XXI

La joven comenzó por usar su cabello para crear un daishô completo. Los juegos con manriki y cadenas, que tanto les gustaban a ella y a su hermano, no servían contra Atou Enma. Pero el miserable, no contento con esperar, atacó de inmediato con una patada voladora.

Tia cruzó sus armas delante de sí, cosa que frenó un poco la patada del chico.

-Te lo advierto. O acabas conmigo pronto, o puede que mueras… -y giró las dos espadas, una en cada mano, produciendo un sonido parecido a un chirrido.

-Ya viste que tus familiares no pudieron conmigo. ¿Por qué debería temer?

-Porque yo… canto mejor que ellos –respondió Tia enigmáticamente.

-¿Qué quiere decir ella con eso? –Aki preguntó.

-Hay dos opciones. O que puede aumentar su nivel de chakra mucho más de lo que pueda hacer él, o… -Hwoarang sintió un escalofrío. –Guarda un as bajo la manga.

-Pues espero que ese as bajo la manga le sirva –Hikaru dijo.

-Y yo espero que no mate al tipo. Ver una muerte en directo no me seduce mucho… -el de Suna respondió para sí mismo.

-Tengo el mal presentimiento de que otros difieren, Hwoarang-kun –Chôsuke dijo.

Enma seguía arremetiendo contra Tia, un brillo psicópata en los ojos. La chica manejaba las dos espadas con destreza, aunque apenas se limitaba a defenderse. Mal que le pesara, el chico era más rápido que ella.

-Parece que para ella es un juego, pero sólo se defiende –Inoko observó. -¿Qué significa esto?

-Que Tia es muy especial –Sensu dijo.

-Pues espero que ella gane –Sora-sensei dijo, acercándose a los chicos.

-¡Hola, Sora-sensei! –Kaede saludó, con una sonrisa.

En la arena, Tia no sólo se defendía muy bien, sino que hasta se burlaba.

-¿No te aburres de hacer cosas inútiles?

Enma no respondió, pero de una patada logró hacer que la chica soltara una de las espadas. Por supuesto, no era mucho, pero él llevaba algo escondido en su calzado: Cuchillas. Entonces Tia soltó la otra espada e hizo crecer sus uñas, como hacía su hermano. Alcanzó al Atou en una pierna, haciéndole una herida superficial.

-Tienes agallas. Tú y la bola de grasa han sido los únicos capaces de herirme… Pero hasta aquí llegas –y usando la punta del aguijón, se hizo una cortadura en un dedo.

-¡Está invocando una criatura! –Shinji exclamó, asombrado.

Ya a nadie sorprendió que Atou Enma hubiese convocado una serpiente.

Tia sintió un escalofrío recorrerle la espalda, pero no dejó que la serpiente la amedrentara. Se quitó la capa y la aventó descuidadamente adonde cayó.

-Haiiro Saimingan!

Enma cerró los ojos, pero ya el tentáculo había llegado a su cerebro.

"Saca ese bicho de la pelea" –retumbó la voz de Tia en su mente.

"No… No lo haré…"

"Vas a perder con serpiente o sin ella. Sácala."

"No lo haré."

Era la primera vez que una mente se le resistía tanto a Tia.

"Me estás haciendo enfadar, y no te conviene. ¡Sácala!"

"No lo haré… Mangekyô Sharingan!"

La chica deshizo el contacto mental, recuperó sus espadas y lanzó una a Enma y otra a la serpiente, sin mediar palabra.

"Tia, si tienes que usar la técnica prohibida de tu clan, úsala, pero no dejes que te gane" –pensó su sensei, Nagendra, lanzando una mirada aviesa al Atou.

-¿Qué pasa? ¿Tienes miedo o qué?

-Así que era eso lo que Elohim no quiso decirnos –Tia dijo, con tono sombrío. –Eres más serpiente de lo que pensaba.

-Algo así… -y usó a su serpiente para intentar aplastarla.

Ella se alejó en un par de saltos. Sus ojos no parecían simplemente rojos, como hasta el momento, sino que parecían arder.

-La tienes tomada con mi familia, ¿eh? Sualtaim, Phoenix, Hiperion… Insultas a un rival digno… Intentas aplastarme… Me has enfadado –gruñó. –Guriikku Moui: Shi no Moui!!

Su chakra se volvió púrpura y Enma comenzó a oír una especie de canto en su mente.

