¡Hola!
¡Mil gracias a todos por sus comentarios! ¡Me alegra enormemente que les gustara el capítulo anterior!
Ok, por fin saldremos de dudas y sabremos que le paso a Seiya ¿Será que lograran arrestar a Kakyuu y los Black? Ya lo descubriremos en este capitulo ¡Espero que lo disfruten!
Capitulo 21
El Principio Del Fin
Marque con desesperación al celular de Molly mientras Darién y yo nos dirigíamos rápidamente al lobby del Hotel Venetian. Ella está en el Caesars y puede ayudar a Seiya. Eso nos da unos minutos de vital importancia para ayudar a mi esposo mientras yo dejo a Darién bajo la custodia de Ami y Taiki y voy a buscarlo.
Después de sonar un par de veces, mi mejor amiga respondió mi llamada.
–¡Serena! ¿Estás bien? –exclamo ella preocupada –¿Qué paso? ¿Tuxedo Mask…?
–Descuida, estoy bien y todo parece indicar que esto terminara pronto. Pero no es por eso que te llamo. Se trata de Seiya.
–¿Qué sucede?
–Aun no estoy segura, Molly. Seiya me llamo hace unos momentos para advertirme que la arpía contrato a alguien para matarme, pero ni siquiera terminamos de hablar. Creo que ella se dio cuenta de que intento advertirme de sus planes y algo le hizo, y… –dije totalmente desesperada –No voy a soportar perderlo por culpa de esa mujer.
–Ok, cálmate. ¿Tienes idea de donde está Seiya?
–Me dijo que iban a cenar en la suite de esa mujer, pero no sé si estén allí en este momento o en otro lugar.
–De acuerdo. Voy a buscar su localización exacta por el microchip de la argolla y pediré refuerzos para ayudarlo. No te preocupes, que lo vamos a encontrar, Serena.
–Gracias, Molly. Iré para allá lo más rápido que pueda.
–Bien. Te llamare en cuanto tenga noticias de Seiya.
Termine la llamada cuando Darién y yo llegamos al lobby. Mire en todas direcciones buscando a Ami y Taiki, pero no los veo por ninguna parte; aun no han llegado. Respire profundamente con tal de tranquilizarme. Por más que quiera irme ya al Caesars, primero tengo que dejar a Darién bajo la custodia del FBI. Sé que mientras llego allá, Molly hará hasta lo imposible con tal de encontrar a mi esposo, pero aun así no logro quitarme esta horrible sensación de pesar que siento en el pecho. En estos momentos, Seiya puede estar herido, o quizás… No. Él tiene que estar bien, tiene que estarlo.
–Lo lamento, Serena.
–¿Por qué dices eso? –le pregunte confundida a Darién.
–Debí de haber hecho algo más para poner a Seiya y a ti a salvo de Kakyuu. Por mi culpa, Seiya…
–No. Esto no es tu culpa, sino de esa maldita arpía –dije interrumpiéndolo –Ella es la única responsable, tanto de lo que han pasado tu hija y tú, al igual que Seiya y yo. Pero nada de lo que ha ocurrido quedara impune, ella pagara por todo lo que ha hecho.
Darién asintió dando un largo suspiro. –Creo que por lo preocupada que estas, ya no me quedan dudas de que Seiya es tu esposo.
–¿Tan obvio es?
–Ahora sí, porque entiendo muy bien que por la persona que amas, harías hasta lo imposible con tal de que este a salvo.
–¡Serena!
Me sentí un poco más tranquila al escuchar la voz de Ami, la vi entrar al hotel con Taiki. Rápidamente, ambos se reunieron con Darién y conmigo.
–¿Qué pasa, Serena? –pregunto Taiki –¿Por qué tanta prisa para que viniéramos aquí?
–El señor Chiba tiene declaraciones importantes que hacer respecto al caso de Tuxedo Mask, es por eso que necesita protección inmediata del FBI. Gracias a esto podrán entender mejor la situación –dije entregándole la memoria USB a Ami –Aquí están las pruebas necesarias para terminar con este asunto de una vez por todas y enviar a los responsables a la cárcel.
–¿Responsables? –pregunto Ami –¿Averiguaste quién es Tuxedo Mask?
–Él está en este momento con nosotros.
Ami y Taiki miraron totalmente sorprendidos a Darién ante mis palabras. Incluso Taiki empezó a sacar de inmediato sus esposas.
–No aquí –le pedí a Taiki con tal de que no esposara a Darién en un lugar público –Se entregó voluntariamente y nos ayudara en todo lo que necesitemos. Además, también es necesario que se realicen las órdenes de aprensión en contra de Zafiro y Diamante Black, así como de Kakyuu Murayama por los delitos de secuestro, extorción, robo, nexos con terroristas y lavado de dinero.
–No podemos hacer todo eso sin pruebas, Serena.
–Las pruebas están en la memoria USB y con la declaración de Chiba entenderán el porqué de todo esto. Él no es un criminal, sino una víctima más de todo esto. Solo hagan lo que les pido. Yo tengo que irme.
–¿A dónde? ¿Qué pasa? –pregunto Ami preocupada.
–Seiya está en problemas y tengo que ir a buscarlo.
–¿Por qué? ¿Qué sucedió? –exclamo Taiki con preocupación.
–Creo que Kakyuu lo descubrió, así que hay tiempo que perder, debo encontrarlo. Solo hagan lo que les digo: que se giren las órdenes de aprensión en contra de los Black y Kakyuu, pero sobretodo protejan a Darién.
Sin dar mayores explicaciones, deje a Darién con Ami y Taiki y salí corriendo del Hotel Venetian. Rápidamente me dirigí a la base de taxis del hotel y me subí al taxi que estaba allí esperando.
–Al Caesars Palace, por favor. Y le daré una propina de veinte dólares si logra que estemos allí en menos de cinco minutos.
–Como diga, señorita.
El conductor puso en marcha el vehículo mientras sentía que la ansiedad se adueñaba de mí. Solo espero que Seiya se encuentre bien. Jamás me perdonaría llegar demasiado tarde.
El taxi se incorporó al tráfico de Las Vegas Boulevard, mientras nos alejábamos del Hotel Venetian. Apenas y habíamos avanzado unos cuantos metros, cuando una camioneta negra salió repentinamente de una calle lateral a la avenida. Del vehículo bajaron un par de sujetos vestidos de negro y con capuchas del mismo color que cubren sus rostros, llevando cada uno una pistola en sus manos.
–¡Salgan del taxi! ¡Ahora!
Saque rápidamente mi arma de debajo de mi vestido y le quite el seguro. El conductor del vehículo se veía sumamente nervioso por la situación. Obviamente él no quería bajar del taxi por temor de que le pasara algo.
–No salga del taxi, señor. Agáchese y llame al 911.
–Pero, señorita, esos sujetos…
–Descuide, yo me encargo de ellos. Solo haga lo que le pido y estaremos bien.
Abrí lentamente la puerta y baje del taxi mientras uno de los encapuchados se acercaba a mi lado. Antes de que siquiera pudiera tocarme, le di un par de golpes en el pecho y otro más en el rostro, logrando que callera inconsciente al suelo. Su compañero, de inmediato disparo contra mí, me agache para evitar que me hiriera mientras yo también disparaba, logrando herirlo en el brazo con lo cual él tiro su arma al suelo. Le di un par de golpes en el rostro, con lo cual también quedó inconsciente.
Un tercer sujeto encapuchado, el conductor de la camioneta negra, bajo de inmediato del vehículo y dio varios disparos en mi dirección. Me escondí detrás de la cajuela del taxi para evitar la lluvia de balas que buscaban alcanzarme. Después de unos momentos, sus disparos se detuvieron, imagino que se le acabaron las balas y estaba recargando su arma.
Aproveche la oportunidad y dispare en su contra, el encapuchado trato de dispararme nuevamente, pero logre herirlo: primero en la mano, con lo cual soltó su arma y después le di en la pierna, evitando que corriera para escapar. Me acerque rápidamente hacia donde él había caído, y que estaba buscando tomar nuevamente su arma. Patee el arma para alejarla de él y le apunte directamente en el pecho mientras que con mi otra mano le quitaba la capucha. Era un hombre de no más de treinta años.
