Disclaimer: Ni la historia ni los personajes me pertenecen. La historia le pertenece a la autora Gigi256 y los personajes son de Richelle Mead, yo solamente me encargo de traducirla.


Capítulo 21

Rose se aferró a su madre por el resto del breve vuelo de regreso a la academia. Por más difícil que fuera verla desecha y jadeando entre sollozos, tenía una pequeña sensación de alivio al ver que en realidad estaba procesando lo que había sucedido en los últimos días. Mis instintos me hacían querer correr a su lado, pero sabía que era importante para Rose y Janine estar juntas en este momento. Cuando Rose me necesitara, estaría allí para ella.

En cuánto el avión aterrizó y bajamos, observé a Rose mientras se alejaba con su madre por un lado y Mia por el otro. Christian y Lissa caminaban detrás de ellas, sosteniéndose el uno al otro. Eddie iba al último, raramente levantando la vista del suelo. Todo el grupo parecía estar abrumado por la tristeza.

—Me voy al final de la semana. He pedido permiso para que dejen que Christian regrese a casa por unos días hasta que el semestre comience de nuevo. Tengo la documentación lista para enviarla a la Corte tan pronto como la firmes.

Mis ojos seguían fijos en que el grupo se hacia pequeño lentamente a lo lejos, y me llevó un momento darme cuenta de que Tasha no necesitaba la aprobación de la Corte para llevarse a Christian a casa el fin de semana.

—¿Qué?

—La documentación para tu transferencia. Tienes que firmarlo, así como la Guardiana Petrov, fuera de eso, todo está listo para enviarlo a la corte. Si lo tenemos listo para mañana, todo debería estar resuelto para cuando salga nuestro vuelo.

Oh, la transferencia. En la prisa de los últimos días, no había pensado sobre eso ni una sola vez. Todo lo que había podido pensar era en Rose. La comprensión me brindó una extraña sensación de claridad.

—No.

—¿Qué quieres decir con "no"? —Parecía sorprendida por mi brusquedad.

—Quiero decir, no, Tasha. No iré contigo. Me necesitan aquí.

—Dimitri, por favor, piensa en lo que estás diciendo. —En su favor, ella me miraba con simpatía en lugar de ira—. Tienes que irte. Si alguien descubriera lo que está pasando entre ustedes dos, podrías perderlo todo.

—Lo sé, pero ella me necesita en este momento.

—Lo que ella necesita es que la dejes ir antes de que termines arruinando la vida de los dos. Me agrada Rose, de verdad. Ella es inteligente, dedicada y leal. La has entrenado bien. Será una guardiana increíble una vez que se gradúe, pero en este momento todavía es una estudiante, todavía es una niña. Sé que no quieres escuchar esto, pero ¿quién sabe qué es lo que querrá dentro de un año? Rose es apasionada, pero también es impulsiva y ésta tragedia es solo un ejemplo de eso.

—No uses la muerte de Mason para justificar que me vaya. —Aún estaba bastante agotado después de todo lo sucedido, y mi temperamento menguante era solo un síntoma de eso.

—No es esa mi intención, —insistió ella rápidamente antes de tomar una respiración profunda y soltar un suspiro—. De verdad Dimitri, todos estamos muy alterados. Un muchacho murió, una muerte innecesaria. Casi pierdes a Rose. Yo pensé que había perdido a Christian. Entiendo por qué quieres estar aquí para apoyarla, pero ¿estás pensando con la cabeza o con el corazón sobre esto?

Sabía que ella tenía razón. Antes de la desaparición de los muchachos, había estado listo para irme con Tasha. Habría sido muy difícil, pero pensaba que era lo mejor. Ahora, no estaba tan seguro. De lo que estaba seguro, era que Rose necesitaba alguien con quien contar, alguien que estuviera allí a su lado para apoyarla. Yo quería ser esa persona.

—Eso no importa, Tash. Necesito estar aquí para ella.

—¿Que pasa contigo? Siempre pones a los demás primero, y amo eso de ti, pero ¿qué hay de todo lo que querías? Una relación real, una familia, libertad. No puedes tener eso aquí, pero yo sí puedo dártelo. Otros pueden apoyar a Rose y ayudarla a superar esto, pero nadie más puede ofrecerte lo que te estoy ofreciendo.

Ella tenía razón, por supuesto. Tasha me estaba ofreciendo más de lo que jamás podría soñar, más de lo que nunca me había atrevido a soñar. Pero esos sueños no significaban mucho si no los compartía con la persona adecuada. Cuando pensaba en vivir mi vida, en crear una familia con mi esposa, sabía que era algo que no podría compartir con cualquier mujer que estuviera dispuesta. Ahora solo podía imaginarme compartiendo esa vida con una sola mujer en específico.

