Disclaimer: Esta historia no es mía y pertenece a Kira Renge; la versión original es del anime y manga de Fairy Tail, y yo he pedido permiso para adaptarla a Bleach. Los personajes de Bleach tampoco me pertenecen solo a su respectivo creador: Tite Kubo.

Gracias a todos por leer esta adaptación :D


Capítulo 19

No estás confundido, solo eres un idiota.

Renji miraba a la peli negra dormida en su cama, la de él, sentía una ligera punzada de dolor al ver las marcas de lágrimas sobre sus mejillas y unas cuantas murmuraciones las cuales eran "Hisana, Byakuya y Ichigo". Unas enormes ganas de golpear al dichoso peli naranja lo invadieron, si, el sentía gran admiración por el Kurosaki, el cual era mundialmente conocido por sus hazañas juveniles en diversos deportes y tan bien por ser el único heredero de la fortuna Kurosaki, cosa que de por si al chico no le importaba, no podía entender que con semejante mujer estuviera viendo "a la del vecino". Que importaba si la otra era su ex que volvía a él sin dejar de amarlo y que nunca ha podido olvidar ¡Que importaba! Él era el esposo de Rukia, la cual ahora tenía certeza que volvería a llamar Rukia Kuchiki y no Señora Kurosaki, sabía que ella no se quedaría por mucho tiempo tranquila y sabia porque lo decía. Recordó la petición de la chica de un minuto a otro. Saco su celular y comenzó a tipiar un número.

— ¿Si? ¿Hablo con el aeropuerto de Karakura? —Él chico sonrió y comenzó—- Quiero pedir dos boletos hacia Italia… Roma para ser más específicos. ¿Qué para cuando los quiero? Pues…

—Los más pronto posible, espero que hoy—escuchó una vos desde la cama

—Ru… espero un segundo señorita—tras decir eso tapo con su mano el auricular para que la muchacha no escuchara—. ¿Segura? No crees que sea precipitado hoy mismo.

—Solo quiero volver a casa—se escondió entre las sabanas.

—Bien…—quitó su mano—. Para hoy… ¿A las nueve? Me parece bien-asintió-Muchas gracias, adiós.

Renji dejó el celular a un lado y se sentó en el borde de la cama. Quito las sabanas esperando ver nuevamente un rostro lleno de lágrimas, más solo la vio con una mirada decidida y triste al mismo tiempo. Acerco con cuidado su mano y acaricio con cariño las hebras azabaches de su amiga… como le dolía eso.

—El vuelo sale en tres horas—la miro con cariño—. ¿Iras por algunas cosas?

— ¿Y ver la cara de ese idiota? No, Gracias—gruñó molesta y dolida—. Me voy con lo puesto… gracias a dios que antes me cambie de ropa antes de hablar con los señores Kurosaki.

—Pero tu ropa esta mojada—se sonrojó levemente—. Ahora estas usando una de mis playeras.

—Ya se secara—lo miro—. Gracias Renji, lo siento-

— ¿Por qué? —la miró con confusión

—Porque solo llevas como tres días en Kurosaki y volverás a Italia—trató de esconderse sin éxito ya que el pelirrojo la abrazo cariñosamente

—No te preocupes, además solo vine para verte—le susurró—. Donde vayas, si puedo ser de ayuda iré contigo.

—Gracias—sollozó abrazándolo con fuerza—. Te quiero mucho… eres mi mejor amigo-

—Yo también te quiero.

Él Abarai sonrió con algo de tristeza, si solo la chica supiera que el "Te quiero" de ambos era tan diferente, pero no importaba ahora, se concentraría en ella, solo ella. Él seria su fuerza, no la dejaría nunca sola… si era posible trataría de hacer que olvidara al estúpido de Ichigo y fijarse… ante aquel pensamiento se sonrojo levemente, no, él no era de los que se aprovechaba de una chica con el corazón roto, pero estamos hablando de Rukia, la Rukia que ha amado por tantos años. Suspiro y se alejó solo para percatarse de que la chica está dormida en sus brazos. La miro con cariño y la recostó en la cama depositando un dulce beso en la frente de su querida chica.

