Declaracion: Ninguno de los personajes me pertenece. Todos son de Masashi Kishimoto, La historia es completa y absolutamente de mi autoría.
CAPITULO 20: LA VERDAD.
Sasuke Uchiha.
"Y entonces la mire, como si jamás hubiera visto a una mujer. Pero es qué, ella no es cualquier mujer, es el amor de mi vida"
Desde niño no he sido como todos eran, no he podido sentir como cualquier chico de mi edad, siempre he sido demasiado perceptivo y sensible a las cosas que muchos no pueden ver.
Dentro de mi, he creado a un ser diferente, que va más allá de lo que otros puedan ver y sentir. Por fuera me muestro indiferente, pero por dentro, soy un total crítico de la vida diaria.
Siempre he sido así. Desde que tengo uso de razón, me he considerado una persona totalmente inconforme en algunos aspectos.
La familia, los amigos, y toda aquella gente que rodea mi vida, siempre me han enseñado a ser como soy, pero la gran mayoría de mis aprendizajes los he recopilado de mi vista. Mi madre, me educo tal y como una madre debe hacerlo. Mi padre, siempre se mostraba inflexible, lo que, con la dulzura de mi madre, era neutralizado. Y mi hermano, era la persona de la que yo obtenía muchos de los ejemplos que utilizaba para analizar y ser mejor que él y que yo mismo. Podría decirse que viví en un ambiente familiar relativamente bueno, y digo relativo, porque nunca faltaban las diferencias entre sus miembros y eran discusiones que no terminaban hasta que todo quedaba totalmente beneficioso para todos.
La familia, era algo muy importante para mí. Son mi sangre.
Pero no todo se puede tener en la vida...Naruto. Aunque hay momentos en los que yo aparente que no me importa su vida en lo más mínimo, lo cierto es que ese pequeño pedazo de ser humano forma una pieza importante en el rompecabezas de mi vida. Sé que puede resultar fastidiosa su torpeza, su aparente inocencia, su vago caminar. Pero la verdad, desde que lo conozco, supe que jamás nos separaríamos. Yo estaba en primaria, él era el joven menos sensato y más travieso de la clase. Yo era el callado, el refinado saca dieses de siempre. Éramos totalmente diferentes, polos opuestos. Él se acerco a mi un día y desde su primera palabra, supe de la sensibilidad de su alma y lo miré y sabía que a pesar de su carácter diferente, de lo que un amigo debería ser lo ideal para el temperamento de Sasuke Uchiha , ese chico era alguien sumamente especial. Cuando salíamos de la escuela, siempre salíamos juntos, o al menos, él siempre se me pegaba como un chicle, hablaba como un perico y yo solo escuchaba, aunque algunas veces, lograba sacarme una que otra sonrisa, y aún después de un poco de tiempo, advertí que ese personaje me conocía más que cualquier otro que me hubiese encontrado, más incluso que mi propio hermano. Justo cuando Naruto pronunció de pronto en un día de lluvia: "tu pretendes ser fuerte, Sasuke. Pero por dentro, sé que eres una de las personas más débiles y sensibles que he conocido." Desde ese instante, comprendí que había sido entendido por otra persona, además de mí. No sé con exactitud lo que llevó a Naruto a decir aquellas palabras. Quizás fue el destino el que me llevó a él. Finalmente, me abrí a alguien verdaderamente. Mi vida había cambiado tan solo un poco, pero el verdadero cambio, el que dio pauta a ser quién ahora soy, fue una joven.
