Sé que algunos están maldiciendo a Leo desde *inserte sitio en donde estén, a mí más de una vez me he visto en la situación de maldecir por horas a una persona que interrumpe.
PD: Los personajes son de Rick Riordan no míos, pero la trama sí que es de mi hermosa cabecita.
21 Nada me detendrá
El resto del camino ninguno dijimos una palabra, pero las miradas asesinas por parte de los chicos no faltaban, me daba pena por Leo, no me gustaba que la gente sufriera y sabía que él lo haría y Percy… era un caso perdido no iba a parar y no estaba segura de poder resistirme.
-Annabeth, Leo rompió el silencio y la batalla de miradas entre Percy y él.
-¿Qué quieres Leo? Le sonreí.
-¿Con él si qué eres amable? Dijo Percy por lo bajo pero como todos ya sabemos pude oírlo por mis súper sentidos.
-Quería saber qué ¿Cuándo tú y yo quedábamos? Pregunto con una sonrisa tímida.
-¿Hoy puedes?
-Claro, él ensancho su sonrisa.
-¿En el bar de zumos a las cinco? Le pregunto.
-Va-vale, tartamudeó.
-¿Leo esa no es tu tarea? La que esta esparcida por la acera, dijo Percy señalando un montón de papeles.
-Pero ¿Cómo? Si mi mochila estaba cerrada, Leo se agacho y empezó a recoger los papeles.
Yo me iba a parar pero Percy me hizo seguir andando y cuando estuvimos a una distancia prudente empezó a hablar.
-¿Por qué vais a quedar? Dijo celoso.
-Yo hago lo que quiero con mi tiempo.
-Podrías desperdiciarlo conmigo.
-Ya te tengo muy visto.
-Vale, pero quiero que sepas que no voy a parar, investigare y sabré que eres, y cuando lo averigüe no tendrás otra opción de hablar conmigo, me amenazó.
-Percy…
-Annabeth me da igual todo, solo quiero estar contigo y si esa es la única manera lo haré, y me adelanto.
-Hey, Leo me alcanzó.
-Ya has recogido los papeles, observé.
-Sí, pero ¿Qué la pasa a Percy?
-Estará en sus días, me limite a decir mientras me adentraba en el edificio.
Las tres primeras clases me parecieron interminables, tenía la necesidad de que se acabasen, quería tener una necesaria charla con Piper y Thalía y la única forma era tenerla en la hora del almuerzo, cuando por fin toco la campana, recogí mis cosas y salí hacia la cafetería casi corriendo.
Mis amigas estaban en una mesa con sus cantimploras riéndose, me senté junto a ellas.
-¿Qué tal la charla? Pregunto Piper sonriendo.
-Oh genial, solo me ha dicho que no parara hasta saber que soy, ironicé.
-No jodas, dijo Thalía.
-Es solo una conversación ¿Qué daño puede hacer? Dije.
-Hemos descubierto que mucho, Piper bajo la cabeza.
-Chicas no nos precipitemos, no creo que Percy llegue a la conclusión de que somos seres inmortales, y que la sangre es nuestro único sustento, comentó Thalía seria.
-No lo conoces, dije.
-¿Puede pensar eso? Pregunto Piper asustado.
-Conociéndolo sí.
-Nueva regla, no estar cerca de él, dijo Thalía.
-Ustedes lo tienen fácil, a ustedes no lo tienen siguiéndolas siempre.
-Intentaremos no dejarte sola con él, y lo primero es no salir de casa, comentó Piper.
-No, eso no, hoy quede con Leo.
-Pero… intentaron decir.
-Pero nada, soy una mujer de palabra, siempre cumplo lo que digo, dije levantándome.
Las siguientes tres horas fueron peores que las primeras, ¿Por qué? Pues simple, en las siguientes horas me tocó junto a Percy, que no dejaba de mirarme con deseo, de vez en cuando podía ver como se tocaba los labios recordando ese beso y cuando él lo hacía yo también.
Cuando tocó el timbre salí a una velocidad enorme del instituto, no quería volver a entrar, pero volvería porque a mí me encantaba aprender y yo cumplía las normas.
Entre en nuestra habitación deje las cosas, y mi móvil sonó.
*En la pantalla del móvil
Número desconocido: Annabeth te espero en el local, lo siento no pude esperar tanto tiempo.
Yo: ¿Leo?
Número desconocido: Sí
Yo: ¿Cómo tienes mi número?
Leo: Conseguí el móvil de Percy y cogí tú número.
Yo: Voy para allá.
Leo: Te espero.
*Fuera del teléfono.
Me cambié de ropa, me puse un vestido rojo con flores.
Cuando llegue al local pude ver a Leo sentado en una mesa esperándome con un batido en la mesa.
-Hola, me sonrió.
-Hola, le devolví el saludo.
-Estás preciosa, dijo admirándome.
-Muchas gracias Leo, eres un caballero, dije sentándome delante de él.
-Ye he pedido espero que no te importe, los ojos de Leo estaban brillando.
-No, no me importa.
Una camarera vino a nuestra mesa, ella era pelirroja, tenía un par de pecas y unos hermosos ojos jade, la identifique como Rachel Elizabeth Dare.
-Rachel, ¿Trabajas aquí? Pregunte interesada.
-Sí.
-Pensé que tu padre era rico.
-Lo es pero prefiero ganarme el dinero por mi cuenta, me sonrió.
Ella era una de las pocas mortales que me caían bien.
-Yo quiero un batido de plátano, dijo Leo.
-Yo uno de fresa.
Rachel anoto nuestro pedido.
-Leo ¿Has visto a mi primo? No me contesta a las llamadas y estoy preocupada, dijo.
-¿Tú primo? Pregunte.
-Percy, respondió ella.
-¿Percy es tú primo? Pregunte.
-Más o menos.
-¿Cómo? Rachel por favor explícate.
-No es mi primo de verdad pero nos queremos como tal así que para nosotros somos primos, sonrió Rachel.
-Pensé que te gustaba, dije un poco celosa.
-Tú lo has dicho gustaba, pero me di cuenta de que él no quería nada con ninguna chica, era raro parecía como si estuviera esperando a alguien, se encogió de hombros.
-No ha dado señales de vida, dijo Leo.
-De todos modos gracias, Rachel se fue.
-¿Qué le pasa a Percy? Pregunte a Leo.
-No sé, desde esta mañana esta raro, en el descanso se encerró en la biblioteca, cosa rara pues él preferiría estar muerto antes que entrar ahí dentro, explico.
-Percy, dime que no estás haciendo una estupidez, susurre para mí misma.
Rachel trajo nuestros batidos.
Bebimos tranquilamente nuestros batidos y yo me comía la cabeza pensando en que estaría metido Percy, con él todo es posible.
-Voy un momento al baño, le dije a Leo.
Entre en el local y me encontré con Rachel suspirando.
-¿Qué sucede? Pregunte curiosa.
-Percy me ha respondido y me ha dicho que está en Jersey comprando un libro.
Salí corriendo del local, los problemas parecían seguirme, Jersey era la ciudad donde los vampiros conseguían la sangre y donde algunos vampiros jóvenes iban a cazar, y con la suerte de Percy seguro que él se encontraba con alguno de ellos.