—Descansa, te despierto en unas dos horas—y diciendo eso se retiró del cuarto

La chica se removió en la cama y una pequeña sonrisa surco sus labios, un murmuro salió de sus labios que se pudo entenderse con gran claridad, el cual al decirlo denotaba tanto amor y anhelo.

—Ichigo…


El Kurosaki se encontraba en la escuela aun, no se atrevía a irse a su casa, temía ver el rostro de Rukia. Sabía que la había lastimado… ¡Dios! Tanto que había deseado besarla y ver una sonrisa solo dedicada a él y entonces va y lo arruinaba en grande. Cuando salió de la biblioteca tras Rukia ni siquiera reparo en mirar a Riruka, sinceramente lo le intereso en lo más mínimo lo que ella pudiera sentir y ni volvió para hablar con ella, Rukia invadía su mente y solo ella. Miro la ventana la ventana fijándose como la lluvia caía sin parar, eran las seis de la tarde y él no tenía las fuerzas para irse. Se sentía confundido, enfermo ¡Enfermo de sí mismo! Está completamente asqueado… no podía comprender sus sentimientos ¿Dónde quedo el supuesto amor verdadero que le profesaba a la pelinegra? Se rio ante eso, era un completo inepto… su suerte en el amor es tan buena como su expediente escolar.

—Maldita sea-

No sabía qué hacer, necesitaba urgentemente un consejo. No podía ir con alguna de las chicas ya que el solo hecho de hablar sobre eso con ellas era firmar su testamente de muerte, agradecía realmente a Senna de no haber abierto la boca con las demás, pudo notar que los que estaban al tanto del asunto era la implicadas-Rukia y Riruka-, los amiguitos de infancia-Yumichika y Renji- y por supuesto ellos –Ichigo y Senna. Aunque tenía el presentimiento que los chicos sospechaban algo, pues eso podría explicar la manera en que casi mataban con la mirada a Riruka

— ¿Con quién puedo hablar?-

Tras pensarlo unos largos minutos se decidió por el cual no lo molería-tanto-a golpes al enterarse. Enarco una ceja algo indeciso ante su decisión, no estaba del todo seguro, pero era hora de hablar con alguien.

Tocó con insistencia el timbre del departamento hasta que por fin oyó como un "Ya voy por un demonio" dentro de la morada. La puerta se abrió dejando ver a un muy malhumorado chico que miraba a su "querido invitado" con unas tremendas ganas de matarlo, lo había despertado.

— ¿Qué demonios quieres Kurosaki? —gruñó con gran molestia.

—Hablar—respondió con simpleza el intruso metiéndose a la casa

— ¡Oye!... demonios, siempre eres igual—lo siguió con la mirada hasta que este se sentó en un sofá del departamento—. Eres peor que un grano en el culo, Kurosaki.

—Pues tú no eres una bendición—contratacó pero con increíble seriedad

Ishida lo miro bastante confundido, si no le estuviera pasado nada al peli naranja estaba seguro que se hubiese levantado y golpeado por haberle insultado, pero no lo hiso solo se quedó sentado, respondiéndole con calma y jugueteando-como si fueran la cosa más interesante del mundo-con su flequillo. Camino hacia él y se sentó frente suyo, el Kurosaki ni siquiera se inmuto al tener una penetrante mirada sobre el aún seguía sumergido en sus pensamientos.

—Bien… ¿a qué se debe que vengas? Normalmente no lo haces—se cruzó de brazos tenía el ligero presentimiento que se acercaba una tormenta

—Tienes razón—dejo de juguetear y lo miro—. Tengo que… no, quiero pedirte un consejo.

— ¿De qué? —se inclinó hacia delante curioso.

