Buenas, aquí la segunda parte de la new saga "Ladron vs Pretendiente". El próximo será el ultimo de esta mini saga XD.
DISCLAIMER: dc Y mk SON PROPIEDAD DE gOSHO aOYAMA
Capítulo 21: Ladrón vs Pretendiente: el Ring.
Las clases comenzaron hace cinco minutos pero eso no le preocupa a Sora, se niega a salir del baño de mujeres, no quiere alejarse de la seguridad que le produce las pequeñas cuatro paredes que la encierran con un váter. Está tan avergonzada que no se atreve a soportar otro par de ojos observándola.
¿Pero qué estupidez ha ocasionado? Debió regalarle a Akuma una paliza para que no la moleste más. ¡No involucrar a Kid! ¡Ni mucho menos convertirse en la celebridad del momento en la televisión japonesa!
—¿Sora? — Haine golpea su puerta. —Se que estas ahí. Abre.
—Estoy cagando, no molestes.
—No hay nadie más. Puedes salir.
Sora acepta resignada. Sabe que no puede con Haine. Abre su pequeña puerta de seguridad contra el mundo y enfrenta a su amiga cara a cara.
—Ya sé que metí la pata.
—¿Por qué lo has hecho?
—Entre en pánico. Creía que si Akuma supiera que Kid ya me había derrotado, pensaría que es un rival imposible y se rendiría conmigo… al cambio termine consiguiendo un show de payasos y futura humillación nivel Dios.
—¿Y por eso mentiste?
—No mentí, de verdad Kid me derroto.
—¿Cuándo?
—En mi cumpleaños.
A Haine le extraña verla ruborizada de aquel suceso. ¿Es vergüenza de ser derrotada?
—Eso no cuenta, recuerda que tropezaste con un charco. Él no te derribó, sólo evitó que mueras de una caída muy fea. Fue una pelea indeterminada.
—Créeme, él gano. —Gruñe frustrada por el recuerdo del beso que se tapa la cara con las dos manos, y así conseguir bajar el nivel de rubor. —He armado una catástrofe, ¿No?
—Debiste de haberlo lanzado de la ventana con una patada.
—¡¿Cómo dices?!
Yatto anda comiendo solo en la hora del almuerzo. Una cosa es que lo obliguen a ir a primaria, pero convivir con críos ya es otra cosa. No importa si esta metiendo a sus hermanitos en el mismo saco, siguen siendo críos.
Estaba terminando de comer cuando Kyouya lo llamó y la noticia lo ha tomado desprevenido que se le cae el bento en la otra mano y terminó desparramado en el suelo.
¿Kaito Kid en un duelo por el amor de Sora?
O el mundo se volvio loco o Kid es ciego con su gusto en las mujeres.
—Un tal Akuma lo ha desafiado. Quiere casarse con Suzuki.
Otro ciego más.
Esperen. ¿Qué?
—¿Es un idiota que se apareció en Paris?
—Sí. ¿Estabas ahí?
—Aja. Lo recuerdo, es un capullo adinerado. —Habla mientras se revuelve el pelo de frustración. —No lo entiendo. ¿Por qué Sora no le rompió la cara? Se hubiera ahorrado toda esta tontería.
—Bueno, Akuma ha dejado evidencia de su fuerza al derrotar diez agentes del FBI. —Comenta Kyouya. —Quizás le dio miedo.
—¡Idiota! —Yatto tiene una cara de pocos amigos. —No subestimes a Sora por ser una millonaria malcriada y con un nivel de narcisismo igual al de un agujero negro… es la hija de Kyogoku Makoto después de todo.
—¡Onichan! —Yatto reconoce la voz de su hermana. —¡Baja de ese árbol!
El susodicho se despide de Kyouya, quedando por verse después. Agacha la mirada para ver a Akemi echando chispas de rabia digna de una niña de siete años.
—¡Onichan! —Repite al no obtener respuesta. —¡Baja de ahí o yo misma subo Shinta!
—¡No me llames por mi nombre real o te pueden oír! —Reprocha molesto. —Y usas falda, te pueden ver los calzones.
