Escrito en colaboracion con parca333
Capitulo 21. Locura.
El rey de Heartland y el líder de la resistencia estaban uno frente al otro. Wisdom se sentía feliz de poder encargarse del pony que se llevó a su familia. Sin embargo, el unicornio café de melena morada se mostraba totalmente inexpresivo, como si no tuviera ninguna emoción.
— Atácame tu primero — murmuró Silent con inexpresividad.
Wisdom frunció el ceño y disparo una flecha, pero Silent la detuvo con una daga. Wisdom inmediatamente cargó otra flecha, y la disparo a la misma velocidad, y Silent la bloqueó de nuevo. El rey repitió el proceso una y otra vez, mientras que Silent solo las bloqueaba manteniéndose inexpresivo. Finalmente, Wisdom cargó una flecha más, pero esta vez tenso más la cuerda, para poder disparar la flecha a la segunda y máxima velocidad que ofrecía su ballesta.
Silent no se inmutó y sacó otra daga de su capa, y detuvo esa flecha, aunque la daga se rompió. Wisdom abrió los ojos como platos al ver que su plan no había funcionado
— Con tácticas así, no me sorprende que vencieras al equipo que mandé para matarte — murmuró Silent con inexpresividad — Esa fue una interesante táctica, pero pude ver que tu ballesta tiene dos ranuras para sujetar la cuerda. La velocidad máxima no fue una sorpresa.
— ¡Cállate!
Wisdom se enojó, y cargó otra flecha a la máxima velocidad, pero Silent se hizo a un lado. Como sus dagas se rompían al bloquear flechas a esa velocidad, debía esquivarlas. Silent entonces lanzó la daga que levitaba, pero Wisdom la bloqueó con su ballesta.
El rey entonces se preparó otra flecha, pero Silent empezó a correr hacia él. El rey disparó su flecha, pero Silent sacó otra daga, y la sacrificó para bloquear el proyectil.
— ¿Peleas bien de cerca? — preguntó Silent con voz vacía estando frente a Wisdom.
Silent sacó otra daga y la levito para cortar el cuello de Wisdom, pero el rey usó su ballesta para detenerla. Wisdom entonces intenta usar su otro casco para golpear a Silent en la cara, pero el unicornio se agachó. Y entonces Silent sacó otra daga, pero esta la tomó en su casco, y la dirigió a la cara del rey. Wisdom logró detener el casco que sujetaba la daga usando su casco sin la ballesta.
— No eres muy fuerte — dijo Wisdom confiado
— No necesito serlo.
Silent soltó la daga en su casco, y encendió su cuerno para levitarla. El casco de Wisdom estaba bloqueando el de Silent, y esa daga ya no podía detenerse.
— Unicornios — dijo Wisdom sonriendo.
El brillo de la daga desapareció, al igual que el del cuerno de Silent. Fue allí cuando Silent Dagger se dio cuenta que la ballesta de Wisdom estaba tocando su cuerno. Antes de que el unicornio pudiera reaccionar sintió un golpe en su cara que lo tiró al suelo.
— Metal anti-magia, debí suponerlo — murmuró al comprender de que estaba hecha la ballesta de Wisdom.
El terrestre ámbar cargó rápidamente una flecha para dispararla mientras Silent estaba en el suelo; Silent sintió que su magia estaba libre de nuevo, y una daga salió disparada de su capa, la cual se clavó en una pata sin ballesta de Wisdom.
— ¡Aghhh! — se quejó el rey, retrocediendo.
Silent desde el suelo, sacó una pequeña esfera negra de su capa, y esta tenía una mecha chispeante. La arrojó hacia el rey y Wisdom se hizo a un lado rodando, evadiendo una pequeña explosión.
— ¿¡Bombas también!? — exclamó el rey — ¿¡Tienes algo más debajo de tu capa!?
— Sí — respondió Silent sin expresión, sacando una pequeña esfera gris de su capa.
Silent la arrojó al suelo, y de esta salió una cortina de humo. Wisdom no iba a quedarse allí, y corrió afuera de la cortina de humo, pero… cuando Wisdom salió del humo, vio una gran cantidad de explosivos en el aire a su alrededor. En esas milésimas de segundo, Wisdom frunció el ceño, y vio a Silent a una distancia segura, manteniendo una mirada inexpresiva.
Las bombas explotaron alrededor del rey, creando una enorme capa de humo. Silent se mantuvo inexpresivo viendo la escena, esperando a que el humo se disipara.
— Era fuerte — pensó Silent Dagger con calma.
Sin embargo, una pequeña expresión de sorpresa llegó a su cara. Del humo salió disparada una flecha, pero no tenía punta triangular, sino redonda. Al ver eso, Silent colocó una daga al frente suyo para detener el proyectil, pero el impacto genero otra explosión que mandó a Silent para atrás, haciéndolo arrastrarse en el suelo.
El unicornio se empezó a levantar poco a poco, tambaleándose un poco por el dolor que le provoco ese impacto. Con su magia levitó la daga que usó para defenderse, pero vio que estaba totalmente destrozada. Sin mostrar expresión, solo la arrojó al abismo a su derecha, y regresó su vista al frente.
Todo el humo se disipó y Silent vio a Wisdom parándose con dificultad. Wisdom había logrado evadir gran parte del impacto de las explosiones al dar un rápido salto hacia atrás, pero el impacto lo había hecho rodar hacia atrás, pero logró disparar antes una flecha explosiva.
Ambos tenían golpes y raspones en sus cuerpos debido a que ambos fueron arrastrados en el suelo rocoso. La armadura que Wisdom llevaba había ayudado a proteger gran parte de su cuerpo, y era obvio asumir que Silent también llevaba protección bajo su capa. Wisdom se retiró la daga clavada en su casco, y sacó una cuerda de su carcaj cara atársela al casco, y detener el sangrado.
— ¿¡No sientes dolor!? — preguntó Wisdom molesto
— Sí lo siento, mi cuerpo está llegando a su límite. Probablemente no resista otro flechazo o explosión.
— Je, eso suena fácil.
— Yo no estaría tan seguro — murmuró Silent.
En un alejado túnel, lentamente Crazy se levantó completamente bañada de sangre. Ella miró al frente y observó a por lo menos 30 rebeldes ante ella, apretujados en aquel pasillo largo y estrecho. Cada uno de los ponis estaba armado con armas de todo tipo, desde espadas y hachas, hasta palos y palas. Cada uno cargaba con lo que podía y era evidente que no todos eran guerreros, al menos, no del nivel de Rune Blade. Todos miraban con asombro e incredulidad a Crazy quién de un momento a otro, y sin que nadie se lo esperara, había decapitado a quien iba a ser su verdugo. La yegua bañada de sangre se limpió las lágrimas y dijo:
— El tiempo se les agota, y si quieren sobrevivir esta noche, será mejor que todos se vayan ahora.
Entre los ponis esta declaración no fue bien tomada, y fue más una provocación. Uno de los rebeldes que era unicornio disparo un potente rayo contra la yegua celeste, sin embargo ella lo esquivo moviéndose apenas 5 centímetros, estallado el rayo a solo centímetros de ella.
— Se los advierto, tienen poco más de media hora para abandonar las instalaciones y ponerse en un lugar seguro — continuó la yegua celeste.
Ella se percató de que aún tenía el hacha ensangrentada entre sus cascos; esto generó en ella un sentimiento de desbalance, lo que provocó que esta se inclinara bastante perturbada por lo que había acontecido.
—porque…. Yo…. — murmuró ella con cólera y tristeza.
Evidentemente, los rebeldes aprovecharían este pequeño momento de debilidad para atacar a Crazy por la espalda. El primero de ellos estaba a punto de decapitarla con una espada, mientras que otro más le iba a apuñalar con una larga lanza acerrada. Crazy permaneció inmóvil, casi parecería que no haría nada para evitar su ejecución; pero, de repente, la yegua se levantó esquivando el primer ataque, y con el hacha que aún sostenía, partió en dos la lanza. El hacha quedó clavada contra la roca del suelo, Crazy la soltó y pateó al poni de la lanza obligándole a soltar lo que restaba de su lanza, ahora sin la punta acerrada no era más que un palo largo, el corte del hacha fue limpio y certero, por lo que ni siquiera tendría astillas con las cuales poder desgarrar la carne de los oponentes.
