Holaaaaaaaa! Lamento la laaaaarga espera que tuvieron para que subiera este capitulo, pero realmente no podía escribirlo, me costaba asimilar que este fic terminaría... Aunque aún me cuesta bastante asumirlo TuT

Parte de este último capítulo lo escribí mientras tenía la música a todo volumen en mi casa xD Así que tuve bastante inspiración, aunque de igual forma siento que este capítulo es un asco, a pesar de ser el final… Puta Bida c:

Otra cosa que les quería mencionar es que muuuchas personitas me pidieron lemon en este capítulo, yo ni se los mencionaba y ya estaban con eso de "Que tenga lemon el último capítulo, por favor *w*", así que tuve que satisfacer sus necesidades xDD

En fin, espero que les guste y que no me asesinen por el capítulo tan malo a mi parecer xd

P.D. En algún punto del fic tendrán que escuchar la canción "Rest Of My Life" de Bruno Mars, para que así haga más emotivo el momento c':


Los años habían pasado, todos los Hamato y sus parejas ya estaban mayores, ya no eran unos jóvenes de 20 años, mientras que los padres de estos ya están en una edad muy madura. Estos, hace algunos años atrás habían dejado de entrenar a sus hijos, ya que ya estaban listos, sabían todo lo que tenían que saber acerca del ninjutsu, simplemente no necesitaban enseñar nada más.

Los hijos de los hermanos ya eran adolescentes, claramente los padres de estos disfrutaron su adolescencia, así que cuando las chicas tenían "sus momentos", las madres de estas las entendían, mientras que si eran los chicos los que los tenían, sus padres siempre sabían que hacer. Los hermanos Hamato eran los que en ese momento entrenaban a sus hijos, los cuales tenían cono propósito, ser más fuertes que sus padres, ninguno quería quedarse atrás, así que los entrenaban a todos juntos, ninguno tenía preferencia, todos iban al mismo paso. La vida les había sonreído en esos años.

Megan iba tranquilamente en su camión mediano GMC Topkick, el cual había adquirido hace unos años atrás. Estaba llegando a la propiedad que compartían todos los Hamato, cuando vio una multitud enorme fuera de esta, todos, al verla, se les acercaron rápidamente. La azabache bajó la velocidad para no lastimar a nadie, aunque en ese momento sólo quería acelerar y entrar de una buena vez. Le habló al guardia de la entrada por teléfono y este rápidamente abrió la enorme cerca, a lo que ella entró rápidamente.

Llegó a su hogar y vio a Raph sentado en el sofá, mientras cambiaba de canal la televisión. Ella se le acercó y de sentó a su lado.

.- ¿Por qué hay tantos periodistas allá afuera? - Preguntó mientras su esposo pasaba su mano por la espalda de ella

.- Destructor murió – Soltó con simpleza

.- ¡¿Qué?! – Sus ojos se abrieron como platos

.- Si, al parecer se encontró con un viejo rival en la cárcel y pues... Nada, en las noticias dijeron que aquél hombre lo asesinó

.- ¿Entonces los periodistas quieren saber si tuvimos algo que ver con ese asesinato?

.- Así parece. Así que procura no responder nada de lo que digan, ya que todo puede ser usado en nuestra contra - Habló serio

.- Ay - Suspiró - Realmente cualquier otra mujer ya se habría separado de ti. Hay muchas cosas que me desagradan y aún no escapo

.- Por suerte tú no eres "Otra mujer" - Sonrió y la abrazó

.- Espera... ¿Dónde están los chicos? - Preguntó ella, refiriéndose a sus hijos

.- Ellos y sus primos están en casa de Donnie, están haciendo tareas de matemáticas y física

.- ¿Otra vez?

.- Si, el tío Donnie es el único que los puede ayudar en ese tipo de tareas - Rió

Los minutos pasaban y la azabache se estaba quedando dormida. Raph, al no darse cuenta de eso, comenzó a hablar.

.- ¿Qué hubiera sucedido si no te hubiera conocido? - Preguntó más al aire que a su esposa

.-No sé... Tal vez estarías casado con Mona Lisa - Habló la mujer inconscientemente

.- No lo creo, pienso que de una u otra forma te hubiera conocido en algún punto de mi vida

.- Puede ser... Pero... Quizás estaríamos juntos, quizás no... No lo sé

.- Yo digo que sí y se acabó el tema - Cortó la conversación que él mismo había iniciado

.- Jejeje, bien... Olvidado - Se acurrucó más en él mientras sonreía

Efectivamente, Destructor había sido asesinado en la cárcel por un viejo enemigo, el cual lo había encontrado cara a cara en el lugar. El hecho de que el hombre hubiera muerto, no dejaba tranquila a Meg, ya que Mona Lisa y las otras dos mujeres ya habían salido de la cárcel y eso la preocupaba de sobremanera, por el simple hecho de que estas podían lastimar a su familia o a ella misma. Aunque intentaba estar tranquila y no pensar mucho en aquello, ya que si se preocupaba mucho, quizás su familia también lo haría.

Meg despertó en su cama, estaba arropada, lo que quería decir que Raph fue a acostarla cuando, al parecer, se quedó dormida en el sofá. Sintió como tocaban la puerta, seguido por una voz femenina, la cual preguntó si podía entrar, a lo que la de orbes marrones aceptó.

.- Mamá, Slash y yo queremos ir al centro comercial, ¿Podemos? - Sonrió. Era la hija de Megan y Raphael, Akane

La joven era la segunda hija de la pareja de azabaches, esta era la viva imagen de su progenitora; ojos marrones, cabello negro, tez trigueña. Simplemente era demasiado parecida a su madre.

.- ¿Tu padre que dijo al respecto? - Preguntó la mayor de las dos

.- Él está entrenando y no lo quisimos molestar... Así que... ¿Podemos? - Sonrió suplicante

.- Jejeje, vayan, pero con un par de guardias. Hay muchos paparazis molestos por ahí

.- Si, gracias - Sonrió y salió feliz del lugar

La azabache, una vez que quedó completamente sola, se puso de pie y fue al gimnasio de la mansión para ver a su esposo. Al llegar, efectivamente el hombre estaba entrenando arduamente, a él le gustaba dar más de lo que podía, cosa que molestaba a su esposa, ya que esta se preocupaba por su salud, y forzar tanto su cuerpo no era sano, y él lo sabía, pero al momento de ponerse a hacer ejercicio, lo olvidaba por completo.

.- Deberías parar un momento - Se acercó ella

.- Sabes que me es imposible - Dijo dando un golpe a su saco de boxeo

.- Ay, Raphael... Eres imposible

.- Tú no eres nada fácil, guapa

.- Yo am... Olvídalo - Se resignó con un suspiro

.- ¿Mañana tienes que ir a trabajar? - Preguntó él al ver que su esposa se sentaba en el suelo sin intenciones de irse

.- No... Mañana es el turno de otros chicos

Si, Raph había aceptado que Meg consiguiera un trabajo. Este era en la radio. La de orbes marrones era locutora radial junto a April, Karai y Aby. Las tres conducían un programa llamado "La hora rosa". Desde las seis de la tarde, hasta las ocho de la noche, las cuatro se hacían cargo de alegrar las tardes de las personas, con temas que a todos les interesaban, con groserías de vez en cuando, música y con ellas no siendo muy "rosas".

