Hola hola gentesilla. He sido muy feliz leyendo los comentarios que dejaron. Son unas perras, cuando las dejo con drama comentan a full jajaja y se quejan del drama, yo se que lo aman, lo se. No intenten engañarme (?).
Bueno, aqui traigo el nuevo capitulo, nerviosisima por que no se si les va a gustar. Espero que si... ya me diran al final. Enjoy!
LOS CAMBIOS DEL AMOR
Luego de que Charles se marchara Erik se quedo con una sensación extraña en el pecho. Realmente no entendía bien que era, pero le generaba tristeza. Quizás era la idea de haberse despedido de Charles, de que no podrían pasar más tiempo juntos como hasta ahora y de que lo que habían vivido nunca se repetiría. Olfateo su propia ropa, sintiendo el aroma del alfa en ella. El telepata se había sentido tan bien encima suyo, cabalgandole, besandole, vulnerable. ¿Acaso así se sentiría un alfa al estar con su omega? Realmente le había resultado tan vulnerable que solo había querido besarlo y abrazarlo con fuerza hasta que su llanto frenara, aunque él mismo sentía una angustia similar. Charles era tan pequeño, y hermoso, con su cuerpo delgado, su piel sumamente blanca y ese rostro tan perfecto, con sus grandes ojos y sus rojos labios. Sería un delicioso omega... como amaría tenerlo entre sus brazos, justo como antes, necesitando cariño y cuidado. ¿Si él se transformaba podría tenerlo así? O como lo tuvo aquella vez, esa vez que el alfa le dejo tomarle... y estar en su interior, cálido, apretado. Dios, tan delicioso. ¿Podría repetir eso? ¿O una vez que cambiara... ya nada pasaría? El ingles se comportaba como si ese adiós fuera pasa siempre, quizas sabía que luego ya no le atraería.
No entendía por que se sentía tan mal la idea de perder a Charles, ni siquiera con Shaw había sufrido tanto... quizás por que con Shaw nunca se sintió realmente feliz. El castaño en cambio le hacía feliz casi todo el tiempo. Era feliz estando con él, pasando tiempo juntos, jugando al ajedrez, coqueteandose... Nunca imagino que podría ser feliz cosas tan simples, pero asi era. Y estaba por renunciar a todo ello, a la escasa paz que había conocido en su vida. Iba renunciar a lo que era, a la vida que estaba viviendo... iba a dejar todo atrás, pero era por algo noble, para cumplir su destino.
Tomo la inyección para mirarla un momento. Era increíble como algo tan simple lograría cambiar su vida para siempre. Cambiara sus hormonas, su aroma, su mente. Se mordió el labio recordando como Charles el había olfateado ansioso, seguro de que seria la ultima vez. Charles realmente amaba su aroma, como amaba su lubricación, como amaba su cuerpo en general. Jadeo angustiado y se dejo caer en la cama, sintiéndose algo confundido. El ingles no se apartaba de su mente cada vez que pensaba en ponerse la inyección. Lo veía a él, sus momentos juntos, su sonrisa, sus ojos ilusionados... No era en él en quien debería pensar, debería pensar en si mismo, en su propia felicidad, en vengarse de Shaw.
Se giro para quedar boca abajo en la cama. Al principio había podido ignorarlo, pero al notar que el telepata realmente había llorado por él su corazón le dolía. De pronto miles de alarmas en su cabeza gritaban que eso no era una buena idea, que nada que hiciera llorar a Charles era una buena idea. Cualquier cosa que lograra que esos enormes ojos azules se empañaran de lagrimas era malo. Pero no podía dejarse convencer por esas voces, era su instinto omega intentando sobrevivir... si él era un alfa o un beta podría cuidar de todos allí, sería más fuerte, podría controlar su vida. Podría cuidar de Charles.
Volvió a mirar la inyección y la tomo entre sus manos, lo mejor era apresurar todo y dejar las dudas de lado. Era lo que había esperado toda su vida, no iba a dudar ahora. Simplemente ya era tarde para cambiar de plan, el plan de su vida... "Es solo un pinchazo", pensó. Estiro el brazo izquierdo, y sin mas clavo la aguja en él.
**CHERIK**
Llevaba media hora abrazado a la almohada y era asombroso como las lagrimas no paraban. Su cuerpo entero temblaba, le costaba contenerse, le costaba detener su parte alfa que solo quería correr a detener a Erik. Dios, debía sujetarse para no correr, quitarle la inyección, hacerle el amor y dejarle tan lleno que el omega solo pudiera suspirar su nombre. Quería ir a decirle que era suyo, tan suyo, su omega. Su Erik. Jadeo de nuevo y apretó sus propias piernas. Le había perdido, le había perdido para siempre. Era un tonto, un idiota. No era lo suficientemente alfa, lo mejor era que ambos se inyectaran, lo mejor era que Erik fuera el alfa de la relación. Si él se transformaba y luego Charles, seguramente el aroma le atraería y le reconocería, al fin estarían juntos. Era lo mejor, no habría problemas, él no tenia inconveniente en ser el omega. Gruño, por instinto, pensando que era él quien debía cuidar a Erik, pensando en cuanto extrañaría su aroma. Pero... seguramente el aroma alfa de Erik también sería delicioso. Él amaría a Erik, a su aroma, a su cuerpo, a su persona; sea beta, alfa u omega.