— Ultima oportunidad, si prefieren morir en el subterráneo, por lo menos no me estorben— murmuró la yegua mientras usaba el palo como apoyo.
— ¡Mátenla! – gritó uno; y, como borregos, los demás dieron un grito de guerra contra Crazy y se abalanzaron contra ella.
— Creo que eligieron estorbar— se dijo Crazy a si misma mientras aprieta con fuerza el palo que sostenía.
Ahora armada únicamente con un palo largo, Crazy corrió en dirección contra los rebeldes, uno de ellos estuvo a punto de golpearla en la cabeza con un mazo, pero Crazy dio una voltereta y agachó la cabeza, evitando ser decapitada, y con el palo golpeó las patas del poni que la iba a golpear y dos más que estaban tras de él, provocando su inminente caída.
Crazy usó el palo para impulsarse y dar un salto sobre 10 de los rebeldes, terminando al otro extremo del pasillo, rodeada por los 20 rebeldes.
— ¡La tenemos rodeada!
Los rebeldes se abalanzaron contra ella, aprovechando que estaba completamente rodeada y que no podría moverse por lo estrecho del pasillo. Creyeron tener la ventaja sobre ella al ser mayoría, pero se equivocaron. Crazy los tenía justo donde quería, ella misma había elegido este sitio para encararlos. Los rebeldes eran lentos y torpes a comparación de la yegua, por cada golpe que Crazy recibía ella ya había tumbado a dos o tres ponis más, y los cuerpos inconscientes de estos no hacían más que estorbarles a los que aún estaban peleando. Nadie podía moverse con total libertad a excepción de Crazy, quien incluso era capaz de trepar a una velocidad sin igual por los muros y brincarles desde arriba para poder golpearles con el palo.
Pero las cosas no serían tan sencillas para ella, los primeros que le atacaron eran en su mayoría novatos y granjeros, pero entre el grupo había uno que otro poni que comenzaba a comprender lo que pasaba, y ahora dejaban que los novatos distrajeran y cansaran a Crazy esperando el momento para poder sorprenderla.
Crazy noqueó con el palo de madera a por lo menos 20 ponis, sus cuerpos estaban en los suelos, muchos se quejaban aun del dolor, otros habían perdido el conocimiento, pero ninguno estaba muerto. Crazy no repetiría esta acción, estaba reacia a matar a uno más de esta banda.
— ¡Maldita!
De repente uno de los soldados más grandes le llegó por atrás a la yegua, esta evidentemente reaccionó y estuvo a punto de usar el palo para saltar y evadirlo, pero no previó a una pony que esperaba con un machete, el cual le desgarró el lomo a la yegua. Crazy cayó al suelo, no soltó ni un solo gemido, más allá de la respiración agitada. La pony intentó decapitarla, pero Crazy dio una voltereta y usó sus patas traseras de la misma forma que las usaría Applejack, y dio una potente patada en las costillas de aquella pony; el golpe fue tan duro que esta salió volando y se estrelló contra las rocas.
Crazy intentó levantarse insegura, pero dos ponis más la superaron y uno la golpeó duramente en la cara con un mazo; sorprendentemente, la yegua aun permanecía consiente, y usando su magia logró repeler a estos ponis, pero más regresaron. Uno de ellos logró tumbarla y aplastarla contra un muro, pero Crazy siguió levantándose. Los ponis al ver que ya le era difícil defenderse, bajaron sus armas más letales y comenzaron a jugar con ella. Crazy estaba a corralada, nuevamente estaba a su merced.
—¡¿Qué pasa?! ¿¡por qué no suplicas, perra!? — dijo uno mientras le pateba en las costillas.
— Por favor no…— murmuró Crazy con un tono muy melancólico y rendido, y el poni sonrió al ver a la yegua suplicando —por favor no, no, no quiero matarlos.
Los ponis se le quedan viendo extrañados. Uno de ellos tomó a mal lo que Crazy dijo, y estuvo a punto de darle un certero golpe en la cabeza a la yegua, pero Crazy de un movimiento del que ninguno se percató, clavó algo en el casco de su golpeador. Cuando se dieron cuenta, el poni comenzó a gritar del dolor desesperadamente mientras comenzaba a sangrar por una herida en la parte inferior de su pata, muy cerca de su axila. El pony se arrancó un pedazo de vidrio de la herida. Crazy se levantó de golpe y le dio una fuerte cabezada al pony obligándolo a terminar en el suelo.
Uno de los ponis tomó su espada y se dispuso a terminar con ella, pero Crazy se le adelantó, se aferró a su casco, y le hizo una llave. El poni empezó a gritar al sentir como su casco delantero se sentía como si fuera arrancado. Mas ponis intentaron arremeter contra Crazy, pero esta usó al pony que sostenía como un arma, lo levanto, y lo usó para golpear a sus compañeros.
—¡NO VOY A MATAR A NADIE MÁS, NO VOY A MATAR A NADIE MÁS, NO VOY A MATAR A NADIE MÁS!— gritó Crazy colérica mientras se aventaba contra otro pony y lo tomaba por el cuello, obligándolo a caer de espaldas.
Otros intentaron golpearla, y mientras estos le distraían, otro estuvo a punto de partir a Crazy en dos por su espada, pero la yegua rápidamente se impulsó de una patada contra las costillas de un pony más grande que ella, y detuvo el ataque con su casco. La espada se clavó en la herradura de Crazy, casi partiéndola en dos, y desgarrando ligeramente la carne de la yegua.
—no voy a matar a nadie, ¿me escuchaste? ¡NO VOY A MATAR A NADIE MÁS!— exclamó Crazy mientras miraba a los ojos al pony de la espada, el cual intento liberar su arma, pero esta estaba bien sujeta por Crazy.
—nadie va a morir por mi pesuña— murmura Crazy.
De repente se sintió un estremecer proveniente del interior de la cueva.
—ese es el segundo aviso— murmuró Crazy con seriedad, y de repente una potente onda expansiva naranja golpeó a todos los ponis que se encontraban aun de pie.
Se provocó un derrumbe de rocas, pero Crazy hizo brillar su cuerno para crear un escudo de energía que evitó que las rocas aplastaran a los ponis del pasillo.
Se levantó una potente cortina de humo y tierra, los temblores cesaron completamente. Algunos de los rebeldes, aún adoloridos por su combate y el golpe de la onda expansiva, se levantarón confundidos. Cuando el polvo se disipó vieron al otro lado del pasillo a Crazy parada observándoles con seriedad.
— En menos de media hora este lugar no será más que un cráter, ese fue el segundo aviso, si valoran sus vidas salgan de la montaña ahora— dijo la yegua con un tono severo, mientras desaparecía por el pasillo.
Rune Blade se encontraba siguiendo con bastante impaciencia a uno de los rebeldes el cual le llevaría a donde estaban la reina y su bebe. La yegua de capucha escarlata se mostraba muy impaciente ya por llegar.
— ¡¿Cuánto falta?!— exclamó la yegua con impaciencia, y el pony que le guiaba se asustó y tardó en responderle, cosa que no le favorecía.
—¡ya casi llegamos, lo que pasa es que el ultimo temblor provocó que se bloqueara uno de los caminos, pero ya casi llegamos!
— Date prisa.
Siguieron por un estrecho pasillo, y luego dieron la vuelta, llegando finalmente un extenso túnel al pie de un largo y profundo rio que recorría toda la montaña. Rune miró impaciente en ambas direcciones.
— La salida más cercana es en esa dirección — dijo el guía señalando con su casco — pero creo que la reina aparecerá por el otro lado. No hay forma de que pueda cruzar el rio, lo significa que debe seguir este sendero para llegar a la salida.