—Tasha, eres una persona maravillosa. No puedo agradecerte lo suficiente por estar dispuesta a hacer todo eso por mí, pero ambos merecemos vivir una vida sin comprometer a la persona con quién vivamos esa vida.

—¿Qué pasa si yo no lo veo como un compromiso? —Dijo dócilmente. Tasha, fuerte, vivaz y habladora. Parecía completamente vulnerable y de repente me sentí como un idiota por no haberlo notado antes.

—Oh Tasha, —susurré, mi voz perdida en la repentina comprensión. Había asumido que su oferta había sido por nuestra amistad y su inherente naturaleza desinteresada. Había supuesto que era una disposición de conveniencia y respeto mutuo. Había atracción entre nosotros, sí, pero nunca había pensado que el amor fuera un factor en la ecuación—. No... lo siento pero…

Tasha me interrumpió, girando su rostro lejos de mí para ocultar sus emociones—. Está bien Dimitri. Lo descubrí bastante rápido. No me amas, al menos, no como amas a Rose. Pensé que tal vez podrías llegar a quererme pero...

—Ella tiene mi corazón, —terminé por ella—. Me importas Tasha, de verdad, pero Roza me robó el corazón sin que me diera cuenta y no creo que lo quiera de vuelta. Incluso si no sucede nada entre ella y yo, me sería imposible amar a alguien más. Te mereces algo mejor que eso. Te mereces algo mejor que yo.

Soltó una pequeña risa, sin humor, y me sonrió—. Bueno, tendremos que aceptar que nunca vamos a estar de acuerdo en eso, Dimka.

Le ofrecí una pequeña sonrisa a cambio, sabiendo que mi apodo era una señal de tregua entre nosotros.

—No puedo apoyar tus sentimientos por ella, no cuando tiene la misma edad que Christian. Espero que lo entiendas. Pero, mientras prometas no hacer nada estúpido hasta que tenga dieciocho años y se gradúe, no diré nada. Puede que no me guste lo que está pasando, pero obviamente te hace feliz y lo menos que puedo hacer es no arrebatarte eso. Por favor, ten cuidado, ¿de acuerdo? Odiaría que algo te pasara.

—Lo prometo. Gracias. —Sabía que Tasha estaba incómoda, pero considerando todo, su silencio era más de lo que podía haber esperado. Miré hacia Rose y los demás, que ahora estaban casi fuera de vista—. ¿Cómo está Christian con todo lo sucedido?

—Lo está sobrellevando, o al menos lo está intentando. Creo que una parte de él se siente culpable por no haber pensado en el fuego antes cuando todos tenían su fuerza.

Era una pena que estuviéramos tan condicionados a no utilizar la magia como para no pensar en una forma sencilla de escapar, hasta varios días después. Por supuesto, al menos Rose y Christian lo habían pensado. No podría decir que yo lo hubiera hecho si hubiera estado en la misma situación—. No puede culparse a sí mismo por eso.

—Lo sé, yo también se lo dije. Quizás esto podría ser una lección de por qué deberíamos considerar la magia ofensiva. Se podrían haber evitado tantas cosas si hubieran podido salir antes.

Asentí con la cabeza, pero no estaba seguro de estar de acuerdo con ella. Habían estado en contra de probabilidades difíciles, y creo que la suerte había tenido tanto que ver con su escape como su habilidad. Sin embargo, Tasha estaba dispuesta a utilizar cualquier argumento que considerara necesario para promover la causa por la que era tan apasionada.

—Sin embargo, eso no es lo que realmente le molesta, —continuó Tasha con tristeza, añadiendo una oscuridad sombría distinta subyacente a su tono—. Aparentemente el hombre conocía a Lucas y Moira y los usó para burlarse de él. Le habló de cómo sus padres habían querido convertirlo cuando fuera mayor. Le sugirió que podría hacerlo en su honor.

Estaba asqueado solo con pensarlo. Tratar con Strigoi siempre era desagradable, pero tener una conexión personal con ellos empeoraba las cosas. Te hacía dudar de ti mismo, te volvía vulnerable y más susceptible a cometer errores. Fue desafortunado que Christian tuviera que ser torturado psicológicamente además de todo lo demás que habían sufrido todos.

—¿Va a estar bien? —No tenía dudas de que Christian era fuerte, pero incluso los hombres fuertes tenían sus debilidades.

