Aclaración: Los personajes y todo aquello que identifiquen pertenece a J.K. Rowling, sólo la trama es mía, producto de mi retorcida mente.

Capítulo 21!

Mil gracias x los review's! Ya casi llegamos a doscientos :) x cierto, kiero recomendarles dos fic's, el primero es La Suma de Todos los Miedos, de anellie layfield, mi kerida Nidia :) Y el segundo, es Casi Embarazados hehehe el mío XD Ya stamos a menos d 19 review's para los 1000, asi q supongo q algo bueno habrá d tener :)

Este cap m costó un mundo escribirlo… pero en realidad creo q es mi favorito. Spero q les guste, y claro, tmbn spero sus opiniones. Son muy importantes para mi.

SOUNDTRACK:

°Otherside, un cover acústico de Red Hot Chili Peppers, interpretado por unos tipos desconocidos q encontré en Youtube XD les dejo el video en el Facebook, y para las que no me han agregado, aquí está el link, ya saben, sin espacios: http : / / www . youtube . com / watch ? v = Uyv4J6c3pPI

"Si amas y te duele… sonríe, lo estás haciendo bien."

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Astoria Greengrass, radiante de felicidad corrupta y perversa, ingresó al consultorio médico con un sobre de aspecto clínico en sus manos.

Todo estaba marchando tan bien que le parecía increíble. Ciertamente Draco Malfoy era una serpiente difícil de atrapar, pero ella lo estaba logrando especialmente bien. Sin duda, el golpe final lo había dado de forma memorable, hacía seis días exactamente.

Astoria descansaba perezosamente sobre el pecho desnudo de Draco Malfoy después de follar salvajemente como todos los días desde aquella primera noche, hacía poco más de una semana.

Era un ritual extraño. Él llegaba a su departamento como un muerto en vida, y sin mediar palabra alguna, sin ningún cortejo, ni ninguna cortesía, simplemente la tomaba de forma bestial… una y otra vez.

Eso sí, él nunca la besaba en los labios… al parecer solo Granger seguía siendo dueña de aquel derecho.

No había amor, era cierto; tampoco había pasión… pero si había necesidad.

Astoria necesitaba saber que su maltrecha vida de abandonos y tragedias tenía un propósito… y se daba cuenta en cada gesto de que Draco también necesitaba de ella.

La necesitaba para odiarla, para calmar sus ansias, para vengar sus miedos y anestesiar su dolor.

Era curioso, a veces él le besaba el cuello con ternura y acariciaba su rostro con tanta delicadeza que la hacía estremecer; en otras ocasiones la penetraba sin piedad, haciéndola sufrir, maldiciendo el destino una y otra, y otra vez.

A veces, él simplemente lucía sin vida, y como en un movimiento mecánico la tiraba sobre la cama, posándose sobre ella, carente de cualquier emoción.

Era el ritual de cada día; su pan diario. Al marcar el reloj las once de la mañana, cuando Draco tenía horas libres en la universidad, y hasta las dos de la tarde, cuando debía volver a clases, él la hacía soñar con ser amada.

Y ella se conformaba con aquel espejismo. Una hermosa ilusión.

Astoria sabía que no era la mejor persona del mundo; sabía que estaba equivocada en muchas formas distintas… pero también sabía que la vida la había hecho así.

Qué esperaba el mundo de ella? Nada; así como ella no esperaba nada del mundo.

La vida la había enseñado a no esperar nada de nadie. A no soñar.

Ella, como todas las criaturas que llegan al mundo, fue alguna vez pura y llena de luz… luz que se corrompió al encontrar a su madre colgada del árbol más alto del jardín… pureza que murió cuando más grande comprendió que entre sus padres nunca hubo amor sino conveniencia, y por no poder huir de aquel destino, su madre había escapado por la puerta fácil, dejando todo atrás, incluidas ella y Daphne, sus hijas.

Aún recordaba por las noches el espantoso sonido de la soga recorriéndose sobre la madera, y el rostro moreteado e inflamado de la mujer que le dio la vida. Pero sin duda alguna, lo que la marcó y la convirtió en el ser vacío que era ahora fue la expresión indiferente de su padre al contemplar la escena.

Daphne no lo vió, ella estaba en el colegio; sin embargo, Astoria tuvo que mover el pie de su madre insistentemente, para despertarla de aquel sueño de muerte del que nunca regresó.

Ella no era mala… simplemente nunca conoció lo que era ser feliz.

Los mejores años de su infancia los pasó corriendo hacia su recamara al caer la noche; para que su padre no pudiera abusar de ella tan fácilmente… así fue su vida. Siendo usada, y después indemnizada con todo aquello que el dinero pudiese comprar.

Y Daphne se atrevía a criticarla porque era la Princesa de Papá! Pero nadie nunca supo cuánto costaba aquella corona…

Y ahora? Ahora la vida le regalaba algo cercano a la felicidad… un placebo, una droga… un sustituto perfecto de aquello que todos llamaban Ser Feliz.

Había llegado con el nombre de Draco Malfoy. Y ella sintió envidia.

Por qué Hermione Granger tenía un hombre que la amaba y que era dulce y detallista? Por qué estaba rodeada de amigos que no la abandonaban nunca? Por qué tenía padres que se amaban…?

Qué era Hermione Granger? Por qué ella sí… y Astoria no?

La vida no era justa.

Entonces decidió tomar aquella felicidad para sí misma. No le importó pasar por encima de cualquier moral… qué importa la moral cuando tu vida es una mierda?