.- Tengo sueño - Se quejó ella

.- Dormiste unas tres horas, ¿Sigues con sueño?

.- Si... Llévame a la cama ¿Si? - Hizo un puchero

.- Pero... Ash, está bien, ven - Se acercó a ella y la tomó al estilo nupcial para luego llevarla a la habitación de ambos

Al llegar al lugar, ella se recostó en la cama y su móvil comenzó a sonar, a lo que sin problema lo tomo ante la mirada atenta de su esposo.

.- ¿Qué? ¿Piensas que es mi amante? - Rió ella

.- No... - Su respuesta fue bastante dudosa - Sólo te estoy mirando

.- Ajá, claro - Levantó una ceja y luego contestó - ¿Hola? - Silencio - Am... ¿Hola?...

Del otro lado de la línea sólo se escuchaba una respiración.

Meg ya estaba algo asustada, por lo que colgó después de esperar un poco más.

.- ¿Qué sucedió? - Preguntó el azabache

.- Yo... No sé quién era... Pero realmente me dio un mal presentimiento - Ella sólo observaba la pantalla del aparato sin hacer nada

.- Relájate, no pasa nada, ¿Si? Yo estoy aquí - Se le acercó y la besó en los labios

.- Gracias - Lo abrazó y logró que este cayera recostado en la cama

.- Ten cuidado con lo que haces... Los chicos deben estar por ahí - Rió él

.- Realmente no, ellos están en el centro comercial - Sonrió

.- Oh, ¿Hablas enserio? - Su mirada de volvió bastante pervertida - ¿Entonces qué dices si jugamos un rato? - Se posicionó sobre su esposa

.- Pero estás todo sudado - Le tocó los brazos. Realmente no le importaba, pero a pesar de los años, amaba molestar a su esposo

.- Eso nunca te ha molestado cuando estoy dentro de ti - Besó el cuello de ella

.- Q... ¿Qué?

.- Lo quien oíste... Ahora, ¿Por qué no me muestras ese cuerpo que la naturaleza te dio? - Sin pedir permiso, rasgó completamente la blusa de su esposa

.- ¡Joder! ¡Raph!

.- Sé que te gusta que haga eso, recuerda que me lo confesaste en una ocasión

.- Si... Pero...

.- Deja de hablar... Tengo cosas mejores en mente

Ella sólo se dejó llevar, sabía que su esposo estaba acelerado por el simple hecho de que no sabía cuánto tardarían sus hijos, así que la morena no diría otra palabra.

Al ver que no llegaban sus "pequeños", y luego de hacer el amor por cuarta vez consecutiva, ambos decidieron recostarse tranquilamente en la cama. Megan en un momento rió de la nada, cosa que extrañó a Raphael, así que este decidió preguntar:

.- ¿Tan feliz te dejé? - Se enorgulleció

.- ¿Qué? Jejeje, sí, me dejaste feliz... Pero no es por eso por lo que me estoy riendo

.- ¿Entonces?

.- Es porque recordé cuando los chicos eran pequeños y tú solías entrenarlos arduamente, ya que ellos, siendo de tan poca edad, no tomaban el entrenamiento con tanta madurez

.- Si... Es cierto... Niños consentidos - Murmuró

.- ¿Cómo es eso de "Niños consentidos"? - Lo observó - Que yo sepa, Akane es toda una niña de papi - Sonrió

.- Eso... No es cierto - Se sonrojó y miró hacia otro lado

.- Sabes que si lo es, si hasta cuando era pequeña le enseñabas a maldecir, y si lo hacía le decías un "Esa es mi niña". Y no lo niegues, porque sabes que es cierto

.- ¡Está bien! – Gritó, ya sin argumentos - Si, la he consentido mucho... Pero tú hacías lo mismo con Sonny

.- Lo sé... Es que a él no lo vi cuando nació, así que sentía que era mi obligación consentirlo... Aunque a Akane también la consentía bastante

.- De hecho, sigues consintiendo a ambos - Sonrió divertido

.- Lo sé... Pero son mis hijos y me encanta hacerlo

.- Corrección: Nuestros hijos. Que yo sepa, no los hiciste sola

.- Y que lo digas - Sonrió y besó a su esposo en los labios

.- ¿Sabes? Mañana yo no tengo entrenamiento, y tú no tienes que ir a la estación... Tendremos toda la mañana y parte de la tarde para ambos - Nuevamente su mirada y su sonrisa se volvieron pervertidas

.- Acabamos de hacerlo y ya estás pensando en mañana... No tienes remedio

.- Contigo nadie lo tiene - La acercó a ella y comenzó a besarla en los labios de forma salvaje

Ya por la noche, en el gimnasio de la mansión, Raph estaba junto a Meg intentando que sus hijos dejaran de pelear en el entrenamiento. Ambos adolescentes no habían dejado de pelear desde que llegaron del centro comercial. Era algo bastante insoportable para ambos adultos.

.- ¡Ya basta! - Gritó Meg - Vengan al centro - Cuando sus hijos llegaron al lugar indicado, la azabache los tomó de las manos e hizo que ambos se tomaran de estas - Se quedarán así hasta que aprendan a no pelear en los entrenamientos

.- Pero... - Intentó decir su hijo

.- Suéltense... Aunque no se los recomiendo - Amenazó nuevamente la de orbes marrones con los ojos entrecerrados en forma de amenaza

.- Si fuera ustedes, la escucharía - Rió su padre - Su madre no es de las que suele amenazar en vano, y eso ya deberían saberlo

.- Esta bien, ¿Pero cómo entrenaremos así?

.- Esa es la idea. Trabajen en equipo y descúbranlo - Sonrió nuevamente la madre de ambos - Ahora continuemos. Raph - Le indicó para que continuara, a lo que su esposo asintió

El resto de esa tarde, y hasta que llegó la noche, la pareja de hermanos no se habían podido soltar de las manos. Cuando iban al baño, le tenían que dar aviso a su madre para que ella se encargara de que no se tardaran tanto, tomando en cuenta que sus hijos tenían que soltarse cuando entraban.

Estaban cenando, y para ese entonces los hijos de la pareja de azabaches ya se habían acostumbrado un poco al hecho de tener a su hermano de una forma tan "cercana". Habían hecho todo juntos ese día, peleaban de vez en cuando, pero no tenían opción, tenían que mantenerse juntos. Su madre ya estaba teniendo compasión de ellos y a media noche los dejó que se soltaran.

Todos se habían ido a dormir, los mayores no iban a trabajar al día siguiente, pero sus hijos tenían que ir a la escuela y estos no se despertaban solos.