—muy bien— sonrió la unicornio de capucha escarlata — Mejor sal de aquí. Las cosas no se pondrán lindas.
— Em… si… — dijo el pony corriendo hacia otra dirección.
En eso entre el silencio de la cueva, se escuchan unos pasos, muy lentos y sigilosos, provenientes curiosamente de la dirección contrario que indico el poni.
—Lograste escapar de ellos — murmura Rune con inexpresividad.
—no escapé— murmura la yegua mientras salía de las sombras, era Lázuli.
— Sé que sonara trillado, pero si quieres llegar a ella antes que ellos, deberás pasar sobre mi cadáver.
Crazy se enfureció al escuchar el cinismo de Rune, sabía que debía darse prisa. Ella arremetía contra Rune, la cual blandió su espada y estuvo a punto de partirla, pero Crazy tomo un cuchillo que tenía clavado en la espalda y lo usó para, sorpresivamente, detener el potente ataque de Rune. La hoja del diminuto cuchillo, pudo detener la poderosa y pesada hoja de la espada de Rune. La unicornio morada vio eso incrédula.
—SI ES PELEAR LO QUE QUIERES ¡AQUÍ TIENES A TU RIVAL!— exclamó Lázuli con cólera.
Rune sonrió, al ver que las cosas se iban a poner más interesantes.
La pelea entre Wisdom Crown y Silent Dagger seguía. Ambos se lanzaban dagas, flechas y explosivos. Luego de la carga que Silent había hecho antes, ambos mantenían la distancia. Wisdom aún se sentía con energías, pero Silent se sentía muy dañado para volver a correr hacia el rey. A pesar de la distancia, ninguno podía relajarse, pues los proyectiles del otro darían golpes mortales. Por ahora se habían hecho algunos rasguños, pero ningún daño serio desde su choque anterior.
— Es impresionante — dijo Silent evadiendo una flecha — Me pregunto cómo reaccionarían mis subordinados si vieran que sabes pelear.
— ¡Eso no me importa! — exclamó Wisdom bloqueando una daga con su ballesta, y luego retrocediendo para evadir un explosivo.
— Claro, sigues molesto por tu familia — respondió Silent defendiéndose con 2 dagas.
— ¿¡Cuál es tu problema!? — estallo Wisdom harto de la actitud del unicornio — ¿Qué fue lo que te hice yo o mi familia? ¿Quemamos tu granja? ¿Matamos a tu familia? ¿Eras un esclavo? ¿Quieres mi título? ¿¡Cuál es tu problema!?
Silent se mantuvo inexpresivo, y luego soltó un suspiro.
— Ninguno — respondió con voz fría — Tu familia no me ha hecho nada. No hago esto por venganza, ni tampoco me interesa quedarme con el poder.
— ¿¡Entonces porque secuestraste a mi familia!? ¿Por qué quieres un arma de destrucción masiva?
— ¿Cómo reaccionaría el rey y su pueblo si la reina fuera secuestrada? La respuesta resultó ser: El rey la buscaría sin cesar, causando desorden en su reino. ¿Cómo reaccionaría el rey si le ofreciera a su familia a cambio de su vida? La respuesta resultó ser: Arremetió con toda su fuerza contra los que la secuestraron. ¿Cómo reaccionaría el pueblo si el rey muriese? Si consigo o no esa respuesta dependerá de lo que pase aquí. Sea cual sea el resultado, todo ha sido muy… entretenido
— ¿¡Es todo!? — gritó Wisdom molesto — Atacaste la academia, secuestraste a mi familia, y me mandaste a matar, ¿¡Solo para ver las reacciones del reino!?
— Sí — respondió Silent suspirando — Desde pequeño nunca he podido sentir lo que otros sienten. ¿Qué hace que los ponis sean felices? ¿Dinero? Lo tenía, y no me hizo feliz; ¿La familia? La tuve, y no me hizo feliz. ¿Justicia? Lo intente, y no me hizo feliz; ¿El crimen? Lo intente, y no me hizo feliz. Lo único que me genera algo de alegría, son las reacciones ajenas.
— ¿¡Qué!?
— Recuerdo cuando asalte a una familia. El asalto no me hizo feliz, pero cuando especulé sobre cómo reaccionarían, sin darme cuenta sonreí. Incluso ahora, ver como reaccionas a mi historia, me entretiene — dijo poniendo una leve sonrisa — Aunque no soy un experto en las emociones ajenas, soy más bien… un estudiante.
— ¡Ya basta! — estalló Wisdom
A pesar de Caramel estallaba de ira, Silent Dagger se mantuvo inexpresivo en todo momento. El rey tronaba los dientes. Ese pony, el líder de los rebeldes lo hacía enojar. Lo hacía enojar como nunca.
— ¡Tú no eres más que un sociópata! ¡Voy a matarte aquí y ahora! ¡No volverás a amenazar a mi reino, a mi familia, ni permitiré que uses esa arma que tienen!
— Así que sabes del arma. La verdad eso ya no importa, esa arma ya no podrá ser usada. Yo solo quería saber cómo reaccionaría el pueblo si el castillo del rey desapareciera sin dejar rastro.
—¡Entonces veamos si esto te hace reaccionar con dolor!
Wisdom corrió hacia Silent, cosa que sorprendió un poco al unicornio. Al ver que Wisdom había decidido atacar de cerca, le lanzo una daga, pero el rey solo se hizo a la derecha para evadirla. El unicornio entonces sacó varios explosivos pequeños de su capa, pero justo en ese momento Wisdom se detuvo y rápidamente sacó una flecha y cargándola con la máxima tensión. Silent ya conocía esa velocidad, así que la podía esquivarla.
— ¿Qué es lo que intenta?
— ¡Predice esto! — pensó Wisdom disparando la flecha.
Silent allí se dio cuenta del plan del rey. Sin pensarlo dos veces, el unicornio café se hizo hacia atrás, mientras uno de los explosivos era atravesado por la flecha, explotando, provocando una reacción en cadena, que hizo que los demás que estaban en el aire, explotaran, generando una gran cortina de tierra y polvo entre ambos.
— Debo tener cuidado — pensó Silent Dagger — Sus flechazos son muy precisos.
En ese momento, de la cortina de polvo, salió una flecha de punta redonda. Silent no iba a caer con otra flecha explosiva, por lo que rápidamente sacó una daga de su capa, y la arrojo hacia la flecha. El impacto provocó otra explosión, pero esta ocurrió en medio de ambos combatientes.
Solo dos segundos después de la explosión, Wisdom Crown salió de esa cortina de humo, quedando cerca del líder de los rebeldes. Silent intento sacar otra daga, pero Wisdom ya estaba cerca, y le lanzo un golpe elevado con el casco de la ballesta. Silent vio que la ballesta tenía una flecha, así que el golpe seria uno punzante.
El unicornio retrocedió, y el casco de Wisdom apenas le rozo el flequillo.
— Impresionante, estuviste cerca de darme un golpe letal.
— ¿Cerca?
Wisdom se dio media vuelta, y con su pata trasera, pateó la cabeza de Silent. El unicornio retrocedió, mientras Wisdom daba otra media vuelta. En ese momento, Wisdom se apuntó su flecha hacia el unicornio aturdido.
— Esto es por mi esposa y mi hija.
Incluso moviéndose un centímetro a la derecha, la flecha se clavó en el hombro de Silent, quedando casi la mitad dentro de su cuerpo. Y allí paso lo que Wisdom esperaba. Por primera vez en toda la pelea, Silent soltó un enorme grito de dolor, el cual resonó por todo el lugar, e hizo eco en el abismo a su derecha. Wisdom sonrió al ver como el líder de los rebeldes se sentaba, llevándose el casco a su hombro sangrante.
Wisdom entonces decidió caminar al frente, pero entonces piso algo. Al ver abajo abrió los ojos como platos al ver varios explosivos pequeños, encendidos, en el suelo. No tuvo tiempo de esquivarlos, una explosión ocurrió con él en medio, haciéndolo soltar un fuerte grito. Silent se encontraba sentado, sintiendo un dolor infernal en su hombro, mientras Wisdom volaba hacia atrás y caía al suelo, dañado por los explosivos.
