CAPITULO XXI

NOCHE DE PAZ…NOCHE DE GUERRA… NOCHE DE DECISIONES… NOCHE DE AMOR…

El detective Wysinski estaba escuchando los últimos cassettes, ya tenia pensada donde iniciar su búsqueda…primero iría a las oficinas de la Marina, para averiguar sobre los Cascos Alados… Ya tenia un plan para buscar no solo a Claudia, sino al resto del grupo… lo cual lo llevaría a buscar a una persona… que no se habia apartado de su pensamiento… desde que se cruzó por su vida…

Diciembre 22, 1989 08:00 horas... Maryland hizo los arreglos para que les entregaran los cadáveres después de los análisis criminalisticos que tuvieran a bien hacerles para determinar la causa de muerte…y fue al hospital Oncologico para reclamar los otros cadáveres, e hizo arreglos para el sepelio… debía ser antes del cinco de enero, fecha en que todas las que fueron Cascos Alados, debían abandonar la patria… ya que no era segura su permanencia en el país… Un exilio que tal vez no tendría retorno… seis figuras, vestidas de negro… estaban a punto de salir para una capilla en la base de Clayton…la única que tenía servicio de cremación, en el conjunto de bases militares en la Zona del Canal…

Claudia, Carla, Grazia, Esmeralda, Delia y Fulvia iban en el grupo de chicas que enterrarían ese día a sus madres… el tiempo estaba despejado…conforme a un día de verano en Panamá.

Terrence, Heini, Jonathan, Carsten, Michael y Grant, que iba en representación de A.J. quien aun convalecía de sus heridas… el quería ir al funeral, pero su estado no se lo permitía.

-No seas terco, si vas, no vas a ser de mucha ayuda para Fulvia… mejor sánate… y podrás hacer algo…

-Grant, ella me necesita…

-Lo sé, hijo mío, pero así no puedes salir… y no quiero tener que buscar una ambulancia para los dos.

Todas iban en un auto blindado para no ser víctimas de irrespeto, ni de desprecios…

Al ir en el auto, las chicas iban pensando en su futuro, un futuro que se les aparecía negro, como boca de lobo…

-Donde sea que estés… siempre contarás conmigo-dijo Terrence.

-Gracias..

Llegaron a la capilla… que se llenó con el grupo de Aladas, que eran miradas con admiración por algunos soldados… aunque tenían que bajar la vista ante la mirada de sus superiores… Terrence miraba de cierta manera a los que lujuriaban descaradamente a su casi esposa.

El oficio fúnebre fue muy emotivo, todas dijeron algo acerca de sus madres… hubo lágrimas, recuerdos y sentimientos… Los chicos tuvieron que hacer acopio de valor para no llorar, por que ninguno en ese momento contaba con sus madres…

Terrence recordaba a Candy, su madre, muerta hacia un par de años, después que murió su padre el almirante Albert Andrew, y a la tía Elroy, que consideraba su abuela… y lagrimas de dolor se deslizaban por sus mejillas…

Al salir de la capilla, para ir a la sección de cremación, algunos oficiales, miraron a las chicas.

-¿Quiénes son?

-Son Cascos Alados… gente de Maryland Ainsworth

-Son chicas muy lindas…

-Claro… pero ni mirarlas… o nos exponemos a una sanción… por lo menos, la que miraste es la novia del coronel Andrew.

-No sabía… parece que las que están allí tienen dueño.

Salieron… del local de cremación, cada una portando una urna plateada y otras, dorada… de momento, esa urna quedaría en la capilla del edificio donde estaban, hasta el cinco de enero, en que las chicas partirían hacia… su destino en tierra extraña…

AL LLEGAR AL EDIFICIO…

Terrence estaba extrañamente silencioso… se podía decir que maquinaba algo en su mente… Al llegar al cuartel, todas las compañeras de las chicas las rodearon, dándoles sus muestras de condolencia y reiterándoles su apoyo en ese momento tan difícil para ellas

-Estás muy callado… Cuando te pones así, algo estás tramando…

-Me conoces bien, Heini. Mañana es víspera de navidad… y no va a ser una Feliz Navidad para ninguna… y menos para Claudia…

-¿Qué piensas hacer?

-Hace mucho que deseo estar con ella en la intimidad… No niego, que me gustó desde que la vi por primera vez… Vengo conteniéndome desde el tres de octubre… pero ya no más.

-Suponiendo que ella también quiera… ¿Cómo te piensas acercar?

-Pasado mañana es la noche de Navidad… pienso convertirme en su regalo de Navidad… pienso darle la noche más bella de su vida… y también, si tengo suerte… una razón para seguir viviendo, si ella me deja.

-Yo haré lo propio con Carla Cristina… ya supe lo de su madre… ella murió ayer en el Instituto Oncológico… Está devastada internamente… y no creo que resista mucho tiempo más…

Poco o nada sabía de la decisión que había tomado Terrence con respecto a mí. Ajena a todo… pensaba que la vida había terminado para mí… pero una noche cambiaría para siempre el curso de ambas vidas

En ese momento, Heini miró hacia fuera… se escuchaban ráfagas de ametralladora en la calle, humo y fuego de las barricadas improvisadas…

Naoko Sawamura, jefe del grupo y amigo personal, se me acercó…

-Ya termino lo de Carlita…y lo de Alicia…

-Si, ya sepultamos a todas esas madres, esas santas que no merecían un fin así…. Están deshechas, y no las culpo…

-¿Ya tomaste una decisión en cuanto a Carla?

-Sí, - dije sencillamente…. – Me he enamorado de Carla… quiero hacerla mi mujer….

.Suponiendo que te acepte… ¿Qué piensas hacer después?

-Pienso casarme con ella…

-Eso no va a ser fácil, amigo… Nadie en esta nación volverá a ser el mismo, después de esto…

Era el veintidós de diciembre, habían pasado cuarenta y ocho horas de aquel suceso que marcó tantas vidas, incluyendo la de Carla, que ajena a la decisión que habia tomado Heini… dormía en su habitación.

Desde hacia dos noches, Heini dormía mal, la urgencia de su cuerpo, pedía a gritos el contacto con el cuerpo de Carla… pero no se atrevía a llegar a su habitación… temía que ella lo rechazara… solo Dios sabía la cantidad de duchas frías que tuvo que darse antes de poder conciliar el sueño…

Ese día, empezó una de las cosas mas tristes y degradantes para la historia de ese país… se dio un saqueo generalizado en todos los comercios… y se empezaron a dar crímenes en casi todos los barrios, unos y otros habían perdido todo vestigio de cordura y de humana decencia… Carla estaba triste, y no era para menos… mientras otros robaban, mataban y hasta violaban… ella había perdido la razón para continuar viviendo…

Esa tarde, ella bajó a la piscina interior que había en el edificio… también había un área de jacuzzis, unos con agua fría y otros con agua caliente, todos igualmente relajantes… Y allí estaba Heini… como siempre…apuesto, masculino, sensual y sexy.

-No pensé que estuviera aquí…

-Vine a descansar los ojos… lo que ocurre afuera es tan triste que no dan ganas de asomarse a la ventana…

-Poco o nada queda, del ciudadano respetuoso, comedido, buena gente… me siento enferma de tanto odio que me ha rodeado… me quiero morir…

Heini se acercó… no podía seguir controlando sus sentimientos… si no hablaba, se lamentaría toda la vida…

-Tengo algo que proponerte, o mejor dicho… pedirte…- dije con serenidad, decidido a decirle lo que sentía…- Tal vez no sea apropiado, pero tu sabes mis sentimientos hacia ti. Si necesitas un hombro en el cual refugiarte… te ofrezco los dos. Si necesitas mi pecho para llorar y refugiar tus penas, aquí estoy… Y si deseas estar conmigo… -suspiré- Hasta en eso te puedo complacer.

Carla lo miró con incredulidad, estaba diciéndole que la deseaba, que quería hacer el amor con ella… se sonrojó mucho…

-Yo no te convengo… soy un paria… ningún hombre me querrá después de esto…

-Eso, deja que sea yo quien lo decida… -dijo tomando sus manos… Y ya decidí.

-Déjame pensarlo… mañana te daré una respuesta…

Heini estaba más que vulnerable… desnudo, tanto del cuerpo, como del alma… le estaba diciendo que la deseaba intensa y profundamente… Carla lo tenía en sus manos… Una palabra suya podía hacerlo el más feliz o el más desdichado de los hombres.

-Debo irme…

Y salio del lugar… dejándolo allí, lleno de esperanzas, pero también lleno de miedo.

Era una tarde soleada, como todas los de aquella navidad… estábamos al comienzo de la estación seca… en mi país… o lo que quedaba de él. Claudia bajó al comedor… y allí estaba Terrence… vestía pantalón negro y una camisa celeste con finas rayas azules… Masculino, sensual, e inalcanzable… según pensaba ella, desde el momento en que quedó huérfana, sabía bien que no sería feliz nunca… que su soledad… sería eterna por haber traicionado a mi patria… no tenía derecho a ser feliz.

-Hola, Claudia… ¿Cómo te sientes?

-Cansada… -suspiré - Han sido tantas cosas…

-Siéntate, debes tener hambre… Come algo- dijo Maryland, sirviéndole un vaso de jugo de naranja, junto con una taza de café y un plato con huevos, tocino, y dos tortillas de maíz. Terrence la miraba de una forma rara, se diría, que con deseo…

Comí sin ganas… había perdido el apetito, la sonrisa y las ganas de vivir… pero sería por poco tiempo…

Sentía aquella mirada intensa… como si fueran rayos X. Como si estuviera desnuda delante de él. Una mirada difícil de ignorar, aun en el estado de casi muerte emocional en que estaba sumida…

Ya en la habitación Claudia abrió la ventana, veía como los almacenes eran saqueados por una turbamulta enfurecida y desequilibrada, rompiendo vidrieras, agrediéndose unos a otros… nada quedaba ya de aquel ciudadano respetuoso, comedido, amable… la guerra había acabado con todo lo bueno que había en mi país… Muebles, juguetes, comida, llenaban carros enteros… el que no, llevaba en las manos lo que podía, vecinos, amigos del vecindario, y desconocidos, se llevaban todo lo que podían… a las chicas las tenían atrincheradas… protegidas de cualquier irrespeto o rapto. Se vivía una total anarquía, cualquiera podía cometer cualquier delito, seguro de que no sería ni siquiera arrestado, y mucho menos, juzgado.