—¿Y? No es como si usara los de mamá o algo así.
El detective encogido maldice la imprudencia de su hermanita y se baja del árbol en un salto. Como Shinta, puede caer sin problema de pie. Pero como Yatto, no puede mantener el equilibrio y termina con el trasero enterrado en la arena.
—Auch… como odio este cuerpo…
—¿Cuándo pensabas recoger la basura?—Señalando el almuerzo caído.
—No actúes como si fueras mi mamá.
—Pues no contamines el ambiente.
¿Ahora que ha vuelto a ser un crío, su hermana menor cree que debe tratarlo como si ella fuese la mayor aquí? ¡Pues no!
—Akemi, sigo siendo el mayor. Más respeto. —Se queja mientras limpia el desastre. — ¿Por qué me buscas?
—Porque andas solo.
Yatto suspira. Ya debió imaginarse que algo así pasaría. Ni cuando era niño le gustaba estar rodeada de sus compañeros pero eso no entendió Sora, ella creía que se le podía pegar como un chicle sólo porque sus madres eran amigas, ni mucho menos Haine lo entendió cuando llegó de Estados Unidos. Al final terminó formando un grupo de detectives con ellas. Pero ahora él no piensa estar con críos. Tendrá otra vez el cuerpo de uno pero no la mente.
—¿Qué voy a hacer con niños? ¿Debatir el mejor episodio de Kamen Yaiba? ¿De lo complicado que es restar con reservas?
—No te puedes pasar tu vida como Yatto apartado del mundo hasta que vuelvas a ser Shinta.
—¿Por qué no?
—Estar solo tanto tiempo te hará triste, pasaras recordando a cada instante que ya no eres un adolescente hasta que llegue el momento que te deprimas… ¡¿Qué hago si tengo que ir a visitarte en un manicomio?!
Su hermano mayor se sorprende mucho de sus palabras. Si no se cuenta su último comentario, no se puede creer que Akemi haya dicho algo tan sabio para su edad. ¿De verdad tiene siete años?
¿Pero qué está pensando? Si a su edad incluso fue detrás de una homicida psicópata amante de rituales con Haine.
Sonríe, llamando la atención de la niña. Es curioso, es la primera vez que ve a su madre en Akemi.
—De acuerdo, de acuerdo… tú ganas.
Con el deseo de la sangre, Sora derrumba a cinco hombres con cinta negra en tres segundos.
Los estudiantes de la academia estaban aterrados de la rabia y mirada asesina de Sora y también curiosos de saber si es por el anuncio que se dio en la televisión. No se para de hablar de ello y eso está colmando a la chica que no tiene más remedio que quitarse la frustración golpeando a los demás como si fueran sus juguetes para torturar.
Makoto contempla a su hija más en su papel de sensei que papel de padre. Como todos, él también ha visto la noticia y con Sonoko. Su esposa, como no, se emocionó tanto y hablo con Ran por celular de lo feliz que es ante el hecho que Kid se va a aparecer para pelear por el amor de su hija y lo muy orgullosa que está. Él, en cambio, después de pensar en cometer homicidio doble como todo padre protector, se estuvo preguntando por qué su hija no ha resuelto el anuncio ella misma como otras veces en el pasado. Si lo hubiese hecho, ahora mismo no estaría torturando y matando a sus estudiantes.
Debería ir él a buscar ese Akuma y hacerlo volver de dónde salió. Pero su esposa e hija no lo dejarían. Sora porque de seguro no quiere que la trate como una niña. Y Sonoko de seguro porque no quiere perderse la oportunidad de tener a Kid en la familia.
—Sora. —Consigue la atención de la susodicha. —Ve a dar una vuelta alrededor o terminaras matando a todos.
Traducción: Ve a aclarar la mente.
Sora sale aun echando chispas pero sabe que su padre tiene razón. Recibe los rayos del sol como una caricia y lleva los brazos al cielo para estirarse.
