N/A: Perdón por tardar tanto, pero al fin ya salí de vacaciones, ya no más universidad hasta el próximo año. Al fin tengo tiempo de sentarme y retomar mis historias, espero publicar más seguido ahora. Ojalá disfruten el capítulo. Se vienen cambios RE importantes en el fic que surgieron de estos largos días alejada de la computadora. Espero recibir varios RW =) las extraño creo. Besitos Enjoy!
Placenteros y Culposos
Summary :Por que cuando lastimas el corazón de una mujer, la venganza es dulce y placentera. Bella sufre por quién creyó era el amor de su vida, pero pronto será él quién sufra por ella, solo debe tener cuidado de no caer en su propio juego
Capítulo 20: Nada es eterno
..::Tres meses después::..
Bella Pov
Tomé su mano sólo para sentirla por última vez. No quería soltarla, pues sabía que se iría.
–Deja que te explique por favor. –Le rogué pero él no me dejó hacerlo, de un tirón quitó mi agarre y se alejó para quedar aún más cerca de la puerta. Esa maldita puerta.
–No te molestes en decir que lo sientes, no pido explicaciones. – El silencio se apoderó de todo pero después de cinco incómodos minutos Edward finalmente habló, mientras Jake aún miraba sonriente la escenita desde el sofá.
–Esto es más de lo que puedo soportar, es más de lo que te puedo perdonar, sabes que te amo o al menos hasta hoy creí hacerlo, pero ya no más, no después de hoy.
–Yo … lo siento… Pero esto no es lo que crees, te lo juro.
–Bella, deja de darle explicaciones a este nenito de mamá. –Lo miré con cara de asesina mientras él se ponía de pie y caminaba para ponerse a mi lado con los brazos cruzados frente a su pecho.
–¡Jake, tú cállate! , ya has hecho más que suficiente y si no sales de mi casa en este momento seré yo misma quien te saque de aquí a patadas.
–Cálmate lobita, ya era hora de tu "noviecito" se enterara de lo nuestro.
–Jacob, sabes perfectamente que no hay nada entre nosotros. –Quería matarlo, de haber tenido un arma de seguro no habría titubeado en hacerlo.
Edward se mantenía rígido junto a la puerta. Iba a caminar en su dirección, pero él como si adivinara mis intenciones retrocedió hasta quedar justo bajo el umbral. No podría describir las facciones de su rostro, simplemente verlo así no tenía descripción alguna.
–No pienso ser testigo de su estúpida pelea, ya con lo que vi no necesito más explicaciones.
–No entiendes nada… – No alcancé a terminar la frase porque él me interrumpió de inmediato. Habló tan rápido que a penas y podía mantener la conversación y respirar al mismo tiempo. Edward no estaba nada de bien y todo era culpa del estúpido a mi lado.
–Y no hay nada que entender Bella, haz tirado por la basura todo lo que habías logrado en estos tres meses. Bueno, ya dije todo lo que tenía que decir. Te deseo lo mejor, ojalá puedan ser felices. – Sin más palabras, y agachando la mirada para no toparse directo con mis ojos aguados Edward se dio media vuelta y se marchó. Quise salir corriendo para detenerlo pero Jacob me sostuvo entre sus fuertes brazos.
–Suéltame me haces daño…
–Oh no pequeña, no irás tras él.
–¡Suéltame! –grité y patalee pero el muy desgraciado no me soltó. Finalmente, cuando supe que ya no podría alcanzar a Edward desistí. No sin antes dar una mirada fulminante y llena de dolor a Jacob.
–Así me gusta Bella, ya era hora que te dieras cuenta que tienes que quedarte conmigo.
–Escúchame bien. –Le grité cuando al fin me soltó. –porque esta será la última vez que te voy a dirigir la palabra. ¡Nunca y grávatelo bien en tu cabecita, nunca volvería a estar con alguien como tú, esta vez no sólo me dañaste a mí, sino que mataste algo que me costó mucho trabajo conseguir. Mataste mi felicidad al lado de un hombre que sí vale la pena. Esto que hiciste no tiene nombre y haré todo cuanto esté en mis manos para que Edward sepa que todo lo que vio fue un montaje hecho por ti.