.- No entiendo cómo has llegado tan lejos en esto de la NFL - Mencionó Megan mientras se metía entre las sabanas de su cama

.- Ya sabes... - Raph se posicionó frente a la cama y observó fijamente a su esposa

.- ¿Qué cosa? - Sonrió con interés

.- Ya sabes... – Repitió y luego se aclaró la garganta antes de recostarse también en la cama

.- Vamos... Después de tantos años sabes perfectamente que puedes decirme lo que quieras – Sonrió

.- Pues... Por eso... Tú... Los chicos, mis hermanos... Amigas, padres... Cosas así... - El pobre ya parecía tomate maduro

.- Oowww, eres tan lindo... Bueno, a tu manera. Pero lo eres - Lo abrazó por el cuello

Luego de eso el hombre apagó la luz, después se acomodó y abrazó a la azabache por la cintura y así ambos se durmieron. Aunque a las tres de la madrugada, él se despertó a causa de unos movimientos extraños en su cama, así que se sentó y encendió la luz de su lámpara, luego observó a su lado y vio a su esposa removiéndose incomoda, sudando y con un semblante bastante asustado.

.- Am... ¿Meg? - Vaciló con respecto a despertarla, aunque luego de ver que ella comenzaba a hablar diciendo que la dejaran en paz, no lo pensó más y la movió ligeramente - Megan, despierta

.- ¡Basta! - Gritó al momento en que despertaba sentándose en la cama

.- ¿Qué sucedió, Meg? - Preguntó él con notable preocupación

.- Yo... Yo... Soñé con ella... – Observó a su esposo sin moverse de su posición actual

.- ¿Ella? ¿Quién es ella? – Posó su mano en la espalda de la azabache

.- Mona Lisa - Dijo casi con lágrimas en los ojos

.- Pero ella no es tan tonta como para volver a acercarse a ti o a alguien de esta familia - Sonrió para tranquilizarla

.- Soñé que ella me atacaba a mí y luego a los chicos - Ignoró completamente el comentario de su esposo

.- Meg... Cálmate, por favor. Mona ya no aparecerá en nuestras vidas, eso ya deberías saberlo... Iré por un vaso con agua para ti - La besó en la punta de la nariz, para luego ponerse de pie y caminar hasta salir de la habitación

Cuando volvió, vio a su esposa en la misma posición en la que estaba cuando él salió. Se adentró al lugar y al llegar junto a su esposa le extendió el vaso, a lo que esta lo recibió con las manos temblando.

.- Vamos, cálmate - Susurró él

.- Es que... Fue tan real... - Ella también dijo en un susurro antes de beber el contenido del vaso

.- Mira, me quedaré despierto hasta que tú te duermas. No quiero que te quedes en ese estado

.- Jejeje - Rió aún algo inquieta - Bien, gracias - Sonrió y dejó el vaso en su mesita de noche

.- Ven aquí

Ambos se recostaron y se abrazaron. Ella se durmió a los minutos después, mientras que él se quedó un rato despierto, asegurándose de que su esposa no volviera a tener otra pesadilla. Una vez que estuvo seguro de que la mujer ya estaba durmiendo con total tranquilidad, por fin él pudo dormir en paz.

A la mañana siguiente, a ambos azabaches los despertó la risa eufórica de sus hijos. Ambos se extrañaron, ya que aquellos jóvenes no se levantaban tan temprano por la mañana.

La pareja se puso de pie y fue a ver que hacían Akane y Sonny. Al salir de su habitación y luego ir a la de cada uno de los chicos, vieron que éstos no estaban. Acto seguido, fueron a la primera planta, encontrándose con ambos en el jardín. Meg y Raph fueron junto a Slash y Akane, y una vez afuera, vieron que toda la ropa limpia estaba colgando en un árbol frente a la casa. Todas las prendas esparcidas por cada rama.

.- Pero... - Raph puso un semblante serio y golpeó cómicamente a su hijo en la nuca

.- ¡Papá! ¡¿A qué vino eso?! - Se quejó el adolescente mientras tocaba la zona afectada

.- ¡¿Por qué mierda está nuestra ropa en ese árbol?! - Gritó

.- Es que estábamos jugando y reté a Akane a hacer que la ropa volara. Ella no sabía cómo hacerlo, y yo menos, así que tomé la ropa y la lancé por la ventana - Sonrió el joven preocupado por la reacción de sus padres

.- ¿Es verdad lo que dice Sonny, Akane? - Preguntó Meg a su hija

.- Si - Respondió la joven con la cabeza agacha

.- Entonces hay que sacar todo de ese lugar - Soltó Raph

En ese momento, el cartero de los Hamato se hacía presente en el lugar con su típica sonrisa. El hombre caminó hacia la familia, hasta llegar al lado de Raph. Los observó a ellos y luego al árbol.

Rick era el cartero desde hace muchos años de los Hamato, era una de las únicas personas a la que dejaban entrar al lugar, lo que lo hacía sentirse de maravilla. Aunque claro, no podía decir nada de lo que viera dentro del territorio Hamato. De lo contrario, harían que dejara el correo con los guardias, y no entraría nunca más.

.- ¿Ese es su brasier, señora Hamato? – Preguntó el cartero mientras que con su dedo índice apuntaba la prenda

Ella solo asintió mientras suspiraba pesadamente y mantenía su ceño fruncido.

.- Bieeeen – El hombre de las cartas alargó la "E" y levanto su mano, dándole a entender a Raph que quería que "le diera cinco"

.- ¿Qué te pasa? Es mi esposa de quien hablamos - Lo observó de mala manera. Aunque luego observó de pies a cabeza a Megan, la cual estaba intentando esconder el escote de su pijama - Pero si, lo sé. Está buena - Sonrió con orgullo y chocó su palma con la del cartero, a lo que la azabache rodó los ojos con suma molestia

.- No puedo, esto me supera - Y sin decir más, la azabache entró nuevamente a la casa

.- Meg, espera - Se volteó y vio cómo su esposa entraba a su hogar - Iré por ella. Tú encárgate de recuperar toda la ropa - Le habló a su hijo apuntándole con el dedo índice - Y tú - Ahora su dedo y su mirada se dirigieron a su hija - Ve a alistarte desde ahora, ya que siempre tardas demasiado - Luego de decir eso, entró al lugar. Si, se había olvidado por completo del cartero

.- ¿Qué tengo que hacer para que me perdones? - Raph observó con ojos de cahorrito a su esposa

.- No sé... Hay muchas cosas que podrías hacer - Sonrió coqueta

Ambos estaban en la habitación. El azabache la había seguido hasta ese lugar.

.- Ya veo lo que quieres - Sonrió pervertido

.- Si... Esperemos a que se vayan los chicos y jugamos un rato, ¿Qué dices? - Se le acercó a él y comenzó a acariciar su entrepierna

.- No hagas eso - Tragó saliva

.- Entonces intenta hacer que tus hijos se den prisa, para que de esa forma llegues pronto junto a mí - Siguió acariciando las partes bajas de su esposo

.- L... Lo haré

.- Bien... Te esperaré - Lo besó en los labios, luego camino a la puerta de la habitación y sin quitar su sonrisa, salió del lugar

Los hijos de los azabaches ya estaban en la escuela, mientras que Raphael estaba de vuelta en su hogar. Entró a la cocina y se sentó pesadamente en una de las sillas que estaban alrededor de la mesa que había a un lado de la cocina. Su esposa entró y lo vio, a lo que sonrió, para luego acercarse.

