HOLA CHICAS, AQUÍ LES TRAIGO UN CAPÍTULO MÁS...

OJALÁ LES GUSTE... SE QUE HAN SIDO MUCHOS PROBLEMAS PARA NUESTRA PAREJA FAVORITA, PERO LAS COSAS YA ESTÁN POR RESOLVERSE, SÓLO LES PIDO UN POQUITO DE PACIENCIA...

GRACIAS A TODAS POR SUS COMENTARIOS, DEBO DECIR QUE ALGUNAS TIENEN TEORIAS MUY ACERTADAS ACERCA DE LO QUE PASARÁ MÁS ADELANTE...

NOS LEEMOS PRONTO.


Terry abrió el sobre que Helga le había entregado…

Al principio pensó que se trataba de uno de esos sobres anónimos que había estado recibiendo, sin embargo se trataba de una carta de su madre… la cual había escrito bajo un nombre falso.

Terry se preguntó qué habría llevado a su madre a tomar semejante acción.

En la carta, Eleonor le explicaba a Terry con lujo de detalle el por qué William O'Brien odiaba tanto a su padre…

Además añadía algunos datos de lo que había sido la vida de William después de que ella y Richard se casaran.

Según Eleonor, William se mudó a Nueva York, donde conoció a una joven de quién se enamoró perdidamente y con quien se casó.

Eleonor tenía la esperanza de que Terry aquella mujer lo ayudaría a detener la sed de venganza de William.


En Hertfordshire, el día pasó de manera absolutamente agradable para Candy, pues tuvo ocasión para salir a recorrer el pueblo en compañía de Albert, pues partiría hasta la mañana siguiente.

Además, Candy tuvo la satisfacción de poder evitar a Neil, ya que éste no había visitado la finca en todo el día.

Candy también aprovechó para tratar de desmentir lo que creía era una mentira por parte de Neil…

-Albert… discúlpame si te molesto pero tengo que saber… ayer, el señor Andrew dijo…

-Cielos, no creí que Andrew fuera tan boquiflojo… -dijo Albert antes de que Candy terminara de decir lo que pensaba…

-¿lo ves? Esa es otra prueba de lo que te mencioné ayer… el hombre no puede guardar un secreto ante ti…

-¿Entonces tú… piensas… casarte pronto?

Albert esbozó una sonrisa que pareció un poco triste…

-Es verdad… quería proponerle matrimonio a la mujer que me roba el sueño pero… creo que eso ya no será posible…

-¿Por qué no?

-Porque ella es una dama de noble cuna y yo no puedo ofrecerle ni la mitad de la vida que a la que ella está acostumbrada…

-Pero si ella te quiere…

- Ella me ha dicho en muchas ocasiones que sería feliz estando conmigo aunque fuera en una choza… pero yo nunca la obligaría a ello… por eso creo que lo mejor sería terminar nuestra relación…no quiero atarla a una relación imposible…

-¡Oh Albert! -exclamó Candy, pesarosa de no poder hacer nada para ayudar a su mejor amigo.

Por la noche, el duque mandó preparar una cena especial, pues por la mañana Albert partiría.

Aquel gesto, fue muy bien recibido por Candy, que agradeció profundamente al duque el hecho de recibir a Albert cómo lo había hecho.

Pues eso le hacía feliz, a pesar de que sabía que por la mañana se despediria de su amigo.

Sin embargo, la felicidad de Candy se vio turbada una vez más cuando vio que Neil Andrew se presentó en la casa.

-disculpen que me presente sin invitación, pero tenía que ver a Albert antes de su partida…

Acabo de volver de un breve viaje que hice a Londres…

Fue entonces que Candy se percató de que Neil decía la verdad…

Aún vestía un traje de montar, y lucía cansado.

-Por favor, señor Andrew, acompáñenos a cenar. -pidió el duque.

-gracias, su excelencia, pero debo ir a atender algunos asuntos que surgieron en mi ausencia…

Cómo he dicho, sólo vine a entregar esto a Albert.

Sacó de su chaqueta un sobre, y se lo entregó a Albert.

Después se retiró prometiendo volver para despedir a Albert.

Ante la mirada especulativa de todos los presentes, Albert abrió el sobre que Neil le había entregado…

-Esto es…

-¿Qué sucede Albert?