-Ay, madre –Hwoarang susurró. –O este tío se convierte en el segundo superviviente, o vamos a ver una muerte en directo…

Y cerró los ojos. Hikaru vio al de Suna cerrando los ojos y supo que no convenía ver.

Kaede volvió a abrazarse a Iwanori, muerta de miedo, y Sensu creyó conveniente imitar a su primo y cerrar los ojos.

En la arena, Tia seguía rodeada por aquel chakra púrpura, y el Atou puso los ojos en blanco y cayó al suelo.

Jidai abrió los ojos una vez la Testament se calmó, y la declaró vencedora del certamen.

-¿Lo ha matado? –preguntó Inoko con un hilo de voz.

Shinji se acercó con cuidado al Atou, y le buscó pulso en el cuello.

-Sigue vivo. Inconsciente, pero vivo.

-Encima es un honor para él haber sobrevivido –escupió Tia.

-¿No te has pasado un poco? Cuando te dije en el entrenamiento que usaras la Guriikku Moui, me refería al primer nivel, so bruta –Nagendra dijo detrás de ella.

-Tenía demasiada furia acumulada para usar sólo el primer nivel –ella respondió fríamente.

-Sea como sea, Testament Tia, eres la ganadora del torneo de los exámenes chûnin –Naruto dijo.

Ella se inclinó respetuosamente.

-Enhorabuena, Tia –Aglae dijo, con un brillo de complicidad en los ojos.

Gaara sólo asintió con la cabeza.

-Los siguientes genin pasen al frente –Iruka dijo, con una lista en la mano. –Testament Tia, Akimichi Chôsuke, Testament Hiperion, Inuzuka Ryoga, Testament Mors, Hyuga Hikaru, Sabaku no Hwoarang… y Uzumaki Akidzuki.

Tia apoyó la frente en su mano derecha. Si no cayó al suelo, fue porque Nagendra la sostuvo.

-¿Te encuentras bien? –Hiperion preguntó, preocupado.

-Gasté mucho chakra. Es todo.

-Ustedes ocho han demostrado con creces el dominar las cualidades necesarias para liderar sus grupos y mantener la calma. Por ende, ustedes de ahora en adelante ostentarán el rango de chûnin.

Los tres Testament se miraron con expresiones indefinidas: de "es lógico" o de triunfo, quizá de las dos cosas. Hwoarang no pudo reaccionar porque Sensu se le aventó encima para darle la enhorabuena y Ryoga casi se va al suelo de la impresión. Chôsuke sonrió ampliamente, agradablemente sorprendido. Hikaru se veía contenta, pero no actuaba demasiado contenta o muy orgullosa. Sin embargo, la que más sorprendida estaba era ni más ni menos que Akidzuki. No podía creerlo, y Toramaru, que le cayó encima, tuvo que sacarla de su trance con un mordisco.

-¡Sabía que lo lograrías, Aki! –Ryoga dijo, aun cuando todavía no se creía que él mismo fuera chûnin.

-Nunca lo imágine… No lo puedo creer.

-Felicidades, latosa –Shikaji dijo, acercándose a ella y a Hikaru. –Y para ti también, Hikaru.

-Gracias.

-Je, ya cuando me venciste supe que lo lograrías, pero cuando vi cómo luchaste contra Mors… Si no te hubieran hecho chûnin, habría protestado –Hwoarang dijo, poniéndole una mano en el hombro a Hikaru. –Enhorabuena a todos.

-Gracias. Y para ti también. Lástima que Toramaru tenga que ser genin de por vida –Hikaru dijo.

-Miaaaau –el gato dijo, como si nada.

-¿No hay forma de pasar a chûnin sin hacer el examen? –Hiperion preguntó, mirando a Toramaru con la cabeza ladeada como un pajarito.

-Estás completamente chiflado por los bichos –Mors dijo, meneando la cabeza.

-Y hablando de bichos… Voy a ver cómo está el idiota –Hiperion dijo. -¿Me esperan?

-Eh, claro…

-Luego hablan de mí… Eso sí es altura moral –Hwoarang dijo.

-Oigan, ¿no les parece un alivio que ninguno de los Atou haya quedado de chûnin? –Chôsuke dijo.

-Para mí sí… Esas dos alimañas no deberían volver por aquí –Hikaru dijo.

-Estoy de acuerdo –Ryoga dijo.

