El nuevo capitulo, algo más suave según creo…ojalá les guste

Dejen reviews…aunque sea para saber que es malo…

Makoto Arashi Black

-¿Qué es lo que haré ahora? –Cho se secó las lágrimas y se sentó, mirábase las uñas intentando concentrarse en ellas, pero no podía, había tantas cosas en su mente que parecía como si cada célula de sus uñas fuera un nuevo problema por resolver. –Neville... –Susurró dolorosamente, luego como si supiera que alguien venía a llamar a la puerta, tomó sus cosas, se acomodó la túnica y caminó rumbo a la puerta.

-Cho...mejor nos vamos. –Ginny entró, al ver a su amiga con los ojos hinchados, deseó con todas sus fuerzas haberse quedado a consolarla en vez de haber ido a buscar pelea con Pansy, Neville que entraba, al ver a Cho así, corrió y la abrazó preocupado.

-¿Qué tienes Cho? –La apretó contra su pecho, luego le miró a los ojos, ella parecía totalmente desconectada de todo. -¿Estás bien?

-Nada, Neville, estoy bien...necesito descanzar... –Cho sonrió tristemente con los ojos anegados en llanto "No voy a preocuparlo con mis problemas, no está para este tipo de cosas, mis asuntos con Pansy los arreglo yo". -...vamos Luna, es tarde.

-Sí, yo te acompañaré hasta su cama y veré que duerma tranquila... –Luna sonreía mucho más relajada. -...descuida Neville, yo me encargo.

-Pero...¿qué les ha pasado para que las dos estén así? –Neville se volvió ahora a Ginny, la pelirroja agotada por la pelea se recargó en el muro. -¿Qué les ha hecho Pansy? –Neville miraba a Cho, la joven se movía lentamente, como si estuviera muy agotada.

-Te lo contaré camino a la Sala Común...anda Cho, mañana, con el sol, tal vez se nos ocurra algo qué hacer. –Ginny intentó sonreír, pero no podía hacerlo le dolía el rostro, los golpes y el alma por lo que estaba pasando, y así, a ella también se le llenaron los ojos de lágrimas sin querer.

-Lo sé Ginny, mañana será otro día...hasta luego Neville... –Cho lo apretó fuertemente en unos segundos que a Neville le pareciéron eternos, lo abrazaba como si se despidiera y se sintió abandonado.

-Estarás bien...¿cierto? –La miró otra vez mientras a paso lento, la chica se alejaba rumbo a la puerta, por alguna razón quería detenerla junto a él todo el timpo posible, de buena gana se habría quedado con ella toda la noche solo viéndola.

-Tan bien como me sea posible estarlo, Neville. –Sonrió y desapareció tras la puerta, Luna se quedó un segundo.

-No te preocupes Neville...y descuida, lo que insinuó Pansy es totalemten falso...no hay nadie más heterosexual en todo Hogwarts que yo...puedes preguntarle a Dumbledore si quieres. –Luna sonrió cerrando los ojos y se fue tras Cho dando de saltitos, haberle dado una bofetada a Pansy la hizo sentirse renovada.

-¿Dumbledore? –Neville le miró sin comprender aquel mensaje, las dos caminaban ya por el pasillo alejándose.

-Luna, es simplemente Luna... –Ginny sonrió. –No hagas caso de lo que Pansy diga...al menos por hoy, hay demasiado veneno en su lengua para que se lo trague, sea lo que sea...-Ginny tomó sus cosas y salió con Neville rumbo a la Sala común. -...algo le tuvo que haber pasado, para que nos hiciera esto. –Al cerrar la puerta se volvió, el tablero seguía ahí, se pasó la mano por el abdomen y miró a Neville.



-¿En serio quieres saber lo que pasa? –Le interrogó sintiéndo un grueso nudo en el pecho.

-Si puedes decírmelo, sí. –Contestó el chico.

-Entonces vamos lento...la historia es algo larga. –Miró al suelo y comenzaron a platicar, ella hablaba y Neville mirando al frente se concentraba en escuchar.