—Riruka

Al oír ese nombre se inclinó hacia atrás lanzando blasfemias hacia la persona en cuestión, no tenía ganas de oír hablar de esa persona, cada vez que se le nombraba algo malo pasaba.

—No tengo ganas de saber…-

—No empieces—lo cortó—. Rukia… ella me vio besar a Riruka y…

Un fuerte golpe en su mejilla lo lanzo hacia atrás. Abrió sus ojos solo para toparse con un Ishida lo miraba con ganas de arrancarle la piel y desfigurarle todo lo que se llamaba cara. Suspiro, era imposible no zafarse de un golpe. Se levantó e intento por todos los medios que no lo golpeara de nuevo. Luego de intentarlo procedió a contarle todas las cosas que habían pasado desde la fiesta, se notaba que en cada palabra la paciencia de Uryuu caía, pero era de admirar como podía aguantar no romperle la cara al canalla frente él. Al terminar el chico bajo su mirada triste.

—No entiendo mis sentimientos, estoy muy confundido.

El silencio en el cuarto se hizo eminente. Esperando una respuesta el peli naranja alzó su mirada solo para toparse de que Ishida ya no estaba frente a él, miro hacia todos lados buscando sin éxito. Se apoyó en el respaldo del sillón cuando la puerta de uno de los cuartos se abrió dejando ver al muchacho que volvió a sentarse frente a él.

—No tenías que irte—lo miró con molestia—. No había terminado.

—Lo hiciste, solo que te quedaste cayado mucho tempo.

— ¿Qué tienes allí? —miró un papel… no, una foto en la mano de Ishida.

—La solución a tus problemas—le sonrió—. Ahora antes de mostrártela te diré… No estás confundido, solo eres un tremendo idiota.

— ¿Perdón? —dijo indignado.

—Perdonado—se burló—. Pero bueno… lo que te mostrare algo que le prometí a Masaki-san que no te enseñaría o diría, yo lo escuche por accidente-

— ¿a mi madre?-

—Sí, no es que fuera importante, pero dijo que no era necesario que lo supieras—miró con cariño la foto-porque no quería que eso no dejara que tus verdaderos sentimientos aparecieran, que los confundieras-se la acerco—. Como recordatorio me dio una de las fotografías que tenía, es una copia de la original que ella tiene-

Ichigo un tanto confundido recibió la fotografía, sus ojos se abrieron enormemente al verla. En ella aparecían sus padres y… la hermana de Rukia. Una pequeña sonrisa apareció en sus labios al ver en los brazos de cada mujer a su respectivo hijo y hermana menor, detrás de estas a sus maridos. Nunca antes había visto esa foto, no sabía que había conocido antes a Rukia, su madre había mencionado que desde hace muchos años que no había visto a los Kuchiki por ello jamás pensó que en su vida él y la pelinegra se hubiesen conocido.

¿Qué tenía que ver eso con su problema? Decir que no le hacía feliz saber que conocía desde antes a la pelinegra.

—Sabes un pequeño detalle… Masaki-san me conto que Riruka se parece mucho a Rukia—miró hacia otro lado

— ¿Qué?-

—Eso, que se parecen. Agresivas, amables, gustos, se parecen un montón… solo que Rukia es más…-llevo su mano a su mentón—. ¿Real? No, no es eso… es… como explicarlo—lo miro—. Lo que realmente necesitas, eso es a ella-

El Kurosaki parpadeo un par de veces tratando de asimilar la información que le daban y no encontrarla completamente ridícula. Estaba muy confundido ahora ¿Qué quería decir que eran parecidas? Ishida al ver la cara de confusión del peli naranja no pudo evitar soltar una carcajada, se le hacía realmente divertido verlo así. No quería decirle nada, pues quería que se diera cuenta por sí mismo de que Riruka solo había sido algo un reemplazo inconsciente de la niña que conoció de crio.

—No entiendo.

