31/ENE/09
PRELUDE THEME: -02-prologue_&_subtitle_ii- (Soundtrack: Dragon Ball Z)
Anteriormente, en The N-Warriors:
Mientras Alan vencía con dificultad a su oponente, otros combates se suscitaban en la misma galaxia. Haseo y Anakin encontraron una de las pirámides donde estaban los cristales oscuros. Sin embargo, el Pharaohn Devian les hizo frente.
Al inicio, el combate estaba muy disparejo, el Pharaohn rápidamente tomando el control de la lucha, apaleando al Jedi Knight y al Epitaph User. Sin embargo, todo eso fue un engaño, un plan de Anakin para debilitar al Egypteran lo suficiente como para ellos poder contraatacar. Luego de algunos minutos, Haseo logró golpear al guerrero dorado con su Data Drain, quitándole sus poderes. Aún así intentó atacarlos, lo cual resultó en su muerte cuando el joven caballero Jedi terminó el trabajo.
Aún quedan trece cristales oscuros y menos de veinte horas para poder salvar a Mokona y a las Keyblades, antes de que Anubis absorba sus esencias. ¿Podrán rescatarlos antes de que el tiempo se termine?
OPENING THEME: 143-Hirari- (Soundtrack: Digimon Savers, Opening 2)
Capitulo 20: Los engranes de la guerra.
-Galaxia: Nintenverse-
-Planeta: Tierra 046: Frontiera-
Música de fondo: - 165-Hospital Battle- (Soundtrack: Gears of Wars)
Frontiera, un mundo humano a finales del siglo veinte, estaba convertido en un campo de batalla, como muchos otros mundos humanos en el Nintenverse. Hace dos días que las naves de Anubis comenzaron a atacar ese planeta, sorprendiendo a la ignorante civilización que lo habitaba. En sólo cuarentiocho horas, todas las ciudades importantes y medianas se convirtieron en ruinas. Sobre la atmosfera del planeta, varios Ha´taks atacaban las demás ciudades restantes, mientras otras mantenían a raya a los Zodiacs de Novaterra, que llegaron a ese mundo hace apenas dos horas.
Mientras tanto, en la superficie, se libraba un combate entre las fuerzas terrestres de ambos ejércitos.
En la ciudad de Tokyo, Japón, en el distrito de Shibuya, el combate continuaba. Varios edificios yacían en ruinas, algunos totalmente destruidos, otros con grandes agujeros y algunos más apoyados sobre sus vecinos. Había muchos escombros, mismos que servían a los soldados de ambos ejércitos para protegerse de los ataques de sus rivales.
Disparos de energía volaban de un lado a otro, impactando contra las construcciones y escombros del lugar. Por un lado estaban los soldados de Novaterra, escondiéndose detrás de cualquier objeto capaz de soportar los disparos de sus enemigos, los Snake Soldiers, el ejército de Anubis.
Detrás de algunas columnas derrumbadas había unos diez hombres, soldados del Nintenverse, todos muy cansados y los únicos sobrevivientes de un grupo de cincuenta. Todos sus demás compañeros yacían muertos a su alrededor, con grotescas heridas en sus cuerpos. Algunos de ellos se asomaban sobre los restos de los edificios, usando alguna de sus armas, en especial la ametralladora de energía, para atacar al enemigo. Pero unos terminaron recibiendo disparos en su pecho y rostro, matándolos enseguida. Ahora sólo quedaban seis de ellos…
"¡Maldición! Esto no está nada bien." Expresó uno de ellos con enfado. "Creí que estas armaduras soportarían más."
"Sus armas son más fuertes de lo que creíamos." Comentó otro de ellos. "Pero sus armaduras no son tan fuertes."
"¡¿Qué diablos están haciendo?!" Exclamó otro de ellos, su capitán. "¡Aquí vienen!¡sigan disparando!"
Los seis hombres continuaron su lucha contra los treinta soldados que les disparaban desde el otro extremo de la calle. Cuatro de ellos usaban sus ametralladoras para atraer la atención de enemigo, pero algunos de los Snake Soldiers, los que estaban más adelante, tenían escudos de energía que absorbían toda energía que impactaba con ellos. Los otros Snake Soldiers, aprovechando la protección de sus camaradas, accionaban sus báculos, disparando contra los soldados de Novaterra.