"Es solo un pinchazo". Gimió cuando el pensamiento se colo en su cabeza, se tironeo el cabello y sin más comenzó a sollozar. Lo había hecho, el maldito de Erik lo había hecho, se había inyectado. Su corazón se patio en mil pedazos. Su llanto se volvió más intenso y su cuerpo se convulsiono. Había perdido a su omega, lo había perdido... y se lo tenía merecido por que era un maldito cobarde, por que no debió ser tan optimista. Debió decirle que era suyo, debió hacerse notar, debió anudarlo para que sintiera su vinculo. ¡No debió ser tan cortés y educado, debió obligarlo a que lo reconozca! Era un cobarde, un crédulo que había esperado que Erik realmente le reconociera por si mismo. Gruño desde el fondo de su pecho, dolido de haber perdido a la única persona que amaría en el mundo... de pronto se sentía devastado, perdido.
Alzo su cabeza y miró la inyección que tenía al lado. Ya no había nada que perder, lo mejor era inyectarse. Tendría que dejar todo lo que era, arriesgarse completamente. Siempre se había aceptado a si mismo, mutante y orgulloso, pero ahora... ahora debía cambiar. Pero era bueno, era cambiar por amor. Sus pálidas manos temblaron al tomar la jeringa, miro con atención el liquido magenta y emitió un suspiro. Todo por Erik... Se mordió los labios y cerro los ojos, realmente no quería ni mirar cuando esa aguja profanara la blanca piel de su muñeca. Ni siquiera se imaginaba como se iba a sentir el cambio, solo podía pensar en que Dios le concediera ser compatible con Erik. Suspiro al sentir el metal punzante contra su piel, presiono lo suficiente para que se hundiera, pero sin firmeza aun. Un poco más y sentiría la aguja desgarrándole, solo un poco más de presión y...
-¡Charles, abre la puerta!-la voz sonó junto con los fuertes golpes en la puerta. Dejo caer la aguja y se levanto rápidamente. Casi corrió a la puerta, y la abrió rápidamente. Ni siquiera disimulo en lo profundo que aspiro el aire, dejando que llenara sus pulmones, degustando ese aroma sin saber exactamente que esperar. ¿Podría gustarle el aroma de alfa de Erik sin cambiar? Quizas ambos podían ser alfas, quizás su aroma igual le volvía loco. ¡Tenía que ser así! Él lo amaba, fuera como fuera, oliera como oliera. De pronto sintió la garganta seca y aspiro más profundo. Gimió cerrando los ojos al sentir el aroma dulzon embargar sus sentidos. Seguía allí, ¡Seguía allí! Volvió a abrir los ojos para mirarle, el magnetico tenía los ojos inyectados de sangre, se veía afligido.
-¿Qué... qué paso? Pensé que...-Charles no sabía si sentirse tranquilo aun, no entendía nada. El pensamiento que le había llegado de Erik era claro sobre que se había inyectado. Pero entonces, ¿por que olía como un omega aun? ¿Acaso tardaba en hacer efecto? Dios, dios, ¿se habría inyectado y algo abría salido mal? Dio un paso al frente al ver el cuerpo ajeno temblar un poco, su instinto te protegerle llamándole.
El polaco miraba atento a Charles, no había esperado encontrarlo así. El telepata estaba desnudo, su cabello se notaba algo húmedo, sus mejillas tenían surcos de llanto y sus enormes ojos se veían rojizos y húmedos. Sintió su corazón extinguirse al verlo así, tan frágil y triste. No podía creer que él tuviera ese efecto en el ingles, ¿la simple idea de que él se inyectara le había puesto asi? No podía creerlo, realmente no lo entendía. ¿Tanto efecto tenía él sobre Charles? Noto su mirada de duda, esos ojos azules le estudiaban como queriendo descubrir que pasaba, se notaba entusiasmo y asustado a la vez. No le había pasado desapercibido que ni bien salió había buscado sentir su aroma... ¿acaso tanto amaba su fragancia?-No pude hacerlo-dijo con voz ahogada, sintiendo el corazón palpitarle en los oídos. No había podido hacerlo, ni bien clavo la aguja no pensó que sería tan difícil empujar para que el liquido entre en su cuerpo. Hubo algo dentro de él, un grito desgarrador que no le permitió seguir-. No pude inyectarme, solamente...-"dijiste que puedo ser fuerte asi".
Charles jadeo, miro la muñeca de Erik, un punto de sangre muy pequeño en medio de ella. Se había clavado la aguja pero no se inyecto. Casi sin pensarlo se arrojo a sus brazos, rodeandole el cuello, apretándose contra él. Sintió los brazos de Erik apretarle con fuerza, sujetarle desde la cintura, pegarlo tanto como podía a su cuerpo. "El mutante más fuerte que conozco" respondió, pasando su nariz por la mejilla ajena, hasta enterrarla detrás de su oreja. Lo olfateo sin pudor, deleitándose ante ese aroma que pensó que no podría disfrutar más. Su nariz acaricio la piel ajena, sintiendo a Erik temblar entre sus brazos y como las grandes manos apretaban mas su cintura. Recién en ese momento noto que estaba desnudo entre sus brazos, casi completamente cubierto por el cuerpo del mayor. Quien los viera nunca lo imaginaria a él como un alfa. Sonrió, por que eso era lo que le gustaba de su relación... Erik era tan exótico, tan fuerte, tan diferente a cualquier otra omega.
-Vamos a dentro-susurro contra el oído ajeno, y dio unos pasos atrás. El cuerpo de Erik no se despego del suyo, como si fuera guiado por el magnetismo, y detrás de ellos la puerta se cerro y se puso cerrojo sin que ninguno le prestara ninguna atención. Sus bocas se encontraron en un beso suave, sus bocas apenas y se rozaron, acariciándose con sutileza, antes de que finalmente la desesperación y la intensidad del momento les ganara y sus cuerpos exigieran más. Siguieron retrocediendo en la habitación, las manos ansiosas de Charles tocaban a su omega por debajo de la ropa, queriendo desnudarle allí mismo y poseerlo. Había estado tan asustado, pero ahora le tenía de nuevo entre sus brazos y sentía como podía volver a controlar el mundo. Erik estaba allí de nuevo, como un omega, tan suyo. No podía aguantar el deseo por tenerlo entre sus brazos, retorciéndose de gozo, que en la mente del mutante no hubiera nada más que CharlesCharlesCharles.
