Si, lo sé, habéis tenido que esperar bastante esta vez. Lo siento mucho. Mi escusa en esta ocasión es que, a pesar de empezar el capitulo varias veces ninguno me convencía como lo estaba llevando. Muchas escenas han caído en el pozo del olvido en este proceso de creación.

Con esto, además, pensé que a lo mejor me venía bien un descanso de esta historia, y me puse con la otra que tenía y como me puse pues la terminé, y cuando la terminé me volví a esta (risas).

A lo mejor esto os suena un poco precipitado, pero lo más posible es que el siguiente capitulo sea el último, no sé si al final se alargará para dar otro más. Que pena ¿no? Ya se terminar... En fin. ¡A disfrutar!

Capitulo 20

Llegaron al aeropuerto por los pelos y la facturación fue con más de un exabrupto.

-¡Joder! ¡Por vuestra culpa casi lo pierdo! ¡Si Killer y los demás ya están en el avión!

-¡Deja de echarnos la culpa y corre!

-¡Encima!

-Si no nos despedimos ya lo vas a perder de verdad -intervino Law.

-¡Ya lo sé, mierda! -miró a su hermana-. Adiós aborto fallido.

-Adiós nariz rota.

Al pelirrojo se le marcó una vena en la frente, pero intentó calmarse. Miró a Law.

-¿Seguro que estarás bien?

-¿Quién de los dos tiene la licenciatura de medicina?

-¡No me refiero a eso joder! Bah, es igual. Cuídate.

-Tú también.

Y como si se lo hubiese estado pensando, Eustass le dio un escueto abrazo con palmada en la espalda.

-¡Eh! ¡A mi no me has abrazado!

-¡Porque te huele es sobaco estúpida!- le hizo un corte de manga a la vez que se ajustaba su mochila al hombro ya echando a correr para la aduana.

-¡Que te den!

Eustass se perdió entre el gentío. Ella resopló colocando los brazos en jarra. Pero luego sonrió con burla.

-Qué imagen crees que dará a los ingleses con esa nariz partida. Desde luego ese asunto debería enseñarle a no ser tan engreído.

Miró a Law, estaba serio, sin mostrar sentimiento alguno.

-¿Ya le estás echando de menos? Mira que te dijo que te fueras con él.

Reaccionó.

-Solo se va a Londres- le quitó importancia y se dio la vuelta para caminar hacia la salida- y yo tengo todavía cosas que hacer aquí.

Bonney se apuró para llegar a su lado.

-¿Qué piensas hacer con el piso?

-¿Debería hacer algo?

-No sé... Siempre hemos pensado que tú tienes dinero para permitirte un zulo mejor que ese. Y ahora que no está Eustass no te hace falta un sitio acorde con lo que él lleva en el bolsillo.

-No me interesa mudarme.

Ella se quedó callada unos segundos.

-Es por si Luffy vuelve.

Algo cambió en los ojos del moreno.

-No- contestó como si le hubiesen hecho una pregunta y no una afirmación.

-Ya... Seguro que el volvería si se lo pidieras. La otra noche se notaba demasiado las ganas que tenía de abrazarse a ti como monito a una palmera.

Él no dijo nada, ella resopló.

-Bien, quédate sin hacer nada, que si quieres que Luffy se enamore tan perdidamente de otro como lo ha hecho de ti vas por buen camino.

Continuó sin hablar, Bonney resopló aún más harta.

-Tú solo piénsatelo Law. Y de paso te lo piensas sin tus rayadas mentales. Le harás un favor tanto a él como a ti mismo.

No hubo más conversación. Con el coche, ahora únicamente de Law, la llevó a su casa y él volvió al piso. Al cerrar la puerta del apartamento miró su alrededor. Se había quedado todo muy vacío sin la presencia de Eustass.

Inspiró y expiró. Estaba cansado. Adelantando sus pasos llegó hasta le sofá y se tiró sobre este. Cada vez se sentía más solo.


-¿Que te pasa con Zoro?

Eso se lo había preguntado una noche Sanji, cuando había coincidido para cenar y el peliverde estaba en casa de su novio.

-¿A mi? -le dijo con la boca llena.

-No disimules, no te sale. Habéis estado evitándoos una temporada.

Luffy tragó, se puso serio. Le contó lo que pasó, sin quitar el encuentro con Law, aunque esto último muy, muy por encima.