—Pues reafirmo mi teoría de que eres un gran idiota—suspiro con cansancio—. Trata de pensarlo un poco, si querías reemplazar en algún minuto a Riruka ¿Por qué no escogiste a Senna? ¿Por qué Rukia?-

—Yo…—pero ninguna palabra salía de su boca

—Otra cosa ¿Qué harías si ella te dice que tiene novio? —lo miró esperando ver algún cambio en su semblante

Se quedó completamente callado. Por alguna razón al pensarlo no le molestaba incluso se sentía feliz por ella. Pensaba que le gustaba, que aun la amaba, pero no se molestaba, no se ponía celoso en lo más mínimo.

—Y ¿Qué harías si esa fuera Rukia con un novio? —y por fin encontró el cambio

El peli naranja apretó sus puños y su mandíbula se tensó ante eso. Lanzo un gruñido de molestia ante la sola idea de que ella estuviera con alguien más, que otra persona la abrazara y besara… que otro fuera el que recibiera aquellas palabras que el tanto anhelaba.

—Si con esto aún no tienes tu respuesta, no sé qué hacer contigo—se levantó—.Me voy a dormir, puedes usar la habitación de huéspedes si quieres-

El Kurosaki vio como Ishida entraba a su cuarto, se rasco la cabeza con frustración y luego miro el reloj en su muñeca eran diez para las ocho de la noche, suspiro y fue al cuarto de huéspedes.

La habitación estaba completamente ordenada y las sabanas estaban limpias "Ishida" pensó el Kurosaki ya que se sabía era bastante meticuloso en ese aspecto. Se dejó caer en la cama poniendo sus brazos tras su cabeza mirando el techo. Tenía tantas cosas para pensar, pero no hallaba por dónde empezar.

—Lucy…—susurró y un recuerdo lo golpeó.

—Demonios ¿Dónde está la biblioteca? —se quejó un bella peli negra caminando inquieta por los pasillos

—Está en el otro lado de la escuela—le dijo una voz tras ella

—Gracias—se giró sorprendiéndose de quien era—. ¿Kurosaki?

-Tu eres la enana— sonrió.

—Sí, pero mi nombre es Rukia Kuchiki no ese que dijiste—se rio algo sonrojada.

—Lo siento—se disculpó—. Nos vemos.

— ¡Suerte en el juego! —le gritó la antes de irse por el camino que él le indico

Ichigo se paró de golpe y una sonrisa apareció en sus labios, había sido la primera vez que hablaba con ella desde que ella comenzó a asistir a la academia. Alzo su puño victorioso y corrió a la cancha de básquet donde tendría un partido contra otra escuela, daría su mayor esfuerzo después de todo Rukia le había deseado suerte.

—Ganare por ti Lucy.

—Y al final gane—sonrió sonrojado—. Estaba totalmente emocionado ese día y más cuando te vi observar el juego.

Si, desde que había comenzado a tener aquellos sentimientos por Rukia cada vez que veía que ella lo observaba jugar se lucia hasta el punto que sus amigos se burlaban y más cuando fallaba, también todos y cada una de sus victorias él se las dedicaba a ella "Porque la amo" sonrió.

—Yo…-rio divertido—. Jamás me esforcé en impresionar a Riruka, ni una sola vez-

Era realmente estúpido pensar en eso. Parecía que su nombre debería cambiar a "Estúpido Kurosaki" ya que realmente era un estúpido en todo el sentido de la palabra. Su corazón le decía tantas cosas y su mente con recuerdos distorsionaban lo que supuestamente sentía, bien, Riruka había sido su primer amor, su primera novia, su primera chica… sus primeras veces, pero Rukia era diferente, jamás rogo por un beso de ella ni siquiera había pasado por su mente robárselos ni una sola vez, sin embargo, si hablábamos de Rukia él sí lo hacía, rio entre dientes al recordar la primera vez que le robo un beso cuando dormía y no fue cuando se casaron, el comenzó a robárselos mucho antes… ella era tan única.

