¡Wau! Lo sé, hasta yo quede asustada, de terminar de macabramente rápido el capítulo. Gracias a los review de paso y perdón otra vez por haber tardado tanto en publicar el anterior.
Quiero hacer una pequeña dinámica. Hare una pregunta (obviamente una que no tenga que ver conmigo, porque pff, jamás van adivinar), cualquiera que se me ocurra y los tres que la respondan primero por medio de un review, alguna idea suya podrá participar en el fic y yo la publicaré dándole el crédito merecido. Tengo curiosidad de saber que ideas rondan su mente. Porque a mí siempre me ha pasado que cuando leo un fic, cuando termino un capítulo me imagino como me gustaría que continuara y como obviamente no podemos intervenir, en este proyecto mío, algunos si podrán hacerlo aquí y plasmar ampliamente su imaginación.
Meroko-Y-chan
...
Tai apenas y había terminado comunicación con la pobre de Yolei, inmediatamente cogió las llaves de su auto, la chaqueta del perchero junto a la puerta de entrada y salió lo más rápido que pudo hasta llegar al estacionamiento del edificio de departamentos. Entro en su auto y emprendió marcha apresurada rumbo a casa de Mimi.
La noticia del accidente de Davis lo tomo completamente desprevenido y con la guardia abajo. Cuando le contesto a Yolei en primera instancia no creyó que fuera al tan grave, después de todo la peli morada era muy exagerada con algunas cosas, sin embargo esta vez, si tenía toda la razón para estar angustiada. No le pidió mucha explicación, porque al momento de recibir la noticia y enterarse de la muy, muy posible reacción de la castaña, sintió como si lo hubieran golpeado desde adentro. Él ya sabía lo impulsiva que se había vuelto la castaña, y no podía culparla, si algo así le ocurriera a Sora, correría hasta el hospital donde estuviera en plena tormenta eléctrica y con granizo, sin importarle que un rayo lo podía partir a la mitad.
El moreno maldijo por lo bajo a llegar a una intersección de cuatro vías, pues a esta hora, el trafico estaba por los cielos y Yolei le había dicho que se diera prisa o si no Mimi saldría en dirección al hospital en quien sabe qué circunstancias.
Había visto lo mucho que Mimi apreciaba a Davis y sin duda la chica estaría devastada y buscando cualquier medio para llegar donde su amigo, cueste lo que le cueste. Sin darle mucha importancia a lo concurrido de la autopista, tomo una curva algo arriesgada y acelero a todo lo que daba el auto.
Cinco minutos eternos después, por fin llego y estaciono el auto frente al apartamento de las chicas. Literalmente salto de su asiento a la calle dejando el auto sin cerrar con seguro, total en unos minutos volvería y no había mucho que poder perder. A unas ocho grandes zancadas llego a la puerta y estiro la mano para abrirla y la puerta se abrió tomándolo por sorpresa. Mimi también no se esperaba verlo y parpadeo confusa. Tai estaba a punto de decir algo cuando, ella alargo sus brazos rodeándole el cuello y escondiendo su rostro en su pecho. Tuvo que maniobrar de manera extraña sus pies para no irse de espaldas junto con Mimi.
Cuando Tai se presentó ante ella, no logro evitar abalanzarse sobre él que la rodeo y al instante sus rodillas le flaquearon haciendo que callera al suelo. El golpe habría sido fuerte de no ser por Tai que la sujeto antes de lastimarse. Sintió como le acariciaba el cabello tratando de tranquilizarla, se dio cuenta que la abrazaba con más fuerza tratando por detener el incesante temblor en su cuerpo que hasta ahora no se había dado cuenta que tenía.
Se reincorporo y sujetándola de los hombros la ayudo a ponerse de pie. Ella tenía un semblante serio y frío y más pálido de lo normal. Sus ojos se veían cristalinos pero no parecía estar por llorar.
-Hey… todo está bien- le susurro para tranquilizarla. Llevando un mecho de cabello detrás de su oreja.