— Imposible… — murmuró el rey sintiendo un inmenso dolor, mientras tenia quemaduras en sus patas. La armadura que traía le protegió el resto del cuerpo, pero aun así el impacto de la explosión si se sintió.
Silent empezó a calmarse, pero aun respiraba agitadamente. Ya no gritaba, pero su cara mostraba el dolor que sentía. Intento encender su cuerno para levitar una daga, pero esta se caía al levantarla unos centímetros. No podía concentrarse. Wisdom no estaba mejor. Intentaba llegar a su carcaj, pero sus cascos apenas y respondían.
— Creo… que ya no puedo seguir — murmuró Silent adolorido — Dejémoslo aquí…
En ese momento, un enorme estruendo sacude el lugar en el que se encontraban. La tierra se empezó a sacudir, haciendo que Silent cayera al suelo. Wisdom también estaba en el suelo, pero no podía moverse. Algunas rocas caen del techo, pero no sobre ninguno de ellos. Los corceles se encontraban en una zona más segura, por lo que la onda expansiva no los daño directamente.
— ¿¡Qué fue eso!? — exclamó Wisdom.
— Parece que esa fue la última advertencia. En 15 minutos esta montaña desaparecerá.
— ¿¡Qué!?
— El arma que construimos aquí se está autodestruyendo — puso una leve sonrisa — Una de mis subordinadas lo hizo. Ella es tan impredecible, eso la hace fascinante.
— ¿Cómo puedes sonreír por algo así?
— Dime, ¿has visto a un demonio a los ojos? — preguntó Silent Dagger
— ¿Demonio? ¿¡Y ahora que tonterías dices!?
Silent mantuvo su sonrisa. Aun sentía el dolor en su hombro, pero hacia un enorme esfuerzo por aguantarlo. Wisdom estaba confundido. ¿De qué rayos hablaba Silent? ¿La cueva enserio se destruiría? ¿Eso significaban los terremotos?
— Bueno, no creo que ella sea un demonio, pero sin duda es oscura — dijo dirigiendo su vista al techo.
— ¿¡De que hablas!?
— Ella es tan impredecible, eso la hace fascinante — siguió divagando Silent — Nunca sé que es lo que hará, por eso es tan interesante de ver. Me gustaría saber qué es lo que quiere. ¿Por qué vivía como esclava? ¿Por qué mató a sus amos? ¿Por qué me ayudo? ¿Por qué me traiciono? — Silent entonces vio a Wisdom en el suelo, viéndolo con furia — Lo lamento, estoy divagando, ella tiene ese efecto en mí.
Silent mantuvo su leve sonrisa, mientras se levantaba. La flecha en su hombro no le permitía mover su pata delantera derecha, así que se paró en tres patas. Aun sentía dolor, pero ya no podía quedarse allí, por lo que se fue en una dirección.
— ¡¿A dónde crees que vas!? ¡Aun no acabamos!
— Esta fue una experiencia interesante — murmuró Silent volteándose una leve sonrisa — Pero no creo tener tiempo de matarte y escapar, ahora no puedo usar mi magia. Igual, no creo que puedas escapar.
— ¡No te iras!
Wisdom hizo un esfuerzo por levantarse, pero no podía mantener el equilibrio ni un segundo. Eso era tan frustrante. Ese pony era el que puso en peligro a su familia, y ahora escapaba. Y para colmo, aun no encontraba a Applejack ni a su bebe.
— Si sobrevives, te prometo que no sabrás de mí en mucho tiempo. Toda mi resistencia está destruida, tendré que buscar otra cosa que hacer. Por así decirlo, ganaste.
Silent se marchó de allí, caminando lentamente y tambaleándose, dejando gotas de sangre en el camino.
— No, no puede terminar así — murmuró Wisdom mientras el cansancio le ganaba — Debo encontrar a Applejack y a mi bebé…
Poco a poco el cansancio fue ganándole al rey. Mientras tanto, toda la cueva seguía cayéndose. Un derrumbe ocurrió donde estaba Wisdom, haciéndolo caer al abismo. Todo se hacía borroso para el rey. Usando sus últimas fuerzas, llevó su dañado casco a su carcaj. Logró lanzar un último disparo antes de cerrar los ojos.
Muy lejos, en el otro lado del subterráneo, cerca del rio una unicornio morada de melena rubia se arrastraba entre la oscuridad.
—¿Quieres que te diga algo curioso de mí? — preguntó la yegua que la observaba — Mi marca replantaba alguna vez, aprendizaje, era muy buena aprendiendo las cosas. Podía leer un libro y memorizar todo lo que contenía y recordarlo por siempre, es así que alguien vio mi talento y enfoco en enseñarme a usarlo, para aprender con facilidad y rapidez, los movimientos de mis adversarios.
Escuchó la yegua mientras se arrastraba lentamente en el suelo, intentando ignorar las palabras de quien le hablaba en la oscuridad, lentamente hasta que finalmente extendió su casco e intento tomar una inmensa espada, que yacía en el suelo. Su casco es pisoteado por una pata celeste, manchada con la sangre de esa misma yegua.
— Cometiste un grave error al aparecer en la arena y pelear con el soldado del rey, porque estuve y presencié todo — la yegua celeste usó su magia para tomar por el cuello a la agonizante Rune, encontrándose con el rostro frio y severo de Lazuli— Allá tú me mostraste la clave para derrotarte… — hizo una pausa y sonrió mientras sus ojos destellaban—… y humillarte.
Rune estaba destrozada, reacia a que esta escoria terminara con su vida. La morada rechinó los dientes furiosa.
— ¡Seas lo que seas, NO DEJARE QUE ME MATES! — exclamó Rune e hizo brillar su cuerno, creando un escudo de energía que repelió un metro a Lazuli.
Rune Blade cayó al suelo, y con su magia colocó su espada frente a ella. Fue allí cuando Rune hizo brillar su cuerno con un intenso brillo rojo, el cual luego paso a su agrietada espada. Lazuli seguía sonriendo mientras veía ese ataque.
— ¡ALEJATE DE MÍ! — exclamó Rune agitando su espada al frente. Tras lanzar ese ataque, la espada de Rune se parte en dos.
Una poderosa onda cortante roja salió de la espada y se dirigió a Lazuli. La unicornio Celeste creo una barrera con su cuerno, pero esta no se quedó quieta. El ataque hizo que Lazuli, junto a su escudo fuera lanzada contra la pared. El escudo se rompió, y una explosión ocurrió.
Cuando el polvo de disipó, Lazuli vio que no había rastro de Rune Blade ni de su destrozada espada.
— Mejor escapa— murmuró la yegua mientras sonreía maliciosamente, es entonces que sus ojos contraídos regresan a la normalidad, y como si recién despertara exclamó —¡Applejack!
¿Cómo había llegado hasta allí? Era la pregunta que Applejack se hacía. No se refería a como físicamente llego a ese túnel, sino a como su vida se había convertido en eso. Hacia un año ella trabajaba feliz en su granja, con sus hermanos y su abuela. Podía salir con sus amigas, quienes la hacían tan feliz como su familia. Extrañaba tanto esos días, y ahora se sentía más alejada de eso que nunca. Esta era su vida ahora. Pasara lo que pasara, quizás nunca volvería a casa.
Entonces escuchó unos balbuceos en sus cascos, y bajó la mirada para ver a su bebita. Esa pequeña unicornio era su fruto. La pequeña estaba cansada, y Applejack la culpaba, pues ella también se sentía cansada, por eso se sentó un momento contra la pared, sus cascos le dolían. No solo había dado a luz unos días atrás, sino que también fue golpeada por rebeldes que la odiaban solo por ser la reina. Estaba adolorida y cansada, pero no podía quedarse allí. Debía escapar y poner a su bebé a salvo. Eso era lo único que importaba ahora. Esa inocente bebe no podía morir allí.
