Capítulo 20

Los ojos de Tony alternaban entre ver a su profesor de Mecánica Avanzada dar clase y su pod en su escritorio para mirar la hora. Tenía que correr, literalmente, fuera de la clase tan pronto como se terminara si quería llegar a tiempo a probarse el esmoquin para el Baile de Bienvenida en Berkeley este fin de semana. El sastre le había dicho que podía realizar el trabajo en veinticuatro horas, y ya que el juego era en dos días más y aún tenía que ensayar con la banda de música de la escuela mañana, él sólo tenía hoy para hacerse la prueba del traje.

Él también había estado ensayando en su mente su plan para poner fin a la tortura de Sandra para con Pepper. Desde el día en que se le había recordado que le debía a cierta gente algunos grandes favores, y que su asistencia a los eventos en Berkeley iba a ser parte de su liquidación, el genio no podía esperar deshacerse de su gran deuda.

Sabía que sus pasos tenían que ser precisos. Un movimiento en falso y nadie le iba a creer lo que él estaba planeando hacer, lo que significaba un tiempo más largo de tormento para su chica. Su chica que lo había sorprendido con el conocimiento de que era un artista marcial de alto rango.

Al principio había pensado que Pepper le estaba tomando el pelo, pero entre más largo era el entrenamiento, más se dio cuenta que era verdad. Ella era la hija de un agente del FBI, después de todo, y siempre estaba buscando ser parte de la acción de una misión. Y aunque nunca se había dado la oportunidad de mostrarlo realmente, ella portaba habilidades de un artista marcial – la mayoría de las cuales en realidad no se había presentado la ocasión de usar. Lamentablemente, los enemigos y situaciones que había encontrado desde el día en que se conocieron no habían sido nada normales, y por lo tanto no había sido ella capaz de compartir su talento desconocido con él.

El hecho de que Rhodey ya lo sabía era otra historia. No puedo creer que nunca me dijo, Tony gimió en silencio, pensando en la promesa de darle una paliza a su supuesto mejor amigo la próxima vez que lo viera de nuevo.

"¿Cómo diablos crees que me escapé de mi casa cuando el Sr. Fix estaba detrás de mí?" Pepper había señalado a Tony y a Jay durante el entrenamiento, y Tony había admitido que había atribuido su escape a la buena suerte y la intervención muy necesaria de Iron Man. Las otras ocasiones en las que Pepper había necesitado rescate no habían sido comunes, y sus habilidades en las artes marciales sólo podían hacer mucho en contra de armas automáticas, Guardianes Makluan, robots altamente avanzados, extraterrestres y, más recientemente, los terroristas armados.

Además, después de unirse al equipo de Iron Man y luego de conseguir su armadura y la versión de Tony Stark de una navaja suiza – el pod – ¿por qué habría que recurrir al uso de los puños?

Supongo que ella sí puede defenderse a sí misma, Tony pensó, sintiéndose un poco culpable por darle un mal rato por sus habilidades. Él no sabía que para que ella pudiera usar sus talentos de las artes para defenderse tenía que advertirle al atacante que poseía doce años de entrenamiento y no dudaría en usar la fuerza letal* y Pepper no le veía la necesidad a hacerse eso. Si ella no le advertía a un asaltante de su ventaja y mataba al pobre fulano, la pelirroja terminaría arrestada…otra vez.

Tony se rio entre dientes al recordar cómo Pepper siempre le decía a quien quisiera escucharla sobre la vez que había sido detenida, pero que los cargos habían sido retirados. Al parecer le había sacado el bendito azúcar a un niño en la secundaria que había tratado de ir demasiado lejos con ella, y ella se había olvidado de decirle al hijo de su prostituta progenitora que la chica estaba certificada para romperle sus huesos. Afortunadamente, y debido a su edad, historial limpio y el hecho de que el bastardo había intentado hacer algo atroz a la niña, la familia del muchacho retiró los cargos y solo se la había dado una advertencia.

Ese sería el día, Tony sonrió. 'Hey, soy Iron Man, poseo tecnología de armas no registradas y no tengo miedo de utilizarlas.' Él negó con la cabeza al imaginarse verse en esa situación siendo Iron Man.