-Así que te dijo eso... bueno, la verdad es algo que todos pensamos.

Luffy puso cara de sorpresa y aflicción.

-Y me lo decís como si dejar de ser así fuera fácil. ¡Yo no puedo cambiar como me siento!

Sanji, que había terminado de cenar, sacó un cigarrillo. Empezó a fumar.

-¿Sabes? Es posible que, a Zoro, lo que más le moleste es que se ve retratado en ti. -el chico no dijo nada, él siguió hablando-. Cuando te fuiste le costó mucho rehacer su vida por un conjunto de cosas. Lo peor fue la culpa.

Luffy recordó aquella vez que se encontró, con Law, a Nami y a Zoro en el puente. Si, sabía que el peliverde se había culpado por su ruptura.

-No lo entiendo, no tuvo nada que ver con él.

-Esas cosas de la cabeza son difíciles de entender. El caso fue que no quiso tener ninguna relación con nadie. Claro, seguro que pensó que si la había cagado contigo cómo no la iba ha cagar con cualquier otro.

-¿Y Mihawk?

-Las circunstancias en que conoció a Mihawk fueron diferentes. Además, estaba claro que al principio Zoro le utilizó para olvidarse de ti. Por eso le afectó tanto lo que le dijiste el día después de tu cumpleaños.

-Lo... lo siento, yo...

-Conmigo no te disculpes, ni me va ni me viene.- hizo una pausa para dar un calada-. Por otro lado también hay que tener en cuenta otro detalle.

-¿Cual?

-Que con culpa o sin ella, con ganas de olvidarte o no, Zoro buscó a Mihawk desde el primer momento, aun cuando podría haber ido a por cualquier otro con muchos menos problemas "técnicos".

Luffy se quedó un momento en silencio.

-Le quiere mucho ¿verdad? Me refiero Zoro a Mihawk.

-Y por suerte es reciprocó. Yo no entiendo mucho pero... Nami me comentó una vez que la forma en que Mihawk mira a Zoro es como si se estuviera muriendo por él.

-A mi me parece que ese hombre tiene siempre la misma cara. Pero si ella lo dice...

-Pero nos es estamos desviando de tema. Lo que vengo a decirte es que tú estas igual que Zoro en aquella época. La culpa no te deja avanzar.

-Eso no tiene que ver con...

-Si lo tiene -le cortó-. Estás intentado pagar tus errores con tu sufrimiento por ese tío. A veces parece que le esperas solo para que te diga que la liada que formaste hace dos años no fuera en vano.

-Te equivocas. Mis sentimientos...

-No te estoy diciendo que lo que sientes no sea verdad o que sea fácil de cambiar.

-¿Entonces que?

El rubio cayó antes de hablar otra vez.

-La cagaste, la cagaste bien gorda. Pero fue un error, cualquier gilipollas puede equivocarse. Nosotros ya te hemos perdonado, Luffy, Zoro el primero. Va siendo hora de que te perdones tú.


Luffy no solo iba a la universidad por la carrera, también se había metido en el equipo de baloncesto. Era bueno, aunque ciertamente no sobresalía. Excepto ese día en concreto, aunque de manera diferente a la pensada, cuando el entrenador le llamó pensando que con seis balones que le hubiesen dado en la cabeza por despiste era ya suficiente por ese día para el chico.

-¿Qué pasa entrenador Rayleigh?

-¿Estas bien?

-¡Claro que si! ¡Estupendamente! ¡Los balonazos no me han dolido nada! -carcajeó sonoramente con los brazos en jarra.

-No me refería a eso.

-Pues a ver si se aclara.

-...- carraspeó-. Luffy, voy a ser claro. Puedes dar mucho más de lo que llevas dando desde que entraste en el equipo. Es más, si lo das es posible que pases de suplente a titular.

-Pero yo ya hago todo lo que puedo.

-No, no lo haces. He visto muchos chicos como tú, haciendo las cosas a medias por tener la cabeza en las nubes. Volveré a ser claro. Nada va a cambiar que esa chica te haya dado calabazas y lamentándote por ello solo vas a amargar tu vida. Así que o la olvidas o estas fuera.

-¿¡Qué!? ¡No puede hacer eso!

-Claro que puedo, para eso soy el entrenador.