Incluso Shinta le retó. Le envío un mensaje de texto para decirle lo estúpida que ha sido. ¿Cómo se ha enterado si se encuentra en otro continente? Ella quiso recriminarle, que no tiene derecho a sermonear si ni siquiera está presente y que sigue resentida con él por haberse mandado a cambiar. Pero… ¿De qué va a servir si sabe que Shinta tiene razón? No ha usado la cabeza (ni los puños) y ahora va a salir en las noticias de cotilleos y revistas adolescentes. Está mancillando al equipo KUTOSU y el apellido Suzuki (independiente de lo que piense su madre).
No se ha dado cuenta del tiempo ni que de seguro ha dado más de cien vueltas. No toma conciencia del mundo real hasta que escucha su nombre. Apoyado en la cerca que separa el patio trasero con el terreno vecino está sentado Kai, sonriendo como siempre y con una paleta de helado en la mano.
La cerca mide más de cinco metros y el chico ha podido escalarla sin problema y sentarse en el borde a pesar de una mano ocupada con el helado. Por eso la adolescente está sorprendida.
—¿Cómo un hombre como tú ha podido subirse? —Sospechosa.
—Ya te lo dije: mucho deporte en mi vieja escuela.
—Aja. —Alza una ceja, sin creerle. —Existe algo que se llama puerta.
—Interesante… lo tendré en cuenta.
— ¿Y qué haces aquí?
—Pues has estado muy mal luego de aquel pomposo haya causado problemas en la escuela, así que me preocupe y decidí venir a verte.
Las mejillas de Sora se tiñen ha rojo vivo sin poder evitarlo. Es el primero que no la ha retado y se ha preocupado por ella. Por ella. Y no por Haine. ¿Pueden culparla por su comportamiento?
—Estoy bien.
—No has sonado convencida.
—Quizás porque no lo es… o porque es asunto mío.
Kai vuelve a sonreír y da un salto sin preocuparle la distancia. Sora mira el salto en cámara lenta por la sorpresa, porque ese movimiento, esa caída elegante… no le hace ver a Kai, sino a…
¡No! ¡Impósible Sora! Solo a sido producto de tu imaginación.
—Bueno, no tienes que seguir preocupándote.
— ¿Por qué?
—¿No es obvio? Kaito Kid te va a ayudar.
¿Eh? ¿Kai de verdad creía eso? Otra vez mira al cielo y otra vez siente rabia.
—No seas tonto, él no vendrá. —Se cruza de brazos. —Soy una estúpida por invocarlo. Y cuando no aparezca, voy a quedar como una abandonada en todo el país. Seré un hazmerreír.
Para su asombro, Kai apoya la mano libre sobre su cabeza para llamar su atención. Le sonríe.
Sora se sonroja y lo odia por eso. No es momento de actuar como una tonta colegiala enamorada. Pero Kai le quita el razonamiento y eso no es justo.
—Escúchame bien Suzuki Sora: Kaito Kid se va a aparecer. Te lo prometo.
Si le sigue hablando con ese tono de voz, no le sorprendería aceptar cualquier cosa que le pida. ¿Es un efecto genético? ¿Su padre será igual? No quiere averiguarlo.
—Es un ladrón. ¿Cómo puedes estar seguro de que irá?
—Es el código de magos: Nunca hay que dejar a una dama hermosa en peligro.
¿Por qué se siente mejor con oírlo? Es tan ridículo que tiene vergüenza de sí misma. Pero igual lo agradece después de haber pasado un día de mierda.
—Casi eres el hombre perfecto para mí. —Y sonríe luego de horas de no hacerlo.
—¿Casi? ¿En qué falle?
—No eres más fuerte que yo.
Hay mucho ruido en la residencia Kuroba cuando Anko llega a causa de su madre hablando por altavoz con su abuela Chikage. Su padre también deja su aportación pero sin dejar de mirar la televisión.
En el sillón individual está Kai viendo a su familia con ojos acusadores. Parece que él también recibió aquel escándalo como bienvenida.
—Mi Kai-chan es igualito a mi Kaito. —Se escucha la voz alegre de Chikage como si estuviera presente y no en otro continente.