–No tienes como probarlo muñeca, él no te volverá a hablar después de hoy, y eso te lo puedo jurar. – el tono de su voz y lo oscura que se había vuelto su mirada me asustaron, por primera vez, la única sensación que él me provocaba eran ganas de huir, no lo reconocía, parecía más bien alguien enfermo. Un psicópata.
–¿Por qué? …
–¿Quieres saberlo realmente? ¿Acaso no te das cuenta lobita?.
–No Jake, no puedo entender por qué me haces tanto daño si yo sólo he querido lo mejor para ti.
–Já, ¿lo mejor? – Un golpe seco que cerró la única puerta hasta la salida me puso en alerta y me hizo retroceder. –¡Lo mejor!, sí claro, ¿y según tú lo mejor para mí es que sólo quieras estar conmigo por lástima, que vea cómo un tipo que es mil veces inferior a mí te enamora y te aleja de mí lado? – dio un carcajada que enserio me asustó. –No cielo, "tú" te quedaras conmigo, lo quieras o no.
–Lo siento Jacob, pero cómo te dije hace un tiempo, sólo puedes contar con mi amistad, nada más. Jacob… yo lo amo, por favor no me hagas esto. – mis ojos hace rato ya que no veían a causa de las lágrimas, pero limpié la humedad de mi rostro para mirarlo de frente. –Por favor ya déjame ir. Nunca fui lo suficientemente buena para ti, te oí decirlo muchas veces, ¿por qué ahora? ¿Por qué no me dejas ser feliz con alguien más?.
–Es simple, porque tú me amas, nunca podrías dejar de hacerlo y yo sólo te estoy ayudando a liberarte de ese inútil.
–Por favor Jacob, ándate y déjame sola.
–Está bien. –Habló extrañamente calmado. – Te dejare muñeca, pero volveré, ahora nadie nos va a separar.
Abrió la puerta que tapaba con su enorme cuerpo y luego de lanzarme un beso con la mano se marchó.
Estaba en medio de una pesadilla. Todo mi mundo se había derrumbado en mil pedazos en sólo treinta minutos.
..::Dos horas Antes::..
–Pasaré por tu casa como en una hora más.
–Está bien amor, le diré a mi padre que nos iremos antes de que él llegue, así es que pasaré a despedirme antes de ir a terminar la maleta.
–Está bien. –Se estiró sobre su asiento y apoyando uno de sus codos en el manubrio hiso impulso para besar mi frente. –Tengo una sorpresa para este viaje Pethi mou.
–Amo cuando me dices así… –Suspiré buscando dar alcance a sus labios y cuando al fin los tuve cerca me incliné un poco, con mis manos jugando sobre su nuca lo atraje hasta mi boca pero lo besé justo en la comisura de sus labios, no era un beso completo, pero si había algo que disfrutaba era dejar a Edward deseando más, que fuera él quien no pudiera más y finalmente tomara con fuerza casi bruta mi rosto y me obligara a terminar el beso de manera casi urgente.
–Aún no estamos en Halloween para que te las des de traviesa Pethi mou…
–Lo sé, pero amo cuando te pones así. – Le dedique mi mejor sonrisa picara. –Bueno amor mío, será mejor que entre a casa o terminaremos saliendo de noche y no es lo que queremos.
–Es que me cuesta dejarte bajar del auto… No me gusta sentir el vacio que dejas…
–Y a mí no me gusta dejar de sentir tu aroma, pero si queremos llegar antes de mañana al cumpleaños de tu primo es necesario que termine de hacer mis maletas y le avise a mi padre.
–Tienes razón. –Le guiñe un ojo y me apresuré a bajar del volvo antes de que me atrapara con sus labios otra vez.
–Te amo, nos vemos en una hora, las llaves de repuesto están donde siempre.
–Ok. Yo también te amo.
