Holaaaaaaa! Siento muchísimo el retraso, pero bueno, ya estoy de vuelta. Espero que este capítulo os guste, aunque...prácticamente es todo de transición…porque a partir del siguiente empiece la recta final, que no será nada fácil para nuestros queridos merodeadores, amigos y demás… jejeje. Bueno, os dejo con él.

21. Lazos mágicos.

Pasaron tres semanas muy diferentes a todas las vividas a lo largo de lo que llevaban de curso. James, Sirius y Jack se pasaban el día estudiando o en el despacho de Dumbledore, preparándolo todo para la orden. James estaba excesivamente involucrado en ese tema, pues haber roto con Lily le dejaba una cantidad de tiempo libre que no podía pasar sin echarla de menos, por lo que para no pensar se centraba en todo lo relacionado con Voldemort. Todo el mundo sabía que Lily y James habían roto, y no fueron pocas las admiradoras del moreno que intentaban volver a enamorarlo, pero él, siempre protegido por Sirius, ni siquiera se tenía que molestar en quedar bien. En realidad todas sabían que él no estaba de humor.

El día de la ruptura de James y Lily, Sirius había entrado en su dormitorio y había encontrado al moreno de gafas tumbado en su cama, con los doseles echados prácticamente a todo su alrededor. Desde entonces pasaba más tiempo con él, si eso era posible, porque sabía que lo necesitaba en esos momentos, sabía que el sentirse útil con la misión le hacía no pensar tanto en Lily. Por su parte, Jenny se encontraba en una situación muy parecida con la pelirroja: Lily le había pedido que no la dejase sóla porque no era capaz de afrontarlo sin su ayuda. Todo eso hacía que la relación entre Sirius y Jennifer cada vez fuese más difícil, por un lado nadie podía saber que realmente estaban juntos, y por otro lado sus amigos les dejaban poco tiempo para estar solos a escondidas. Aún así, la relación de fingida amistad que mantenían les hacía sentirse cada vez más seguros de lo que sentían, porque tal vez no sólo se querían, sino que verdaderamente también eran amigos.

De vez en cuando, tanto Lily como James, que sabían (aunque no se lo hubiesen confirmado minuiciosamente) que sus amigos estaban enamorados, trataban de dejarlos solos, pero los otros dos estaban demasiado ocupados cuidando de ellos como para preocuparse por eso en esos momentos.

-¿No crees que Remus y Emma se ausentan mucho últimamente?-le preguntó Lily a la morena cuando se dirigían hacia el interior del castillo. Acababa de terminar el entrenamiento de quidditch, el sábado siguiente sería el partido contra Slytherin.

-Y curiosamente a la vez…-añadió ella asintiendo con la cabeza.

Jennifer se quedó quieta, sin mover ni un músculo, y la vista fija en unos setos que se encontraban a un lado del castillo, los cuales comenzaban a abrir paso hasta el bosque prohibido.

-¿Qué pasa, Jenny?-inquirió la pelirroja mirándola extrañada.

-Pues…o bien Emma vuelve a estar entre los arbustos, o realmente aquella vez vi a Lucius Malfoy entre ellos.-lo dijo tan tajante y con la vista tan centrada en los arbustos, que Lily se quedó muda cuando vio como la chica empezaba a correr hacia ellos sujetando con fuerza su varita.

Echó a correr detrás de ella sin pararse a pensar qué iba a pasar.

La morena se introdujo entre los setos apuntando hacia ellos con la varita.

-Jenny…pero ¿qué…?-comenzó la pelirroja metiéndose detrás de ella también con la varita en ristre.

-¡Shhh!-le chistó Jennifer obligándola a agacharse junto a ella. Escudriñó en la oscuridad a través de los huecos que dejaban las ramas que las ocultaban y palideció.- ¿Qué hace aquí?-soltó enfadada en un susurro.

En esos momentos Lily también lo vio: Lucius Malfoy estaba agazapado entre los arbustos, mirando hacia todos lados.