Incapaz de seguir viendo tales destrozos, Claudia se apartó de la ventana, temblando de dolor, un dolor infinitamente peor…que el de cualquier herida… era el dolor de un alma herida en lo más profundo, a la que se le arrebató todo y solo se le dejó la absoluta soledad, y el frío… en ese momento la muerte se le antojo como un final natural y deseable… Ya no tenía más por que luchar…

Un ruido en la puerta la sacó de mis tristes cavilaciones, abrió la puerta y no vio a nadie pero en el suelo encontró una caja envuelta en papel regalo, y una carta dirigida a ella. Era de Terrence.

Claudia…

Hoy es víspera de Navidad… se que no estás de animo para celebraciones, has perdido todo lo que da sentido a una vida… tu madre… a manos de un cruel asesino, que ni siquiera merece el nombre que le diste... cuando naciste… El vacío, el dolor se han apoderado de tu vida y de tu juventud… convirtiéndola en un páramo seco y desierto… pero en medio de tanto dolor y tristeza… quiero decirte… que si necesitas un hombro donde llorar, unos brazos donde refugiar tu dolor y tu pena… aquí estoy… si necesitas un corazón cálido que te de refugio y abrigo, aquí estoy, si necesitas descansar en un puerto tranquilo después de ser abatida por el huracán… aquí están mis brazos… No cometas una locura que puede pesarte después… Si te sientes sola esta noche… búscame… Yo seré tu REGALO DE NAVIDAD

Te ama profundamente…

Terrence Alexander Andrew.

Era una invitación implícita… la decisión se la dejaba a ella. Conocía lo intenso que podía ser… el tres de octubre, luego de un accidentado rescate, casi estuvo a punto de entregarse a él, pero una vez más en su vida, la razón se impuso a la locura. Pero, esta vez, ella no estaba tan segura de eso.

La mirada de Heini era igual cuando miraba a Carla, que se sonrojó varias veces... a pesar de estar tan devastada interiormente como lo estaba yo. Sabía que le habían hecho igual propuesta…

-A ti te propusieron lo mismo que a mí…

-Si, y creo que voy a aceptar… no tengo familia… no tengo amigos, no tengo a nadie… si no lo hago, no tengo derecho a lamentarme después.

-Yo también… a mi no me queda nadie a quien guardarle las espaldas, mucho menos respeto…

Fulvia despertó con dolor de cabeza y una gran tristeza, en ese momento comprendió el dolor de Claudia, Carla, Grazia, todas en ese momento llorábamos la pérdida de una madre o como en mi caso, de ambos. Afuera se escuchaban las ráfagas de ametralladora, la gente corriendo despavorida, y los tanques gringos en las calles. Y el saqueo generalizado de los comercios… La anarquía y la impunidad se habían adueñado de las calles de Panamá en ese momento.

Fue a ver a Anthony. En ese momento, se aferraba a él como se aferra un náufrago a un bote salvavidas para no ahogarse.

La habitación estaba en semipenumbra… Fulvia se sentó a su lado... contemplándolo en silencio… estaba dormido, ajeno al atento escrutinio de los ojos de la chica.

Le gustaba todo lo que veía… su piel bronceada por el sol… su torso atlético, con unas cuantas vendas donde estaban las crueles heridas. Su rostro, varonilmente apuesto, y sus ojos cerrados… lo deseaba.

Una idea, empezó a tomar forma en su mente… Para la noche de navidad, no estaría recuperado totalmente… y Fulvia pensó en hacerle compañía, de una forma diferente. Ya no tenía padres a quien rendirles cuentas sobre su integridad de mujer. En ese momento ya su virginidad dejó de tener sentido, si es que alguna vez tuvo alguno. Posiblemente, no tendría otra oportunidad para hacer lo que pensaba.

Lo vio removerse en sueños… y escuchó que decía el nombre de la chica… aun en sueños, ella estaba presente en su pensamiento.

-Descansa, amor mío… descansa… - murmuró- la noche de navidad será especial para ti y para mí.

Salió de la habitación de Anthony y se dirigió a la suya, a revisar que tenia entre la lencería que usaba para lo que deseaba hacer.

Sacó algunos pijamas que tenía. No tenia nada que fuera especial, es más, eran demasiado sencillas, ella quería algo especial, ya que como ella era el regalo, quería usar una envoltura bonita. Algo que le diera gusto quitar…

Algo llamó su atención, era un paquete que no había desenvuelto desde el día de los enamorados, era un regalo que le dio él. Lo desenvolví… sus ojos se iluminaron al ver el contenido… Era un camisón blanco, de satén, a juego con la bata… y un pequeño vuelo en la basta, corto, y resaltaba el tono aceituna de mi piel. Era exactamente como lo quería, sencillo, pero sensual, sexy y sugerente… Una envoltura para una noche de pasión y ternura.

Entre los regalos del catorce de febrero, habían cosas que no había usado, y que le serian de mucha utilidad… El no podría tomar, por que estaba bajo medicamentos para que cicatrizaran esas heridas…

Cosas como un juego de splash, gel de baño y crema que le había regalado Carla Cristina. Y un collar de perlas que llevaría puesto esa noche, como único adorno. La abuela de Fulvia, cuando estaba viva, decía que el que guardaba, siempre tenía. Y era una gran verdad.

Fui a ver a María del Rosario, que era la que atendía a las chicas en caso de enfermedad, para preguntarle por la evolución de Anthony.

-Está respondiendo bien al tratamiento, es un hombre joven y fuerte, y tiene ganas de vivir… no lo ha dicho, pero se que tiene por quién hacerlo.

-Me alegra saberlo…

-Yo estimo que para la noche de Navidad, estará bastante repuesto. No le ha dado fiebre, y eso es bueno.

Ella calló su secreto, María no lo entendería, y mucho menos Maryland, y ya había tomado una decisión. Maryland la ayudaría a disponer de todo lo que había en casa, si es que todavía tenía casa. Fulvia pensaba venderla, ya que no quería nada que la atara a Panamá.

Y sí, todavía tenia casa, dispuso de lo poco que había. Todo sería para la beneficencia, incluido el dinero de mis padres, yo no quería nada que me atase a ellos. Así que se hizo el papeleo, para que todo pasara a la beneficencia.

Yo no necesitaba dinero, por que mi trabajo como Casco Alado, me dio suficiente dinero para que viviera cómodamente mientras encontraba empleo, aunque la sorpresa que me daría Anthony después de nuestra noche… sobrepasaría a todo lo que yo deseaba.

-Me duele que te hayas deshecho de todo…hija.

-No quiero ataduras a este país, es mi patria, la quiero, pero de que me sirve una fortuna, si siempre voy a ser mirada como una paria, condenándome al ostracismo social… no, prefiero buscar mi propio camino… tengo dinero ahorrado, y una profesión terminada, no pasare trabajo.

AL DIA SIGUIENTE…22 DE DICIEMBRE

Ese día Grazia tuvo fuerzas para dejar su lecho de enferma y bajar a desayunar con los demás… lentamente volvía a ser la misma guerrillera… que ellos bien conocían…

Jonathan Legan, la miraba con ternura y a la vez con algo que ella no sabia, o no quería definir… siempre había sido la fea de la escuela… solo cuando ingresó a los grupos Deltas, adquirió elegancia y porte… aprendió a usar tacones altos, a maquillarse de forma que desapareciera todo lo feo, y saliera lo hermoso de su rostro… y su figura… adquirió las curvas que cuando era adolescente no tenía… ya que era sumamente gordita, y le costaba mucho trabajo controlar su peso… de eso se encargó el entrenamiento… no era el tipo de mujer que un hombre deseara… ni mucho menos, igual que Analida…

Pero, si, lo que había en la mirada de Jonathan era deseo… y lo que no esperaba era la sorpresa que le daría… dos días después…

-Nunca pensé que me pasaría esto.

-Un momento de debilidad… lo tiene cualquier persona… pero en tu caso, es demasiado descuido con tu salud…

-Si, es que me olvido de todo cuando estoy en una misión… Hasta de comer…

-Bueno, confiamos en que no te vuelva a pasar nuevamente… esta clase de sustos no es buena… y puede derivar en otra cosa peor.

-Espero que no…

Jonathan la miraba… era una mirada intensa… la mirada de un amante… de un marido… Grazia se sonroja ante los pensamientos que aparecieron en su mente… no fueron pensamientos sanos, ni inocentes.

Esa tarde estuvo ayudando a poner el nacimiento, en la base tenia que continuar la vida, como si nada estuviese pasando afuera… pero era el caos, la destrucción, las balas, la anarquía y el reinado del odio y la intolerancia…aun después, de veinte años, Panamá jamás seria el mismo.

-Después de saber lo ocurrido con mi familia… ya nada me asusta… -dijo a Carla- Lo que debió sufrir mi madre…

-Al menos tienes sus cenizas contigo… en Estados Unidos le darás cristiana sepultura…

-Si…pobre mi mamá… enamorarse de un hombre que nunca la quiso… nunca dio el ancho que el quería, y yo tampoco…

-Lo peor, es que todos andan sueltos, Daniela por suerte pudo hacer justicia, se libro de ambos fantasmas, el violador de su madre, y el que era su padre, que no era padre ni nada, por que el que mira a una hija con ojos de hombre, no de padre, es un monstruo.

-Sonia por lo menos esta libre de todo eso…

-Si, pero aun esta presente la enormidad de lo que hice… nunca pensé que mis manos se mancharían con sangre… yo no estoy acostumbrada a matar…

-Lo que hiciste, fue en defensa propia, era esa mujer o tu, no tenias opción ni alternativa, y si lo dices por tu padre, me vas a perdonar, pero él se lo buscó… ninguna persona que enviuda reciente corre a casarse con lo primero que encuentra cuando la persona que murió no tiene ni dos meses de calentar la tumba… el solito se busco lo que le pasó.

-Eres dura, Alicia.