Y helo aquí: el fruto de sus esfuerzos se encontraba entre sus sábanas.

-Draco…- comenzó ella, llamando la atención del chico.- Tengo algo muy importante que decirte.

-Qué cosa?.- preguntó él, inexpresivamente.

-Yo fui a hacerme unos análisis de rutina al hospital…

-Y eso qué tiene que ver conmigo?

-Estoy embarazada. Espero un hijo tuyo.- soltó la chica, tendiéndole un sobre con el logotipo de una unidad de salud.

Draco simplemente se levantó de la cama, se vistió, tomó el sobre y salió cerrando la puerta con un golpe seco. La suerte estaba echada… y Gracias a Dios o al Diablo, aquella misma noche tuvo su respuesta.

Obviamente, tal hijo no existía, aquellas pruebas falsas le habían costado una fortuna, pero valía la pena; sin embargo, ella deseaba con todas las fuerzas del rescoldo de alma que tenía, que efectivamente todas esas molestias fueran por un embarazo.

Astoria volvió a la realidad y contempló con orgullo su reflejo en el crital del consultorio. Ahora podía llamarse la Novia de Draco Malfoy.

-Tome asiento, por favor, señorita Greengrass.- dijo el médico, indicándole una silla.

-Bien, aquí están los análisis.- dijo ella tendiéndole el sobre con impaciencia.- ahora, dígame qué tengo y por qué me ha hecho dar tantas vueltas.

El hombre se colocó las gafas sobre la nariz y examinó el documento con ojo crítico. Soltó un suspiro compasivo y miró con infinita tristeza a la rubia jovencita que se sentaba frente a él.

-Cómo ha seguido con la irritación en la piel?

-Bien…- dijo la chica.- bueno, se ha extendido un poco, pero seguramente es una alergia o algo así, verdad?

-No se trata de algo tan sencillo… lamentablemente Usted enfrenta una situación muy delicada.- comenzó el médico.- Ante todo, debe saber que la ciencia avanza día con día, y es sorprendente lo que la medicina puede lograr en menos de un año.

-De qué está hablando?.- preguntó la rubia nerviosamente.- qué tengo? Es grave?

-Su padecimiento… es de por vida; sin embargo eso no le impide vivir con normalidad siempre y cuando tome los tratamientos adecuados. Obviamente, su forma de vida cambiará un poco, pero con ayuda de los medicamentos, podrá sobrellevarlo bien.

-No entiendo!.- exclamó Astoria, comenzando a sentir el temblor en las manos que antecede a toda mala noticia.

-Señorita Greengrass, necesito que me escuche con atención y que no se alarme.- dijo el hombre, tomando entre sus manos la mano derecha de la rubia.- Usted padece el Síndrome de Inmunodeficiencia Humana… SIDA.

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Hermione Granger caminaba como leona enjaulada frente al ventanal de su alcoba, mientras escuchaba con atención los apagados murmullos provenientes del pasillo, en espera de que aquel médico no descubriera su engaño.

La noche del año viejo rodaba por su cabeza en un remolino imparable de emociones, sentimientos y acontecimientos tan extraños como fascinantes. Recordaba! Por Dios, recordaba todo!

Recién despertaba de un nuevo coma post-traumático… de nuevo dos semanas de flotar en la nada.

Lo que era su vida, su familia, sus amigos y ella misma… lo sabía todo, y también conservaba todo cuanto había ocurrido en aquel tiempo de obscuridad.

Le parecía increíble que todo hubiera terminado tal como empezó: sin avisar, en un segundo… sin ninguna explicación.

Explicaciones… precisamente eso era lo que ella deseaba! Por las mil putas, necesitaba que alguien le explicara qué demonios había pasado con su vida, porque ella no entendía absolutamente nada.

Y claro, tenía qué decidir cuál era el plan a seguir de ahora en adelante.

-Al parecer no hay cambios, solo fue una crisis de estrés, aparentemente.- dijo la voz seria del médico desde afuera.- No es fácil lidiar con una crisis de identidad de ese tamaño, la Señorita Granger solo estaba sobrecargada.

Hermione suspiró aliviada al escuchar aquellas palabras; sin más preocupaciones por el momento, caminó hacia su librero y tomó un vistoso libro de tapas rojas y borde dorado. Necesitaba desahogar un poco su atribulada mente.

Querido librito que me regaló Luna:

Parece que han pasado siglos desde la primera y última vez que te escribí… y te puedo decir que la que era entonces ya no existe, ahora no soy la misma.

Anoche por fin recordé mi vida, volví a ser yo con todo y todo; fue un momento tan inexplicable que todavía no logro comprender qué fue lo que pasó.

Para ser sincera, no comprendo nada en absoluto.

Tengo una infinidad de cosas en qué pensar, y mil planes que trazar… pero para no confundir más a mi trastornado cerebro, creo que debo ir por partes.

Respecto a Harry, Ginny, Luna, Neville, Theo, Jack y Pansy… bueno, estoy conforme con ellos. No me trataron como la subnormal que fui, simplemente me dieron el calor y la identidad que necesitaba. Estoy feliz por haberlos recobrado; cada momento con ellos vale más que cualquier futuro que se me presente. Tengo amigos muy valiosos.

Mis padres y mi nana… bueno, ellos siempre intentaron hacer lo mejor para mi, y la realidad es que lo han logrado. No puedo decir mucho más de ellos, dado que hicieron lo que los padres deben hacer… simplemente los amo, y agradezco al cielo por nacer en esta maravillosa familia.