—Me preocupaba mucho eso pero al menos ha sacado lo escaso de bueno también. — Admite Aoko.
Anko se echa a reír por las caras de los dos hombres Kuroba.
—¡No puedo perderme esto! —Reprocha la abuela totalmente afligida. —¡Tomaré ahora mismo un avión a Japón!
—¡¿Qué?! —Exclamaron padre e hijo.
—¡¿La abuela viene?! —Preguntaron las gemelas pequeñas desde la cocina. Se escuchan emocionadas.
—Te esperamos con los brazos abiertos. —Promete Anko bastante divertida de cómo siguen los acontecimientos.
Sip. Toda una Kuroba.
—Esto es una pesadilla. —Murmuró Kai frotándose la cara con las dos manos. —Mátenme. Quiero morir.
—¿Quieres dejar a tu princesa en manos de ese creído? — Le pregunta su hermana, burlona y tirándole la oreja despacio.
Kai la ve con una expresión que claramente se traduce como te voy a matar.
—¡Eso! ¡Los ladrones tienen que ir a salvar a la princesa! — Se quejan las niñas. —¡Como en los cuentos!
¿Qué clase de cuentos infantiles escuchan los niños Kuroba? Pues eso es otra historia.
—No me interesa, sé que Sora puede matarlo si quiere… ¡Pero no voy a dejar que ese pomposo se salga con la suya ni me etiquete de cobarde!
Lo jura con fuego en los ojos y los puños alzados que se parece mucho a su padre cuando andaba picado o celoso… o ambos.
Aoko y Chikage se echan a reír.
—Kai-chan es graciosamente adorable.—Dice la abuela.
—Igualito a Kaito, ¿No?—Dice Aoko.
—Oye bonita, yo no soy así. —Reprocha el hombre de la casa.
Chikage se despide para preparar su equipaje y cuelga.
—Da lo mejor de ti… onisamaaaaa. —Canturrea Anko mientras le da palmaditas en la espalda. —Te estaré apoyando en las gradas.
—¿Girl no ira? —Pregunta Mitsuki.
—¿Qué pasará si Kai-onisan pierde? Debes estar ahí para recoger los pedazos. —Argumenta Shiharu.
—¡Sí! O sabrán su identidad.
—Gracias ustedes dos por su apoyo. —Kai las ve con malos ojos.
—¿Paso algo Anko?—Su madre la ve curiosa. Es extraño que vaya ella y no Kaito Girl.
—Es que… Kyouya me ha invitado a ir con él al evento. —Admite con sus mejillas rojas.
Sus espectadores la contemplan sorprendidos.
¡Una cita!
—¡¿Tienes una cita?!—Dice las tres mujeres muy emocionadas.
—¡Cancela!—Dijeron los dos hombres.
—¡No!—Se quejan las otras.
Anko se pone nerviosa y le sale una gota en la frente.
—¡Mi princesa no irá a ninguna parte con el hijo del pomposo!
—¡Pero papá!
—¡No quiero al pomposo de pariente!
Aoko le da un fuerte manotazo en la nuca para callarlo y estamparlo en el sofá.
—Si no te golpeo con la escoba es sólo porque estás enfermo. Asi que a callar.
Las gemelas menores aplauden por la gran fuerza de su madre.
—Ahora….— Aoko toma el rol de señora de la casa y líder de los Kuroba ahora que le ganó a su marido… otra vez. —Anko, claro que puedes ir con Kyouya. —Sonríe tan dulcemente que es imposible de creer que tiene fuerza descomunal. —Diviértanse mucho.
—¿Y quien va a cuidar la espalda de Kai-onisan? —Pregunta Shiharu.
—¡Que no voy a perder!
—No te preocupes cariño que tu mamá tiene una idea.
… ¿Huh?
—¿Qué idea?—Pregunta su marido, saliendo del aturdimiento.
Aoko sonríe ampliamente.
Y el día llegó.