-No. No lo está. Davis está en el hospital y me tengo que ir- respondió con voz temblorosa. El vacío que llevaba en su pecho era tan aplastante, como si llevara un elefante a cuestas. Cuando Kari la llamo pensó que se trataba de una broma de pésimo gusto, pero casi de inmediato descartó esa idea. Kari no era de hacer bromas así y escucho que ella luchaba por parar de sollozar para poder explicarle. Miro al chico frente a ella y se mordió el labio inferior. ¿Por qué la observaba con ese gesto? Estaba haciendo un inmenso esfuerzo por no llorar frente a él y con esos irritantes y cálidos ojos, no le estaba dando mucha ayuda.
-Lo sé. Pero yo te voy a llevar- le quito las llaves de su delicada mano y las guardo en el bolsillo. Su mano busco la muñeca de ella y la llevo medio a rastras hasta el auto, cerrando la puerta luego de que Mimi saliera.
Una vez afuera le abrió la puerta y al entrar. Rodeo el transporte hasta el asiento del conductor.
-¿A qué hospital?
-Central Tokio- contesto rotunda. Sus ojos al frente intentado no desviar su mirada. Si lo hacía, lágrimas traicioneras saldrían y ella no lo permitiría. Davis la necesitaba, no era hora de derrumbarse. Tenía que ser fuerte por él, que lo había sido por ella varias veces en el pasado.
-Yolei no me dijo mucho. ¿Qué ocurrió exactamente?- cuestiono tratando de apartar ese silencio extenuante.
-Tampoco a mí tú hermana. No la deje. Solo escuche que un auto lo golpeo muy fuerte y no sabía qué hacía ella con él, si se supone que está suspendido.
Tai suspiro frustrado. Mimi se la estaba poniendo difícil. Él solo quería que se distrajera con algo, pero la verdad, era que hablar del problema principal no colaborada con la ocasión.
Resultaba desesperante lo mucho que tardaba el tráfico en avanzar. Como si no tuviera la suficiente prisa como para ser capaz de pasar por encima de todos los autos. Mimi sabía muy bien que en el exterior, se veía serena, impasible e indiferente. Pero era todo lo contrario por dentro. En su interior su corazón latía con tanta fuerza que parecía como si fuera a salírsele del pecho. Sus manos estaban congeladas del susto que aún se mantenía desde la llamada de Kari y por momentos su visión se tornaba borrosa debido a las lágrimas que querían salir.
Parecía como si sus pulmones fueran a fallarle, pero aunque quisiera desmayarse y despertar y darse cuenta que lo que ocurrió con Davis fue simplemente un sueño, no, una pesadilla. Ella no podía hacerlo, porque tenía que llegar a ese hospital de una buena vez. Aspiro lo más profundamente que pudiera y cerró los ojos liberando el aire. Al abrirlos miro de reojo a Tai que desde que le pregunto sobre la situación y ella le respondió tajantemente, no había abierto la boca para decir nada. Estaba serio, sin embargo no lucía como si algo lo preocupara, solo estaba ahí viendo al frente.
Frunció el ceño fastidiada, él incluso conocía a Davis mucho antes que ella y no parecía estar inquieto por lo que le haya ocurrido. Compartían muchas cosas en común y siempre aunque no lo dijera. Davis era más como el hermano de Taichi que Kari, debido a su amor por el fútbol y el gusto por atragantarse con toda la comida posible.
-Sí estoy inquieto por Davis- dijo finalmente. Había sentido la pesada mirada molesta de Mimi sobre él por minuto y medio y ya lo incomodaba.
Pestañeo extrañada apartando sus ojos de él- Yo no he dicho nada.
-Tal vez tú no, pero tus ojos sí. Si las miradas matarán, ya estaría en la morgue- a unos pocos metros vislumbro el edificio central de hospital y avanzo rápido llegando en un momento. Detuvo el auto una vez en el estacionamiento y apago el motor. Inmediatamente la castaña sa removió dispuesta a salir del auto y él la secundo. Corrió un poco para alcanzarla, pues al quedarse activando la alarma, ella le tomó la delantera.
