Capitulo 21: La aparición del zorro
— ¿Qué haces aquí? —preguntaba la reina atónita al borde del horror.
—Vine a reclamar el derecho que me pertenece como padre. —se acerca firmemente al escritorio y de apoya contra el acercándose amenazadoramente a la reina.
—No sé de qué este hablando. Mis hijos no tienen padre. —le responde la monarca secamente.
—No me salga con el cuento de qué sus hijos fueron concebidos por sus poderes y la alineación de los planetas, no soy un ignorante para creerme esos disparates. —le dice con arrogancia.
—Mis hijos no son de su incumbencia, hágame el favor de retirarse o llamaré a los guardias.
—QUIERO VER A MIS HIJOS.
— ¿¡Y con qué derecho?! Un padre de verdad velaría por sus hijos, los educa con amor, les brinda su apoyo, se preocupa por su familia y siempre está para ella; y no un depravado que se aprovecha de una mujer indefensa, doble cara, aprovechado...— dice lo más firme que puede y hace un gran esfuerzo por no sacar a flote sus emociones, sentía un inmenso coraje.
—Tienen mi sangre, ¿No?
—El amor se gana, no se fuerza simplemente por tener lazos de sangre, un padre es el que cría, no el que engendra.
Ante esas palabras Hans no supo que responderle. Así que tuvo que sacar un haz bajo la manga.
—Claro, yo no estuve presente en las vidas de los hijos porque no tenía idea de su existencia, ¿y qué me dice de usted? Usted, SU MAJESTAD, los tiene expuestos al peligro, al tenerlos al alcance de esa peligrosa bestia.
— ¿Bestia?
—Ese peligroso oso que anda suelto en el palacio.
—Mi mascota Taiga no es un peligro, es un animal muy bien portado y noble que nunca dañaría a mis niños, y de hecho los protege.
— ¿!Y qué me dice de esto!? —y se levanta la manga de la camisa mostrando la gran cicatriz que le había dejado la osa después de morder lo. —¿!Y esto?! — y le enseña la pantorrilla con el arañazo. —Si esa alimaña le puede hacer esto a un adulto aun siendo un cachorro, imagínese lo que puede ser capaz de hacerle a unos niños cuando esa bestia crezca.
— Por alguna razón debió haber sido, ¡Aquí la única bestia aquí eres tú! Por haber asaltado sexualmente a una mujer inconsciente, por engañarnos, engañar a mi hermana y casi asesinarme, así que ¡Largo de aquí o llamaré a los guardias!
Entonces abrieron la puerta y ahí estaba Anna cargando a ambos mellizos sin tener la menor idea de lo que estaba pasando.
—Oye Elsa disculpa la molestia pero Andy y Ally tenían ha... — ¿!Hans!? ¿!Como!? ¿¡Cuándo?! ¿¡Qué!?
—Anna, llévate a los niños—decía Elsa tratando de no lucir nerviosa para no alterar a los pequeños.
—Dame al menos una oportunidad para estar con ellos, por favor. —le súplica mirándola a los ojos.
Elsa lo miro y notó que sus palabras eran sinceras, en su mirada no había esa arrogancia que tenía hace unos momentos, y que al menos mostraba un poco de interés por los niños.
—Bien, tendrás un momento con ellos, solo un momento —le dice fríamente la platinada al pelirrojo.
—Muchas gracias, Elsa. —le agradece Hans.
—Reina Elsa para ti. —le responde con un tono frío al pelirrojo.
—Si no le molesta, Su Majestad, me daría un momento a solas con mis hijos.
—Si así lo desea.
—Pero Elsa...
—No tienes que preocuparte Anna, que estarán vigilados.
Y enseguida entraron un par de guardias al salón y una empleada del palacio que para ser específicos se trataba de Roma que era la se encontraba cerca Anna le entregó a regañadientes sus sobrinos para que pudieran convivir solo un momento con su padre.
La morena le entregó a Hans a Anders para que pudiera cargarlo, Hans se sentía inmensamente feliz de volver a cargar a su hijo, sentía una calidez que no sentía hace mucho tiempo, el calor del amor de la familia.