Pero uno de los seis Novaterrans estaba un poco más escondido, sujetando un arma diferente a la de sus cuatro compañeros, ya que el trabajo de él era diferente; era un francotirador. Permaneció sentado, recargado en la pared que le daba protección, antes de asomarse sobre ella y apuntar a alguno de sus enemigos. Apretó el gatillo y un disparo de energía concentrada color rojo salió del cañón del arma, viajando velozmente hasta impactar el escudo protector de uno de los Snake Soldiers. Sin embargo, el disparo atravesó la protección e impactó en la cabeza del soldado invasor, misma que estalló en pedazos, su cuerpo inerte desplomándose en el suelo.
"¡Le dí a uno!" Exclamó el soldado con alegría.
"¡Que bien!¡Ahora dale a los demás!" le gritó su capitán con sarcasmo, ya que no era el momento para celebrar.
El francotirador sólo se le quedó mirando con cierto enfado, antes de preparar otro disparo. Pero este no llegó a concluirse, ya que recibió uno en el hombro de parte del enemigo, haciéndolo caer.
"¡Ah, maldición!"
"¿Estás bien?" le preguntó uno de sus compañeros. "Come tu semilla."
"Ya me las acabé."
"¡Rayos, se nos acaban las ideas!" Exclamó otro con enfado, haciéndose el valiente y saliendo más de lo necesario de su escondite, accionando su ametralladora. "¡Vamos, imbéciles, vengan por mi!" Exclamó él, antes de esconderse de nuevo, justo a tiempo para evitar un disparo que iba a su cabeza.
"No los provoques o nos irá más mal."
"¿Qué más mal nos podría ir?"
"Uh… se están acercando…" comentó otro de los seis soldados, llamando la atención de los demás.
Pudieron ver como algunos de los Snake Soldiers salían de sus escondites para avanzar a donde estaban ellos, escondiéndose detrás de cualquier objeto que les sirviera como protección, ya sea un auto, una columna o un trozo de muro.
"Tenías que hablar, ¿no?"
"Da igual, ¡A darles!"
Los soldados dispararon a los que se acercaban, teniendo cuidado de aquellos que disparaban desde lejos. Pudieron matar a dos que estaban ya muy cerca, pero los demás se seguían acercando. Uno de los soldados de Novaterra cambió de arma, introduciendo su ametralladora en el reloj de su muñeca izquierda e invocando otra, un poco más pequeña pero con un cañón más grueso. Presionó el gatillo del arma y lo dejó presionado, mientras esta comenzaba a reunir energía. Unos segundos después, salió de su escondite y apuntó a uno de sus enemigos.
"¡Toma un poco de mi Plasma Shotgun!"
El soldado soltó el gatillo, liberando así un enorme cometa de energía azul. El invasor lo vio venir y logró saltar a un lado para evitarlo, dejando que el cometa pasara de largo, estrellándose en un edificio de tres pisos ya bastante dañado. La explosión resultante fue suficiente como para derribar lo poco que quedaba en pie.
"Mierda, es más rápido de lo que pensé." Dijo el soldado con enfado.
"Son bastante rápidos." Comentó otro de los seis. "Sólo la Machine Gun, el Sniper y el Laser les pueden dar, todo lo demás lo pueden esquivar."
"Esos malditos están bien entrenados."
La lucha continuaba, los cinco soldados de Novaterra trataban de mantener a los Snake Soldiers a raya, mientras el sexto se estaba recuperando. Pero era sólo cuestión de tiempo antes de que los invasores estuvieran sobre ellos.
"¡Maldición, este es el fin!"
"¡Sólo resistan hasta el final!" Exclamó su líder.
"¡El final está cerca!"
"¡No me salgan con eso. Necesito soldados, no profetas que avisen del fin del mundo!"
"¿Pero que podemos hacer?" Preguntó uno de ellos, el más joven. "Estamos rodeados. ¡Necesitamos un milagro!"
De pronto, sin que nadie se lo esperase, varios disparos amarillos vinieron desde detrás de unas columnas de un edificio cercano. Estos disparos impactaron en los Snake Soldiers que venían hacia los soldados del Nintenverse, matándolos luego de algunos impactos. Los seis se quedaron viéndose por unos segundos.