.- ¿Quieres descansar, guapo? - Le susurró ella al oído

.- No es por cansancio que estoy así... Es sólo que me estresa que las madres de los compañeros de los chicos se me acerquen para coquetear

.- Ow, mi Raphie está estresado - Comenzó a ronronear - Tengo un remedio casero muy bueno para el estrés – Al parecer, había dejado los celos de lado

.- ¿Cuál sería ese remedio? - Sonrió de medio lado y su mirada se volvió lujuriosa

.- Te lo mostraré - Y sin decir otra palabra, se puso en cuclillas para luego abrir el cierre del pantalón de su esposo, seguido por quitar el botón

Bajó los pantalones de él y después su bóxer, encontrándose con el miembro erecto del hombre.

.- Mmm, me gusta lo que veo - Sonrió para luego introducir al amiguito del azabache en su boca

Los jadeos de él no se hicieron esperar, mientras que ella masturbaba con su boca y manos el miembro de su pareja.

.- ¡Joder! - Gritó lo más fuerte que pudo cuando su esposa mordió ligeramente la punta de su miembro

.- Veo que te gustó - Sonrió ella para después acelerar lo que hacía

.- Yo... Yo... Meg... ¡Aaagh! – Gimió después de unos largos minutos - Voy a...

.- He estado un buen rato así. Ya era hora

.- Meg... No es... Mentira - Tiró la cabeza hacia atrás

.- Hazlo - Sonrió con malicia

.- Aah... ¡Mierda! - Gritó a lo que se corría en la boca de su esposa

.- Bien... Aunque veo que tu amigo sigue despierto - Se puso de pie

.- Es porque necesita más - Se puso de pie rápidamente y en un rápido movimiento, tomó a la azabache y la recostó en la mesa de la cocina

.- Vaya, quieres ir rápido. ¿Por qué?

.- Tengo más lugares en mente, la cocina no será el único lugar en el que estaremos juntos - Sonrió y luego bajó los leggins junto con las bragas de ella

.- ¡Raph! – Gritó algo sorprendida por la rapidez con la que quería ir el hombre

.- Hagamos esto... No quiero que alguien lo arruine - Susurró antes de introducir su miembro en Meg

.- Raph... Yo... ¡Aaah!- Intentó hablar ella

.- No... No digas nada... Tú sólo disfruta

Ella le hizo caso a su esposo, disfrutaría de aquél momento, dejaría las palabras de lado.

El tiempo fue ajeno a ellos cuando ambos ya estaban en su límite. Después de unos segundos y entre gritos y gemidos, habían llegado al orgasmo, causando en ella leves convulsiones, las cuales duraron unos segundos. Habían acabado una de varias "sesiones" sexuales.

Raph estaba reposando con la espalda apoyada en la pared, mientras que Meg estaba entre las piernas de este, con su espalda apoyada en el pecho de él. Los dos estaban exhaustos, aunque eso no impidió que Raph relamiera sus labios y observara a su mujer como si esta fuera una presa para el animal que había dentro del azabache.

Estiró su mano, llegando hasta la feminidad de su esposa. Esta observó la mano del hombre y supo de inmediato lo que éste haría.

.- Ni lo pienses... Déjame descansar - Sonrió ella

.- Lastima - La imitó ante la sonrisa y sin decir otra palabra, introdujo sus dedos en la entrepierna de la morena

Comenzó a mover su índice y su dedo medio dentro de ella, mientras esta gemía ante el placer brindado por aquél robusto hombre con el que se había casado.

Los minutos pasaban y ambos seguían igual, ella tiraba su cabeza hacia atrás, a lo que él aprovechaba para morder, lamer y marcar el cuello de ella.

Cuando ya casi terminaba, él se dio cuenta de eso, así que aceleró el ritmo de sus dedos e hizo que ella en sólo unos segundos después, se corriera.

Meg tenía la respiración bastante agitada y también su cuello estaba en la misma posición que hace un rato, Raph solamente sonreía mientras le besaba el cuello a esta. Ambos estaban candados, aunque ella más que él.

El teléfono de la cocina comenzó a sonar, a lo que la morena gateó hasta este para contestarlo. Una vez hecho, la persona del otro lado contestó.

.- Meg... Voy a tu casa, ¿No te molesta, verdad? - Habló Marco

.- ¿Molestarme? ¡Claro que no! - Sonrió

Raph no quería que su esposa perdiera el tiempo hablando por teléfono, así que también gateando se acercó a ella. Cuando estuvo a su lado, se sentó en el piso y bruscamente la tomó por la cintura e hizo que se sentara en sus piernas, quedando ambos frente a frente.

La azabache seguía hablando con Marco, por lo que estaba preocupada por lo que haría su esposo. Este, tomó su miembro erecto y luego hizo que entrara en la feminidad de la de orbes marrones, y una vez dentro, pasó sus manos por debajo de las piernas de ella, terminando con estas sobre el trasero de la mujer; una vez allí, hizo que esta saltara sobre él.

.- ¿Cuánto... Crees que... Tardes? - Preguntó Meg con la respiración entrecortada y evitando a toda costa emitir un gemido

.- En unas dos horas... Am... Suenas bastante cansada, ¿Dónde estás?

.- Estoy haciendo algo de ejercicio en el gimnasio de mi casa, y mi entrenadora me está llamando. Hablamos luego, ¿Si? - Se mordió el labio

.- Si... Nos vemos luego - Finalizó la llamada

.- ¡Demonios! - Gritó ella a lo que saltaba ya por su cuenta sobre su esposo

.- ¡Oh, sí! ¡Sigue gritando así! - Introdujo uno de los pezones de uno de los senos de su esposa en su boca, mientras que con una de sus manos pellizcaba y masajeaba el otro

.- Yo... Ay, Dios... - Lanzó el teléfono lejos, sólo quería disfrutar de aquel momento

Los minutos pasaban, y entre gemidos, gritos, maldiciones y besos fogosos, ambos llegaron al orgasmo.

Él cayó de espaldas al piso y ella cayó sobre su pecho.

.- Vaya - Dijo él saliendo del interior de la fémina

.- Hmm - Gimió ella inconscientemente

.- No hagas eso - Susurró divertido

.- Jejeje, lo siento

En un momento Raph sintió un líquido sobre su miembro, al principio le extrañó, pero luego cayó en la cuenta de que era su propio semen, el cual estaba saliendo del interior de su esposa.

.- Mejor nos levantamos... No sé cuánto ha pasado - Alcanzó la playera de su esposo y se la puso

.- Veo tus botones de pánico - Rió haciendo referencia a los pezones de Meg, los cuales se le notaban de sobremanera

.- Cállate - Sonrió – Y no tardes, ¿Si? - Lo besó en los labios y luego se puso de pie para irse

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Marco ya había llegado a la mansión, estaba sentado frente a Meg en el salón, ambos charlaban amenamente hasta que llegó Raph para unirse a la conversación, a lo que el italiano cambió de tema drásticamente.

.- Vine por algo en específico - Habló el del tatuaje en el rostro

.- ¿Qué sucede? - Preguntó preocupada la de orbes marrones

.- Hace unas semanas atrás... Tuve un sueño, o más bien una pesadilla... Y tenía que ver contigo, Meg

.- ¿Conmigo?