-Nos va a ver…-le susurró Lily a su amiga tirándole de la capa para que saliesen de allí.

-Sólo un momento, quiero ver que está tramando, Lils…

A pesar de lo bajo que hablaban, Lily estaba aterrada pensando en qué pasaría si las descubría. Desde lo ocurrido con Jennifer cada vez le tenía más miedo a Malfoy, saber que tanto su amiga como Sirius corrían peligro le imponía respeto.

-Jenny, nos va a descubrir…

La morena la miró, vio en los ojos de Lily la intranquilidad y decidió ceder. Le echó una última mirada y después siguió a la pelirroja cautelosamente hasta que desaparecieron del campo de visión de Malfoy y echaron a correr.

-¡Jenny!-gritó Lily deteniéndose en las escaleras del vestíbulo poniéndose una mano en un costado y jadeando.-Perdona por no haber dejado que descubrieses que se trae entre manos, pero ¡ellos intentan matarte!

-Lily, sé que soy su punto de mira junto con Sirius, pero si tengo ocasión de arremeter contra ellos lo voy a hacer.

-Pero no era sensato que estuviésemos allí. Piensa qué hubiese pasado si nos descubre, ¡no sabes si actúa sólo!

Jennifer clavó sus ojoz azules en su amiga y asintió.

-Tienes razón, no era lo más sensato. Incluso podía haber sido una trampa y yo…hubiese caído como una tonta, arrastrándote a ti conmigo.

-No…no es…-Lily dejó de hablar al ver como dos alumnas de sexto no dejaban de mirarlas. Por la distancia en la que se encontraban no habían podido oir su conversación, pero no era adecuado seguir hablando allí.

-Vamos a la sala común.

Pero no habían llegado aún al pasillo que llevaba hasta la sala común, cuando se encontraron a Emma.

-¡Emma!-la llamó la morena mientras le instaba a que fuese con ellas agitando el brazo.

La rubia se dirigió a ellas con una carta en las manos.

-¿Recuerdas el día en que me asustaste, Emma?-le preguntó Jennifer rápidamente en cuanto la rubia estuvo junto a ellas.

La rubia frunció el ceño.

-No.

-¿No? Bueno, claro…la que se asustó fui yo…-dijo más bien para sí misma la morena.-Ese día pensé que había visto a Malfoy…y realmente debió de ser él…porque si hoy también…

-¿No habíamos quedado en que hablaríamos de esto en la sala común?-preguntó Lily que vio como otros alumnos se les quedaban mirando.

-¿Qué le pasa hoy a todo el mundo? ¿Somos el centro de atención o qué?-preguntó Jennifer molesta tras mirar también alrededor.

-La verdad es que yo también tengo que comunicaros algo.-dijo Emma casi con expresión de culpa. En esos momentos Lily y Jennifer se fijaron en que la rubia llevaba una carta, con aspecto de haber sido releída más de una vez, entre las manos.

Lily miró a todo su alrededor y finalmente les pidió que la siguieran, mientras echaba a andar con paso decidido escaleras arriba.

Tanto Jennifer como Emma seguían a la pelirroja preguntándose qué se le habría ocurrido, pero la primera no desaprovechó la ocasión.

-¿Qué tal con Remus?-le preguntó de sopetón mirándola a los ojos para intentar descubrir cualquier señal, tanto buena como mala.

Pero Emma se encogió de hombros con una naturalidad que asombró a la morena.

-No nos vemos mucho.

-Pero…él desaparece muy a menudo últimamente.-dijo Jennifer levantando una ceja.-Yo pensaba que estaría contigo.

Emma negó.

-A lo mejor ha encontrado a alguien…-comentó en un tono de voz más suave.

-¡No digas tonterías!-intervino Lily despreocupada mientras las guiaba a través de un pasillo bien iluminado pero que curiosamente estaba prácticamente vacío.-Remus te quiere a ti, y si no estáis juntos es por su continua manía de creer que es un estorbo para todo el mundo por ser…ya sabes.