"¡Ahí está tu milagro!" Exclamó el capitán. "¡Hagamos que continúe!"
Los seis soldados de Novaterra siguieron disparando, matando a los que se estaban acercando con ayuda de quien sea que disparaba desde otro ángulo. Ahora sólo quedaban cuatro Snake Soldiers que estaban a unos treinta metros de distancia, disparando desde lejos. Con las metralletas no podían alcanzarlos, así que necesitaban algo más. Uno de los seis invocó otra arma, un poco pequeña. De pronto, el cañón de esa arma se abrió, dejando ver lo que parecía ser la cabeza de un misil. El soldado apuntó al lugar donde estaban escondidos sus enemigos, antes de apretar el gatillo.
Un pequeño misil salió del arma, viajando velozmente en el aire, elevándose un poco. Al llegar a cierta distancia, comenzó a caer en picada, justo donde estaban los cuatro Snake Soldiers, engulléndolos en una gran explosión que los mató en el acto. Al ver que ya no había más disparos, los seis soldados pudieron respirar en paz.
Música de fondo: - 06-Dive into the Heart -Destati-- (Soundtrack: Kingdom Hearts II)
"Lo logramos…" comentó uno de ellos. "No puedo creer que hayamos sobrevivido."
"Por ahora." Respondió el capitán de los seis. "Esta guerra aún no acaba."
"¿Quiénes nos habrán ayudado?" preguntó otro de los seis. "¿Algún escuadrón que esté cerca?"
"No fueron de los nuestros."
"¿Por qué lo dices, capitán?"
"¿No se dieron cuenta de las balas que volaban?"
"¿Las balas?¿Que con ellas?"
"No eran de energía. Eran balas de proyectiles."
"¿Armas proyectiles? Entonces no son de los nuestros, ya que no usamos armas proyectiles." Dijo otro de ellos. "¿Entonces quienes son?"
"Ellos."
El soldado herido señaló hacia un lado, llamando la atención de los otros cinco. Del interior de un edificio cercano, salieron cinco hombres, portando una armadura muy pesada en apariencia, muy diferente a la de ellos o la de los Snake Soldiers. Por su diseño, parecía ser de un mundo humano, así que no se preocuparon… bueno, no mucho.
Los cinco hombres parecían bastante musculosos, ya que eran muy grandes… a excepción del único de ellos que portaba casco, que parecía mucho más delgado que los demás. Uno de ellos era un hombre negro y sin cabello, otro era rubio con unos googles en la cabeza y el otro era de cabello negro y de piel morena. El último de ellos era un que tenía un paliacate en la cabeza.
"¿Quiénes son ustedes?" preguntó el capitán de los seis soldados de Novaterra con cierta desconfianza. El hombre de la banda en la cabeza fue el que caminó hacia él.
"Soy el Sargento Marcus Fenix, del Escuadrón Delta." Respondió el soldado. "Somos soldados, Gears, del planeta Sera."
"¿Sera?" preguntó uno de los Novaterrans. "¿Es un planeta en nuestra galaxia?"
"Del otro lado de la galaxia, para ser exactos. Los invasores aún no llegan ahí." Respondió su capitán. "¿Por qué están aquí?"
"Esa fue nuestra orden; el venir a ayudarlos en esta guerra." Respondió el Gear. "No nos pregunten por qué."
"Oh…"
"Parece que llegamos a tiempo para salvar sus traseros. Se ve que tienen problemas con ellos."
"Su tecnología es superior a la que nos imaginábamos, además de que vienen en mayores cantidades."
"¿Ustedes usan balas proyectiles?" preguntó otro de los soldados de Novaterra con curiosidad.
"Si te refieres a balas comunes, así es, chico."
"¿Cómo es que pueden penetrar las armaduras de los Snake Soldiers? Un proyectil no podría atravesarlas."
"No tengo idea de eso, sólo sé que podemos acabar con esos malditos con ellas. Y la verdad, ni me interesa saberlo."
"Creo que sé porqué." Comentó el líder del escuadrón de Novaterra. "Si de verdad son de Sera, quizás usen un elemento especial en sus balas para hacerlas más fuertes."
"¿Hablas del Imulsion?" preguntó otro de los Gears, el de cabello rubio y que usaba googles. "Quizás sea eso."