Le sujeto el codo deteniéndola, girándose para encararlo, lo observo expectante pero con nervios marcados en el rostro,
-Davis es mi amigo, mucho antes de que se conocieran, quiero que lo sepas bien y si no estoy totalmente abrumado, es porque asumo que mi hermana está allá arriba y si me ve afectado, ella se pondrá peor, si tengo la oportunidad de evitar eso, me contendré- explico sonriendo apenas, solo se limitó a asentir y camino con el pisándole los talones.
Una vez dentro. Tai siguió a Mimi hasta recepción y directo a la ventanilla de la secretaria de información.
La mujer detrás del mostrador le sonrió amablemente. Tenía un aspecto cansado, pero tranquilo, no era muy joven ni muy vieja. Su cabello negro le llegaba hasta los hombros y su piel era de un tono claro sin llegar a ser muy pálido.
-¿Puedo ayudarlos en algo?- cuestiono a ambos.
-Sí. Amigo nuestro tuvo un accidente y no sabemos a qué sección de emergencias lo ha trasladado- hablo secamente Mimi.
-¿Nombre de él?
-Davis Motomiya- dijo esta vez el moreno.
-Permítanme un segundo- la secretaria tomo el teléfono fijo y marco un número cualquiera, luego de unos segundos hablo con alguien del otro lado de la comunicación, asintió un par de veces y luego colgó- él ya no está en emergencias fue trasladado al tercer piso al servicio de cuidados intensivos.
Tai vio como el mínimo rosa que quedaba en el rostro de Mimi se desvanecía en un segundo y al estar detrás de ella, observo que su cuerpo se tensaba por completo. Se disponía a poner su mano sobre el hombro de ella, pero Mimi le agradeció a la señora y se dio la vuelta caminando al ascensor. Bajo su mano y la siguió abrumado.
….
Yolei no tenía idea de cuantas veces se había mordido el labio, era una costumbre de hace años que siempre hacía cuando estaba angustiada. Degusto en un segundo el sabor de su sangre. Definitivamente tendría que hallar otro modo de tranquilizarse. El timbre del ascensor la saco de sus pensamientos y la presión en su pecho de alivio un poquito al distinguir a Mimi acompañada de Tai saliendo del elevador. Kari a su lado se reincorporo abrazando con brazos temblorosos a su hermano que la apretó contra sí. Ella camino hacia la castaña mayor que la observaba imparcial y tan blanca como la nieve. Mimi estiro los brazos para que Yolei se derrumbara con ella en unas bancas mientras gemía tristemente.
-Mimi, que horrible. Davis… estaba ahí en el suelo y no se movía, parecía… parecía como si estuviera…
-Me imagino- la corto de pronto. No quería por nada del mundo escuchar ESA palabra. Soltó aire entrecortadamente y separo a la peli morada de sí misma- ¿Dónde está Davis, Yolei?
Se mordió el labio. Por quinceava ocasión- No nos dejan verlo y no sé qué está pasando con él.
-De acuerdo. Entonces dime como paso todo- en realidad no quería saberlo, pero supuso que tal vez conocer lo ocurrido la haría sentir menos tensa de lo que estaba. Tai y Kari ya se habían separado y ubicado junto a ellos, pero la menor de los Kamiya seguía abrazada a su hermano mayor que hacía pequeños masajes en su espalda.
-Kari y yo nos pusimos de acuerdo para ir al cine a ver una película que recién se estrenó y de camino al cine nos encontramos con Davis deambulando muerto en vida por el parque. No nos sorprendió y se nos ocurrió que quizás se hostigo de estar encerrado en su casa. Como no tenía nada que hacer nos acompañó al centro comercial y a unas pocas calles de llegar ahí, estábamos en un intersección de tres carriles y se adelantó si fijarse mucho. La verdad no prestamos mucha atención y escuchamos el rastrillar de un neumático en el suelo, un impacto con algo de metal y luego otro contra el asfalto. Inmediatamente nos volvimos y Davis estaba extendido sobre el pavimento con un gran golpe en su cien derecha que sangraba mucho. El chofer claro nos ayudó con el traslado y dijo que se haría cargo de todo, el punto fue que Davis no noto que el auto de ese señor avanzaba detrás de él con velocidad y aunque el hombre pito, él pareció no escucharlo y al acercarnos sus ojos estaban en blanco y su camisa salpicada de sangre.