Las rodillas del telepata chocaron con la cama y no tuvo recelo en tirarse hacía atrás, tomando a Erik de la remera para que le sugiera. No pudo evitar gemir al sentir el cuerpo macizo encima suyo, su lengua se colo dentro de la boca ajena y sintió a Erik gemir abriendola para darle completo espacio. Charles le beso con ansias, mientras sentía las manos del otro explorar su piel desnuda. Le dejo tener el control, sintiendo esas manos grandes acariciar sus muslos, rasguñar su espalda, ese cuerpo fornido presionarse contra él como si quisiera clavarlo contra la cama. Su propia mano le acariciaba la espalda, sintiendo al omega arquearse un poco. Cuando finalmente llego a su trasero se lo apretó y escucho un gemido ahogado que murió en sus labios. Gruño de gusto y dejándose llevar le empujo para que cayera en la cama y subirsele encima. Se besaban como si no hubiera mañana, como si el resto del mundo hubiera desaparecido. El calor de sus cuerpos se fundía, sus pieles se derretían por ponerse en contacto.
Erik se removió un poco en la cama, intentando subir más y cuando sintió algo hincando en su espalda se quejo y se aparto, sentándose, haciendo que Charles se irguiera también. Los ojos celestes del magnético miraron la interrupción, frunciendo el ceño al descubrir una jeringa con el suero. La tomo entre sus manos y miro confundido a Charles-¿Por que tienes esto aquí?-pregunto sin entender. El alfa, que estaba a horcajadas encima suyo, se sonrojo y paso saliva. Finalmente suspiro, sabiendo que no había excusa valida-Iba a inyectarme-respondió simplemente.
El omega se vio más confundido y sus ojos se clavaron fijo en los azules-¿Por que ibas a inyectarte?-pregunto con incredulidad. La simple idea de ver a Charles y que no fuera un alfa, que no oliera a un alfa, se le hacía extraño. Desagradable... incomodo. Charles era un poderoso alfa, olía exquisitamente bien, no podía imaginar enterrar su nariz en ese cuello y que oliera distinto.
El menor se mordió el labio-Por que tu ibas a hacerlo-murmuro, notando como las cejas de Erik casi se unían por la forma en que fruncía el ceño.
-Pero... pero... es una locura ¿por que...?-el telpata sonrió, con su mano tomo la de Erik y le hizo soltar la inyección que cayo en la cama y giro hasta terminar en el piso.
-Te dije que no estabas solo mi amigo, y si tu decides algo que te empuje a un camino solitario o desconocido, estaré allí para acompañarte-el corazón de Erik se acelero, aunque miraba aun con duda al menor. Su respiración era irregular de pura ansiedad, las palabras habían cavado hondo en él. No podía creer que Charles hubiera pensado inyectarse por él, simplemente no tenía lógica. ¿Por que dejaría de ser un alfa solo para acompañarlo a él? Era una locura, si se inyectaba podía acabar como un beta o como un omega, y Charles parecía muy cómodo como alfa. La simple idea de que lo hiciera para "acompañarlo" hacía que su corazón se acelerar. Charles era demasiado bueno, se preocupaba demasiado por él, realmente no lo entendía...
-No entiendo-dijo aun confundido, el menor se había inclinado sobre él y aun sujetaba su mano. Estaban prácticamente pegados, y Erik no podía apartar sus ojos del hermoso rostro de su amigo-¿Por que harías eso por mi?-dijo apenas como un murmullo ronco, sintiendo su aliento chocar contra los rojos labios del telepata.
Charles sonrió un tanto coqueto y entrecerro los ojos, mirándole entre sus pestañas-¿Aun no lo adivinas, Erik? No imagine que fueras tan obtuso-comento divertido, dejando relucir sus dientes blancos.
El magnético frunció el ceño-¿Adivinar?-pregunto mirándole con la ceja alzada. La sonrisa de Charles solo creció. Erik siempre veía solo lo que quería. Cualquier otra persona ya se hubiera dado cuenta, pero él no. Erik no entendía a las personas, quizás por su constante búsqueda por la soledad.
-Haría lo que sea por ti-dijo resuelto el menor, presionándose contra su cuerpo, escuchando un jadeo bajito por parte del omega y notando como las mejillas se sonrojaban un poco, al parecer comenzando a excitarse. Oh dios, Charles no podía creer que había estado a punto de perder todo esto. Había estado a punto de perder a su delicioso omega, a su fragancia, a su hermoso cuerpo que reaccionaba a sus más ligeras caricias.
Erik se sentía derretido, sentía las manos de Charles acariciando sus abdominales, apartándole la camisa para explorar más de su piel. Una de sus manos la tenía fijas en la cama para no caer hacía atrás, sus respiraciones se mezclaban y toda la situación en si tenía a su corazón latiendo como loco y su cuerpo erotisado de una manera que nunca creyó sentir-¿Por que?-pregunto casi sin voz, y sintió la risa cristalina de Charles y esos ojos azules mirándole divertido.
-¿De verdad?-el alfa se inclino hasta que sus narices se rozaron, se relamió sus labios sintiendo su corazón latir con fuerza. Se sentía nervioso, ansioso, asustado pero emocionado al mismo tiempo-Por que te amo-dijo bajito, y unió su boca a la del magnético, que se había quedado estático, sin siquiera cerrar sus ojos. Le beso suavemente, sentía las palpitaciones del corazón de Erik tan erráticas como las suyas, y esos labios seguían quietos bajo su toque. No se sintió desanimado, la mente de Erik estaba congelada de sorpresa, pero sentía como un ligero cosquilleo de felicidad. Erik finalmente gimió y aparto sus labios, cerrando los ojos y dejándose caer en la cama.