La secundaria es quizás, una de las épocas más inolvidables de mi vida. Y probé suerte en dos secundarias diferentes. En la primera no pude adaptarme al largo camino que recorría todos los días para llegar a ella, y a pesar de que era bastante reconocida tuve que cambiarme después de terminar el primer año. Naruto seguía en mi camino. Aún a través de la distancia nuestra amistad había perdurado. Sí, él se había tenido que ir con sus padres a Canadá, debido a que el trabajo de su padre los había arrastrado hasta esa decisión y había logrado entregarle un pedazo de mí a él. Nada era complicado en mi transcurso estudiantil. Naruto ya no estaba cerca de mí, así que la mayoría del tiempo estaba solo, no hablaba con muchos chicos y las chicas, bueno no había remedio para ellas y alejarlas de mi camino. Hasta que un día en el que caminaba por los largos corredores de la nueva escuela, vislumbre a alguien. Debajo de un árbol, había una pequeña banca de piedra, en ella se encontraba una chica. No alcanzaba a ver muy bien su rostro, pero su perfil era extremadamente fino. Aunque se veía que estaba un poco pasada de su peso normal, ella me parecía la chica más atractiva que había visto jamás. Su cabello revoloteaba hacia delante en una danza con el viento, de un tono peculiarmente rosa. Y sus ojos, los miré hasta que ella presintió que la veía. Tan profundos, tan bellos de un color verde. Inocentes, que abrían paso hacia un alma preciosa que se realzaba entre la adversidad para brillar como el sol. Y se sonrojo abiertamente ante mí y aunque fue un pequeño instante en el que nos miramos, en el que observe su rostro y una lágrima escapar de sus hermosos ojos, fueron los segundos más largos y profundos de toda mi existencia. Su alma, resplandeciendo como el sol saliendo del oriente.
Y desde ese instante, me entregue por completo. Porque desde esa mirada, ya no pude sacarla de mi cabeza.
Desde aquel día, comenzó mi obsesión en secreto por aquella chica. La veía todos los días y siempre la buscaba. Averigüe sobre ella, claro, sin que nadie se enterara. Con quien se juntaba, y lo más importante, como era su vida. Gracias a la psicóloga de la escuela, me enteré de qué, sus padres tenían problemas y ella reflejaba estos problemas familiares aislándose, además de que sus amigos la trataban mal por su físico. Y era de esperarse, la gente estúpida y retrasada solo era superficial.
Mi corazón latía cuando la veía. Me sentía vivo y extrañamente conmovido. Era como si esa joven fuera de cristal, y pudiera verla por dentro luchando contra demonios internos que amenazaban contra ella y flechas de fuera que querían destruirla, pero ella era sincera consigo misma y sumamente fuerte.
Y fue entonces que me di cuenta, de que estaba enamorado de ella. Y tenía la completa certeza de que no podría olvidarla. Y no quería hacerlo.
No era capaz de confiarle nada a nadie sobre esto, sentía que iba más allá de lo que los demás pudiesen razonar. Pero era un sentimiento tan grande y tempestuoso que quería gritarlo. Una noche llamé a Naruto, y me puse primeramente al tanto de su vida en Canadá, me había dicho que le iba muy bien, pero que el inglés aún era un tanto complicado. Fue entonces, que llegamos a la parte de mi vida. Y no lo soporte. Expliqué todo lo que había pasado y me dijo que naturalmente, no había remedio para mí, estaba sumamente enamorado, pero le parecía absurdo que después de tan solo una mirada me hubiese atraído y lo que le resultaba peor, era que ni una palabra le había dicho.
Sin embargo había algo. Ella parecía la clase de chica que no sabía lo que tenía, lo que era y lo que podía llegar a conseguir. Nunca me miraba y cuando lo hacía se volteaba avergonzada y sonrojada. Era un gesto que me parecía de lo más adorable, pero también me hacía ver que ella creía que yo jamás le haría ningún caso y eso me molestaba. Sabía que yo le gustaba, me había enterado escuchando sin querer cuando pasaba indiferente, mientras hablaba con su mejor amiga, Karin. Pero no se acercaba a hablarme y yo, yo quería que ella se diera cuenta de lo que era y que viera y sintiera como yo.
Pero cada día era más agotador, los días se pasaban volando y no podíamos hablarnos. Pensaba que las cosas se volverían menos complicadas cuando estuviéramos en el mismo grupo, pero ninguno de los dos nos acercábamos al otro, yo quizás por mi motivo de que ella sintiera de lo que era capaz y de que madurara, para así, se amara así misma; y además por creer que no podía alcanzarme.
Hasta que un día, no lo soporte más y decidí contarle a Itachi, mi hermano, todo. "Si no puedes hablar con ella por ese motivo, que a mí me parece un poco absurdo-dijo Itachi- Entonces, busca la manera de acercarte a ella sin que sepa quien eres".