Tai traslado su sorprendida mirada de su hermana a Yolei y de esta a Mimi. La castaña parecía no inmutarse con nada y menos con el relato del accidente.
-Yo… yo me acerque a él…- tartamudeo Kari derramando lágrimas silenciosas sobre sus sonrosadas mejillas- Le hable… le dije que no se durmiera, que siguiera aquí y que aguantara, pero cuando veníamos en la ambulancia perdió otra vez el conocimiento y hasta ahora no se ha despertado. Cuando llegamos aquí lo revisaron por unos momentos en emergencias y uno de los médicos dijo que era indispensable traerlo a cuidados intensivos.
El moreno iba a decir algo pero lo interrumpieron.
-¡Tai, chicas!- Sora apareció acompañada de Matt e Izzi que lucían preocupados, incluso el indiferente del rubio mostrabas inquietud por el estado de joven Motomiya.
-¿Cómo está Davis?- pregunto Izzi sentándose a un lado de Mimi.
-No lo sabemos, nosotros acabamos de llegar y a Yolei y Kari no les han dicho ninguna noticia-respondió Tai. Un momento después las miradas de Tai y Matt se encontraron y el oji azul inquirió algo levantando las cejas como diciendo ¿Nosotros? el moreno solo se encogió de hombros haciendo una mueca de disgusto. Lo que se pone a pensar Matt en una situación como esta.
-¿Los familiares del Davis Motomiya?- cuestiono un médico.
Su uniforme constaba de un pantalón de vestir gris oscuro, una camisa tipo gabacha color violeta, una corbata negra lisa y complementado con una bata blanca con su gafete de identificación pendiendo de la bolsita pequeña de arriba. Su cabello era una combinación de tonos grises y blancos que hacían resaltar unos inusuales pero curiosos ojos amatistas.
Antes de que cualquiera dijera una palabra. En un abrir y cerrar de ojos Mimi estaba junto al doctor- Ocurre que sus padres están fuera de la ciudad y su hermana en el extranjero. Yo me haré cargo de él. Podría explicarme las complicaciones. ¿Doctor…?
-Tsukiyomi. ¿Cuál es su nombre señorita?
-Mimi Tachikawa. Soy amiga de Davis.
-Señorita Tachikawa. El accidente que sufrió su amigo aunque no fue algo desastroso. El impacto que recibió en la cien si resulto muy fuerte. También carga con unos cuantos raspones leves y moretones. Pero creemos que si luego del golpe perdió el conocimiento y no lo ha recobrado después de ya un tiempo determinado. Deducimos por desgracia puede tratarse de una contusión grave que puede comprometer vasos sanguíneos en toda área desprotegida de la cabeza. Le hemos realizado unas radiografías, pero estas no muestran mucho detalle, aunque parece poco creíble que en una zona como la afectada. Los rayos X no hayan mostrado algo maligno. Realizaremos una revisión exhaustiva para determinar porque el joven Davis no ha despertado y recurriremos a ejecutar un encefalograma y también una resonancia magnética para descartar cualquier problema y haremos otras radiografías generales para evitar que nos sorprenda algún órgano vital dañado por el golpe. Luego de eso, lo trasladaremos a una habitación aparte con visitas limitadas.
-Ya veo- dijo seriamente la castaña. Cada palabra que dijo el hombre era como verter veneno sobre su piel y que este se escurriera tan lentamente como para hacer el suplicio más insoportable-Muchas gracias Doctor Tsukiyomi. Estaremos pendientes sobre cualquiera circunstancia que se presente con respecto a mi amigo.
