Konochiwa!Sé que deben estar furiosos por haberme demorado en escribir y pido disculpas, pero es que definitivamente mi laptop murió y perdí mis preciados datos….ToT Traducciones, trabajos y mi fanfic…he estado luchando para poder salvar mis datos y ver si lo que se dañó fue la placa madre del laptop. Encima, tuve que lidiar con una clienta que pasó un buen tiempo sin pagarme una traducción…y quería ocupar ese pago para comprarme un laptop nuevo…en fin, pude lograr que me pagara al menos una parte de lo que me debía. Así, que me prestaron este laptop por mientras…y tercero, he estado preparándome para dar de nuevo la PSU (Para los que no son de Chile, la PSU o Prueba de Selección Universitaria es una prueba que mide los conocimientos de secundaria…y depende de cómo le vaya a uno en ese examen para entrar a estudiar en una universidad estatal) Y mientras me preparo para estudiar pedagogía en inglés para complementarla con Traducción, hay un caos en Chile: protestas en contra del Ministro de Educación para que no se privatice la educación, ya que es un derecho para todos…y todos los estudiantes de secundaria y universitarios se han tomado colegios y universidades protestando por sus derechos…aún así, tengo que estudiar y estudiar (sobre todo en matemáticas XD )
Bien, aquí les dejo el nuevo capítulo de mi fanfic la Voz Dormida.
Un recordatorio: lean Naruto Choque de Realidades de Kain the Beast…él y yo nos pusimos de acuerdo para coordinar ambas historias y escribir después juntos un fanfic…el fic de Kain es la precuela de la Voz Dormida. Además, aviso desde ya, que una vez terminados nuestros fics, Kain y yo haremos en conjunto un fanfic para seguir con la trama de la Voz Dormida. Además, haré otro Naruhina que no tiene nada que ver con la Voz Dormida.
Disclaimer: Naruto, parte de la trama, las canciones y la historia de Gran Bretaña no me pertenecen. Solo le pertenecen a Kishimoto, a Txus de Fellatio, a Mägo de Oz y al Reino Unido.
Ojo: Si bien la historia de los celtas no me pertenecen, lo que hice fue mi propia fantasía entre el mundo ninja y celta. Así que si hay alguien que estudia Historia, pido disculpas. Con todo, NO ME PERTENECE.
ATENCIÓN: Si son menores de 15 años, mejor no lean, porque lo que viene es bastante fuerte. O bien, lean con alguien que sea mayor de edad.
MISIÓN: RECUPERAR LAS ARMAS DE HINATA. KONOHAMARU Y CIA VAN A LA CARGA.
Escocia, aldea de las Tierras Altas.
Hanabi se encontraba en su habitación llorando como una Magdalena. No podía concebir el hecho de que su O-neesan estuviese cargando con un peso enorme…Después de escuchar a los kages y a los jefes de los clanes hablando sobre el detalle de la profecía, su corazón se desgarró por la pena y salió corriendo de allí con el pecho oprimido por el dolor. Su hermana estaba luchando como una valiente, ¿pero a cambio de qué? ¡De su vida! Solo esperaba que volviera viva…o al menos, que trajeran su cadáver intacto…
O-neesan…onnegai…¡VUELVE! ¡NO TE MUERAS, O-NEESAN!...-decía entre amargos sollozos la pequeña.
La aldea estaba triste y lloraba por la suerte de lady Hinata, aquella chica que los había salvado de los ingleses tantas veces. Sabían que la parte de esa profecía tenía que cumplirse, pero no podían evitar sentir el dolor. La joven era muy querida por los celtas.
Sin embargo, todo volvió a la normalidad al ver a la joven cabalgando con los demás novatos de Konoha y Suna, y Lord James. Allí estaba, sana y salva…con una túnica ensangrentada, pero viva…lo había logrado…la gente se abalanzó a recibirla y le hicieron una reverencia respetuosa…lo cual hizo que la chica se sonrojara y jugara con sus dedos…
-Lunita, tú nunca cambias…siempre serás la misma chica tímida de siempre-le dijo Jim con una sonrisita de complicidad.