"Demonio, estúpida Matsumoto ¿Cómo quiere que busque el jodido balón sí parece que lo lanzo al otro lado del mundo?" alegaba mentalmente el chico peli naranja caminando por la academia. Miro hacia todos lados y no podía hallar el estúpido balón. Derrotado se le ocurrió revisar por el jardín en donde se encontraban los hermosos arboles de sakura de la academia, era temporada así que estaban a flor todos ellos.

Camino a paso lento, le encantaban aquellos árboles, lo hacían sentir realmente bien. Sus ojos viajaron al enorme árbol de sakura que se encontraba en una pequeña colina, sonrió al ver el balón justo a su lado. Corrió hasta llegar donde estaba, pero se quedó estático al ver un… "ángel"

La joven Kuchiki dormía apoyada en el tronco con una ligera sonrisa y un disimilado sonrojo en sus mejillas. Los pétalos de las flores estaban esparcidos sobre ella dando un toque inocente y tierno. Miró las manos de la chica las cuales las tenía en su regazo y bajo de estas un cuaderno y un lápiz "se quedó dormida pensando en sus cosas" rio el chico. Sin poder evitarlo acerco su mano colocando un mechón de cabello de la chica tras su oreja, la chica se removió murmurando cosas inentendibles que le saco una sonrisa y sus sonrojo aumento.

—Tan bella—susurró.

Apoyo su mano en el tronco del árbol y se acercó al rostro de la chica lentamente, se acercaba sin dejar de mirarla, disfrutando de lo cerca que veía su rostro. A pocos centímetros se detuvo dudoso de lo que estaba a punto de hacer, pero ¿Cuándo tendría otra oportunidad? Y con eso en mente se apodero de los labios de la chica, un sencillo beso, un mero roso que causo tantas emociones que él jamás había sentido. Se alejó de ella y la miro mientras un sonrojo aparecía en sus mejillas, rio al ver lo que había ello, beso la mejilla de la chica percibiendo un delicioso aroma a vainilla, tomo el balón y se largó de allí con una gran sonrisa de satisfacción.

—Soy un pervertido—soltó una sonora carcajada—. Rukia… ella es mi mundo, que idiota soy al lastimarla.

Su sonrisa desapareció transformándose en una mueca de tristeza, no podía reprocharle si esta deja de hablarle… no, no podía permitir eso, no podía perderla, haría lo que estuviera a su alcance para volver a tenerla a su lado. Se incorporó de la cama decidido… tenía que solucionar todo de una vez por todas, tenía que cortar definitivamente con su pasado y pensar en su futuro en lo que realmente deseaba y amaba… tenía que terminar definitivamente con Riruka. Miro su celular viendo la hora ocho y cuarenta y cinco de la noche, chasqueo la lengua y saco unos audífonos para escuchar alguna de sus canciones para ver si se le subía el ánimo, mas solo encontró una canción que lo toco hasta el fondo de su corazón… una canción que le decía lo que sentía por su amada rubia. "Senna estuviste metida en mi teléfono" pensó algo molesto, pero sonría

Si solo ella supiera por todo el martirio mental que él estaba pasando en este momento lo más seguro era que se preocuparía y también reiría, después de tanto pensar Ichigo no es una combinación muy… compatible que digamos.

Era cierto, lo más probable era que la su adorada esposa estuviera pensando tantas cosas de él, se le partía el corazón del solo hecho de pensar que ella podría estar llorando por su culpa. Era un imbécil. Pero realmente sin Rukia a su lado… era algo impensable.

Le gustaba esa parte de la canción, pero no estaba tan seguro de que ella podría volver… él tendría que jugárselas por ella y no al revés, si la quería devuelta tendría que hacer algo pronto.

Jamás podría haber alguien capaz de remplazarla y eso tenía que dejárselo claro no solo a su amada sino a su ex también, si, su relación fue bonita y emociónate, pero era una relación más de niños que empezaban a conocer lo que era ser una pareja, en cambio con Rukia era diferente, las emociones que sentía por ella no solo lo emocionaban sino también le daban calma, sentía que con ella podía tener algo más que una relación de novios, con Rukia podía proyectarse… podía pensar en formar una familia… Lucy lo hacía crecer.