El médico asintió sin decir nada, inclino la cabeza en dirección a Sora y los demás que habían estado escuchando todo el relato de doctor y se retiró mientras apuntaba algo en una tabla de contenidos que llevaba en las manos.
-¿Una resonancia magnética y un encefalograma?, no entiendo-comento Kari intranquila- ¿Qué tan mal esta Davis?
-Lo suficiente para que tengan que realizarle esos análisis- contesto Mimi con sus ojos mieles ensombrecidos. Nadie la contradijo, pero se preocuparon aún más, es ese momento sin la presencia del doctor, Mimi era la que más sabía sobre medicina. La castaña dio la vuelta sobre sus talones y se dirigió al ascensor del fondo del pasillo, todo eso y sin darse cuenta de que cierto moreno la observaba preocupado.
La oji miel, salió del ascensor y llegó a la azotea del centro médico. El viento helado soplaba con delicadeza sobre su rostro y pequeñas gotas de lluvia caían apenas perceptiblemente en su piel. Ahora solo tenía espacio en su mente para pensar en su amigo inconsciente en esa bendita cama y conectado a una gran bolsa de suero. Como ella lo había estado hace mucho, como Addison lo estuvo en varias ocasiones mucho más tiempo atrás. Ese cielo oscuro no ayudaba mucho a levantar su ánimo. Dejo escapar un suspiro resignado. Otra vez actuaba de esa manera tan indiferente y con esa coraza dura en su cara, era algo inevitable; cada vez que ocurría algo malo o que no se imaginaba, sus defensas actuaban y sus lagrimales parecían secarse e impedir que el llanto saliera, dando como resultado ese aspecto cortante que actualmente domina cuando es afectada por algo desafortunado como lo que estaba pasando ahora.
-Vaya. Que deprimente resulta estar allá abajo- así que después de todo, no estaba tan sola como creyó.
-¿Yolei te dijo que vinieras?- en parte no le creía, pues su amiga peli morada conociéndola la dejaría a solas, pero por otro lado, si hubiera querido que alguien viniera a hacerle compañía, hubiera venido ella misma y no habérselo pedido a Taichi.
-No. Pero… ¿Tan imposible parece que haga algo que tenga que ver contigo sin que me lo pidan? Es entendible, pero solo quiero ser el amigo que no te apoyo tiempo atrás.
Con su rostro inclinado mechones de cabello cubrían su rostro y al levantarlo, solo miro de reojo a Tai. No quería ser grosera con él que se molestó en subir hasta ahí arriba para… para… en realidad ni sabía bien para que subió; pero lo único que pensaba ahora mismo es que el amigo que necesitaba estaba tumbado en una camilla y conectado a máquinas- Gracias por eso…- una sonrisa triste se asomó en las comisuras de sus labios- Resulta bastante irónico…
Eso pareció confundirlo y camino hasta quedar detrás de la joven- ¿El qué?
-Estudio medicina y debería significar emoción estar en un hospital y aprender, aunque más bien parece que solo estoy en uno cuando pasan desgracias y realmente quiero huir de estos sitios. Sin embargo ese chico enérgico recostado en esa cama… me… necesita y aunque… aunque quisiera no podría… irme y dejarlo…- poco a poco le resultaba difícil hablar gracias al nudo en su garganta.
Tai ahora entendía mejor la relación entre Davis y Mimi; él era gran parte del mundo de la castaña y significa gran apoyo para ella, y Mimi también de él. Ellos son tan unidos como Sora y él.
-Nadie te está pidiendo que lo dejes Mimi… Solo queremos que te des cuentas que estamos contigo y más aún con Davis…
-Y lo hago- afirmó cerrando los ojos y respirando hondo-Pero me resulta complicado volver a confiar del todo…- al voltearse por completo se encontró con unos ojos chocolates que la examinaban tranquilamente, aunque con sincera preocupación reflejada en ellos, preocupación hacia ella.
