Lugar: Hollow Area (Catedral del Encuentro) – Día 1


Luego de largas horas de atravesar el bosque, por fin arribamos a la susodicha estructura.

Por más que por fuera luciese como una enorme iglesia de finales de siglo oculta entre la vegetación, por dentro se sentía como un gran castillo. Amplios pasillos, ventanas altas, muros reforzados, pilares por doquier... y por supuesto, un tétrico ambiente producto de la falta de iluminación...

No se me hizo para nada raro que, al poner un pie dentro de la primera sala, hayamos sido asaltados por un considerable número de golems de nivel medio, después de todo no esperaba que el lugar estuviese desprotegido.

Con mucha rapidez, nos fuimos deshaciendo de las criaturas que aparecían en nuestro camino, prestando atención a cada esquina y rincón. La penumbra intensa que nos rodeaba no hacía la tarea para nada sencilla.

Una vez despejado el camino, nos encontramos cara a cara con una gran puerta. No sabíamos muy bien que podría hallarse tras ella, pero yo tenía mis sospechas.

Entre los dos, empujamos la enorme pieza de concreto virtual que nos separaba de nuestro destino. Una vez abierta, nos topamos con una muy amplia cámara, bañada tenuemente por la luz de la Luna que ingresaba por numerosas ventanas dispuestas en paralelo.

Al avanzar hacia la salida que se hallaba del otro lado, me sorprendió que ese sector de la Catedral tuviese algunos vestigios de vegetación., cómo si simulase un jardín secreto o más precisamente... un hábitat...

Me detuve al instante, sin notar que una extraña neblina carmesí comenzaba a dispersarse entre nuestros pies.

Si esto es un hábitat... eso quiere decir que...

- ¡Hiro! – gritó Philia muy alarmada.

Instintivamente me di la vuelta.

Mis ojos se posaron en la enorme bestia frente a nosotros. Su cuerpo lucía como, lo que pude deducir, era un lagarto de 3 grandes cuernos de cristal saliendo de su cabeza y torso, con escamas negras como la noche, que le permitían mimetizarse casi completamente con el entorno y unos ojos rojos como la sangre.

Desenvainé mi espada y Philia, su daga. La aterradora criatura soltó un poderoso rugido.

Por encima de su cabeza podían verse 5 barras de vida y un pequeño cuadro en el que se podía apreciar su nombre.

"La Sombra Fantasma"

Algo me decía, que sería una laarga noche...


- ¡Horizontal!– exclamamos Philia y yo al unísono, dándole a "La Sombra Fantasma" una probada del acero de nuestras armas. La criatura hizo unas extrañas piruetas antes de desplomarse y fragmentarse en pequeños pedazos.

Una vez extinto el último resto del siniestro lagarto, ambos respiramos aliviados.

Cazatesoros y espadachín chocaron sus puños en señal de triunfo, mientras abandonaban la extraña habitación.

Sin darnos cuenta, la batalla había durado tanto que ya había amanecido y los rayos del sol ahora inundaban las ventanas del pasillo.

- Ahhh – dije estirando los brazos. Estoy exhausto, ese enemigo agotó todas mis energías.

- Aun así, pienso que estuviste genial, Hiro – respondió Philia con una sonrisa.

- Me das mucho crédito, Philia, tu lograste darle más golpes- agregué. Creo que serías un excelente miembro del grupo de asalto.

Las mejillas de la pelirroja se colorearon levemente.

- E-estás exagerando...

- No, es enserio, luchaste de una manera admirable.

La joven apartó la mirada

- Gracias, no recuerdo la última vez que alguien dijo algo bueno de mis habilidades.

- Pues te lo mereces. Buen trabajo, Aibou (compañera).

Philia, se sonrojo aún más y pronto su atención se enfocó en algo a la izquierda.

- Mmm? Philia, ¿qué ocurre?

- Mira, allá, un cofre – dijo con emoción corriendo hacia él.

- ¡Oe! ¿No crees que sea peligroso? – dije algo preocupado.

- Descuida, sólo espérame ahí – contestó la cazatesoros.

Varios segundos más tarde, la joven pelirroja reapareció a mi lado con las manos en su espalda.

- ¿Y bien?

- Pues, si había una trampa.

- ¿Y te pasó algo?

- ¿Acaso dudas de mis habilidades? Por supuesto que la desarmé, mi conocimiento en trampas no tiene igual- respondió llevándose el puño al pecho.