-Y… ¿tú como sabes qué…?-inquirió Emma ligeramente ruborizada.

-¿Cómo sé que te quiere a ti? Porque me lo ha dicho él, ya está bien de andarse con misterios…

Jennifer y Emma se miraron un poco sobrecogidas, se estaban dando cuenta de que ese día la pelirroja no se iba a andar con tonterías y tenía bastante energía. Lily se detuvo delante de una puerta de madera de sauce que mirándola al trasluz dejaba ver unos reflejos dorados.

-¿Qué es esto, Lils?-preguntó Jennifer acercando una mano a la puerta. Realmente nunca había pasado por ese pasillo.

-El cuarto de baño que tienen los premios anuales.-explicó la pelirroja sencillamente.-Nunca entro porque veo una tontería distiguirme de los demás sólo por ser premio anual…, por eso tampoco te lo había enseñado.- lo dijo un poco ruborizada, pero las otras dos acabaron en seguida con esa sensación, porque sonrieron y le pidieron que se lo enseñase.

El baño era de lo más lujoso, con una gran bañera en el centro, más parecida a una piscina, la cual contaba con numerosos grifos de colores, que suponían que tendrían diferentes efectos. A la derecha había unos siete cubículos en los cuales se debían encontrar los retretes.

-Os he traído aquí para que podamos hablar tranquilamente.

Le explicaron a Emma lo de Malfoy y ella les tendió la carta que sus padres le habían mandado la noche anterior.

Querida Emma:

Sentimos decirte esto ahora, ya que sabemos que ahora mismo llega la época de exámenes, pero hemos tenido problemas en el ministerio. El otro día varios mortífagos lo atacaron. Afortunadamente no ha pasado nada, pero se desconoce el motivo por el que vinieron. Queremos que estés alerta porque uno de los nuestros oyó que pretendían asaltar Hogwarts. Sabemos que no existe un lugar más seguro que ese colegio, y más si estáis con Dumbledore, pero aún así es algo que nos inquieta. Cualquier cosa extraña que oigas dísela al director y si crees conveniente enseñarle esta carta, hazlo, por nosotros estará bien.

P.D: muchos besos y cuídate.

Cuando las dos chicas terminaron de leer la carta se quedaron inquietas.

-¿Asaltar Hogwarts?-inquirió Lily apoyándose contra la pared.-Pero…

-No pueden ¿no?-preguntó Jenny que tenía las manos temblorosas.-Nadie puede aparecerse en Hogwarts y…Dumbledore tendrá las medidas necesarias desde que pasó lo de mi "secuestro"…así que…

Tanto a Lily como a Emma les habría gustado decirle que no podían, pero se quedaron calladas, tan inseguras como ella.

De repente oyeron unos pasos, alguien se encontraba andando en ese pasillo hacia ellas, pues tanto los pasos como las voces que habían empezado a escuchar cada vez eran más cercanos.

-¿No se supone que aquí sólo entras tú?-inquirió Emma asustada.

Lily las obligó a meterse con ella en uno de los retretes. Se apretujaron entre ellas y aguardaron en silencio.

-¿Y eso qué importa?-dijo la primera voz cuando ya estuvo dentro del baño y se cerró la puerta.

-Importa y mucho…, si Dumbledore no quiere que lo hagamos deberíamos hacerle caso.

-Pero Dumbledore intenta protegernos…

Las tres fruncieron el ceño al oír esas voces, pero en especial Lily y Jennifer. Eran tan conocidas para ellas que lo único que les inquietaba era qué hacían los dueños de esas voces allí, no que las pudiesen descubrir. Así que Lily abrió la puerta del retrete, que chirrió ligeramente, y salió de allí seguida por las otras dos. Sirius, James y Jack se quedaron estupefactos.

Remus caminaba rápidamente hacia la sala común, le dijo la contraseña a la señora gorda y se coló por el hueco del retrato. Una vez allí miró hacia todos los lados. Por fin la vio sentanda en un rincón junto con Rebecca. Se dirigió hasta ellas y las saludó.