Inclino su cabeza y la apoyo en el fuerte pecho de él- La… la última vez que estuve en un hospital por causa de una amistad… termino mal… no quiero Tai… no quiero que Davis salga de esa habitación de otra manera que no sea consciente, si eso pasa… - un sollozo casi imperceptible escapó de sus labios fríos; hablar le significaba un gran esfuerzo y su voz salía en pequeños murmullos. Los brazos del joven la sujetaron con delicadeza por la cintura y la atrajeron hacia él de manera que Mimi escucho el palpitar de su corazón y el embriagante olor a menta de su loción. Fue alejada de su momento de tranquilidad cuando él mismo la parto y la obligo a mirarlo directamente.
-Lo que dices no va a pasar. Te lo prometo.
-¿De verdad?- pregunto con sus ojos brillosos por el reflejo de la luna en el manto nocturno.
-De verdad- sonrió mirando con… ¿Ternura? A Mimi. Con todo ese bloque de tristeza, no se dio cuenta que estaba temblando de frío y sus labios se entumecían. Sintió una calidez rodear sus brazos desnudos por la blusa que traía puesta y que la reconforto, era la chaqueta de Tai, quien se la quitó y la puso sobre ella para resguardarla de la lluvia que empezaba a caer con un poco más de fuerza-Vamos… sino aquí terminarán todos los de allá abajo- Mimi asintió y se colocó bien la chaqueta que a leguas le quedaba grande pero que por su tamaño la calentaba, camino a paso lento y cabizbaja hacia el ascensor seguida por Tai con las manos en los bolsillos.
Cuando llegaron ella y Tai descendieron en ascensor hasta el tercer piso, se separó de él y cambio de dirección rumbo a la habitación de Davis. Al salir del elevador había escuchado sin intención a una de las enfermeras informándole a uno médico que no conocía, que a su amigo ya lo había enviado al cubículo #420 en el ala oeste.
A paso tambaleante y sintiendo que todo le daba vueltas a su alrededor, Mimi avanzó por los corredores del hospital. Distinguió los característicos aromas de un lugar como este. Cloro, desinfectante para esterilizar los implementos quirúrgicos, alcohol, suero y antibióticos. El ambiente resultaba tranquilo aunque hiciera un frío de los demonios por el aire acondicionado activa a todo lo que da, para mantener las bolsas de transfusiones de sangre y para que las medicinas no de echarán a perder.
Iba pasando frente a una de las habitaciones que junto a la pared de la puerta tenía una ventana que dejaba ver lo que estaba dentro de ella. Y quedó paralizada. Un aura helada la envolvió y fue como si estuviera en un sueño, uno que conocía perfectamente. El silencio reinaba de manera que los latidos de su corazón se escuchaban claramente como si se tratara del redoble de un tambor.
Una niña de quizás unos doce o trece años estaba recostada sobre una camilla aparentemente dormida. De su mano sobresalía un pequeño cable transparente que mostraba el paso de un líquido amarillento desde una bolsa que colgaba de un tubo metálico adherido al marco también metálico de la cama. Plaquetas. Supo inmediatamente la castaña. Lo que más la dejo sin aliento fue la apariencia de la pequeña. Cabello negro corto y piel pálida como la de ella. En concreto y hablando generalmente, se parecía a su querida Addison. Su exterior sin color dejaba al descubierto una gama de colores azules bajo de sus ojos, cansancio y sin duda causa de la enfermedad que dañaba a la niña. La tarjeta pegada debajo del número de la puerta, mostraba una inscripción. "Paciente de Leucemia" y en una esquina de la ventana se señalaba el nombre de la niñita: Amu Daidoji.
Cuando se disponía a alejarse de esa imagen que la hacía sentirse como si estuviera en un cubo de vidrio en el que agua se iba acumulando poco a poco y que ahora estaba por llegar a su cuello y posteriormente ahogarla en sus propios difícil recuerdos. La niña abrió los ojos con dificultad y con sus ojos dorados como el mismo oro observo a Mimi con curiosidad, preguntándose, porqué una joven que nunca había visto en su vida la mirada con añoranza, como si la castaña la conociera de antes. Mimi se dio cuenta de esto y sonrió levemente siendo correspondida después de unos momentos por la niña de nombre Amu. Con un gesto se despidió de ella y continúo su camino para ver a Davis.
