¿Cómo puedes saber eso? Que no eres tú mi amor de verdad ─ Georgina tomó mis manos y las besó ─ ¡Te amo, estoy segura de ello!

─ Yo sé que sí, y es por eso que esto es tan doloroso ─ respondí soltándome de su agarré y cruzando los brazos ─ Yo sé que me amas, puedo sentirlo. Pero no puedo corresponderte, en serio lo siento. Y sé que ahora no me crees, pero encontrarás alguien a la altura de lo que sientes, alguien que no tenga dudas, alguien a quien no haga falta pedirle una oportunidad para intentarlo, porque serás su amor de verdad y querrá estar contigo sin pensarlo. El amor que ella sentirá por ti, lo que tú sentirás por ella, será tan inevitable que vas a querer gritárselo a todo el mundo, y enfrentarás lo que sea por estar con ella.

─ ¿Es Anna? ─ me preguntó entre sollozos ─ ¿Anna es tu amor de verdad? ─ la miré sin saber qué decir, sus mejillas estaban empapadas, y sus manos temblaban ─ dime si es Anna, maldita sea.

─ Sí… es Anna ─ respondí, confiando en que Georgina sería lo suficientemente discreta con eso.

─ Ya veo ─ Georgina asintió con la cabeza lentamente ─ Si de verdad la amas, si en serio es tu amor de verdad ─ una serie de sollozos la interrumpieron ─ si es de verdad, lucha por ella… que lo que acabas de hacer hoy no sea en vano, esto solo tendrá sentido si luchas por ella, yo lucharía por ti, si hubiera esperanza, pero sé que no la hay. Tú tienes oportunidad… lo que vi hoy, no era un berrinche de una hermana celosa. Creo que hay esperanza. Así que ve y dile lo que sientes.

Miré a Georgina, asentí y salí corriendo rumbo a la habitación de Anna.

GEORGINA POV:

Me recargué contra un árbol, mis piernas cedieron y terminé hecha un ovillo, abrazándome a mí misma a los pies del árbol. Traté, más de una vez, de dejar de llorar, pero apenas las lágrimas habían dejado de caer cuando nuevas se acumulaban en mis parpados. Una vez más… no de nuevo, por favor. No dejaba de darle vueltas en mi cabeza, todo parecía ir tan bien, ella se veía tan feliz, y de pronto… pensé que esta vez funcionaría, pero el dolor era incluso más grande que hace años, cuando sentí aquel gélido desprecio.

─ Su Majestad… Elizabeth ─ hablé mirando a las estrellas, confiando en que alguna de ellas fuera el actual hogar de la reina que tanto me ayudó ─ creo que no fui completamente honesta contigo, y tal vez debí serlo. Creo que a ti no te habría molestado tanto como imaginaba, tú me querías de verdad, como a una hija, y siempre decías que nada valía tanto la pena como el amor. Nunca hubo un amigo de la infancia, la razón por la que me emborraché esa vez fue una chica, Margaret, ella fue mi primer amor, y cuando me rechazó todo se vino abajo, no fue tanto el rechazo amoroso, sino el asco con que me miró, como si yo fuera un cumulo de lo peor del mundo. Por eso nunca te dije la verdad, temía que tú también sintieras asco ─ desvié la mirada al castillo, casi completamente oscuro, sólo una luz se asomaba por una de las ventanas ─ Creí que nunca me iba a enamorar otra vez, deseé no volver a enamorarme. Y por un tiempo fue así, hasta que la conocí… Elsa. Me pareció hermosa desde el primer instante. Y coqueteé con ella, jugando, como suelo hacerlo. Pero esa misma tarde, cuando se supone que solo estableciera acuerdos comerciales, me enamoré de ella. Sé que la gente no suele creer que el amor sea tan rápido, y que muchos creen que es mentira eso de que el amor nos cambia. Pero yo me enamoré el día que la conocí. Y ese día mi vida cambió, todo lo que creía hasta entonces, todas las barreras para protegerme, todos los recuerdos dolorosos… todo cambió. Y de verdad que hice todo para que ella se enamorara de mí. Esta vez no tuve miedo en decir la verdad, y no temí dejar claro lo que yo buscaba. Y fui tan feliz. Por unos días fui tan feliz que aun ahora el pecho se me llena de dicha. Y pensé que estaba funcionando, pensé que ella se estaba enamorando de mi ─ solté un gran suspiro y me abracé de nuevo, la noche empezaba a enfriar ─ pero hubo pistas ¿Sabes? Pequeños momentos en los que una parte de mi dudaba, pensé que era sólo paranoia mía, pero no. Y no puedo forzarla a amarme. Ella es buena, y cree en el amor, igual que yo, sólo que yo lo había olvidado. Y se lo agradezco. ¿Recuerdas que una vez dijiste que todas las cosas pasan exactamente como tienen que pasar? Dijiste que todo tiene un propósito, y que algunas personas se aparecen en nuestra vida porque así debía pasar, para enseñarnos algo, para hacernos sentir algo. Así nos conocimos tú y yo, el destino quería darte una hija, el destino quería darme una madre. Y creo que fue lo mismo con Elsa, yo necesitaba recordar que el amor existe, que vale la pena arriesgarse por él, que nunca hay que dejar de intentar, porque, como dijo Elsa, el amor no es algo que puedas decidir deliberadamente, te golpea de repente. Tal vez por eso duele cuando se acaba, llega de golpe, pero estas tan feliz que no sientes el golpe, hasta que el amor se va y su efecto analgésico se esfuma. ¿Pero, sabes? Creo que no quiero volver a encerrarme. Hace unos años habría vaciado todas las botellas del castillo para no sentir el dolor, y me hubiera aislado, jurando no volver a amar a nadie nunca más. Pero no haré eso. Quiero que el amor me golpeé otra vez, y otra vez, y otra, hasta que encuentre a mi amor de verdad. Espero que lo que acabo de contarte no cambie la idea que tienes de mí, sé que no es algo fácil de digerir, pero es la verdad, es lo que soy, y me enorgullece, justo ahora es algo que no cambiaría por nada del mundo… ─ una estrella fugaz cruzó el cielo, era ella, diciéndome que todo estaba bien, sonreí ─ Te quiero… mamá.