–¿Quién te envió? –grite esperando que este sujeto hablara –¡Habla! ¿Quién te ordeno a ti y a tus amigos que me atacaran?
–No sé… no sé su nombre… solo sé que se trata de una mujer pelirroja.
Kakyuu…
Definitivamente estos tres sujetos deben de ser de los que me advirtió Seiya, que intentarían atacarme para cumplir con las órdenes de la arpía de matarme.
–¡Serena!
Voltee al escuchar la voz de Yaten. Lo vi bajar de su camioneta y se acercó rápidamente a mi lado mientras a lo lejos se escuchaba el sonido de varias sirenas. La policía no debe de tardar en llegar.
–¿Estás bien? –pregunto Yaten preocupado –¿Qué fue lo que paso?
–Estoy bien. Kakyuu envió a estos tipos para matarme… Fue por esto que creo que ella descubrió a Seiya. Él me llamo para advertirme.
–Eso explica el porqué de la llamada que recibí de Molly diciendo que Seiya estaba en peligro, además de que encontraste a Tuxedo Mask… Pero si esto hizo Kakyuu contra ti, no quiero imaginar que es lo que podría llegar a hacerle a Kou
–Ni yo. Por eso es que tengo que llegar al Caesars de inmediato para salvarlo.
–En ese caso, toma, Serena –dijo él entregándome las llaves de su camioneta –Tu ve por Kou, yo me encargare de estos sujetos. Te veré más tarde en el Caesars.
–¡Gracias, Yaten!
No espere más y corrí hacia la camioneta. Enfunde mi arma una vez dentro del vehículo y lo encendí. Menos mal que tiene una sirena instalada aquí, la prendí y salí a toda velocidad rumbo al Caesars Palace, esperando encontrar sano y salvo a mi esposo.
S&S
Después de los minutos más largos de mi vida, me estacione frente a la entrada principal del Caesars. Sin siquiera esperar a que se acercara el encargado del valet parking, salí de la camioneta y corrí al interior del hotel como si mi vida dependiera de ello. Saque mi celular para llamar a Molly y saber que sabe de Seiya. Me respondió rápidamente.
–¡Molly! ¿Qué ha pasado? –pregunte desesperada –¿Tienes noticias de Seiya?
–Aun nada. Intente rastrear a Seiya por su argolla, la señal me indicaba la suite de Kakyuu, pero al ir allí solo halle la argolla. Allí no estaba ni él ni esa mujer.
–No puede ser… –musite angustiada. ¿Dónde rayos esta Seiya?
–Tranquilízate, estoy en el centro de seguridad del hotel, movilizando al personal para buscarlos. Además, de acuerdo a las cámaras de seguridad, él aún sigue en el Caesars, al igual que Kakyuu.
–¿Eso es bueno, verdad?
–Eso limita nuestro radio de búsqueda al hotel, así que si, es bueno. Aunque…
–¿Qué, Molly?
–Odio tener que decirte esto, pero sin una orden de aprehensión en contra de Kakyuu, tenemos las manos atadas, Serena. No tenemos pruebas fehacientes de que haya hecho algo en contra de Seiya.
–Le hizo algo, lo sé… Y en cuanto a la orden de aprehensión, no te preocupes que Ami y el resto de los chicos del FBI se están encargando de eso. La arrestaran a ella y a los hermanos Black por el caso de Tuxedo Mask.
–¿Los Black también? –pregunto ella sorprendida
–Sí, ellos también están involucrados. Por eso es que debemos arrestarlos pronto junto con la arpía. Además, a los cargos en contra de ella, podemos sumarle el que sus matones ya intentaron matarme.
–¿Qué? –exclamo ella con preocupación –¿Estás bien?
–Sí, no te preocupes. Lo único que importa es encontrar a Seiya rápido.
–Lo encontraremos, solo… Espera, dame un segundo… Estoy viendo la cámara del piso donde está tu suite y…
De repente una estridente alarma empezó a sonar por todo el hotel, impidiéndome escuchar las palabras de mi amiga. Logre ver que muchas personas –la mayoría procedentes del casino y los restaurantes–, llenaban el lobby mientras se escuchaban las voces de algunos empleados, sobresaliendo del ruido de la alarma, pidiendo a todos que mantengan la calma mientras evacuaban el hotel.
Sea por lo que sea que estén evacuando el Caesars, yo no me voy a ir de aquí sin mi esposo.
–Suite… Kakyuu… Incendio…
–¡No te escucho! ¡No entendí nada de lo que dijiste! –grite desesperada para que Molly me escuchara por sobre el ruido de la alarma –¿Qué viste, Molly?
–Una mujer acaba de salir de tu suite, Serena –respondió mi amiga –No logro verle bien el rostro, pero creo que es Kakyuu.
–¿Y Seiya?
–No lo sé. No está con ella… Pero estoy checando el video de seguridad y parece que hace unos minutos entro allí con un carrito para llevar equipaje, en donde parece que llevaba algo, pero no sé qué es porque lo cubre una sábana.
–Seiya…
–Es posible que sea él bajo esa sabana. Y no creo que sea casualidad que se activara la alarma de incendios en cuanto la vi salir de tu suite.
–¿Esa arpía incendio mi suite con Seiya ahí? –exclame con terror mientras corría hacia los elevadores, pero un par de empleados impiden el acceso. De inmediato me dirigí a las escaleras de emergencia.
–No solo con él, ahí deje a Spike.
–¡Voy por ellos! ¡Encuentra a la arpía! ¡No dejes que se escape! ¡Ya es hora de arreglar cuentas con ella por todo lo que me ha hecho!
Subí las escaleras de emergencia, chocando constantemente contra la gente que venía bajando para salir del hotel, desesperada por llegar a la suite. En cuanto llegue percibí el olor del humo. Tome una toalla que vi en un carrito de intendencia abandonado a mitad del pasillo, y cubrí mi nariz y boca. Conforme avanzaba rápidamente hacia la suite, el corazón se me detuvo al ver el humo que salía por debajo de la puerta.
Desenfunde mi arma y dispare contra la cerradura de la puerta, volví a guardar mi arma y empuje la puerta de una patada. Me quede paralizada al ver como las llamas se extendían por los muebles y las paredes de la suite, mientras el espeso humo me hacía arder los ojos.
–¡Seiya!
Entre a la suite, esquivando las llamas mientras buscaba frenéticamente a mi esposo con la mirada, pero lo único que logre ver fue un par de botellas de whisky en el suelo. Con eso es que debió de provocar el incendio esa maldita arpía.
–¡Seiya! –grite desesperada, tosiendo por el ardor que siento en la garganta –¡Seiya!
Escuche unos ladridos provenientes de la habitación. Spike. Molly había dicho que dejo a Spike aquí. Debe de estar con Seiya.
–¡Spike! ¡Seiya!
Los ladridos se hicieron más fuertes ante mi voz, y guiándome por ellos, camine hasta la habitación entre el espeso humo que me dificulta la visibilidad. Al llegar a la puerta, puse la toalla que traía sobre el pomo de la puerta para no quemarme y entre. Logre ver a Spike lamiendo el rostro y los brazos de Seiya, que estaba recostado sobre la cama, aparentemente inconsciente. Me acerque rápidamente a su lado.
–Bien hecho, Spike –le di una rápida caricia en la cabeza a mi cachorro, tras lo que me puse a revisar a mi esposo.
No logre ver ni sangre ni alguna herida visible en el cuerpo de Seiya. Al tomarle el pulso, sentí que el alma regresaba a mi cuerpo al notar que sigue con vida. Y si quiero que eso siga siendo así, tenemos que salir de aquí deprisa.
Alce con cuidado a Seiya, colocando su brazo alrededor de mis hombros para apoyarlo en mi cuerpo. Le hice una señal a Spike con la mano para que se acercara, tome al cachorro con firmeza con un brazo derecho mientras que con mi brazo izquierdo, sostuve el cuerpo inconsciente de mi esposo y me incorpore lentamente.
De repente, mi marido emitió un leve gemido de dolor, mientras lentamente abría los ojos.
–¡Seiya!