-Víbora, me ha llamado víbora... –Pansy entró en la Sala Común, lejos de dormir en su habitación, aquella noche planeaba quedarse en el sofá frente a la chimenea, todo estaba inúndado de una calma verdosa y una atmósfera asfixiante; decaída se sentó y miró las brazas, aquellas llamas no estaban y sintió la imperiosas necesidad de llorar salvaguardada por el frío de la sala y la oscuridad de aquella soledad serpentina. -...no llores, una Parkinson no llora... –se reprendió recordando las palabras de su madre, con molestia se pasó las manos por el abdomen, sentía la piel algo más gruesa en el tatuaje. -...Ron Weasley...hubieras podido poner el nombre de Draco, darle a Granger una bofetada con guante blanco, pero no... –sus ojos comenzaron a llover sin que pudiera detenerles, ellos hacían lo que tenían que hacer pese a la razón de su dueña, y su mente ya sólo podía ver manchas verdes que opacaban todo a su alrededor. -...tenías que cumplirle a él, tenías que darle gusto a él... –tragó saliva pese a que creyó que no podría, su garganta cerrada le impedía hablar muy fuerte y su monólogo se estaba haciendo cada vez más bajo, como si quisiera que sólo los carbones de la chimenea le oyeran. -...aún no te humillas lo suficiente Pansy...aún no... –Soltó en un sollozo de muerte, con rabia se puso a morder los bordes de un cojín para evitar que su llanto llegara a oídos de cualquiera, pero sobre todo del rubio que ahora miraba el techo de su cama, pensando en la proximidad de aquellos ojos marrones.

-Malfoy... –Soltó mirándola fijamente, ella le miraba con rostro horrorizado y él ya no podía hacer otra cosa que cerrar las manos en fuertes puños. -...te has tatuado su nombre... –Soltó mirándola con un profundo rencor, ¿o dolor?

-Ron, déjame explicarte. –Hermione se levantó del sillón, pero de tan mala suerte que cayó al piso tropezando con la alfombra, él dio un paso atrás para alejarse de ella, como si no quisiera tocarle.

-A esto te ha llevado tu venganza...¡¿Ha tanto has llegado?! –Le espetó en la cara, no movió un músculo para ayudarla a levantarse.

-Ron...no entiendes, no ha sido cosa mía yo... –Hermione intentaba explicarse, se puso de pie con dificultad, lo miró fijamente, pero los ojos azules del chico le quedaban velados por las sombras de la noche y la poca luz de la chimenea.

-¡No quiero saber nada!... –Ron cerró los ojos con fuerza y le volvió la espalda. -...me doy cuenta de lo poco que te conozco.

-Me estás malinterpretando...no es lo que piensas, si me dejaras explicarte yo... –Hermione se sentía tan avergonzada que hubiera querido decirle todo de golpe.

-Haces esto por él, por que te dijo algo que te hirió...mírate, mira a lo que has llegado, no eres ni la sombra de lo que eras antes...te desconozco. –Ron le echó en cara, lejos de hacerla sentirse mal la instó a reclamarle.

-¿Porqué me dices todo esto? –Le preguntó irguiéndose, comenzaba a sentir que enfurecía.

-¡¿Porqué te lo digo?!...no voy a tolerar... –Se volvió y la tomó por los brazos apretándola y zarandeándola. -...¡No voy a tolerar que se acerque a una chica como 

tú!...¡Malfoy no te va a tocar un pelo mientras yo viva, ¿entiendes?! –Le gritaba como si quisiera que todo el mundo se enterara, Harry bajaba las escaleras y al ver el escándalo decidió mantenerse oculto en las sombras del pasillo, sólo se permitió realizar un conjuro para que nadie más pudiera oír; Hermione al ver tal amenaza sintió una cólera terrible y sin contenerse le gritó.

-¡Has necesitado verme tras otro chico para darte cuenta de que soy una mujer! –Estaba harta de aquello, era momento de decírselo todo. -¡Valiente Ronald Weasley que necesita perder a una chica como yo para darse cuenta que la quiere!

-¡¿Cómo puedes decirme eso?! –Ron la sacudió con más fuerza, Hermione cerraba los ojos intentando no marearse con aquellas sacudidas. -¡No te das cuenta que no pienso permitir que sigas cayendo tan bajo!