…
Yolei volvió a la estancia donde estaban sus amigos, aun con su teléfono junto a su oído escuchando a su interlocutor.
-Sí. Yo lo entiendo. Sí. Se lo haré saber y te aviso en cuanto sepamos algo. De acuerdo. Adiós Tk.
Al escuchar ese nombre, Kari recibió un balde de agua helada que la despertó del estado de tristeza en que estaba sumida.
Tai frunció el ceño- ¿Qué haces hablando con Takeru?
-Le estaba diciendo que aún no tenemos noticias de Davis- explico la peli morada extrañada por el reclamo del moreno.
-No entiendo para qué- comentó Kari con la cabeza gacha- Si están peleados, no quieren saber nada el uno del otro.
Sora suspiro resignada- Tai, Kari. A pesar de todo Tk y Davis son amigos, y si discutieron fue por impulsividad. Algo tan difícil como esto debe ser duro para Tk que siente que si viene a ver a Davis él se pondrá peor. Tampoco viene por no incomodarte-dijo mirando a la castaña, pasó sus ojos a Tai y negó levemente- y tampoco vendrá por tu culpa Tai. Si viene, tú te le iras encima, aunque le veo solución, solo lo trasladarían al primer piso a emergencias. Ya que no vino. Considero justo que por lo menos lo mantengamos al tanto de lo que pase.
-Sora tiene razón, Tai- concordó Izzi- no seas infantil, sí, Tk, hizo mal, pero como si tú no hubieras besado a otra chica teniendo novia- Matt se golpeó la frente con la palma de la mano. Yolei rió por la estúpida ocurrencia del pelirrojo- Y tú también Matt.
-Al igual que tú agazapado- atacó el rubio indignado. Sora lo había mirado en forma crítica que provoco que se sonrojara avergonzado.
-Ok. Todos aquí estamos de acuerdo en que TODOS los chicos son unos don juanes. Pero tengan en cuenta en que ninguno de ustedes está en posición de criticar una infidelidad.
Los tres muchachos cerraron sus bocas conteniéndose de decir cualquier cosa.
-Eso. Quédense callados- aconsejo molesta Kari cruzándose de brazos- Por cierto Tai. ¿Dónde está Mimi?
El aludido la miro confundido-¿Por qué sabría yo dónde está?
-Porque fuiste detrás de ella cuando se fue- respondió Sora.
-Eso no es cierto- mintió apenado. Por favor que no lo descubrieran. Ya bastaba la tortura que sufría internamente de porque se comportaba tan agradable y consolador con Mimi- Fui a la cafetería.
-¿Entonces por qué viniste con ella antes de que se desviara a otro lugar?
-Yo que sé. Me la encontré de camino- y ahí estaba mintiendo otra vez. Incluso ya le resultaba estúpido. No encontraba la razón. O tal vez es que no quisiera admitirla.
…
Sobre su cama Davis yacía dormido. Su pecho subía y bajaba regularmente, el cabello le caía sobre los ojos ocultándolos en una sombra. Tenía la piel blanquecinamente inusual en él y su frente vendada con gaza blanca, que justo en la parte donde estaba la contusión, parte de su sangre la había traspasado. Tenía moretones en ambos brazos. Conectado a una máquina controladora de signos vitales y suero entrando a sus venas para hidratarlo durante su estado inconsciente. Mimi entro a la habitación y avanzo tambaleándose un poco hasta la silla junto a la camilla.
Más de cerca pudo notar que su ceja herida por Tk, todavía no sanaba del todo y los morados que también había adquirido de la pelea con el rubio seguían ahí. Lucía alarmantemente tranquilo sin inmutarse.