-¿Qué te ocurre, Remus? Te veo algo alterado…-le preguntó Laura extrañada.

Remus desvió la mirada de la de ella y no hablo hasta unos instantes después.

-Tengo que contarte algo sobre tu novio.

-¿Sobre Michael?-Laura se levantó inconscientemente de su asiento y se llevó una mano al pecho, donde su corazón había empezado a latir con fuerza. Remus estaba demasiado serio, incluso para ser el merodeador más sensato.

Remus la miró a los ojos.

-Se lo ha llevado Malfoy.

-¿Cómo que se lo ha llevado Malfoy?-saltó Rebecca anticipándose incluso a su amiga.

-Pero Malfoy…

Remus se sentó, Dumbledore le había encargado que les contase todo a ellas dos, incluyendo lo del secuestro de Jennifer. Al fin y al cabo se lo merecían, ambas habían demostrada ser dignas de confianza.

Los tres chicos y las tres chicas se seguían mirando sin pronunciar palabra. Ellas, especialmente Jennifer y Lily, los miraban desafiantes; mientras que ellos eran incapaces de reaccionar. Pero la pelirroja iba a solucionarlo de inmediato.

-¿Se puede saber qué hacéis aquí, Potter, Black y Meys?-preguntó poniendo los brazos en jarra.

Sirius y James intercambiaron una rápida mirada. Lily había intentado evitar dirigirse a James desde que habían roto, y ahora lo acababa de hacer y, además, por su apellido.

-De acuerdo, Lily, te lo contamos pero tranquilízate.-le dijo James sin apaciguarse pero con tono intranquilo.

-No estoy nerviosa, James, pero se supone que aquí no podéis entrar. Y conociéndoos, habéis venido aquí en más de una ocasión.

Sirius se giró para que no se viese la sonrisa que se estaba dibujando en su cara, realmente esas chicas los conocían muy bien.

James, que se había puesto tenso al volver a oír de los labios de ella su nombre, intentó no demostrarlo y dijo suavemente:

-Venimos aquí para discutir sobre la misión.

Lily le sostuvo la mirada unos momentos y luego la desvió hacia la ventana.

-¿Y vosotras qué hacíais aquí?-preguntó Sirius tras un incómodo silencio.-Se supone que sólo puede entrar Lily.

-Teníamos algo importante de que hablar, y nosotras si teníamos el permiso de Lily.-le contestó Emma adelantándose a Jennifer, que miraba al chico con una dura mirada.

-Con permiso o no…

-No te atrevas a criticarnos a nosotras, porque puestos a romper las reglas, primero vais vosotros.-cortó la morena tajante a su hermano.

James miraba a la pelirroja, en su mirada él podía leer el nerviosismo, la inquietud y el desasosiego.

-Lily…-dijo con la voz un poco ronca…-¿Sucede algo?

Lily iba a contestar que no, cuando Sirius la interrumpió para preguntarle a Emma por la carta que todavía llevaba en las manos y que ahora tenía firmemente apretada en una de ellas.

-Bueno, esto es ridículo, ¿por qué no nos vamos todos de aquí y nos olvidamos de esto?-intervino Jennifer mirando significativamente a Sirius en un intento de pedirle que se callase.

Lily asintió con ella.

Pero al parecer, ninguno de los tres pensaba irse de allí sin conocer el motivo que les había llevado a ellas hasta ese lugar.

-¿Hacemos un pacto?-dijo Lily suspirando y tendiendo su mano hacia James.-Os contamos qué nos pasa si vosotros nos decís por qué queréis desobedecer las órdenes de Dumbledore. Tras decir eso Lily miró a la rubia, por si había algún incoveniente en que ellos conociesen el contenido de la carta, pero como la rubia no puso ningún impedimento siguió con su mano firme frente a James.

James la evaluó con la mirada unos instantes hasta que la estrechó con decisión, sin perder el contacto visual con ella.

Jennifer y Sirius intercambiaron una mirada de complicidad ante el gesto de sus dos amigos.

