Capítulo Extra
-¡Oh, no!-Gritamos los cuatro, absolutamente espantados. Nos levantamos enseguida y salimos corriendo por la puerta, dispuestos a...
Oh, perdón. ¿Voy demasiado rápido? Quizá os hayáis perdido. Sin problemas, esto también me pasó al principio de la historia, así que os explicaré un poco el porqué de esta situación, en la que, mis tres amigos y yo, huimos despavoridos de un bar en el que veíamos el partido Hércules-Madrid.
Los meses transcurrieron con normalidad. Esperanza me contó que desde que había vuelto Eddie estaba más "activo". Me dijo que tenía más energía, que solía estar más dispuesto a hacer cosas y salir por ahí y que incluso llevaba a Colmillo a su casa para que jugase con él. Mark y yo seguíamos igual que siempre. Era imposible separarlo de mí. Un día se presentó en mí casa y subió a mí habitación sin que yo supiese nada. Se echó sobre mí y empezó a besarme. Al final acabamos acostándonos juntos otra vez, aun sabiendo que mi madre estaba abajo, pero tuvo suerte de que no me importase que mordiese mi almohada. Pasó mi cumpleaños y todo fue bien. Recibí mi preciado llavero de Slytherin* a juego con el de Gryffindor. Pasó el de Mark, los dieciséis años le sentaban de maravilla, para que engañarnos. Y entramos en el verano.
Llegaron las vacaciones de verano por fin y ahora teníamos todo el tiempo del mundo para salir y los problemas quedaban olvidados. Había aprobado todo e iba a pasar a Bachillerato. Espe y Eddie por fin habían terminado, y Edward aseguraba que iba a recuperar el tiempo perdido. Mark tuvo un "panic attack" antes de que le dieran las notas, seguro de que repetiría curso. Aprobó todo, y mates por un pelo. Salimos de allí y esperamos a la parejita feliz.
-¿Cómo ha ido?-Preguntó Edward, rodeando a Esperanza con un brazo.
-A mi bien, y a él por los pelos.
-¿Has suspendido?
-¡Que va! Por los pelos he aprobado-Gritó emocionado.-Ya verás cuando las vea mi madre, me va a comer a besos. ¡Estoy por decirte que me regala un apartamento en la playa!
-Jajajaja... Pues ahora podemos hacer lo que nos de la gana.-Dijo Espe.
-¡Sí!-Exclamó y cómo mis padres estarán fuera y ya sabes que desde que no se fían de mi me mandan a tu casa cuando salen te diré una cosa: no me esperes despierto, voy a celebrar todos mis aprobados-me cogió fuertemente de la cintura y me pegó a él-por todo lo alto.-Dijo, con voz sugerente.
-Está bien, pero si llegas demasiado tarde no te abriré la puerta.-Dijo ella, antes de irse, cogida de la mano de Edward.
-¡Eh! ¡No es justo!
-Es tan justo como que tenga que aguantarte cuando tus padres no están.
-Pero... Hazlo por Aida.-Dijo, aquello era un golpe bajo.
-Bueno... Pero solo por esta vez.-Dijo, dándose la vuelta un momento. Luego se fue con Edward. Mark me miró de tal manera que creía que tenía rayos equis. Su tono era realmente irresistible y su expresión lo decía todo, no le hubiese hecho falta hablar.
-Dios... van a ser las...-comprobó su reloj, y calculando que llegaríamos en veinte minutos y era la una menos veinte, continuó la frase.- nueve mejores horas de tu vida.-Dijo, mirándome de aquella manera tan penetrante.
-Eso suena de maravilla...-Fue lo único que pude decir, calculando también el tiempo.-Pero necesitamos un sitio.
-Mi casa está vacía y tengo una copia del juego de llaves que mi madre se llevó para que no pudiese ir a casa hasta que ellos volviesen.-Dijo, guiñándome un ojo. Le cogí de la mano y caminé hasta su casa, con él a mí lado.
Una vez en la puerta casi no le dejé abrir, consiguió hacerlo de espalda a la puerta mientras yo lo devoraba y casi nos mato cuando le empujé de espaldas por el pasillo y tropezamos con el escritorio al entrar en su habitación. Se dejó caer encima de la cama mientras se desnudaba y no perdimos en empezar. La primera vez como siempre, y las otras tres también. En la cuarta le pedí que cambiase de postura, para probar. Al principio costó un poco, pero no estaba mal la postura del perrito... La quinta le obligué a tumbarse y yo me puse de rodilla tras su cabeza. Le sonreí antes de inclinarme para besarlo.