Demonios! Tengo tantas cosas en mi mente que no puedo explicarme bien!

En fin, pasemos al tema que me enerva: Astoria Greengras, y también daré una mención honorífica al imbécil, manipulable, huevos-calientes, de Viktor Krum.

Astoria, la chica que fue una perra conmigo desde el momento en que nuestras miradas se cruzaron por primera vez; la zorra que trató de robarme a mi novio… ha estado fingiendo amistad durante todo este tiempo. Y me siento tan rematadamente idiota! Ahora que puedo recordarlo, puedo deducir su plan… si me lo preguntas, es en realidad una buena estratega.

Originalmente ella planeó… asesinarme? Acabar conmigo literalmente? Dejarme parapléjica de por vida? No lo se, pero lo que sí se es que ella fraguó la falla en los frenos de mi auto aquella noche… una noche que pasó de ser victoria a ser tragedia… como todo en la vida.

Gracias a los Dioses, no lo consiguió, y entonces que pasó? Claro! Juguemos con la mente trastocada de Hermione! Mintámosle con toda la cara, seamos las amigas que nunca fuimos! Y todo para qué? Por quitarme al hombre que era mío…

Y tal vez lo consiguió.

Ni en mil vidas podré borrar el pecado de olvidarte, Draco… no me lo perdonaré jamás.

Tan fuerte era el amor que te olvidé? O fue un juego macabro del destino que me hizo renunciar a ti? Tus ojos grises como una estrella brillante, arriba, muy arriba… me miraron con dolor desde la nada, aquel día que desperté, herida y perdida, te fallé… me fallé a mi misma.

Dónde quedó el amor inmortal y perpetuo que prometí algún día? Si era tan fuerte, cómo es que no pude aferrarlo en mi corazón? Cómo pude olvidarte… cómo pude olvidarte y seguir viviendo? Acaso hacías más falta cuando no te conocía? Es mentira cada palabra que sale de mi boca? Cómo estar segura de que esto es real? Qué tan real es el amor cuando se desvanece en la memoria?

Qué dolor pasaste, amor mío… qué dolor bebiste de mis labios! Y yo… yo viviendo, solo viviendo, sin saber que dejaba atrás lo más valioso… Tú.

Granger! Vuelve a la realidad!

Draco Malfoy, el tema más importante… y el más difícil.

Me odio… me odio por abandonar mi corazón, por permitir que se convirtiera en el agujero negro de desesperanza que fue mientras las nieblas cubrieron mi mente. Pero qué podía hacer? Nadie entiende la impotencia de no ser tú? La maldita desesperación de no ser nadie…

Él estuvo ahí, tratándome como un igual… cubriendo mis vacíos con su presencia, conquistándome todos los días… dándome una luz para continuar.

Fue un faro en medio de la noche; las migas de pan hacia mi antigua vida… Y qué ocurrió?

De verdad quieres saberlo?

Lo traicioné.

Apuñalé su alma con mis rescoldos de principios, y no hay justificación para ello. Primero creí las palabras de esa perra sucia y teñida, antes que escuchar las razones de mi amor.

Soy tan lamentablemente estúpida que la autocompasión no logrará hacerme sentir mejor.

Lo alejé de mi vida. Quizás lo he perdido.

Recuerdo la canción de aquella noche, recuerdo su voz ronca y su mirada llena de rencor.

Pero algo en mi me dice que no todo ha muerto.

Recuerdo, es cierto… nadie lo sabe aún. Él será el primero. Él lo sabrá hoy.

Sabrá que soy suya… sabrá que lo amo… sabrá que eso no cambiará jamás.

Pero quiero tomar mi venganza sola.

No me esconderé tras un escudo, ni planearé un ataque sigiloso. No me guío por estrategias, me gusta pelear mis batallas cuerpo a cuerpo...
Con sangre, pasión y muerte.

H.J.G

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- Pero ya está mejor?.- preguntó la preocupada voz de Ronald Weasley desde el otro lado del teléfono.- Hay algún cambio?

- El médico dice que continúa igual.- dijo Harry Potter, al tiempo que cerraba la puerta de su auto.

-Demonios! Yo debería estar ahí!.- bramó Ron, verdaderamente desesperado.- parece increíble que en tanto tiempo no haya podido ni siquiera ir a verla!

- No te culpes, amigo.- lo apaciguó el moreno colocándose el cinturón de seguridad.- yo entiendo que no puedas venir; el trabajo en la empresa de tu tía Muriel es complicado, y no puedes desatender tus obligaciones. Tranquilízate, yo te mantendré informado.

- Está bien, Harry, cualquier cosa, me avisas.

- Hecho.- dijo el pelinegro.- ahora debo ir a casa de Spencer; pese a todo, tenemos pendiente un proyecto de la universidad… te juro que estos trabajos parecen una burla al lado de todo lo que estamos viviendo…

- Lo se, Harry… pero por favor, cuida a nuestra Mione por los dos.- susurró Ron antes de colgar la llamada.

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Su habitación lucía igual que siempre… lo único distinto, extraño, ajeno a todo, era precisamente él.

Contempló el anillo con forma de serpiente que descansaba sobre el velador, aquel del que, hacía ya mucho tiempo, había tratado de deshacerse sin ningún éxito evidente; lo tomó con tristeza y lo colocó sobre su dedo medio de la mano derecha.

"Estoy esperando un hijo tuyo"

Aquellas palabras, pronunciadas a penas unas horas antes, seguían acribillando su mente con punzadas de… Culpa? Arrepentimiento? Molestia?