—Sí. —Tasha inhaló y se sacudió del aturdimiento en el que había caído antes de mirarme—. Solo necesita un poco de tiempo. Él sabe quién es y de lo que es capaz. Muchas personas lo subestiman, incluso lo malinterpretan, pero él no se deja influir por los demás. Y ahora que tiene personas que lo quieren y lo apoyan, y él les permite hacerlo, estará bien. Él es fuerte.

Él no era el único—. Sabes, mucho de eso es gracias a ti Tasha. Hiciste un buen trabajo criándolo. Lo educaste bien.

La vi alegrarse un poco por mi cumplido. No llamaría a Tasha una mujer orgullosa, pero cuando se trataba de Christian, se mostraba orgullosa, protectora y poderosa. Ella movería cielo y tierra por él.

—Gracias, —respondió sinceramente—. No puedo llevarme todo el crédito sin embargo. Tuve algunos buenos amigos que me ayudaron en mis momentos difíciles.

Recordé las conversaciones entre nosotros que habían tenido lugar hace tanto tiempo y sentí un poco de paz. Tasha estaría bien. Este no era el final de nuestra amistad. Tomé su mano en la mía antes de inclinarme para besarla en la mejilla, no en un adiós, sino en agradecimiento—. Nos vemos, Tasha. Gracias por todo.

—Cualquier cosa por ti, Dimka.

Con un último apretón de su mano, nos separamos. Ella se dirigió hacia los dormitorios Moroi donde los otros se habían dirigido y yo me fui a mi pequeño departamento. Necesitaba dormir un poco antes de todo el papeleo que vendría mañana.

Pensé brevemente en volver a revisar a Rose. Por mucho que quisiera, decidí no hacerlo. Ella aún tenía que responderme realmente. Cada vez que trataba de hablar con ella, me encontraba con la distancia y el silencio. Por ahora, parecía que estaba mejor con Janine y los demás. Le daría espacio por el momento e intentaría contactarla mañana.

Rose tardó tres días en salir de su dormitorio. Considerando todo, nadie la había forzado a salir de ahí. Alberta había aprobado que le llevaran las comidas a su dormitorio, y yo me había ofrecido para llevárselas. Fueron las únicas veces que la vi en esos días. Rose no le habría la puerta a nadie más que a Lissa. Había usado mi llave para llevarle sus comidas, pero nunca me respondía si intentaba hablar con ella. Ni siquiera podía decir que me estaba ignorando, porque parecía que no podía verme. El mundo oscuro en el que estaba atrapada la estaba cegando.

Debía de haberse levantado de la cama para comer, porque siempre había algunos bocados de comida faltantes en su bandeja cuando volvía por ella, pero nunca la vi hacer otra cosa que tumbarse en la cama de cara a la pared. El primer día, me senté en la cama junto a ella y alisé su cabello mientras trataba de susurrarle palabras reconfortantes. Me quedé por más de dos horas hasta que mi turno había comenzado. No se movió en todo el rato, no habló. Empecé a preguntarme si alguna vez volvería a mí. Mi corazón se rompió, preguntándome inútilmente qué podría hacer para ayudarla.

Al final, no fui yo quien la trajo de vuelta al mundo de los vivos, sino Mason. El día de su funeral, ella entró a la capilla momentos antes de que comenzara el servicio. Llevaba el mismo atuendo que había llevado el día que fuimos a la casa de los Badica para su prueba. Aún podía ver su mirada aturdida, pero el hecho de que estuviera allí era monumental.

La habitación quedó en silencio mientras ella caminaba hacia el frente de la capilla donde se exhibía el ataúd de Mason. Sus padres habían elegido mantener el ataúd cerrado durante funeral, pero una imagen de él sonriendo bajo un revoltijo de cabello rizado estaba sobre el ataúd. Pasó la mano por la madera lisa y brillante antes de sacar algo del bolsillo y ponerlo encima suavemente. No sabía qué era lo que había puesto allí, pero hacerlo pareció aligerar el peso sobre sus hombros, solo un poco.

Rose no habló con nadie durante o después del funeral. Tan pronto como se ofreció la oración final, se fue de la iglesia antes de que pudiera llegar a ella. Quería seguirla, pero sentí la necesidad de darle mis últimos respetos a Mason primero.