-Un beso marca Spiderman.-Bromeó, aún pegado a mi boca. Me cortó el rollo.-Perdona... ¿Que tienes pensado hacerme?-Dijo, con una risita.
-Ya lo verás...-Le susurré, mientras seguía besandolo por el cuello. Me acerqué a su pecho y me vi obligada a gatear un poco sobre él. Oí su risa y me preocupé, pero segundos después noté sus labios sobre mi pecho. Conforme yo me iba acercando a su abdomen él se incorporó más para seguir besando mi cuerpo mientras me movía sobre él. Encontré al pequeño Mark y no dudé en metermelo en la boca.
-Ah... Un sesenta y nueve...-Murmuró.-Veo que te gusta probar cosas nuevas.-Dijo, y me siguió el juego. El resto de veces hicimos el misionero, repetimos el sesenta y nueve y el perrito, y luego le dio por jugar con los dedos. Me sorprendió de nuevo, pero no me quedé atrás y nos masturbamos el uno a la otra. Probamos más cosas el resto de veces, perdí la cuenta cuando llegué a veintiuna o veintidós, no estoy segura...
Llegamos al portal de Espe y nos quedamos allí unos cinco minutos, sin decir nada.
-Pues...-Rompió el silencio-Hasta otra.
-Si, hasta luego.-Dije, sin mirarla. Volvimos a caer en el silencio y cuando la miré sentí el impulso de besarla. Y así lo hice. La acerqué a mí y ella me acarició la espalda. Cuando llegó abajo cogió mi camiseta e hizo el amago de levantarla.
-No...-Dijo, apartándose de mí.-Mis padres están en casa y no... No creo que sea buena idea...
-Mis padres no están.-Solté, como un desesperado. Me miró sorprendida. Entonces me besó y me arrastró dirección a mi casa. Me ruboricé y la seguí, imaginando que pasaría cuando llegásemos ahí. Metió la mano en mis bolsillos y sacó el juego de llaves.
-Tiene truco, hay que...-Empecé, pero abrió a la primera.
-No estoy para trucos, tengo prisa.-Dijo arrastrándome al interior del edificio.
-Te recuerdo que vivo en el último piso.-Murmuré, subiendo al ascensor.
-Es igual, llegaremos vivos.-Rió.
-Si...-Yo también reí. ¡Cómo odio vivir en un décimo! Sobretodo sabiendo que este ascensor es más lento que el caballo del malo.
Cuando al fin se cerraron las puertas me puse nervioso. Espe me miró un par de veces y, sin saber cómo, me abalancé a por su boca. La cogí en brazos y la pegué a la pared del ascensor. Empezó a subir un intenso calor por todo mi cuerpo y noté que mis mejillas se incendiaron. No pude resistirme más y, mientras miraba como el número de pisas del ascensor cambiaba al dos, me bajé la cremallera y miré a Espe. Me ayudó a bajarle un poco el pantalón y entonces se abrazó a mí. Me moví una vez y ella dejó escapar un quejido. El número cambió a tres. Aumenté el ritmo cada vez que ella me lo pidió. La sujeté de la cintura y procuré acercarla a mí tanto cómo me permitiese la materia. El numero cambió a cuatro. Esperanza me clavó las uñas en la espalda, por encima de la camiseta, y reprimió algunos gemidos, pero no se lo pondría nada fácil. El numero cambió nuevamente. Empujé más fuerte y al mismo tiempo la atraje hacia mí, haciendo el movimiento más intenso. Sus gritos empezaron a llenar el ascensor. El numero cambió a seis. ¡A la mierda el hilo musical! Esto era mil veces mejor. Me besó con frenesí y no se lo pude negar porque me encantaba el sabor de sus labios. Íbamos por el piso siete. Conseguí entrar por completo, sin dejar distancia entre los dos. Llegamos al octavo piso. Encontré el dichoso punto G, cómo la primera vez, se notaba que estaba hecha para mí. Llegamos al piso nueve. Llegamos muy igualados, pero tengo que reconocer que esta vez me ganó. La dejé con cuidado en el suelo y me puse bien el pantalón. Ella hizo lo mismo y me besó, justo cuando llegamos al décimo piso. Se abrió la puerta y se la abrí para que saliese.
-Si Mark supiese que lo hemos celebrado mucho más alto que él...-Dijo, riendo.
-¿Como?-Pregunté desconcertado.