-Es… esto es una carta de aceptación para ingresar al hospital St. James como aprendiz…

Hace unos meses intenté ingresar y fui rechazado…

Candy no tenía la menor idea de lo que eso significaba, por lo que Albert procedió a explicar…

-Cada año… el hospital St. James selecciona a un grupo de estudiantes de medicina y los educa bajo la supervisión de los médicos que laboran allí…

Desde luego, el hospital cubre todos los gastos y brinda ayudas económicas a los más sobresalientes…

Es una oportunidad fantástica… además así podría continuar trabajando con mi padre, lo que me reportaría más ingresos…

Candy comprendió inmediatamente lo que aquello significaba para Albert, y aunque no comprendía los motivos de Neil, le agradeció en secreto el noble gesto que le había mostrado a Albert…

Al día siguiente, Albert partió con rumbo a Surrey, pues quería presentarse con el médico que lo recibiría allá para comunicarle que le sería imposible cumplir con su acuerdo.

Neil se ofreció a acompañarle, pero Albert rechazó la oferta.

El duque, le hizo prometer que volvería a visitarlos pronto, y Eleonor le deseo un buen viaje, reiterando la invitación que su esposo le había hecho

Así, finalmente se despidieron… y Candy se quedó definitivamente sola, esperando que Annie no tardara demasiado en volver, y que Terry recibiera pronto su carta.


Después de leer la carta de su madre, Terry comprendió mejor la gravedad del problema que su padre tenía con William, al parecer se trataba de un asunto de venganza pura.

Tal vez su madre tenía razón, y debía buscar a la familia de William.

Así pues, Terry se dispuso a ir en busca de algún investigador privado.

En el justo momento que salía, Helga llevaba el correo pero Terry tenía prisa, y le pidió que lo dejara en el despacho y se fue.

Helga entró en el despacho y puso las cartas como su señor le había pedido, desafortunadamente, la mujer no se percató de que la ventana se encontraba abierta, y un viento que se coló se llevó consigo la carta que Candy le había escrito a Terry con la esperanza de que llegara a sus manos lo antes posible…


Los días seguían su marcha, y Candy se preguntaba si Terry había recibido ya su carta… pues el correo no le había devuelto contestación alguna…

Pensaba en ello, cuando alguien llamó a su puerta…

Se apresuró a abrir y para su sorpresa, se encontró con el duque en persona…

- Querida… el señor Andrew ha tenido a bien pedirme que le conceda una entrevista contigo…

Candy se quedó pasmada, pues sabía muy bien de qué iba el asunto… sin embargo también sabía que no podía negarse a acudir a la dichosa entrevista…

Así que simplemente asintió.

El duque esperó por ella, mientras iba a dejar la chalina que tenía colocada en los hombros.

Salió sin siquiera comprobar su apariencia en el espejo… no quería despertar en el duque la esperanza de que sus planes fueran a realizarse…

Pues secretamente se había preparado ya para la situación…

Sabía que después de rechazar la propuesta de Neil, el duque la echaría de su casa con toda probabilidad, así que había preparado ya su equipaje…

Aunque aún no tenía idea de lo que haría, pues había calculado que la respuesta de Terry habría llegado ya… y eso no había sucedido…

Pero aún con eso, estaba determinada a rechazar cualquier propuesta.

-Candy escucha... lamento no haber hecho más para hacer que tuvieras una infancia mucho más feliz… pero estoy seguro que el futuro te depara algo muy bueno…

-No tiene por qué lamentarse, en verdad yo he sido muy feliz aquí… y creo que yo nunca le había dado las gracias por cambiar mi vida, y la de los chicos del hogar… -dijo, Candy.

El duque estaba conmovido por las palabras de Candy, y sólo alcanzó a asentir…

Por el resto del camino no se dijeron nada más, pero cada uno a su manera, sabía que estaban ante una posible despedida…

Candy abrió la puerta de la biblioteca…

Le pareció que habían pasado siglos desde la última vez que se había reunido allí con Terry para estudiar una tediosa lección de francés…

Suspiró pesadamente, pues parecía que el mundo estaba en su contra, y trataba de llevarlos por caminos completamente diferentes…

-Señorita White… luce usted hermosa hoy…

-Gracias… contestó ella de la manera más neutral de que fue capaz.

-Señor Andrew… me gustaría expresarle mi gratitud por lo que hizo por Albert… de verdad no sabe cuánto le ayudará con lo que ha hecho…

-Por favor no continúe… No voy a negar que una buena parte de los motivos que tuve para ayudar a Albert, tienen que ver directamente con usted, pero por favor de a Albert el crédito que merece… me parece que es un gran hombre y que tiene el potencial necesario para convertirse en un excelente médico…

Candy no supo qué decir… esperaba que Neil se vanagloriara por lo que había hecho, pero no fue así.

El silencio reinó por algunos instantes… Neil parecía luchar consigo mismo para poder hablar.