–Bombón… –musito mientras tocia. Estrecho un poco el brazo que me rodeaba para acercarme a él –Tenia tanto miedo de que te hicieran algo.
–Estoy bien. Más ahora que otra vez estamos juntos –dije alzándome de puntillas para besarlo fugazmente –¿Estás herido? ¿Te duele algo?
–Solo me duele la cabeza, pero estaré bien.
–Y estaremos mejor si nos vamos antes de que terminemos como pollos rostizados.
Nos dirigimos rápidamente hacia la puerta de la habitación, pero un insoportable calor nos hizo retroceder unos pasos. El fuego se estaba extendiendo, cubriendo todo a su paso, incluyendo el camino que había cruzado para llegar junto a mi esposo. Ahora las llamas lo están consumiendo todo y se acercan peligrosamente a nosotros. No veo la forma en que podamos salir de este infierno…Vamos a morir.
Debería estar asustada por saber que el final de mi vida está cerca, pero no es así. Los últimos seis años mi vida ha estado al borde de la muerte gracias a las misiones en las que he trabajado, pero esta vez es totalmente diferente a las demás. No me importa morir si lo hare junto con Seiya. Si me voy a ir de este mundo, que mejor que lo haga al lado del hombre que amo. No quiero seguir viva si llegara a perderlo a él.
–Te amo, Seiya –dije entrelazando con fuerza mi mano entre la suya.
–No te despidas –replico él, tosiendo –Vamos a salir de aquí.
–Ya no hay otra salida.
–Eso no es cierto… Aún nos queda una oportunidad de salir –tomados de la mano, rápidamente me llevo hacia el ventanal y tomo una silla que estaba frente al tocador – ¡Aléjate!
Retrocedí un par de pasos mientras mi esposo arrojaba con fuerza la silla contra el ventanal, logrando así romper el cristal.
–¡Tienes que saltar, Bombón!
¿Lo dice enserio? ¿Está es la otra salida que se le ocurrió?
Me acerque cuidadosamente a la orilla del ventanal, luchando porque algo de aire puro llegue a mis pulmones, mientras miro hacia abajo. A varios metros por debajo de nosotros está la piscina del hotel. Quizás con un poco de suerte logre caer en el agua, si no es que la caída me mata primero.
¿Morir quemada o por un salto de varios metros de altura con tal de llegar a una piscina? Voltee y logre ver que la que hasta solo hace unos momentos era la puerta de la habitación, era consumida por las llamas y estás empezaban a extenderse al resto de la habitación, amenazando con alcanzarnos en cualquier momento.
Bueno, saltar no parece tan mala forma de morir.
–¡Deprisa, Bombón! ¡Salta ya! –grito Seiya.
–¡Solo saltare si tu saltas conmigo! ¿O es que ya olvidaste que vamos a estar juntos en las buenas y en las malas?
–No…lo nuestro va a durar hasta que la muerte nos separe.
Mi esposo inclino su rostro y nos besamos, mientras a lo lejos escuchaba las sirenas de un camión de bomberos que se aproximaba.
–Te amo, Seiya.
–Yo también te amo, Bombón –musito dándome otro beso rápido –A la cuenta de tres ¿de acuerdo?
Asentí estrechando con más fuerza su mano, mientras con mi otro brazo sostengo firmemente a Spike –Uno…
–Dos…
–¡Tres! –gritamos al mismo tiempo mientras saltábamos juntos.
Apretamos aún más nuestras manos mientras caíamos al vacío. Ni siquiera me atreví a ver qué tan grande era nuestra caída, solo cerré mis ojos, sintiendo la refrescante brisa del aire sobre mi piel, escuchando las sirenas de los bomberos acercarse aún más mientras sostengo con todas mis fuerzas la mano de Seiya.
Atravesamos de golpe la superficie del agua. Estaba fría, lo cual agradecí tras el intenso e insoportable calor que se sentía en la suite. Nade con todas mis fuerzas, y sin separar mi mano de Seiya, de regreso a la superficie, lo cual agradecieron mis pulmones al llenarse de aire. Solté a Spike, que sacudió su cabeza, salpicándome el rostro tras lo que lambio mi brazo, feliz de que lo sacara de aquel infierno de llamas.
–¡Bombón!
Abrace a mi esposo con todas mis fuerzas, feliz de ver que se encontraba bien, sin ninguna herida o quemadura visible mientras él me estrechaba a su cuerpo.
Alce la vista sin romper nuestro abrazo, vi que a varios pisos de altura, en donde había estado mi suite, lo único que se veía era un deslumbrante punto rojo producto de las llamas y el espeso humo negro que se elevaba y se confundía con el cielo nocturno. Gracias a un milagro, habíamos logrado escapar de ese infierno de fuego.
–¿Estás bien, Bombón?
–Sí, ¿y tú?
–Ahora lo estoy –musito abrazándome más fuerte –Te amo…. Te amo tanto.
–Yo también te amo.
Seiya inclino su rostro, uniendo nuestros labios en un muy necesitado beso. Lo bese con todo mi amor, feliz de que se encuentre sano y salvo.
Habían pasado solo unas horas desde que nos separáramos frente al Hotel Paris, me había hecho más falta de lo que podría llegar a reconocer, mi vida estuvo en peligro ante una lluvia de balas mientras intentaba llegar a su lado, cruce un infierno de fuego por salvarlo y sé que, sin dudarlo ni un solo momento, volvería a hacer todo eso por él. Todo valió la pena ahora que nuevamente estamos juntos.
–¿Serena? ¿Seiya?
Separamos nuestros labios, sin romper nuestro abrazo para voltear a ver, en la orilla de la piscina, a Haruka y Yaten mirándonos bastantes sorprendidos por habernos visto besándonos.
–Definitivamente ustedes terminaron creyendo que en verdad son recién casados –dijo Haruka.
Si supieran… Pensé con una pequeña sonrisa, misma que vi en mí esposo cuando intercambiamos una rápida mirada. No hay duda de que está pensando lo mismo que yo.
–¿Podríamos hablar de eso después? –les pidió Seiya –Hay cosas mucho más importantes que resolver en este momento.
Mi esposo y yo nadamos hasta la orilla de la piscina, y tomando a Spike entre mis brazos, salimos del agua totalmente empapados. Haruka se quitó su saco y me lo dio para que me lo pusiera, misma acción que hizo Yaten al darle su saco a mi esposo ya que nuestras ropas están completamente mojadas.
–¿Qué fue lo que paso como para que terminaran nadando a medianoche? –pregunto Yaten.
–Paso que al revisar el celular de la maldita rata pelirroja de Kakyuu, descubrí que contrato a unos sujetos para atacar a Tsukino y matarla –explico mi esposo –Esa mujer se dio cuenta de que le advertí a Serena de sus planes y me golpeo con una lámpara en la cabeza. Dijo algo como "si no estás conmigo, entonces no estarás con nadie"… O algo así me pareció escucharla decir antes de que me quedara inconsciente. Cuando desperté, estaba en mi suite, que se estaba incendiando y vi a Tsukino que intentaba sacarme de allí.
–Y todo porque esa arpía provoco el incendio para matar a Seiya… Díganme que ya tienen las órdenes de aprehensión en contra de Kakyuu y los Black.
–¿Los Black? –pregunto Seiya confundido –¿Y ellos que tienen que ver en esto?
–Mientras tú jugabas a ser el amante de esa arpía, Tuxedo Mask me confesó todo y me dijo que los Black son cómplices de Kakyuu.
–¿Y entonces, quién ha estado todo este tiempo detrás del antifaz? ¿Darién Chiba? Él es el único sospechoso que nos queda.
–Sí, él es Tuxedo Mask.
–¡Lo sabía! ¡Te dije que él era Tuxedo Mask, Bombón! –exclamo orgulloso de saber que tenía razón –Pero lo que aun no entiendo ¿Cómo rayos se te ocurrió ponerte en peligro al ir a una cena romántica con él?
–¿Cuál cena romántica? ¡Solo tome un café con él! –grite molesta –Y no me reclames nada ¡porque tu si estabas en una cena romántica con esa arpía mientras yo buscaba como terminar con esto de una vez!
–¡Oigan! ¿Pueden dejar su discusión matrimonial para después? –grito Haruka haciendo que Seiya y yo nos calláramos –Aun tenemos trabajo que hacer esta noche.