Mimi le apartó el cabello de los ojos sonriendo con melancolía- Mírate campeón. Tan herido. Jamás creí tener que verte a ti así…- tragar saliva le suponía tanto esfuerzo que dolía- Davis abre los ojos y mírame. Moléstame con tus bromas, hazme enojar, lo que quieras pero despierta. No soporto verte así amigo- sujeto la mano de él entre la suyas y la apretó con fuerza, como si con eso lograría despertarlo con una mueca de disgusto, no obstante el seguía sin perturbarse. Se acerca un poco más a él y apoya la cabeza en el colchón. Ella siempre se ha preguntado, porqué cuando las personas duermen parecen más jóvenes.
El destello de un recuerdo la vuelve azotar provocando que esta vez, sí se derrumbe.
-Por favor, no me hagas esto, no, no Davis. Dame alguna señal… todos están afuera preocupados por ti. Pero nadie me gana… a mí. Yolei… y Kari ellas están angustiadas totalmente- lo mira tan intensamente luchando porque sienta su impotencia y la mire- ¡Davis! ¡Rayos! Despierta, te necesito- lágrimas cristalinas salen como una cascada de sus orbes mieles que han comenzado a enrojecer, hipidos se le escapan y se abalanza con cuidado sobre él abrazándolo tan posesivamente como si con soltarlo se le fuera escurrir- No es tiempo de que te reúnas con Addison, aun no. Yo estuve en ese maldito camino y no me lo permitiste, ahora es mi turno de prohibírtelo terminantemente. De todos nosotros siempre has sido el que sin importar qué, jamás te has acobardado, eres el más valiente que he conocido y no dejas que las circunstancias te depriman o desanimen. Me has enseñado que la forma de hacer sentir miserables a los demás es sonriendo. Muchos pueden decir que tu ausencia significa paz, pero para Anika, Willis, Daniel, incluso Yolei… y yo… solo significaría una tortura. Pocos saben lo valioso que eres, porque te subestiman y dicen que eras un irresponsable que no sabes hacer nada. Yo lo creí. Luego me hiciste arrepentirme y darme cuenta de que eres un tesoro irremplazable y tan noble. Contigo aprendí que para la verdadera amistad, no se necesita verse todos los días y hablar a diario, eres una de las personas que me conocen perfectamente y de las únicas que quiero que crean en mí. Sin ti… yo no vuelvo a ser la misma jamás.
La parte de sí misma que a la fuerza había luchado por ocultar y olvidar en su subconsciente ha salido a la luz. Los sentimientos oscuros, la fragilidad, ternura, tristeza, inestabilidad en sus palabras que fluían dolorosamente cada que abría su boca. Rogando porque su hermano regresa con ella. La sola idea de pensar que el falleciera, aunque no quisiera, en este momento esa posibilidad le parecía tan cercana que preferiría mil veces que la energía helada de la muerte la envolviera a ella en lugar de a él.
Varias de sus lágrimas cayeron sobre la mano que sostenía- Lo lograrás, este es un partido más, uno de la vida y sé que no te dejarás vencer- dice con voz quebrada. Al instante, parpadea sorprendida y sonríe ampliamente con un deje de pesadez cuando siente como su mano es apretada levemente por un Davis que sonríe aunque este dormido.
…
Dios…. No tiene idea de cuánto me costó escribir el momento de Davis y Mimi, yo no soy sentimental así que fue duro. Háganme saber si resulto un tantito conmovedor.
Sobre la dinámica que dije al inicio del capítulo. Tendrán que contestar esto: ¿Cuál es el nombre del actor que interpretará a Cuatro en la película "Divergent" en 2014?
Los primeros 3 que la respondan, una de sus ideas aparecerán aquí. Los ¿Ganadores? Los diré las próxima vez y tendrán que enviarme brevemente lo que se les ha ocurrido o han querido que pase entre algunos de los personajes.
Ojala y participen. Si no seré mala y tardaré MESES O AÑOS en publicar 3:D
Adiosito.
Meroko-Y-chan