-Señorita White… estoy convencido de que no ignora usted el motivo de esta audiencia…

Y antes de pedirle que me de una contestación me gustaría decirle que no deseo de ninguna manera que su respuesta se vea influenciada e ninguna manera… siéntase libre de responder según lo que su corazón le dicte…

Candy respiró hondo… minutos antes de entrar en la biblioteca pensaba que sería sencillo rechazar cualquier propuesta proveniente de Neil, pero lo cierto era que no le estaba facilitando las cosas…

El hombre realmente parecía sincero… aún así Candy no podía de ninguna manera corresponderle, así que tomó valor suficiente para responder…

-Señor Andrew… le agradezco profundamente su interés, lamentablemente debo rechazar su propuesta… yo no podría nunca hacerle feliz, y estoy segura de que usted tampoco podría hacerme feliz a mí, así que creo que es mejor ahorrarnos a ambos el sufrimiento…

-señorita White...estoy consciente de las tantas veces que usted presenció mi reprochable conducta para con las señoritas Grandchester… especialmente hacía la señora Wealloby… no negaré que en aquel caso, mi conducta fue premeditada y totalmente irresponsable… y entiendo que dude de la sinceridad de mis proposiciones pero le aseguro que nunca en mi vida he hablado más en serio… créame, no descansaré, hasta demostrarle la verdad de lo que digo…

Inmediatamente después salió de la habitación, dejando a Candy en completa soledad y con tiempo escaso para prepararse para lo que se avecinaba…

Estaba segura de que Neil iría inmediatamente con el duque a comunicarle su negativa…

Esperó en la biblioteca a que el duque entrara de manera intempestiva a ordenarle que se marchara de su casa o se casara con Neil, pero aquello no sucedió…

Si que Candy salió de la biblioteca, lista para ir a su habitación a recoger su equipaje, el cuál constaba únicamente de tres sencillos vestidos, que ella misma había confeccionado para usarlos cuando salía a cabalgar o a recorrer el bosque… no pensaba llevarse nada más, puesto que nada de lo que allí había le pertenecía en verdad.

Entonces se encontró con Betsy, quién le dijo que los duques la esperaban en el salón del té.

Candy agradeció a Betsy, y se dirigió allí…

Al entrar, vio a Eleonor trabajando en unos cojines, y al duque leer su diario como de costumbre.

Apenas entró Eleonor le dirigió una mirada especulativa.

El duque en cambio, dejó a un lado su diario y se puso de pie.

-¡Hija mía! veo que las cosas han tomado más tiempo de lo normal, pero no es importante, ven, siéntate, cuéntanos todo…

Candy supo entonces que Neil no había hablado con el duque… lo que la obligaba a comunicarle ella misma la noticia.

-Es que yo…

-No seas tímida…

-Yo… he rechazado la propuesta del señor Andrew…

Candy vio como el rostro del duque lentamente fue tomando un tono rojizo… que delataba Inmediatamente su ira…

-¿Acaso estás loca? ¿Crees acaso que tienes una fila de pretendientes y puedes darte el lujo de rechazarlos? ¿Es que no eres consciente de que no posees ninguna dote? Es probable que jamás vuelvas a recibir otra propuesta…

El señor Andrew estaba consciente de tu posición y aún así estaba dispuesto a desposarte…

¿Sabes siquiera que has renunciado a la posibilidad de convertirte en vizcondesa?

Pero no es tarde, tal vez si voy a casa de Andrew y hablo con él, perdone tu falta de juicio y…

-Richard por favor cálmate… -pidió Eleonor, y automáticamente Richard pareció tranquilizarse un poco.

-Candy es aún muy joven, estoy segura de que cuando llegue el momento, encontrará a la persona ideal para ella... en cuanto a la dote… hay cualidades mucho más valiosas en una mujer que no se relacionan para nada con el dinero, recuerda que yo misma no poseía una dote, y aún así decidiste casarte conmigo…

Richard no dijo nada, pero Eleonor sabía que tenía casi ganada la batalla…

-Richard, cariño, creo que Candy necesita tiempo… quizá si regresa con los chicos del hogar de Pony, alejada de cualquier cosa o cualquier presión que pudiera influenciarla…

Entonces ella podría decidir lo que desea hacer…

Y si los sentimientos del señor Andrew son tan fuertes cómo declara, entonces no tendrá ningún problema para esperar…

-Está bien… mañana por la mañana George te llevará al hogar Candy… así que prepara tu equipaje...

Candy asintió.

-¿Qué esperas cariño? –ve a preparar tu equipaje. –le dijo Eleonor a Candy, dándole una mirada de complicidad que sólo ellas pudieron entender…