Le gustaría mucho fingir que está enferma y permanecer por el resto de su vida metida en las sabanas de su cama pero no quiere actuar igual que una cobarde, así que Sora se presenta lo más digna posible.
el grupo son invitados V.I.P., así que les asignaron un balcón. ¿Por qué hay un balcón en un gimnasio de boxeo? Cosas de ricos. Los pequeños están también ahí, ocupaban el lado izquierdo del balcón y demasiado cerca del borde para no perderse nada.. excepto Yatto, él más se preguntaba si de verdad se va a aparecer y lo humillante que será para su amiga millonaria su ausencia. Los adolescentes ocupan el lado derecho, sentados en sillas de cuero ya que al ser altos no necesitan estar de pie.
Y una vez más, Yatto maldice el tener que ser un niño de nuevo.
En el centro del gimnasio se encuentra el ring de boxeo y es rodeado por la audiencia y un equipo noticiero que fueron a cubrir la noticia. Akuma se encuentra en el ring, conversando con sus guardias de seguridad para mantener el control de las fans del ladrón y la policía que rodea el lugar cuando éste llegue.
—Será un idiota pero tu pretendiente sabe como preparar un escenario. — Comenta Anko como si no fuera importante el asunto pero es obvio que se anda burlando. Kyouya se encuentra sentado a su lado.
—Calla… ¿Y dónde está Kai?
—Está indispuesto.
—¿Indispuesto?
—Le ha dado diarrea. — Comenta Shiharu.
—Se ha encerrado en el baño desde las siete. — Explica Mitsuki.
—Tuvimos que ocupar el de nuestros padres.
Kyouya se echa a reír exactamente igual a su padre. — Me hubiese gustado ver su cara.
—No seas malo hermanos. — Le pide Kaho.
Se ha convertido en una tradición que los hombres Kuroba y Hakuba sean rivales.
—Parece que va a empezar.
Haine y Sora pegan un sobresalto. Entre ellas está una señora preciosa de cabello corto, oscuro y tonos violeta y ojos castaños. Viste un vestido blanco y le cuelga en el hombro derecho una cartera amarillo claro, mismo color de sus zapatos.
—¡Quién es usted? — Dijeron las amigas.
—¡Abuela, llegaste! — Exclamaron las Kuroba.
—¡¿Abuela?! — Exclamaron todos los presentes, menos los hermanos Hakuba debido a que ellos les son normal que las abuelas luzcan jóvenes.
—Lo sé, no represento mi edad. — Apenada, Chikage lleva las manos a sus ruborizadas mejillas. — Lamento llegar tarde pero mi avión se retraso y tuve que venir directo aquí o me perdería el show. — Señala su maleta. — ¿Y mi nieto?
—Diarrea. — Dijeron sus nietas.
—Pobrecito. — Pero sonríe con malicia.
—Tienen una abuela clásica. — Dijo Akemi a sus compañeras gemelas.
—Deberíamos incluir a los nuestros y a los de Conan-kun a un concurso.
—Nosotros ganamos. — Comenta Conan. — Si incluimos a la abuela bruja de Kaho, igual Haine y yo ganamos.
Las luces se apagan, ocasionando la algarrabia de la gente. Es la señal que falta un minuto. El corazón de Sora se detiene un segundo por miedo. Los pequeños le tapan la vista a Yatto ya que se apoderan de todo el barandal que rodea el balcón. Se queja en la mente por su corta altura y al segundo siguiente siente como lo alzan a los aires.
Es Haine. Lo agarró por debajo de los brazos y lo sienta en sus piernas. Su cara arde de vergüenza al tener un acercamiento de sus senos y labios, que le sonríe inocentemente.
Esto jamás lo debe saber el tío Shinichi.
Si Haine averigua que soy yo, me va a exprimir el cráneo.
—¿Así ves mejor Yatto-kun?
—S-sí… — Se esfuerza por concentrarse en el escenario y no en los suaves senos tocando su nuca. — Gracias.
—De seguro ve muy bien. — Comenta Anko maliciosa.