-No eres nadie para decírmelo...¡¿No te das cuenta que tal vez es mi gusto caer así de bajo?! –Hermione le miró fijamente, él le soltó suavemente como si le cayera todo el peso de la verdad.

-¿Es lo que quieres?...Hermione...tú...-Ron luchó por contener su lengua, pero era eso lo que menos se le daba. -...¡Te estás convirtiendo en una mujerzuela! –Le gritó rojo como un tomate, Hermione no se contuvo y le soltó una bofetada.

-No voy a permitir que me faltes al respeto...siempre te he permitido libertades, pero eso es demasiado... –Le soltó encolerizada, estaba que bufaba de rabia y él, vuelto de lado no hizo nada por defenderse.

-Ese hombre no es para ti...y digas lo que digas no voy a permitir que te ponga un dedo encima, antes te mato, ¿entiendes?...¡Te mato y de paso lo mato a él! –Le soltó, Hermione pudo ver entonces sus ojos azules, estaban llenos de lágrimas y un nudo en la garganta se le hizo de golpe, pero no se contuvo y continuó la pelea. –Ese maldito no te tocará...entiendes, ¡él no te va a tocar!

-¡No tienes derecho alguno sobre mí!...y gracias a lo que he visto, a que sí se ha fijado en mi...creo que él es mejor que tú... –Lo siguiente que supo fue que miraba los decorados del sillón, la cabeza le latía fuertemente como un gong y un raro sabor metálico le inundaba la boca.

-¡Ron! –Harry gritó desde la escalera, la mano de Ron había azotado fuertemente la mejilla izquierda de Hermione, que había caído estrépitosamente al suelo cerca del sofá, Ginny y Neville entraban a la Sala y miraban sorprendidos.

-Ron...¿qué has hecho? –Ginny corrió hacia su amiga y la ayudó a levantarse, Hermione le miró y ni cuenta se dio de los enormes arañones que llevaba en el rostro, miraba el cabello rojo de la chica, odiaba ese rojo, sentía una ira enorme contra ese color rojo.

-Demonios... –Neville pasó junto a Ron, que encolerizado respiraba agitadamente, Harry se paró a su lado, tras mirar a Hermione levantarse lentamente se fue calmando pero seguía respirando igual de agitado, habría guardado silencio, de no ser por que Hermione se llevó la mano a la boca, sangraba.

-Hermione...yo... –Empezó, sintió miedo y dolor, abrió los ojos y comprendió lo tonto que había sido, de todo lo que podía haber hecho, sin duda eso era lo peor; le dolía como si se hubiera arrancado un pedazo de alma, y dejó correr las lágrimas de golpe, ya nada podía evitar que llorara, la había dañado a ella, a ella que era su alma.

-Te odio... –Hermione le miró llena de cólera. -...¡Te odio!...y date cuenta que has sido tú quien me arrojó a sus brazos. –Hermione se soltó a llorar y salió de la Sala Común corriendo, Ginny se fue siguiéndola, Harry no hizo ni por moverse, Ron se dejó caer de 

rodillas en medio de la Sala, mientras Neville que ya sabía todo se sentó a mirar la chimenea, resignado a lo peor.

-Esto es el infierno. –Ginny miraba el techo, las dos aspiraban a dormir recostadas en las camas que habían aparecido para ellas.

-No, es peor que el infierno... –Hermione abrazaba una enorme almohada con todas sus fuerzas, había llorado hasta cansarce y su mejilla se sentía adormecida y tiesa, Ginny estaba ahí para consolarla y lo hacía bien. -...dime algo...¿las cosas eran así antes que yo me uniera?

-No, las cosas no eran tan complicadas...Pansy era al menos más humana...creo que la alteras... –Ginny tosió inconscientemente, la puerta se abrió, Cho venía directo a ellas, vestía un camisón y parecía muy lúcida.

-Hola...no he podido dormir...pensé que estaría alguna de ustedes aquí...aunque fuera Pansy. –Cho se desplazó hacia ellas, lo hacía lentamente y a pesar de que no había una sola luz, distinguió claramente los numerosos moretones de Ginny. -¡Dios!...¿A quien le debes semejante trabajito?