Los chicos sonrieron…Hinata es Hinata…nunca cambiaría.
-¡JIM!-se escuchó una voz entremedio de la gente…el joven celta sonrió al reconocer esa cabellera rubia miel y esos ojos azules. Sin dudarlo, se apeó del caballo y corrió a reencontrarse con su amada Sarah, sumiéndola en un cálido abrazo.
-¡Jim, eres un tonto! ¡Creí que no te vería de nuevo!-le reprochó la jovencita mientras lloraba de alivio en los brazos del ojiesmeralda. El joven simplemente le secó las lágrimas y la besó de manera apasionada. Cuando separaron, él le sonrió.
-Tranquila, Sarah…todo está bien…nuestra Lunita está de vuelta con nosotros…y te juro que cuando todo haya acabado, estaremos juntos para siempre…-y poniéndose de rodillas mientras tomaba la nívea mano de la joven judía, le preguntó: Sarah, ¿te gustaría casarte conmigo?
Toda la aldea quedó en silencio. Para qué decir de Sarah, quien estaba temblando, mientras de sus bellos ojos caían dos gruesas lágrimas de felicidad.
Miró a Hinata, quién dulcemente asintió con la cabeza. Entonces dijo:
-Sí, ¡Claro que acepto ser tu esposa, Jim!
De la nada, Jim sacó un hermoso anillo de oro con incrustaciones entretejidas de color bronce y un hermoso rubí en su centro. Tomó la nívea mano derecha de la rubia y deslizó en su dedo anular la joya.
-Perfecto...se ve perfecto en tu mano.-confesó el joven mientras acariciaba el rostro de la chica- me has hecho el hombre más feliz en estas tierras.-dicho esto, se apoderó de los labios de la joven en un casto y tierno beso, espectáculo que fue aplaudido por todo el mundo.
Pero, como siempre pasa, algo interrumpió ese acto.
-¡O-neesan!¡O-NEESAN!
Hinata se giró y vió que se trataba de su pequeña hermana Hanabi, quien corría entre medio de la muchedumbre. Iba vestida con un vestido del mismo diseño de su hermana, pero era de color rosa pálido con adornos lila. Su pelo iba semirecogido en una cola trenzada.
La niña siguió corriendo hasta que fue recibida en los brazos de su hermana. La pequeña, al sentir el abrazo de su Hina-chan, comenzó a sollozar y a reprocharla por hacerle pasar un susto de muerte.
-¡Baka!¡Eres una baka, o-neesan!¡Creí que morirías con eso de la profecía…!-se calmó un poco al sentir como Hinata acariciaba sus cabellos de una manera maternal. ¡Cómo había echado de menos esas caricias!-Creí que morirías en medio de la batalla…-añadió mientras dirigió mirada a la de su hermana mayor, quien le sonreía.
-Tenía que hacerlo, Hanabi-chan. Pero ahora, todo terminó. Ahora, tendremos que enfrentarnos una vez más contra los malos. –Se separó un poco de su hermana y puso sus blancas manos en los hombros de ésta.- Y tenemos que estar más preparados que nunca. ¿Lo entiendes, Hanabi-chan!
La niña asintió con la cabeza. Luego, tomó la mano de Hinata y la arrastró hasta donde estaban los jefes feudales.
-Vamos, O-neechan. ¡Tienes que contármelo todo! ¡O-tousan me autorizó para estar en la reunión.
Naruto, quien veía la escena, sonrió. Vaya, al menos la peor parte de la profecía había terminado. Y quedaba algo más que cumplir. Y además, pudo sellar aún más la relación entre Hinata y él. ¡Ahora, era suya! Con el paso firme, se dirigió al mismo lugar por donde se habían marchado las hermanas Hyuuga.