"Me vale madres el como se hace, sólo importa que pueden atravesar esas armaduras." Expresó Marcus, sorprendiendo un poco a los Novaterrans con sus palabras.
"Uh, Marcus, ¿No crees que deberíamos presentarnos?" Preguntó otro de los Gears, el hombre moreno de cabello negro.
"Como sea. Este es mi escuadrón; Dominic Santiago, Augustus Cole, Damon Braid, y el novato, Ben Carmine."
"Mucho gusto. Este es mi grupo…"
"¡Sargento!"
Música de fondo: - 166-Enemy Assault-- (Soundtrack: Final Fantasy X)
El soldado Gear con el casco, Ben, señaló en una dirección, llamando la atención de todos. Los dos equipos tuvieron que esconderse, ya que más Snake Soldiers llegaron a esa calle y comenzaron a dispararles.
"Las presentaciones quedarán para después." Comentó Marcus. "Por ahora hay que acabar con estos infelices."
"Estoy de acuerdo." Respondió el capitán. "¡A darles!"
"¡Si, bebé!¡Cole Train entra en acción!" Exclamó el Gear de piel más oscura, saliendo de su escondite y comenzando a correr hacia otro, disparando a los Snake Soldiers y matando a algunos en el proceso, antes de resguardarse.
Las acciones de este Gear fueron bastante imprudentes desde el punto de vista de los Novaterrans, quienes miraban sorprendidos al soldado. Uno de sus compañeros Gears, Damon Braid, el rubio con googles en la cabeza, le gritó.
"¡Cole!¡Terminarás matándote, hombre!¡Deja de hacer cosas así!" exclamó el Gear al ver la valentía, o estupidez, de su compañero.
"¡Haha!¡No podrán contra Cole Train ni en un millón de años!" Exclamó, de nuevo saliéndose de su escondite y corriendo hacia los invasores. "¡Vengan, cabrones!"
"Ese Cole, siempre el mismo no importando contra qué pelemos." Expresó Marcus. "¡Adelante, Delta!"
Y así, el combate continuó, en una situación que se repetía en varios mundos.
-Galaxia: Duat-
Corriendo a través del desierto de un planeta, el joven Takato Matsuki buscaba la pirámide donde supuestamente se encontraba el cristal oscuro, Pyramidars. Llevaba ya una o dos horas desde que se separó de sus demás compañeros y era el sexto planeta en el que estaba, esperando que este fuera.
"Rayos, ¿Dónde estará?" Se preguntó a él mismo. "¿Acaso me perdí?"
De pronto, pudo ver la construcción a lo lejos, la enorme pirámide dorada.
"¡Ahí está!" Exclamó con alegría, corriendo a toda velocidad. "Muy bien, ahora destruiré ese cristal."
El Tamer entró en la construcción, no teniendo cuidado por alguna trampa que hubiera adentro, simplemente no le prestó atención. Entonces vio la energía del cristal emanando hacia el techo de la pirámide, antes de salir proyectada al espacio.
"¡Excelente!" Expresó, subiendo las escaleras que lo llevaban al cristal. "Ahora tengo que…"
Pero entonces tuvo que detener su marcha y saltar hacia atrás rápidamente para evitar un destello que vino desde arriba. Para evitarlo tuvo que saltar todas las escaleras, regresando de nuevo al primer escalón debido al ataque sorpresa. Al ver que era lo que lo había atacado, descubrió que era una lanza dorada.
"¡N-Warrior de Gallantmon, te estaba esperando!" Exclamó una voz proveniente de la nada, colocando al joven en guardia.
"¿Quién es?" Preguntó él de forma desafiante.
"¿Acaso ya olvidaste mi voz, muchacho?"
"Imposible…"
Una figura apareció al final de las escaleras, sujetando la lanza y sacándola del suelo, girándola con una mano con agilidad antes de colocarla detrás de él.
"Soy el Pharaohn que protege este cristal; ¡Seketh de Seth!" exclamó el guerrero dorado, sorprendiendo al joven.
"¡No puede ser!" Expresó el joven N-Warrior. "¿Qué estás haciendo aquí? Se supone que aún estás en el Nintenverse."