En esas, Iwanori bajó y cayó sobre los de Konoha que estaban.

-¡Así se hace, chicos! ¡Demostraron que Konohagakure tiene ninjas de verdad!

Kaede llegó detrás y se aventó encima de Chôsuke.

-¡Enhorabuena, chicos!

-Gracias… Lo que me sorprende es que Phoenix no haya quedado de chûnin –Hwoarang dijo para sí mismo.

-Perdí –Phoenix replicó, apareciendo de la nada.

-¡Ah! Casi me matas del susto… Y yo también perdí, ¿y?

-Pueda que los Kage tengan alguna razón en específico –Shifuu dijo, apareciendo.

-Bueno, ¿y si vamos a celebrar? –Hiperion dijo, regresando. –Por cierto, para quien quiera saberlo, Atou Enma sobrevivirá.

-De todos modos tienes más oportunidades, Phoenix-san –Chôsuke agregó.

-Ya –se limitó a decir Phoenix, pero en sus ojos apareció algo que parecía agradecimiento.

-Pues como a todos nos fue bien y hay que celebrar… Los invito al restaurante de mi familia. La casa invita.

-¡Chôsuke!

-¿Qué? Mi padre estaría de acuerdo.

-No se hable más, es de mala educación rechazar una invitación tan amable –Hiperion dijo.

Tia y Mors se miraron, ella negó con la cabeza, él chasqueó la lengua, y los dos pusieron los ojos en blanco.

Llegaron al restaurante, donde sólo una chica estaba limpiando mesas. No había casi clientes debido a que todos habían estado viendo los combates.

-¡Maya-chan! Ramen para muchos… Y dile a mi padre que me lo cobre a mí.

La chica dejó lo que hacía, miró con cuidado a todos y salió corriendo a la cocina.

-Es guapa –comentó Sensu.

-Ya empezamos… -gruñó Sheba.

-Es Maya, una chica que nos ayuda con el local.

-Genial –Shikaji dijo. Pero Toramaru se habia quedado afuera. Sabía que en los restaurantes no estaba permitida la entrada de animales, por lo que seguía afuera.

-¿Miaaaaauuuu…? –dijo, colocando cara del gato con botas.

-Ay, pobrecito… ¿Seguro que no puede entrar con nosotros? –Hiperion dijo, colocando también cara del gato con botas.

-Hombre, digo gato, no te quedes afuera, Toramaru –el Akimichi dijo, tomándolo. –Tú eres la más clara excepción, aparte de los perros de los Inuzuka.

Shiromaru soltó un ladrido de agradecimiento y entró en el restaurante pisándole los talones a Ryoga. Hiperion se quedó mirándolo con cara de sentirse feliz de la vida.

-Hiperion y los animales… -Sualtaim dijo, encogiéndose de hombros.

-Veo que te gustan mucho, Hiperion-kun. ¿Por qué? –Aki preguntó.

-No sé. Nunca me he parado a pensarlo, simplemente, me encantan los animales. Y por suerte, suelo llevarme bien con ellos –y el Testament acarició la cabeza de Shiromaru, que se acercó más a él.

-Para que Toramaru se te acerque así, es porque debes tener buena aura para ellos –Hikaru dijo.

-El día en que Hiperion maltrate a un animal, se acabará el mundo –Dana dijo.

-Pues va a ser por eso que me tienen confianza, ¿no? –el aludido respondió.

-Miau.

-Toramaru lo dijo todo –Iwanori dijo, a lo cual todos se echaron a reír.

Maya llegó con la comida.

-¿Por qué no te quedas de charla con nosotros? –Sensu le ofreció, con una Señora Caída de Ojos de las suyas.

-Ten cuidado, que éste puede ser peligroso -y Sheba le dio una colleja al rubio.

-¡Ey! –se quejó el perjudicado. –No me pegues… -y puso cara de mascota regañada.

Akidzuki y otras personas se echaron a reír. Hasta Toramaru, quien sorprendió a muchos con su risa.

-Nadie me toma en serio… -se quejó Sensu con patetismo.

-Sí te tomamos en serio… Es sólo que sabes hacer reír sin querer –la Uzumaki se excusó.

-Es un don –el rubio de Suna cambió de actitud de inmediato, haciendo reír incluso a Sheba.

-No tienes remedio –Hwoarang dijo, tratando de aguantarse la risa.