No…. Simplemente un profundo dolor.

Tarde se dio cuenta del malentendido entre Hermione y él… Se dejó llevar por el despecho y se cegó por sus propios demonios. Qué estúpido había sido! Y entonces?

Ella le pedía perdón, y él solo lograba herirla una vez más. Qué hacer con el asunto de Astoria?

Siempre había soñado con ser padre; era una anhelo profundo, algo más allá de su comprensión. Él deseaba fervientemente tener una pequeña vida a la que cuidar… pero no quería que fuese de aquella forma.

Al principio, como buen Malfoy, desconfió de las palabras de su amante, no era estúpido, él siempre se cuidó, jamás hubo un contacto absolutamente directo… salvo la primera noche, la cuál estaba tan ebrio que aún no podía recordar. Pero los análisis no mentían; ahí estaban, tres laboratorios distintos clavándole una verdad frustrante en el pecho.

Demonios! Qué hacer? Qué haría un hombre inteligente en su lugar?

Qué es lo que un verdadero hombre debe hacer?

Salió de la habitación y se dirigió hacia su auto.

Luego de conducir por una agónica media hora, arribó al ala de cuidados intensivos donde reposaba el amor de su vida; presa del sueño como la princesa de un cuento eterno.

Entró sigilosamente, con pasos suaves, al interior de la habitación. Ella estaba sola, tan pálida y tranquila como un ángel.

Draco Malfoy no pudo hacer otra cosa más que arrodillarse junto a la cama, clavar su rostro en aquellos largos rizos y llorar.

Llorar como nunca lo había hecho.

-Hermione… perdóname.- murmuró con voz ronca.- quizás nuestro destino no es estar juntos; quizás la vida nos separa una y otra vez porque no soy el indicado para hacerte feliz. Cómo podría serlo! Si vivo cayendo de error en error… si te he fallado de tantas formas que sencillamente ni yo puedo perdonarme…

Enredó su mano con la de ella, en vano esperando que ese gesto la hiciera reaccionar. Esto no era una película, en donde todo se resuelve con un simple cambio de escena; esto no era un cuento de hadas, donde todo se cura con un beso de amor verdadero… esto era la vida real, en dónde ambos se habían herido sin piedad el uno al otro, donde los errores no hacían más que coartar sus oportunidades de seguir juntos… la vida, donde él esperaba un hijo, donde Hermione no estaría jamás con él…. Donde el destino le había preparado un futuro lejos de la mujer que amaba… La jodida vida, mil veces maldita, en donde él debía pagar por sus actos, donde debía dejar libre a la castaña y seguir su propio camino, lejos de ella.

Besó la frente de su amada, bañando sus mejillas con lágrimas nacidas del alma; acarició aquellos largos bucles color de sueños, y se despidió de su último dolor.

Draco Malfoy volvió a la realidad cuando escuchó el impaciente golpeteo de la puerta.

-Adelante.- dijo con voz firme, tirándose de nuevo sobre la enorme cama de edredones verdes.

Theodore Nott entró como alma que lleva el diablo, sus cabellos castaños estaban desordenados, y aún llevaba puesto el uniforme del equipo de Esgrima de la universidad.

-Qué quieres Nott?.- preguntó el rubio, contemplando con indolencia a su, antaño, mejor amigo.

Desde aquella noche fatalista Draco se había mostrado completamente indiferente hacia su compañero de la infancia; y Theo no había hecho mucho por arreglar las cosas.

Lo cierto es que, Draco, siendo el perfecto bastardo cínico que era, no tenía cara para mirar a los ojos a su hermano del alma.

Él había estado siempre ahí, una presencia benévola capaz de poner todo en orden en los caóticos pensamientos de Draco…. Y ahora, también le había fallado a él. Le había fallado al dejarse envolver por sus pensamientos egoístas, por no escucharlo cuando él había intentado hacerle entrar en razón… con soberbia despreció sus consejos, desoyó sus palabras, y dolía pensar que si hubiese puesto un poco de atención a la retorcida sabiduría de su mejor amigo, quizás, todo fuese diferente.

Pero las cosas eran como eran, y arrepentirse no iba a cambiar nada.

-Ella despertó.- anunció Theo sin ningún placebo de por medio.- creí que te interesaría saberlo.

Draco se incorporó, y contempló al vacío con sus ojos grises.

-Y como está?

-Igual.- dijo el castaño, sentándose sin ser invitado en la esquina de la cama.- aún no recuerda, pero está bien.

-Valla, me alegra.- declaró el rubio, encendiendo un cigarro y caminando a la ventana.- Si era todo lo que querías decirme, gracias, ya puedes irte.

Theo se sintió tentado a golpearlo una vez más, pero su amigo ya había demostrado ser ampliamente resistente al ataque físico, y también a las palabras duras. Así que el chico optó por su último recurso.

-Draco… Perdóname.- pidió Theo, con su expresión franca llenándole el rostro.- tal vez no he sabido ser el amigo que tu necesitas… pero aquí estoy, no te voy a dejar solo… siempre vas a contar conmigo, hermano.

Draco se volvió sorprendido por las palabras de Nott, y en un momento de emotividad masculina, se acercó hasta él y lo atrapó en un varonil abrazo.

-Perdóname tú a mi…- pidió el rubio, pero Theo lo interrumpió.

-Por ser un cabrón? Por tu estupidez? O simplemente por haber nacido?.- preguntó el castaño sonriendo, mientras levantaba una ceja y deshacía el abrazo.