"¿De verdad crees que nuestro señor Anubis no notó su llegada a nuestros dominios? Nos avisó que estaban aquí y por eso regresamos, porque supusimos que vendrían a rescatar a Mokona y a las Keyblades, y no estábamos equivocados."
"Rayos, y yo que creía que esto sería fácil."
"¡Muchacho!" Exclamó Seketh, extendiendo su lanza dorada, señalando a su rival. "Si quieres destruir el cristal, tendrás que vencerme primero. ¡Esta vez no seré compasivo!"
"No me subestimes, Seketh." Respondió Takato, invocando su Keyblade y su escudo, además de convertirse en Súper N-Warrior. "No soy el mismo que venciste hace días. Me he vuelto más fuerte."
"¿En serio?¡Me parece bien, quiero ver que tan bueno eres al enfrentarte a mi lanza!" Exclamó el Pharaohn, colocándose en guardia y sujetando su arma con ambas manos. "La lanza del desierto, la más afilada de esta galaxia. Con esta arma te cortaré en dos."
"¡Veamos si puede contra mi Keyblade y mi escudo!" Exclamó el joven. "Es de los escudos más fuertes que existen en el Digital World."
"¿Comparas el arma más fuerte de un simple planeta contra una de las más fuertes de una galaxia? Me parece bien… ¡Prepárate, muchacho!"
Música de fondo: - 167-Fight 2- FFIV-- (Soundtrack: Final Fantasy IV)
Seketh dio un gran salto hacia arriba, elevándose varios metros en el aire, antes de caer en picada, con la punta de la lanza hacia el frente. Takato saltó hacia atrás, evitando así el golpe, dejando que el Pharaohn se estrellara en el suelo, levantando una gran nube de humo. El joven cayó sobre sus rodillas, mirando al lugar de impacto, notando, para su sorpresa, que su rival se había introducido en la tierra.
'¿A dónde se fue?' Pensó el joven, mirando a todas partes. 'No puedo sentir su presencia, a pesar de ser tan fuerte como la mía… ¿Dónde…?'
De pronto, sintió algo calido recorrer su mejilla. Al llevarse una mano a ella, notó que era un liquido rojo; su sangre.
'¿Qué rayos?' Pensó con asombro. '¿Logró herirme? Pero si ni siquiera me ha tocado. ¿Lo hizo con la presión del aire? Si es así, debo tener mucho cuidado…'
El Pharaohn emergió del suelo unos segundos después, mirando con cierta arrogancia al joven guerrero, quien se colocó en guardia.
"¿Qué pasa?¿Sorprendido por la potencia de mi lanza?" preguntó Seketh. "Si te sorprendes por algo así, no tendrás oportunidad cuando luche enserio."
"¡No puedo perder aquí!" Expresó Takato, colocando su escudo al frente y sujetando fuertemente su Keyblade con una mano. "Debo destruir este cristal y salvar a nuestra galaxia."
"Veamos si tienes lo necesario, muchacho. ¡Siente el terror de mi lanza dorada!"
El Pharaohn se lanzó en contra del N-Warrior, atacándolo velozmente con su lanza, dando varias estocadas, tan rápido que parecían cientos de destellos dorados. El joven comenzó a moverse, evitando la afilada hoja por escaso centímetros, aunque en algún momento lograba rozar su piel. Saltó para mantener la distancia entre él y su rival, pero el Pharaohn se movió velozmente para estar de nuevo frente a él y continuar su ataque.
La batalla continuaba, el joven no teniendo ninguna oportunidad para atacar. De pronto, con un ágil movimiento de su parte, Seketh sacó de balance al muchacho, sólo para patearlo con fuerza contra una de las paredes. Takato apenas iba a buscar a su enemigo cuando sintió la punta de la lanza dorada justo frente a su garganta. Sudor comenzó a recorrer su rostro mientras tragaba algo de saliva, ya que el más mínimo movimiento podría ser el último.
"Ya te he matado una vez…" comentó el Pharaohn con burla, alejando la lanza de su enemigo. "Quiero ver cuantas veces puedo matarte."
"¿Matarme?" preguntó algo confundido el guerrero.
"Cada vez que pueda matarte, lo contaré como un punto. Quiero ver cuantas veces puedo 'matarte' hasta que al final te mate de verdad."
"¿Acaso me estás subestimando?"
"No, no te subestimo… por eso lo hago, porque sé que no eres capaz de hacer algo más."