.- Si... Era de ti y de Mona Lisa. Ella te lastimaba muy feo... Y bueno, yo quedé bastante preocupado luego de eso

.- Bueno, yo... - Ella iba a hablar, pero su esposo la interrumpió

.- Yo también tuve una pesadilla que tenía relación contigo y con Mona, Meg... Ella te asesinaba - Mencionó el esposo de la mujer bastante sereno

.- Que lindo, todos sueñan que me pasa algo grave... Que videntes que son - Intentó reír, aunque fue en vano

.- Tú también eres toda una vidente, digo, también soñaste con ella - Mencionó Raph

.- ¿Tú también, Meg?- Preguntó Marco con notable preocupación

.- Si - Suspiró pesadamente la azabache - Creo que si más personas, además de mí, lo sueñan, es porque es algo que de verdad es grave - Observó a ambos hombres

.- Bueno... Ella no se atrevería a acercarte a ti... ¿No? - Añadió Marco

.- Jejeje, esperemos que no - Le sonrió ella - Pero bueno. Cambiando de tema... ¿Es verdad que adoptarás a un niño, Marco?

.- Si, estoy muy emocionado por eso, ya que al no encontrar el amor y al no querer morir solo... - Habló divertido, aunque eso no quitaba el hecho de que seguía preocupado por su amiga de hace años - Creo que tener un hijo será lo mejor

.- Eso es tan lindo – Sonrió la mujer

.- Lo sé - Sonrió con ternura - En fin, tengo que ir al orfanato en donde aguarda mi futuro hijo, así que hablamos otro día. Los vendré a ver dentro de esta semana, cuando estén sus hijos. Les tengo unos regalos a ambos - Se puso de pie

.- Jejejeje, está bien. Nos vemos

El italiano se despidió de la pareja, la cual, una vez a solas, decidieron que era hora de una siesta antes de que fueran por sus hijos a la escuela.

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Ambos ya estaban esperando fuera del establecimiento a sus hijos. Charlaban amenamente con sus hermanos y amigas hasta que sus hijos salieran del lugar.

.- Vaya... Hay tantos recuerdos en este lugar - Aby se abrazó a si misma con algo de nostalgia

.- Si, incluyendo el hecho de que Destructor era el director en ese entonces - Rió Raph

.- Eso queda en segundo plano, ¿No crees? Aby se refería a lo más importante; Amistad, cariño, compañerismo... Amor - Meg sonrió pícara

.- A mí me parece extraño el hecho de que hayamos estado aquí un millón de veces y ahora, de la nada, a ustedes se les vinieron a la cabeza tantos recuerdos - Habló Karai cruzándose de brazos

.- Es que hay demasiados recuerdos... Sin mencionar que Dani viene a mi mente cada vez que venimos a este lugar - Dijo April

.- Ella está bien en África, con su esposo y su hija ella es feliz... Además hablamos todos los días con esa linda familia - Sonrió Meg

.- Si... Tienes razón - La pelirroja le devolvió el gesto

Los adolescentes Hamato ya estaban saliendo del establecimiento, mientras que cada uno buscaba con la mirada a sus respectivos padres. Las mujeres comenzaron a agitar sus manos en el aire para llamar la atención de los jóvenes, los cuales, al verlas, fueron rápidamente con ellas.

.- ¿Qué tan les fue hoy? - Preguntaba Karai a lo que saludaba a su hija

.- Bien... Digo, sólo un examen a nivel escolar, pero...

.- ¡Miwa! - La reprendieron sus primos enfadados

.- Está bien, lo siento

.- Ya hablaremos de eso - Raph frunció el ceño - De momento, vamos a casa, me muero de hambre

.- ¡Sí! - Dijeron los demás

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Habían pasado tres días y para ese entonces nadie sabía absolutamente nada de Meg. Ella había desaparecido esa misma tarde sin dejar rastro alguno. Su familia la buscaba desesperadamente, necesitaban saber en dónde demonios estaba.

La mujer azabache había salido al supermercado aquella mañana, pero no había vuelto. Algunos miembros de la familia pensaron que tal vez estaba atrapada en el tráfico, mientras que los demás pensaban que podía ser algo peor.

Cuando la preocupación ya era mucho mayor y estaban listos para llamar a la policía, pero la llegada de una carta los dejó sin esa opción.

Esta tenía un texto escrito a mano, nada de letras mal cortadas de diversas revistas, simplemente estaba escrito con total despreocupación.

La carta decía:

"¡Hola, familia Hamato!

Sí, tengo a Megan, y ella no se irá tan fácilmente, ya que tenemos bastante que arreglar.

No llamen a la policía, o de lo contrario hare que 'mis chicos' violen y luego asesinen a su querida peli-negra.

En fin, la cosa es simple; No hagan cosas estúpidas y no le pasara nada a Megan. Una vez resuelto todo, ella volverá feliz con ustedes. Así que no tienen de que preocuparse... Creo.

Nos vemos.

Con amor, Mona."

Esa carta dejó despavoridos a todos, y si digo a todos, es a todos, ya que hasta los adolescentes sabían a la perfección quien era Mona. Aquella familia no se resignaría tan fácilmente, encontrarían a Megan pasara lo que pasara. De eso no había duda.

.- Hmm... ¿Dónde estoy? Me duele la cabeza - Se quejaba la azabache mientras abría lentamente los ojos

Esta se encontraba en una habitación bastante deplorable, la cual sólo tenía una cama, en donde ella se encontraba recostada. Se puso de pie sin recordar absolutamente nada de lo que había sucedido, sólo sabía una cosa bastante obvia; Ese no era su hogar.

.- Hola, Megan - Habló una voz

.- ¿Eh? - La nombrada observó hacia arriba y se dio cuenta de que había más de una cámara de seguridad, y al lado de una de ellas se encontraba un pequeño altoparlante

.- Por si no te diste cuenta, yo soy Mona Lisa, y tú estás en la única habitación que quedó de mi antigua casa

.- ¡¿Mona?! ¡¿Se puede saber qué mierda quieres lograr con todo esto?! - Le gritaba a la cámara

.- Hacerte un trato muy interesante - Sonrió con malicia a pesar de que la otra mujer no la pudiera ver

.- Yo no pretendo hacer ningún trato contigo

.- Si... Ya veremos - Mantenía su sonrisa - En fin, te voy a dar tu cena en un par de horas, mientras puedes dormir un poco más, porque dudo que tengas algo más que hacer - Rió - Hasta pronto

Megan estaba bastante alterada, pero no lo demostraría, sabía que eso quería la castaña. Simplemente fue hacia la cama y se sentó en la orilla de esta.

Los minutos pasaban y ella se desesperaba por salir de aquel lugar, y desde hace unos diez minutos estaba tamborileando con sus dedos su pierna, mientras que en su otra mano descansaba su cabeza.

Escuchó como la puerta se abría y se puso rápidamente de pie. Pretendía correr hacia su libertad, pero antes de que pudiera hace algún movimiento, dos hombres la tomaron de cada brazo. Intentó liberarse aunque todos sus intentos fueron en vano, ya que la fuerza de aquellos hombres era mucho mayor que la suya.