Para cuando tuve la oportunidad de hacerlo, varias personas habían dejado varias cosas en su ataúd. Algunos dejaron una flor. Otros dejaron una baratija de algún tipo u otro. Eddie dejó un par de muñequeras azules, del tipo que se usaban para practicar combate o con sacos de box pesados. Nadie cuestionó el por qué, pero estaba claro que tenían un significado personal para él. No tenía nada que ofrecerle, pero cuando revisé los objetos, uno en especial llamó mi atención. Era una fotografía de dos niños que no podían tener más de cinco o seis años; uno con rizos rojos brillantes, la otra con cabello largo y oscuro. Incluso entonces, se podía decir que Mason adoraba a Rose por la forma en que la miraba. Había pasado su vida amándola y si me preguntaban, había formas mucho peores de pasar tu vida que amando a Roza. Quizás lo único que podría ser mejor que eso, sería tener su amor a cambio.

El anuncio para la ceremonia de las marcas molnija de Rose llegó a la mañana siguiente. Supongo que no debería haberme sorprendido, pero se me había escapado por completo que recibiría sus primeros tatuajes. Parecían un detalle demasiado pequeño a la luz de todo lo que había sucedido. El significado detrás de ellas, sin embargo, bueno, eso era casi demasiado para poder manejarlo. Rose era demasiado joven, pero ya se había enfrentado a la muerte.

En realidad no hay mucha fanfarria alrededor de una ceremonia de marcas. La mayoría de los guardianes aprendían rápidamente que no era algo para celebrar, al menos no en el sentido tradicional de la palabra. Algunos colegas cercanos podían asistir a la ceremonia de las primeras marcas de un guardián, pero eso era todo. Era raro que un Moroi, incluido el que estaba a nuestro cargo, estuviera allí. Era algo que era difícil de entender a menos que tú mismo hubieras estado bajo la aguja. Todo el evento era típicamente tranquilo y solemne, y ofrecía la oportunidad de reflexionar más que cualquier otra cosa.

Así que me sorprendí mucho cuando entré al salón de Guardianes y vi a casi todos los guardianes en el campus presentes. Sabía que debían faltar algunos. Alguien tenía que estar de patrulla por el momento, pero no pude identificar fácilmente quién no estaba allí como muestra de apoyo a Rose. Estaba claro que aunque ella no podía creer que tenía una familia, todos aquí la queríamos, y la considerábamos parte de nuestra propia familia.

En el momento en que Rose entró a la habitación con su madre, todos asumimos una formación bastante ordenada alrededor de la silla del tatuador. Alberta, Janine y yo estábamos más cerca. Un guardián de nombre Lionel era el encargado del tatuaje. No había muchos guardianes entrenados para tatuar las marcas, pero el Consejo Guardián trataba de asegurarse de que siempre hubiera uno cerca de un gran grupo de Moroi y Dhampirs.

Nadie habló mientras Rose se sentaba en el taburete, tirando de su cabello hacia un lado para exponer su cuello. Estaba vacío, como un lienzo en blanco. En unos instantes, tendría un recordatorio permanente de su pesadilla. Una cicatriz física que coincidiría con sus emociones.

Una conversación a susurros comenzó entre Lionel y Alberta.

—No tiene la marca de la promesa. Aún no se ha graduado. —Podía entender el por qué de su preocupación, pero sentí una pequeña punzada de enojo por sus palabras. Todos éramos dolorosamente conscientes de que Rose era demasiado joven para experimentar esto.

Parecía ser que no era el único molesto por sus palabras. La respuesta de Alberta estaba llena de irritación—. Puede suceder. —Su voz se suavizó un poco, en evidente preocupación por Rose—. Ella los mató. Haz las molnijas, ya obtendrá la marca de la promesa después.

Cuando la aguja comenzó a zumbar, pude ver los músculos de Rose tensarse. Aún parecía un poco asustadiza, aunque parecía estar ocultándolo mejor. A los pocos minutos de que la tinta negra comenzara a dejar su marca, el labio inferior de Rose quedó atrapado entre sus dientes y sus ojos se cerraron con fuerza, aunque no hizo ningún sonido. Recuerdo el sorprendente aguijón de dolor que me produjo mi primera marca. Había sido mi marca de la promesa, por supuesto, pero dado que me había graduado con los mejores puntajes ese año, había sido el primero en recibirla en mi clase. Era un tipo de dolor muy diferente al que estábamos acostumbrados, y sabía que nadie le reprocharía su reacción. Ella ya había demostrado su fortaleza en el campo de batalla.