En Londres
Para Mortfield, las cosas iban de mal en peor…tenía Londres entero en medio de una turba de protestas. Por suerte, sus hombres impusieron el orden a punta de violencia…Ese día, hubo muchos desdichados que fueron a dar a la hoguera (si es que eran paganos) o la horca (si eran cristianos). Todo por culpa de esa chiquilla del demonio llamada Hinata Hyuuga. ¡En cuanto tuviera a esa mocosa en sus garras, se las haría pagar por toda la humillación recibida! En cuanto a Uzumaki y al resto de su tropa de niñitos ninjas, les iba enseñar que con Lord Mortfield NADIE se metía y salía vivo para contarlo a las futuras generaciones. Juró que irían a parar en la hoguera.
Cuando vio que el orden en su ciudad estaba restablecido, decidió reunir a sus hombres.
-¡Compañeros ingleses, hemos sido una vez más testigos de cómo estuvimos de matar a la perra hechicera que los celtas tienen como líder! ¡Y vimos como el enemigo, una vez más, se burló de nosotros, llevándose lo que para nosotros era el símbolo de nuestra victoria en Irlanda! ¡Hemos sido testigos de cómo esta mujer ha dejado numerosas viudas y niños huérfanos de sus valientes maridos y padres! ¡Hemos visto como los celtas han arrasado con todo, blasfemando el nombre de Dios! ¡Hemos visto como los extranjeros shinobis han matado sin piedad a nuestros hermanos ingleses! Por eso, los exhorto a no desanimarse y a seguir peleando con valor y honor. Lo haremos por todos nuestros camaradas caídos en esta cruenta guerra…lo haremos por restablecer el honor de nuestro pueblo y Señor…lo haremos por toda la gente civil y libre que anhela tener paz en sus tierras…¡A LAS ARMAS, MIS SOLDADOS! ¡VIVA INGLATERRA! ¡VIVA NUESTRO REY!
-¡VIVA!-gritaron todos los soldados.
En Escocia
Los presentes estaban atónitos. Hinata les había terminado de relatar con perfecta serenidad todo con lujos y detalles. De verdad que ese Mortfield era una bestia sin corazón.
Tsunade fue la que rompió el silencio, dándole un tremendo golpe a Naruto, cosa que extrañó a todos.
-¡Eres un grandísimo baka, Naruto!
-¡Auch! ¡Y ahora, ¿por qué me pegas, Tsunade-no baachan?-exigió saber Naruto indignado-¡¿así me recibes por salvar a Hinata?
Como respuesta, la Godaime le dirigió una mirada furibunda que causó que todos tragaran saliva. ¡Esa mujer sí que daba miedo!
-¡No me refiero a eso, Baka! ¡Me refiero al hecho de que salvaste a Hinata, pero que no recuperaste sus armas y la espada de Budicca, que son más que necesarias en esta batalla!¡Le dejaste un buen regalo al enemigo!
Ups! ¡Eso era verdad! Hinata se sintió más que avergonzada… ¿cómo había podido ser tan tonta para dejar que le quitaran sus armas! Por su parte, Naruto estaba más que nervioso…y tenía unas ganas de darse de topes de cabeza con la pared por ser tan tonto… ¡¿cómo no se le ocurrió antes?
-Lady Tsunade, en verdad, no sacamos nada con llorar sobre la leche derramada. Ahora, tenemos que recuperar las armas de Lady Hinata, quien menos culpa tuvo que cumplir la parte más crucial de la profecía. Ni Lord Naruto tuvo la culpa en eso, ya que estaba preocupado por salvar a lady Hinata y cumplir una parte más de la profecía-dijo Merlín con tranquilidad, pero con un tono tan frío que daba entender de que estaba furioso con la actitud de Tsunade.
Hinata, un poco más calmada, dijo:
-Iré a Londres a recuperar mis armas. Esta vez, seré más sigilosa.
-¿Estás loca, Hinata?-le dijo Naruto desesperado- acabas de salir de un peligro enorme.