— Dulzura — le dio un beso en la frente a la pequeña unicornio, haciéndola sonreír — Tranquila, mamá te va cuidar. Saldremos de aquí.
Applejack se levantó y siguió caminando por la cueva. En teoría, más adelante debería haber una salida, y ningún rebelde. Lazuli seguro estaba reteniendo a los que las atacaron antes. Estaba preocupada por la unicornio, pero no sabía cómo regresar con ella, por ahora solo podía ir a la salida y esperar lo mejor.
— ¡Applejack! — se escuchó.
Applejack se volteó y vio como alguien corría hacía ella. Allí vio a Lazuli corriendo a toda velocidad. Estaba herida y cubierta de sangre, pero seguía viva.
— ¡Lazuli!
Es entonces que se siente un estremecer y por detrás se divisaba un brillo ahora escarlata el cual se expande y estuvo a punto de golpearles. Applejack se tropezó por el temblor, pero cayó de espaldas protegiendo a su bebé. Crazy se colocó delante de Applejack y su bebé; y, manteniéndose firme, esta presencia como el choque de energía estuvo a punto de golpearlas.
—¡CIERRA LOS OJOS Y TÁPASELOS AL BEBÉ!— exclamó Crazy mientras pasaba su lengua por su casco, y justo cuando la onda expansiva estuvo a punto de golpearlas, esta se inclinó y con su saliva formó un circulo mientras hacía brillar su cuerno.
La onda de choque las golpeó; pero de repente, ante ellas, justamente en la marca de saliva que Crazy había dejado, apareció un potente escudo el cual protegió a las tres del golpe inicial de la onda expansiva, la cual desapareció rápidamente, pero sus devastadores efectos aun persistieron y provocaron un derrumbe en el túnel donde se encontraban. Crazy inmediatamente tomó a Applejack de la cintura.
—¡NO SUELTES A LA BEBÉ!
—¡no lo haré!
Crazy se teletrasportó al otro lado del túnel, pero el derrumbe seguía, por lo que desapareció y reapareció cuatro veces más antes de estar finalmente a salvo, lejos del derrumbe.
Cuando las cosas se calmaron, Applejack se levantó con su bebe, muy exaltada y confundida.
—¿Qué fue eso?— preguntó la yegua asustada.
—eso… fue el tercer aviso… en menos de 15 minutos una bomba estallara y destruirá toda la montaña
—¿¡Qué!?
—no te preocupes…. ya casi salimos del radio de la explosionó— murmura Crazy muy cansada.
—¿Cómo lo sabes?—
—porque yo la fabriqué….— murmuró la yegua.
Forest Spear corría, y Sassaflash volaba, con bastante inquietud por los túneles. Ambos habían luchado con rebeldes desde que entraron a la cueva, pero no tantos como esperaban. Hace poco, luego de 40 minutos de búsqueda, ambos se encontraron, pero ninguno había encontrado a la reina o a la princesa. Para empeorar las cosas, todos los presentes habían sentido una poderosa onda expansiva que provoco varios derrumbes.
Los grupos de guardias que acompañaban a Forest y a Sassaflash seguían completos, pero por temor a las vidas de sus compañeros, Forest les ordenó que evacuaran el lugar, mientras él seguía buscando. Claro está, Sassaflash se rehusó a evacuar, sobretodo porque ella sentía el peligro en el que se encontraba Wisdom.
Ya no se encontraba con más rebeldes en el camino, todos seguramente habían muerto por los terremotos, o habían escapado.
— Esta cerca — dijo Sassaflash sintiendo un escalofrío — Está muy mal.
— Wisdom es fuerte, llegaremos a tiempo — dijo Forest con una sonrisa confiada, aunque estaba tan preocupado como su amiga pegaso.
— ¡Por aquí! — exclamó Sassaflash girando a la derecha.
Forest seguía cada indicación de Sassaflash. Ella tenía un sexto sentido que le permitía saber cuándo alguien que ella quiere estaba en peligro, y luego encontrar a ese alguien. Él siempre se sintió celoso de esa habilidad, pero en este momento se sentía feliz de que esa habilidad existiera. Mientras avanzaban, vieron un derrumbe al frente, el cual bloqueaba el camino.
— ¡Yo me encargo!
Forest corrió lo más rápido que pudo, y dio un salto al frente. En el aire, uso sus cascos delanteros para lanzar dos golpes explosivos hacia atrás, haciéndolo una bala pony de cañón, disparada hacia ese derrumbe. Cuando estuvo justo frente a las rocas, colocó sus cascos delanteros al frente, y los impacto contra ellas. Forest estuvo allí por una milésima de segundo, y luego las rocas frente a él se destrozaron, por el poderoso golpe que les dio el unicornio. Forest se sentó un momento para agitar sus entumidos cascos, pero sonrió al ver un enorme hoy.
— ¡No hay tiempo que perder! — exclamó Sassaflash pasando por el hoyo que hizo Forest.
El unicornio puso una mirada seria, y luego cruzo por el agujero que hizo.
Los dos guardias reales llegaron a un espacio mucho más espacioso, la mitad de la habitación era una zona rocosa, mientras que la otra era un abismo. Forest observó cómo habían señales de batalla en ese lugar, con flechas y hoyos de explosiones. Wisdom debió haber pasado por allí; pero no lo veía.
— ¡Wisdom! — exclamó Sassaflash volando hacia el abismo.
Forest vio eso, seguro ella lo había sentido. Corrió hacia el abismo, y allí lo vio, el gancho que Wisdom normalmente llevaba, sujetado al borde del abismo. Vio hacia abajo, y allí vio cómo su amigo estaba colgando de una cuerda conectada a su ballesta.
Sassaflash voló a toda velocidad con él, y vio que estaba inconsciente, y tenía varios moretones, cortes y quemaduras. Seguro uso sus últimas fuerzas para disparar su gancho y evitar caer al abismo.
— ¿¡Como esta!? — preguntó Forest desde el borde.
— ¡Esta mal herido! ¡Voy a sacarlo!
Sassaflash abrazó a su amigo, y con cuidado, se empezó a elevar con él. No estaba segura de que daño podría tener, por lo que debía hacerlo con delicadeza. Tardo más de un minuto, pero finalmente sacó a Wisdom de ese lugar, y lo colocó con cuidado en el suelo.
— ¿Wisdom? — preguntó Forest preocupado agitando un poco a su amigo.
El rey tosió un poco, y abrió los ojos. Forest y Sassaflash pusieron una expresión de alivio al ver a su amigo despierto.
— ¿Dónde estoy?
— Seguimos en la base rebelde — respondió Forest — Te sacaremos de aquí y te llevaremos con un médico.
Wisdom reaccionó mal al oír eso.
— No… mi bebé… Applejack — murmuró el rey — ¿Las encontraron?
Ambos guardias apartaron la mirada al oír esa pregunta. El rey fácilmente podía darse cuenta de que aún no hallaban a su familia. Intento levantarse, pero su cuerpo le dolía.
— No me iré sin ellas… — murmuró Wisdom antes de volverse a desmayar.
Forest y Sassa se bajaron la mirada. Su amigo estaba respirando, solo se había desmayado otra vez, pero eso no era lo importante. Él seguía buscando a su esposa e hija, no podían simplemente dejar las cosas así.
— Sassa, saca a…
— Forest, saca a Wisdom de aquí — habló Sassaflash mas rápido con seriedad — Iré a buscar a Applejack y la princesa.
— ¿¡Que!? ¡No! — respondió el unicornio molesto.
— Forest, yo soy más rápida. Tengo un muy mal presentimiento, este lugar se destrozará dentro de poco.
— No importa. Yo puedo romper rocas. Si te quedas encerrada, no podrás salir.
— Yo puedo orientarme bien con mi instinto, tú te perderías.
— Pero Sassa…
— Forest por favor — pidió Sassa levantándose y volteándose — Era mi responsabilidad cuidarla, y le fallé a Wisdom. No podría mirarlo a los ojos si su bebé muere porque no hice nada. Por favor, sácalo de aquí, él no puede morir aquí.