-Mejor no me preguntes, ¿puedes curarme? –Ginny le preguntó con cansancio en la voz, no se sentía muy bien que digamos.

-Si fuera Pansy...¿te habrías quedado con ella? –Hermione le miró interesada, Cho hizo aparecer un botiquín y se concentró en sanar las heridas de Ginny.

-Sí...escuchen, no es una chica mala... –Ginny se dejaba consentir mientras Cho le aplicaba fomentos. -...es sólo... –Cho no las miró, una cama había aparecido ante ella y se sentó con suavidad sin dejar de atender a Ginny. -...Pansy.

-Claro...Pansy...manos duras Pansy...uñas crecidas Pansy...¡Maldita!...pega como hombre la muy víbora. –Soltó Ginny cuando Cho le puso una posión en el labio para sanarle unas cortaduras.

-Así que fue ella. –Hermione le miró sorprendida. –Te rebajaste a golpearla eh...

-No me rebaje...yo quería una venganza... –Ginny cerró los ojos con dolor mientras Cho le seguía curando. -...rebajarse Ron...mira que golpearte el muy idiota.

-¡Ron te golpeó! –Cho miró a Hermione, que tuvo que contener las ganas de echarse a llorar de nuevo.

-Sí...no ha sido una buena noche para los dos. –Contestó, Ginny le contó a Cho todo cuanto Hermione le había referido, las dos guardaron silencio luego de eso y se desarrolló una densa atmósfera de incomodidad.

-Golpearte...eso es tocar fondo...estaba muy desesperado. –Cho se recostó, las tres deseaban dormir, pero nunca se habían sentido tan despiertas.

-¿Cómo creen que esté pasando la noche Pansy? –Soltó Hermione, simplemente su temperamento le impedía no preocuparse.

-Seguramente estará en brazos de ese imbécil desabrido de Malfoy...-Soltó Ginny con molestia, se removió bajo las sábanas y miró a las dos entre las sombras.

-Hay una forma de saberlo... –Cho se irguió un poco. -...las antiguas cazadoras lo usaban para comunicarse... –Del techo descendió un espejo, se puso oscuro y luego como si fuera una sustancia líquida comenzó a girar, al poco miraban la Sala Común verde, sobre el sofá llorando desconsolada, estaba Pansy, lloraba tanto que todo su cuerpo temblaba, aunque los sollozos se emitían ahogados.

-Pansy... –Hermione se irguió en la cama.

-¿Qué es lo que quieren? –Soltó asomándose entre sollozos que no podía contener.



-Pansy...quizá deberías venir con nosotras, estamos en la Sala de Menesteres...al menos no estarías sola sobre un sillón. –Refirió Ginny, muy a su pesar aquello le enterneció y ya sin golpes de que quejarse se le hizo más fácil sentir pena por la verde.

-Ustedes me odian, prefiero quedarme aquí. –Pansy no miró al espejo frente a ella, se volvió al respaldo del sillón y se quedó mirando la piel con arrojo, como si las respuestas a todas las preguntas de su mente estuvieran ahí.

-Nosotras no te odiamos... –Comenzó Cho, pensó que unos minutos antes la habría golpeado con todas sus fuerzas, sonrió tristemente. -...es que no te entendemos del todo.

-Es lo mismo. –Soltó Pansy sin verlas.

-No, no lo es... –Hermione comprendió que no debió decir a Ron que le odiaba, no lo odiaba, sólo no lo entendió en aquel momento. -...si te interesa estar acompañada...

-Ven a nosotras. –Murmuró Ginny, Pansy no hizo movimiento alguno, el espejo se puso negro y ya no vieron más.

-Es mejor dormir. –Cho miró a Hermione que asintió.

-Buenas noches. –Susurró Ginny en medio de un bostezo.

-Al menos esperemos que mejores de lo que ha sido el resto del día. –Hermione se acomodó en la almohada, cuando las otras dos se quedaron dormidas, ella seguia medio despierta, a la perfección sintió cuando la puerta se abrió y Pansy esperó una cama para dormir, sabiendo que las cuatro estaban juntas, se sintió mejor y se quedó dormida.

-Le pegué...Merlín, le pegué...-Ron iba de un lado a otro, Neville y Harry le miraban, Longbottom ya les había contado todo. -...y lo que me dijo... –Ron se apretaba la cabeza con todas sus fuerzas.