- Está bien, te creo, ¿pudiste hallar algo de valor?

- Velo tú mismo – agregó extendiendo sus manos para revelar un bello colgante.

- Wow, nunca había visto algo como eso- dije estudiando el curioso objeto.

- ¿Verdad? Es lo que me emociona de los cofres ocultos, nunca sabes que maravillas puedes encontrar- contestó Philia perdida en su momento de efímera alegría.

Por mi parte, me sentía feliz por ella. Luego de tan terrible batalla, se merecía un buen recuerdo- pensé.

- Además, ese lado suyo es adorable- murmuré sin notar que lo había dicho en voz alta.

La cazatesoros soltó una risilla.

- A todo esto, toma- dijo Philia colocando el pendiente en mis manos. Quiero dártelo.

- Pe-pero Philia, es tu hallazgo...

- Lo sé, pero quiero dártelo, quizás te sirva más a ti.

No del todo conforme con su decisión, acepté el lujoso relicario.

- Gracias, no sé qué decir más que, ¿estás segura?

- Ajam, muy segura- respondió. Cuídalo bien, ¿sí? No soy de obsequiarle cosas muy a menudo.

- Te lo prometo, lo cuidaré- dije guardándolo en mi inventario.

- Entonces, ¿hacia dónde nos dirigimos ahora? – preguntó Philia.

- Pues, creo que es un buen momento para regresar al Área de Control, necesitamos descansar un poco- contesté.

La pelirroja jugadora asintió con la cabeza y nos dispusimos a salir de la Catedral. Una vez atravesamos la puerta principal, comenzamos a discutir nuestro siguiente objetivo, pero ni bien nos acercábamos al punto de transporte, mis habilidades de escucha se activaron.

- Espera, ¿escuchaste eso? – dije interrumpiendo la conversación.

- ¿Hmm? ¿Qué pasa, Hiro?

Inspeccioné atentamente los alrededores.

- Suena como... una batalla- murmuré.

Me detuve en dirección al oeste, con mis habilidades de detección, logré identificar lo que parecía ser una pelea entre jugadores. 3 de ellos para ser exactos... pero... algo estaba mal...

Corrí apresuradamente para salir a su encuentro.

Debía parar esa pelea... esos tipos no eran ordinarios...

- Hiro, espera, puede ser peligroso- gritó Philia sin éxito alguno.

Mi mente se había concentrado en las personas adelante.

Salí de golpe de los arbustos, desenvainando a Libertadora.

Para mi mala fortuna, los atacantes habían emprendido la retirada y la víctima, exhaló sus últimos suspiros antes de fragmentarse.

- Llegué tarde... - dije en voz baja sintiéndome en parte responsable.

Philia llego unos momentos más tarde, preguntando el porqué de mi sorpresivo frenesí.

- 2 jugadores estaban atacando a otro, pero algo en ellos me resultaba familiar...

Eran miembros de "ese" gremio, estoy seguro...

- ¿Hiro, te sientes bien? – preguntó la cazatesoros preocupada.

- Sí, estoy bien, no te preocupes. Creo que es tiempo de que nos retiremos por hoy... -contesté.

- Oh ok.

Mi mente era un río en la tormenta. Si aquel gremio de asesinos se encontraba también en esta zona, tal vez tendríamos más problemas de lo que pensábamos...


Lugar: Hollow Area (Mar de Árboles) – Dia 2


Ya que la batalla con el jefe de la zona de árboles había interrumpido nuestros horarios de sueño. Decidimos tomarnos el día libre y descansar toda la mañana. Aprovechamos la tarde para recorrer los sectores restantes del Área de los Árboles, a la vez que recolectábamos pistas sobre el posible paradero de los miembros de Laughing Coffin. Entre ratos de exploración, conversaciones jocosas y paseos por el bosque, la noche llegó de prisa y para cuando nos percatamos, ya debíamos partir rumbo a nuestro destino.


Lugar: Hollow Area (Ruinas Flotantes) – Dia 3


Al llegar a la nueva zona, nos topamos con un gran número de pequeñas islas alineadas que conformaban el territorio. El viento soplaba con un poco más de fuerza en esta área, pero no nos afectaba en gran medida, así que comenzamos a recorrer.

Según el mapa, nuestra ubicación recibía el nombre de Plaza. La cual, pese a su nombre, se encontraba plagada de una considerable variedad de monstruos. Desde hormigas gigantes, hasta caballeros esqueleto. En algunos sectores incluso había escorpiones defendiendo cofres.