Tony vio su pod de nuevo y se dio cuenta de que sólo tenía treinta segundos más de clase. Si su plan salía como él esperaba, él estaría fuera del aula en un instante, correría por el pasillo hacia la salida más cercana, se pondría el traje y volaría al sastre que estaba a veinte kilómetros de distancia de la escuela. Sabía que el volar lo llevaría mucho más rápido, y ya que estaba obligado a quedarse en un hotel con sus compañeros de la universidad mientras que estuviera en California, él no tenía que preocuparse por batir el tráfico en la mañana del viernes para tratar de recoger el traje ya que el sastre se lo mandaría por avión al hotel.

El siguiente par de días iban a ser muy frenéticos, y el único alivio que había en todo esto era ver a Pepper de nuevo. Esperaba que si todo salía según lo planeado, ellos ya no tendrían que ocultar su relación o el hecho de que ella era Rescue, y si todo salía mucho mejor de lo previsto también le diría la verdad. Y, con un poco de suerte, podría hacerla entender el razonamiento detrás de lo que él le había hecho a ella...

O bien, por ella... en función de cómo sus acciones fueran examinadas por Pepper.

La campana que su profesor loco siempre sonaba para indicar el final de la clase resonó en la sala, y Tony fue el primero en salir por la puerta. Dio la vuelta a los otros estudiantes que también acababan de salir de la clase en el mismo edificio, profiriendo disculpas y advertencias mientras corría por el pasillo. Finalmente vio la esquina que lo llevaría a la salida que estaba buscando, y cuando dobló la vuelta más rápido de lo que pensaba que podía, algo lo tomó por sorpresa.

En retrospectiva, realmente no había sido algo que lo había sorprendido, sino alguien.

Él gimió cuando tropezó con ella, y antes de que pudiera entender lo que había pasado, lo arrastró dentro de un armario de servicio. Sintió que su espalda chocó contra la pared y casi tropezó con la cubeta y el trapeador que estaban detrás de él, pero rápidamente recuperó el equilibrio y se enderezó. "¿Qué es lo que…?"

El resto de su pregunta murió en su boca cuando sintió labios presionando contra los de él, y se sorprendió por un instante hasta que sintió un roce de una mano contra su entrepierna.

"¡Gah!" El inventor empujó a su agresor de encima y se frotó el dorso de la mano en la boca sólo para ver lápiz labial rojo brillante manchando toda su piel. "¿Cuál es tu problema?"

"Tony," oyó un susurro proveniente de la oscuridad en la pequeña habitación. Luego escuchó movimiento cerca y sus ojos se entrecerraron cuando la bombilla que colgaba del techo se encendió y vio a una rubia vestida en un traje provocativo caminando hacia él. "He estado esperándote."

Tony usó interior de la parte delantera de su camisa para eliminar el resto de lápiz labial de su boca y le entrecerró más los ojos a la muchacha. "¿Quién eres tú?"

"Yo soy tu cita, por supuesto."

"¿Mi cita? ¿De qué estás hablando? ¿Por qué me has traído aquí? Hay otro lugar en el tengo que estar."

"Oh, estoy segura de que estás muy ocupado ahora con los ensayos pero hay algo que necesitamos ensayar tú y yo."

"No te voy a preguntar otra vez, ¿quién demonios eres tú?"

La chica se rio. "Mi nombre es Sandra. Sandra Salazar, y voy a ser tu cita durante los eventos en Berkeley este fin de semana."

OH. DEMONIOS.

"Mira," el inventor comenzó, haciendo todo lo posible por no revelar que ya sabía quién era ella. "Estoy seguro de que tú estás ocupada también, haciendo... lo que tienes que hacer, y yo me tengo que ir."

"No, espera, no tan rápido," dijo y le cerró la única salida con su cuerpo. "Antes de que te vayas te voy a dar un adelanto."

"Un adelanto, ¿de qué?"

"De mí," respondió ella y deslizó la cremallera de su vestido ajustado para mostrar la ropa interior aún más reveladora que llevaba debajo. "Podemos empezar con esto a menos que haya algo más que te gustaría ver... o tocar..."