.- Hola, Meg. Ha pasado un tiempo - Dijo Mona Lisa entrando a la habitación

.- Demasiado... Yo... - No pudo decir otra palabra aquella azabache, ya que vio un cambio completo en la otra mujer. Estaba mucho más guapa - Vaya, veo que la cárcel te hizo un bien enorme - Sonrió

.- Lo sé... Me gusta bastante mi cambio - Comenzó a hacerse risos con el dedo en el cabello

.- Aja – Puso cara de falso interes - En fin... Tengo cosas que hacer, así que si me dejaras ir...

.- Eso no se podrá, lo siento por ti... Si intentas escapar, mis chicos se encargarán de "darte una lección" - Hizo comillas con sus dedos mientras sonreía

.- Interesante... ¿Y qué quieres cambio? Digo, para dejarme ir – Imitó su gesto

.- A Raph - Esa respuesta era más que obvia - Ah, y de paso, también a toda tu familia - Eso fue algo que Meg no se esperaba

.- ¡Eso sí que no! Te puedo aguantar que sigas jodiendo con Raph, pero NADIE se mete con mis hijos – Parecía bastante molesta, y vaya que lo estaba

.- Si no cooperas, lamentablemente tendré que usar la fuerza... - Sonrió sádicamente - Pero como he cambiado en estos años, te daré otra oportunidad... - Puso su mano en su barbilla y comenzó a pensar - De acuerdo, mira, son las amm... - Observó el reloj que llevaba puesto en su muñeca - Cuatro... A las cinco vendré a preguntarte por tu decisión, si tu respuesta es un rotundo no, pues ellos se encargaran de ti – Señaló al par de hombres, los cuales sonreían como desquiciados - De lo contrario, me dejarás a tu familia y tú te irás para siempre dale país - Volvió a sonreír

Meg estaba bastante sorprendida, aquella mujer hablaba como si su familia fuera un objeto que puedes devolver al lugar en donde lo compraste.

.- Estás enferma – Rió la azabache

.- Tú piénsalo, yo me iré y te dejaré tu comida aquí. Si quieres come… O muere de hambre, como quieras - Salió y entro de inmediato con una charola con un plato de comida y un vaso con agua - Hasta pronto

Los hombres dejaron a la azabache en la cama, no sin antes decir un "Espero que tu respuesta sea un no. Quiero ver cuánto aguanta ese cuerpo", a lo que ella sólo hizo una mueca de asco.

Ya estaba sola y claramente no comería, ya que desconfiaba hasta de la comida, sabía perfectamente que aquella podía tener algo raro, así que se dijo a si misma que moriría de hambre antes de comer algo que le llevara la castaña, de la cual la azabache seguía sorprendida. Había sufrido un gran cambio para bien, era realmente impresionante. Su cuerpo era despampanante, su forma de vestir la ayudaba bastante, eso era algo que también había cambiado mucho en ella, ya que antes acostumbraba vestir con cosas lindas, pero estas no combinaban para nada. Su forma de maquillarse era como el de una profesional; ya no tenía un color rosa pálido en sus labios, ni tampoco esas sombras de colores fuertes en sus ojos, no, su nuevo maquillaje consistía en un delineado negro en sus ojos, acompañado por una suave sombra color dorado y un color rojo en sus labios. Sin mencionar el rubor muy bien puesto en los lugares necesarios.

.- Si puede tener a otro hombre, ¿Por qué demonios quiere al mío? - Pensó Meg

Después de lo que la azabache calculó alrededor de una hora, la puerta volvió a abrirse, dejando ver solamente a Mona Lisa. Megan no había intentado escapar; aunque le costara admitirlo, le era imposible salir.

La castaña observó a la otra mujer, la cual la miró con indiferencia.

.- No te veo nada cómoda... Terminemos con esto de una puta vez, ¿Quieres? Déjame con tu familia y vete, eso es todo lo que pido - Habló Mona seria

.- Pues pides algo imposible. Sin mencionar que mis hijos, mi esposo, mi familia y hasta mis perros y gatos no te tomarían como un miembro de la familia

.- Mientras esté con Raphie eso no importa

.- No lo llames así, a él no le gusta

.- Pues le gustará cuando estemos juntos

.- Dime... ¿Por qué sigues con lo de Raph? ¿Qué ya no tuviste suficiente en la cárcel por la estupidez que hiciste sólo para estar con él? - La azabache observó cómo Mona se sentaba en una silla frente a ella

.- Creo que sí... – Parecía arrepentida - Pero yo siempre he conseguido lo que he querido... Esta vez no será diferente – Adiós arrepentimiento

.- Mona... No seas tonta... Recapacita y ve lo que estás haciendo - La observó con lástima - Lisa, las personas buscan la herida que les dejó su pasado y la sanan. Tú no hiciste eso. Tú la buscaste y la convertiste en una fea cicatriz, llena de odio y rencor... Deja lo que haces... Mírate, estás más bonita que nunca, puedes tener al hombre que quieras... No entiendo que quieres lograr con todo esto

.- Que... Que Raph... Que él por fin se fije en mi - La castaña bajó la cabeza. Al parecer las palabras de la azabache lograron calar en su corazón

.- Sabes bien que eso no pasará - Soltó con tristeza

.- Lo sé... Pero... Aún tengo una esperanza, es por eso que te traje aquí - Levantó la cabeza y unas pequeñas lágrimas se asomaron por sus ojos

.- Lis... - Se puso de pie y se acercó a ella. Poniéndose en cuclillas quedó casi a su altura - Con los años he aprendido mucho... Y entre todo, aprendí a perdonar y no ser tan rencorosa como lo era cuando nos conocimos por primera vez... A donde quiero llegar con todo esto… Es que te perdono... Por todo - Realmente le había costado, pero la azabache comprendió que no debía odiar a Mona Lisa, sino que simplemente debía hablar con ella, hacerla ver que lo que hacía estaba mal

.- No hagas esto... Yo te intenté asesinar, ahora te secuestré, y sin mencionar que intentaba hacerte la vida difícil cuando éramos adolescentes – Comenzó a sollozar

.- Tú misma lo has dicho… Cuando éramos adolescentes… Ya nada de eso importa. Éramos jóvenes e imprudentes… Ahora podemos remendar lo que hicimos, aún estás a tiempo de encontrar el amor, así como yo lo encontré hace años y el cual aún sigue en pie… Puedes formar una linda familia, Lis… Por favor… Recapacita – Sonrió bastante triste pero con sinceridad

.- Gracias – Se secó las lágrimas – Pero… Si te dejo ir… Me llevarás nuevamente con la policía – Se asustó

.- Jejeje, no… Le diré a mi familia que no diga nada, y si llamaron a la policía, pues les diré que me encontraba sola en medio de la nada y que llegué por mis propios medios a casa – Esta vez su sonrisa era bastante alegre

.- Por favor, dime que todo eso es cierto. Dime que no mientes

.- Te lo juro porque toda mi familia se muera, incluso mis mascotas – Mantenía su sonrisa

.- De verdad… Gracias, no entiendo como pude odiarte – Mostró una pequeña sonrisa

.- Jejeje, oye, si yo hubiera sido otra persona, también me hubiera odiado. Digo, no era un ángel cuando era adolescente. En fin… – Se puso de pie - ¿Qué dices si salimos de aquí? – Tomó la mano de la castaña y la ayudó a levantarse – Aunque… ¿En dónde están tus "amigas"?