–Lo siento –dije apenada por lo ocurrido –¿Pero qué paso con Kakyuu? ¿Ya la arrestaron?
–Aun no –respondió Yaten –Pero todos los huéspedes del hotel se encuentran en la explanada principal del Caesars. Ella y los Black deben de estar allí. Ya íbamos a buscarlos para arrestarlos, cuando vimos que cayeron desde lo alto en la piscina y vinimos a investigar lo sucedido.
–Entonces no perdamos más tiempo y vamos por ellos.
–Yaten y yo iremos por ellos –dijo Haruka con firmeza –Llego una ambulancia junto con los bomberos, así que vayan para que los revisen los paramédicos.
–¡Olvídenlo! Seiya y yo estamos bien. Y quiero estar allí cuando arresten a esa maldita arpía de Kakyyu.
Camine hacia la explanada para buscar entre los huéspedes a la arpía, seguida muy de cerca por mi esposo, junto con Yaten y Haruka que ni siquiera intentaron discutir ante mi decisión.
–Aunque me encanta la idea de ir a sacar a la rata pelirroja de donde quiera que este para arrestarla, creo que Spike está de más. Él ni siquiera es un perro policía, Bombón.
–No, pero si no hubiera sido por él, no los hubiera encontrado en medio de ese infierno de llamas –dije acariciando suavemente la cabecita del cachorro en mis brazos –Aunque creo que deberíamos entrenarlo para que sea un buen perro guardián.
–Me parece muy bien. Ya nos ocuparemos de eso cuando volvamos a casa.
Sonreí ante las palabras de Seiya. A casa. Todo esto esta tan cerca de terminar que por fin volveremos a Tokio y retomaremos nuestras vidas sin la amenaza de la arpía.
–¡Serena!
Voltee al escuchar la voz de Rei, la vi junto con Nicolás, Mina, Michiru, Lita y Andrew, entre la multitud que había sido evacuada del Caesars. Michiru fue la primera rápidamente camino hacia nosotros.
–Ellos aún no saben nada de lo de Tuxedo Mask.
–En ese caso, actúen como la pareja de recién casados que ellos conocen. Por lo visto, no tienen problemas para actuar como un matrimonio –dijo Haruka –Nosotros nos encargaremos de buscar a los sospechosos.
Seiya y yo asentimos mientras Michiru llegaba con nosotros, seguida de los demás. Nos dio una mirada preocupada a Seiya y a mí, que no tardo en volverse en confusión al vernos totalmente empapados. Después, su mirada se centró solamente en Haruka.
–¿Qué está pasando, Haruka? ¿Está todo bien? –pregunto ella preocupada –¿Por qué el FBI está aquí por lo del incendio? ¿O es que está pasando algo más?
–Lo lamento, señorita Kaioh, pero por ahora no puedo responder a sus preguntas –respondió Haruka con seriedad –Si nos disculpan.
Haruka se fue deprisa junto con Yaten, mezclándose entre la gente ante la mirada preocupada de Michiru. Me dio tristeza verla así, más ahora que sé cuál es la historia que la unió con Tenoh.
Mi esposo miro a Michiru rápidamente antes de voltear a verme.
–¿De qué me perdí, Bombón? –susurro confundido.
–Luego te cuento –fue lo único que pude murmurar antes de que el resto de los chicos llegaran a nuestro lado.
Todos se mostraron sorprendidos al verme totalmente empapada, pero en cuanto las miradas de Mina, Lita y Rei se posaron en Seiya, lo fulminaron con la mirada.
–Después de lo que le hiciste a Serena ¿Cómo es posible que tengas el descaro de acercártele a ella? –le reclamo Rei.
–¡Y lo que es peor, cambias a tu linda esposa por la descarada de Kakyuu! –exclamo Mina.
–¡Hey, chicas! Les agradezco que se preocupen por mí, pero no descarguen su furia contra mi marido.
–Es lo menos que podemos hacer, porque parece que cada día desaparecen los pocos hombres que valen la pena en este mundo –replico Lita –En verdad, Seiya ¿en que estabas pensando?
–Eso ya no tiene importancia –dijo mi esposo mientras rodeaba mi cintura con su brazo –Lo único que me importa es que no pienso volver a irme del lado de Bombón nunca más.
–Y yo no pienso dejar que te vayas jamás, Amor –dije dándole un pequeño beso. No pienso permitir que se aleje nuevamente de mí, y mucho menos después de que la arpía intentara matarlo.
–Bueno, parece que después de todo no te torturaran después de lo que paso, Seiya –dijo Andrew. Aunque las chicas no parecían completamente convencidas de sus palabras.
–Y no quiero ni preguntar qué clase de reconciliación tuvieron para que terminaran completamente empapados –dijo Nicolás en un tono divertido.
De pronto escuchamos un pequeño alboroto, la gente a nuestro alrededor prestaba atención a lo que estaba sucediendo a unos metros más adelante de donde nos encontrábamos.
Los chicos, Seiya y yo nos mezclamos entre la gente para averiguar lo que sucedía. Logre ver como Yaten y Haruka esposaban a Zafiro y Diamante Black ante la mirada sorprendida de todos los presentes, mientras les decían sus derechos.
–Disculpe, ¿sabe porque los arrestaron? –pregunto Andrew a un señor de mediana edad que estaba a su lado observando lo sucedido.
–Parece que ambos son cómplices de Tuxedo Mask y están involucrados en el robo de las joyas de la subasta de anoche.
Michiru se puso pálida ante las palabras de ese hombre. Está totalmente sorprendida por esa revelación.
–¿Estás bien, Michiru?
–Define bien… –musito ella mientras su mirada seguía fija en su ex novio, y en como Haruka terminaba de asegurar las esposas que estaban en las muñecas de Diamante.
–¿Tu sabias…?
–No, Rei. Ni en mis peores pesadillas hubiese imagino que Diamante estaría involucrado en algo tan terrible como esto.
Rei rodeo con sus brazos a Michiru, mientras observábamos como conducían a Diamante y a su hermano hacia una de las patrullas que esperaba algunos metros más adelante, junto con un par de camiones de bomberos y una ambulancia.
Dos menos, pero aún falta la arpía. ¿En dónde estará? ¿Será que Molly la habrá encontrado antes de que se realizara el arresto de los Black y por eso no he visto a mi amiga?
Recorrí con la mirada a todas las personas que están a nuestro alrededor, en busca de Molly, y quizás con un poco de suerte logre hallar a la arpía. No logre ver a mi amiga, pero vi a Neherenia unos metros más delante de nosotros, junto con una mujer pelinegra de cabello corto que me observaba fijamente. Me dio un escalofrió cuando mi mirada se encontró con la de esa mujer, que un momento después dirigió su mirada a Seiya. Ella es igual a la descripción que Taiki había dado de Mariposa de Fuego…
¡Es Kakyuu!
–¿Lita, podrías cuidar a Spike un momento? –le dije dejándole a mi cachorro en brazos sin siquiera esperar una respuesta.
–¿A dónde vas, Serena? –grito Mina detrás de mí mientras me alejaba.
Me abrí paso entre la gente para alcanzar a la arpía. Kakyuu se volteó al darse cuenta de que caminaba hacia ella, se alejó de Neherenia y también se mezcló rápidamente entre la gente. Mi esposo me tomo de la mano al alcanzarme pocos metros después de que me alejara de él sin siquiera haberle dicho nada. Logre ver a los chicos unos metros más atrás de Seiya, mirándonos confundidos e intentando alcanzarnos para saber porque había actuado así.
–¿Qué sucede, Bombón?
–Kakyuu… hay que detenerla. Es aquella pelinegra de cabello corto.
–No hay que dejar que se escape –dijo Seiya mientras los dos caminábamos más rápido entre las personas, intentando alcanzarla –¿Estás armada?
–Sí. Pero hay demasiada gente aquí, es mejor que no abramos fuego. Además, no me importara darle otro puñetazo si con eso conseguimos arrestarla y desquitarme por lo que te hizo, Amor.