-No, no... no puedes amarme...-dijo tercamente, suspirando con placer al sentir como Charles se acomodaba encima suyo, y esas manos terminaban de empujar su camisa. Se irguió un poco para dejar que le quite la prenda. El alfa la tiro a un lado y se inclino para volver a rozar su boca. La sonrisa no se borraba de sus labios, le gustaba la expresión confundida pero de gozo de Erik. Le gustaba liar a Erik, que se confundiera y dejara caer las típicas defensas.
-¿Y por que no?-dijo divertido, comenzando a besar su mejilla, lamiendo la piel hacía su oreja, sintiendo a Erik estremecerse y un pequeño bulto chocar contra sus pelvis-Claro que te amo, me vuelves loco... se que ya lo suponías. Lo notas...-Charles mordisqueo el cuello del mayor, sobre su yugular, reanimando la marca que había dejado el día anterior. Esa marca de posesividad, de propiedad. Erik era tan suyo, no podía creer que realmente había estado por dejar que se inyecte sin hacer pelea. Su parte alfa ahora se removía victorioso, queriendo apoderarse por completo de ese delicioso omega que tenía debajo-Notas como me desespero por tenerte, como haría cualquier posa por ti... no lo disimulo, Erik, en lo mas mínimo-el magnético se arqueo y estiro su cuello dándole más acceso, abriendo un poco las piernas, sintiendo como Charles se acomodaba entre ellas. Sus caderas chocaron, robandole un ronroneo.
-Aparecerá tu omega y... y lo amaras...-protesto Erik. No era uno de los momentos más calientes que hubieran vivido, pero se sentía extrañamente sensible, su corazón latía con demasiada fuerza. Se sentía como en éxtasis, como arcilla en las manos de Charles, cada parte de su cuerpo estaba sensible, su estomago se retorcía de pura ansiedad. La simple idea de que Charles lo amara parecía derretirlo. Y al mismo tiempo sus propias palabras le hacían sentirse condenadamente celoso, pensando que el omega de Charles lo tendría para siempre, y él se quedaría solo. Pensando que había encontrado un alfa con quien realmente podía disfrutar, pero que luego llegaría alguien más, un extraño, alguien que quizás no lo mereciera, y lo arrebataría de sus brazos. Se volvería loco por otro aroma, por otro cuerpo, por otros besos... Dios, no quería, no quería.
-Cuando eso pase, solo te amare más-dijo sin perder la sonrisa. Oh, si, lo amaría con locura cuando lo reconociera. Lo amaría más de lo que ya lo hacía, se sentiría en completo éxtasis. Era lo que más deseaba, que le reconociera para poder ser sincero, para decirle cuando amaba que fuera suyo, para poder cuidarlo, abrazarlo, acompañarlo en su celo, sujetarlo entre sus brazos cada noche; para que Erik ya no le apartara y se rindiera al hecho de que no podían vivir el uno sin el otro.
-No, sabes que no... te encantara su aroma y...-intento protestar, pero no podía pensar demasiado. Sentía la boca de Charles besando su clavícula, mientras que las manos le desprendían su bragueta. Sus propias manos estaban ocupadas masajenado el trasero del menor, sintiendo los suaves músculos, apretándolos y presionándolos para que se pegue más a su cuerpo. No quería que se apartara ni un milímetro, se sentía desesperado por el contacto.
-Erik, no hay aroma en este mundo que me pueda gustar más que el tuyo-dijo el telepata gruñendo de gusto cuando su mano ansiosa finalmente logro bajar los pantalones y pudo tocar la dura verga de su pareja. Erik tembló, no podía mantener los ojos abiertos, solo quería terminar de desnudarse para abrir sus piernas y sentir el pene de Charles dentro. Se había sentido tan delicioso la noche anterior, que solo quería repetirlo. Lo necesitaba, realmente lo necesitaba, presionándole, abriéndole, enterrándose muy dentro de sus entrañas. Se sentía un adicto, desesperado por sentir al telepata embistiendo contra su cuerpo. Ya estaba húmedo, y su entrada palpitaba. Nunca pensó que podía estar tan desesperado por que alguien le folle, pero no podía cegarlo, su cuerpo parecía desesperado. Dioos, quería ese pene tan hondo como pudiera. Alzo una de sus piernas para que Charles le quitara el pantalón y luego las abrió con gusto, gimiendo al sentir la virilidad del menor chocar con la suya. Sisisisisi, eso era lo que necesitaba. Necesitaba sentir la verga de Charles, tan dura y deliciosa... sentía la boca hecha agua de puro deseo.
-Sabes que no es así, aparecerá... y te olvidaras de todo-su respiración estaba agitada. Una de las manos de Charles había tomado su pierna y se la sujetaba para que permaneciera expuesto, los ojos del menor no podían apartarse de Erik. Le tenía allí, y a pesar de que su boca protestara, su cuerpo estaba sumamente entregado. Esa fruncida entrada estaba húmeda, y se podía notar como se expandía y cerraba esperando alguna especie de contacto. Listo para él, listo para que le clavara de una sola embestida. Dios, Erik debería esperarlo así todas las noches: abierto de piernas, necesitado, esperando que le folle. Se levanto un poco, acomodando la pierna sobre su hombro, mirando de reojo como Erik tiraba la cabeza hacía atrás, relamiéndose los labios. El omega dentro de su pareja se extasiaba al saber que pronto sería penetrado. Charles solo miro un momento más su cuerpo, mirando su trasero, estudiandole con deseo, con satisfacción, con la felicidad de no haberle perdido-Te enamoraras por completo... es tu pareja y...-bufo, por que claro, el momento no podía ser perfecto. Erik seguía con eso.