—Hola Andy, soy tu papá ¿me recuerdas? Je, sé que me veo bastante diferente de la primera vez que nos conocimos, pero así es en realidad como me veo jeje, por cierto te traje un regalo. —y le da un pequeño caballo de peluche que Andy acepta gustoso y lo empieza a morder. —Parece que te gustó mi regalo, te quiero, hijo, te amo. —y acaricia su cabeza.
Le entrega el niño a la joven morena, se sentía intimidado por las severas miradas de los guardias, trató de ignorarlas. Pero cuando trato de cargar a Aline, ni siquiera tuvo un segundo cargándola cuando está estalló en llanto.
— ¿Ves qué pasa ahí adentro?— le pregunta Anna a su hermana. La pelirroja tenía la oreja contra la puerta mientras que la rubia estaba viendo a través del cerrojo de la puerta. Le aterraba que Hans estuviera en contacto con los niños.
—Parece que le está dando a Andy un regalo.
¿Y si tiene algo malo ese regalo?, ¿Por qué lo dejaste verlos? Yo que tú lo hubiera sacado de patitas de regreso a las Islas.
—Lo vi en su mirada, tiene un sincero interés por Anders y Aline, pero que no se haga ilusiones, que es la primera y última vez que lo dejo acercarse a mis retoños.
—Ufff, menos mal. Es más de lo que merece ese desgraciado. —suspira aliviada.
—Aline, está llorando.
Y la monarca abre de golpe la puerta.
—Creo que ya fue suficiente. —le dice la reina con firmeza al ex-príncipe.
La niña no paraba de llorar, así que Roma le quita a Hans el bebé de los brazos.
—Disculpe, no cualquiera puede cargar a la niña Aline sin que llore. —le dice la joven a Hans. Roma le entrega ambos mellizos a la reina.
La niña en contacto de su madre se había calmado un poco, y Andy también porque los llantos de sus hermanas provocaron que él también se alterarán. Elsa se los da a Anna.
—Anna, retírate y mantéenlos a salvo. — le ordenó la platinada a sus hermana y está salió disparada de la sala.
—Esta fue la primera y única vez que los verás. Ahora le ordeno que se retire de mi morada y regrese de donde vino.
— ¿! QUÉ?! ¡No puedes hacerme esto! ¡Son mis hijos! —Golpea una pared— ¡Tengo derecho a verlos!
— ¡También tiene derecho a guardar silencio!
—Me niego, no me puedes hacer que desaparezca de la vida de mis hijos.
—Di que antes te permití verlos, hoy fui bastante flexible. Si no te retiras por las buenas, te irás por las malas.
E invocó una enorme bola de nieve que poco a poco se fue transformando en un monstruo con enormes colmillos y cubierto por púas de hielo, y de un bocado se tragó a Hans haciéndolo su prisionero en su interior entre los barrotes de hielo que tenía de dientes la creatura. Y se lo llevó hasta el muelle encima de una embarcación.
—Escóltenlo de regreso a las Islas del Sur, es una orden de la reina. —hablo el monstruo con una rasposa voz a pesar de que sus colmillos estaban cerrados. Terminó de dar la orden y se derritió dejando al pelirrojo empapado.
Y los guardias que se encontraban allí obedecieron las órdenes del mensajero de la reina tomaron bruscamente a Hans y lo arrojaron como trapo viejo a un camarote en mal estado.
—Tranquilízate Elsa. Ya pasó todo.
—Es que no puedo creer que Hans estuvo bajo el mismo techo que nosotras tanto tiempo, y haya descubierto la existencia de Andy y Aline.
—Debió haber sido esa mujerzuela de la brigadier de Villeneuve, de seguro debió soltado el chisme a las Islas del Sur, y tal vez Hans se sintió con derechos sobre Andy y Ally y el rey de las Islas lo mando para reclamar sus derechos o peor reclamar la custodia, hacer una alianza... —dice dramáticamente la princesa.
—Ni Dios lo quiera, no voy a permitir que me separen de mis niños, después de todo lo que he pasado.