-Claro que lo soy, tu padre bien pudo haber esperado un tiempo, quizás en ese tiempo, el se hubiera dado cuenta con el monstruo que se iba a meter… pero no, lo agarraron en los cinco minutos de… ya tu sabes a que me refiero, y allí están las consecuencias, además, no quedaron pruebas posibles de tu crimen… y si quedaran y alguien quisiera remover eso, no dudes que Maryland moverá cielo y tierra para demostrar tu inocencia y que lo que hiciste fue en legítima defensa. Hasta yo puedo representarte legalmente…

-Afortunado el que tiene amigos fieles…-dijo Jonathan que escuchaba lo que conversaban las chicas…

-No la juzgo por lo que paso-dijo Richard –Ante semejantes ataques… no era para menos, y también pienso igual que Alicia… tu padre se busco la muerte que tuvo. Nadie pone a un marido o a una esposa por encima de un hijo, y el lo hizo, y hasta añadió su maltrato al de ella… lo siento, tenia merecido lo que le pasó.

Sonia todavía conservaba la nota que él le habia dado… hacia dos días.

Sonia:

Cuando lleguemos a base, tenemos que conversar… es importante para ti y para mí. Te espero en la sala de Jacuzzis… donde están los privados… Ve sola. Tuyo, Richard.

Sonia se espantó al leerla… era lo que esperaba que sucediera después de aquel beso extraño que le había dado… Poco sabía ella de hombres, de relaciones sexuales ni de besos… Nunca fue popular en la escuela… siempre fue la típica cerebrito, la perdedora que nunca tendría novio… y para su concepto, no lo necesitaba… pero esto le haría saber lo equivocada que estaba con la vida… y con los hombres… Nunca se consideró bonita ni sexy, pero lo que escucharía lo recordaría toda la vida…

Luego de comer se metió a la ducha, a quitarse el cansancio de aquellas terribles cinco horas y de aquel servicio fúnebre. Salió de la ducha, se cambió de ropa y se puso un pantalón corto que llevaba una blusita de tiritas… apto para este clima tropical… estábamos al inicio de la estación seca…

Fue a la sala de Jacuzzis… y me dirigí a los privados… eran los más lujosos y los más aptos para una cita romántica, y tranquila…

Y allí estaba. El jacuzzi que había elegido era uno en forma de rombo que estaba hecho con mármol negro y blanco… muy varonil. Estaba cubierto de espuma blanca y fragante… olía a Náutica… una colonia masculina que a ella le encantaba.

-Viniste.

-Recibí tu mensaje… ¿Qué es eso tan importante que tenemos que conversar?

Sonrió sensual… y la miró delineando cada una de sus curvas… Sonia se sintió desnuda de repente… e indefensa… estaba allí, malamente cubierta con un pantalón corto y una blusa de tiritas, ante un hombre desnudo dentro de una tina llena de espuma tibia… una situación muy íntima y muy sensual… y muy embarazosa para ella…

-¿Te gustó que te besara?

-Es primera vez que me besan así…-dijo sonrojándose- Yo no he tenido novios con quien compararte… eres el único que me ha besado…

-Me gustó darme cuenta de tu inocencia en muchos aspectos… dijo, dirigiéndose a uno de los lados del jacuzzi… -No sé que es lo que tienes… pero me excité terriblemente mientras te besaba… También me di cuenta de algo más…

Sonia sintió que sus piernas no la sostendrían… estaba perdida, y lo sabía.

-Sonia… tú me amas.

Sonia se volvió a mirarlo, estaba perdida… la denodada lucha que estaba librando con sus sentimientos había sido descubierta… ya no podría negarlo por más tiempo…

-¿Cómo te diste cuenta?

-No soy estúpido… Lo puedo leer en tus ojos… Y quiero que sepas… eres total y plenamente correspondida.

Esto era superior a sus fuerzas… se dejó caer sentada en uno de los divanes que rodeaban el jacuzzi, la trampa se había cerrado…

-¿Desde cuando sientes eso… por mí?

-Desde el primer día que te conocí… pensé que era un simple entusiasmo ante una mujer hermosa… pero conforme fue pasando el tiempo… me fuiste gustando más y más… hasta que… el día del rescate el 3 de octubre… supe que te quería… lo que no sabía era… si sentías lo mismo… y no me equivoqué… Lo sentí en tu beso…

-Y si fuera así… eso no cambia lo que acaba de pasar…

-No, no lo cambia… pero nuestras vidas, sí… Esta navidad… quiero que la pasemos juntos… No eres una mujer que le gusta provocar a los hombres, aunque inconsciente mente, lo haces. A mi me provocas muchas cosas… y más cuando estás vestida así…

Era cierto, estaba vestida con una pijama corta que descubría totalmente mis piernas… y una blusita de tiritas, que casi dejaba ver parte de mi busto… un busto regular… ni grande, ni pequeño… recordé el viaje que hicimos a Contadora… allá se pusieron traje de baño, Maryland tenia cuidado en que las chicas no mostraran más de lo necesario, les puso traje de baño entero, como el que usaban las competidoras de natación… Sonia usaba un traje azul marino con una franja celeste a los costados…con una tira ancha que cruzaba mi espalda… hecho para competición olímpica. Como a ella le gustaba estar bronceada, se puso aceite bronceador en las piernas, brazos, y escote… al igual que la espalda, que le puso él… fue un momento turbador, el roce de sus manos la hacía temblar, como si estuvieran en una habitación, solos, amándose.

Lo vio salir del jacuzzi, tenia proporciones estatuarias… se ruborizó más… se acercó y se pegó a su cuerpo… humedeciendo su pijama…

-Eres una mujer hermosa… provocativa… sexy… -murmuraba mientras la sentía… mientras su cuerpo se acoplaba al de ella…- Aunque no quieras hacerlo, me excitas… me provocas… Quiero devorar tu corazón a besos, estremecerte con mis caricias… y sentirme dentro de ti… amarte ardientemente…

-Para eso quieres que comparta la Navidad contigo… para que tengamos… una noche de pasión…

-No tiene nada de malo, Sonia… Me quieres, te quiero… quiero estar contigo… ¿es eso tan malo para ti?

-No tengo experiencia… -protestó,- soy virgen… no sabría que hacer contigo… puedes acabar decepcionándote de mí…

-No te exijo experiencia… se que no has tenido novios… que eres una mujer pura, virgen… y que eso a mi, me gusta. No tengas miedo… es algo hermoso cuando lo haces con alguien que amas…

Sonia se sintió derrotada… ya no tenia nada que esconder… y bajó la guardia.

-Navidad… quieres que yo esté contigo…

-Si, la noche de Navidad… quiero que vengas a mi habitación…

Ella no dijo nada…si se resistía… sería peor… mucho peor. Aceptó lo que le proponía…

-Acepto… espero que después no te arrepientas… ni te sientas decepcionado de lo que vas a encontrar…

-Voy a demostrarte… que todos los hombres no somos iguales… Yo sé como tratar a una mujer como tú… como complacerla y como lograr que me ame tanto como yo.

Sonia salio temblando de los privados… con una angustia en el alma… había tomado una decisión que cambiaría su vida…

Daniela por su parte, había mantenido una postura estoica, pero al llegar a la base, su estoicismo se derrumbó…Sean tampoco había podido asistir al funeral de las madres de las chicas, Daniela fue a acompañar a sus compañeras… pero su corazón estaba tan devastado como el de ellas…

En ese momento, recordaba como habían llegado a la base se detuvieron bruscamente… una de las calles estaba cerrada por una barricada… todas sabían que eran efectivos de los batallones de la Dignidad… por suerte, Daniela llevaba su arma… Alicia las había entrenado para disparar incluso en la oscuridad…

Y fue entonces cuando vio al que había violado a su madre y a aquel que nunca la había dejado tener ni niñez ni adolescencia, y mucho menos juventud, tenia un pañuelo en la cara, para que no lo reconociese… y si, lo reconoció… y recordó tantos momentos amargos, las carencias emocionales, económicas y por que no, de sentimientos, era un hombre ateo, que no respetaba nada en la vida… un hombre que nunca quiso a su madre… que solo la uso, como se usa a una cosa o lo que es peor, como si fuera un animal… y que pretendía algo monstruoso con ella… algo sacrílego. Daniela se llenó de valor, en ese momento cobraría todo lo que les hizo pasar…

Se apostó tras la puerta del auto… hizo que el resto de sus acompañantes se acostaran en el piso del auto… en ese momento no era otra que la fiera que se había enfrentado al combate en la comandancia… Cuadró la puntería para no fallar…

Se volvió e intentó dispararles… y fue en ese momento que ella no tuvo la menor contemplación… disparó… Y fue a matar…

Disparó tres veces… las tres hicieron diana, una en el abdomen, la otra en un hombro y la última en el corazón… ya estaba hecho… al otro le disparo justo en la nuca… matándolo instantáneamente.

-Vamos… el paso esta libre…

Pasamos al lado del cadáver…Daniela lo miró por ultima vez… no sentía su corazón…

-Ya no le harás más daño a nadie…-pensó… -He vengado a mi madre…

Al llegar a la base, todas la rodearon yo estaba pálida… y no sentía mi corazón…todo se detuvo en mi vida…

-Hiciste justicia… vengaste a tu madre…

-Lo vi, iba a atacarnos… los maté…

-No te afanes, era tu deber… no hiciste nada que no debieras… además, el nunca se gano el derecho de ser padre… ni quiso serlo…te veía como mujer, no como a hija.

-¿Cómo está Sean?

-Preguntó por ti… No le dijimos donde estabas, para no preocuparlo…

-En algún momento tendrá que saberlo…-dije- iré a su habitación…

Me vieron subir, en ese momento parecía que hubiera caído sobre mis espaldas todo el peso del mundo…Subí a ver a Sean… que descansaba en ese momento…

-Dani… ¿Dónde estabas?

-En el hospital… murieron las madres de mis compañeras, y me encontré con el que mató a mi mamá… ya no hará mas daño….

Daniela se sentó a su lado y me recargue contra su cuerpo… sentí como acariciaba mi cabello, diciéndome dulces frases de consuelo… Su aroma a colonia masculina… ANTAEUS, la hacia sentir protegida…y le gustaba esa sensación… lloró como una bebé… mientras sentía sus caricias en el cabello y sus brazos rodeándola…

Deseaba poder decirle que lo amaba… que lo necesitaba, que no podía vivir sin él… pero solo podía llorar… llorar por el hogar perdido irreparablemente… por haber tenido que madurar tan pronto a sus escasos veintiún años… por la infancia que le negaron y la adolescencia que perdí… Se hizo mujer de golpe y porrazo… sin siquiera tener las alegrías de la niñez y los chascos de la adolescencia…

Lo miró, su tierna y dulce mirada le traspasó el alma… en ese momento la chica tomó una decisión… ya no tenia razón de ser el conservar una virginidad que jamás se valoró como debía ser… ella había mantenido su pureza por temor a la violencia de su padre…que nunca confesó la monstruosidad que abrigaba su alma… pero ahora, no había nada que mantener intacto… había sufrido demasiado… se había sacrificado demasiado para no recibir nada…y para no tener nada.