-¿Tu te enamoraste de tu pareja?-pregunto ronco. Shaw era un tema que no le gustara hablar, mucho menos cuando estaban en la cama, y mucho menos llamarlo la "pareja" de Erik; por que Erik era suyo, solo suyo. Nadie nunca debería actuar como su pareja, solo él. Su parte alfa realmente odiaba a Shaw, lo odiaba por haberse atrevido a tocar a su omega, por haberle hecho sufrir, por que por su culpa Erik odiaba lo que era.
-No... no es lo mismo... -protesto el magnetico, tensándose un poco al hablar de ese tema. Se removió, intentando apartar su pierna, pero Charles la sujeto en su hombro. No quería que se apartara, no quería que se alejara en ese momento-Yo lo conocí muy joven y... no entraba en celo siquiera y...
-¿Y cuando lo hiciste, lo amaste?-pregunto mirándolo de reojo. Erik había abierto los ojos y se veía entre incomodo y molesto, ambos odiaban hablar de eso, pero en algún momento habría que afrontarlo. El magnético desvió la mirada.
-Es complicado...-susurro. No quería pensar en eso, no quería recordar nada de esa época. No quería recordar cuanto sufría al ser rechazado, cuanto le dolía que Shaw se burlara de su condición, cuanto odiaba que lo humillara y lo utilizara para lo que se le plazca. Su erección bajo de golpe, solo quería apartarse. De pronto recordaba por que quería inyectarse, nunca quería sentirse de nuevo así.
-Solo dime...-susurro Charles, inclinándose sobre él, acariciándole la mejilla, besando con cariño su pecho. De a poco el omega se relajo ante sus caricias, sintiendose un poco más calmado. No podía dejarlo pasar, si no lo aclaraba ahora nunca más podrían abordar ese tema.
-Si... no... no, no lo se... realmente no lo se...-murmuro, negando con la cabeza. Cerro los ojos con fuerza, queriendo solo concentrarse en la boca de Charles que le repartía besos con dulzura. El telepata siempre tenía ese poder de tranquilizarlo, de hacerle sentirse mucho mejor. Charles gruño a pesar de todo, no le gustaba que Erik dudara, no quería que siquiera suponga que en algún momento debió amarlo. No, Erik no lo había amado, Erik nunca amaría a nadie que no fuera a él. Iba a demostrárselo, iba a probarle que nunca lo amo.
-¿Alguna vez te sentiste así con él?-pregunto mordiendo uno de los oscuros pezones . Noto como el cuerpo del mayor volvía a estremecerse de placer. Sintió su orgullo aumentarse, sabía que no, solo él podía poner a su omega asi de loco y sensible. Erik alzo las caderas y Charles sintió algo duro contra su muslo. Sonrió y su mano bajo lentamente por su vientre, tocando sus abdominales, tentándole-¿Asi de ansioso por que te toque?-murmuro, mientras su mano lentamente envolvía su miembro, queriéndolo hacerle desesperar. Erik gimió y negó con la cabeza, su cuerpo se retorcía con voluntad propia, preso de algún hechizo de Charles-¿Te estremeciste con solo escuchar su voz?-el telepata se relamió los labios sin poder dejar de mirarle. No podía creer su suerte, le había tocado este atractivo omega, tan masculino, con esa virilidad tan grande, esas piernas largas, el abdomen marcado. Dios, era todo un adonis, y estaba completamente desesperado por su toque-¿Sentiste el placer que sientes conmigo?-su mano le soltó el pene para jugar con sus testículos, masajeandolos suavemente, sintiéndolos tensos por la simiente acumulada. Sus dedos se siguieron deslizando, hasta llegar a la húmeda entrada, la masajeo un poco sintiendo como palpitaba y gruño de gusto. Quería profanarla. Erik había alzado un poco las caderas dándole más lugar, y sus dedos siguieron tentandole, queriendo hacer que se desespere-¿Tu corazón se acelero por sus palabras? ¿Acaso tus ojos lo seguía como me siguen a mi en cada movimiento? Erik, nunca dejas de mirarme ¿lo sabes verdad? No apartas tus ojos de mi, te gusto... te atraigo... tu instinto te pide que te acerques-el susodicho abrió los ojos y le miro. No le respondió por pura vergüenza, por que sabia que era cierto, que cada vez que tenia a Charles en el perímetro no podía dejar de mirarlo. No entendía que era, pero el necesitaba la atención de Charles, odiaba no tenerla-¿Tu cuerpo temblaba cuando te besaba? Erik... sabes que no, solo reaccionas a mi así, solo yo te hago temblar así... solo yo te provoco tanto...-murmuro. Aun sujetaba la pierna de Erik en su hombro cuando se inclino a besarlo, haciendo que se doblara casi a la mitad.
El omega gimió, aun mas al sentir la erección del menor rozar entre sus muslos. Realmente había estado por renunciar a todo esto, por renunciar a delirar entre los brazos de Charles. No podía hacerlo, no podía cambiar, no mientras Charles este a su lado y tan dispuesto a atenderlo. No mientras Charlses le amara- Erik... sentí tu corazón latir como loco cuando te dije que te amaba, tu cuerpo se estremece... ¿alguna vez sentiste la necesidad hambrienta de tener a alguien a dentro como sientes conmigo?-gimió, muerto de deseo, negando con la cabeza y alzando más las caderas, exponiendo completamente su trasero a Charles, ofreciendoselo para que lo use, muriendo por que le penetre-Erik... mira como te arqueas...-murmuro el menor, sintiendo como su erección rozaba la entrada ajena. Lo tenía tan entregado, tan dispuesto a dejarle hacer lo que quiera con su cuerpo-Dios, tu piel arde... nadie nunca causara esto en ti, solo yo mi amor, lo sabes...