-En realidad, por ser más guapo que tú.- rebatió Draco, esbozando una sonrisa torcida.

Theo suspiró; por lo menos algo volvía a estar en su lugar. Desde que lo vio, supo que algo no marchaba bien, y ahora, ese imperceptible temblor en las manos de su mejor amigo, le confirmaba que su mal humor no era ni la punta del iceberg… y no se equivocaba.

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Hermione, contrario a lo que cualquiera pensaría, no se derrumbó llorando deprimentemente, ni entabló una rabieta indignada, ni siquiera profirió su habitual retahíla de palabrotas contra el mundo… ella simplemente sonrió.

Y para ser sinceros, Theodore Nott no entendía cómo aquello podía ser posible; "Astoria espera un hijo de Draco", las palabras aún reverberaban en el jardín de los Granger, y lo único que ella hacía era reír.

-Qué demonios! Estás seguro?.- preguntó Theo en cuanto Draco hubo pronunciado aquellas palabras.

-Absolutamente.- respondió el rubio, volteando la mirada hacia el ventanal.

-Pero… y ahora qué vas a hacer?

-Evidentemente, Hermione y yo no podemos estar juntos…- declaró el chico, encendiendo otro cigarro.- Y por lo que a mi respecta… estoy tratando de hacerme a la idea.

-Bueno… siempre puedes buscar otra solución…. Musitó el castaño cautelosamente.

Draco tomó una honda calada del cigarro y habló entre etéreas nubes de humo blanco y aromático.

-Si estas insinuando un aborto, pierdes tu tiempo.- dijo el rubio.- Una vida, es una vida, y yo no soy Dios como para decidir en qué momento cortarla.

-No quise decir eso.- objetó el ojiverde.- pero no es necesario que te quedes con Astoria, no sería sano para ninguno de los dos… existen otras opciones, puedes dar el niño en adopción… o puedes quedarte con él, pero sin ella… o ella puede quedarse con él; podrías verlo regularmente…

-Ese no es el punto, Theo.- refutó Draco con semblante serio.- Tú mejor que nadie sabes lo que significa la ausencia de uno de tus padres. No sería justo para el niño. Yo tengo la fortuna de contar con ambos, y se que probablemente no hubiese sido feliz de haber sido diferente. El niño no pidió nacer, él no tiene la culpa de nuestros errores. Es una vida, una vida que nació de mi, y no voy a permitir que viva de una forma incompleta. No sería justo. Ya bastante malo es que sea producto de un error, que no sea un niño deseado, como para también truncarle la vida antes de comenzar a vivir.

-Pero es un sacrificio…. Inimaginable.

-Lo se; pero, no dicen que por los hijos se da hasta la vida?

Theo entendía cuál era el punto, pero escuchar a Malfoy hablando así… denotaba una madurez insospechada, sorprendente. Sin duda, siendo otras las circunstancias, él mismo habría pensado de tal forma… pero sencillamente no concebía un destino tal para su mejor amigo.

-Y ella? Qué va a pasar con ella?

No era necesario decir a quién se refería, pues era la mujer de sus sueños y pesadillas; así que luego de meditar su respuesta, Draco clavó sus ojos grises en los verdes de él.

-Nada. Debo largarme de su vida de una vez por todas, para no seguir haciéndole daño. La decisión está tomada y no hay vuelta atrás, saldré de la vida de Hermione Granger, y le daré un hogar a mi hijo. Astoria Greengrass ya es mi novia.

-Y si ella pregunta?.- insistió Theo, en shock por las palabras del rubio.

-Díselo… no entres en detalles, solo díselo, debe saberlo.

Y ahí estaba, Theodore Nott, transpirando como un cerdo, tan nervioso por darle la noticia a su amiga que parecía que tenía párkinson… y ella, simplemente se reía.

-Hermione… no lo entiendo, qué pasa?.- ahora comenzaba a preocuparse seriamente por la salud mental de la chica.

-Es tan estúpido!.- soltó ella entre carcajadas.

-De qué hablas?

-Ella no está esperando ningún niño.- dijo ella, recobrando la compostura.- es el truco más viejo para atrapar a un hombre.

-Y cómo sabes que no es cierto?.- Theo se sentía intrigado por las actitudes de la chica.

-Solo lo se, lo conozco, Draco jamás sería tan idiota como para no cuidarse.- soltó ella, aún sonriendo.- un promiscuo consumado, como él, no podría cometer ese error ni estando drogado.

Theo contempló a Hermione inquisitivamente, y en un segundo, su única neurona conectó todos los cabos sueltos.

-Promiscuo? No es tan estúpido?... Desde cuándo le llamas Draco?

Mierda! En ese momento, Hermione Jane Granger descubrió que, a pesar de ser la alumna más brillante de su promoción, eso no la eximía de ser una boca-floja.

Aunque, pensándolo bien, dentro de todo aquel retorcido plan de recuperación de su antigua vida, necesitaría un aliado; Ginny no porque era muy indiscreta, Pansy menos, porque era demasiado…. Explosiva; Luna estaba descartada por ser demasiado noble, y Harry… ni pensarlo, definitivamente su amigo no era la persona más brillante sobre el universo. Definitivamente el destino estaba de su lado, Theo era la mejor opción.

-Theo… yo te quiero mucho.- declaró Hermione, acercándose dulcemente al chico.- Y necesito contarte un secreto…. Pero debes jurar que nadie lo sabrá.

Theo solo asintió con la cabeza, completamente descolocado y sin saber qué esperar.