-Por estar pensando en mis problemas… ni siquiera pregunté como te sientes…

-Voy curando bien…-dijo- No puedo reírme, ni toser… por que me duele, pero confío en que para la Navidad estaré curado…-sonrió- Solo me falta una cosa… tu cariño.

En esos momentos, a Daniela le resultaba tan difícil manifestarle sus sentimientos… crecí con el convencimiento de que controlar las emociones era señal de madurez, sin embargo, lo que estaba haciendo era enterrarse en un pozo de soledad y frío sin fondo… y se estaba preparando en el futuro para sufrir un infarto prematuro.

Se llenó de valor… ya no tenia nada que perder… si no la amaba, que se lo dijera en su cara…

-Tengo algo que decirte… -dijo enjugándose los ojos- No sé como lo vayas a tomar… pero si no te lo digo ahora, no tendré oportunidad para hacerlo después…

-Creo saber lo que me vas a decir- dijo, con un gesto de provocación…e inteligencia -lo supe desde el momento en que me besaste…

-¿Cómo vas a saber lo que te voy a decir?

-No soy tonto, Dani…-dijo sonriéndole de esa manera que la estremecía por dentro… -Has estado luchando contigo misma mucho tiempo… tu nerviosismo cuando ibas en misiones de rescate se notaba, por más que hicieras para ocultarlo… me precio de ser un buen observador… Nunca quisiste admitir que te sentías atraída por mí… Y encima, querías esconder tus sentimientos de todos, incluso de mí. Y me temo, que mientras más esfuerzos hacías, más se daban cuenta. Pero, nunca te quisieron decir nada…

-Es verdad- dijo con fiereza- Puedo engañarme a mi misma, pero a mi corazón no- dijo con lágrimas en los ojos- Temía fallar esta noche…y que todo se estropeara por mi culpa… Y me di cuenta de algo que me aterrorizó mucho… De ocurrirte algo grave… Yo no sé vivir sin ti…

Al fin… lo dijo… me sacó aquella verdad que me quemaba el alma y me desgarraba el corazón… el me miró de esa manera que me derrite por dentro…

-¿Cuánto falta para Navidad?- preguntó.

-Hoy es veintiuno… -dijo, extrañada por la pregunta…

-El veinticuatro en la noche, cuando todos se hayan retirado…ven a mi cuarto… ponle seguro a la puerta… quiero pasar la noche de Navidad contigo….-sus ojos se deslizaron lentamente por mi figura…

-¿Para qué?

-Me temo, princesa… que eso tú lo sabes…

En la mente de Daniela se formaron imágenes sensuales y eróticas… el me estaba pidiendo que pasara la noche de Navidad con él… Y que tal vez… harían el amor…

No dijo nada… ya todo estaba dicho entre ellos… se sentó en un sillón con un libro a pasar la noche junto a él que simplemente se la pasó contemplándome hasta que se le cerraron los ojos… y ella intentó dormir…

En ese momento, cuando estaba pensando que respuesta darle a Sean… apareció Carla…

-Te hicieron idéntica propuesta…

-Si, anoche. No se que voy a responder…

-¿Lo amas?

-No se vivir sin él, me di cuenta cuando lo vi herido…pero temo a la intensidad de sus pasiones… yo nunca he lidiado un novio…no se que hacer…

-Yo tampoco, soy tan virgen como tú… y también temo a la manera de amar de Heini.

-Valientes guerrilleras estamos hechas- sonrió Daniela- No tememos usar un arma, pero le tememos al amor y a los hombres…

Carsten citó a Esmeralda en la sala de jacuzzis, en el área privada… allí se podía conversar sin interrupciones…

-¿De qué se trata todo esto?- me preguntó Esmeralda… la miré…y le dije con ternura…

-Se trata de algo que siento por ti… desde hace tiempo… y que no puedo esconder más… -le dije, sonriéndole sensual. – Esmeralda… te quiero.

Aquella verdad hizo sonrojar a Esmeralda… por lo inesperada, y vio en sus ojos un brillo extraño. Se acercó a la ventana que miraba hacia el Centro Bancario y dijo…

-¿Desde cuando sientes eso por mí…?

-Desde que te conocí… -dije- y se arraigó más con el trato… conforme fui conociéndote… veía como sufrías la enfermedad de tu madre… quiero cumplir con la última voluntad de la persona que más te quiso en la vida…

Esmeralda lo miró… vio en su mirada temor, angustia… lo peor era que la miraba en una forma que me hacia estremecer…

-Debo pensarlo… -dijo- No puedo tomar una decisión tan importante así… tan a la ligera…

-¿Es que… te repugno?

-No, no es eso… Me atraes más que cualquier otro hombre que haya conocido… solo que…

Me conmovía verla así, como una niña a la que le regalan un juguete caro, y que por vergüenza no se atreve a tomarlo.

-Hay otro…

-Tampoco… - dijo vivamente- No tengo experiencia con los hombres… Nunca he tenido un novio, o un admirador… no sabría que hacer con él…

Esmeralda le estaba diciendo, con una ingenuidad e inocencia que era virgen… nadie, salvo él, sabría los secretos que escondía aquel cuerpo tierno…

-Piénsalo… se trata de la última voluntad de tu madre… y mis esperanzas…

Lo miró largamente… como si quisiera grabarse la intensidad de mi mirada…y salio de los privados… dejándolo con sus esperanzas y su miedo…

Durante la cena, Michael estaba en el comedor con un pantalón negro y una camisa gris oscura… exudaba sensualidad, atractivo, masculinidad… Delia sentía un peso en las corvas al verlo…

-¿Cómo te sientes?

-Mejor… ya paso el peligro… -dijo… mirando a Mike, que la miraba de una forma extraña, como si la deseara…Delia sintió un escalofrío en su cuerpo… ya sentía algo extraño…

-¿Qué piensas hacer con las cenizas de tu madre?

-Llevármelas, no las pienso dejar aquí… al menos que tenga un lugar digno en donde estar…

-Ten valor… ella estará cuidándote desde el cielo.

En ese momento, se acercó Mike y le dio un breve beso en la mejilla… un beso que le dejó la mejilla marcada, con el calor de sus labios… me estremecí pensando que esa boca tan sensual besara con suavidad la mía…Fantaseaba… aunque estaba lejos de pensar que esa fantasía se haría realidad…

En la tarde, Ariadna bajo a comer algo, sin ganas, por que la situación en ese momento no daba para otra cosa… y fue a los jacuzzis… al menos tendrían un lugar para hablar de ellos… en ese momento, Bryan la vio, vestía un pantalón celeste, y un suéter polo blanco, se había lavado el cabello y olía a colonia de baño, mezclada con el leve aroma del jabón antibacterial con que se lavaba… todo esto, mezclado con su aroma de mujer… hacia una combinación altamente excitante para él…

-Hola…-dijo sensual.

-Hola, no pensé que estabas aquí… -dijo, volteando para no mirar su desnudez… cubierta de espuma.

-No sientas pena… estamos en un lugar íntimo… No te va a suceder nada si me miras…

En sus ojos vio duda, e incertidumbre… Una gran tristeza abatía su semblante, su morena linda estaba sufriendo mucho…

-¿Has sabido algo de tus padres?

-No. No he sabido nada… aunque, como están las cosas…se puede esperar lo peor…

La miró… suspire como para darse valor para decirle lo que deseaba hacer con ella desde que la conocí, que no había noche en que no soñara con hacerla suya… que lo único que deseaba era ser el dueño de sus amaneceres… de sus tristezas, de sus alegrías… quería… tenerla en sus brazos…

-Hay algo que debo confesarte…-dijo – algo que me está quemando el alma desde que te conocí… si no te lo digo ahora, luego, no podré.

Ariadna lo miró y se sintió afiebrado… la deseaba… la amaba… su cuerpo pedía a gritos sentir aquella piel suave, aterciopelada…

-Ariadna… desde que participé en ese rescate…mi corazón se apegó a ti… a pesar de que no te conocía… y al conocerte… hiciste nacer algo nuevo… un sentimiento al que quiero entregarme… Ariadna… te amo…

Al escuchar aquella confesión, lo miró sorprendida… sin poder creer lo que estaba escuchando…

-Y sé, que tu sientes lo mismo por él aunque no quieras aceptarlo ni admitirlo…

Se sentó en uno de los sofás que rodeaban el borde de la tina… mi confesión la había dejado sin habla…

-¿Desde cuando sientes esto por mí?

-Desde que te conocí, cuando te rescatamos en la Isla. Se que estas pasando por un momento difícil… de dolor, de incertidumbre. Si necesitas un hombro donde llorar… aquí estoy… si necesitas refugiar tu dolor en mi pecho, te lo ofrezco… si deseas olvidarlo todo… aquí me tienes…

Lo miró… sus ojos me miraron, acariciando cada parte de su cuerpo… y ella sintió que se quemaba por dentro…

-Déjame pensar en lo que me has dicho… mañana te diré lo que he decidido…

Y salio de allí, dejándolo con el corazón apretado de miedo, pero a la vez lleno de esperanzas… Las siguientes cuarenta y ocho horas… serian decisivas…

Diciembre 23, 1989 14:30 horas: El día veintitrés nos alertó la noticia de que Manuel A. Noriega se había refugiado en la Nunciatura Apostólica, o la embajada de la Santa Sede, o sea del Vaticano. Era cuestión de horas para que las autoridades norteamericanas se lo llevaran.

Ese día, Carla bajó a desayunar… Heini la miró interrogante, quería saber que había pensado… de lo que le había propuesto…

-Carla… Estoy esperando tu respuesta a mi propuesta.

-Ya lo pensé… lo he perdido todo… en una noche… si digo que no, mi vida será un desierto sin fin… donde el dolor, la soledad, y la muerte espiritual y emocional serán mis eternas compañeras, y si acepto lo que me propones, tendré un motivo para seguir adelante… acompañada del recuerdo de mi única gran locura… no tengo a nadie a quien rendir cuentas… solo a mí misma… Dime, cuando será.