-Pero tu omega...-protesto el menor, sin querer darle la razón. Era obvio que el disfrutaba abiertamente de esas caricias, de ese toque. Si, él necesitaba a Charles, lo deseaba. Quería tenerlo cada día de su vida así: tocándole, llevándole a estados de placer que creyó imposibles. Pero eso no quitaba lo de más, que Charles era el alfa de alguien. El alfa de un desgraciado afortunado ignorante de la suerte que tenía.
-No importa eso. Solo tu me pones así-continuo el menor. Su mano bajo a tomar su propia virilidad. Estaba arrodillado en la cama y podía ver con comodidad a Erik. Con solo jalar más arriba la pierna que estaba en su hombro sintió como su pene se acomodaba entre las nalgas ajenas. Comenzó a frotar su glande contra ese orificio, sintiendo como la babosa lubricación le humedecía. Dios, era tan sexy ver su verga contra ese agujero. Se presiono solo un poco, para sentir ese conducto expandirse y escucho el gimoteo de Erik, obviamente desesperado por la lentitud. "Charles, Charles... dios... estoy enloqueciendo por favor... ohhhhhsiiii". El gemido inundo la cabeza cuando comenzó a penetrarle, aun lento, notando como pulgada a pulgada ese caliente cuerpo le recibía. Joder, era tan cálido y apretado, y delicioso-¿Me sientes? Estoy tan loco por ti... -murmuro ronco, y no dudo en proyectar todas sus emociones. Lo necesitado que estaba, lo ansioso que se sentía por poseerle, lo loco que le volvía su aroma, sus manos, sus besos. El magnetico se retorció en la cama, sobre pasado por sus propias emociones y las ajenas, deseando que Charles terminara de entrar para calmar esa devoradora ansiedad que sentían los dos-Dios, Erik, amo tu aroma, tu piel, nunca amare a nadie como a ti...-el magnetico gimió al escucharle. Un ultimo movimiento hizo que sus cuerpos quedaran completamente pegados. Sentía los huevos de Charles contra sus nalgas y era tan jodidamente morboso. Tenía una verga clavada hasta el fondo. Dios, lo había deseado, había deseado tanto sentirse abierto, usado, follado-También te vuelvo loco, lo se... quieres ser mio, para siempre, admítelo...-Charles de pronto se escuchaba urgido. Estaba sobrepasado por sus deseos y sus emociones. Necesitaba que Erik lo dijera, lo admitiera por fin. Estaba desesperado por oírlo-Por favor Erik... tu me amas, lo se... estoy seguro...-gimoteo, moviendo su cadera en círculos, buscando expandir más esa entrada, buscando desesperar al omega que cada vez alzaba más las caderas deseando que empiece a embestirle. Y si que iba a hacerlo, follarle duro.
Erik se removió, moviendo su pelvis, gimiendo de gusto al poder sentir es dura carne entrar y salir un poco de él. Escucho el gruñido del alfa, antes de que empezara a embestirle. Duro, fuerte, profundo. Charles salía casi por completo, dejandole una sensación de vació, antes de que volviera a penetrarle y le robara un gemido de gusto. A medida que el ritmo era más fuerte no podía pensar, no podía razonar, solo quería seguir así... todo el día, toda la vida. Que le follara, una y otra y otra vez. Que le usara hasta que su cuerpo no supiera donde terminaba el y donde empezaba Charles. Hasta que sus orificios estuvieran flojos y solo pudiera escurrir la simiente del alfa. Quería que Charles le usara, toda la vida, le tomara y lo reclamara como suyo... y le hiciera el amor. Por que él amaba entregarse a sus brazos, prestarse a sus deseos. Le encantaba ser suyo. Amaba eso, esa sensación, amaba que Charles le follara, amaba tenerle a dentro... y dios, amaba a Charles, le amaba con cada fibra de su ser-Dios... si, si, yo... yo también te amo, dios...-sus pensamientos salieron disparados por su boca antes de que pudiera procesarlo del todo. Dios, amaba a Charles. Lo amaba tanto... como nunca pensó amar a nadie. Y Charles era tan perfecto, tan maravilloso, tan único. Charles era lo mejor de su vida. Era quien le daba paz y felicidad y... y no era suyo, era el alfa de alguien más, era la única persona que parecía entenderlo y algún día se iría. Se iría detrás de un tonto omega que seguro no sabría lo afortunado que era. Le dejaría solo de nuevo, y se sentiría en la completa miseria por que finalmente había encontrado algo de felicidad y paz y alguien se lo robaría todo. Le dejarían sin nada de nuevo, y no quería, no quería. No quería que eso pasara, no quería estar solo de nuevo, no quería que Charles encontrara a su omega, no iba a resistirlo. Verlo con alguien más, saber que Charles amaba a alguien más... Sollozo sin poder contenerlo, sintiendo su pecho llenarse de angustia, mezclado con el placer. Joder, joder... iba a perderle. No pudo detener las lagrimas que cayeron por sus mejillas, volteo el rostro para que el telepata no le mirara, pero realmente no ayudo mucho-Pero todo acabara cuando llegue tu omega y te enamores y...