-Vosotros primero.-dijo la pelirroja retirando su mano.

James miró a los otros dos y comenzó a hablar.

-Dumbledore ya no quiere que vayamos a la misión.

Ante la confesión del chico de gafas Jennifer frunció el ceño, mientras que las otras dos mantenían los ojos completamente abiertos.

-Cree que Snape ha mejorado su protección y no tenemos nada que hacer contra él.-continuó James poniendo todo su empeño en no mirar a la pelirroja.

-¿Y quién era el que estaba de acuerdo en hacer caso a Dumbledore?-les preguntó Jennifer.-Porque es el más sensato de los tres, no podéis arriesgaros a hacer cosas que ni él cree que vayan a salir bien.

Sirius y James se miraron pero no dijeron nada.

-¿No vais a contestar?-les preguntó Emma extrañada.- ¿Qué os pasa? Eso no es de ser cobardes.

-Realmente es todo lo contrario a ser cobardes.-afirmó Sirius.

En esos momentos ninguna de las tres entendía qué pasaba, al parecer Sirius estaba diciendo que quedarse en Hogwarts bajo las órdenes de Dumbledore era más valiente. Pero ¿por qué, exactamente?

-Bueno, contadnos qué es lo que os preocupa a vosotras.-pidió James.

Jennifer les explicó que Lily y ella habían visto a Malfoy esa tarde, omitiendo el detalle de que en otra ocasión ya le había parecido verlo. Miró a Sirius de soslayo y pudo ver que él miraba completamente serio al suelo, con los puños apretados.

Emma les tendió la carta y terminaron de comprender lo que las inquietaba.

-Tendremos que ir al despacho de Dumbledore, si a ti te parece bien, Emma.-dijo Jack devolviéndole la carta.

-Por mí, bien.-dijo ella asintiendo con la cabeza.

-Pues vamos, entonces.-dijo James saliendo del baño y precediéndolos a todos.

Jenny se quedó la última, a propósito, para hablar con Sirius.

-Ey.-lo llamó suavemente cogiéndolo de la túnica.

Sirius se giró y al contrario de lo que ella esperaba no sonrió. Ella también borró su sonrisa.

-¿Vas a estar así por lo de Malfoy?-preguntó ella ligeramente enfadada.

-¿Cómo quieres que esté?

-Quiero que estés normal, porque para lo poco que estamos juntos no me apetece tener un novio serio.-le espetó ella mirándolo a los ojos.

Sirius levantó su mirada y se encontró con la de ella, le sonrió.

-Oye… ¿por qué no me contestasteis a la pregunta?-inquirió ella pasando los brazos alrededor de su cuello.

-Jenny no…

-Sé que fue James.

Sirius la miró.

-En realidad estoy segura de que Lily también lo sabe, pero quería que lo dijese él, ambas conocemos demasiado vuestras voces.

-Mejor no digas nada, si James lo dijo es porque está enamorado de Lily. Dumbledore nos ha avisado de que la misión es demasiado peligrosa y James, por primera vez, hay algo que lo detiene, que le obliga a no hacer locuras…

-Lily…-susurró ella.

-Sí. Y a pesar de que rompiesen precisamente por eso, James no deja de pensar en ello y aunque ya no estén juntos, no se ve capaz de dejar de verla.

Jennifer no pudo evitar reír un poco. Habían cambiado tanto, habían crecido no sólo físicamente, sino que también habían madurado. Años atrás no se hubiese imaginado a Sirius hablando tan serio de los sentimientos de su amigo, la verdad es que años antes no estaría hablando con Sirius.

-¡Jennifer! ¡Sirius! ¿Cuánto tiempo tenemos que esperaros?-se oyó la voz enfadada de Lily en el pasillo.

Jennifer se soltó y salió delante de él con una media sonrisa.