-Es verdad, Hinata. Si vuelves a aparecer por Londres, te meterán al calabozo de nuevo y todo terminará allí.-señaló Sakura
-Demo, Naruto…-intentó objetar la ojiperla.
-¡Demo nada!-estalló el rubio-No permitiré que te vuelvas a arriesgar.
La sala había quedado en silencio. En realidad, estaban de acuerdo con Naruto. Si Hinata regresaba a Londres a recuperar sus armas, todo estaría perdido. La chica no tuvo más que aceptar a regañadientes. Pero, ¿a quién enviarían?
Entonces, una voz interrumpió.
-Yo lo haré.
Cuando se asomaron todos, vieron que trataba de Hanabi, quien estaba ataviada con una calzas como las de Sakura, una falda celta del mismo estilo de la de Hinata, una sudadera parecida a la de su hermana (solo que de color blanco con violeta oscuro), unas sandalias ninjas como las de Hinata y la banda de Konoha ceñida en su frente.
-Yo iré a buscar las armas de mi O-neechan. Mi hermana ya ha hecho bastante por nosotros. Esta vez, iré a recuperar sus armas, que es lo que al menos puedo hacer por todos.
Todos se quedaron mirando de hito en hito a la niña. Sabían que era valiente y una Hyuuga con mucho talento, pero era algo peligroso para una niña.
Konohamaru, Moegi y Udon salieron de su escondite y se pusieron al lado de Hanabi.
-Nosotros también iremos. Ya es hora de que mostremos que ya no somos los mismos niños que se dedican a hacer travesuras infantiles y que tenemos el mismo valor de todos uds.-señaló Konohamaru con decisión en sus ojos.- Hanabi-chan no está sola en esto.
Los otros dos niños asintieron con la cabeza.
Los demás estaban sorprendidos. Quizás, no sería tan mala idea, pero los niños podrían salir heridos de esta misión. Su sorpresa fue aún mayor cuando el Mago Merlín se les acercó a ellos y les dio un cariñoso golpecito en la cabeza a cada uno.
-En verdad, Uds. Son muy valientes para atreverse a pedir una misión tan peligrosa. Si bien ya no son los mismos niños de antes, les aconsejo que pierdan su escencia de niños.
Hinata les sonrió y se les acercó.
-Uds. Son el futuro de los ninjas de Konoha. Creo en Uds. Y deposito toda mi confianza en uds. Nunca olviden eso y nunca cambien.-dicho esto, les dio un beso en la frente a cada uno de los niños, haciendo que Konohamaru y Udon se pusieran rojos y que Hanabi y Moegi se sintieran enternecidas por la confianza que Hinata les tenía. -Konohamaru, no olvides hacerlo esta vez.-le dijo Naruto al pequeño Sarutobi con una sonrisa zorruna.
-¡Sí, Naruto-oniichan!-exclamó el joven cuadrándose como un soldado.
El rubio sonrió. "Confío mucho en esos niños. Espero que estos años que han estado entrenando haya rendido sus frutos. Menos mal que a Konohamaru le di un haz bajo la manga. Solo espero que sepa qué hacer. Además, Hanabi-chan será de ayuda"
Dicho esto, Hinata los llevó afuera de la cabaña y llamó a su fiel amigo, Phillipe.
-Montarán en mi caballo. Phillipe los protegerá a uds. De cualquier peligro. –dijo la joven mientras acariciaba las crines del corcel, quien acarició el rostro de su dueña en señal de cariño. –Phillipe, ya sabes que hacer.-le susurró la joven.
El caballo relinchó largamente y llamó a tres caballos más para los niños. Luego de montar a Hanabi sobre Phillipe y de ayudar a los otros niños a montar en los suyos, Hinata les brindó un poco de su chackra y la bendición de Gaia para que regresaran sanos y salvos.
-Vayan con cuidado y que la suerte los acompañe.
Dicho esto, los niños partieron rumbo a Londres.