Mi cabeza rondaba por lugares desconocidos intentando descubrir sus palabras. "Quiero que vea y sienta como yo". ¿Por qué quería eso y no amarla por como ya era? Pero ella no sabía lo hermosa que era, y el tiempo que teníamos para conocernos, era muy poco. Aunque no me importaba mucho el tiempo, si tan solo llegará a conocerla podría saber realmente, por mí mismo, darme cuenta de quién era. Pero sabía que apenas me tenía cerca y corría, no podía estar ni a medio metro de ella porque se ponía a temblar. Seguramente si intentaba hacer una conversación con ella, saldría volando sin decirme lo que deseaba saber. Y en ese aspecto, el tiempo no era mi amigo. Así que solo quedaba una forma, la haría sentirse una mujer hermosa y formidable. Una mujer segura de sí misma y entonces, cuando volviera a verla, sería la mujer perfecta.
Varios días caminando por las grandes avenidas de la ciudad, viendo a la gente, me preguntaba como llegaría a hacer un plan para ayudarla ó ayudarnos a ambos. Y entonces, frente a mí, apareció el destino. Un anuncio publicitario fue lo que me dio la imaginación y vino a mi la idea más grandiosa y posiblemente la menos sensata. El anuncio decía: "Díselo con flores"
...Y ella era la más bella de las flores.
Sí las flores pudiesen realmente hablar, entonces le hubiese enviado una rosa todos los días, que le contara sobre mí, y sobre lo que sentía por ella, pero mis palabras no serían entendidas como se que ella podría llegar a hacerlo. Llegué a casa y me senté frente a mi mesa de tareas, saque un lapicero y una hoja. Comencé a escribir, no con la cabeza, sino con el corazón. El resultado fue un extenso poema, estaba complacido con lo que había creado, pero sabía que era demasiado extenso y ella no podría entenderlo, y lo único que quería expresar es que yo estaría con ella. Tomé una tarjeta bibliográfica y derramé con la tinta sobre ella las palabras más sinceras que en mi vida había escrito:
"Tienes que ser fuerte, estaré a tu lado aunque no lo notes"
A la mañana siguiente me levante más temprano que de costumbre y salí de casa para comprar el toque especial a todo esto, camine por las calles y me detuve en la florería donde había visto aquel anuncio que había hecho brillar a mi mente, compre una rosa roja y la guarde con sumo cuidado dentro de la mochila.
Ese día llegué demasiado temprano a la escuela, así que me plante en las afueras para esperar a que abrieran. Y la vi, y sus ojos llorosos y sabía que algo le había sucedido, sin embargo, no podía admirarla como yo quería, mis compañeros de clase y sus amigas se arremolinaron a mi lado y no pude verla cuando sentí sus ojos fijos en mí, y cuando por fin logre admirarla, ella había apartado la vista y se concentró en hablar con Karin.
Llegando al salón me senté, justo en la banca contigua donde sabía que ella estaría. Y cuando escuche ciertos cuchicheos de las torpes de mis seguidoras femeninas, sabía que ella había llegado, sin mirarme se sentó a un lado de mí, y cuando se percato que yo estaba ahí, me miró, pero como siempre evitaba verme de más.
Sabía que ese día sería bueno para darle lo que tenía planeado.
Cuando llegó la hora de nuestro receso, espere obviamente, a que todos se marcharan para hacerlo.
No quería que por ningún motivo se dieran cuenta de lo que pretendía hacer, pues, no era el momento. Así que espere por el segundo perfecto para pasar la nota y la rosa en la banca adecuada. Me cercioré de que el pasillo estuviera lo menos atestado de gente y cerré la puerta. Saqué la rosa de mi mochila y la nota del cuaderno donde la había colocado y sin esperar más, la puse en su butaca. Salí tranquilamente del salón y me dispuse a estar lo más alejado del aula.
Todos volvieron y yo junto con ellos. Nadie le prestó mucha atención a los objetos que se encontraban en la butaca de la menos apreciada de nuestro grupo. Y cuando ella entró y se disponía a buscar su lugar, como siempre, no me miró. Mucho menos cuando se percató de lo que se encontraba en su lugar. Tomo la pequeña tarjeta entre sus manos temblorosas y comenzó a leerla. Sus ojos se abrieron de par en par. Me hubiera encantado navegar en esos momentos por su cabeza. Imaginarme y hacerme las preguntas que en ese momento surcaban por su delicada mente. Pero solo pude observar un total y cierto desconcierto en su figura.
Quisiera poder regresar a ese momento y descifrar cada expresión de su rostro.
No imaginó nada de todo aquello.
Así transcurrió el tiempo y siempre que podía le enviaba la rosa y la nota, es decir, esas ocasiones siempre eran a diario. Era mi pasatiempo favorito… el pensar en ella.