.- ¿Hablas de Vanessa y Camile? Bueno, los padres de esas dos las enviaron a otros países después de salir de la cárcel, ya que al parecer no les hizo nada de bien estar tras las rejas – Sonrió

.- Genial, un peso menos – Imitó el gesto de la otra mujer

Ambas salieron de aquella habitación, rumbo a la camioneta de la castaña. Esta última dejaría a Meg a un lugar cercano a su casa, para que nadie sospechara nada, la azabache haría lo que dijo dentro de la habitación y no se hablaría más del tema en su hogar.

Hecho todo aquello, ambas se despidieron.

Se hicieron una promesa… Se volverían a ver, aunque mientras eso sucedía, mantendrían el contacto por otros medios.

La azabache llegó hasta su propiedad, y en todo el camino pensó en lo que habría pasado si no hubiera hecho recapacitar a Mona, o si la hubiera engañado para tratar de escapar, después de todo la había logrado convencer muy fácilmente a decir verdad. Quitó aquellos pensamientos para observar el entorno de "Las tierras Hamato", y para su fortuna no había ningún paparazzi a la vista, así que sin ser lenta ni perezosa, llegó hasta una pequeña caseta en la que los guardias se sentaban fuera del terreno y llamó a la puerta para ver si había alguien. Había una ventana, pero ella no quería que estos hablaran con su familia diciéndoles que había vuelto.

.- ¿Quién es? - Preguntó un guardia desde adentro

.- Megan... Megan Hamato - Habló con una sonrisa

.- ¿Megan? - A Tang Shen y Yoshi eran a los únicos a los que les gustaba que los llamasen "Señor" o "Señora", después de todo, no eran jóvenes como para que los llamaran por sus nombres de pila solamente

.- Necesito que me dejes entrar. Supongo que ya te habías enterado que yo había desaparecido, ¿No?

.- Claro, pero... Déjeme avisarle a su familia

.- No... Quiero que sea sorpresa - Su sonrisa se mantenía

.- Pero... Ay, está bien - Se resignó con un suspiro

.- Gracias

Se despidió del guardia y luego se encaminó hacia el interior de su casa, no sin antes decirles a los guardias de la entrada que estos debían quedarse en silencio también.

Al entrar, se aseguró que ninguno de sus perros estuviera cerca, ya que si estos la veían, se lanzarían sobre ella y arruinarían su "sorpresa". Al lograr cruzar todo el jardín sin ser vista por los canes, se adentró a su casa en silencio y vio a toda su familia en la sala. Estaban planeando la forma de rescatar a la azabache antes del anochecer.

.- De acuerdo, pero deberíamos ir a este lugar – Habló Donnie a lo que apuntaba con un lápiz una parte de un mapa de la ciudad que estaba sobre la mesa de centro

.- ¿Y si mejor prueban volteándose? – Habló Meg desde su posición con una enorme sonrisa

Los familiares de esta se voltearon y las sonrisas volvieron a sus a sus rostros, sus hijos gritaron un "¡mamá!", sus padres un "¡hija!", sus sobrinos un "¡tía!" y los demás sólo la llamaron por su nombre, antes de lanzarse a abrazarla. Todos estaban realmente felices por ver a la mujer, pensaron que no la verían en un largo tiempo.

.- ¡Joder, me preocupé por nada! – Le habló Raph sonriendo

.- ¡Idiota! Creíamos que algo malo te había sucedido – Le dijo Karai

.- Si… ¿Qué sucedió? – Preguntó Donnie

.- Bien… Digamos que solucioné un gran problema – Sonrió la azabache

.- Ilumíname – Le dijo Aby

.- A todos – Está ves fue April

La mujer de apellido Hamato, les comenzó a contar lo que le había sucedido, de principio a fin, no dejó que ningún detalle se perdiera. Los demás estaban completamente sorprendidos, no esperaban que Mona Lisa fuera tan fácil de convencer, después de todo, Meg le dijo un par de palabras y la castaña ya la había dejado ir.

Luego de la pequeña historia, todos decidieron que era hora de hacer algo con la familia y amigos más cercanos, querían celebrar que todo estaba bien. Aquella fiesta quedó pendiente para la semana próxima.

.- Vaya… No me esperaba llegar hasta este punto de mi vida – Habló Meg una vez que se recostaba en la cama junto a su esposo

.- ¿A qué te refieres? ¿Acaso pensaste que en este punto de tu vida estarías con Marco? – Preguntó Raph de mala manera

.- Y a pesar de los años, sigues con tus celos hacía Marco, ¿Verdad? – Sonrió alegre, sabiendo que tenía razón

.- ¡Claro que no! Es sólo que… Am… - Estaba perdido, sin tener una excusa y sin saber que hacer simplemente besó a su esposa, para luego, más abajo, morder su cuello – No quiero hablar ahora, ¿Si?

Ella no respondió, cosa que dio paso para que su esposo aprovechara la situación y tuviera diversión por gran parte de la noche.

Los días pasaron y llegó el momento de la esperada celebración, a los Hamato les encantaba celebrar por absolutamente todo, eran una familia realmente alegre. En aquél lugar, se habían hecho presentes absolutamente todos los amigos de la familia, desde Marco y su pequeño hijo, hasta Dani y su familia. Estos últimos pensaban quedarse en el país, cerca de sus amigos desde aquel día en adelante. No hace falta decir que los Hamato insistieron en que vivieran en su amplio terreno, ya que perfectamente se podía hacer otra, ¿Por qué no decirlo? Mansión.

Miwa estaba jugando a ser la dj, aunque más que un juego, parecía que la joven se lo estaba tomando en serio. El resto de su familia charlaba amenamente, y en el caso del resto de los menores, jugaban a lo que sea que se les ocurriera.

Megan y Raphael habían subido a su habitación, ya que éste le había dicho a su esposa que tenía algo para ella.

.- Vamos... Quiero sabe que es - Sonrió ella

.- Espera, preciosa... - Rió mientras sacaba una caja de terciopelo rojo de su amplio armario - Observa – La abrió y en esta había una pequeña almohada sobre la cual estaba un collar, el cual Meg nunca esperó conocer en su vida

.- E... Ese es...

.- El corazón del mar - Soltó él con el collar ya en sus manos

.- Pe... Pero

.- Obviamente no es el original, pero es exactamente igual, yo mismo me encargué de que lo fuera - Se acercó a ella

.- Es... Es precioso - Sus ojos se humedecieron - ¿Por qué lo compraste?

.- Simple... Quería darte algo que demostrara lo que siento por ti

.- Pero, Raph, sabes perfectamente que con sólo estar contigo me basta y me sobra - Le sonrió cuando este se le puso por detrás con la intención de poner el collar en su cuello, a lo que ella removió un poco su cabello hacia un costado

.- Pero yo quería algo más para ti… Sin mencionar que será una preciosa herencia para Akane cuando ya no estemos - Dijo mientras ponía el collar en su esposa - Listo

.- Yo... – Se ordenó el cabello y luego observó aquél hermoso objeto - Gracias - Sonrió

.- De nada - Susurró en el cuello de esta para luego abrazarla por la espalda

.- Raph... Ni lo pienses - Se enfadó ella al sentir la notoria erección de su esposo - Tenemos que bajar, están todos aquí y... - Fue callada por un beso

.- Pero yo quiero aquí y ahora, no se preocuparan por nosotros, juro que será algo rápido - Hablaba mientras metía su mano por debajo de la playera de la mujer hasta llegar a su seno derecho

.- Pero...