En Londres
Gracias a un mapa que Jim les había entregado, los niños lograron memorizar los terrenos del castillo de Mortfield. En realidad, el lugar no les gustaba para nada. Siempre se veía sombrío y muy lúgubre. Una vez cerca de los muros y con la ayuda del Byakugan de Hanabi, los cuatro lograron escabullirse de manera silenciosa sin que nadie los viera.
-Uf!-dijo Udon, secándose el sudor de su frente con la manga de su camisa.- Creí que nunca llegaríamos.
Hanabi y Moegi, por su parte se prepararon lo mejor que pudieron en caso de que tuvieran que luchar. Konohamaru, por su parte, hizo unos sellos y convocó a una pequeña rana.
-¿Ya sabes a hacer convocaciones?-preguntó Moegi sorprendida.
El niño sonrió.
-Hai. Fue Naruto o-niichan quien me enseñó-confesó el castaño.-bien, ya sabes que hacer-le dijo a la rana.
Obedientemente, el animal dio un brinco y logró entrar segura a la torre donde estaba el dormitorio de Mortfield.
La habitación del malvado era igual que él: tétrica, a pesar de contar con bellas decoraciones de oro y seda, muebles de madera y una enorme cama de dosel. En las paredes, colgaban trofeos de cacería, espadas, látigos, entre otras cosas. La ranita buscó con afán hasta que las vió: las armas de Hinata y la espada estaban intactas. Dando saltitos, se dirigió a la ventana y les hizo señas a los niños, quienes no se lo pensaron y subieron, no sin antes de dejar clones de sombra para que vigilaran. Con mucho cuidado, los niños tomaron las armas, hicieron unos sellos y la envolvieron en unos pergaminos. Hecho esto, Konohamaru hizo otros sellos, convocó a otra rana que se tragó los pergaminos y desapareció ante los ojos de los chunnins.
-Bien, misión cumplida.-dijo Moegi, contenta-ahora, podemos irnos.
Sin embargo, cuando la puerta de la habitación se abrió de golpe, tragaron saliva. Ante ellos, se encontraba el malvado Mortfield, quien los miraba con odio.
-¿Así que tengo ladrones en mi castillo?-temblando de furia, los tomó a cada uno del brazo con su fuerza demoledora -¡¿qué fue lo que me robaron?
-¡No te robamos nada, viejo feo!-le gritó el joven Sarutobi
-¡Sí, vinimos a recuperar lo que es de mi hermana!-le espetó Hanabi con odio en sus ojos.
-Un momento, ¿dijiste "hermana"?- le preguntó el lord-¡contéstame, mocosa! ¿Eres hermana de esa bruja?
Hanabi sí que se estaba poniendo furiosa. Sin pensárselo, le propinó un feroz Juuken en el pecho.
-¡BOFETADA TACÓN!
El hombre, quien no se esperaba ese ataque, cayó de rodillas.
-¡Eso fue por mi hermana!-le gritó la niña con furia.
-¡Hanabi-chan, tenemos que irnos rápido!-la instó con urgencia Moegi.
Los niños rápidamente bajaron de la torre y se fueron corriendo del lugar.
-¡Guardias, atrapen a esos mocosos!-ordenó el Malvado mientras se curaba su herida con chackra curativo.
Los hombres no se hicieron de rogar y salieron persiguiendo a los niños. Moegi, acumulando chackra en sus manos, se paró frente a los tipos golpeó el suelo.
-¡Okasho!
El jutsu sirvió y el suelo se rompió, dejando a los hombres atrapados entre medio de las rocas.
Udon hizo unos sellos y gritó:
-¡Katon: gokakyu no jutsu!-de su boca, salieron unas llamas tan potentes que no demoraron en convertir en cenizas a los hombres.
Mientras ellos seguían corriendo, más enemigos aparecían en el camino.
-¡RASENGAN!-bramó Konohamaru derribando a varios enemigos.