Remus y Laura se dirigían al despacho de Dumbledore, la chica todavía temblaba por la confesión que acaba de hacerle el de ojos dorados. No podía creer que hubiesen secuestrado a su novio, ni lo que le acababa de contar sobre Sirius y Jennifer, realmente ellos dos corrían peligro, pero la agobiaba la incertidumbre de no saber para qué querían a Michael. Remus la llevaba cogida de la mano, que para ella era un gran apoyo, ya que Rebecca había ido a comunicárselo al hermano del chico a su sala común.

-No te preocupes, Laura, no le va a pasar nada…conseguimos ayudar a Jennifer.

-Entonces deberíamos ir otra vez a aquel lugar, ¿no?

-Por eso vamos a ver a Dumbledore, me dijo que él nos contaría cuales eran sus planes.

-Pero… ¿por qué crees que han cogido a Michael, Remus?

El chico la miró con compasión y negó con la cabeza, le dolía verla en esa situación. Sirius le había explicado después de que rescatasen a Jennifer lo mal que lo había pasado y no podía dejar de pensar que Laura se sentiría en esos momentos del mismo modo. Sirius no le había dicho nunca lo que sentía por Jennifer, pero él era el merodeador más observador, sabía distinguir los diferentes brillos en los ojos de sus mejores amigos.

No tuvieron que esperar a que la gárgola les abriese la entrada al despacho, pues el director estaba al pie de las escaleras. Se quedó mirando a los seis fijamente a través de sus gafas de media luna.

-Profesor, nosotros…-empezó James pero fue interrumpido por el director.

-Buenas noches a todos.-dijo mirando hacia su izquierda, donde acababan de aparecer Remus y Laura.

Los otros se quedaron mirándolos extrañados.

-Creo que tenéis que escucharme.-dijo el director invitándolos a pasar a su despacho.

Cuando todos estuvieron al corriente de lo que pasaba, se quedaron mudos. Efectivamente, iban a asaltar el castillo. Dumbledore creía que en poco más de un mes y que debían actuar rápidamente.

-Pero muchos padres querrán que sus hijos salgan de aquí en cuanto conozcan la noticia.-inquirió Lily, que fue la primera que habló.

-Precisamente sería un error, pues Voldemort se ha propuesto atacarlo todo antes.

-¡¿Qué!-no fue uno sólo el que exclamó asustado.

-¿Y que pasa con nuestras familias?-preguntó Emma.

-El ministro de magia ha dado un comunicado para que se reunan todos allí, lucharán en el ministerio como nosotros lucharemos en Hogwarts. Sé que, tal vez penséis, que es mejor luchar junto a vuestras familias, aunque eso signifique actuar antes, pero es imposible. Estáis atados a Hogwarts.

-¿Cómo que atados?-preguntó Jennifer.-Eso nunca…

-Obra de Voldemort también.-explicó el director.-No hay nada que llame más la atención de Voldemort que Hogwarts y quiere librar una verdadera batalla aquí. Estáis obligados a estar aquí bajo un hechizo.

-¿Y la orden?-inquirió Sirius.- ¿Y Snape y Malfoy?

-¿Y Michael?-añadió Laura.

-Michael está a salvo, sólo lo quieren como rehén…

-¿Cómo rehén para qué?-volvió a preguntar la rubia.

-Para que sigamos con la misión de asaltar a Snape por sorpresa. Se enteraron de lo que planeábamos y por eso os pedí-añadió dirigiendo su vista a James, Sirius y Jack-que no continuáseis. Pero a Michael no le ve a pasar nada.-dijo él con cara afable.-Respecto a Malfoy y a Snape…sólo puedo conjeturar sobre donde vayan a estar.

Cuando salieron del despacho estaban realmente aturdidos, ninguno comentó nada y se fueron directos a sus respectivas salas comunes. Tan sólo consiguieron dejar a escapar breves comentarios sobre lo que habían oído, pero sin conjeturar ni discutir sobre cómo debían proceder. Esa vez no era como las demás: esa vez Hogwarts realmente estaba en peligro.

Cuando James cerró la puerta del dormitorio tras él se quedó mirando a sus dos amigos.

-No puedo creerlo.-murmuró Remus dejándose caer sobre su cama.