.- Si no quieres, simplemente detenme, yo no diré nada si lo haces - Sonrió él para luego lanzarse al cuello de la azabache

Ambos cayeron a la cama, ella jadeante y él regocijándose por eso. La mujer sabía que tenían que ir con los demás, pero algo dentro de ella le decía que se quedara con aquél hombre con el que se había casado, aquél que le sacaba un gemido con tan solo un diminuto roce.

.- Meg, Raph – Se escuchó la voz de April del otro lado de la puerta - ¿Chicos? – Abrió la puerta y se encontró con Raph detrás de Meg, ambos de pie – Es hora de… - Se fijó en el cuello de la fémina y vio el hermoso collar que traía puesto - ¡Dios mío! ¿Raph te lo obsequió? – Se acercó rápidamente y tomó la joya entre sus manos – Es preciosa – Sonrió

.- Lo sé, Raph insistió en venir hasta aquí para dármela

.- Y lo entiendo, digo, no había que presumir, ¿Verdad? – Sonrió divertida – En fin – Dejó el collar de vuelta en el pecho descubierto de su amiga – Hay que ir abajo, todos los están buscando

.- Si, tienes razón, creo que no debimos tardar tanto, ¿O no, Raph? – Habló amenazante

.- Hmp – Sólo eso recibió por respuesta la azabache

Los tres adultos llegaron junto a los demás y disfrutaron gran parte de la fiesta, hasta que Raph, de la nada, entró nuevamente a la casa sin ser visto por nadie, para dirigirse a su habitación, y una vez allí, se sentó en el borde de la cama a meditar un poco. Realmente necesitaba estar solo en ese momento.

(N/A: Este es el momento en donde deben escuchar la canción "Rest Of My Life" de Bruno Mars ;3)

.- ¿Sabes, Spike?- Comenzó a hablar con sus ojos cerrados - Realmente siento como si todos los días despertara al lado de un ángel… Es más hermosa que las palabras que podría decir… - Sonrió y luego volvió a su semblante inexpresivo – Todos dijeron que esto no funcionaría, pero ¿Qué saben ellos? Años pasaron desde eso y todavía estamos hoy aquí… Nunca en mis sueños pensé que esto me sucedería a mí… - Tomó una bocanada de aire y volvió a hablar – Mientras estoy aquí delante de mi mujer, no puedo contener las lágrimas en mis ojos… ¿Cómo pude ser tan afortunado? Debo haber hecho algo bien – Volvió a sonreír y abrió levemente sus ojos. Casi podía ver a su pequeño amigo de la infancia delante de él - Parece que fue ayer cuando por primera vez me dijo "Hola", es curioso como para el tiempo cuando estás enamorado… Nos costó una vida para encontrarnos el uno al otro... Valió la pena la espera porque hizo que finalmente la encontrara… Sigo pensando en que ¿Cómo es posible que alguien como yo puede ser tan afortunado? Quizás es gracias a ti… Tal vez tú me la enviaste… - Se puso de pie y observó fijamente a la personita frente a él; no estaba seguro si se estaba volviendo loco o si realmente su amigo le había ido a hacer una visita – Amigo… Si tú hiciste que entrara en mi vida, de verdad te lo agradezco… Y por eso y mucho más, prometo amarla por el resto de mi vida – Levantó un puño sobre su cabeza, agachó esta y una pequeña lágrima rodó por su mejilla

Bajó nuevamente las escaleras y observó cómo su esposa iba por algo de beber, así que sin ser lento ni perezoso, fue junto a ella para abrasarla por la espalda y luego decirle un ligero "Te amo", a lo que ella se volteó quedando frente a frente con él. Arqueó una ceja y lo observó dubitativa.

.- ¿Ahora qué sucedió? – Preguntó

.- Nada, ¿Acaso no le puedo decir a mi esposa lo mucho que la amo? – Sonrió de medio lado

.- Si, pero… Olvídalo, vamos con los demás, ¿Si? – Sonrió tranquilamente

.- Vamos, preciosa – La tomó de la mano y caminó con ella hasta los demás

La mujer no entendía absolutamente nada.

La noche paso lenta y agradable para todos, sabían perfectamente que al día siguiente volverían a encontrar otra excusa para celebrar el fin de semana, pero ¿Quién los culpaba? Siempre habían sido así y esperaban que sus hijos fueran iguales.

En fin, así termina una historia de muchas otras, en la cual también hubieron personajes buenos, personajes malos, gente que se volvió buena después de un tiempo; hubieron muchas emociones de por medio, entre otras cosas. Aquí termina una historia de un amor que realmente fue bastante lindo.

Por lo menos, así lo veo yo.

Por lo menos, así lo sintieron ellos.


Y eso fue todo por este fanfic, el cual me gustó mucho escribir. Aunque realmente no se imaginan cuanto me esforcé por intentar editar este capitulo para que no hubieran faltas de ortografía y esas cosas, pero el tiempo me jugó en contra nuevamente y no pude hacer nada, simplemente subirlo y editar una que otra partesilla, así que lamento mucho si hay muchas faltas de ortografía u.u

Quería agradecerles a todas y cada una de ustedes por el apoyo, los dibujos, las ideas, entre otras cosas, que me dieron en todo este tiempo, tanto por Facebook como por Inbox aquí en Fanfiction.

Volveré pronto, o más bien, el otro año, con nuevos fics, así que para las que me preguntaban si luego de este fic desaparecería de Fanfiction, pues no se preocupen, ya que tengo otro fic en mente, el cual poco a poco va tomando forma.

Sin nada más que decir, sólo un gracias inmenso para ustedes, les dejo aquí, la lista de las personitas que fueron desde mi primer hasta mi último comentario... Las amoooo! .3.

Y recuerden siempre tener un sueño, da igual si es adolescente o no, lo importante es que no dejen de soñar nunca.;3

1.- BooyakashaGirl

2.- Luisa Tatis

3.- Daira-Sakamaki

4.- Tory-H

5.- Sara Mury 11

6.- Veronica34

7.- Noah

8.- Belen

9.- marita

10.- raphaelblue62

11.- fati2-turtle

12.- jessy

13.- Bad Girl

14.- andyhamato99

15.- fernandahamato

16.- cookie-ninja432

17.- Andrea171

18.- ApritelloFan

19.- Daisy

20.- AliTMNT2

21.- lubeheme

22.- leonus2001

23.- Carito

24.- Anita

25.-

26.- Wozniak

27.- Ninja-Turtle-20

28.- MIJEMA1613

29.- UNA LECTORA MAS

30.- Carvi1364

31.- Amo tus fics

32.- Andy Potterhead

33.- Ixel C Wz Gorna

34.- Ellie

35.- Lucy

36.- Andrea

37.- Yae Konami

38.- Josefa

39.- Zoey

40.- Nath

41.- Zafira A. V

(Si se repite alguien o si falta alguien, realmente lo siento, pero eran muchas TnT)

¡HASTA LA PRÓXIMA!