—Tiene el mejor asiento, de eso no hay duda. — Kyouya se une al juego.
Los dos se echan a reír, cómplices de una broma secreta que sólo los Hattori conocen. Yatto los mira con ojos asesinos, incapaz de poder decir algo delante de Haine y Sora.
Haine va turnando su mirada en Yatto y Kyouya con Anko, sin comprender lo que sucede.
—¡Va a anunciar el conteo! — Anuncia Malik.
Todos se concentran en el ring gracias a los focos que iluminan el ring para darle emoción.
—¡Cinco! — Gritan algunos.
—¡Cuatro! — Siguen algunos.
—¡Tres!
—¡Dos!
—¡Uno! — Grita Akuma en el centro del ring y con un micrófono.
Nunca dejamos a una mujer hermosa en peligro.
Sora recuerda las palabras optimistas de su amigo y sonríe agradecida y resignada.
Gracias Kai por tus palabras optimistas pero está claro que…
Humo blanco sale de los cuatro postes que forman el ring, interrumpiendo los pensamientos de Sora y dejando a la audiencia en silencio. Kaito Kid y Kaito Girl hacen aparición en los postes que están detrás de Akuma. Yatto y Haine quedaron atónicos de comprobar que el ladrón haya llegado para pelear por Sora. la detective millonaria, en cambio, no puede quitar los ojos sobre Kid, incrédula.
Ha venido. Ha venido. Ha venido. Ha venido. Se repite constantemente en su cabeza, sin darse cuenta que empieza a ruborizarse y sus ojos se iluminan de esperanza.
—¡Kya! — Chikage se vuelve a sonrojar, esta vez como digna fan. — Kid está tan guapo como lo recuerdo.
—¿Ves Sora? Kid de verdad iba a venir. — Le dijo Anko, sonriendo al pillarla en ese estado.
—Y ha venido con Girl. — Comenta Kyouya extrañamente sorprendido de verla.
El público al fin sale de su aturdimiento y gritan felices el nombre del ladrón. ¡Kid! ¡!Kid! ¡Kid! Cada vez se oye más fuerte. También se oye ¡Girl! ¡Girl! ¡Girl! Los periodistas tratan de hacerse oír mientras les habla a las cámaras. También andan sacando fotos y alzaron sus pancartas muy emocionados.
—Kid es geniaaaaaal. — Exclama Shiharu, alentando a su hermano mayor sin que la audiencia lo sepa. — ¿No, Kaho-chan?
—¿Eh? Pues… sí, la verdad es que se ve que es bastante popular. — Dice apenada, sin atreverse a decir algo que ofenda a su amiga o a su hermano, quien es un detective que lucha contra los malos. Y Kid es malo.
—¡Hum! — Conan pone cara de pocos amigos.
—¡Ah! Pero no hay que olvidar que es un ladrón. Una mala persona.
—¡No importa! ¡No le quita lo genial que es! — Confiesa la menor de los Hattori.
—Oye. — Dijeron Yatto y Genji al mismo tiempo.
—¡Girl también es genial! — Exclama Mitsuki. No hay que ignorar la otra mitad de su hermana.
—¡Eso! ¡Girl también es genial! — Exclama Anko con el puño alzado. — ¡Hay que apoyar a las mujeres!
Kaito Girl alza los brazos y palmas, pidiendo en silencio a la gente que se calle. Como un hechizo, le obedecen y la mujer ladrona apunta a Kid, quien se encuentra a su derecha. Kaito Kid tose para preparar la voz y se quita el sombrero.
—¡Ladies and Gentleman! — Saluda y las palomas salen de su sombrero.
La gente vuelve a volverse loca de emoción, aplaudiendo y mirando las palomas volar por el lugar hasta irse por las ventanas.
Sora sigue en aturdimiento. De verdad el ladrón fantasma está aquí.
—Kai-... — Se interrumpe al escucharlo hablar.
—He venido esta noche a salvar la dignidad de mi prometida.
Un nuevo silencio absoluto por tal declaración.
¿Eh?
—¡¿Qué?! — Grita Sora.