Seiya me dio una sonrisa divertida mientras seguíamos caminando deprisa. La arpía volteo por un segundo para ver si la estábamos siguiendo, y al comprobar que así era, acelero su paso.
–¡Detente, Kakyuu!
Corrí con todas mis fuerzas detrás de ella, con mi esposo a mi lado, acortando la distancia que nos separaba de ella con tal de evitar que se escabullera como la rata que es.
Una de las ventajas que tiene el que Seiya haya sido la estrella del futbol americano en la Universidad, es que me enseño algunas cosas básicas del juego, como lanzar el balón o taclear a alguien. Así que recordando esas viejas lecciones, corrí aún más rápido, dejando atrás a mi esposo, y en cuanto estuve cerca de Kakyuu, la taclee con todas mis fuerzas, cayendo encima de ella en el césped que rodea las fuentes de la entrada principal del Caesars.
–¡Suéltame, maldita! –grito ella mientras forcejeábamos, en un intento desesperado de Kakyuu para la soltara.
–¡Esto es por todo el daño que nos has hecho a Seiya y a mí! –exclame dándole un derechazo en la mejilla, logrando que se le zafara la peluca negra que llevaba puesta para cubrir su cabello pelirrojo.
Kakyuu me miro con una rabia total, e intentando defenderse, me jalo del cabello con todas sus fuerzas. Logro separarse un poco de mí, intentando tomar su bolso, que estaba a la orilla de la fuente, como a un metro de nosotras. Pero logre empujarla al agua impidiéndoselo. Estando ambas dentro de la fuente, logre darle otro golpe en el rostro.
–¡Y esto es Rini y Darién Chiba! –grite mientras no muy lejos de nosotras, escuchaba las voces de los chicos preguntando qué pasaba, y a Seiya repitiéndoles que no se nos acercaran.
Kakyuu y yo seguimos peleando unos momentos más dentro de la fuente, mientras ella seguía buscando la forma de que la soltara, incluso me estaba arañando los brazos con sus uñas para que la dejara ir, lo cual no pienso hacer por nada del mundo.
–¡Déjame ir, desgraciada! –gritó la arpía mientras continuábamos forcejeando.
–¡Nunca! ¡Estás arrestada por el secuestro de Rini Chibi, extorción, robo, nexos con terroristas, lavado de dinero y… bueno, tu sabes todo lo has hecho! ¡Además de los intentos de homicidio en contra de Seiya y de mí!
–Aunque creas que puedas hacer todo lo que quieras ¡Ni siquiera eres policía, Serena! ¡No puedes arrestarme! ¡No he hecho nada!
–Si puede, porque Bombón y yo somos agentes de la Agencia de Inteligencia Japonesa –dijo Seiya mientras tomaba a la arpía con fuerza del brazo.
A pocos metros de nosotros, logre ver a Mina y compañía mirarme a Seiya y a mí totalmente sorprendidos ante las palabras de mi esposo, que acaba de revelar quienes somos realmente. Aunque la sorpresa en el rostro de ellos no es nada comparada con la de Kakyuu. Creo que ni en sueños, pudo haber imaginado que seriamos Seiya y yo quienes nos encargaríamos de hacerla pagar por todo lo que ha hecho
–¡Se acabó, Kakyuu! ¡Vas a pasar una larga temporada tras las rejas y nunca más volverás a hacernos daño!
Mi esposo sujeto con firmeza a Kakyuu de los brazos mientras la sacaba de la fuente. Salí de la fuente un momento después que la arpía, mientras ella pataleaba y forcejeaba como loca con Seiya para que la soltara. Lo cual consiguió cuando logro darle un par de golpes, primero en el estómago y después en la entrepierna.
Me acerque a Kakyuu para evitar que escapara, pero ella rápidamente tomo su bolso, del cual saco un revolver, con el cual me apunto directamente.
–¡Hasta nunca, Serena! –dijo ella con un brillo de odio en la mirada.
Saque rápidamente mi arma al mismo tiempo que Kakyuu presiono el gatillo. No pienso permitir que intente matarme sin siquiera llevarme por delante a esa maldita arpía.
Como si fuera en cámara lenta, y antes de que lograra dispararle a la arpía, Seiya se interpuso entre Kakyuu y yo. Le disparo a ella un par de veces, primero en el pecho y después en el hombro derecho, con lo cual su arma cayó a sus pies mientras ella caía al suelo y chillaba por el dolor de sus heridas.
Pero lo que hizo mi esposo para protegerme, no evito que recibiera en el pecho la bala que iba directamente hacia mí.
–¡Seiya!
Mi mundo se derrumbo abruptamente, de la misma forma en que mi esposo se derrumbó en el suelo. Me arrodille rápidamente a su lado y presione su herida con mis manos, intentando contener la hemorragia.
–Bombón… –musito él mientras se esforzaba por respirar y la sangre no parecía detenerse.
–¡Ni se te ocurra morirte, Seiya! –le suplique en medio de lágrimas –¡No me vas a dejar viuda tan pronto!
En medio de gritos, llame porque vinieran a ayudarnos. Ni siquiera estoy segura de que paso después. Todo parecía un caos total.
Logre ver como Molly se acercaba a una Kakyuu sangrante y hecha una furia que gritaba una y otra vez que ella era inocente, mientras los paramédicos se acercaban a atenderla a ella y a Seiya. Pero a mí no me importaba en lo más mínimo esa arpía, no cuando la vida de Seiya parecía extinguirse con cada segundo que pasaba. Y si muere, sé que yo moriré con él.
S&S
Me siento totalmente aturdida y agotada mientras sigo esperando en la sala de espera del hospital, acariciando la argolla de Seiya, que Molly me regreso y que tengo en mi dedo anular izquierdo junto a la mía. He llorado más de lo que alguna vez podría haber imaginado, incluso más que cuando me fui de Kioto hace seis años y ya ni me siento con energía para llorar más, aunque mi alma llora por toda la angustia que siento por dentro. He rezado como nunca antes, implorando a los cielos que no se lleven a mi esposo. Después de todo lo que hemos pasado, no puedo perderlo así, tan pronto.
–Toma, Serena. Esto te ayudara a sentirte mejor –dijo Molly entregándome un vaso con café.
Bebí un poco de la bebida. No es que se me antoje mucho el café en estos momentos, pero mi mejor amiga ha hecho todo cuanto está en sus manos para ayudarme, desde prestarme unos jeans y una blusa para cambiarme la ropa mojada que traía, hasta darme su hombro para llorar mientras me consuela y no deja de repetirme que todo saldrá bien.
–¿Seiya no tiene más familiares a los que llamar, además de su padre?
–No, solo a su padre… Seguramente ya debe de ser de día en Japón. ¿Podrías llamar a Seikuro Kou y decirle lo que paso, Molly? Puede que Seiya y él no tengan la mejor relación del mundo, pero es su padre y tiene que saber lo que sucedió.
–Por supuesto. Yo me encargo de llamarlo.
Apreté su mano para agradecérselo. No tengo fuerzas para llamar a un hombre que, aunque ahora sea mi suegro, solo lo he visto una vez en mi vida. No me siento con fuerzas de hacer nada sabiendo que mi esposo está en un quirófano, debatiéndose entre la vida y la muerte.
–Agente Osaka.
Molly y yo levantamos la vista al ver al doctor acercarse a nosotros.
–La señorita Murayama ha salido muy bien de la operación. Logramos extraerle las balas sin ningún problema.
Di un largo suspiro ante las palabras del doctor. Al menos esa arpía sobrevivió, pero simplemente para ir a terminar a la cárcel. La muerte no hubiese sido suficiente castigo para ella después de todo lo que ha hecho.
–¿Y qué hay de Seiya Kou?
–Él aún sigue en el quirófano. Se les informara en cuanto termine la cirugía.
–Gracias, doctor.
El doctor se retiró mientras más lágrimas caían por mi rostro, ante la ansiedad de no saber nada aun de Seiya.
–Serena…
–No te preocupes por mí, Molly. ¿Por qué no vas y llamas a Haruka y los demás? Tienen que saber que dentro de poco podremos llevarnos a la arpía a la cárcel. Así también aprovechas y llamas a Seikuro.
–De acuerdo, volveré pronto.
