Holaaa a todos! disculpen el retraso, ya que alcanzamos la meta de reviews y hasta hubo mas de 78, hoy traemos maratón de 5 capitulos ^.^ sip, asi es, 5 capitulos. esperamos que disfruten :D
Sin mas que decir...
Iniciemos el maraton!
A leer!
Capitulo 21
Lo primero que Katniss hizo cuando regresó a su apartamento de Nueva York fue llamar a Finnick. Cuando escuchó una voz femenina, dudó y se disculpó.
—Lo siento, debo de haberme equivocado de número.
— ¿Katniss? —le preguntó la mujer—. Soy Annie.
— ¿Annie? —repitió ella, confusa—. ¿Cómo estás? ¿Cómo has pasado las fiestas? —añadió, rápidamente.
—La respuesta a ambas preguntas es muy bien. Finnick me dijo que tú te marchaste a casa de tus padres. ¿Te lo pasaste bien?
—Sí. Siempre resulta muy agradable regresar a mi hogar.
—Espera un momento. Voy a llamar a Finnick.
-Oh, bueno, yo no...t
La voz de Finnick interrumpió sus protestas. Katniss se disculpó inmediatamente y le dijo que llamaría más tarde.
-No seas tonta, Katniss. Annie sólo está ayudándome a ordenar mis viejas revistas de fotografía.
A Katniss se le ocurrió que la relación de Finnick y Annie debía de estar progresando a la velocidad de la luz para que él le permitiera a la joven tocar sus valiosas revistas.
-Sólo quería que supieras que ya he regresado —dijo ella—. Por si surge algo...
—Mmm, bueno, supongo que deberías ponerte en contacto con Peeta —contestó Finnick-. Aún sigues contratada por él. ¿Por qué no lo llamas?
-Creo que no debo preocuparme al respecto -comentó ella, tratando de mantener un tono casual—. Le dije que regresaría después de Año Nuevo. Él ya sabe dónde encontrarme.
Pasaron varios días antes de que Peeta se pusiera en contacto con Katniss. Ella pasó gran parte de ese tiempo en su casa a causa de la nieve, que parecía caer incesantemente sobre la ciudad. Aquel confinamiento, después de regresar de los espacios abiertos de Kansas, causó estragos en sus nervios. No hacía más que observar desde la ventana las aceras cubiertas de nieve.
Una tarde, justo cuando el cielo dejaba caer el regalo poco bienvenido de la lluvia, Madge llamó para cenar y pasar unas horas en compañía de Katniss.
De pie en la cocina, estaba preparando un cogollo de lechuga cuando sonó el teléfono. Como tenía las manos mojadas, le pidió a Madge que contestara.
Madge lo hizo con un tono de voz muy formal.
—Residencia de la señorita Katniss Everdeen. Madge Undersee al aparato. La señorita Everdeen se pondrá a hablar con usted en cuanto se limpie las manos de la lechuga.
—Madge —comentó Katniss, entre risas, mientras se dirigía corriendo al salón—. No puedo dejar que hagas nada.
—No importa —anunció ella mientras le extendía el teléfono—. Sólo se trata de una voz masculina increíblemente sensual.
—Gracias. Vete a la cocina —le ordenó Katniss. Rápidamente agarró el teléfono—. Hola, no le hagas caso a mi amiga. Está loca —dijo, sin saber quién estaba al otro lado de la línea.
—Al contrario. Es la conversación más interesante que he tenido en todo el día.
-¿Peeta?
—Lo has adivinado a la primera. Bienvenida a la jungla de asfalto. ¿Cómo te fue en Kansas?
—Muy bien —susurró ella—. Muy bien...
—Vaya, qué comentario más esclarecedor. ¿Disfrutaste de las Navidades?
-Sí, mucho. ¿Y tú? -le preguntó, tratando de recobrar la compostura—. ¿Has pasado buenas fiestas?
—Maravillosas, aunque estoy seguro de que las mías han sido mucho más tranquilas que las tuyas.
-Supongo que diferentes -replicó ella, enojada sin saber por qué.
—Bueno, todo eso forma ya parte del pasado. En realidad, te llamo por el próximo fin de semana.
— ¿Fin de semana? —repitió Katniss.
—Sí. Se trata de una escapada a las montañas.
— ¿A las montañas?
—Pareces un loro —bromeó él—. ¿Tienes algo importante planeado desde el viernes hasta el domingo?
—Bueno, yo... No, es decir, nada demasiado importante...
—Bien. ¿Has ido alguna vez a esquiar?
— ¿En Kansas? —replicó ella, algo más tranquila—. Creo que las montañas son esenciales para practicar el esquí.
—Efectivamente. Bueno, no importa. Se me había ocurrido una idea para unas fotografías. Me había imaginado una hermosa dama jugueteando en la nieve. Tengo una casa en los Adirondacks, cerca del lago George. Sería un fondo muy hermoso. Así, podremos combinar los negocios con el placer.
— ¿Podremos?
—No hay necesidad de alarmarse -le aseguró él, con cierta sorna—. No te voy a secuestrar para llevarte a la naturaleza salvaje y seducirte allí, aunque la idea tiene posibilidades interesantes -añadió, con una carcajada—. Siento que te estás sonrojando al otro lado de la línea telefónica...
-Muy gracioso —repuso ella. La enojaba que pudiera leer sus reacciones tan fácilmente—. De hecho, estoy empezando a recordar una compromiso muy urgente para el fin de semana, así que...
—Un momento, Katniss. Recuerda que aún te tengo contratada. Mis derechos sobre ti duran aún un par de meses. Tú querías volver a trabajar y yo te estoy dando una oportunidad.
—Sí, pero...
—Léete la letra pequeña si quieres, pero mantén libre el fin de semana. Y relájate. Estarás bien protegida contra mis intentos de seducción. Finnick y Annie van a venir con nosotros y Caesar Flickerman, mi director artístico, se reunirá con nosotros algo más tarde.
—Oh —respondió ella. No sabía si sentirse aliviada o desilusionada.
—Yo, la revista, te proporcionaremos el equipo adecuado para la nieve. Te recogeré a las siete y media de la mañana del viernes. Espero que estés lista y preparada.
—Sí, pero...
Katniss miró el auricular con una mezcla de enojo y anticipación. Peeta había colgado. No le había dado la oportunidad de hacerle preguntas ni de formular una excusa razonable para declinar su oferta. Dejó el teléfono y se dio la vuelta, para encontrarse con el rostro de Madge, que la interrogaba con la mirada.
— ¿Qué era todo eso? Pareces completamente atónita —le dijo su amiga.
— Me marcho este fin de semana a las montañas.
Maratón 1/5