Y el tiempo casi nunca es amigo de nadie, como siempre me lo he repetido y el final llegó más pronto de lo que me gustaría recordar.
Quise hacer algo magnifico, algo que le asegurara que volvería por ella. Dos días antes del tan indeseado final. Mi corazón me guió. Sin duda tuve que recurrir a mi madre. Todo este tiempo actué solo y el único que se había percatado algunas veces de lo que hacía fue mi hermano mayor. Sin embargo, fue muy discreto y me evito la pena de tener que explicar a nuestros padres qué era lo que hacía con las monedas restantes que obtenía del dinero que me proporcionaban para la escuela.
No obstante, en esa ocasión hable con mi madre y tuve que explicarle la historia completa. La cara de alegría y de emoción que se presento mientras le contaba todo. Me aseguro que si volvía a ver a esa chica estaba cien por ciento segura de que la desposaría. "Tu primer amor, mi cielo. Ese no se olvida nunca- dijo- Y mucho menos si tienes planeado volver a verla." Y sin oponer ninguna resistencia me ayudó a conseguir lo que andaba buscando.
Mamá siempre ha sido una mujer extraordinariamente alegre, encantadora y maravillosa, y siempre, siempre se caracterizó por pasar la información más relevante de sus hijos a mi padre. Al menos, ya no obtuve una charla larga con mi padre acerca de mi asunto, mi madre se encargo de ello, para mi buena suerte. Y con lo reservado que era mi padre, solo asomó a mi habitación y vio el ostentoso presente, me dirigió una mirada inquisitiva y al final, solo movió su cabeza a ambos lados y me sonrió.
Era media noche y me encontraba sentado en mi cama con un cuaderno y sobre él una hoja color rosa y el lapicero, ¿Qué se supone que debía expresarle? Había tantas cosas en mi cabeza, tantos sentimientos e ideas que quería decirle, pero mi corazón me decía que no podía hacerlo, sino, nada saldría al final como creía que debía ser.
Pasaron casi dos horas para escribir las palabras correctas. Opte por decirle que me encontraba sumamente enamorado de ella, pero que aún no podíamos estar juntos por diversas situaciones.
Al día siguiente, llegué con una hora de anticipo a la escuela. Tuve que sobornar al conserje para que me dejase pasar con el gran presente que llevaba sin que avisara a los profesores. La escuela se encontraba vacía, parcialmente. Todas las secretarias hacían sus deberes sin prestarme atención. Los profesores encerrados en la sala de juntas. Entre corriendo a mi salón y coloque lo que había traído en su lugar.
Se veía simplemente como lo quería, cada rosa lucia esplendorosa y reluciente en su capullo de belleza. Igual que Sakura.
Sakura…
Caminé de nuevo hacia la salida y espere sentado en los escalones. Hundido en mis pensamientos y en la emoción y alegría que sentía cuando ella lo viera. Sentía como si yo mismo me presentara con la canasta repleta de rosas y fuera a pedirle que fuese mi novia.
Pero no, todavía no.
Poco a poco la entrada comenzó a llenarse de alumnos y como siempre venía ella tomada del brazo de su mejor amiga. No pareció percatarse de mi presencia en los escalones y me dispuse a entrar justo detrás de ella. Cuando llegamos a nuestra aula, toda la población femenina parecía conmocionada con lo que había en el lugar de Sakura. Me detuve en la entrada del salón y juro que daría lo que tengo ahora, si tan solo pudiera regresar a aquel momento y ver su rostro de nuevo. Tan hermosa y magnifica. El brillo que había en sus ojos cuando entrelazaba cada palabra escrita en la hoja que había dejado.
No pude seguir en mi sitio. Seguramente si me quedaba donde estaba, correría hacia ella y le diría toda la verdad y saltaría a sus labios. Así que me abrí paso entre la multitud y me detuve a su espalda y le hable, sorprendiéndome de que mi voz sonara completamente normal. -Disculpa, puedes hacerte a un lado, no puedo pasar…
Y como siempre, lo que más me molestaba era que no me mirará. Simplemente se hizo a un lado, tomando mi obsequio y se sentó sin decir una palabra.