—Sabía que esa francesa no tenía buenas intenciones, actuaba muy sospechoso, además se vestía como tremenda cualquiera, ¡el escote de su vestido iba a explotar! A puesto que esa piruja ha de tener amantes a montones, ya sea como es la vida de los militares, ya me la imagino, intimando con los generales, coroneles, tenientes y soldados de bajo rango haciéndoles fe...
—Anna no hables de esa manera en frente de Andy y Alny.
—Creí que le diríamos de cariño Ally.
—Me gusta más como suena Alny.
—Espero que Hans ya no vuelva a aparecer en nuestras vidas. Ya no quiero saber de su existencia.
Elsa miraba con cariño los delicados rostros de sus pequeños retoños, no iba permitir que nada malo les pasara, los protegería incluso de las garras de su padre biológico, solo esperaba ya no volver a encontrárselo en su vida y dejar los amargos recuerdos atrás en el pasado.
Pararon algunos días de tranquilidad. Sin saber nada de Hans, Elsa solo le informó al rey de las Islas del Sur sobre la conducta de su hijo, omitiendo obviamente el detalle de que el pelirrojo vino a ver a sus hijos. Pero la paz no duró mucho ya que se le informó a la reina de que el barco en el que escoltaban al ex-príncipe había sido sorprendido por una tormenta, el navío termino naufragando, gran parte de la tripulación resultó herida, por fortuna no hubo muertos, pero se reportó que Hans había desaparecido en el naufragio y eso intranquilizo a la monarca.
—Su Majestad, en el navío en el transportamos al ex-príncipe Hans sufrió un siniestro, atravesamos una tormenta eléctrica y uno de rayo incendió la embarcación, la mayoría de la tripulación terminó herida, pero por fortuna no hubo muertos, sin embargo el ex-príncipe desapareció, perdimos su rastro Reina Elsa. — le reportaba el capitán.
—Gracias por la información capitán, informaré a las Islas sobre el asunto. Manden un equipo de búsqueda.
Se retira el capitán dejando solas a la reina y a la princesa.
—Cuando dije que quería que Hans no volviera a aparecer en nuestras vidas, no me refería a esto. Lo quería lejos de nosotras no muerto. — comenta seria la princesa.
—No está muerto, solo está desaparecido. Y eso es lo que me preocupa. Podría estar en cualquier lado. —dice preocupada, le daba miedo lo que podía pasar, temía, lo que Hans era capaz de hacer con tal de estar con sus hijos. No lo permitiría. —Aumentaré la vigilancia en todos los rincones del castillo y sus alrededores.
Esas noches sin luna, un cielo ébano sin estrellas, donde cualquier objeto animado podría ser una sombra, y las sombras, ya no eran sombras, la oscuridad absoluta reinaba el lugar y le causaba pesadillas a la reina de Arendelle, atormentándola con sus dolorosas recuerdos del pasado, ya después de ser sorprendida por tantas pesadillas, la platinada dejo de despertarse gritando, la misma pesadilla, que resultó ser un recuerdo terminó siendo un mal sueño y aún seguía en los brazos de Morfeo.
En la densa penumbra sólo había una pequeña vela que siempre se encontraba encendida en la mesa de leche de la reina para darle consuelo en la noche y convencerla de que cada día de su vida no es un sueño y ahora es libre, e iluminaba la estancia, como una insignificante chispa que trataba derretir un glaciar y era el único testigo de una sombra que entró sigilosamente a la alcoba y se acercaba a la cuna en donde dormían los príncipes de la nieve soñando con los angelitos.
La silueta observó a los niños, a la tenue luz de la vela no podía ver diferencia entre los infantes, y acercó una mano hacia ellos para acariciarles sus caritas de durazno. Uno de los bebés se movió un poco pero todavía seguía durmiendo.
La sombra procedió a sacar a una de las criaturas de la cuna y tenerla entre sus brazos para luego desaparecer con ella entre la lobreguez.
...
Esta vez no me tarde en actualizar, la próxima semana estaré pasando por periodo de exámenes, espero pasar todas mis materia en primera.
En respuesta a Guest: bueno ahora ya llegue con un capitulo nuevo, y bueno ¿Qué te pareció?
Los dejare en suspenso, pueden sacar sus propias conclusiones amigos.
Nos leeremos pronto!