-¡No es justo! ¡Todo el mundo diciéndome como debo comportarme! ¡Soy así y así juego al baloncesto! ¡Ni tiene que ver con calabazas ni tiene que ver con culpa ni tiene que ver con nada más! ¡Soy ASÍ!

Cuando se le calmó un poco la respiración el entrenador puso una mano en su hombro.

-Creéme Luffy. Persiguiéndola no vas a hacer que vuelva, llorando en una esquina por ello menos. Lo que tienes que hacer es seguir adelante, hacer tu vida lo mejor posible. Entonces ella, si la cosa tiene remedio, volverá a fijarse en ti.

-... No creo que usted entienda la situación como para darme consejos.

El entrenador rio entre dientes y suspiró.

-Si me dieran un céntimo por cada chico que me ha dicho eso, dándome luego el tiempo la razón, ahora podría comprarme el Titanic bañado en oro. Conviértete en titular Luffy, verás como las cosas cambian. Y ahora vuelve al entrenamiento.-le dio una palmada en la espalda y se fue al otro lado de la cancha.

Luffy siguió a lo suyo, pensando un poco y entrenado un poco.

Su cabeza daba vueltas entre lo que había hablado con Zoro, con Sanji, y recientemente su entrenador. Tenían razón.

Llevaba un año erosionándose por Law, casi tres con el tema en general. ¿Para qué si nada iba a cambiar? ¿Para seguir sufriendo y hacer que sus amigos estuvieran toda la eternidad pendiente de él? Era suficiente.

La vida es demasiado larga para que me la pase esperándole, pensó justo antes de saltar y, a pesar de su baja altura, colgarse de la canasta a la vez que encestaba.

El corazón le seguía doliendo, pero sentía que el oxigeno entraba mejor a sus pulmones.


El entrenamiento terminó por ese día. Notaba sus músculos agarrotados y estaba bañado en sudor, pero le había venido bien, más que bien.

Miró a su entrenador antes de irse. El le hizo un gesto aprobatorio. El chico sonrió. Al final si resultaba que podía dar mucho más.

Fuera ya se había ido el sol. Hacía frio y viento, como era normal en esa ciudad, sobre todo si te encontrabas en un descampado como lo era el campus universitario.

Caminó hasta la parada aligerando el paso, esperando que el ultimo autobús no hubiese salido ya.

Oyó un claxón. Lo ignoró al no sentirse aludido. Lo volvió a oír. Pasó olímpicamente. Una vez más. No le dio por hacer caso.

-¡Eh! ¡Luffy!

Entonces si se giró. Desde su coche lo llamaba un hombre de unos casi cuarenta, pelirrojo.

-¡Shanks!- se le iluminó la cara.

-Buenas noches ¿Te llevó?

-No intentaras violarme ¿eh?

-¡Quieres dejar ya la bromita! ¡Que aquí es donde trabajo!

Al final se subió al coche de aquel hombre.

-¿Donde vives?

-En Log Pose. ¡Muchas gracias por llevarme!

-No es nada. Hacía tiempo que no nos veíamos. No sabía que te habías cambiado de barrio.

-Ah... bueno, pasaron cosas.

El hombre notó un tono lúgubre en el joven, recordó la última conversación que tuvieron y entendió que no consiguió resolver sus problemas amorosos. Prefirió cambiar de tema.

-Ese chándal es del campus. ¿Estas en algún club de deporte?

-En Baloncesto.

-¿Baloncesto?- se emocionó-. Entonces estás con Rayleigh.

-¡Si! El es el entrenador ¿Le conoces?

-Claro, un buen amigo mio y yo también estuvimos en el equipo cuando el ya lo dirigía.

-Vaya... Rayleigh tiene más años de los que pensé.

-Oye, que yo tampoco soy tan mayor... ¿Y en que posición estás?

-Suplente.

-¿Suplente tú? No me lo creo. ¿A Rayleigh se le está fastidiando el criterio acaso?

-No, el me ha dicho que puedo ser titular pero que tengo que esforzarme más de lo que lo hago.

-Ya, eso si es su linea. Si quieres hablaré con él...

-¡No! Puedo convertirme en titular por mi mismo. Gracias.

Shanks rió.

-Vale, vale. No esperaba menos. Pero avísame, iré a animarte encantado.

-¡Claro!