Esa fue la última vez que la vi…
"Y aún a pesar de que el tiempo haya caído sobre nosotros como una losa pesada a nuestras espaldas…no hubo minuto ni segundo en que ella saliera de mi mente"
Mis padres habían decidido movernos de la ciudad en la que nos encontrábamos y mudarnos a la capital de nuestro gran país. Me inscribí en una de las mejores preparatorias listo para aprender y saber lo que haría con mi vida, Itachi se encontraba estudiando el ultimo año de la universidad. En definitiva me gustaba todo lo que tenía que ver con aparatos electrónicos. Conocí a mucha gente y en segundo año de preparatoria, volví a ver a mi gran amigo, al que consideraba como mi hermano al igual que Itachi.
El había vuelto a Japón después de una larga temporada en Canadá. Me sorprendió de que me informara de que estaba aparentemente en una de las etapas más dulces de su grandiosa vida. Al parecer había conocido a su otra mitad. Hinata. Estuvimos vagando muchos días por la ciudad hablando de los grandes cambios de su vida, y un día salimos él, Hinata y yo. Y los tres logramos compaginarnos bastante bien. Y fue precisamente en esa ocasión en que Naruto vio como los miraba a él y a Hinata, con las manos entrelazadas fuertemente, como si con ello aseguraran que vivirían unidos el uno para el otro. Jamás había tomado la mano de alguien de ese modo. No quería tomar ninguna mano que no fuera la suave piel tibia que sabia tenia ella…
Sentados los tres en un atardecer sobre la costa de la ciudad, fue cuando desahogué mis pensamientos, que tanto me han perseguido. Hinata permanecía en silencio atropellada por cada palabra que salía de mi boca. Naruto, simplemente no podía creer lo que su amigo aparentemente con sensibilidad de piedra había hecho. Es más, cada vez que yo contaba eso, me sorprendía de todo lo que había ocasionado.
Mi mejor amigo no lo terminaba de asimilar, y creyó que era una broma, hasta que al mirarlo, como si supiera leer la verdad en mis ojos, simplemente suspiro y me dio una palmada en la espalda-"Vaya, Sasuke.-dijo- si me hubieras contado todo esto por teléfono, jamás de los jamases te lo hubiese creído. Pero viendo tus ojos, veo la verdad a través de ellos.
Él había imaginado que mi obsesión por Sakura había terminado cuando deje de verla. Pero supo en cuanto le hable de todo lo acontecido, que realmente deseaba estar cerca de ella y que no aceptaría a otra chica que no fuera Sakura.
Su novia siempre fue consciente de ello, y con su silencio siempre me hacía sentir mejor, no me abrumaba sintiendo lastima por mi desdicha.
Y mis ojos y corazón estaban sellados, hasta el día en que volviera a verla…hasta que volviera a encontrarla.
Y así caminamos con el tiempo. Naruto entro en mi misma preparatoria, mientras que su novia era enviada a otra institución.
Conocí a mucha gente gracias a Naruto. Sus amigos Neji y su novia Ten-ten y Kiba. No entablé una amistad con ellos como con Naruto y Hinata pero eran tolerables.
Y el destino me arrastro de nuevo, dándome la oportunidad que buscaba. Mi familia y yo regresamos a nuestra ciudad natal después de tres años. Yo ingresaría a la universidad y mi hermano y padre trabajarían en la agencia. Al fin Itachi había concluido con sus estudios.
Y Naruto nuevamente me siguió y al parecer la mayoría de los amigos que había hecho en la preparatoria. Su novia Hinata se había inclinado por la historia o algo por el estilo. En cualquiera de los casos yo volvía, volvía al lugar en donde todo comenzó.
No me hubiera imaginado volver a verla en la misma escuela en la que yo asistiría, pero así era. Mucho menos imagine que cambiara tanto en tres años. Se había vuelto una mujer delgada y proporcional a su altura. Su cabello rosado había crecido y resplandecía aún más que antes. Se había vuelto una mujer realmente atractiva para los ojos de todos, pues al parecer ya no era el único que la miraba.
Jamás imagine que cambiara tanto, que dejara de ser la chica de la que me había enamorado. Sin embargo, su aspecto nunca me había preocupado. Eran esos hermosos ojos y su existencia la que me tenia extasiado y ciego a todo lo demás. Cuando volví a encontrarla, verla aunque fue de lejos, sentí unas inmensas ganas de correr hacia ella y abrazarla y besarla, para que sintiera la frustración que se había albergado en mí durante tanto tiempo sin estar con ella. Pero bien sabía que no podía hacerlo.