Forest vio a Sassaflash. Aunque la pegaso no le daba la cara, Forest se imaginaba que ella debía estar tensa. Incluso en el suelo podía ver una leve grieta debajo de la prótesis de Sassaflash, donde ella tenía su cuchilla. Ella normalmente clavaba su cuchilla en el suelo cuando se frustraba. Ella debía estar poniendo todo de sí para ir a buscar a Applejack.
— Esta bien Sassa — dijo Forest poniéndose de pie, y usando su magia para cargar a Wisdom en su lomo — Pero no mueras. Wisdom también se sentiría mal si algo te pasa.
— Tranquilo, si las cosas se ponen muy mal, saldré de aquí — respondió Sassaflash con una voz forzada.
— Nos vemos después.
— Cuídalo bien — dijo Sassa con una sonrisa — No te perdonare si algo le pasa.
Forest sonrió al oír eso. Ella ya le había dicho eso antes, y él le respondió…
— Yo tampoco me perdonaría si algo le pasa.
Forest se fue corriendo de allí, llevándose a su amigo el rey, mientras que Sassaflash se fue volando en otra dirección para buscar a la familia de Wisdom.
Las dos yeguas ante la falta de tiempo se apresuraron por llegar a la salida del túnel, faltaba muy poco camino y la salida ya era visible. Aquella luz al final del túnel representaba el final de su camino, finalmente estarían a salvo.
—¡Falta muy poco!—exclamó Applejack ansiosa.
— Sí lo se…— murmuró Lazuli un poco seria, y es entonces que se paró en seco.
—¿Pero qué corrales estás haciendo? — le reclamó Applejack mientras se aferraba a su bebé— No podemos perder más el tiempo.
— Lo sé… lo sé, pero….— murmuraba la yegua pensativa mientras buscaba algo en el interior de su capucha.
— ¿Qué pasa?
— Adelántate
— ¿Qué dices?
— Sal de aquí, tengo que encargarme de algo.
— ¿¡Pero qué dices!? Falta muy poco, por favor ven conmigo.
— Créeme, tengo que hacer algo importante, por favor, sal de aquí— murmuró la yegua celeste con seriedad, Applejack le miró a los ojos.
— Está bien, pero por favor, regresa—
— Siempre lo hago.
Applejack se adelantó, pero al mirar atrás por un instante vio a Lazuli en el suelo.
—¡Adelántate! — le gritó la unicornio desde atrás.
Lazuli se sentó en el suelo; y luego de mirar en todas direcciones, y asegurarse de que no hubiera nadie cerca, desde su capucha ensangrentada sacó un pequeño recipiente metálico de forma cilíndrica. Con mucho cuidado ella lo abrió, y de este surgió un cristal que despedía un intento brillo anaranjado.
— El poder de un sol, esta contenido aquí dentro, con la capacidad de destruir un país entero, la calve del apocalipsis esta en este cristal, la clave de armas de destrucción masiva, mi tecnología que tanto me costó en desarrollar, no puede ser de nadie más. ¡No lo será!— exclamó Crazy con cólera mientras hacía brillar su cuerno, y el cristal fue envuelto en un manto de energía verde.
Es entonces que el cristal comenzó a sufrí un cambio, de ser naranja intenso comenzó a emanar un potente brillo rojizo. Crazy juntó cascos y creó sobre el cristal un escudo de energía el cual comenzó a contener su energía; pero, aun así, un potente estremecer comenzó a sentirse con gran fuerza. La cueva comenzó a derrumbarse, pero Crazy se mantuvo en el sitio, manteniendo el escudo de energía que apresaba el cristal.
—¡NADIE TIENE DERECHO A POSEER ESTE PODER, NI LOS ESTUPIDOS REBELDES, NI EL COBARDE DEL REY!— exclamó Crazy mientras la energía del cristal aumentaba descontroladamente, llegando a un punto en el que ni siquiera el escudo de la yegua era suficiente para contenerlo.
Ráfagas de energía roja comenzaron a desbordar y arremeter contra lo que sea que estuviera en su camino, incluyéndola a ella, quien recibió numerosos golpes, uno tras otro, atravesando su cuerpo, generándole severas quemaduras.
—¡AHHHHHHHH YA BASTA, NADIE MAS, NADIE MAS AHHHHHH!.
El cristal que Crazy tenía entre sus cascos comenzó a agrietarse, la energía que seguía emanando era indescriptible, toda el área comenzó a sacudirse frenéticamente, las rocas que estaban alrededor de ella comenzaron a flotar y orbitar a su alrededor mientras la grieta del cristal crecía de tamaño lentamente.
—¡ESTE ES EL FIN!— exclamó ella mientras con sus cascos tomó el escudo de energía y con todas sus fuerzas lo aplastó, generando un efecto culmínate que finalmente terminó destrozando el cristal, el cual estalló, pero la explosión fue contenida por otro escudo de Crazy.
La energía contenida finalmente se contrapuso a sí misma, el escudo de energía explotó y la yegua fue golpeada directamente por aquella explosión, impactándose con gran fuerza contra un muro de roca sólida.
El impacto de la explosión provocó un pequeño derrumbe que estuvo a punto de aplastar a la yegua, pero en eso apareció Applejack quien rápidamente la tomó y corrió en dirección a un túnel a toda prisa, impidiendo que alguna fuera aplastada. Ambas logran salir ilesas, pero muchos caminos a su alrededor incluido el de la salida quedaron bloqueado.
—¡¿Qué, estás loca?!— le reclamó Applejack.
— Todos me dicen que lo soy— murmuró la yegua un poco somnolienta. Applejack al notar lo mal que se encontraba prosiguió a revisarle, pero Lázuli reaccionó de sobremanera deteniéndole del casco — No debiste regresar por mí.
—¡no podía dejarte!— exclamó Applejack.
—debiste hacerlo, era lo mejor para todos, además, siempre regreso, siempre regreso…. Siempre— murmuraba la yegua mientras observaba algo que Applejack tenía debajo de su pecho, envuelto entre una manta, vio a la pequeña criatura la cual se notaba algo asustada por lo acontecido. Esta se encontraba contra el pecho de su madre, intentando buscar refugio.
—¡No digas tonterías, realmente si te hubiera dejado no lo habrías contado!
— Eso hubiera sido lo mejor… no debiste arriesgar a tu bebé.
Applejack quedó en silencio por un momento, sabía que era verdad, y apenas lo consideró al regresar para salvar a Lazuli. Arriesgó a su pequeñita; sin embargo, pese a todo, no se arrepentía de haber regresado.
—Applejack… ahora la salida más cercana está bloqueada.
— Bueno, tendremos que buscar otra.
— En 9 minutos con 32 segundos la montaña entera caerá sobre nosotras—
— ¿Cómo sabes qué tiempo exacto falta?
— Conozco bien mis creaciones— murmuró la yegua sumisa.
— En ese caso deberemos apresurarnos- ¿supongo que no puedes tele trasportarte fuera?
— Hay una barrera que evita eso— suspiró Lázuli— aunque quizás… hmmmm—
—¿qué?
—quizás pueda forzar la barrera, pero…. Requiero de mucha concentración y poder…. Necesito saber exactamente a donde quiero ir…. Pero…. Aj…— murmuró Crazy mientras se sostenía la cabeza con fuerza.
—mejor no te esfuerces… tus heridas son muy graves— murmuró Applejack mientras ayudaba a la yegua a levantarse.
La terrestre se preocupó un poco al ver cómo le temblaban las patas traseras a Lázuli y temía que ni siquiera pudiera levantarse, pero lo logró
— Ya he sobrevivido a cosas peores— murmuró la yegua celeste mientras coloca su casco contra su cicatriz.
—¿Puedes caminar?
— Sí…
Ambas yeguas aceleraron el paso por los túneles, buscando una posible salida. Habían pasado varios minutos y aun nada.
—¡Debemos darnos prisa, la superficie está literalmente del otro lado de este muro, tenemos que encontrar pronto una salida!— exclamó Lazuli mientras trotaba a la par de Applejack.
