PARTE 21

Para sorpresa de Ross, cuando subieron a su habitación esta estaba bastante ordenada. Subir las escaleras había presentado un reto y se necesitó de la ayuda de Jud para que el apoyara su peso en su viejo sirviente y subiera dando saltos. Se había negado primero a que Demelza lo ayudara sola, lo que le valió un sermón de 'para eso estoy aquí', y luego a que Jud lo cargara. El viejo seguramente lo habría dejado caer a mitad de las escaleras. Encima de todo la puerta de su habitación era muy angosta y la silla de ruedas no entraba. Con todo ese ajetreo Ross cayó rendido en su cama.

Demelza no había desaprovechado el tiempo mientras Ross dormía. Lo primero que había hecho era inspeccionar el lugar, la habitación de Ross era muy pequeña y les costaría mucho trabajo y a Ross mucho esfuerzo moverse allí. Lo ideal sería una pieza en la planta baja pero Prudie le dijo que allí sólo estaba la habitación de servicio donde ella y su marido dormían y que era igual de pequeña. La única habitación más grande era el dormitorio principal y efectivamente lo era. Demelza no quería ser chismosa, así que entró a hurtadillas a la pieza y sólo hecho un vistazo. El baño en suite también era más grande, era la habitación más práctica de toda la casa. Mientras esperaba a que Jud regresara de comprar las cosas en la lista que le había dado Demelza también inspeccionó las afueras de la casa. Seguida de cerca por Prudie, que parecía estar juzgándola, Demelza salió al patio adonde las cortinas ya colgaban de una soga. Demelza le sonrió en agradecimiento a la vieja sirvienta y esta hizo un leve movimiento de cabeza. Luego salió por una puerta trasera de madera que estaba al costado de lo que parecía ser un establo y fue a dar a un campo de altos pastos. "Todo esto es del viejo Joshua y ahora del joven Ross, hasta allí, Wheal Leisure." Prudie le dijo señalando una las ruinas de una chimenea de piedra que se veía a lo lejos. Restos de una mina, había chimeneascomo esa desparramadas por todo Cornwall.

"¿No tienen perro?" Pregunto Demelza. La casa sería ideal para que un cachorro jugara y saltara y corriera por los campos. Y también para que mantuviera activos a los viejos sirvientes. Prudie negó con la cabeza. "¿La playa está muy lejos?" Demelza creía que no. Podía sentir su aire quemando su rostro. Tendría que usar protector solar si iba a estar afuera mucho tiempo. Puede bajar a Nampara Cove por allí, y Hendrawna está por este lado. Venga, se la mostraré. Prudie guió a Demelza por un costado del campo. A los pocos metros se encontraron con una pequeña muralla de piedra, para proteger los cultivos, dijo la mujer. Pasaron de largo por una abertura en la muralla por donde se podía bajar a la playa, le indicó la sirvienta. Caminaron un poco más y de repente el mar apareció debajo de ellas. Estaban sobre un acantilado, la muralla separaba ahora los campos del precipicio hasta que desaparecía entre las rocas y la playa se extendió ante ellas. Una gran extensión de arena rodeada de precipicios, rocas y cuevas. Las olas del mar azul acariciando suavemente la orilla una y otra vez. Demelza nunca había oído hablar de esa playa, al parecer la única forma de acceder era a través del campo de los Poldark. Demelza miró hacia la chimenea de Wheal Leisure nuevamente, aún se la veía a una gran distancia. "¿Tiene una playa privada?" Demelza dijo más para sí misma que preguntándole a la mujer.

"Si. Joshua dejaba que los vecinos la usarán, pero desde que enfermo han dejado de venir. Ya sabe, por respeto. El señor Joshua y la señora Grace eran muy queridos." Demelza continuó admirando el paisaje unos instantes más, el viento alborotando sus cabellos y el sonido un suspiro de tranquilidad a su alrededor.

Ross despertó por el ruido que se escuchaba en la planta baja. No sabía cuánto tiempo había dormido pero aún era de día. Con algo de torpeza se sentó en su cama, ¿Cuánto tiempo había pasado desde que había estado allí por última vez? Ross observó propiamente su habitación por primera vez, la encontraba extrañamente vacía. La silla de ruedas había quedado afuera, así que Ross se levantó haciendo equilibrio en una pierna y sosteniéndose de los muebles. Primero abrió el ropero, estaba vacío. Luego abrió los cajones del modular, tampoco había nada. Elizabeth se había llevado sus cosas. No había rastro de su ex novia en la habitación salvo por una fotografía que ella misma había enmarcado para él. Estaba sobre el modular, al lado de una fotografía de su padre y su madre y un Ross pequeño. La foto la habían tomado en unas vacaciones en que fueron a esquiar, Elizabeth miraba a la cámara con un sonrisa resplandeciente y el pelo brillante sobre los hombros. El la miraba embelesado. Que estúpido había sido. Ross volvió a escuchar otro ruido proveniente del living y con cautela abrió la puerta y trató de escuchar, pero no comprendía lo que decían las voces. "¡Demelza!" Ross llamó y pronto escucho los pasos de la joven subiendo apresuradamente las escaleras.

"¡Ross! ¡No deberías estar levantado!"

"¿Qué son esos ruidos?"

"Se supone que debes llamarme cuando necesites algo o quieras levantarte…" le dijo con tono de reproche mientras lo guiaba de nuevo a la cama.

"Ya he descansado lo suficiente, trae a Jud para que me ayude a bajar."

"Nada de eso. Hoy te quedarás aquí hasta que terminemos de limpiar abajo…"

"¿Terminemos? ¿Acaso ese par de holgazanes te están ayudando?"

"Sip."

"¿Y cómo lograste ese milagro?"

"Puede que haya cocinado mi famoso pastel de carne y eso haya ayudado a persuadirlos…" Era una chica inteligente, ese pastel podría convencer a cualquiera de hacer cualquier cosa que ella quisiera.

"¿Quedó algo para mí?" Ross preguntó esperanzado.

Demelza llego a su apartamento agotada. Además de todo lo que había trabajado limpiando la cocina y el living, preparando el almuerzo para Ross y su par de sirvientes, y de tratando de convencer a Ross de que utilizara la habitación principal, cosa que no estaba segura de haber logrado, encima había tenido que esperar el colectivo en esa solitaria ruta durante más de media hora. Al parecer los horarios del transporte no eran tan puntuales como Demelza esperaba. Mañana comenzaría con la bicicleta. Ahora estaba desparramada en si cama. Julia se había quedado dormida a su lado tomando la mamadera y ella estaba haciendo zapping sin ver la pantalla de la televisión en realidad pensando en la hermosa playa de Nampara y recordando el viento sobre su cara. El sonido de mensaje recibido sonó en su celular. Era de Ross.

Ross: "¿Sabes manejar?"

Demelza: "Si"

Ross: "¿Tienes licencia?"

Demelza: "Si"

Ross: "Tráela mañana ;)"