Molly salió de la sala de espera, y unos momentos después fue que vi a Luna entrar. Se acercó rápidamente a mi lado.
–Vine tan pronto me entere. ¿Cómo está Seiya?
–Aún está en cirugía.
–Va a estar bien, Serena –dijo Luna estrechando mi mano entre las suyas –Él es un hombre fuerte, no se va a rendir tan fácilmente.
–Es lo que no dejo de repetirme… Si desde que nos reencontramos, ha luchado durante un año para que volvamos a estar juntos, me niego a pensar que ahora se va a rendir sin luchar.
–¿Por qué nunca me dijiste que él era tu novio de la Universidad, por quien dejaste todo en Kioto?
–Mi vida es tan diferente a como era entonces, y yo no quería volver al pasado. Seiya forma parte de un capítulo de mi vida que creí que estaba cerrado, pero después nos asignaste esta misión y me di cuenta de que nuestra historia no había terminado, mucho menos al darme cuenta de que había estado tan equivocada… Él lo único que ha hecho es amarme y protegerme, y yo le hice mucho con mi rechazo y ahora… Siento que esto es mi culpa.
–No digas eso. Lo único que has hecho es cumplir con la misión que se te asigno.
–Pero Seiya…
–Él también ha cumplido con su trabajo. Y sobre todo, protegió a la mujer que ama. Ambos son héroes por todo lo que han hecho, y han sido motivados por el sentimiento más importante que existe… el amor.
–Espero que por esa razón, nos permitas quedarnos con nuestras argollas de matrimonio, Luna. Son más importantes para nosotros de lo que podrías imaginar.
–Por supuesto, pueden quedárselas –dijo ella con una pequeña sonrisa –Solo espero que cuando se casen, me inviten a su boda.
No pude evitar morder mi labio inferior, sin estar muy segura de decirle o no, que hace casi veinticuatro horas que nos casamos. Luna de inmediato noto la indecisión en mi rostro y me miro sorprendida al darse cuenta de la verdad gracias a su agudo sentido.
–¿Cuándo, Serena?
–Unas horas después de que decidieras mandarme de regreso a Tokio, y a Seiya a Chicago para que fingiera ser el amante de Kakyuu.
Luna dio un largo suspiro –Supongo que esto significa que no querrán que anule el acta de matrimonio que les di cuando inicio la misión.
–Supones bien… Gracias a esa acta y que nos asignaste esta misión, es que ahora Seiya y yo en verdad somos el señor y la señora Kou.
–La señora Kou ¿eh? ¿Eso significa que ahora serás la agente Kou?
–Más bien Tsukino-Kou. Conservare mi apellido de soltera aunque este casada… Y espero seguir casada con Seiya muchísimos años más.
–Así será, no lo dudes… Quién lo diría, mis mejores agentes, que siempre estaban peleándose, ahora están casados. Jamás pensé que esta misión hiciera que hubiera grandes cambios en la Agencia.
–Y habrá más, Luna… Cuando termine esta misión, dejare de ser una agente de campo. Pienso pedir una solicitud para obtener un puesto en las oficinas de Tokio.
Mi jefa me miro sorprendida –¿Estás segura de esto?
–Totalmente. Ya no quiero pensar en cuando será que una bala se dirigirá a mí o a las personas que me importan. Pero antes, debo terminar esta misión.
–Bueno, ahora que los Black y Kakyuu han sido detenidos, lograremos seguir el rastro de todas las joyas robadas. Al igual que también encontraremos a Rini Chiba.
–¿Familiares de Seiya Kou?
Voltee al escuchar la voz del doctor. De inmediato me acerque a él.
–¿Cómo se encuentra mi esposo?
–El señor Kou ha salido muy bien de la operación. No corre ningún peligro, pero lo mantendremos en observación un par de días. La bala penetro el lóbulo superior del pulmón y se alojó en una costilla, pero logramos extraérsela –dijo el doctor dando un suspiro –Es un hombre muy afortunado. Pudo haber sido mucho peor, pero se recuperara completamente y sin ninguna secuela.
–Gracias, doctor –dije con alegría al saber que Seiya estará bien –¿Puedo verlo?
–Por supuesto, señora Kou.
El doctor me llevo hasta la habitación de Seiya, para después dejarme sola con mi esposo. Me acerque lentamente a él, observando cómo duerme tranquilamente, mostrando el vendaje en su pecho que cubre su herida. No pude evitar que unas lágrimas cayeran por mi rostro al recordar las palabras del doctor. Pudo haber sido mucho peor, pero afortunadamente, Seiya está bien y se recuperara pronto.
Tome la mano izquierda de Seiya y lentamente le volví a colocar su argolla. Bese su mano mientras entrelazaba nuestros dedos, agradeciendo mil veces más que se encuentra bien y pueda seguir teniéndolo a mi lado. De repente sentí que sus dedos estrecharon los míos, y fue entonces que me di cuenta de que mi esposo abrió los ojos.
–Bombón…
–Seiya.
Me incline con cuidado sobre él y lo bese suavemente, con ternura, sintiendo que mi corazón late desenfrenadamente, con el miedo evaporándose después de haber temido que nunca más podría ver sus ojos, ni escuchar su voz o que me besara como solo él sabe hacerlo.
–Te amo, Bombón.
–Yo también te amo, Seiya –musite acariciando sus labios con los míos –Debería odiarte por haberme dado el susto más horrible de toda mi vida. Jamás te hubiera perdonado que me dejaras viuda tan pronto.
–Lo mismo debería decir yo. Una cosa es dejar que taclearas y le dieras un par de golpes a esa rata pelirroja, y otra muy diferente es que tu vida estuviera en tanto peligro cuando ella estuvo a un paso de hacer que te perdiera para siempre.
–Ella ya nunca más podrá hacernos daño. Lo único que importa es que no logro quitarme a quien más amo. Muy pronto te recuperaras y saldrás de aquí; lo cual es maravilloso porque este no es el tipo de cama en el que me gusta verte.
–En eso tienes razón, Bombón. Es incomoda y pequeña. Y a mí me gustan las camas mucho más amplias, suaves y cómodas en donde pueda tenerte entre mis brazos –dijo con un pequeño brillo de deseo en la mirada –Pero como por ahora solo tenemos esta, creo que con un poco de suerte podríamos caber los dos aquí. No me importara en lo más mínimo que estemos un poco apretados.
No pude evitar sonreír ante sus palabras. Las preocupaciones que tenía sobre su salud se estaban evaporando por completo. Seiya acaba de salir de una cirugía de la que dependió su vida y ya está deseando que estemos en la misma cama como si nada hubiera pasado. Sin duda esa es señal de que se recuperara muy pronto.
–Creo que será mejor que esperemos hasta que te den de alta. Ya después tendremos mucho tiempo para pensar en camas.
–Bien, porque no se me va a olvidar que lo primero que compremos para nuestra casa será una enorme, cómoda y suave cama. En serio, es incómodo estar aquí. No me gustan los hospitales.
–Ni a mí, Amor –dije acariciando su rostro –Pero si queremos irnos de aquí pronto, es mejor que sigamos las indicaciones del doctor para que te recuperes pronto.
–De acuerdo… Considerando que ya todo término, creo que podré hacer eso con tal de que nos vayamos de aquí lo más pronto posible.
–De hecho, esta misión aún no ha terminado.
Seiya frunció el ceño, confundido. Le conté todo lo que me había pasado tras separarnos en el hotel Paris y que no había tenido oportunidad de contarle. En especial lo que me había dicho Darién respecto al caso de Tuxedo Mask, y lo del secuestro de Rini.
–Ahora, incluso más importante que hallar el Cristal de Plata y el resto de las joyas robadas, es encontrar a Rini. Es una prioridad y más con todo lo que ha ocurrido esta noche. No quiero imaginar que podrían hacerle a la niña las personas que cuiden de ella ahora que Kakyuu y los Black están arrestados.
–Por supuesto, es importante hallar a la hija de Chiba… –dijo mi esposo dando un suspiro –Supongo que eso significa que tendrás que irte para encontrar a Rini. Conociéndote, no vas a descansar hasta que la encuentres, Bombón.