-Yo recuerdo… todo.

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Jack, Pansy, Luna, Harry y Ginny se encontraban cómodamente desparramados sobre la duela de la sala de estar de los Potter; Lily Potter les había dejado un platón de galletas de chocolate, así que no sufrirían hambre durante un buen rato.

-Y Theo?.- preguntó Pansy, tomando una galleta.

-No lo se.- declaró Harry, haciendo lo mismo.- al salir de la universidad ya no lo encontré en el estacionamiento.

-Fue a ver a Draco.- explicó Luna.- fue a avisarle que Hermione despertó por fin.

Naturalmente, todo este asunto de las infidelidades, las rupturas y los resentimientos, estaba fuera de su alcance; las únicas personas que conocían toda la historia, eran Luna y Theo, pero los demás chicos no eran idiotas, sabían que algo extraño estaba ocurriendo, aunque no tuvieran ni idea del qué.

-No les parece raro que Draco no haya ido a verla en todo este tiempo?.- preguntó Ginny, intrigada.

-Sí, eso es algo que no entiendo.- continuó Pansy.- Hermione estuvo en coma, y ese idiota no se ha dignado a aparecer por ningún lado; nunca está disponible!

-Bueno… supongo que si yo estuviera en su lugar, actuaría parecido…

-Harry James Potter!.- Bramó Ginny, fulminando con la mirada a su flamante novio.- Estás diciendo que si yo quedo al borde de la muerte, simplemente no irías a verme, y me dejarías morir sola, desamparada e indefensa?

-No! Ginny, yo no quise decir eso!.- saltó el ojiverde, negando desesperadamente.- a lo que me refiero es que, si yo estuviera viviendo lo que vive Malfoy, estaría tan acabado que no tendría ni cara ni estómago como para ver a la mujer de mi vida sufriendo, sin poder hacer nada por ella.

-Es cierto, Potter.- dijo Jack, abrazando posesivamente a Pansy por la cintura.- No debe ser fácil lidiar con todo; pero al menos ella volvió de nuevo… pronto se pondrá bien.

-Me pregunto por qué aún no recuerda.- musitó la rubia, como para sí misma.- En la mayoría de los casos, luego de un segundo traumatismo, la gente suele recuperar sus memorias… quizás no todas, pero si algo.

-Supongo que ella es una excepción a la regla.- acotó Harry con lógica.

-Solo nos queda esperar.- dijo Jack, tomando una galleta más.

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Hermione respiró profundamente antes de entrar al famoso café del que tanto se ha hablado en esta historia; "Tengo algo importante que decirte" Decía el mensaje de texto que ella había enviado desde el celular de Theo. Al parecer había dado resultado: ahí, al fondo, un hombre alto de rubios cabellos, permanecía tranquilamente sentado frente a una aromática taza de capuccino, mirando detenidamente el periódico que tenía en sus manos.

-Puedo sentarme?

Draco Malfoy alzó los ojos con incredulidad al escuchar la suave voz que le hablaba desde el frente.

-Hermione…

-Cómo estás?.- preguntó ella, tratando de sonar casual aún con lo extraño de las circunstancias.

-Bien… pero, qué haces aquí?

-Quería hablar…

-Pero a penas ayer saliste del hospital! Qué demonios estás pensando?.- estalló el rubio, sin poder suprimir la preocupación que sentía por ella.- podrías sentirte mal! O podrías recaer! Tus padres saben que saliste de casa? Mierda, vámonos inmediatamente, tienes que descansar hasta que estés bien…

-Cállate, Malfoy.- dijo ella con voz firme.- Ya tengo una madre, no necesito tus servicios de niñero, Draco. Si salgo de mi casa o no, eso no es asunto tuyo; además, me siento perfectamente, y solo quiero hablar contigo.

Draco contempló a Hermione con fascinación…. Era maravilloso; sí, lo estaba cagando por sobreprotector, pero era tan parecido a la Hermione de la que se enamoró que… simplemente no podía creerlo, era como regresar en el tiempo…. A uno mucho mejor, donde todo era perfecto.

-Está bien, qué quieres?

-Yo… quiero contarte algo muy importante… pero debo disculparme, Draco… quiero que me perdones por actuar de una forma tan idiota todo este tiempo…- dijo ella, mirándolo esperanzadamente.

-Yo no tengo nada que perdonarte, aseguró él, volviendo la mirada hacia el vacío.- después de todo el daño que te he hecho…

-Daño? Por Dios, si aquí alguien ha sido una desgraciada, esa soy yo.- rebatió ella, rodando los ojos.

-De verdad, no tienes idea de lo que hablas, Hermione.- dijo el rubio, clavando sus ojos grises sobre ella.- Te he fallado de tantas formas posibles, que jamás podré perdonármelo, he cometido errores que van más allá de cualquier disculpa.

Esa actitud de mártir estaba desesperando seriamente a la chica; qué el idiota amor de su vida no podía entender que nada importaba? Qué no podía dejar de auto flagelarse por un minuto mientras ella le contaba todo y le juraba que nada iba a cambiar entre ellos? Hombres, todos son iguales!

-De qué hablas? De tu pseudo-noviazgo con Astoria-la-perra-Greengrass? O te refieres al ficticio hijo tuyo que ella quiere que creas que espera?

Draco casi sufre un ataque al corazón. Desde cuándo coño Hermione se comportaba de esa manera? Desde cuándo le hablaba tan mandona y sarcástica? Desde cuándo ella era como había sido antes?