-Pues por mi parte, que no lo tenga. Me agrada la gente con sentido del humor.

-Me gusta oír eso… Todo el mundo me toma por un simple payaso… Es terrible –satirizó Sensu.

-Lo que es terrible es que yo tenga que aguantar chicas persiguiéndonos cuando voy con ustedes dos a cualquier lado –bufó Sheba.

-Es peor cuando te persiguen chicas y chicos –Hikaru dijo, agachando la cabeza.

-Es difícil ser un ídolo –Shifuu dijo secamente.

-Sí… Y encima, como paso desapercibido, y tal… -Hwoarang dijo. –Pero bueno, no voy a quejarme.

-A mí no me gusta tener a las chicas detrás. Prefiero tenerlas delante, si están detrás de mí no las veo –Sensu dijo.

"Suena como un mujeriego" –la Uzumaki pensó, mientras Maya y otros camareros llevaban los platos.

-¿Y eso qué? –Tia gruñó, alejándose un poco de él.

-Pues que las chicas son lo más bonito que ha inventado la naturaleza –respondió el de Suna poniendo mirada soñadora. –No intento acercarme a ellas, en serio… Con poder verlas tengo bastante.

-Eso cambia las cosas –Hikaru dijo.

-Cierto. Opino casi igual que tú, Sensu-kun, pero debo admitir que sería capaz de elegir a una sola.

-Vaya, Iwanori… Eso nos sorprende, viniendo del 'chico más guapo de la aldea' –Aki dijo.

-Pues eso tiene mérito. Escoger a una implica renunciar a todas las demás… No he conocido a una chica que pueda hacerme escoger –Sensu dijo.

-Pues habrá que ver… Uno nunca sabe –Chôsuke dijo.

-El Psicólogo de Bolsillo contraataca –Shikaji dijo, con una media sonrisa en la cara.

-Bueno, eso también es verdad. Quizá en el futuro conozca a una chica por la que sí pudiera renunciar a todas las demás. O puede que ya la conozca y empiece a pensar eso más adelante. Pero por el momento, se me hace imposible –Sensu dijo.

-También se me hace imposible a mí que alguien pueda ser chico y chica a la vez, pero Hikaru lo es… -Hwoarang replicó.

-Es chica –Inoko dijo.

-Es chico –Shifuu respondió.

-Perdón, no debí sacar el tema… Es las dos cosas –el gigante de Suna dijo.

-Gracias por responder a eso –la Hyuga dijo, dejando escapar un suspiro de alivio.

-Eh, fue mi culpa, yo empecé.

-Suele pasar. Claro que pasa con ese condenado club de fans… Es desesperante –Shikaji dijo. –Mendokusee…

-Los clubes de fans siempre son pesados –Elohim dijo, dando vueltas a los palillos con su mano izquierda.

-No me digas… -gruñó Tia.

-Mejor cambiemos de tema o Hikaru-san se deprimirá –Iwanori dijo.

-Y Tia romperá algo –Hiperion añadió. –En fin… ¿Les gusta la música?

-Más que la música en sí, me gusta bailar –Ryoga respondió.

-Me encanta la música –Hikaru dijo, y no era para menos: Su padre tocaba guitarra.

-Soy más fan de canciones que de artistas –Aki dijo.

-A mí me gusta todo –Hiperion dijo. –Pero lastimosamente, no sé tocar ningún instrumento. El único de nosotros que sabe es Elohim, que es genial con la guitarra.

-¡Ey! ¡Y yo qué! –se picó Hwoarang.

-Oh, cierto. Tú y la guitarra eléctrica. Y encima tienes pelo de headbanger.

-Pues oí a alguien cantar –Shifuu dijo, aludiendo a Sheba.

-Hikaru toca guitarra. Lo aprende de su padre –Shikaji dijo.

-¿Tu padre toca guitarra? Mi madre también –Hwoarang dijo a Hikaru.

-Yo también oí a alguien cantar –Kaede dijo, dando un codazo a su hermano. -¿Eh? Es sorprendente.

-Seguro habrá sido Toramaru. Como al fin y al cabo es gato… -Shikaji agregó.

-No sé de qué hablas, Kaede.

-Bah, si no te ofendes no es divertido. ¿Y a quién oíste cantar?

Shifuu no respondió.