-Yo creo que Dumbledore oculta algo.-dijo el de ojos azules mirando por la ventana. Hacía un día nublado y triste.

James lo miró.

-¿Por qué?

-No sé, me da esa sensación.

-A mi también.-afirmó Remus por detrás de ellos.

Sirius se dejó caer al suelo, apoyando su espalda en el somier de la cama.

-¿Sabes lo que significa que ataquen Hogwarts?-preguntó pasándose una mano por el pelo con gesto preocupado.-Que a por la primera a por quien van a ir es Jennifer.

-Y a por ti Sirius.-le recordó el de ojos dorados.

-Yo puedo arreglármelas, pero ella…

-¿Pero ella qué?

Ambos miraron a la puerta, no sin sobresaltarse, por la que entraba Jennifer con gesto de enfado. Lily la seguía.

Sirius sonrió.

-No, Sirius, no sonrías así.-dijo ella plantándose delante de él, que la miraba desde el suelo.

Se levantó y pasó de mirar hacia arriba a mirar un poco hacia abajo.

-Sé que eres perfectamente capaz de…

-¡Lo sabes pero te empeñas en protegerme demasiado!

Sirius dejó de sonreir.

-Jenny, no sé si te das cuenta de que este asunto.

-Este asunto…-comenzó ella golpeándolo con el dedo índice en el pecho.-Este asunto nos concierne a todos y cada unos de nosotros, y tanto tú como yo debemos tener claro que vamos a ser los primeros en caer, mientras que nosotros estemos bien, los demás estarán bien. Así que no vayas a hacerte tu el machote… ¡y si tu me proteges a mí yo te protejo a ti!

Sirius y Jennifer se quedaron mirándose a los ojos. Sirius incapaz de decir nada, le había dado un vuelco al estómago. En la familia que había crecido jamás imaginó que se pudiese querer tanto a una chica.

-Eh, chicos.-dijo la pelirroja.-Nosotros también estamos aquí.

Tanto Remus como James le dieron la razón.

Ante esto dejaron de mirarse.

-Por cierto…-preguntó Remus un poco cortado.- ¿Vosotros dos…?

Sirius y Jennifer se miraron. Habían estado ocultando su relación para que Voldemort no cogiese más represalias hacia ellos, pero ¿ahora que sentido tenía? La batalla se acercaba, porque eso era, una batalla. La batalla que llevaban meses esperando debían librarla en menos de un mes.

-Sí.-dijo Sirius tras ver la aprobación en los ojos de la chica.

-De todas formas, si esto no sale de aquí mejor. Por lo que pueda pasar.-añadió la morena.

Remus se quedó mirando con una sonrisa de medio lado al moreno.

-¿Y a qué habéis venido?-preguntó Sirius sentándose en la cama y sentando a la morena encima de él.

-Hemos descubierto algo.-dilo Lily con una cara misteriosa que hizo a todos contener la respiración. Cuando la pelirroja hacía ese gesto significaba que sabía algo que los demás no sabían.

En fin, hasta aquí este capítulo. Como ya he dicho arriba a partir del siguiente empieza todo lo relacionado a la batalla…y el tiempo pasa y ahora mismo se acaba el séptimo curso y…bueno, espero que sigáis leyendo y muchas gracias para todos aquellos que mandan reviews! Gracias: Hermione granger de potter, LaynaLore, caro, mary, gin-ynia, MaFeBpttB, Saruinelf

Próximo capítulo:

21. El sonido de la magia por la noche.

-¿Qué ha sido eso?-preguntó Lily mientras se aferraba sin darse cuenta a James.

Los ojos de él se encontraron con los suyos.

-El final del silencio.-dijo él mirándola fijamente. Ella pudo ver en sus ojos cuanto la quería y cuánto miedo tenía por ella.

-James...

-¡James, Lily! ¡Tenéis que salir de ahí!-se oyó la voz grave de Sirius matizada por el pánico a unos metros de ellos.- ¡Esto va a derrumbarse!