Hanabi, por su parte derribó a varios grandulones:
-¡Hakke kusho!
Luego de una loca carrera, los niños lograron llegar a la salida donde sus caballos los esperaban. Sin pensárselo, montaron y galoparon a toda velocidad mientras eran perseguidos por un tropel de caballeros y arqueros, quienes no cesaban de lanzarles flechazos que los chunnins a duras penas esquivaban.
-¡Esto no funciona! ¡Si nos atrapan, nos harán puré!-comentó Udon muy preocupado.
-¡¿Se te ocurre una idea, Konohamaru?-preguntó Moegi.
El niño se puso serio y dijo:
-Tendré que usarlo.
Hanabi lo miró con sorpresa y preocupación. El Sarutobi se dirigió a ella y le dijo:
-Hanabi-chan, ¿crees poder echarme una mano junto con Udon?
Sin pensarlo, los niños aceptaron.
-No se preocupen por las heridas. Yo me encargaré de sanarlos.-corroboró Moegi con una sonrisa.
Mientras tanto, los caballeros creían que llegarían a alcanzar a los escurridizos niños….ya les enseñarían que la guerra no era un juego en cuanto los torturaran. Grave error.
Konohamaru, con ayuda de Udon, comenzó a hacer una bola de chackra enorme, que estaba tomando proporciones de una espiral de viento gigantesca. Udon movía sus manos cada vez más rápido para moldear el jutsu.
En tanto, Hanabi decidió acumular chackra en sus manos y realizó una de las técnicas que su hermana había creado.
Una vez que la esfera estaba lista, Konohamaru atacó:
-¡Odama Rasengan!
-¡Shugo Hakke rokujuuyonsho!- bramó la Hyuuga mientras movía sus manos de manera tan rápida que apenas se veían. Los hilos de chackra no tardaron en aparecer.
Los hombres recibieron el impacto de ambas técnicas, quedando inconscientes.
Después de protagonizar una enorme carrera, los niños siguieron galopando hasta que se encontraron con un kunai de tres puntas.
-¡Es de Naruto-oniichan! ¡Apresurémosnos!-dijo Konohamaru, mientras sostenía el arma.
En efecto, Naruto apareció y luego volvío a desaparecer con los niños y los caballos.
Mortfield estaba más que furioso. ¡Unos malditos mocosos fueron capaces de vencerlos! ¡Esta vez, iría en serio contra los celtas! No dejaría ni siquiera a los bebés vivos.
En la aldea.
Sasuke jugaba con el kunai de tres puntas en sus manos. Estaban en la sala principal del castillo del Rey de Escocia.
Finalmente, aparecieron. Los chicos estaban sanos y salvos.
-¡Lo logramos!-dijo Hanabi haciendo una v de victoria con sus manos.
-Fiu! Ese tipo sí que está loco-confesó el Sarutobi-es muy peligroso.
-Buen trabajo, niños. Lo hicieron muy bien-los felicitó Naruto, mientras les movía los cabellos en son amistoso.
Hinata se les apareció ataviada con un vestido largo azul marino, bañada y totalmente curada. Se veía más majestuosa que nunca y tenía un brillo totalmente distinto: irradiaba paz y sabiduría. En sus manos, llevaba cuatro colgantes con cruces griegas con adornos celtas cada uno.
-Les estoy agradecida por recuperar mis armas. Como premio a su valor y como símbolo de que tienen que seguir luchando hasta al final con honor y valentía, les doy estos colgantes de los celtas-dicho esto, les puso a cada uno en el cuello un colgante.
Los niños estaban contentos. Esos colgantes serían para ellos el tesoro más importante para ellos.