-Tú vives en un décimo y él en un segundo.-Rió. Yo también reí y abrí la puerta de mi casa. Ella se lanzó a mi cuello nada más cerrar tras de mí. Hoy venía con ganas de guerra, ¿eh? Pues iba a tener guerra...
-¿Espe?-Pregunté, con el teléfono en la oreja, apoyada en el pecho de Mark, que miraba al techo, rodeándome con un brazo por encima de los hombros. Le faltaba el cigarro en la boca después de un buen polvo. Estábamos cubiertos únicamente por una fina sábana blanca y mis piernas se enredaban con las suyas. Él tenía la otra mano detrás de la cabeza y yo me mantenía abraza a su cuerpo.
-Hola.-Dijo ella, con tono alegre y relajado.
-El fin de semana hay partido-dije, y recibí un besazo de Mark, que debió de oirse, porque escuché a Eddie decir: "¿ya se la está comiendo a besos?"-Y quería saber si podíamos ir a verlo a algún sitio. Es un Madrid-Hércules.-Dije, para que supiese que para mí era importante.
-Bueno, por mí no hay problema. Cuanto más tiempo estemos juntas mejor.-Respondió, riendo.
-¿Entonces nos vemos en algún bar a las ocho?-Mark me llenó la cara y la frente de besos. Consiguió sacarme una enorme sonrisa. También se puso a jugar con mi mano, que descansaba sobre su pecho. Juntaba su palma con la mía, como se las estuviera comparando, jugaba a contar mis dedos, y luego los entrelazaba con los suyos, acercándole a su boca y llenándola de besos.
-¡Claro!-Respondió.-Cuando llegue a casa pregunto a mis padres, y si veo que no me dejan os venís aquí verlo.-Propuso. Eso era porque sabía que era importante para mí y no toleraría que me lo perdiese. Reí y me despedí de ella.
-Te quiero.-Soltó de repente Mark, cómo si fuese ajeno a la conversación.
-Yo también te quiero.-Dije, y me incorporé para plantarle un beso enorme, sin separar mi mano de la suya.
Una vez terminamos la decimoquinta ronda decidí parar a reponer fuerzas y pensé en ir a por una bebida isotónica. El teléfono de Esperanza sonó. Sólo podía ser Aida, pues Espe no solía usar el teléfono en caso de que fuera ella, y lo cogió en seguida. Ella se puso de lado para hablar en la cama, y yo, procurando que no se destapase y no cogiese mucho frío (sí, frío en verano, de noche refresca), me di la vuelta y la seguí abrazando por la cintura, sin despegar mi cuerpo desnudo del suyo. Parecíamos un matrimonio y me encantaba vernos así, juntos, ella y yo, sin nadie más.
-¿Espe?-Dijo la voz de Aida, desde el auricular.
-Hola.-Dijo, cuando contestó. Empecé a besarla por la nuca, la espalda y los hombros.
-El fin de semana hay partido-hubo un largo silencio en el que oí una especie de "succionadora". Sería Mark dándole un beso.
-¿Ya se la está comiendo a besos?-Pregunté, riendo, y Espe asintió con la cabeza, aguantando la risa.
-Y quería saber si podíamos ir a verlo a algún sitio. Es un Madrid-Hércules.-Dijo. ¡Yo iba seguro!
-Bueno, por mí no hay problema. Cuanto más tiempo estemos juntas mejor.-Respondió Espe, riendo.
-¿Entonces nos vemos en algún bar a las ocho?-Preguntó Aida, con una voz muy tierna, de la que deducí que Mark estaba siendo muy cariñoso con ella y muy tierno y dulce y por eso a ella le salía esa vocecita de enamorada que siempre pone cuando habla de él. Mark podía ser un bruto y un cazurro, pero cuando se trataba de Aida se convertía en otra cosa. Muchas veces me había fijado y su forma de mirarla era hasta distinta a la forma de mirar que tenía con otros. Un aura distinta lo cubría cuando estaba con ella, con solo pensar en ella. He llegado a pensar que a Mark no lo sacaron de un dibujo animado, si no de una película de esas de amor que hacen llorar hasta a gente cómo yo.
-¡Claro!-Respondió.-Cuando llegue a casa pregunto a mis padres, y si veo que no me dejan os venís aquí verlo.-Propuso. Bueno, al menos sabía que yo me podía quedar allí a ocupar la cama... Espe se despidió y entonces se volvió para mirarme.
-Hay que ver... Con la de noches que he pasado este año deseando estar contigo en la cama y ahora por fin estás aquí, pegada a mí, mirándome. Con la envidia tan mala que sentía hacia Mark...-Dije.