-Mañana, después de la cena de Navidad…-dije, emocionado. Lo más probable es que nos retiremos temprano… Espérame aquí.

Fui a mi habitación a buscar una caja mediana envuelta en papel de regalo. Era un baby doll blanco con un pantaloncito breve que moldeaba aquellas formas hermosas que la naturaleza le había dado. Regresé a donde estaba ella…

-Esto es para ti. Quiero que te lo pongas esa noche…

-Gracias…

-No te vas a arrepentir de la decisión que has tomado… Voy a hacerte tan feliz… que no tendrás tiempo de arrepentirte…

Ella lo miró dubitativa… Heini sabía que ella era virgen, con un sexo intocado, apretado… que le daría horas interminables de placer sin fin… y sobre todo un corazón virgen donde dejaría su huella de cariño… por que no solo iba a ser una entrega erótica… iba a ser una entrega de alma y corazón… iba a poner su corazón y su alma en sus manos, en su cuerpo y en su vida…

-No tengas miedo, al contrario de lo que has visto en tu casa, voy a demostrarte que yo no lastimo lo que amo. Solo voy a pedirte algo… Entrégate a mí, a mis brazos, a mi cuerpo, a mis caricias… entrégate enteramente… por que yo pienso hacer lo mismo. Carla se retiró del lugar… y Heini se dirigió al sauna primero y al gimnasio después… quería prepararse para esa cita… para esa noche que adivinaba de placer y de ternura…

Esa noche, llegó un convoy procedente de la base Howard, con varias cajas con alimentos… era la cena de Navidad que tendríamos y un par de cajas más con regalos… Maryland miró con tristeza toda esa mercancía…

-Es irónico que celebremos la Navidad en estas deplorables condiciones… pobres muchachas… No creo que tengan muchas ganas de celebrar, están de luto, por decirlo asi…

Carla estaba desempacando las cajas junto a Heini, lo miraba… trataba de mirar a través de la ropa que llevaba puesta, su cuerpo, quería anticipar que era lo que iba a encontrar… en un momento que quedaron solos, Heini le dijo…

-Ahora que se fueron todos… tócame… se que tienes curiosidad por saber como soy… tócame.

-No sé si pueda…

-Hazlo, no pienso quitarme la ropa para que lo hagas…

Tocó su cuerpo por encima del jean que llevaba puesto… ella tocó ese lugar que desde ese momento estaba firme… como siempre que ella estaba cerca de él

-Eres enorme… -comento al palpar su tamaño.

-Es todo tuyo… no será de ninguna otra mujer, después de ti… -dijo hondamente emocionado al sentir aquella mano tocándolo

Lo apretó suavemente, él sintió calor en su pecho… de buen grado, se hubiera quitado la camisa y la hubiera tomado en brazos para darle una probadita antes de esa noche… pero se contuvo… Maryland podía llegar en cualquier momento, y así era, por que al sentir pasos, ella lo soltó y continuaron su tarea…

Después de disponer todo para la cena, Carla fue a cambiarse y asearse… y el hizo lo mismo… Mientras se enjabonaba, pensaba en mi mente que eran las manos de ella las que me tocaban.

-Falta poco para que estés aquí conmigo… liebchen… voy a demostrarte que yo no maltrato a quien amo… -pensé mientras sentía como el agua tibia recorría mi cuerpo suave y sensualmente…

Ella también pensaba en mí mientras se bañaba… Pensaba en aquellas manos acariciando su cuerpo con suavidad, en silencio, podía adivinar en mis ojos una pasión abrasadora…que deseaba saciar… en ella.

Una noticia estremeció a todos… era la aparición del General Noriega en la Nunciatura Apostólica… se había refugiado allí… y era cosa de tiempo para que se entregara a las autoridades norteamericanas… Carla por su parte contaba los minutos para el día que se entregara a él… quería sentirlo, se moría por estar en sus brazos… se moría por sentir su cuerpo y su ternura… esos besos que quemaban sus labios… esa piel tibia que adivinaba invitadoramente suave.

-Bueno, ahora nuestro país está en libertad… a costa de nuestra renunciación… a todo lo que fue nuestra vida…

-Ya no tenemos nada que nos ate a nuestra patria…

En ese momento Carla vio lo que nos esperaba... un futuro demasiado triste… era el momento de decidir…

Sonia también vivía el momento de decidir que haría con su vida, de ahora en adelante. Vio llegar el vagón del ejército con la cena de Navidad, en un momento que todas las instituciones del país estaban en el suelo, donde solo había anarquía… donde cualquiera podía cometer un delito y seguir como si nada. Pensó que pronto dejaría el suelo donde vivió amó y soñó tantas cosas, para aventurarme a lo desconocido… a una vida de lucha y sacrificios mil…

Richard la miraba intensamente… y sentía tantas cosas en su mirada… pero por otra parte, tenia miedo de lo que me iba a encontrar. Y seguramente ese era el temor de Daniela… de Carla, de Claudia, y de muchas compañeras que compartían su suerte…

Se descargó la cena… y él volvió a citarla en los privados… Habían tenido dos citas, después de aquel triste día del rescate y los funerales.

-Al fin…-suspiró tomándola en brazos. –Creí que no llegarías…

-No podía esperar más… -gimió ella al sentir ese cuerpo viril apoyado en el suyo…

Sintió sus besos, que devolvió con ansiedad… con calor… con pasión… Deseaba entregarse a su amor… pero debía esperar hasta el día siguiente…

-Me cuesta separarme de ti…- decía encerrada en los brazos de Richard.

-Te quiero mucho… quisiera demostrarte lo que siento… -decía entre beso y beso…

-Mañana… a esta hora, estaremos juntos… -dije enmarcando su varonil rostro entre mis manos…

-Tengo tantas ganas de amarte… me he tenido que duchar mas de tres veces en la noche… para dormir tranquilo.

-Lo sé… yo sueño con estar en tus brazos…

Me sonrió tiernamente… Tenía una bella sonrisa… y me gustaba mucho… Regresé a mi cuarto… Mirando por la ventana… pensó.

-Nada puedo hacer por cambiar todo lo que pasó con mi familia, se cansaron el uno del otro, y en vez de luchar, buscaron nuevos horizontes, con otras parejas… me vi obligada a cometer un crimen, para defender mi vida, para colmos no cuento con mi madre, que en vez de quedarse conmigo, prefirió ser mujer y disfrutar la comodidad que da el dinero…y una vida despreocupada de cualquier cosa que la pudiera afectar, bueno, ya no seguiré manteniendo una virginidad que nunca valoraron… ni seguiré sacrificándome como mujer por quiénes nunca valoraron ese sacrificio… mañana a esta hora, sabré que soy como mujer y amante. Y sabré quien es Terrence Richard como hombre y marido. Ya no hay vuelta atrás.

Se durmió, soñando con los besos apasionados que le daba… y con esa piel suave… con su ternura… y con su masculinidad…

Delia, después de casi dos días convaleciente bajo a desayunar, sin ganas de hacerlo, se sentía cansada y triste, como si hubiera caído sobre sus espaldas, todo el peso del mundo…y aun tosiendo.

Michael estaba en el comedor con un pantalón negro y una camisa gris oscura… exudaba sensualidad, atractivo, masculinidad… Delia sintió un peso en las corvas al verlo…

-¿Cómo te sientes?

-Mejor… ya paso el peligro… -dijo… mirando a Mike, que la miraba de una forma extraña, como si la deseara…Delia sintió un escalofrío en el cuerpo…

-¿Qué piensas hacer con las cenizas de tu madre?

-Llevármelas, no las pienso dejar aquí… al menos que tenga un lugar digno en donde estar…

-Ten valor… ella estará cuidándote desde el cielo.

En ese momento, se acercó Mike y le dio un breve beso en la mejilla… un beso que me dejó la mejilla marcada, con el calor de sus labios… se estremeció pensando que esa boca tan sensual la besara con suavidad…

Ayudó a poner el nacimiento para el día siguiente, en esa tarea usamos el día entero, y parte de la tarde, hasta que una ultima noticia, las cimbró terriblemente…a todas. A partir de ese momento, todas estaban en peligro… y no podían quedarse en Panamá… las condenaron a un exilio que podía ser por el resto de sus vidas…

Michael la miró… y se acercó con gesto decidido, iba a comunicarle la decisión que había tomado…

-Tenemos que conversar… te espero en la sala de los jacuzzis.

-Iré hacia allá apenas termine…

-No tardes mucho…

La intrigo ese gesto, así que terminó su labor lo más pronto que pudo, se dirigió a la sala de los jacuzzis, y un aroma a sándalo, y musgo blanco, acariciaron su nariz, aromas que luego entendió potenciaban la sensualidad y la disposición erótica… mucho tiempo después… El estaba allí, sensual, sexy, masculino y cubierto hasta el cuello de espuma… El jacuzzi en donde se encontraba, era uno de los privados… era en forma de rombo, y estaba sobre una cama de mármol negro…

-Hola, mi amor…- fue su saludo…

-Hola, no pensé que estuvieras aquí…

-Es el único lugar de este edificio, donde podemos conversar con un poco de tranquilidad…

-¿De qué querías hablarme?- fingía tranquilidad, pero en el fondo se moría de los nervios… de la incertidumbre…

-Toda esta tragedia, me ha hecho pensar… me salvaste la vida, a riesgo, de tu salud y de tu vida… me hiciste recordar a mi madre, y sobre todo, has hecho nacer en mi corazón un sentimiento al que quiero entregarme…

Me sonrojé intensamente… sabia la implicación de aquellas palabras dichas con apasionamiento… con ardor…

-No entiendo… -dijo haciéndose la tonta… no quería ver lo que estaba ocurriendo…Michael la miraba con pasión, con ternura…

-Delia…. Yo te quiero… - dijo Michael como si dibujara las palabras…

-Yo… no te convengo… -dijo sintiendo que no le merecía…

-Deja que yo decida, qué es lo que me conviene, o no… mi amor… Vengo deseándote desde que me rescataste… y me gustaría que esta Navidad la pasáramos juntos…

Entendí la propuesta… la noche de Navidad, el quería estar conmigo en completa intimidad… quería que fuese suya.

-Puedes responderme mañana, si quieres…

-Mike, yo…

-No digas nada… solo piénsalo.