-Ron, respira ¿sí? –Harry le miró intentando hacerlo sentir mejor.

-La he lanzado a sus brazos... –Ron caminaba y caminaba golpeándose la cabeza.

-Ron, basta. –Neville no soportaba escuchar que iba de un lado a otro.

-¡Maldita sea! –Ron se puso a gritar como loco.

-¡Cállate! –Harry se puso de pie y le gritó, lo tomó por los hombros y lo hizo sentarse. –Escúcha con atención, la quieres de regreso...entonces debes pensar lo que haremos...yo no quiero acostarme con Cho, por que quiero a tu hermana, Neville no quiere acostarse con Ginny por que quiere a Cho, necesitamos hacer algo y rápido. –Harry se atragantaba por la velocidad con la que hablaba.

-¿Qué idea tienen? –Ron los miró. –Un momento...¡No están pensando en mi!...¿Qué hay de mi? –Los miró, pero ninguno le hizo caso.

-Para romper el pacto sólo necesitamos que Pansy vea a las chicas ir con su chico a un sitio alejado, solos...usaremos la posión multijugos. –Neville les miró fijamente, era la única opción.

-Tarda semanas en madurar...jamás lo lograremos. –Ron no podía creer que el plan fuera ese.

-No la vamos a hacer...la vamos a comprar. –Neville fue directo a su habitación y volvió con pergamino y tintero. –Hacerla nos llevaría mucho tiempo, además no sé nada de posiones, para eso está siempre Hermione por aquí...ah y tú también la usarás para tu problema.

-Pero entonces...¿Qué voy a hacer con Malfoy? –Miró a Harry, Neville escribía.

-Lo veremos mañana, aún es jueves en la noche, mañana es viernes...tenemos tiempo. –Harry le miró seriamente, pero intentando hacerlo sentir mejor, el pelirrojo asintió y así pasaron la noche.

Despertó abriendo los ojos lentamente, no era muy tarde, el sol aún no salía pero algo la había sacado de sus sueños.

-¿A qué te refieres con que no lo sabes? –Ginny estaba gritando de una forma antinatural en ella.

-Es la verdad... –Pansy luchaba por respirar aunque solo fuera un poco.

-Pansy...¿de qué libro lo sacaste? –Cho le miraba, erguida con la mano en la barbilla esperaba.

-¿Qué pasa? –Hermione salió de la cama, Ginny había soltado a Pansy.

-Pansy no sabe como romper el hechizo, ni siquiera sabe si de verdad se nos quitará el tatuaje...la muy tonta hizo un pacto mágico sin saber lo que comprende. –Ginny miraba a la aludida, que sonrojada luchaba por contener las ganas de golpear a la pelirroja.

-Eso quiere decir que ni tú sabes lo que hiciste...¿estás loca? –Hermione le espetó.

-Fue un error...se me pasó la mano. –Sonrió como niña que ha cometido un leve error.

-Estamos atrapadas. –Cho se dejó caer sobre la cama con cara de pocos amigos.

-Después de clases iremos las cuatro a la biblioteca y no saldremos de ahí hasta que encontremos un remedio para esto. –Hermione se empezó a vestir, las otras le miraban. –Hasta entonces tú te quedas con nosotras...¿entendido? –Miró a Pansy y la tomó de la mano.

-De acuerdo. –Pansy aceptó de mala gana, nada le quedaba además de eso.

-Vamos es tarde. –Cho salió primero, ya estaba arreglada. –Deben creer que estabamos en nuestras salas comunes.

-Cho tiene razón...estamos atrapadas. –Ginny exclamó mientras salían de la Sala dejando las camas tal cual, Hermione le miró de reojo y para no hacer sentir mal a Pansy se puso a hablar con ella sobre el libro de Romeo y Julieta, Pansy, molesta pero resignada la escuchaba con atención.

-Tienes roja la mejilla. –Le comentó al llegar al comedor, Hermione se pasó la mano inconscientemente y miró a la mesa roja, Ron le miraba.

-Ha sido, un malentendido. –Murmuró, Draco las miraba sonriente.