–Sí, pero…
–Ningún pero. Lo entiendo perfectamente. Descuida, unos días separados por el trabajo no cambian el hecho de que nos espera el resto de nuestras vidas juntos –dijo con una pequeña sonrisa.
Sonreí antes de besarlo –Muy cierto, pero también es cierto que no me iré esta noche, Amor. Empezando porque dudo que Luna me deje volver al trabajo y más con todo lo sucedido. Hasta que vuelva a cumplir con el deber, voy a pasar cada segundo a tu lado, cuidándote y asegurándome que vuelvas a estar tan bien como siempre.
S&S
Abrí los ojos lentamente al sentir la luz del sol sobre mí, estirando un poco mi cuerpo después de haber pasado la noche en una silla al lado de la cama de mi esposo. Sonreí al ver a Seiya dormir tranquilamente, me incorpore un poco y le di un suave beso en los labios. Menos mal que dentro de unos días, mi esposo podrá estar fuera del hospital.
Escuche un par de golpes en la puerta, al voltear vi que entraron Ami y Taiki tomados de la mano. Sonrieron al verme, misma sonrisa que yo les correspondí, y más al verlos por primera vez como ellos mismos y no como agentes del FBI, gracias a un gesto tan simple como el que se tomen de las manos.
–Lamentamos venir hasta ahora, pero ha habido mucho movimiento en el FBI –dijo Taiki –Prácticamente hemos pasado la noche tomando la declaración de Chiba y los chicos por lo que paso en el Caesars.
–Entiendo, no se preocupen. Me alegro de verlos a ambos.
–¿Cómo se encuentra, Seiya? –pregunto Ami.
–Bien. El doctor dice que se recuperara completamente, y él está ansioso por salir de aquí.
–Es bueno saber eso –dijo ella –Seiya y tú son de los mejores agentes con los que hemos trabajado, así que esperamos que pronto podamos volver a verlos en acción.
–Gracias, Ami –dije con una sonrisa –Por cierto, ¿Cómo van las cosas con los Black y Kakyuu? ¿Han dicho algo sobre donde esta Rini Chiba y las joyas?
–Haruka y Yaten aun los están interrogando, pero se muestran reacios a hablar a pesar de todas las pruebas en su contra. En especial Kakyuu no quiere hablar a pesar de que sabe que tan pronto salga del hospital, será llevada a la cárcel –respondió Taiki.
–Comprendo. Si es posible, me gustaría interrogar a los tres esta tarde. Quizás pueda conseguir que hablen y digan algo sobre el paradero de la niña.
–Seguro. ¿Pero, y Seiya?
–Él entiende y sabe que hay trabajo que debo terminar. Además, también le prometí a Darién que encontraría a su hija y pienso cumplir con mi promesa.
Ambos asintieron en señal de comprensión. Después de todo, ambos saben muy bien lo que significa cumplir con el deber.
En ese momento sus celulares comenzaron a sonar. Al sacarlos, sus expresiones se volvieron muy serias.
–Lo lamento, Serena, pero ya sabes cómo es esto –dijo Ami disculpándose.
–Por supuesto. Cualquier novedad que tengan del caso, ¿podrían informármelo lo más pronto posible?
–Claro que sí.
Ami y Taiki salieron de la habitación para responder sus llamadas, dejándome nuevamente a solas con mi esposo, que aun sigue dormido. Entrelace mi mano con la suya, observándolo dormir mientras espero a que despierte.
De repente escuche unos pasos acelerados entrar en la habitación. Pensé que eran Ami y Taiki nuevamente, pero al voltear, me quede sorprendida al ver al pie de la cama de Seiya a un hombre de cincuenta y tantos años, de cabello castaño entrecano y ojos verdes. Me llevo un momento reconocer al padre de Seiya, no solo porque no se parece demasiado a su hijo, sino que además solo lo había visto una vez, y eso fue hace seis años, pero ahora, al ver a su hijo en una cama de hospital, parece como si hubiera envejecido diez años de golpe.
–Señor Kou…
–¿Cómo se encuentra Seiya? –pregunto con ansiedad.
–Está bien. El peligro ya pasó, salió bien de la cirugía y se recuperara completamente.
Seikuro asintió mientras mantenía la mirada fija en su hijo.
–A Seiya le alegrara saber que vino desde Kioto para saber cómo está.
–Yo no estoy muy seguro de que sea así, a pesar de las circunstancias… –dijo él dando un suspiro –Pero sin duda me da gusto volver a verte después de tantos años, Serena. No hay duda de que te has convertido en una mujer aun más hermosa de lo que ya eras.
–Gracias, señor Kou –dije ligeramente ruborizada.
Fue entonces que de repente sentí que la mano de mi esposo apretaba la mía. Seiya aun mantiene los ojos cerrados, pero sé que ya está despierto por la fuerza con que estrecha nuestras manos. Seguramente ya se dio cuenta de que su padre está aquí y no quiere que se dé cuenta de que ya despertó.
–Por este tipo de cosas es que no quería que Seiya entrara a la Agencia, pero nunca ha escuchado nada de lo que le digo.
Mire a Seikuro confundida ante sus palabras. Seiya no le había dicho nada de la misión, ni siquiera cuando Seikuro lo llamo cuando se entero de que estábamos casados. Y Molly solamente le informo que estaba herido, pero no le dio más detalles.
–¿Cómo sabe que estábamos en medio de una misión?
–Tu madre me lo dijo.
–¿Mi madre? –musite sorprendida.
–En todos los medios están informando de lo que ocurrió aquí en Las Vegas sobre el caso de Tuxedo Mask. Ikuko me llamo poco después de que me avisaran que Seiya estaba herido, y junto con Ikuko y Kenji, tomamos el primer vuelo para venir a verlos. Ellos se quedaron en la sala de espera. También quieren ver a Seiya, pero primero vine yo a verlo…Durante el vuelo, Ikuko me dijo que hace unos días la llamaste y le dijiste que Seiya y tu estaban aquí en una misión, fingiendo ser recién casados.
–Sí, eso era una parte de la misión que se nos encomendó… pero ayer nos casamos de verdad.
Seikuro me miro sorprendido, pero tras un momento domino la expresión de su rostro y su boca se curvo un poco, como quedándose a medio camino de una sonrisa.
–No debería sorprenderme que mi hijo no sepa hacer las cosas como se debe… Una boda en Las Vegas.
–De hecho, fue idea mía casarnos tan rápido. Hemos estado separados por tanto tiempo, y como Seiya dijo que nos casaríamos cuando yo quisiera, no quise esperar más. Lo amo demasiado que no puedo imaginar mi vida sin él.
El padre de Seiya dio un largo suspiro –Puede que él no sea un hombre perfecto, pero…
–Para mi si lo es, señor Kou –dije interrumpiéndolo –Es inteligente, divertido, valiente. Gracias a él es que estoy aquí, porque me ha salvado de muchas formas, no solo arriesgando su vida para protegerme de balas que iban directamente hacia mí, sino también salvándome de la soledad en la que había estado atrapada por mucho tiempo. El amor que existe entre Seiya y yo es lo más importante que tengo, y en base a eso, queremos construir la vida que tanto soñamos tener desde que estábamos en la Universidad.
–Lo sé. Lo que iba a decir es que es muy afortunado por tenerte a su lado. Aunque aun no término de comprender es, ¿por qué una chica tan encantadora como tú, termino casándose con Seiya?
–Porque es muy, muy bueno en la cama –dije con una sonrisa, al ser parte de las muchas razones de porque me case con Seiya.
Seikuro miro rápidamente a Seiya antes de regresar su mirada a mí, en su rostro se extendió una amplia sonrisa, para dar paso a una sonora carcajada. Mientras que mi esposo apretó un poco más mi mano y trata de disimular su sonrisa para que su padre no se dé cuenta de que está despierto.
–No hay duda de que Seiya es muy afortunado. Lo merecía después de todo lo que sufrió estos últimos seis años –dijo Seikuro dando un suspiro –¿Te ha contado todo lo que le paso desde que te fuiste de Kioto?
–Sí, hemos hablado un poco de eso. Aunque no es nuestro tema preferido de conversación.