El pelirrojo sonrió con nostalgia.

-Parece que fue ayer cuando era estudiante. Mihawk y yo nos los pasábamos tan bien jugando baloncesto...

-¿Mihawk?

-Así se llama mi amigo.

-¿En serio? Que coincidencia, así se llama también el novio de mi amigo Zoro.

-¿Zoro? Que coincidencia, así se llama el novio de Mihawk.

Se produjo un silencio para atar cabos y sacar las conclusiones.

-¡Anda!- se dieron cuenta los dos a la vez.


Law entró en la tienda. No miró quién estaba de dependiente, prefería no hacerlo. Buscó lo que necesitaba para abastecerse. Agua, leche, algo de carne, pan... No, pan no, ya no había nadie en el apartamento que comiese pan.

Puso las cosas sobre el mostrador. Pretendía que le cobraran, pagar e irse, pero ni siquiera eso era tan sencillo.

-Que bien lo de Luffy ¿no?

Miró a los ojos del dependiente por primera vez, encontrándose con ese chico de nariz tan larga.

-Mira que solo está en primer curso de la carrera, pero ya lo han hecho titular, aunque bueno, el curso está casi terminando.

-¿Titular?- no entendía nada de lo que le estaba diciendo.

-Luffy, titular del equipo de baloncesto universitario ¿No te lo ha comentado?

No quiso dar explicaciones, así que mintió.

-Si, solo estoy un poco distraído hoy.

-Claro, ya veo. ¿Irás al partido?

-¿Qué partido?

-El partido de Luffy -le comentó más que extrañado-. El primero como titular.

Era como si a cada cucharada de información que le daba el dependiente tuviera que tragar una bocanada de arena.

-Ah... no encontró entradas para mi, así que...

-¿¡Qué!? ¿En serio? Entonces... ¡Es perfecto!

Usopp vio como se concentraba todo un odio solido en los ojos de su cliente. Empezó a tener sudores fríos.

-No, espera, entiéndeme.-sacó de debajo del mostrador una especie de ticket y se lo enseñó al otro-. Luffy me dio una entrada, pero no la puedo usar. Gané para el mismo día un viaje para dos a las Malvinas. Esto como veras me creó un conflicto interior porque no sabía cual escoger. Pero si tú usas la entrada...

-No.

-¿Qué?

-Si te dio la entrada a ti antes que a mi es porque no le es agradable que yo vaya. Cóbrame, no tengo tiempo.

-No creo que eso sea así -entró una tercera voz, la de Bachina-. Cuando trabajaba aquí Luffy se preocupaba mucho de si te molestaba para estudiar o no. No quería entorpecerte. Coge la entrada, seguro que a él le hará ilusión verte.

Law apartó la mirada.

-No creo.

La mujer rió.

-Parece como si no hablásemos de la misma persona. Recuerdo cuando el empezó a trabajar aquí hace más de dos años. Estaba desesperado por ganar el dinero mínimo para poder vivir contigo -Law volvió a mirarla, como si se hubiese sorprendido-. Después se tuvo que ir del barrio por sus estudios, el pobre te echara muchísimo de menos. Coge la entrada- repitió-. Tendrá ganas de verte.

No supo como pasó, pero al final cogió la entrada.


Tomaba cerveza apoyado en la ventana. De vez en cuando le lanzaba una mirada de reojo a la mesa, a la entrada de baloncesto que había sobre esta. Sentía una presión en el pecho.

Tengo una entrada, pensó, si la uso no hago nada incorrecto, para eso están las entradas.

Y quería verle, no importaba si era desde lejos, quería verle.

¿Y si le saludaba? Era educado darle la enhorabuena por ser titular, incluso si ganaba el partido...

Volvió a beber.

No era la primera vez que se le pasaba por la cabeza ese tipo de cosas. Si Luffy había conseguido enderezarse, si ya no estaba con su novio de antes, él podría...

Podría volver a enviar su vida a la mierda. Bebió otra vez.

Pero tampoco hacía falta que tuvieran una relación, bastaba con ser amigos ¿no? Bastaba con seguir sin enamorarse.

Entonces le vino la imagen de la otra noche, en la que Luffy se fue llorando después de que no le hubiese podido decir esas dos palabras. Se rió con acritud de si mismo. "Sin enamorarse", solo un gilipollas podría decir algo así.