-Seguramente no quiere decirle a nadie. No lo obligues, Kaede-chan –Chôsuke dijo casualmente.

-Ah, vale. Guárdate tu secreto, egoísta –la Aburame fingió ofenderse.

-Me alegro de no vivir con ustedes dos… Son peores que mis hermanos –Inoko dijo.

-Ni hablar de las madres…

-Ya sabemos por lo que pasas, Shikaji. Al menos Akidzuki tiene suerte.

-Ni tanto.

-Yo también, mi madre es la bomba –Hwoarang dijo.

-De hecho, los tres lo son –Sensu corrigió.

-Claro que otra persona que tiene suerte es Hikaru. Esa familia que tiene es tremendamente unida.

-Y eso es porque no has oído las historias que cuentan las amigas de mi madre –la Hyuga dijo.

-¿Qué historias? –se interesó Sensu. –Cuenta, cuenta… Si son anécdotas raras, tiene que ser genial…

-Hay cosas que es mejor no saber –Shifuu dijo, dejando escapar un suspiro de exasperación.

-¿Por qué? A mí me gustan las anécdotas raras… -el rubio de Suna respondió.

-Anécdotas más raras que las nuestras, seguro que no hay –se rió Dana. –Porque algunos dicen cada locura… Somos una familia muy rara.

-Es porque nuestras madres son un caos total –Shikaji dijo. –Hikaru tuvo suerte de tener a la menos problemática. En cambio, a mí y a mi hermano nos tocó la peor.

-Como si mi madre fuera un ángel –Shifuu se quejó también.

-Claro… tú te quejas de ella y de mí a la vez –Kaede dijo.

-Pues tengo razones para ello.

-Me dirás que nos metemos mucho en tu vida…

-Aquí vamos otra vez… -Iwanori dijo, con cara de "y esto es casi todos los días", mientras los mellizos Aburame comenzaban a discutir.

-Menos mal que los mantenemos separados… -Ryoga dijo, mirando al techo como pidiéndole paciencia.

-Nunca mejor dicho –Hikaru dijo.

-Más que hermanos, parecen un matrimonio… -Elohim dijo, sonriendo malvadamente.

Eso hizo que todos se echaran a reír excepto los mellizos, que para variar miraron mal a los otros, aunque no se les veían los ojos.

-Cierren el pico –dijeron a la vez.

Lo bueno fue que no continuaron su discusión.

-Nunca falla… -Elohim dijo.

-Pues toca admitir que esa artimaña es efectiva –Shikaji dijo.

-Si alguien sabe de artimañas aquí, ése es Elohim –Sualtaim dijo, mientras dibujaba quién sabe qué.

-Aquí el experto es el flojo de Shikaji, aunque he visto a cierto Toramaru hacer unas buenas –Aki dijo.

Hiperion miró a Toramaru con admiración.

-Este gato es genial.

-Miaaaau –el ninbyou dijo, avergonzado.

-¡Hiperion haciendo amigos! –Tia dijo. –Lástima que no te entiendas con la mayoría de ellos.

-Sí que me entiendo –su hermano replicó, por sorpresa.

-Miaaau.

-Toramaru dice que lo importante es que haya empatía –Aki dijo.

-¿Cómo es que le entiendes? –Chôsuke preguntó.

-Llámalo empatía, o amistad… El caso es que le entiendo perfectamente.

-¿En serio? ¿Y te pasa con más animales? –Hiperion preguntó, con tono esperanzado.

-No lo sé. Toramaru ha sido la única mascota que he tenido.

-Oh.

-Yo entiendo a Shiromaru –Ryoga acotó.

-Sí, pero yo es que siempre consigo hablar con los animales si se me antoja, sin importar si son mis mascotas, si los había visto antes o lo que sea –Hiperion dijo. –Y me siento más raro de lo que ya soy, aunque no me importa.

-Me parece una cualidad interesante –la chica de las pecas, Maya, dijo. –A veces quisiera saber qué piensan o dicen los animales, pero como ven, no tengo cualidades de nada más que para cocinar.

-Bueno…Seguro que hay muchas cosas que no has intentado. No creo que tengas cualidades sólo para cocinar –Hiperion respondió. –Con todo el respeto que me merece, porque yo no sé ni hervir agua sin que se me pegue…

-Eh, de todos modos Maya-chan es feliz así, cocinando. La conozco de hace tiempo, y prefiere cocinar a pelear. Por eso ella no es ninja, pero su teriyaki es de morirse –Chôsuke dijo.