Como decía la canción, aunque él no había hecho nada, él tendría que hacerle ver que había cambiado, que ella era la única para él. Riruka es el pasado un agradable pasado, pero pasado al fin de cuentas y ella… era su presente y futuro. Tenía que demostrarle también los buenos momentos juntos.

Sonrió, realmente las personas no aprender hasta que cometen errores tan doloroso y su error fue no haber escuchado bien a su corazón el cual no latía y le decía que debía acercarse a Riruka, le decía que tuviera precaución que no era amor lo que sentía sino cariño y que sobre todo que podría lastimar a alguien que si amaba, sabía que pedir perdón no era una de sus opciones más favorables ya que ella no podría escuchar o no le creería al final ¿perdón de qué? Si ellos no habían empezado una relación… aun. Pero no podía estar sin ella la necesitaba.

Tenía que demostrarle que había reflexionado, que había notado su error que la amaba. Él lo daría todo por ella… ella era su vida al fin de cuentas.

Rukia… sin ella el mundo no tenía sentido, a su lado era feliz, siempre era feliz a pesar de que solían discutir, él era inmensamente feliz… sin ella todo estaba perdido.

—Te entre a mi lado Rukia—sonrió decidido.

Se acercó a la ventana mirando las estrellas, no iba a dejarla ir tan fácilmente. Ella no, a ella jamás la perdería. Con eso en mente se giró sobre sus talones y se recostó en la cama, hablaría con ella mañana y también con Riruka. Era el momento de cambiar las cosas antes de que se complicaran… tenía que hacer que todo volviera a la normalidad.

Pero lo que no sabía el joven Kurosaki era que hacer que todo fuera como antes, esta vez no se solucionaría con un simple lo siento, esta vez las cosas no serían tan simples como para solucionarse con una simple platica… hay errores que al final se pagan caros.


En el aeropuerto de Karakura.

"Seños y señoras pasajeros, el vuelo con destino a Italia partirá en breve, por favor abrochen sus cinturones. Cualquier duda por favor díganme, absténganse de levantarse cuando el avión comience a moverse" decía la azafata por medio de un micrófono a los pasajeros

Rukia se abrocho el cinturón y apoyo su cabeza cerrando sus ojos dejando escapar un largo suspiro. No le dijo a nadie sobre su decisión, se sentía mal por eso, pero si lo mencionaba no la dejarían irse y… no quería verlo, además quería ver a Nii-sama… bueno la tumba de él.

— ¿Lista? —le preguntó el pelirrojo sentándose a su lado

—Si…—respondió abriendo sus ojos para mirarlo—. ¿Le entregaste mi carta y el sobre a Kaien-dono?-

—Sí y… está furioso—hizo una mueca—dijo que iría en dos días a Roma para estar contigo-

—Ya veo—sonrió—. Pero no importa si no viene, contigo me basta.

Ante eso el chico no pudo evitar no sonrojarse, sonrió y acaricio el cabello de su amiga. Era ahora o nunca… tenía que decirle sus sentimientos a Rukia.

—Rukia yo…-pero fue interrumpido ya que el avión comenzó a moverse

La peli negra sin prestarle atención se giró en dirección de la ventana, la miro con tristeza y de sus labios un pequeño susurro salió.

—Adiós Ichigo—una silenciosa lagrima callo sin que nadie lo notara—. Adiós para siempre.


Al día siguiente el Kurosaki se encamino a su mansión con una radiante sonrisa. Hoy era el día que arreglaría todas las cosas. Al llegar le pregunto al Mayordomo donde estaba Rukia, pero solo negó diciéndole que no sabía, que anoche no había llegado a dormir. Sorprendido, el chico bajo su mirada con tristeza pensando que la chica debió haber pasado la noche con alguna de las chicas.