Solo se necesitaron unos diez minutos para completar las marcas. Lionel levantó un espejo para que Rose pudiera verlas, y observé su rostro decaer ligeramente. Rose había visto una vez las marcas como una insignia de honor. Había admirado las mías, y anhelaba tener la suya propia. Ahora... pude ver que cambiaría esas marcas en un instante si con eso pudiera evitar las circunstancias que la habían llevado hasta ellas. Ambos sentimos un poco de alivio cuando le vendaron los tatuajes.

Rose estrechó cortésmente la mano de Lionel y Alberta dio un paso adelante. Poniendo sus manos en los hombros de Rose, le dio silenciosamente la bienvenida a nuestras filas antes de abrazarla fuertemente. Todo el mundo sabía lo cercanas que eran Rose y Alberta, y cómo Alberta la veía como la hija que nunca tuvo. Por lo tanto, aunque era muy inusual, nadie encontró este cambio en la ceremonia fuera de lo normal o inoportuno.

Antes de tener la oportunidad de pensar demasiado, me encontraba detrás de la Guardiana Petrov. No abracé a Roza porque no estaba seguro de poder soltarla si lo hacía. Traté de pensar en algo, cualquier cosa, para decirle, pero cuando me miró, quedó claro que no era necesario pronunciar ninguna palabra entre nosotros. Como tantas veces antes, entendimos lo que no dijimos en voz alta. Estaba orgulloso de ella por haber sobrevivido, no solo su batalla, sino todo lo que vino después. Lamentaba no haber llegado antes para evitarlo. Pero ahora estaba aquí para ella cuando estuviera lista.

Hubo un pequeño temblor en su mandíbula mientras trataba de mantenerse firme frente a mí. Mi mano se extendió para calmar la tensión, ahuecando su mejilla suavemente. En el momento en que la toqué, sentí que se apoyaba en mi palma y cerró los ojos como si mi gesto pudiera proporcionarle el consuelo tan necesario que se merecía. Cuando volvió a mirarme, solo un momento después, pude ver el calor que había estado ausente en su mirada desde el momento en que la encontramos. Dejé escapar un suspiro de alivio. Rose estaría bien. No sucedería de la noche a la mañana, y tal vez nunca sería la misma persona que había sido antes, pero no estaría atrapada en su dolor por siempre. Mi Roza volvería.

Vi como Janine le ofrecía sus propias palabras de sabiduría a su hija antes de que el Guardián Stan Alto se adelantara. Con sus personalidades a menudo enfrentadas, no esperaba que él la abrazara. Por la expresión en el rostro de Rose, ella tampoco lo esperaba. Él le susurró algo al oído y la expresión de sorpresa creció. Mi cuerpo se tensó, preocupado de que hubiera dicho algo que pudiera desatar un desacuerdo, pero cuando lo vio alejarse y dejó que la siguiente persona le ofreciera su apoyo, vi que los labios de Rose se torcían hacia arriba. No era una sonrisa, pero era lo más cercano a una que alguien había podido sacarle durante toda la semana. Sentí una pequeña oleada de gratitud hacía el estricto instructor.

El personal de la escuela había preparado un pequeño almuerzo para todos, y mientras Rose hablaba con la gente aquí y allá, se podía decir que era más robótico y automático que cualquier otra cosa. Pude ver cómo cerraba los ojos y se frotaba las sienes, como si luchara contra un dolor de cabeza. O tal vez simplemente estaba luchando contra sus pesadillas. Pude verla relajarse un poco mientras los guardianes comenzaban a irse para su próximo turno, quizás ansiosos de buscar la paz y la tranquilidad de la soledad. Esperaba que Rose volviera a su dormitorio, pero me sorprendí cuando la vi dirigirse hacia el gimnasio y las clases de novicios en su lugar.

Mis pies no habían dado ni tres pasos hacia la puerta antes de sentir una mano en mi hombro—. Guardián Belikov, creo que deberíamos sentarnos y hablar por un momento.


Chicos estamos apunto de terminar Frostbit, sólo falta un capítulo más y sí, es el capítulo del beso de Rose y Dimitri. Por din, un poquito de tranquilidad para éstos dos que han sufrido bastante.

¿Qué les pareció éste capítulo? Es Tasha, tratando de robarse a Dimitri hasta el final, y lo peor es que no se quedará de brazos cruzados aceptando la decisión de Dimitri como él piensa.

El último capítulo lo subiré a los 1420 reviews, ya es el final, y no puedo evitar la nostalgia. Aunque estoy emocionada porque ya va a empezar Shadow Kiss, que es uno de mis libros favoritos de la serie. Muchas gracias de nuevo y nos leemos en el capítulo siguiente;)