-Pues estupendo… La vida se trata de eso, de ser lo más feliz que se pueda. Y coincido contigo, la comida es buenísima –Hiperion dijo.

La pecosilla se sonrojó, antes de regresar a la cocina. Elohim volvió a poner su sonrisa malvada. Aunque como no se le veía la mitad de la cara, sólo se sabía por la expresión de malicia al cubo de sus ojos.

-Je. Chôsuke. El psicólogo de bolsillo y amigo incondicional de Konohagakure con un dedo extra para contar sus amigos –Shikaji dijo, pues tal como su padre y el del aludido, era gran amigo del Akimichi.

-Y seguro le faltan dedos para contarlos –Tia comentó. –Me sentó fatal que ese idiota de Atou Enma te insultara, la verdad.

-Je, gracias por la preocupación, pero he aprendido que uno no debe ponerle atención a esas cosas. Admito que me enojó que me echara en cara mi sobrepeso, pero sé manejarlo. No como mi padre.

-Bueno, a mí me ofendió y eso colaboró en la Guriikku Moui, es lo bueno de ese jutsu, que no hace falta tener la cabeza fría para ejecutarlo.

-A mí me dio mucho miedo ver eso –Aki dijo. Toramaru maulló, afirmando su miedo.

-Más aún cuando antes que él, sólo una persona había sobrevivido a la Shi no Moui –Hwoarang dijo en voz baja. –Mi abuelo materno, concretamente.

-Cieeeeelos.

-La verdad es que me alegra que él haya sido el que estuvo más cerca de morir. Le está bien empleado por haber intentado matar a todos sus rivales –Mors dijo.

Sensu carraspeó indignado, y el Testament lo miró con cara de chiste y le guiñó un ojo.

-A mí me sorprendió que Hikaru y Mors-kun hubiesen empatado. Por un momento pensé que tú ganarías, Mors-kun –Iwanori dijo.

-Yo lo pensé desde el principio hasta que tuve que pasar al judo –Mors dijo. –Pero como no soy precisamente Hwoarang…

-Y a mí también me ganó… -apuntó Hwoarang.

-Sí, nos gana a todos en taijutsu –completó Mors.

-No es para tanto… -la Hyuga dijo, avergonzada. –Pasa que así somos en mi familia. Claro que las danzas sí son mías.

-¿Y son sólo esas tres? –Aki preguntó.

-No. Son cinco. La cuarta es la Fuyu no Mangetsu (Luna llena de invierno), y la última todavía no tiene nombre. No se me ha ocurrido, pero al menos me alegro de no haber tenido que usarlas.

-Y yo también –Hwoarang dijo. –Algo me dice que me habría dolido…

-Es mejor no pensar en ello. Pueda que sean las armas secretas de Hikaru. Tan secretas como su género –Iwanori agregó.

-Pues hala. Saquemos otro tema. ¿Nadie tiene algún secreto que sí pueda o quiera contar? –Sensu preguntó.

-Si se puede o se quiere contar, no es un secreto… ¿no? –observó Sheba.

-Yo no –Hikaru dijo.

-Eh, yo tampoco –Aki dijo.

-No –Phoenix añadió, fulminando con la mirada al responsable de la pregunta.

El pobre Sensu tembló un poco y trató de esconderse al lado de Hwoarang.

-Bueno, bueno…

Aki se echó a reír.

-Bueno, creo que me esperan en casa. Seguramente mi madre y Naruyoshi deben estar ansiosos por saber qué pasó, porque mi padre llegará tarde, seguramente.

-Yo también me voy. Espero noticias de mi madre –Elohim dijo. –Aunque no hace falta que me acompañen –añadió para sus primos.

-No digas tonterías, claro que te acompañamos –Sualtaim respondió.

-Son como uña y carne –Chôsuke notó.

-Yo también me voy. Mi padre debe estar ansioso.

Así, todos fueron despidiéndose y dirigiéndose a sus casas o a los lugares donde se estaban quedando. Los Testament tuvieron que esperar por Hiperion, que quiso despedirse de Maya también.

-Lo que yo decía… -Elohim comentó, aunque no había dicho nada.

-En fin. ¡Nos vemos! –y la Uzumaki salió corriendo, con Toramaru siguiéndole.