Pero no evite el acercarme a Sakura cuando la vi entrar al mismo salón en el que yo también tomaría mi primera clase. No podría abrazarla y mucho menos besarla, pero podía estar cerca de ella. Y cuando la miré, cuando sus ojos se clavaron en mí después de tanto tiempo, supe que esa mujer seguía enamorada de mí igual que yo de ella. Pero ahora podía percibirla como la mujer que había pensado que sería.
Ese día regrese a casa demasiado "feliz". Mi madre se puso a indagar y no tardo demasiado en darse cuenta de cuál era la causa de mi alegría."La has visto de nuevo, has visto a la mujer que te enamoro. Oh, hijo, me siento tan contenta por ti." Y esa noche toda la familia se enteró de lo que había acontecido en la escuela. Durante la cena todos hablaban sobre eso y yo permanecía sentado en mi lugar tan solo recordándola.
-Vaya, ¿qué les parece? Mi hermanito terminara casándose antes que yo. Debo considerarme un completo inepto.- Y con una sonrisa me dio una palmada en la espalda.
-¡Itachi!, no digas cosas como esa. Aunque claro nuestro Sasuke siempre ha querido a esa jovencita y…- y guardo silencio como recordando algo esencial. Todos nos quedamos en silencio mirándola, e incluso mi padre dejo de leer el periódico que se encontraba entre sus dedos.- ¿Cuál es el nombre de la chica, hijo?
Era cierto, yo les había contado a todos acerca de la chica perfecta que había encontrado. Pero jamás había mencionado su nombre. Ahora al que miraban todos expectante era a mí. Sin vacilar, aunque mi corazón volvió a latir como si ella estuviese presente, hable.
-Su nombre es Sakura…- y todos sonrieron y mi madre sonrió.
-"Su nombre le queda perfecto para cómo te trae a ti. Sí, me da una buena impresión todo esto. Ya me muero por conocerla ¿Cuándo la traerás a casa?
Pero esa pregunta quedo en el aire, yo apenas me había acercado a ella, y todavía no podía traerla a casa, no hasta que ella fuera mi novia. Me había propuesto aquello, llevarla a casa para que conociera a mi madre y padre, y por supuesto a mi hermano. Pero no quería que fuera como una simple amiga, sino como la dueña de mi corazón.
Y volví a escribirle las notas de nuevo, quería que supiera que había vuelto por ella. Se había convertido en la mujer que yo tanto deseaba, ahora era capaz de verme a los ojos. Había salido victoriosa de todos los problemas y ahora los dos éramos capaces de percibir y sentir al unisonó. Nuestros gustos, incluso todo aquello trivial, podía considerarse demasiado similar. Pero ahora era más difícil dejarle las notas, cambiábamos siempre de salón. Así que la única oportunidad que tuve para dejarle la nota y la rosa fue cuando sabía que tendríamos cálculo en la misma aula. Ahora la rosa era blanca, porque su alma ahora era blanca como la nieve.
Fue la única vez que fui capaz de dejarle una nota de nuevo.
No había día que no la buscara, que pretendiera estar siempre cerca de ella. Tratando de compensar mi lejanía de hace unos años. Me encantaba verla nerviosa y cuando logre abrazarla por primera vez en la enfermería, había sentido el calor de su cuerpo y cuando sus ojos me miraron la percibí estremecerse entre mis brazos.
Así que lo dejé durante un tiempo, pero entre más tiempo pasaba, más estaba seguro de que yo la quería a mi lado. Mi familia incluso pensaba que yo estaba enfermo de locura pasional, y no sabía si lo era. Y una noche, sentados todos en la mesa se me ocurrió decir que la primera vez que yo la llevara a casa, sería porque se las presentaría como mi futura esposa. No sé qué fue lo que me orillo a decir todo aquello, pero no había pronunciado palabras más espontaneas que esas, y más verdaderas.
Ya no encontraba la forma de enviarle las notas, pero fue entonces que Ten- Ten hiso algo indebido, dándome la oportunidad de utilizarla para hacerle llegar a Sakura la nota que tenía para ella. La vi con otro joven que al parecer se moría por ella. Supuestamente él había prometido que si le daba un beso la dejaría en santa paz, a lo que ella accedió. Yo los vi cuando eso sucedió y a pesar de que Ten-Ten había dicho toda la verdad, tuve que decirle que debía ayudarme para mantener la boca cerrada. Y ella le entrego la nota a Sakura.