Caminé hasta mi casa, dejé los encargos que había traído desde Port Ángeles y busqué por toda la casa a mi padre. Pero cuando finalmente llegué a la cocina un papel amarillo que reconocí inmediatamente como uno de esos que están en el mural del cuartel de policía llamó mi atención.
En él resaltaba la mala caligrafía de mi padre y decía.
"Hija, se que hoy prometí que cenaríamos juntos, pero algo se presentó y es posible que no vuelva antes de que te vayas mañana, te amo y suerte en tu viaje". Tomé el talonario de la encimera y con el mismo lápiz que mi padre había usado le escribí una nota.
"No te preocupes, Edward y yo nos iremos esta misma tarde, ojalá todo salga bien, en la agenda que está sobre mi escritorio está el número del móvil de Edward por si me quieres llamar, no estamos seguro de que tan buena señal pueda tener el mío. Te amo.
Pd: Los encargos que me pediste estarán sobre la mesa del comedor. Con amor Bells".
Fijé mi nota con los imanes sobre el refrigerador y caminé hasta la sala para subir por la escalera hasta mi cuarto cuando sentí que la puerta principal se abría, inmediatamente comencé a hablar alegre de que Edward se hubiera desocupado tan rápido de la que pensé sería una larga espera en la bencinera para llenar el estanque, seguramente por ser fin de semana largo la gente había ido antes a llenar estanque y la enorme fila que pensábamos que tendría que soportar se redujo a sólo un par de coches.
–Mi amor, no tardaste nada, aún no termino con mis cosas… –Me detuve en seco cuando me di cuenta que no era Edward quién estaba parado junto a la mesita de arrimo.
–Deberías cerrar mejor la puerta cuando te quedas sola en casa lobita.
–¿Jake qué haces aquí?.
–Bueno, ya que hace tres meses no me diriges la palabra, no llamas y no te has aparecido por La Push decidí hacerte una visita. ¿Estás muy ocupada como para charlar con un viejo amigo?
–Jake, lo siento, pero ahora estoy muy atrasada, necesito que te vayas, espero a alguien.
Él cerró la puerta y se apoyó sobre la madera agachando el rostro y cubriéndolo con las manos. Uno que otro espasmo involuntario comenzaba lentamente a hacerse dueños del cuerpo de Jake mientras un audible sollozo se hacía cada vez más fuerte.
–¿Qué es lo que tienes, está todo bien?. – Hace tres meses que no sabía nada de Jake, quizás yo estaba siendo una pésima amiga, quizás algo le había pasado a Billy. Miré de reojo el reloj en la pared, aún tenía tiempo antes de que Edward volviese por mí, así es que decidí que podía hablar un rato con un "viejo amigo".
–Mi padre está muriendo Bella, perdón que venga a contarte mis problemas, pero sólo sentí ganas de verte a ti.
Me acerqué para consolarlo pero él avanzó aún más rápido hasta mí y me abrazó con fuerza mientras se ponía a llorar como si fuese un niño chiquito.
–Tranquilo Jake, todo irá bien… Tranquilo…
–Bella… Yo… te necesito, te quiero mucho.
–Y yo a ti Jake, yo también te quiero.
Lo que sucedió no lo esperaba, todo pasó demasiado rápido.
Los labios de Jake estaban presionando con fuerza los míos y sus manos ya no estaban abrazadas a mi espalda sino que más bien aprisionaban mis caderas pegándolas con fuerza contra las suyas dejando sentir levemente su masculinidad.
Intenté alejarme pero Jake sonreía y me besaba con aún más fuerza, en medio el forcejeo para liberarme caímos sobre la alfombra quedando él sobre mí cuerpo.
Fue en ese momento que sentí como la llave se giraba dentro de la cerradura. ¡Mierda ese si debía de ser Edward!.
–¡Jake, déjame!.
–No cariño, lo siento, pero hace mucho que esperaba un momento como este. –Me susurró muy bajo al oído. Solo entonces caí en cuenta de todo.