Sonia lo miró recordando como lo conocíó, aquella noche que descubrieron que los iban a emboscar en una sesión de fotos… Los rescates, las misiones arriesgadas, los misterios… y de paso… un sentimiento que ella se negaba a ver, por que temía saber que era totalmente correspondída…

Esa noche, le entregó un regalo envuelto en papel dorado con un lazo verde.

-Quiero que te pongas esto la noche de Navidad… no sé bien si es tu talla, espero, que te quede bien…

-Gracias… -dijo sonrojándose.

Abrí el regalo, era un teddy primoroso, con un pantaloncito breve y una camisola de satén con encajes en el escote…una prenda para seducir… y enamorar... y el quería pasar la noche con ella… Se midió aquella prenda seductora… y le quedaba a la perfección… Se contempló en el espejo, ya no era aquella muchacha enferma de hace unos días… La imagen que le devolvía… era la de una mujer sensual, sofisticada… dispuesta a amar ardientemente, sin reservas… con sensualidad y desenfreno…

Recordó el momento pasado en el jacuzzi… y se estremeció de pies a cabeza, de solo imaginarse a solas con él… desnuda en su cama, haciendo el amor… No sabía como era aquello, pero podía adivinarlo…

Se imaginó, en sus brazos, sintiendo su cuerpo contra el suyo… sintiendo esa piel tersa, caliente… sus besos, sus caricias… y aquello que ella desconocía, pero por prohibido y desconocido, más tentador…

No pudo conciliar el sueño aquella noche… imaginando cosas inconfesables… imaginándose con él… entre sus brazos… de solo pensarlo….Su cuerpo se estremecía como si lo tuviera dentro de su cuerpo… como si estuviera amándolo.

Daniela por su parte, entre cuidar a Sean Arthur y dormir, se le iba el tiempo, tanto que casi no se entero de la noticia de la reclusión de Noriega en la Nunciatura.…

-Te ves demacrada… cualquiera diría que la enferma eres tú y no Sean… además, casi no comes…

-¿Cómo puedo comer después de todo lo que ha pasado?-dije con amargura… -He perdido a mis padres… estoy sola…y no se que pasará conmigo después…

-En esa estamos todas, Daniela… aunque después de esta noche, no creo que ninguna quede mal parada… -dijo Grazia, con un brillo pícaro en la mirada…que daba a entender que se traía algo entre manos…

No dijo nada, esta noche para ella sería la más larga de todas… Sean era intenso… se notaba en su mirada y también en la profundidad de su voz al hablarle… Esta noche sería su primera vez con él… y estaba aterrada…

Nunca había tenido un novio, por que su padre jamás se lo permitió, ni siquiera cuando cumplió los dieciocho años… y luego supo por qué… sencillamente, no la miraba con ojos de padre, sino con ojos de hombre… lo que era un pecado contra natura… y un sacrilegio ante los ojos de Dios.

Se habia conservado virgen por miedo a equivocarse cuando hiciera su elección… temía elegir algo mucho peor que lo que eligió su madre… y para acabar de completar el cuadro le tenia miedo a un embarazo no deseado… al fin y al cabo… de un embarazo no deseado había salido ella. Un embarazo que debió haberse evitado, quizás mi madre se hubiese dado cuenta a tiempo del monstruo al que se había unido… De haberse dado cuenta, tal vez las cosas hubieran sido distintas…

Nunca la habían besado como lo hizo él…fue su primer beso de amor… como también sería su primer hombre en la intimidad… y a eso si que le tenia miedo… Era una chica traumatizada por el horror de un crimen y de un casi estupro. Sean no se merecía que ella saliese huyendo de él.

Esmeralda, se encontró con una de las chicas… Grazia Rivadeneira… durante el desayuno.

-Estás demacrada, tienes mal semblante…

-Tengo dos noches que no duermo bien… vengo a coger el sueño a las tres de la madrugada.

-Es por él, ¿verdad?

-No sé de qué me estás hablando.

-No te hagas la sueca ni la egipcia… sabes que te hablo del coronel Tirpitz. No del hermano mayor, ese ya eligió pareja. Hablo de Carsten… note como te mira… ese hombre esta enamorado, y más que eso… hasta donde se ve. Y tú haciéndote la exquisita… Esmeralda, piensa, después de esto no va a haber hombre que nos quiera aquí en Panamá. Si él te quiere y te desea, por favor… baja ya la guardia.

-Grazia… me dijo que me quería… y yo le dije, que quería que mi primera vez en la intimidad fuera con él… es la razón de mi insomnio… No soy experta, soy virgen y tengo mucho miedo.

Grazia miró a Esmeralda, que en ese momento estaba muy tensa… y se le acercó.

-Respóndeme una pregunta… ¿Tú le amas?

-Con toda mi alma… daría mi vida por él… el es lo único que tengo en la vida… no quiero perderlo.

-Entonces, empieza a remover recuerdos… te darán valor para enfrentarte a la intimidad con él… Y arréglate a conciencia, si quieres yo, te puedo ayudar.

-Está bien, veré que tengo entre mis cosas para ponerme esa noche.

Con infantil nerviosismo buscó afanosa algo que ponerse para agradarlo… aunque sabía que él la hubiera encontrado encantadora si se hubiera puesto sobre su cuerpo un simple albornoz de baño… sin nada más. Por fin, reviso entre los regalos de la navidad pasada. Uno llamó su atención, se lo había hecho él, era un babydoll corto, de satén negro, sencillo, con una bata de gasa… era una prenda seductora, sofisticada, para una noche de pasión…

Buscó algo más… y vio entre sus cosméticos un kit que le había regalado Maryland, era de Victoria's Secret… de lavanda inglesa, y otro de vainilla… Se decidió por el de vainilla… que era más intenso, e iba más con ella. Y como único adorno, un collar de perlas…

-Perfecto- dijo Grazia… -Ese chico si que sabe como complacer a una chica… y ese babydoll es para una mujer que no le teme al amor ni a la intimidad sexual…

-Tengo que hacerme algo en esa cara… se me nota demasiado el trajín de estos días, esa cara está marchita y demacrada… No va conmigo…

Grazia se dedicó a embellecerla… le aplicó una mascarilla… le limpio el rostro con astringente y le hizo un exfoliante, que le dejó el rostro como nuevo.

-Ya casi pareces otra… Carsten se va a enamorar más cuando vea lo linda que has quedado. –dijo cuando terminó.

-Me imagino que esa noche, debo darme un baño especial.

-Si. Eso me recuerda que te traje un regalo. – Y le dio una cajita con unos jabones… eran de la misma fragancia…

-Esto es para que me sienta olor a vainilla.

-Si. A un hombre como Carsten, y como el mío, se le conquista por el olfato. Y no hay nada que a ellos no se les quede más grabado que el aroma de una piel tibia y perfumada en sus brazos y cuerpo…

Ella miró a Grazia y se sorprendió que ella fuera tan sensual en ese sentido.

-Imagino que sentirás lo mismo cuando él te abrace.

-Solo fíjate en las colonias que usan, te darás cuenta de que tengo razón. Yo creo conocer los gustos de Jonathan…

-¿A ti te propusieron lo mismo

-No te voy a mentir, sí. Y decidí aceptarlo… además, después de esto, qué hombre nos va a querer…Prefiero que mi primera y única vez, sea con él…y deseo algo más… quisiera quedar encinta… con un hijo, ya cumplía con la vida… no tendría ya más nada que hacer. Y tu deberías pedir lo mismo…

Al terminar de descargar la cena de Navidad, Carsten decidió darle una probadita de lo que sucedería al dia siguiente… por eso la cito en la sala de Jacuzzis.

La sala estaba en oscuridad, él cerró la puerta por dentro, para que no nos interrumpieran… la ciudad estaba iluminada, aunque por todas partes se respiraba miedo… se escuchaban a lo lejos las ráfagas de ametralladora, y las explosiones…

Se besaron largamente, había desesperación, angustia en aquellos besos… unos besos que sabían a fuego… a fuego reprimido, guardado por temor, él sintió aquellas manos en su cuerpo, que buscaban con ansia puntos que estimular… y el la guió tiernamente…

-Y si lo hiciéramos ahora… -gimió ella al sentir esa piel caliente…. El se había quitado la camisa y ella le acariciaba… con suavidad el pecho…

-No quiero adelantarte tu regalo ahora… no sería Navidad… si te lo adelanto… -sentir las manos de su amada en su cuerpo lo estaban llevando al delirio…

Apretó su cuerpo de niña al de él… ella era una mujer intensa, apasionada… y Carsten debía mantener el control de sus deseos e instintos… no quería adelantarme a ese momento…

Nos despedimos con el corazón agitado y los ojos brillantes… al día siguiente todo sería diferente…

Mientras el país entero se convulsionaba y desangraba en manos de forajidos que saqueaban inmisericordemente y asesinaban seguros de que no serian ni juzgados ni encarcelados… un vagón trajo la cena de Navidad.

-Una cena en estos momentos… y no poder siquiera salir para compartirla… con los que menos tienen.

-No es prudente que salgamos… a como están las cosas… no podemos arriesgarnos a que se pierdan más vidas… de lo que estamos.

Subimos todo lo que nos llevaron, todos ayudaron, incluso ella. Bryan aprovechó para acercarse a Ariadna… y estar un ratito con ella…

-Que irónico- decía ella- Una fecha que debería ser de alegría, de paz, de amor… es de dolor y miseria…- una lágrima se deslizó por las mejillas de la chica.

-Lo peor, es que esto pudo hacerse de otra forma… -dijo Bryan Noriega era agente de la CIA… un monstruo creado por el propio gobierno americano, esto se pudo hacer sin tanto dolor y sin tanto sufrimiento… bueno, eso fue lo que él escogió. De haber tenido algo de sentido común tal vez, esto no hubiera pasado.

Ariadna se acercó a él… vestía pantalón corto y un suéter polo. El dejó en el suelo la caja que cargaba y sentí que sus brazos rodeaban su cuerpo… yo correspondí al abrazo y la besé tiernamente….

Un beso suave, tierno, ella le entregaba cariño… un cariño limpio, sin máculas, sin hipocresía y sin doblez… Bryan deseaba tenerla entre sus brazos…

-Se que estoy torturándote… No me queda otro remedio.

-Ya falta poco, solo son dos días…

-Dos días en que ninguno de los dos podrá dormir bien… al menos yo.

-¿Por qué?