-¿Envidia?-Preguntó, divertida.-¿Tengo que decirle que ha conseguido que le admires o que te has enamorado de Aida?-Preguntó.-Porque es mi mejor amiga, pero con mi chico no se juega, y si tengo que pelear por ti, yo saco las uñas...-Advirtió riéndose.
-No... Es que sabía que, cada mañana, cada vez que abría los ojos, él podía ver a lo que más quiere, respiraban el mismo aire, se tocaban, se besaban. Cada vez que abría los ojos la tenía a su lado y a mi se me acababa el mundo cada vez que soñaba contigo y no te veía por las mañanas. No poder respirar el mismo aire que tu, no poder besarte y darte los buenos días. No poder ser el primero en verte abrir los ojos y no poder abrazarte por la noche. Lo que más me gusta en este mundo eres tú y si no puedo abrir los ojos y verte dormida, completamente despeinada, y soñando tranquilamente, con una leve sonrisa en los labios, siento que no tengo vida, por mi vida eres tú.-Dije.-Desde que te conozco, desde el primer segundo en que me enamoré, desde la primera vez que me miraste y mi corazón saltó, lo que más he deseado en este mundo ha sido poder abrir los ojos cada mañana, durante el resto de mi vida, y poder verte, tocarte besarte y decirte que te quiero.-Se que sonaba bastante cursi, quizá muchos piensen que exagero, pero no lo hago. Si alguna vez habéis estado enamorados con locura de alguien sabréis que es verdad que todo se hace más grande cuando tiene que ver con él o ella.
Llegó el día del partido y nos dejaron bajar al bar. Recibí un mensaje de Espe diciendo que podía ir y cerré el MSN para arreglarme y bajar. Mark estaba en la puerta de mi casa, con una camiseta roja de manga corta y unos vaqueros.
-¿Siempre te arreglas así para ver un partido? Porque tendré que vestirme de futbolista muy a menudo.
-Tampoco voy tan arreglada...-Empecé, cuando miré mis shorts, mis zapatos con cuña y mi camiseta lila ajustada me di cuenta de que a que se refería y de porque me miraba tanto el escote.-Bueno... En realidad solo me visto así si en verano viene a recogerme un chico guapo y rubio.-Dije.-Y deja de mirarme que te vas a olvidar de color son mis ojos.-Dije, cogiéndole de la barbilla y haciendo que me mirase.
-Es que, siempre vas tan tapadita...-Murmuró.
-Pero si me has visto desnuda.
-Pero eso es otra cosa, esto es provocar...-Dijo, riendo. Esperamos a Espe y Eddie en la puerta del bar y cuando llegaron entramos. Estaba bastante abarrotado.
-Está muy lleno.-Dije, con cara de agobio.
-Si quieres salimos fuera hasta que empiece.-Sugirió Mark, llevándome fuera.-¡Pedir vosotros! ¡Ahora volvemos!-Dijo.-¿Mejor?
-Si, es que pensé que no se llenaría tanto. Cuando están callados se está bien, pero así te coge dolor de cabeza.-Dije, abrazándome. Mark me puso su chaqueta vaquera encima de los hombros.-¿Una chaqueta?
-Si, por si me coge frío.-Sonrió.
-Pero si tu siempre estás caliente.-Reí.
-¿Ah, si? Hagamos una apuesta. ¿Quien dices que gana?
-Puesto que eres del Madrid y yo también diré que el Hércules, que son de mi tierra y así tu puedes apostar.
-Vale, si gana el Hércules puedes elegir algo que hacer, si gana el Madrid...
-¿Si gana el Madrid...?
-Lo celebraremos en el baño.-Dijo, guiñándome un ojo. Reí y le estreché la mano.
-Está bien...A propósito, quería decirte algo...-Empecé.
-Dime.-Dijo él, pero entonces Edward se asomó a la puerta y nos llamó.
-¡Empieza!
-Luego, ¿vale?-Dijo, alegremente, y entramos a ver el partido.
-De momento voy ganando por uno, le dije a Mark.-Restregándole por la cara la inminente victoria.
-No tan rápido... Espera a que Ronaldo despierte...-Dijo, señalando la pantalla, y se acercó con Eddie a la barra a pedir algo. Espe y yo nos quedamos solas y desvié la vista antes de hablar.
-Mmm... ¿Espe?
-Dime-Dijo, volteando hacia mí, con una sonrisa en la cara.