La reina se sorprendía mucho al ver a su amiga aún con algunas energías, si bien no corría, y realmente cojeaba, al punto de que parecía que en cualquier momento caería.
— ¿Alguna idea? — preguntó Applejack.
—No lo sé…. Me revolvieron el tablero de ajedrez…. – dijo Lázuli, es entonces que comenzó a sentirse un fuerte estremecer el cual altera mucho a la bebé de Applejack.
La bebé por un instante soltó un chillido ante el susto, Applejack logró calmarle, pero por el poco tiempo que esta lloró, Lázuli sintió como si algo aplastara su cabeza, incluso llegó a tropezar.
— ¿Estás bien? — preguntó Applejack preocupada a Lazuli.
— No te preocupes… Aghh… estoy bien…— murmuró Lázuli mientras agitaba la cabeza.
Lazuli buscó entre su capucha las orejeras que le había dado Silent Dagger; pero, al sacarlas, ella sintió un frio recorriéndole la espalda al encontrarlas desechas, pues se habían fundido gracias al cristal que intentó destruir.
— ¿Qué pasa?
—nada….
Los temblores comenzaron a hacerse más y más fuertes. En el interior de la montaña, un mar de fuego y radiación comenzaba a elevarse rápidamente, y desmoronar el interior de la montaña. El tiempo se agotaba, en cualquier momento todo se vendría abajo.
La bebé comenzó a llorar, consiente del desastre que se acercaba. Lazuli no podía pensar claramente.
—¡Lázuli tenemos que apresurarnos en buscar una salida!
—¡no! ¡No servirá seguir corriendo, no encontraremos una salida a tiempo! — exclamaba la yegua mientras usa sus cascos para presionarse con fuerza aplastando sus oídos.
—¡Lázuli por favor no te rindas ahora!
—¡no me estoy rindiendo! ¡Solo digo que…! — murmuró la yegua mientras veía al frente suyo un gran muro de roca sólida.
La bebé lloraba con más fuerza, la yegua rechinó los dientes con fuerza. Lázuli concentró todo su poder mientras se colocaba firmemente delante de la pared, pisando con fuerza
—¡SI NO ENCONTRAMOS UNA SALIDA, TENDRÉ QUE CREAR UNA!
Un potente rayo azul surge del cuerno de Lazuli. El rayo tenía un grosor aproximado al metro de radio, su extensión fue amplia y contundente, generando una fuerza de impacto mayor a cualquier otra que Applejack hubiera visto. El rayo, justo como un taladro, creó un amplio túnel, el cual señalaba a tan solo algunos metros de distancia una luz la cual sería la salida. Applejack miró con la quijada desencajada.
—¡CORRE AHORA!— gritó la unicornio entre dientes. Applejack obedeció inicialmente, sosteniendo a su bebé con fuerza contra su pecho, la cual seguía llorando, pero esta se detendría al ver que Lázuli no le seguía.
—¡Lázuli! — exclamó Applejack al ver a la yegua tambaleándose y cayendo de rodillas. Inmediatamente regresó por ella— ¡tienes que venir!
—¡TÚ VETE, VETE AHORA, O ALGO MALO LE PASARA A TU BEBÉ!— exclamó Lázuli con gran cólera mientras cerraba los ojos con fuerza.
—¡No te voy a dejar!
—¡LÁRGATE!
La bebé continuaba llorando con fuerza en los cascos de Applejack, esos mismos llantos torturaban a Lázuli de sobremanera. La yegua no podía resistirlo, para ella era la peor tortura de todas. El llanto de esa criatura era peor que cualquier otra cosa, retumbaba y resonaba una y otra y otra vez en su cabeza. Recuerdos de atrás aparecieron en su mente, memorias reprimidas regresaron con el llanto de esta bebé, recuerdos dolorosos, traumas sin igual. No podía más, no podía.
—¡YA LARGATEEEEEEEE! — exclamó Crazy mientras se tiraba al suelo y empezó a hacerse bolita.
Sus ojos comenzaron a inundarse en lágrimas, y ella misma se hacía daño con sus pesuñas, clavándolas contra su pecho, costillas, cara y oídos. Es entonces que Applejack lo comprende, comprende que el llanto de su pequeñita no hacía más que torturar a Lázuli, pero aun no podía irse. Estaba dispuesta a llevársela cargando si era necesario, pero Lázuli simplemente se hacía para atrás, y no se dejaba sujetar por Applejack, solo seguía en suelo golpeándose la cabeza.
—¡YA VETEEEE QUEDAN 3 MINUTOS PARA QUE TODO ESTALLE!— gritó Lázuli mientras se arrastraba en el suelo, de vuelta al interior de la cueva.
Applejack no sabía qué hacer, podría salir con él bebe, dejarlo y luego regresar, pero no podía. Tras todo lo que ha pasado, posiblemente la peor idea posible sería dejar a su bebé. No quería separarse de su bebe, pero tampoco quería dejar a Lázuli aquí para morir. Consciente de que faltaba muy poco tiempo, intento colocar a su bebe contra su pecho para ahogar sus llantos, pero seguían escuchándose, el tiempo seguía corriendo y no estaba a su favor.
— Tranquila, mamá está aquí — murmuraba Applejack tratando de calmar apresuradamente a la bebe — Por favor, necesito que...
De repente, Applejack sintió un fuerte golpe detrás de su cabeza. La terrestre vio como todo se hacía negro. Applejack cayó inconsciente a los cascos de Lazuli quien sostenía una roca entre sus cascos, manchada con un poco de sangre.
— ¡YA BASTA, YA BASTA, YA CÁLLATE, YA CÁLLATE YAAAAAAAAA!— exclamó Lázuli alterada mientras le arrebata la bebé a la inconsciente Applejack.
La bebé lloraba con más fuerza y esto no podía hacer más que alterar más a Crazy.
—¡YA CÁLLATE, YA CÁLLATE POR FAVOR, CÁLLATE, YA, YA YA, NO LO RESISTO!
La bebé no parecía comprender y no podía hacer nada más que seguir llorando mientras colgaba entre los cascos de Lázuli, la cual la deja en el suelo, para comenzar a jalarse de las orejas.
— ¡Ya cállate! ¡ya calarte! Por favor… te lo te lo suplico— dijo la yegua celeste mientras comenzaba a llorar desconsoladamente— ya, ya, ya por favor te lo suplico—
La bebé continuaba llorando aún más fuerte. Crazy soltó un grito potente, y lleno de cólera, que sin duda termino opacando el de la bebé.
—¡YAAAAAA AHHHH AHHHH AHHHHH AHHHH POR FAVOR YAAAAAAAAAA!— su rostro se puso colorado como una olla a presión, su mejillas estaban inundadas en lágrimas y sus ojos empezaron a volverse rojos por el llanto.
—¡YA NO LO RESISTO MÁS, TENGO QUE TERMINAR CON ESTO! — exclamó Crazy mientras de entre su manga sacaba un cuchillo, precisamente el mismo cuchillo con el que peleo contra Rune, el cual se encontraba astillado.
—¡YA BASTAAAAAAAA, YA NO QUIERO ESCUCHAR ESTOS LLANTOS!— exclamó Crazy mientras soltaba, una primera tajada con el cuchillo.
El metal frio y oxidado rebana la carne y un inicial chorro de sangre cae al suelo salpicándolo incluso a la inconsciente Applejack. Mientras Crazy seguía gimiendo y acerrando con el cuchillo una y otra vez, mientras la sangre se mesclaba con las lágrimas del rostro de Crazy. Un primer trozo de carne cae al suelo en seco.
Crazy no se detuvo, y apresuradamente prosiguió por el otro lado al seguir escuchando los llantos de la bebé, cortando ferozmente, una y otra vez. Finalmente, los llantos dejan de ser oídos por Crazy, finalmente sentía más tranquilidad.