-Yo… nunca he… hecho el amor… con nadie…

Bryan se sorprendió… no esperaba aquello. La mujer que amaba le estaba diciendo que era virgen…

-Ya sé que eso no se estila ahora, pero yo nunca me atreví a tener nada con nadie, además, mis padres no me dejaban tener novio, ni amigos varones… mamá quería que yo considerara el sexo como algo sucio, degradante… y que le cogiera asco, aversión... pero no fue así… y también se encargaba de comprarme ropa que no me favoreciera, para que no me mirara nadie… Cuando me echaron… yo no tenia idea de qué iba a hacer… Y en ese momento apareció Maryland… a quien le debo no haber terminado mal. Debes tenerme paciencia… y enseñarme lo que no sé.

-No te preocupes… te enseñaré lo que haga falta… tu aprenderás lo que te guste…. Lo que te haga sentir cómoda… y harás lo que te dicte, tu corazón… todo saldrá bien- Besó suavemente la frente de la chica.

Bryan salía de su habitación después de haberme cambiado, sorprendí una conversación entre Alicia y Maryland.

-No es prudente que ella lo sepa ahora…- dijo Alicia.

-Menos mal que esa llamada la recibiste tú, cuando los demás estaban en la alacena colocando las cajas. No quiero ni pensar lo que hubiera pasado si ella se entera.

-Tendremos que decírselo a Bryan… el sabrá que hacer con esa noticia…

En ese momento, salí para enfrentarme a la noticia que no querían decirle a su adorada Ariadna.

-¿Cuál es la noticia que no quieren que Ariadna sepa?

Al verme se sorprendieron… Alicia tomó el toro por los cuernos, era mejor que yo lo supiera.

-Acaban de llamar del hospital Santo Tomás… se trata del padre de Ariadna… estaban anoche de patrulla en la barriada donde vive Ariadna, y se encontraron con algo muy feo. Quemaron la casa de Ariadna… y lo vieron regando gasolina alrededor de la casa… abrieron fuego contra él… murió.

-Cielos…-dije, cerrando los ojos por la noticia devastadora que me habían dicho, ahora entendía por que no querían que ella supiera.

-¿Ella no lo sabe, verdad?

-No, nosotras nos pusimos de acuerdo para ir a hacer los arreglos, con ayuda de Grazia, que vivía en el mismo sitio que ella, y lo conocía, al menos, de vista. Luego, vendrían las exequias y la cremación… es lo menos que podemos hacer…no se merece que lo entierren como cristiano, pero nosotros no somos él.

-Descuiden, no le diré nada… esto sería como matarla en vida, y no quiero.

Maryland leyó en mis ojos los sentimientos que me agitaban… y me dijo algo que me dio a entender que sabia lo que pensaba hacer…

-No se preocupen ahora por las reglas de comportamiento que les di, de hecho estamos ahora en guerra… desde este momento están relevados de las mismas.

Bryan respiró…. Esa era una de las cosas que más lo inquietaba. La regla era que no podían tener enredos de sexo con las chicas, que si se fijaban en ellas, fuera para casarse, no para jugar… y lo de él con Ariadna no era juego. Al menos él no lo consideró así.

Se fue a acostar, con la cabeza llena de pensamientos tristes… Ariadna lo necesitaría ahora más que nunca… y necesitaría de su amor y de su cariño.

-Noriega… tu inconsciencia ha sumido en el más triste de los destinos a mujeres que no lo merecían…. Tú vas a prisión, pero la prisión mental y emocional en la que están las chicas y mi ángel…. Es peor que la tuya. Esto no tiene perdón de Dios. Ojala puedas dormir tranquilo después de toda esta destrucción que has causado….Y que los que ahora dominan el país, no les tomen las cuentas por todo este dolor…se sentía cansado y triste… como si le hubieran caído todas las penas del mundo.

24 de Diciembre…07:45 horas: Esa mañana, desayunamos, Bryan durmió mal por la noticia del padre de Ariadna… había prometido no decirle nada…no queria poner un dolor sobre otro dolor peor…ya habia sufrido demasiado.

Las chicas se afanaron para poner la decoración navideña en nuestro encierro… y pusieron música de Navidad, algunas lloraron, por que recordaban navidades diferentes, vividas al calor del hogar y en la compañía de padres, hermanos, amigos…. A diferencia de la de ahora, escondidos para no ser asesinados por las hordas de los Batallones de la Dignidad… algunas de luto, habiendo perdido madre, padre, amigos, hermanos… en otros casos, enfrentando un destino incierto, por que todo lo perdieron….

Ariadna lloraba, recordaba navidades en que creyó ser feliz, en medio de las carencias…. A diferencia de la de ahora, que estaba lejos de sus seres queridos…

Hubo comentarios sobre la noticia de que Noriega se habia refugiado en la Nunciatura Apostólica… un helicóptero Apache se había apostado en el patio del Colegio San Agustín…la idea era desesperarlo…poniendo música de rock, pero no era cualquier rock, era de las canciones que les ponían a los del Ejército y la Marina Norteamericana… una forma de tortura psicológica.

-Ya no hay nada que hacer….-dijo Maryland- solo es cuestión de tiempo, de días para que este hombre se entregue a las autoridades norteamericanas…Por lo menos las chicas tendrán donde ir… no estarán desamparadas en este país…No creo que haya ninguna que quiera quedarse, después de esto. Son huérfanas, de padres vivos…

Ariadna estaba pálida. Ella sabía lo que eso significaba… un momento en que quedaron solos, Bryan se acercó a ella…

-Ariadna… nunca pensé que esto acabara así, de esta forma tan fea.

-Lo sé, Bryan. Mi madre, muerta, y de mi padre, no se sabe nada. No lo encuentran, despues de todo lo que pasó.

Me guarde lo que sabía… ¿Para qué torturarla más? Mejor que no supiera que su padre había muerto como un perro, lleno de balas, en medio de la calle…era lo menos que se merecía, pero era demasiado para ella, una muchacha a la que siempre se le exigió más de lo que ella podía dar… y nunca quedaba bien, por más que se esforzara… siempre pidiendo más y más llevándola al límite de sus fuerzas… y de su cordura y razón.

Estuvo un rato con ella, arrullándola, confortándola, acariciando lo que podía acariciar, dándole besos tiernos. Ya tendría oportunidad de acariciar todo su cuerpo en la intimidad… Y ella también lo acarició y arrulló…

-Maryland las relevó de las reglas… dice que en estos momentos, esas reglas están fuera de lugar…

-Lo imaginaba… estos momentos no son para estar siguiendo reglas…

Se despidieron después de besarse mucho… ya mañana a esa hora estarían encerrados en su habitación… amándose.

Claudia por su parte, revivía recuerdos… Un día soleado, como todos los de aquella navidad… estábamos al comienzo de la estación seca… en mi país… o lo que quedaba de él. Bajé al comedor… lo vió… vestía pantalón negro y una camisa celeste con finas rayas azules… Masculino, sensual, e inalcanzable… se sentía sin derecho a ser feliz, ni a conocer el amor… pero esa noche, sería diferente…

-Hola, Claudia… ¿Cómo te sientes?

-Cansada… -suspiré - Han sido tantas cosas…

-Siéntate, debes tener hambre… Come algo- dijo Maryland, sirviéndole un vaso de jugo de naranja, junto con una taza de café y un plato con huevos, tocino, y dos tortillas de maíz. Terrence la miraba de una forma rara, se diría, que con deseo…

La chica comió sin ganas… había perdido el apetito, la sonrisa y las ganas de vivir… pero sería por poco tiempo…

Sentía aquella mirada intensa… como si fueran rayos X. Como si estuviera desnuda delante de él. Una mirada difícil de ignorar, aun en el estado de casi muerte emocional en que estaba sumida…

Maryland se ocupo del sepelio de todas aquellas madres, incluso de las que habian muerto asesinadas. Habia dispuesto el servicio de cremación, para que las chicas pudieran disponer de sus restos con más comodidad.

Terrence fue vestido de civil. No deseaba buscar problemas en una ceremonia que debía ser privada… Era la antevíspera del día de navidad.

Al enterrarla, ella sintió que la enterraban con ella, que en ese momento la que rezaba era solamente un cascarón vacío… pero no por mucho tiempo. Luego del entierro, fueron al cuartel. Ella estaba cansada y se fue a dormir, luego de que María del Rosario le inyectara un sedante. Terrence se quedó en la sala junto a Heini, quien lo miraba con gesto incrédulo.

-¿Sigues con esa idea loca dando vueltas en tu cabeza?

-No es una idea loca… es lo que siento… No puedo estar cerca de ella… sin excitarme… sin tener ganas de abrazarla contra mi cuerpo… Es una tortura…

-Para…- dijo Heini- Yo me siento igual con Carla Cristina… Solo que no quiero asustarla…

-Miedoso… ahora… te desconozco, Heini. Normalmente nunca te da miedo nada, y menos una chica.

-Carla es muy diferente a todas las demás.

-Igual siento yo con Claudia Victoria…

-Entonces, estás decidido a hacerla tuya...

-Si, la única ocasión propicia… es la noche de navidad. No habrá otra ocasión en que pueda hacer lo que planeo. Y tú debes hacer lo mismo…

-Y lo voy a hacer, amigo… Aunque se que a Carlita… me va a costar trabajo convencerla…

-No lo creo… en estos momentos, ella te necesita, y tal vez más que antes…

Claudia por fin tenia la respuesta para aquella propuesta….ya no le quedaba mas por qué luchar… Era una invitación implícita… la decisión se la dejaba a ella. Conocía lo intenso que podía ser…

Se unió a la labor de decorar el nacimiento junto con sus compañeras, debian tener todo listo para esa noche, al rato, apareció Terrence, que simplemente la miraba sin decir nada.

-¿Recibiste mi nota?

-Si. La recibí. Es… una decisión difícil…

-Claudia, me necesitas… lo sé. –dijo poniendo las manos sobre sus hombros… déjame hacerte feliz aunque sea una noche…

Ella miró aquellos ojos azul verdoso… unos ojos que me miraban de manera apasionada… se estremeció al pensar en lo que le esperaba… una noche muy larga…

-Esta noche… iré a tu habitación… la caja que te dejé es lo que quiero que lleves puesto esta noche… ¿Ya la abriste?

-Aún no…

-Ábrela, no se mucho de tallas femeninas, pero creo que te queda.