Okay... creo que sabemos donde no hay que meterse... pensé para mis adentros.

Mis ojos divagaron buscando a mi compañera quien, por alguna razón, no se encontraba a mi lado.

- Philia! – exclamé al ver a cierta pelirroja escabulléndose silenciosamente hacia uno de los cofres.

Genial, tuve que hacer equipo con la única jugadora adicta a abrir baúles...

Como no quería alertar a las criaturas que vigilaban los tesoros, les di un buen uso a mis habilidades de sigilo, siguiéndola sin que notaran mi presencia.

- Sólo un poco más y... listo – dijo la cazatesoros logrando deslizarse discretamente hasta el cofre. ¿Quién es la mejor, cazadora?

- ¡Que éstas haciendo!- susurré de manera exagerada, provocándole casi un paro cardiaco.

- ¡Hiro! Q-Quería ver que podía encontrar, después de todo es una zona no explorada.

- Philia, no es tiempo para intentar abrir cofres, tenemos que seguir adelante.

- ¡Pero brilla taaanto, puedo oírlo decir mi nombre! – se quejó.

Estampé mi mano contra mi frente.

- Está bien, tómalo y movámonos, no quiero que alguno de estos monstruos nos ataque en manada.

- ¡Yay! - contestó en tono alegre.

- A propósito... ¿dónde está tu cachorro?

Ahh sí. casi lo olvidaba. El día de ayer, Philia y yo habíamos completado una extraña misión que implicaba una bestia rondando los alrededores del pueblo. La susodicha "bestia" no acabó siendo otra cosa que un pequeño cachorro. Además de la recompensa por terminar el encargo, el simpático animalito decidió seguirnos, por lo que acabamos adoptándolo. Y así pasamos a llamarlo Mr. Woofles (Ladritos)

En ese momento ambos nos miramos con terror y giramos la cabeza para ver como Sr. Ladritos, olfateaba muy de cerca a uno de los monstruos.

- Ladritos! Ladritos! Ven acá – gritamos en voz baja. A lo que el animalito sólo movía la cola.

- Este perrito va a ser nuestro fin- pensé.

Ladritos, por su parte, estaba muy ocupado, tratando de atrapar la cola del monstruo escorpión que se encontraba de espaldas. Por suerte para nosotros, Philia fue capaz de escabullirse y tomar al cachorro antes de que todo se pusiera color hormiga.

Después de alejarnos a una considerable distancia de esos monstruos, logramos respirar aliviados.

- Cre... creo... que mi corazón se detuvo – dije entre jadeos. Philia, deberías de ponerle correa...

- Será lo mejor – dijo acariciándole detrás de las orejas. Aunque son los gajes del oficio.

- No creo que ninguna recompensa valga ese susto- contesté.

- Oh, ahora que lo mencionas, obtuve esto:

Philia acercó la pantalla de su monitor para que pudiese leer.


Comprehensive Armor

Provee un buff a todos tus stats


- Oye, suena bien, podrías probártelo en cuanto encontremos una zona segura- agregué.

Philia asintió con la cabeza.

Tal vez no lo decía, pero algo en sus ojos me decía que estaba emocionada.

- Bien, ¿ahora hacia dónde? – preguntó al guardar su tesoro.

- Según el mapa... debemos seguir este camino hacia adelante y llegar a un punto llamado "El Observatorio"

- Me pregunto qué tipo de jefe enfrentaremos esta vez...

¡ROAAAAAAARRRR!

- ¿Tenías que preguntar?- agregué jocosamente al sentir una fuerte ráfaga de viento.

Al levantar la vista notamos a una enorme bestia alada de tono negro grisáceo, 2 pares de alas y varios cuernos saliendo de su cabeza, que nos miraba fijamente.

- No puede ser, ¿un dragón? – exclamó la cazatesoros.

- Técnicamente es un Guiverno, –corregí, cubriéndome de los fuertes vientos.

La criatura permaneció breves momentos aleteando en su sitio, analizándonos en silencio. Inmediatamente después, cambió de rumbo y se dirigió hacia la cima de una gran torre, la cual, en su base, presentaba el mismo símbolo que los monolitos del Área de Control.

- Bueno- dije buscando romper el silencio. Creo que ya sabemos a donde debemos ir...