"Aún no empieza el verdadero combate. ¡En guardia, Seketh!"
Takato se lanzó en contra del Pharaohn, quien lo estaba esperando. El joven dio un golpe vertical con su Keyblade, misma que Seketh bloqueó con su lanza con facilidad. El N-Warrior no se dio por vencido y dio un giro sobre si mismo para dar otro golpe, pero el Pharaohn, ahora usando su lanza como un enorme bastón, lo bloqueó fácilmente.
El combate continuó, Takato dando varios cortes con su Keyblade, pero el Pharaohn los bloqueaba muy fácilmente, usando el largo de su lanza para mantener a distancia al joven. Seketh cortó una columna de la pirámide en dos para luego patear uno de sus trozos hacia el joven quien, al verlo venir, sólo lo cortó en dos con su Keyblade, siguiendo su curso. El Pharaohn saltó para llegar a un segundo piso del interior, un corredor en la esquina del lugar, con Takato siguiéndolo de cerca. Ya en ese corredor, continuó el combate, con el Tamer siendo el que daba los cortes y el Egypteran bloqueándolos. Entonces, entraron en un pasillo bastante angosto, lo suficiente como para que los dos pudieran pasar. El problema es que aún seguían con sus movimientos aún cuando entraron al pasillo, pero el filo de sus armas era tanta que atravesaban los muros a los lados como si estos no existieran.
Ya luego entraron en otra habitación un poco más pequeña, pero ahí los dos continuaron su combate. Seketh saltó hacia atrás para tomar distancia, algo que le joven aprovechó, reuniendo energía en su Keyblade.
"¡ROYAL SABER!"
De la punta de la Keyblade, el joven liberó un cilindro de energía azul y blanco, en dirección a donde el Pharaohn estaba por caer. Viendo que el ataque se acercaba, Seketh sonrió y, justo al caer, extendió su brazo izquierdo hacia el frente, invocando un muro de arena salido de la nada. El ataque de energía impactó contra el muro, siendo absorbido por este. Sin embargo, un pequeño hilo de energía atravesó el muro y golpeó a Seketh en el rostro, aunque para él, ese golpe fue como una leve brisa.
"Bueno, es cierto, te has vuelto más fuerte." Comentó el Pharaohn. "Ese muro lo hice con todas mis fuerzas y aún así fuiste capaz de atravesarlo, aunque haya sido con una cantidad de energía minúscula. Ahora es mi turno…"
El guerrero dorado extendió su mano izquierda hacia el joven, reuniendo algo de arena en sus manos. Takato de inmediato reconoció la técnica.
"Veo que lo recuerdas." Expresó Seketh al darse cuenta de la reacción del joven. "¡DESERT THYPOON!"
El Tamer se cubrió con su escudo del poderoso torbellino de arena, mismo que pasó alrededor de él, atravesando el muro que estaba detrás y perdiéndose en el desierto. El ataque era tan poderoso como anteriormente, podía sentir como la arena golpeaba violentamente en el Aegis Shield, con una fuerza que parecía que se lo arrancaría de las manos. Pocos segundos después, el ataque pasó, dejando libre al joven. Sin embargo, al alzar la vista, tuvo que reaccionar rápido y bloquear la lanza dorada con su Keyblade.
"Interesante, te has vuelto más rápido." Dijo el Pharaohn, sonriendo un poco. "El 'tu' de antes ya hubiera muerto de verdad."
"¡No puedo perder esta lucha, no hasta que destruya los cristales y derrote a Anubis!" Exclamó Takato, empleando toda su fuerza en el bloqueo.
"¡Blasfemo!¿Aún no lo entiendes?"
Seketh canceló el bloqueo y atacó por la derecha, Takato bloqueándolo. Luego, el Pharaohn se giró sobre sí mismo y atacó por la izquierda, pero el joven aún así lo logró bloquear. Sin embargo, el guerrero dorado dio un último corte, uno más veloz que los anteriores, uno que el muchacho no vio. Con un movimiento, la hoja de la lanza pasó por los muslos del joven, quien gritó de dolor al sentir los cortes en sus piernas.
"No he estado usando toda mi velocidad luz, pero ahora si la usaré." Comentó Seketh, sonriendo un poco, antes de apuntarle a su rival en la cabeza con su lanza. "Ya van dos veces que te mato."