Me lo pondré, si eso es lo que quieres…

La besó en la mano. Un beso que hablaba de pasiones ocultas y sublimadas, de promesas encubiertas… tembló imperceptiblemente… imaginaba estar en sus brazos…

Claudia subio a su habitación y abrió la caja, era un primoroso baby doll rosa… con pantaloncito a juego… un atuendo para una cita erótica… para la primera vez… con su esposo… con el hombre que la hacia sentir mujer… Volvio a ponerlo en la caja… y fue a la habitación de Carla, que en ese momento se media un primoroso conjunto blanco… que contrastaba con su piel aceitunada y su cabello negro…

-Estas hermosa, amiga…

-Veo que ya tomaste la decisión de acostarte con Terrence…

-Si… tal como están las cosas… tal vez no podamos quedarnos en Panamá…

-Maryland nos dijo que la que desee quedarse, se le dejará, pero que no lo aconseja… hay mucho resentimiento, muchos odios, y nosotras sufriríamos mucho… Es mejor que emigremos…

-y tú con Heini…

-Ya acepté lo que me propuso… es esto, Claudia, o morir de una buena vez…no hay opción…

Ellos estaban en el gimnasio, preparándose para esa noche… se habían puesto de acuerdo para acicalarse … querian estar irresistibles…

-Debo estar en forma esta noche… No deseo que ella se resista… -dijo Terrence sentado en l a prensa militar…

-Igual pienso yo, amigo… Luego de esto, una relajante sesión en un jacuzzi, dormir un buen rato, y levantarnos para cenar algo… y retirarnos para prepararnos temprano e ir al encuentro de nuestras amantes…

Y así lo hicieron… Al aparecer en el salón, luego de haber descansado lo suficiente… estábamos viendo en ese momento la transmisión de la eucaristía de Navidad, que se celebraba en la basílica de San Pedro, en el Vaticano, y la transmitían vía satélite. Los villancicos, las plegarias dichas en latín, hacían que nuestros heridos corazones buscaran refugio en el Amor de los Amores…Quien oficiaba, era el Papa de los Corazones, el Papa Juan Pablo II quien dieciséis años después, moriría en olor de Santidad y multitudes, que gritarian al paso de su cortejo fúnebre ¡SANTO SUBITO! Que significaba que querían ya su canonización…

Heini se sentó al lado de Carla, Terrence hizo lo mismo junto a Claudia, la eucaristía hacia que nosotras recordáramos que Dios siempre iba a estar allí para nosotras. Al rato, apareció Anthony, que a pesar de sus heridas, quiso asistir a la Misa. Y Carla aprovecho para decirle a Heini algo sobre ella…

-Heini… tengo algo que decirte… yo…er…no tengo experiencia sexual… soy virgen.

¿Cómo iba a estar con él íntimamente, sin tener experiencia sexual previa…? Heini era un hombre experimentado… las fotos de la revista, que aun conservaba, y las que le tomaron en Contadora… aquella en la que prensó con sus labios los de ella… sin abrir la boca ni besarla de verdad… en que recargó todo su cuerpo en el de ella… Aquella piel suave, fina… que sintió esa tarde… Muy diferente…. A lo que experimentaría dentro de unas horas…

-¿Tienes miedo?-le murmuró al oído…

- Nunca tuve un novio… no me dejaron tenerlo en mi adolescencia y ahora… tampoco creo merecerlo…

-Yo seré entonces… tu primer hombre… tu primera vez… me siento halagado… No te preocupes… es bueno saberlo… Tranquila… no lastimo lo que amo… y no es mi idea lastimarte…

A Fulvia le sorprendió ver a Anthony en el sofá, cuando debería estar en su habitación.

-No deberías estar aquí… te puede hacer daño…

-Quería ver la misa… nunca me la pierdo, y no será este el año en que me pierda de verla… Siéntate junto a mí…

Fulvia se sentó a su lado, sintió brazo rodear sus hombros… Lo miré, esos ojos azules tan hermosos…

-¿Chanel N° 5?

-¿A qué te refieres?

-A tu perfume, Fulvia…-sonrió con calidez- ¿Es Chanel N°5?

-Sí… No pensé que te gustara- dijo sonrojándose… era el perfume que pensaba ponerse para la noche que pensaba pasar con él…

-No solo me gusta… Me fascina. –dijo mirándome de una forma que prácticamente le derritió las piernas. No dijo nada, concentré su vista en la misa. Sintió que el brazo que tenia alrededor de sus hombros se apretaba en torno a ellos. Lo miré… me miraba con provocación, casi con deseo…

Sean bajo a ver la misa... y se sentó al lado de Daniella. Ya no disimulaba que ella ya era su pareja, desde ese momento. Rodeo sus hombros con el brazo… ella agradecía la presión del brazo de él en sus hombros…

-¿Preparada para esta noche?- le murmuró al oido.

-Algo…-dijo, y él la miró como si quisiera leer en sus pensamientos

-Tienes miedo…

-Si… hay algo que debes saber antes de que… yo soy virgen… No he estado…er... con ningún hombre… íntimamente…-confesó.

-Ya entiendo… tienes miedo de que te trate rudo… -rió sensual- No, Dani… el amor se hace despacio… con calma… para disfrutarnos mutuamente… el tiempo no es un problema… No es mi idea lastimarte… ni tampoco hacerte sentir inadecuada… y no te exijo experiencia… me gusta enseñar para disfrutar después…

Aquellas palabras, dichas de un modo tan persuasivo y sensual, hicieron temblar su corazón…

-No niego que te he deseado mucho en estos días…-dijo en el mismo tono- me muero por sentir tu piel desnuda sobre la mía… y sentir mucho más… Yo sé entregarme a una mujer… cuando estoy enamorado y la deseo… y hago que también se me entregue de la misma manera que yo.- y mirando mi busto – deseo sentir esos pechos en mis manos… desnudos… apretarlos… mimarlos… besarlos…

Daniela se sonrojó violentamente… sabía hacer el amor con palabras… tanto que la dejaba temblando por dentro… y él siguió hablando…

-Quiero sentirme dentro de tu cuerpo… hacerlo lentamente… Sentirme abrasado por tu calor… Dani… te deseo demasiado… -dijo con voz ronca…

Miré sus ojos… estaban aun más oscuros por el deseo… La misa estaba llegando a su fin…

Grazia tambien le hacia identica confesion a Jonathan…se había sentado al lado de ella, empezó a acariciar su espalda lentamente… como preparándola para lo que vendría…

-Hay algo que tengo que decirte… soy virgen…nunca he estado con… un hombre en la intimidad…

-Lo sé, amor… -dijo en baja voz- yo te enseñaré lo hermoso del amor… y sus infinitas posibilidades… Te amo…

Y besó mi mejilla… tiernamente… yo seguí mirando la misa… sentí como su brazo me rodeaba los hombros… apretándolos

Richard se sentó junto a Sonia a ver la Misa… ella recostó suavemente su cabeza en el pecho de él, que acariciaba distraídamente sus cabellos…

La misa fue pasando, y ella se adormiló en los brazos de Richard… que me miraba con cariño… Se sentía tan cómoda en sus brazos…comoda y protegida de toda la maldad que en esos momentos campeaba en las calles…

Carsten se sentó al lado de Esmeralda… sintió el consabido olor a vainilla, que ponía sus sentidos en jaque… le rodee los hombros con mi brazo. Y la besó suavemente en la sien.

-Hola…- dijo sin mirarlo- no pensé que vendrías a acompañarme a ver la misa.

-No podía dejarte sola en este momento, amor…-murmuró contra su oreja. –Me la he pasado pensando en ti,… amor… en lo que vamos a hacer dentro de un rato… ¿tienes miedo?

-Si, siento miedo de no poder satisfacerte… de no poder ser mujer para ti…

-No te pido experiencia, cuando sé que no la tienes… quisiera enseñarte lo hermoso del amor… que sientas en mi piel el abrigo que te ha faltado…

-Lo he sentido… anoche fue muy difícil apartarme de tus brazos… apartarme de tu cuerpo... No sé muy bien que es lo que voy a hacer cuando sea el momento… pero me asusta pensar en lo que siento cuando tu piel me roza.

El tomó su rostro entre sus manos y lo miró directamente a los ojos, esos ojos color de miel quemada… y le dijo con ternura…

-Una cosa quiero pedirte… no te reprimas… el acto de amar no es sucio ni malo… para el que sabe entregarse y sentir… no es nada malo. Y si sientes pasión y deseo por mi, no lo escondas… dámelo. Yo sabré que hacer con él. No será una noche de terror… ni de miedo… será una Navidad distinta y un Diciembre Inolvidable para ti y para mí…

Ella se quedó callada… y continuaron viendo la misa. Delia estaba también junto a Michael Richard, que le rodeo los hombros con su brazo… una presión cálida, sensual, que anticipaba el placer que sentiría en sus brazos…

-Tiemblas… ¿Tienes miedo?

-Si… tengo miedo… miedo de mi inexperiencia, de no saber ser mujer para ti…

-A mi me gusta enseñar para disfrutar después… -sonrió con picardía… -no te asustes… no pasará nada que tu y yo no queramos hacer…

Bryan se sentó al lado de su adorada, rodeandole los hombros con el brazo… tiernamente… ella acogió bien la presión de mi brazo en los hombros…No habia mucho que decir… entre ellos todo estaba dicho.

La misa terminó… y fueron a cenar… la cena estaba lista y antes de tomarla Maryland, Grant, Naoko y Alicia hicieron un brindis… con champagne… Un champagne que nos supo amargo. Amargo como las penas que contristaban los corazones de las chicas. Sonia, Daniela, Esmeralda, Grazia, que no debia tomar, pero tuvo que tomarse un traguito de champagne, Claudia, Carla, Delia ,Fulvia Rebeca, Ariadna, alzaron sus copas para brindar, al igual que Naoko y Alicia, y los chicos enlazaron sus copas con las copas de las chicas, como si fuéran una pareja matrimonial…

Daniela se habia esmerado en hacer platos regionales para una cena navideña. Incluso habia rompope, que acompañado con el consabido dulce de frutas navideño, le daba un excelente sabor…Una cena deliciosa…a pesar de los momentos amargos que estaban pasando… Todas vivirían una noche de locura…Una locura nacida del dolor, del desamor y del vacío… que fructificaría en semillas de esperanza…