"Creo que estoy bien, gracias," dijo y trató de darle la vuelta, pero ella se abalanzó contra él y otra vez sus manos vagaron alrededor de un área en él que él no se sentía de lo mejor que ella lo tocara.

"Dime lo que quieres," ronroneó. "Y yo te lo doy ahora mismo."

"Lo que quiero," se quitó las manos de encima, manteniéndolas alejadas de su cuerpo al tomarlas de las muñecas y dejándolas entre sus caras. "Lo que quiero es que me dejes salir de aquí. Ahora."

"¿Por qué? El equipo puede ensayar sin ti," razonó. "Pero yo no puedo."

"No estoy interesado, ¿de acuerdo? No quiero hacerte daño, pero te voy a empujar fuera del camino si no te mueves. ¿Qué estás haciendo aquí? ¿No se supone que deberías estar en California o algo así?"

"Mis obligaciones como futura reina de Berkeley me excusan de las clase de hoy."

"¿En serio? Bueno, ¿por qué no vuelves a lo que sea que tienes que hacer? Me tengo que ir," dijo y le soltó las manos dando un paso alrededor de ella, y con la mano izquierda casi abrió a la perilla.

"Todavía no," dijo en un tono enojado. "No hasta que me dejes mostrarte lo que puedo hacer por ti. Lo que yo podría darte si llegamos a conocernos mejor."

"¿Que no me oyes decir que no me interesa? Ahora, esta es la última vez que te lo digo, Sandra. Déjame salir de aquí." Él replicó un poco grosero ahora que se daba cuenta de que la descripción de la testarudez de la chica que Pepper le había dado se quedaba corta.

"Me encanta la forma en que dices mi nombre. Quiero que me hagas decir el tuyo."

Tony casi rodaba los ojos al recordar la línea patética muy parecida que él había escuchado hace unos días. "Uh, ¿qué tal no?"

"¿Qué tal si?" le dijo con una mirada que Tony pensó que se suponía debía de ser sexy pero en realidad no lo era.

"Bueno, esto ya es demasiado. Me voy ahora."

"¡No! Si tratas de salir voy a gritar y diré que has intentado aprovecharte de mí."

"¿En serio?" Tony cruzó los brazos sobre el pecho. "¿Crees que la gente va a creer eso con la forma en que la estás vestida en este momento? Además, si haces una escena ni tú ni yo vamos a ir a Berkeley, ni te convertirás en la reina ¿es eso lo que quieres?" Señaló Tony aunque no le importaba si la mujer fuera coronada o no, y solo trataba de comprar su boleto de salida e irse tan lejos de ella como pudiera.

Cuando la rubia gruñó y optó por cerrarse la cremallera de su vestido, Tony se sintió aliviado. Sin embargo, su victoria fue de corta duración cuando Sandra lo besó de nuevo, aprovechando los brazos cruzados del chico, y esta vez le metió la lengua hasta la garganta. El beso no duró mucho, pero fue suficiente para que Tony quisiera vomitar.

"Hay más de donde vino eso, Tony. Tenlo en cuenta."

Tony hizo una mueca y no se movió mientras esperaba que la chica se acomodara la ropa. Luego se miró al espejo para asegurarse de que su cara y cabello estaban bien, y finalmente abrió la puerta del armario. "Te veré el viernes, Tony."

"Estoy seguro de ello," respondió antes de que un mal pensamiento cruzara su mente retorcida. "Oh, espera, una cosa más," dijo Tony a pesar de su necesidad de ver a la chica irse. Cariñosamente le peinó un mechón de cabello detrás de la oreja y sonrió. "Ahora sí."

La chica sonrió, creyendo que sus acciones habían tenido cierto éxito, pero que en realidad no era así. Más tarde ese día, cuando ella llegara al aeropuerto para volar de regreso a California, ella se detendría por un espejo sólo para ver que su cabello estaba parado en todas las direcciones posibles, y todo por cortesía de la descarga de estática que Tony le había dado mediante el uso de un ataque eléctrico menor con Extremis.