-No, no, no... Erik...-Charles jadeo al verlo llorar, detuvo sus embistes de golpe, quedándose incrédulo, casi sin aliento. No quería que su pareja llorara, mucho menos mientras hacían el amor. De pronto se sintió tentado, sobreemocionado, queriendo decirle que era su alfa. Erik le amaba, y eso era tan bueno... le amaba, al fin le amaba y estaba extasiado por eso. No quería que llorara en ese momento, no cuando él estaba tan feliz. Pero decirle... ¿realmente era una buena idea? No podía pensar mucho en esa situación, pero el omega lo consideraría traición seguramente. Traición por ocultárselo-Erik, Erik mírame...-ese par de ojos celestes se abrió, inyectados de sangre, al mismo tiempo que el telepata se inclinaba para besar ese par de lagrimas que se le habían escapado. Erik se veía rudo y poderoso incluso con lagrimas en los ojos. Sonrio contra su boca-Te amare más que nunca en ese momento. Te amare con más fuerza, créeme, te lo juro...-le susurro, completamente enronquecida la voz, casi inentendible. Se quedo quieto, profundo en su interior, sintiendo el acalorado cuerpo del mayor palpitar, sintiendo sus pechos agitados subir y bajar aritmicamente.
-Sabes que no sera así, cuando lo encuentres tu...
-Erik-le detuvo antes de que siguiera. Le miro con una mezcla de ternura y pena y beso sus labios con suavidad, temblorosamente. Le costaba estarse quieto, solo quería seguir... peo no así, no mientras su pareja estuviera dispersa-El día que él me encuentre, por que él va a encontrarme, te amare solo a ti-murmuro, sintiendo como la respiración ajena se calmaba un poco. Le beso suavemente, para terminar de relajarle-Te amare más que nunca, y... vas a entenderlo todo, lo se. Confía en mi-susurro. El magnetico le miro atentamente, con los ojos entrecerrados por el placer de aun tenerle dentro. Pareció dudar, pero finalmente asintió "No me falles, Charles" rogo mentalmente, y él rió suavemente-Nunca lo haría-volvieron a besarse, jugando con sus lenguas, aun con calma. Charles retomo los embistes, muy suavemente, con dulzura, gimiendo de gusto al sentir a Erik rodearle con sus piernas, uno de los talones ajenos presionando contra sus muslos para que fuera más a dentro.
Estaban haciendo el amor, al fin. Tenía a Erik finalmente entregado, en cuerpo y alma, disfrutando de estar juntos. Era delicioso. No quería dejar de besarle, tocarle, embestirle. Estaba feliz, y excitado, y envuelto en placer. Todo era tan perfecto. Todo.
El telepata sentía las piernas ajenas presionarle más, exigiendo silenciosamente que acelerara el ritmo. No dudo en embestirle profundo, obteniendo en respuesta un delicioso gemido sobre sus labios. "Dios, si... hazme el amor... piensa solo en mi Charles, hazme tuyo... todo tuyo". Charles volvio a perder el control de si mismo al escuchar esos eróticos gemidos en su cabeza, tomó con ambas manos las nalgas ajenas y, sujetandolas con posesividad, comenzando a embestirle con más fuerza. "Oh, mi dios, asi... si Charlessisisisisisi". Erik bajo su propia mano a su virilidad, que estaba lubricada por su prevenir, comenzó a masturbarse rápidamente, con furia, deleitado por lo rapido que esa verga le follaba, como golpeaba su próstata haciendole ver el cielo. Cada celula de su cuerpo vibro, y se sintio desesperado, clavando sus uñas en la espalda ajena cuando todo su cuerpo se tenso en éxtasis-¡Charles!-gruño el nombre al mismo tiempo que su cuerpo se arqueaba, y su blanca simiente salia disparada como una explosión, manchando su pecho e incluso su mentón. Ese era el orgasmo mas intenso que hubiera tenido, y no pudo evitar temblar entero mientras su simiente terminaba de caer. Segundos después sintió a Charles empujar profundo contra su apretado interior, unos dedos se acomodaron contra su entrada para evitar anudarle, y el telepata se inclino a morder su hombro, callando así el gruñido de place que emitió al venirse dentro del palpitante interior de Erik. Dios santo, hubiera preferido durar un poco más, pero tener a su omega tembloroso y agitado por el orgasmo, su rostro ido de placer... era la perdición. Solo había querido llenarle, dejarse ir contra él y disfrutar de dejar su esencia en ese cuerpo pecaminoso. Sentía ese cálido cuerpo asfixiar su virilidad, succionarle, y realmente tenía que se esforzarse para no apartar los dedos y dejar entrar su nudo. Quería estar anudado, dejar a su omega completamente atravesado y sollozante de placer al sentirse tan abierto... y Erik quizas así le reconocería, pero sabía que no, no era el momento. Aun no, debía contenerse.
Temblorosamente se dejo caer contra el mayor, que no tardo en rodearlo con sus fuertes brazos. Le gustaba ser acogido por Erik, se sentía protegido, aunque quizás debía ser a la inversa. Se quedo quieto, sin querer salir de su interior. Si le hubiera anudado estaría dentro al menos unos diez minutos, y solo... solo quería quedarse allí hasta que su virilidad perdiera fuerza y saliera por si sola.
El magnetico no se quejo, solo suspiro con placer, relajando su cuerpo y quedándose quieto. El rostro de Charles estaba en su hombro y esa cálida respiración chocaba contra su piel sudada. Asi estaba perfecto, quería que se quedara quieto en ese lugar. Había sido un alivió que Charles no le anudara, por que no estaba listo, pero tampoco quería que saliera de su interior. Solo quería quedarse así hasta que ya no tuvieran opción.
-De verdad te amo-murmuro la voz amortiguada de Charles. El telepata se presiono, buscando acurrucarse contra su cuerpo, disfrutando de estar asi... relajados. Su corazon no dejaba de palpitar como loco, y el cosquilleo no abandonaba su vientre. Se amaban, se amaban. Se amarían por siempre. Recien notaba la sonrisa instalada en su rostro, no iba a poder dejar de sonreir en todo el día.
Erik se mordió el labio y suspiro de gusto al escucharle-Yo también te amo-susurro muy bajo e inclino su rostro para dejar un beso en la sudada cabellera del menor. La cristalina risita que inundo la habitación hizo que su pecho burbujeara.