—Ichigo-oni-chan, mamá y papá te esperan en su oficina—le dijo Yuzu bajando junto a Karin.

—Dicen que es urgente—agregó Karin.

—Vale—asintió

Al entrar a la oficina se sorprendió al ver a su padre sentado serio en la silla y a su madre sentada en la mesa junto a él igual de seria, ambos adultos posaron su mira sobre el chico. Isshin se recargo en la silla lanzándole a su hijo unos papeles y una carta.

—Eres un idiota—lo miró molesto

—Cariño, no le digas así—la mujer se bajó de la mesa y tomo los papeles del suelo entregándole primero la carta a su hijo—. No sabíamos lo que había pasado, si lo hubiéramos sabido no se lo habríamos dicho-

— ¿Por qué tuvo que volver? Debió haberse quedado lejos—gruñó con molestia—. Y ahora pasa esto-

— ¿De qué hablan? —preguntó confundido el chico

Masaki lo miro con ojos fríos que lo hicieron estremecer—Byakuya está muerto.

— ¿Qué? —abrió sus ojos sorprendido-E-eso no es posible, R-Rukia ¿Dónde está? ¿Lo sabe?-

—Bien que lo sabe—Le dijo Isshin todavía molesto—. Lo único malo, es que le dijimos cuando ustedes dos… ¡Mierda!-

—Ustedes lo sa…-

—Kaien nos lo dijo—le informó su madre—. Esta mañana nos lo dijo, también nos dio esto, es de Rukia-chan para ti-

— ¿Kaien? —miró los papeles

—Sí y está molesto—frunció el ceño ligeramente—. Me dijo que se lo conto un chico… ¿Renji? Creo, el amigo de Rukia-chan—suspiro—. Si lo hubiéramos sabido, no, si lo hubiéremos notado no habríamos dicho nada aun… su corazón no estaba listo.

— ¿Dónde está? —Preguntó con temor—. ¿Dónde está Rukia?-

-Ichigo…-

El peli naranja miró los papales y la carta, sus ojos se agrandaron al ver lo que ponía uno de los papeles y más lo que decía la nota adherida a este, negó varias veces, eso no podía ser cierto, Rukia no podría hacer eso, Rukia jamás haría esto. Masaki negó y miro con tristeza el papel que sostenía su hijo con manos temblorosas.

—Ichigo…—bajo su mirada—. Rukia se ha ido… del país.

—No—retrocedió—. Es una broma, ella no se puede ir, ella no me entregaría esta basura—le extendió el papel en el rostro a su madre—. ¡Ella me prometió que esto no sería así, hicimos un pacto!

— ¡Natsu! —Golpeó las manos de su hijo haciendo que botara los papeles-¡Asúmelo! Esto es lo que pasa, Rukia-chan ya lo decidió, crees que no sabía que los habíamos obligado a esto—lo agarro de la camisa—. No sabes la ilusión que me daba que todo en lo vuestro fuera sobre ruedas… pero no, no se le puede forzar al amor-

—P-Pero fue una promesa… ella dijo que esto sería hasta el final—sus ojos se nublaron de lágrimas—. Yo la amo, no puedo hacerlo… tengo que decírselo-

—Hijo—lo soltó—. Ya es tarde—miró los papeles y los tomo—. Ya perdiste tu oportunidad—le puso en el pecho los papeles—. Natsu este es el final-

—No.

—Hijo por favor—la voz de la mujer tembló—. Hazlo.

—No.

—Que lo hagas.

—No quiero.

—Por dios Ichigo

—No

—Firma los papales de divorcio Ichigo—gritó estallando en lágrimas

EL chico cayó al suelo mirando los papeles con lágrimas en los ojos… miro la nota adhesiva en los papeles de divorcio y por fin las lágrimas rodaron.

"Este es el fin del camino, es hora de empezar de nuevo, se feliz, fírmalos… eres Libre. Rukia Kuchiki"

Realmente esto era ¿El final?...