-Moegi, por ser una brillante médico y ser muy valiente y noble hasta el final, te doy este regalo-con su chackra, Hinata hizo aparecer una botella pequeña (como la que usa Lucy de las Crónicas de Narnia para curar a los demás. Lo siento, pero esa idea es de C.) con diamantes y un líquido rosa en su interior. Junto con esta botellita, venía un martillo de guerra.-Esta botella tiene parte de mi chackra y el de Gaia. Este líquido sirve para curar en casos extremos de emergencia. Solo necesitas una gotita. Y este martillo de guerra te será muy útil en las batallas. Cuando emplees tu super fuerza, tus técnicas serán aún más fuertes.
-Muchas gracias, Hinata-oneechan- agradeció la castaña mientras recibía sus regalos.
A Udon, le dio una espada con rubíes y adornos plateados, un escudo de
-Esta espada y este escudo fueron forjada por los mejores herreros celtas. Tienen chackra de fuego, lo cual te será muy útil para tu estilo katon. Así tendrás poder defensivo y ofensivo al mismo tiempo.
-Arigatou-dijo el niño de lentes con agradecimiento.
A Hanabi, le dio un arco largo con un carcaj de flechas plateadas. Junto a esto, le dio unas dos pequeñas dagas con empuñadura de bronce.
-Hanabi-chan, este arco te será útil. Posees una naturaleza innata para disparar flechazos. Gracias al Byakugan, tus disparos serán aún más certeros. Y estas dagas son muy ligeras como plumas. No son armas arrojadizas, pero sí te servirán para cuando hagas el Shugo hake rokujuuyonsho. Será mucho más letal.
-Arigatou, o-neechan- dijo la pequeña Hyuuga con emoción y en agradecimiento, abrazó a su hermana, quien le acarició sus cabellos de manera maternal.
Finalmente, a Konohamaru se le dio una espada de dos manos y una lanza con punta de diamante.
-Resultaste ser un gran espadachín, un excelente caballero y un talentoso lancero. Esta espada es muy poderosa y requiere de mucha fuerza. Tiene el poder del fuuton en su interior. Y esta lanza te servirá en casos de emergencia cuando un caballero te persiga.
-Gracias, Hinata o-neechan-dijo el pequeño Sarutobi con una sonrisa zorruna.
-Usen bien estas armas…les servirán a futuro-concluyó la joven con un aire parecido a las pitonisas.
Los niños tomaron nota mental sobre eso. Sí, le serían ´útiles estas armas.
Cuando todos se retiraron, Naruto y Hinata se quedaron solos en medio de la sala.
-Tienes un brillo especial, Hinata-le susurró el joven mientras abrazaba a la ojperla.-este día, te ves más radiante que nunca. Esta vez, no dejaré que cometas locuras como la que hiciste en Londres.
Hinata le sonrió.
-Pero, ¿qué dices? Tú mismo dijiste que todos hacemos locuras por amor-le dijo la joven divertida mientras le acariciaba sus mejillas.
Sus corazones latían tan rápido, tanto que terminaron por besarse en medio del salón. Cuando se separaron, Hinata dijo:
-Será mejor que nos vayamos, ya va ser de noche.
-Hinata, ¿te puedo pedir algo?-le preguntó el joven.
-¿Qué cosa?
-¿Podrías dormir conmigo en mi cabaña? Ya sabes, los dos solos. Es que quiero tenerte a mi lado esta noche-le pidió el joven con una mirada tierna, pero igual de oscura como la noche, haciendo que la joven se sonrojara y jugara con sus dedos de manera nerviosa.
-Está bien, Naruto-le contestó la joven con una mirada dulce-yo también lo necesito.
Y ese fue el capítulo.
Lamento tanto la tardanza y por haberlos hecho esperar tanto, pero necesitaba ideas, pero ahora las tengo y las voy a poner en marcha. Y me estaba quedando sin imaginación. ToT
Agradezco a:
Diana Carolina, Kain the Beast, Hinathiitha NaruHina, Namikaze Rock, stefany bm y a todos los que me han seguido en esta historia de una autora media loca. En serio, lamento tanto la tardanza. Los que les comunico eso sí es que ya falta poco para terminar mi historia.
Eso sería.
Saludos.