-Tengo que decirle algo importante a Mark, pero no sé cómo se lo va a tomar. Es muy delicado.
-¿Vas a dejarle?
-No, es peor que eso. Es de vida o muerte...
-¿Tienes sida? ¿Él tiene sida?-Preguntó escandalizada-¿Alguna enfermedad contagiosa? ¿Te vas a morir?-Preguntó, llorando, abrazada a mí.-El secuestrador te violó y no se lo has dicho aún...
-Estoy embarazada.-Dije, y se alejó de mí, con cara de susto.
-¡¿Qué?-Preguntó asustada.
-¡¿QUÉ?-Saltó Edward, que estaba justo detrás, y dejó las bebidas en la mesa con una fuerza inusitada.
-¡Perfecto! Él iba a ser el primero en saberlo y me has hecho soltártelo, y encima se ha enterado este.-Dije, señalando a Eddie.
-Lo siento. Creo que no se lo tomará mal...-Dijo, como una ayuda.
-No sé, sois muy jóvenes.
-A lo mejor el test falló, pero de momento es lo único que sé, que dijo que sí. Tendré que hacerme una eco o unas pruebas en la farmacia, no sé. Pero me van a matar eso seguro...-Dije.
-Tranquila, mujer.-Me consoló Espe. Explica que era un condón pinchado.
-Eso debió ser, porque la primera vez fue sin, pero el resto usamos todas las veces-Dije.-El problema es que no se con que cara llegar a decirle a mi madre que me acuesto con Mark desde los quince años.-Dije, aún más preocupada.
-Hasta que no estés segura del todo no le digas nada.
-Claro-apuntó, Edward.-No tienes porque alarmarla ahora, y tú relajate que es malo para el niño.-Soltó, riendo. Le lancé una mirada asesina.-Era para amenizar...-Empezó él con cara de disculpa, pero Mark le cortó con un tono de preocupación bastante preocupante.
-¿Chicos...?-Dijo, llamando nuestra atención.-Decirme que estoy soñando.-Apuntó a la televisión con un dedo y todos miramos.
Una foto de Daniel apareció en pantalla y todo se sumió en silencio, por suerte. Matías Prats habló.
-Noticia de última hora. El hombre que fue encarcelado hace unos meses por secuestrar a cuatro jóvenes para utilizar sus órganos en un horrible experimento para recuperar a sus cuatro hijos fallecidos ha escapado de prisión. Se cree que guardó alguno de sus experimentos y así logró fugarse sin posibilidades de ser capturado de nuevo. El hombre hizo las siguientes aclaraciones cuando fue encarcelado: "Hubiera llevado a cabo mi plan de no ser por esos cuatro niños entrometidos y su estúpido perro* ... ¿Cómo que no tenían perro? … ¡Es igual! Saldré de aquí y me las pagarán. Estaré en ña calle tan pronto cómo pueda y buscaré venganza. Y no escapará ninguno de ellos...". Eso fue todo lo que dijo, palabras textuales. Tengan cuidado, es muy peligroso. Si le ven llamen al 091, si les da tiempo... Buenas noches y disfruten del partido.
-¡Oh, no!-Gritamos los cuatro, absolutamente espantados. Nos levantamos enseguida y salimos corriendo por la puerta, dispuestos a salvar la vida.
Hemos vuelto al principio, sí. Ahora lo entendéis todo, ¿verdad? Espe ya sabía cómo era Daniel físicamente, por fotos que había visto en las noticias y porque le dijimos que ese era mi vecino loco.
La historia ha llegado a su fin y no tengo nada más que decir. ¿El resto? Eso es lo de menos, esta historia narra los hechos de cómo tres amigos buscan desesperadamente a una amiga que dan por secuestrada y al final resuelven el misterio, desvelando también la identidad de un asesino loco, el cual tiene un cerebro ingenioso pero podrido por la depresión de haber perdido a sus cuatro hijos, y consiguen salvar sus vidas. ¿El resto?
El resto es historia...
*Slytherin es el nombre de una casa de Hogwarts y es perteneciente, cómo siempre digo, a J. K. Rowling :D
*La frase que útiliza Daniel es la famosa frase que todos los malvados de Scobby-Doo dicen al final de cada caso, por lo tanto tampoco es mía.
*¿No creeis que este final es MUY abierto? Quien sabe... Quizá me dé para otra historia... ;D
Bye! Gracias por leer y dejar de reviews! Bueno, de momento sólo a Espe que es la única que me los deja xD TQM! (L)