-Parece que estás muy bien enterada.- dijo él, levantando una ceja con altanería.- pero, para tu información, estoy absolutamente seguro de la existencia de mi hijo, Hermione.

-Bah! Se que siempre has sido prepotente y cretino, pero jamás estúpido… Cómo demonios puedes creerle semejante calumnia a la zorra oxigenada de Astoria?

-No es una calumnia.- aseguró el chico con semblante serio.- ella en verdad espera un hijo mío.

-Y qué con eso?

-Me haré cargo. Pienso casarme con Astoria.

Hermione abrió los ojos como platos. Qué rayos estaba pasando? De alguna forma, las cosas no estaban saliendo como ella había planeado.

Draco contempló la cara de sorpresa de Hermione… Y se sintió morir; pero no cedería, era un hombre de decisiones, y la elección estaba hecha: afrontaría las consecuencias de sus actos, y se alejaría de la mujer que amaba para dejarla en libertad de ser feliz.

-Pero eso es una idiotez!.- gritó la castaña, llamando la atención de la poca gente que había en el local.- Aún suponiendo que fuera cierto, por qué tendrías que casarte con ella? Hay otras alternativas!

-No hay más alternativas, Granger.- cómo le dolió llamarla así… cómo dolía mandarlo todo al carajo.- Un hijo es un hijo, y yo soy un hombre. Y como hombre, se qué es lo que tengo que hacer.

Hermione trató de contener las lágrimas que pugnaban por salir de sus ojos castaños. A penas unas horas antes, ella había imaginado un panorama bien distinto. Hasta consideró que lo del supuesto hijo fuera cierto, ella podía vivir con eso! Ella estaba dispuesta a aceptar cualquier cosa, lo que fuera, tan solo por poder quedarse con el amor de su vida para siempre… y ahora, justo ahora, era cuando el imbécil de Draco decidía escuchar a su jodida conciencia de mierda!

-Pero… pero…- El nudo en su garganta no la dejaba hablar con la fortaleza que ella quería.- Yo podría cuidar del niño; podríamos ser una familia! No me importaría, Draco, yo te amo, y eso no lo va a cambiar nada.

-No, Granger, no lo entiendes…

-Claro que lo entiendo!.- de nuevo, ella gritaba.- Pero el que no entiende eres tu! No sabes que me duele? No sabes cuánto he esperado por este momento? Astoria Greengras y tu moral de mierda pueden irse al demonio! Yo te amo! Y tu me amas, por qué no podemos estar juntos? A qué le tienes miedo?

-Yo no tengo miedo, Granger.- siseó el chico. Todo esto le estaba resultando dolorosamente difícil.- Precisamente, lo más fácil sería dejarlo todo, desentenderme y abandonar… pero no puedo; debo hacerlo, debo enfrentar lo que el destino me da.

-El destino y un carajo! Draco… por favor… no puedes hacerme esto.- gimió ella, derrotada, desesperada en su último intento.- Tu y yo somos quienes escribimos el destino. Tu me amas… tu me amas, verdad?

Draco Malfoy contempló con desesperación el puchero angustioso que formaban los labios de la castaña. Cómo negarse ante eso? Cómo dejarla? La solución acudió a su mente, y se odió a sí mismo por las palabras que estaba por pronunciar.

-No, Hermione, no te engañes.- musitó él con el corazón asfixiado de miseria.- Yo no te amo.

El mundo, recién recuperado, de Hermione cayó en picada hasta el abismo más negro, hacia la nada infinita. Había imaginado multitud de posibilidades, pero jamás vislumbró siquiera el hecho de que él ya no la amara.

-Mientes.- declaró ella, tratando de creer sus propias palabras.- mientes, tú me amas como el primer día.

-No, Granger, no es así… tú ya no eres la mujer de la que me enamoré.- Draco sentía asco de sí mismo, pero si la única solución para que ella se alejara de él era lastimarla… entonces lo haría sin piedad; total, tendría toda una vida para arrepentirse.- No te culpo por haber perdido la memoria, no te culpo por no recordarme; pero no se puede vivir así. Digamos que he podido conocerte en tu estado puro, tu esencia, tú misma… y no eres la mujer con la que desearía pasar el resto de mi vida; al principio, me deslumbraste, eras tan diferente, tan especial, pero en estos últimos tiempos, descubrí que detrás de la Hermione maravillosa no hay nada más que una chica común, alguien normal que pretende no serlo, no eres lo que quiero para mi. Hermione, yo no te amo.

El rubio sacó de su cartera un billete de 100 euros y lo depositó sobre la mesa, se levantó, y sin dirigir una sola mirada atrás, salió por las puertas de cristal hacia la lluviosa callecita de adoquines.

Ya no la amaba. Por todos los Dioses, ya no la amaba!

Hermione sopesó aquellas palabras… y encontró que era una lógica irrefutable. Sin duda, en los últimos tiempos, no había sido ella misma, solo un contenedor vacío carente de sentido… Pero qué uno no se enamoraba de la escencia de una persona? No se enamoraba uno del alma? Si era así…. Evidentemente Draco no la había amado jamás.

… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … …

La llovizna golpeaba furiosamente sobre su espalda, creando un eco vacío de la vida que habitaba en su corazón. Cómo podía ser tan ruin? Qué clase de hombre lastimaba de tal forma a la mujer que amaba más allá de lo imaginable?

-Un hombre que ya no quiere hacerle daño.- murmuró Draco, mirando el cielo lleno de nubes borrascosas.