Takato alzó la vista, mirándolo desafiantemente, tratando de ponerse en pie, haciendo que el Pharaohn arqueara una ceja.
"¿Qué tienes pensado hacer?" preguntó. "¿Acaso quieres seguir luchando? Pero con esas heridas en tus piernas ya no podrás moverte fácilmente."
"Pero aún me puedo mover." Comentó el Tamer, logrando ponerse en pie, aunque algo tambaleante. "Y mientras me pueda mover, no puedo darme por vencido."
"Que iluso. No tienes ninguna defensa en contra de mi lanza. Lo único que tienes es esa Keyblade, pero pronto ya no podrás defenderte con ella."
"Te equivocas, aún tengo mi escudo Aegis, uno de los más fuertes del Digital World."
"¿Sigues comparando ese escudo de tercera con mi sagrada lanza? Muy bien, ¡te demostraré lo que puede hacer cuando atraviese ese escudo y tu corazón de un golpe!"
Seketh dio un salto hacia atrás para mantener distancia. Al caer, sujetó su lanza con ambas manos u apuntó con la punta al joven guerrero. Takato permanecía en el mismo lugar, levantando un poco su escudo para que así lo pudiera proteger más.
'Pondré toda mi aura, mis sueños y deseos en este escudo.' Pensó el joven. 'Si logro detener su lanza, podré atacarlo directamente.'
"¿Estás listo, niño?" Preguntó el Pharaohn. "¡Siente la fuerza de la Desert Spear!"
Seketh se lanzó hacia el frente, corriendo hacia el guerrero, sujetando su lanza dorada con ambas manos. El Pharaohn se volvió una especie de flecha de luz dorada, producto de su poderosa aura. Takato reunió toda su aura y la concentró en su escudo, que comenzó a brillar, emitiendo un leve tono blanco.
Los dos estaban por encontrarse; ataque absoluto contra defensa impenetrable, el dorado estaba por impactar el blanco. Takato ponía todas sus fuerzas, esperando que pudiera resistir el golpe de su rival.
Era una lástima que no pudiera…
Todo ocurrió tan rápido, en menos de un segundo ya teníamos el resultado. El joven sintió un dolor punzante en su estómago, uno que le sacó de concentración. Cuando se dio cuenta, la lanza dorada había atravesado su escudo y su cuerpo, la punta saliendo por el extremo opuesto del joven. Los ojos del Tamer se volvieron blancos, tratando de soportar el dolor que sentía al haber sido atravesado por esa lanza. Seketh sonreía victorioso.
Música de fondo: - 82-The Mako-Controlling Organization-- (Soundtrack: Crisis Core: Final Fantasy VII)
"Al parecer tenía razón; tu escudo de tercera no podía contra mi lanza. Incluso tu cuerpo fue atravesado fácilmente." Comentó el Pharaohn, sonriendo con orgullo.
'¿Q-que pasó?' pensó Takato. '¿Acaso mi aura, mis sueños y deseos no son suficientes para detener su lanza dorada? Creí que si era capaz… pero al parecer me he equivocado.'
"Lo has comprendido, ¿no?" dijo el Pharaohn al ver la expresión de derrota en el rostro del joven. "No podrías vencerme y al parecer ya lo entiendes. Muy tarde."
Con un veloz movimiento, Seketh sacó la lanza del cuerpo y escudo de Takato. Cuando el joven estaba por caer, el Pharaohn le lanzó varios destellos dorados de su puño derecho. Miles de golpes a la velocidad de la luz, todos pareciendo líneas doradas, golpearon al joven por todo el cuerpo, mandándolo contra una pared cercana, atravesándola y regresando de nuevo al salón principal.
El Tamer chocó contra una columna, derribándola, mientras él caía sobre los restos. Su cabello regresó a la normalidad, y sus ojos se volvieron vacíos. Había perdido mucha sangre por la herida que tenía en su costado, así como su espíritu de combate. Los pasos de Seketh se escuchaban acercarse al joven, mirándolo con cierta indiferencia.
"Has dado un buen combate, niño. Son muy pocos los que pueden igualar nuestros poderes." Comentó el Pharaohn, señalándolo de nuevo con la lanza. "Esta es la tercera y la vencida. Ahora si, duerme por siempre, N-Warrior de Gallantmon."