Fue entonces cuando no comprendí lo que sucedía. Después de que presenciara como Ten-Ten le entregaba a Sakura lo que yo le había dado, me había sentido satisfecho. Pero ese día no salió como yo quería, en absoluto. Sakura se puso demasiado mal. Me había sentido impotente al verla en esa butaca muerta de pánico y no quería saber el por qué y rogaba al cielo que no fuera por lo que yo le había enviado.
Después, ella se entera de que su madre estaba próxima a casarse y Sakura fue la última en enterase de los planes de boda. Quisiera que nada de aquello le hubiera sucedido, ella era tan encantadora que no se merecía que todo el mundo le mintiera y me sentí un terrible miserable.
Y las cosas seguían complicándose. Cuando por fin lleve a Sakura a casa, todos parecieron encantados con ella, pero todo el glamur que había creado en mi familia después de que les mencionara que la primera vez que yo la llevara a casa sería porque iba a ser mi futura esposa oficialmente, cayó sobre ella como un balde de agua fría, pues ignoraba todo.
Y en esa ocasión me arte de mi mismo. Cuando presencie como se desmayaba, cuando la vi tan débil, pensé en decirle todo. Cuando la tenía a mi merced para que me escuchara y supiera toda la verdad, aparece mi madre interrumpiendo mi momento de valor.
Y tuve tantas posibilidades de besarla. Sus labios eran tan atractivos que los pude tener entre los míos en diversas ocasiones, pero quería que nuestro primer beso fuera diferente e inolvidable.
Naruto y Hinata me decían que ya era tiempo de que todo llegara a su fin y comenzara lo que en tanto tiempo he estado buscando. Pero sentía que el valor para contarle todo se me había ido.
Y así anduvo el tiempo. Los dos parecíamos la pareja perfecta, pero yo me sentía incomodo de que ella no supiera la verdad. La boda de su madre se acercaba y yo tenía planeado ir con Sakura, y me había propuesto contarle todo antes de que ese día llegara.
Pero tenía que pensar exactamente todo y el cómo se lo diría. Y para eso, tenía que alejarme de ella por un tiempo. Porque cuando estaba con ella, ya no podía pensar. Así que pedí unos días en la escuela, tome una maleta y el auto y fui a quedarme en una pequeña cabaña en uno de los bosques cerca de la ciudad. Naruto y Hinata tenían la razón, y debía acabar con la más dulce de las mentiras.
Le mentí a Sakura diciéndole que saldría con mi familia. Sabía que ella no era capaz de ir hasta mi casa a buscarme, confiaba en mí, y sabía que no habría nadie.
Estuve mucho tiempo buscando las palabras correctas para explicarle todo. Sabía que ella no se lo esperaría y tenía que ser cuidadoso. Mi celular lo apague y me maltrataba a mi mismo diciéndome que no lo prendería y la llamaría. Pero mientras los días pasaban y sin ella a mi lado me volvía completamente loco. El día jueves por la mañana deje la cabaña que a pesar de que era totalmente confortable, me parecía inhóspita e insoportable.
Y prendí mi teléfono. Tenía en mi registro tantas llamadas pérdidas que no quise ver ninguna, sabía que eran de Sakura y me moría por llamarla, pero me castigaba a mi mismo al no hablarle. Solo así me armaría de valor. Tan solo llame a Naruto para pedirle que buscara a Sakura después de clases para que me encontrara en el parque.
Conduje hacia el bullicio de la ciudad con adrenalina fluyendo a través de cada célula de mi cuerpo. No estaba del todo seguro de lo que sucedería hoy después de que contara toda la verdad.
Y busqué lo que me delataría. Detuve el auto en una florería y compre una rosa roja, como la primera que le di. Y en una hoja blanca escribí simplemente las palabras que tanto añoraba decirle en ese día.
"Te amo, Sakura"
Llegue al parque central y justo cuando baje del auto, comenzó a llover. Las hojas de los arboles se movían con ferocidad por el viento. Como mi corazón.
Ahora, tenía miedo… pero sabía que ella vendría.
Me detuve en una banca y me puse a ver los árboles, a rogar a Dios que me ayudará para decirle todo de una buena vez, mire por un segundo la hoja que llevaba en la mano y vi que empezaba a escurrir la tinta y caía al suelo, pero las letras quedaban gravadas en la hoja. Y la rosa quedaba totalmente ignorante a todo a su alrededor.