Ahora, con Charles entre sus brazos, feliz, amandose mutuamente... nada más importaba. Quería quedarse toda la vida así. Quería despertar cada mañana con el menor entre sus brazos, quería que se comieran a besos cada mañana, quería jugar al ajedrez, quería encontrar más mutantes, quería poder abrazarle cada vez que se le antojara, y cuidarle, y dormir juntos cada noche y ser condenadamente felices juntos. "Yo tambien quiero", la voz del telepata sonaba igual que la de un niño en navidad. Soltó una risa y sintió a Charles removerse un poco para que pudieran volver a besarle con dulzura. Los enormes ojos azules brillaban más que nunca.
Así todo era perfecto, ellos juntos, sus cuerpos fundidos, el amor burbujeando. Era la felicidad absoluta, eran la imagen misma de la perfección.
**CHERIK**
Salieron de la habitación luego de una larga sesión de arrumacos y besos, recién cuando el hambre les había hecho mella. Se dieron una ducha rápida antes, y luego bajaron a la cocina. Por suerte Sean terminado de preparar la comida, y estaban todos colocando la mesa. Al verlos llegar tanto Hank como Raven los miraron con atención, el cientifico miro profundamente a Charles, preguntándose si había pedido esa inyección para colocarsela... pero se veía igual. Olfateó disimuladamente a Erik y frunció el ceño al notar que olía exactamente igual. Giro su cabeza confundido, terminando de poner los platos. ¿De que se habían perdido?
-¡Charles! ¿Te sientes mejor? Raven dijo que estabas indispuesto-pregunto Moira preocupada, acercándose varios pasos. Erik la miro de reojo, molesto, mientras terminaba de ingresar a la cocina. ¿Por que esa humana perseguía tanto a Charles? El telepata por su parte miro de reojo a su hermana. Al parecer Raven supuso que estaría deprimido, por eso había dicho eso. Ahora la chica se veía igual de confundida que Hank al ver como los dos entraban como si nada hubiera ocurrido.
-Si, profesor, nos sorprendió que no nos despertara temprano, y que dejara la comida a medias...-comento Alex, sentándose en la mesa y sin esperar a nadie sirviéndose la comida que Sean había preparado. Erik se sentó a su lado y le imito, realmente no tenía ganas de ver como Moira ponía esos ojos de cachorros para el telepata
-¿Y tu Erik donde estabas?-pregunto curioso Sean, aunque al ver como el magnetico alzaba la ceja se arrepintió.
-¿Y desde cuando yo explico a donde voy?-pregunto, sonriendo ladino al ver como Sean se ponía palido. Charles le miro de reojo y disimulo la sonrisa. Erik amaba molestar a la gente, por más que fuera un omega era capaz de aterrorizar a muchos alfas.
-No, solo preguntaba...-comento el menor antes de comenzar a servirse tambien, intentando disimular la incomodidad.
-Estaba indispuesto, lamento haberlos preocupado-comento Charles, acercándose a la mesa y tomando asiento. Miro a Alex un momento y suspiro-Es de mala educación empezar sin que estén todos a la mesa, chicos por favor, terminen de ordenarse y...-Charles miro comos todos terminaban de acomodarse. Empezaron a servir la comida y tras un momento suspiro-En fin, como hemos perdido toda la mañana deberemos recuperar lo que queda de la tarde. Asi que Raven, recuperaremos el entrenamiento que no realizamos ayer, después de comer. Sean tu y yo seguiremos practicando sobre la intensidad de tus hondas, y Erik... entrenaremos en la tarde-comento el telepata, sin mirar a nadie en especifico, terminando de servir su propia porción.
Todos asintieron antes de continuar la conversación trivial. Cuando terminaron de comer cada uno se levanto a realizar sus propias actividades. Raven espero a Charles para ir juntos a entrenar. Le miro con curiosidad y él le sonrió apenas a modo de respuesta. La chica entonces miro a Erik que se había ido por la puerta trasera. ¿Había sido su imaginación o esos dos habían estado dándose miraditas durante todo el almuerzo?
-Pensé que estarías destrozado-comento la chica mientras caminaban por el pasillo. Charles camino a su lado, con las manos cruzadas en la espalda y solo le dio una sonrisa segura.
-Podemos decir que las cosas siguen su marcha...-dijo, antes de colocar una mano en la espalda de Raven, incitándola a acelerar el paso-Vamos darling, necesitamos recuperar el tiempo perdido-la chica le miro divertida. La sonrisa del hombre era imposible de disimular, parecía resplandecer. Se detuvo y le miro con una sonrisa en sus labios.
-Me imagino que vas a contarme ¿verdad?-dijo divertida, mirando como Charles seguía caminando sin esperarla. Acelero los pasos-¡Charles, de verdad!-protesto, yendo detrás suyo ahora muy interesada en lo que había pasado. Más allá de lo que ella sintiera por Erik, adoraba ver a Charles tan feliz, se lo merecía. Realmente se lo merecía, cualquier otra persona se hubiera rendido mucho antes, pero Charles... Charles era único. Realmente era justo que sea feliz con Erik. Ella podía olvidarse de su dolor y de sus celos, al menos mientras su hermano siguiera sonriendo de esa manera que parecía hacer brillar todo a su alrededor. Contadas veces lo vio tan feliz. Soltó una risa y corrió detrás de él-¡De verdad Charles Xavier, te exijo que me cuentes!-protesto, sin poder contener su emoción.
-Querida, vamos a entrenar. Ya veremos-dijo él, girándose para darle una sonrisa divertida, antes de volver a girar y seguir su rumbo.
**CHERIK**
NO ME DEJA SUBIRLO ENTERO, ASI QUE LO PARTI EN DOS. CONTINUA -