Cada maldito paso era una agonía, un tormento que tenía bien merecido. Salió del café, y dejó el auto en el estacionamiento, ya enviaría a alguno de los sirvientes por él. Ahora solo quería caminar bajo la lluvia, sintiendo el repudio del universo sobre su cabeza.

Quería gritar, quería odiar, quería olvidar…

Draco Malfoy quería morir.

Pero sería una puerta falsa, una salida cobarde; un sin sabor en el último momento.

Luego de un rato, alcanzó las puertas de su casa, encontrando la noticia de que sus padres habían tenido que viajar de improvisto… estaría solo, a merced de la desesperación, durante dos semanas. Menos mal, sufriría en paz.

Si bien sus padres no hacían preguntas, era obvio que entendían perfectamente lo que estaba pasando…. Aunque no en su totalidad.

Respecto a Astoria, no hicieron preguntas, lo achacaban a la carga emocional de lo que estaba viviendo; y era mejor así, que creyeran que su amado hijo era un débil emocional sin agallas suficientes como para enfrentar sus propios demonios, que yacían dormidos a los pies de la princesa sin memorias.

No les había dicho aún lo del bebé, su hijo, porque sería imprudente. Tendría que estudiar la mejor forma de dejar caer ese golpe. Pero por ahora, era un alivio saberse solo para paladear su miseria.

Subió a su habitación, tomando del camino una botella rebosante del Vodka más fuerte que había en la cocina.

Abrió el enorme ventanal, sintiendo la brisa mojada besar su rostro; la iluminación era gris, como el cielo, como sus ojos…. Como su vida.

En qué momento todo se había torcido así? En qué momento todo se había ido a la mierda?

No lo sabía. Quizás cuando Astoria llegó a su vida, quizás el día del accidente, quizás la primera vez que se topó con Hermione en aquel café.

Qué dulce ironía de la vida! Qué jodido humor negro del destino! Ahí donde la conociera, ahí la perdió para siempre.

Estaba tomando la mejor decisión? Sólo los años podrían responder eso. No era perfecto, no era el héroe de alguna historia olvidada, no era el hombre ideal que aparecía en las películas y conquistaba a la chica de sus sueños, no era un príncipe azul lleno de honor y de bondad… no, él era un hombre, solo un hombre; un ser imperfecto, lleno de desatinos, emociones, sentimientos egoístas… un simple ser humano que se equivocaba cada dos por tres.

Tomó su guitarra y un viejo block de notas.

Apurando la botella de Vodka, logró plasmar sus emociones en palabras, creando una melodía que escapaba directamente de su alma.

(N/A: Aki Otherside, recuerden empezar a correr a partir del minuto 0:10)

Ya era de noche, y la lluvia seguía derramando lágrimas sobre el mundo.

El clamor desolado de la guitarra rasgaba la noche en arpegios delicados, vibrantes y perturbadores…

Bebió el último trago de licor y entonó el verdadero canto de su corazón mutilado…

Un himno que jamás debería ser cantado…

Un dolor que no era suyo, también pertenecía a ella…

La penosa desnudez de su dolor, el lamento angustioso de sus miedos…

How long how long will I slide
Separate my side I don't
I don't believe it's bad
Slit my throat
It's all I ever

Un sueño, ella solo fue un sueño…

I heard your voice through a photograph
I thought it up it brought up the past
Once you know you can never go back
I've got to take it on the otherside

Silenciosas lágrimas resbalaron sobre sus mejillas, naciendo de sus ojos cerrados…

Centuries are what it meant to me
A cemetery where I marry the sea
Stranger things could never change my mind
I've got to take it on the otherside
Take it on the otherside
Take it on
Take it on

Su voz inundó la obscuridad, como un rastro sanguinolento en medio de la noche…

How long how long will I slide
Separate my side I don't
I don't believe it's bad
Slit my throat
It's all I ever

Hermione…

Pour my life into a paper cup
The ashtray's full and I'm spillin' my guts
She wants to know am I still a slut
I've got to take it on the otherside

Era un éxtasis por fin sacar todo lo que llevaba por dentro…

Scarlet starlet and she's in my bed
A candidate for my soul mate bled
Push the trigger and pull the thread
I've got to take it on the otherside
Take it on the otherside
Take it on
Take it on

Tantos miedos, tanta cobardía, tanta culpa, tanta nada… vacío…

How long how long will I slide
Separate my side I don't
I don't believe it's bad
Slit my throat
It's all I ever

Quería morir, quería matar, quería dejar su piel atrás y no ser Draco nunca más…

Quería negar el pasado, despertar de aquella pesadilla, ser de Nuevo el insulso Draco que seguía las reglas…

Quería odiarla, odiarla con cada célula de su cuerpo…

Quería abandonarse a la mierda, mandar todo al demonio…

Quería tantas cosas, y ahora no tenía nada…

Turn me on take me for a hard ride
Burn me out leave me on the otherside
I yell and tell it that
It's not my friend
I tear it down I tear it down
And then it's born again

La lluvia cesó, convirtiéndose en un susurro mortuorio…

Y las lágrimas se derramaban sin tregua, lavando sus culpas, diluyendo su espíritu…

La luna recién aparecía, y él elevó su voz…

How long how long will I slide
Separate my side I don't
I don't believe it's bad
Slit my throat
It's all I ever

Con una última nota el silencio volvió.

Draco clavó sus ojos en la luna blanca que dominaba el cielo, detrás de las nubes casi muertas…

La misma luna que Hermione veía a través de su ventana.

Dos corazones que laten al mismo ritmo, no morirán jamás.

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