La lluvia caía cada vez más fuerte y mi miedo se intensificaba más cuando veía el reloj y ella no aparecía. Ni siquiera me había percatado del aspecto que llevaba, ni el frío podía calarme hasta los huesos como lo hacia aquel miedo terrible y el agua no me perforaba tanto como la incertidumbre.
"Miedo…"
Sentía miedo…
Y la escuche llamarme….
.
.
.
"Sasuke…"
Y me volví para encararla, ya lo había decidido…ese sería el día. No había marcha atrás.
Pero cuando me volteé la vi y sé que algo dentro de mí se desquebrajo como el hielo en el polo.
Sus hermosos ojos, soltaron una lagrima
Y las palabras fluyeron de mi garganta y le hable como en tanto tiempo quise llamarla….
"Sakura, amor mío…"
Pero ella no se movió y yo camine hacia ella pero como si viera a un monstruo… ella se alejo un paso y luego otro…
"Sakura…"
La llamé….y cayó de rodillas. Y lo que quise evitar….sucedía …La mujer que amaba lloraba por mi causa….¡Por mi maldita causa!
"Sakura, mi amor…"
Pero repentinamente se levanto temblando y me miro. Sus hermosos ojos estaban bañados por lagrimas que quise borrar con mis labios y empapada de gotas de lluvia…
"Sakura…."
Y me acerque de nuevo a ella. Quería tocarla, sentirla cerca….
Pero ella me dio la espalda….
"Sakura… ¡Sakura!"
Pero ella no se volvió y sus pies se movieron a gran velocidad. Comenzó a alejarse….
Y mi miedo no impidió que yo también me moviera….
Ella tenía que saberlo todo…
Y no supe en qué momento…..yo también comencé a correr detrás de ella….
Fin del capitulo 20.
T_T SE QUE NO MERESCO SUS DISCULPAS…PERO EN VERDAD LO SIENTO… ¡LO LAMENTO EN VERDAD! CHICAS, LO LAMENTO.
Sé que me demore bastante con este capítulo, pero ya estoy aquí de nuevo. Durante todo este tiempo ausente estuve en un lapso de mi vida demasiado complicado y emocionante. He de decirles que en mi cabeza empezaron a ver muchos personajes. Debo confesarles que cuando inicie esta historia, no había más personajes en mi mente salvo los que plasme en esta historia. Pero entonces, alguien llamó a mi puerta y me encontré con un joven extremadamente encantador…llamado Jace Wayland. Sí, chicas…me la he pasado leyendo toda la saga de cazadores de sombras….EN DEFINITIVA… MI SAGA FAVORITA DE LIBROS. Mi amor por Jace se hizo tan grande que me robaba toda la inspiración. Si no han leído Cazadores de Sombras, se los recomiendo mucho. Y no se olviden de "Los juegos del hambre", ambas sagas son estupendamente geniales. Sí, me vuelvo loca cuando menciono mis sagas favoritas de libros.
¡AMO A JACE WAYLAND! :D
Y bueno, también la escuela me absorbía demasiado y no había mucho tiempo. Luego conocí a más personas que vinieron a formar parte de mi vida y bueno, también atravieso por problemas con la gente que me rodea que me es difícil conseguir la suficiente inspiración.
Pero estoy de vuelta con este capítulo que llevo escribiendo durante dos semanas. Y por fin está terminado. Es el más largo que he escrito y un tanto complicado. Porque ahora podemos ver el tan esperado pov de Sasuke y tuve que regresar a muchas partes de la historia para que pudiéramos entender un poco mejor su forma de ser.
Y casi lloro con este final. La música es también mi fuente de inspiración. Les recomiendo que escuchen la canción "Life in mono" de Mono. Fue la que repetía demasiado mientras escribía este final T_T
Finalmente, pero no menos importante. Quiero dar millones de gracias a todas las chicas que me dejaron sus bonitos mensajes que me inspiraron a continuar con mi historia. Después de que termine este capítulo, me pondré a trabajar en el siguiente para traérselos lo más pronto que pueda. No les digo cuando, pero quizás y para cuando finalice esta semana ya tenga arriba el próximo cap. ¡MUCHAS GRACIAS A TODAS!