-
El tiempo parecía correr lento para el joven guerrero, viendo como la lanza se acercaba a él lentamente, agudizando su agonía. Dentro de su mente, todo era oscuridad y él estaba flotando en medio de ella.
'Rayos… al final no pude hacer nada… Soy un bueno para nada. Morir aquí, sin poder salvar a mis amigos…' pensó el Tamer con tristeza, su alma comenzando a desvanecerse. 'De verdad no vale la pena vivir…'
"¡Espera, Takato!"
De pronto, una luz carmesí se vio a lo lejos, misma de donde provino esa voz. Mientras su alma se desvanecía, pudo observar una figura muy familiar acercarse.
"¿Guilmon?" preguntó el joven débilmente. "¿Eres tú?"
"Takato, no puedes rendirte, no aún." Respondió el dinosaurio rojo, colocándose frente a él. "Aún tienes por qué luchar. No te rindas, recuerda que soy parte de ti."
"Pero, Guilmon, ni siquiera todos mis deseos y sueños son capaces de detener esa lanza. No sé como pelear contra él. En menos de cinco minutos ya me ha vencido."
"No te venció, sólo te abrumó. Yo sé que tienes esa capacidad, Takato, la capacidad de superarlos."
"Guilmon… no, no puedo… estoy muy cansado… ya no puedo pelear más…"
"¿Estás cansado?" preguntó el Digimon con cierta curiosidad, antes de sonreír. "Entonces lucharé por ti, Takato."
"¿Qué dices?" preguntó el joven, justo cuando todo comenzó a iluminarse de más. "¡Guilmon!"
"Que por mientras lucharé por ti, Takato…"
-
Música de fondo: - 148-One Vision (Shinka Size)-- (Soundtrack: Digimon Tamers)
De vuelta en la realidad, Seketh estaba por atravesar el corazón de Takato de un solo y veloz movimiento. Sin embargo, su lanza fue bloqueada… por otra lanza.
"¿Pero que…?" se preguntó él, antes de sentir un fuerte golpe en el rostro que lo mandó a volar varios metros en el aire. Al caer sobre sus pies, el Pharaohn miró al frente, abriendo los ojos enormemente. "¿Quién rayos eres tú?"
"¡No dejaré que lastimes a Takato!"
"¿Qué dices?"
El joven comenzó a abrir los ojos, acostumbrándose a la luz. Creía que ya debía estar muerto, pero no era así. ¿Acaso Seketh estaba jugando con él? Entonces, al abrir los ojos y enfocar bien, estos se abrieron considerablemente al ver a alguien frente a él… alguien que reconocía bien.
"No puede ser…"
Seketh sujetó su lanza, preparado para lo que el extraño caballero tenga planeado. Sin embargo, tenía que saber su nombre.
"Te lo preguntaré una última vez; ¿Quién eres tú?" volvió a preguntar el Pharaohn, ganándose una leve burla del guerrero.
"Sirviente del dios oscuro, tu maldad terminará hoy…" comentó el extraño sujeto.
Takato seguía sin creerlo, simplemente no podía. Frente a él estaba…
"¡Te lo prometo yo, que soy el caballero de la justicia!¡Gallantmon!"
Fin del Capitulo 20
NEXT CHAPTER'S THEME: 09-Juudai's Theme (Yu-gi-oh! GX)
Takato: Hola, soy Takato. ¿G-Gallantmon?¿Cómo es posible que estés aquí? Esto debe ser un sueño.
Gallantmon: Takato, mis sueños han sido capaces de regresarme a este mundo físico. Dejame luchar a tu lado.
Alan: No se pierdan el próximo capitulo de The N-Warriors, Anubis' Curse Chapter: Una Radiante Amistad
Takato: Muy bien, Gallantmon, ¡Luchemos juntos!
ENDING THEME: 147-Hitori Ja Nai (Ending Theme I- Dragon Ball GT)
Saiyan X dice: ¡Saludos! Nuevamente aquí, con un nuevo capítulo. ¿Que les pareció? Bueno, no tengo mucho que decir, más que espero que les haya agradado y gracias por los comentarios.
Nos vemos el otro Sabado.
-Sobres-