–Es comprensible. Fue muy duro para él. Su mundo desapareció de la noche a la mañana, y ya no sentía motivación alguna para seguir adelante… Yo mejor que nadie lo comprendo, ya que me sentí de la misma forma cuando murió mi Sophia. No he podido volver a sentir algo desde que ella se fue…
El silencio se hizo entre nosotros, mientras sentía que el ambiente se llenaba de tristeza. Yo también comprendo el dolor que ha pasado, muy similar al que sentí anoche al pensar que podía existir la posibilidad de que perdiera a Seiya. Afortunadamente, mi esposo y yo hemos podido volver a estar juntos, en cambio Seikuro…
–Fue muy afortunado por haber podido compartir parte de su vida con Sophia… En cambio, yo nunca tuve oportunidad de conocerla. Por lo que Seiya me ha contado, estoy segura de que fue una mujer maravillosa.
–Sí, lo fue. Era muy alegre y sonreía todo el tiempo, era la más brillante de las estrellas… Lamentablemente fue muy poco tiempo el que estuvimos juntos. No tuve oportunidad de amarla suficiente.
–Pero tiene a Seiya. Una parte de Sophia vive en él. Y con todo lo que ha pasado, soy más consciente de que nunca sabemos si las personas que amamos estarán o no con nosotros el día de mañana. Creo que es mejor ser felices con las personas que queremos, sin importar si es por mucho o poco tiempo, que ser infeliz por el resto de nuestras vidas.
–Supongo que tienes razón… Es cierto que no podre estar con mi esposa hasta que llegue el día en que me reúna con ella, pero con Seiya –dijo él dando un largo suspiro – Él se parece demasiado a Sophia, más de lo que puedo soportar y a veces es tan doloroso estar a su lado, porque siempre me recuerda que perdí al amor de mi vida… Quizás por eso no he sido el padre que él hubiera querido. Pero he intentado darle lo mejor, hacer que se convirtiera en un buen hombre.
–Y lo ha conseguido, señor Kou –dije con una sonrisa.
–A veces siento que no he hecho suficiente. Si hubiera hecho más, es muy probable que Seiya ahora no estuviera en esa cama, ni hubiera actuado de la misma forma en que lo hice yo en su momento cuando dejaste Kioto, Serena. Aunque no lo parezca, mi hijo es lo que más me importa, pero aun así nos hemos hecho daño mutuamente por muchos años y eso es algo que nunca hubiera querido que fuese así.
–Creo que todo esto no debería de decírmelo a mí, sino a Seiya. Después de tantos años, ambos deberían intentar cambiar las cosas. No me gustaría que mi esposo y mi suegro sigan teniendo sus diferencias –dije dando un suspiro –¿Le importaría quedarse un rato con Seiya, señor Kou? Me gustaría ver a mis padres antes de que les de una crisis nerviosa a ambos por no saber aún nada de mí.
–Por supuesto.
–Volveré en un rato, Amor –musite mientras me inclinaba sobre Seiya para besarlo. Sin apartarme de su lado, le susurre de modo que solo él me escuchara –Despierta ya y habla con tu padre. Ya es hora de que ambos lleguen a un acuerdo de paz.
Volví a besar fugazmente a mi esposo mientras estrechábamos más nuestras manos. Un momento después, me separe de él y camine hacia la puerta.
–Antes de que te vayas, Serena.
Detuve mis pasos para voltear a ver a Seikuro –¿Si?
–Ya que ahora también eres una Kou y somos familia, me gustaría que me llamaras Seikuro.
–Claro… Seikuro –dije con una sonrisa.
Seguí caminando, pero me detuve en el umbral de la puerta. Al voltear vi que Seikuro se acercaba un poco más a Seiya, que ya había abierto los ojos.
–Papá…
–Hola, Seiya.
Salí de la habitación sin atreverme a escuchar nada más. Ambos tienen muchas cosas de que hablar y creo que es mejor si no me tienen de oyente. Además, estoy segura de que Seiya me contara todo más tarde.
Camine hacia la sala de espera, y al llegar ahí, vi a mis padres sentados, con la preocupación marcada en sus rostros y un visible cansancio por el largo viaje. Mamá fue la primera en verme mientras me acercaba a ellos. No pasaron más de diez segundos antes de que ambos me abrazaran. Habían pasado meses desde que los vi por última vez cuando fueron a visitarme a Tokio la Navidad pasada, y sin duda los había extrañado mucho.
–¡Me alegra tanto verte, hija! –exclamo mamá de felicidad –No te imaginas lo preocupados que hemos estado al saber lo que paso ¿Estás bien?
–Sí, no se preocupen. Estoy bien.
–¿Y Seiya?
–Él también está bien. El doctor dice que no hay de qué preocuparse, se recuperara muy pronto. Les diría que fueran a verlo, pero está con su padre y ambos tienen muchas cosas de que hablar, así que…
–No importa, esperaremos nuestro turno para verlo –dijo papá –Lo importante es que Seiya se encuentra bien.
–¿Qué paso realmente, Serena? –pregunto mamá –En los medios dicen tantas cosas sobre ese ladrón de joyas, el tal Tuxedo Mask… y que Kakyuu estaba involucrada.
–Sí, es verdad. Ella ha hecho muchas cosas terribles y deberá pagar por ello.
–¡Oh, esto destrozara a Galaxia! –exclamo mamá con tristeza –Y ella que estaba tan orgullosa de que su hija trabajara en una empresa tan importante como BlackMoon Industries.
Asentí, consciente de que esto la afectara mucho, más cuando sepa que Kakyuu es una criminal y que intento matarnos a Seiya y a mí. A pesar de eso, y de todo el daño que nos hizo, no puedo evitar sentir un poco de pesar porque me guste o no, ella fue muy importante en mi vida ya que alguna vez la considere mi amiga.
–Es una larga historia todo lo relacionado con ella en el caso de Tuxedo Mask, pero ya habrá tiempo de hablar de eso. Yo aun no he terminado mi misión aquí.
–¡Serena! –exclamo mi madre con angustia.
–Estaré bien. ¿Cuántas veces les he dicho que no se preocupen por mí? Además, pienso apartarme de la acción.
–¿Dejaras la Agencia? –pregunto papá sorprendido.
–No, pero trabajare en las oficinas. Así que no tendrán que preocuparse más.
–No te imaginas cuanto nos alegra escuchar eso –dijo papá dándome un beso en la frente.
–Pero hay algo que aun no entiendo, hija –dijo mamá –Creía que tu matrimonio con Seiya era parte de tu trabajo, pero por la argolla que llevas, no estoy segura de que tanto sea así.
–Esa también es una larga historia, pero mucho más agradable porque… Seiya y yo nos casamos de verdad.
Mis padres me miraron totalmente sorprendidos. Pasaron tanto tiempo en silencio que ya no estaba muy segura de cuál sería su reacción cuando terminaran de asimilar que me había casado. Finalmente, mamá soltó un grito de alegría y me abrazo con fuerza.
–¡Sabia que este momento llegaría tarde o temprano! Debería estar molesta contigo por no avisarnos antes de tu boda, pero no importa. Seiya es un hombre maravilloso y estoy tan contenta de que estén juntos otra vez.
–Yo también lo estoy, mamá.
–¿Pero cómo fue que su boda? ¿Cómo te propuso matrimonio? No, mejor empieza contándome como se reconciliaron. Conociendo a ese chico, seguramente te preparo una cena muy romántica o algo así para conseguir que lo perdonaras.
–No exactamente –dije un poco ruborizada al recordar cómo fue que volvimos a estar juntos –¿Pero por qué no vamos por un café y les cuento todo?
O mejor dicho, casi todo. Tendré que omitir muchos detalles que dudo que a mis padres les alegre saber de todo que he hecho al lado de Seiya en la Ciudad del Pecado…
Ya casi llegamos al final de esta historia, aunque claro, esto aun no se acaba ya que nos queda por saber en donde esta Rini, si recuperaran las joyas robadas, y que les espera a todos los involucrados en el caso de Tuxedo Mask.
Me despido por ahora esperando que les haya gustado el capítulo de hoy, como siempre, les pido que no olviden dejar sus comentarios, dudas, quejas o sugerencias que tengan. Muchos saludos para todos y ¡nos vemos en el proximo capitulo!
XOXO
Serenity