La oreja izquierda cayó a un lado de la pequeña bebé, que aun yacía llorando delante de Crazy. El dolor y el sufrimiento que le generaban los llantos de la pequeña bebé fueron tales, que ella misma prefirió mutilarse sus propias orejas antes de seguir escuchando. Cuando finalmente dejó de escuchar al bebe, esta se calmó y respiro más tranquilamente. Confundida e intrigada, esta miró con algo de temor a la pequeña bebé, la cual seguía sollozando, pero ya no parecía que gritara.
—Tenía que hacerlo… lo siento— murmuró Crazy mientras comenzaba a sentir los efectos de la falta de sangre por su cabeza. La yegua se desplomó por un instante, casi a raíz del suelo.
Lazuli respiraba con dificultad, y seguía perdiendo grandes cantidades de sangre por las tajadas donde deberían estar sus orejas. Ya a punto de dormirse, esta sintió algo que le llamó la atención. Lentamente, y aun cansada, abrió sus ojos verdes, y vio ante ella a la pequeña bebé, la cual miraba con curiosidad a Lazuli. Tardó un momento en reincorporarse , y finalmente abrió sus ojos completamente.
Es entonces que la bebé le sonríe, cosa que la yegua no comprendía, pero la verdad era que a la bebé le fascinaban los ojos de Lázuli, aquellos relucientes y brillantes ojos verdes que se asemejaban a rubís verdes. Eran unos ojos únicos y relucientes, capases de cautivar a cualquiera. La bebé con curiosidad tocó la nariz de Crazy. Ese simple gesto de curiosidad de la pequeña provocó en Crazy una calidez indescriptible, algo que ella misma no esperaba volver a sentir después de tanto tiempo atrás. Crazy miró a la bebé a los ojos, y la bebé miró los de ella.
La bebé rio, no podía escucharle pero si verle sonreír. La bebé no estaba asustada de ella, no se alteraba con la sangre y mucho menos con las cicatrices que predominaban en su rostro. Ella solo miraba los ojos de Lazuli, quien solo requería de eso.
— ¿Me recuerdas? Yo fui la primera que te vio al nacer — murmuró la yegua con voz temblorosa, y precisamente esa era la respuesta, la pequeña aún no había la olvidado.
Lazuli, aún confundida levanta, a la bebé entre sus cascos. Es entonces que ve en otra dirección, y vio a Applejack inconsciente en el suelo, por el golpe que ella le dio. Tras dar un vistazo a Applejack, vio a la bebé sonriendo.
— ¿Quieres venir conmigo? — preguntó a la bebé, quien solo le seguía sonriedo.
Se comenzó a sentir un fuerte estremecer que sacudió totalmente las rocas. El tiempo se había agotado, la bomba estaba a nada de estallar. Cualquiera en un radio de incluso mayor 100 kilómetros a la redonda podría ser capaz de sentir el estremecer de la tierra por debajo de sus cascos. Pronto de este lugar no quedaría ni el recuerdo.
Pese a aún estar desorientada por la excesiva falta de sangre en su sistema, esta al comprender que no había más tiempo, se levantó, y empezó a correr, mientras que ante la terrestre inconsciente, la tierra se abría y estaba a nada de caer en la oscuridad de la montaña, culminando en el mismísimo infierno.
—no te preocupes… yo cuidare de ti, no permitiré que nada te pase — le dijo Lazuli con cariño a la bebé.
Llevándose a la bebé, la yegua corrió por el túnel apresuradamente, mientras el suelo empezaba a abrirse ante ellas. Esta apenas lograba tener el suficiente tacto para no tropezar con sus propios cascos, mientras el suelo velozmente se desmoronaba y calentaba. La bebé se encontraba muy asustada, y ante el peligro este se hace bolita en el pecho de Lázuli.
— Tengo una muy linda casa – murmuró Lazuli sonriendo – Allí podrás crecer muy feliz. Hay un hermoso jardín y te enseñare a sembrar flores. Te leeré historias antes de dormir, te cantaré canciones de cuna.
Lazuli vio una enorme grieta en el suelo frente a ella; pero, dando un gran salto, la pasó. Al llegar al otro lado, por un momento sintió como sus cansadas patas se iban a tropezar, pero logró mantenerse en pie. Vio a la bebé asustada en sus cascos, y el deseo de protegerla le dio energías.
— Yo seré tu madre — ya faltaba poco para la salida, estuvo a punto de cruzar hacia la luz, podía sentir su propio palpitar. Su respiración se intensifico, sentía como si fuera a cruzar al paraíso – Seremos una familia feliz.
De repente, Lazuli sintió que algo no iba bien, y antes de que pudiera hacer algo más, una fría y larga hoja penetró su pecho.
—…
Crazy no dijo nada, solo miró atónita el acontecimiento, mientras tosía algo de sangre. Mientras la cuchilla la atravesaba y salía de su pecho ferozmente, vio a la bebé, la cual no había sido tocada por el arma. La yegua quedó quieta en ese punto, totalmente impactada, mientras la bebé lloraba, aunque no podía oírla. Todo era un absoluto silencio.
Sintió como la cuchilla era removida, y luego como la bebé le era quitada de sus cascos, tras eso cayo y rodó dentro del túnel, golpeándose contra las rocas en el interior de la cueva, que se estaba derrumbando y siendo consumida por el fuego del infierno. Mientras caía al infierno, Lazuli extendió su casco, en un inútil intento de alcanzar a la bebé, la cual era sujetada por una pegaso celeste de crines rubias. Lazuli vio sorprendida a su atacante, la guardia del rey, Sassaflash quien tenía sobre su lomo a la aun inconsciente Applejack. La tierra se abre y la unicornio cae a la oscuridad eterna de la montaña.
Sin voltear a ver a la rebelde que ataco a la reina, e intentó llevarse a la princesa, Sassaflash salió volando de la cueva, a toda velocidad, mientras esta se derrumbaba detrás de ella.
Fuera de la base rebelde, se encontraban las tropas del rey, pero obviamente eran menos de las que entraron. Forest se encontraba esperando encima de la carroza del rey, mientras Wisdom descansaba dentro de esta. Forest había dado la orden de que debían esperar a Sassaflash, por lo que todos esperaban a que saliera.
Un enorme estruendo se siente, y todos miran en dirección a la montaña, la cual empezaba a sacar ondas naranjas de energía. Forest empezó a asumir lo peor, pero un enorme alivio se sintió al ver a la pegaso salir por un costado de la formación rocosa. La pegaso voló a toda velocidad hacia las tropas del rey. Sassaflash aterrizo lentamente frente a las tropas del rey, respirando rápidamente por lo rápido que había volado dentro y fuera de la base.
— ¡Sassa! — exclamó Forest llegando con su amiga, la cual tenia a la reina inconsiente en su lomo, y a la princesa llorando en sus cascos.
— Esta bien, solo esta inconsciente — dijo Sassaflash con seriedad — Sera mejor llevarla a un medico.
— ¡Traigan una camilla! — exclamó Forest.
Unos guardias llegaron con una camilla, y con cuidado pusieron a Applejack en ella. La reina estaba sucia y herida, pero viva. En esa camilla la llevaron a la carroza real, donde la acostaron junto al rey.
Forest entonces ve a la bebé en los cascos de Sassaflash, y la toma en sus cascos. Con mucho cuidado, Forest empezó a arrullar a la bebé, para que dejara de llorar.
— Tranquila linda, mamá y papá están a salvo — dijo Forest, y sus arrullos empezaron a tranquilizar a la bebé.
Es entonces que una gran cantidad de energía naranja sale del suelo, disparada hacia el cielo. Los presentes vieron que salía de la montaña. Todos vieron asombrados lo que hubiera pasado si se quedaban adentro. Cuando la corriente naranja desapareció, ya no quedaba ni un rastro de la montaña, solo un enorme agujero de gran profundidad.
La base rebelde ya no existía, la reina y la princesa habían sido rescatadas.
Y... pues... no se que decir... cosas pasaron... ¿que les parecio?
Pues... gracias a Parca333 por su ayuda con este capitulo.
Dejen sus pensamientos en los reviews XD
Bye bye.