Volvió a beber.


El aparcamiento ya estaba abarrotado cuando llegó y tuvo que dar varias vueltas para estacionar decentemente. Se añadió al caso que aunque veía el estadio universitario desde su posición también veía que tendría que darse un largo paseo hasta allí.

Miró su móvil, aún no iba mal de tiempo. Empezó a caminar a paso ligero, pensando en lo estúpido que era aquello. ¿Por qué estaba ahí? Debería dar media vuelta en ese instante.

Pero lo que hizo en ese instante fue esconderse antes de que Ace, que casualmente pasaba por ahí, le viera.

-Si abuelo -se le oía hablar por el móvil- llevo la cámara, pero ya podrías haber hecho tiempo y venir en persona... Vale, adiós.

-Mirá que decirle eso a tu abuelo -oyó del otro chico que iba con él- si era evidente que era el que más ganas tenía de venir esta noche.

-Sus ganas no han sido suficientes Marco, es una gran noche para Luffy, y después de todo lo ocurrido debería estar aquí.

-A veces pienso que te lo tomas demasiado a pecho todo para la imagen de relajado que le quieres dar al mundo.

Se fueron alejando y él decidió aparecer de nuevo en entre la sociedad. Sintiéndose ahora gravemente estúpido.

En no mucho tiempo entró en el edificio Miraba a todos lados por si había nuevamente alguien conocido. No vio a nadie, o al menos no lo reconoció.

Tenía una asiento enumerado, pero no quiso usarlo, prefirió irse a la parte superior de las gradas, al lado de la puerta. No era una mala vista y se sentía más tranquilo y seguro.

Le buscó con la mirada, no le fue difícil encontrarle. Era él más bajo de todos los que estaba allí. Estiraba con los demás, se le veía... emocionado.

Se quedó embobado mirándolo y cuando quiso darse cuenta el partido ya había empezado. Sus pupilas no podía dejar de seguir al chico.

Entonces Luffy tomó el balón.

Nadie allí quedó sin sorprenderse mas el jugador de limitada altura había conseguido meter canasta enganchándose a la cesta. Las gradas vibraron.

Law mantenía sus parpados abiertos, impresionado. Se mantuvo así todo el partido. Las jugadas de Luffy no solo estaban siendo espectaculares, demostraba a cada segundo que lo mejor que se le daba era jugar en equipo. Y brillaba más que nadie. Era el mejor y... era feliz.

Una presión hizo hondo en el pecho de Law. Luffy era feliz sin él.


Cuando salió de nuevo al cielo nocturno lo hizo con la cabeza gacha. Demasiado metido en si mismo, aunque no lo suficiente para evadirse por completo.

-¡Este es mi hermanito!

Levantó la vista. Ace revolvía el pelo de Luffy haciéndole una llave en el cuello, estaba rodeado de sus amigos, todos le daban la enhorabuena.

¿Qué pasaría si él también fuera? Podría. Ha ido al partido, se conocen, puede felicitarle como los demás.

Notaba como una bola de acero en la garganta. Volvió a recordar la otra noche, las lagrimas de Luffy, su mano separándose de la suya, su espalda alejándose. No podía, no podía hacerlo.

Pero quería hacerlo.

Tomó aire, y fuerzas. Se preparó para alzar la voz.

-¡Shanks! ¡Has venido!- gritó Luffy abalazándose para abrazarse a un hombre con el pelo rojizo.

-¡Jajaja! Claro que si enano ¡Por nada del mundo me lo perdería! Pero descuélgate que me vas a empeorar la ciátia.

-¡Que viejo eres!- se rió.

-¡Habló el del chupete!

-¡Yo soy mayor!

¿Quién era ese? Se preguntó Law. ¿Por qué le tiene tanta confianza? ¿Por qué está tan apegado a él? No era un familiar, hubiese sabio de él en la casa del abuelo de Luffy. ¿Un amigo? No, el chico le había hablado mucho de sus amigos y a ese no lo reconocía. ¿Quién era?

Entonces lo comprendió.

Luffy se había vuelto a enamorar, era más que evidente, y esta vez de una persona que de verdad podía hacerla feliz.

De repente notó el peso del mundo sobre sus hombro. No quería estar más allí, ni ver aquel espectáculo. De la misma manera que vino, se fue.

Continuara...