OJOS AMATISTAS

2da Parte Que Seamos Uno

(Ubicación Temporal: Cinco años después de la derrota de Estrella Oscura)

CAPÍTULO VEINTE

EPÍLOGO: CAMINOS DISTINTOS

La distancia, nos llevo a otros rumbos
Caminos distintos, que no tienen vuelta
Hacia atrás
el tiempo aliado-enemigo, que cambia
el destino, congela las ganas de amar

se han quedado en la luna, los tiernos
abrazos, se ha llevado, la noche
lo que fuimos una vez
tu y yo.

- Mirame, mirate, Natalia Lafourcade.-

Dejo de temblar y el silencio inundo todo.

La luz del sol ilumino la Atlántida.

Era una ciudad blanca. Las incrustaciones de cristales en sus paredes, le devolvieron el saludo al sol destellando con fuerza. Los atlantes comenzaron a salir de los túneles y contemplaron extasiados el astro rey en el cielo. El silencio se volvió murmullos, que se convirtieron pronto en exclamaciones de alegría. Hombres, mujeres y niños, corrieron por las calles de su ciudad contemplándola como si nunca hubieran estado ahí.

Los pequeños pronto descubrieron el mar y su risa juguetona inundo todo el lugar.

Su risa hizo que mis ojos se llenarán de lágrimas, por la risa de un pequeño que jamás escucharía.

Había salido del templo como en shock, tenía conciencia de que tenía daños internos, que sentía dolor, pero de alguna forma había pasado a ser algo secundario. Zeros se había adsorbido en el astral para sanar sus heridas, el daño había sido mucho, yo lo sabía, lo sentía en mi misma.

"Que seamos uno"

No había pensado jamás en las consecuencias que eso traería. Lo sentía, no podía saber exactamente donde estaba, pero lo sentía muy claramente, aunque estuviera lejos o cerca. Me derrumbe en las escaleras, caí de rodillas y llore.

Llore contemplando la felicidad de todas esas personas, porque sabía perfectamente lo que había costado: La mitad de mi alma y la vida de un bebe dragón.

- ¡Filia¡Filia!- Lina corrió a abrazarme, tenía los ojos arrasados en lagrimas. Le devolví el abrazo y lloramos las dos. Gaury puso las manos sobre sus hombros y me soltó para asirse a él con fuerza y seguir llorando en sus brazos. La más poderosa hechicera que el mundo había visto, lloraba desconsoladamente en los brazos de su novio. Se veía tan frágil, tan desprotegida, tan impotente. Después de eso, se que jamás volví a mirar a Lina de la misma manera. El dolor tiene ese efecto en todas las personas, abre brechas que antes no estaban, transforma y libera. Cuando el dolor pasara, Lina sabría que podía darse permiso de fallar, de dejar que otros la protegieran.

Gaury acariciaba suavemente su cabeza, yo me agache un poco y la abrace por la espalda, le susurre al oído:

- No te culpes Lina, la muerte de Val, no es tu culpa, es mía…yo…yo.- Volví a estallar en lagrimas. No me sentina capaz de decirle que había sacrificado a Val, por salvar a un demonio.

- ¿Val?, Filia no me hagas esto, no me digas que también tu bebe a muerto.- Me dijo mi amiga, mientras me miraba suplicante.

- ¿También¡Por la diosa¿Quién más a muerto?- Lina volvió a esconder el rostro en el pecho de su novio, Gaury la abrazo con fuerza y mirándome prácticamente me susurro.

- Luna murió.-

Esas dos palabras arrancaron dolorosos sollozos por parte de Lina.

- ¡Estupida Luna!, siempre me atormenta¡siempre quiere la gloria solo para ella¡tonta Luna¿Por qué sacrificarte por todos nosotros?- Chillaba la pelirroja.

- ¡Hey, ahí están!- Una sonriente Amelia, corrió hasta nosotros. Cuando al fin llegó hasta donde estábamos, ver a Lina en ese estado la dejo muda y solo atino a abrazarla. Después me abrazo a mí también. Un hombre se acerco a nuestro grupo, era muy guapo, piel muy clara y cabellos azul oscuro. Llevaba un bulto en sus brazos, nos miraba desconcertado.

- ¿Qué ha ocurrido?- Le pregunto directamente a Amelia.

- Luna se sacrifico para que la Atlántida resurgiera.- Le dijo Amelia con tristeza. El rostro del hombre pareció entristecerse y acaricio la cabeza de Lina con dulzura, después sin decir una palabra, puso el bulto que llevaba en mis manos y abrazo a la princesa.

La verdad me golpeo como una ola, ese hombre era Zelgadis. La magia que había recorrido la ciudad, la poderosa magia de Ceífied y la de la diosa del Caos, aun más poderosa, había restaurado todo lo que había en la ciudad, eso incluía a Zel.

De pronto el bulto en mis brazos se movió y comenzó a llorar.

Temblando, aparte un poco lo que ahora entendía, era la capa de Zelgadis y pude contemplar al bebe más hermoso que había visto en mi vida, de ojos grandes y vivaces, piel pálida, y su cabecita poblada de pelucita agua marina.

- ¡Val¡Es un milagro!- Lo abrace y lloré, tenía a mi pequeño en mis brazos de nuevo. La magia de Ceífied había intervenido de nuevo, aun le faltaba mucho para eclosionar y eh aquí, que lo tenía ya conmigo.

Un par de días después nos despedimos de la Atlántida, ambos barrios, Creta y Thyro nos colmaron de atenciones y le dieron a Luna los funerales de una reina. Lina los dejo hacer, pero les dejo bien claro que se llevaría a su hermana de vuelta a casa, para colocar su cuerpo en el templo de Ceífied, que era donde debería permanecer por ser la elegida de la diosa.

La profecía que ella hiciera se había cumplido, habíamos encontrado a Val, una cura para Zelgadis y las riquezas que Lina siempre había soñado poseer. Pero el mundo había perdido a la caballero de Ceifíed, Lina a su hermana, Zelgadis buena parte de su magia y su fuerza y yo la mitad de mi alma. No podía poner todo eso en la balanza, no sabía con exactitud si habíamos perdido más de lo que habíamos ganado. No tenía caso, esta era nuestra realidad ahora y abría que afrontarla, con las tristezas y las dichas que eso nos traería.

Al abandonar la isla, Amelia se dio cuenta de que parte de las costas de su reino habían quedado sumergidas bajo el agua, al resurgir la Atlántida. Hubo muchas perdidas materiales, pero afortunadamente ninguna vida que lamentar.

Cada uno tomo su camino de vuelta a casa.

Volvimos a vernos primero en la boda de Lina y Gaury y después en la renovación de los votos matrimoniales de Amelia y Zel. Zeros llevo curiosos presentes a las parejas en ambas ocasiones, una medusa de mar, para Gaury y Lina, una roca azul con minerales, para Zel y Amelia.

Las cosas entre Zeros y yo no cambiaron, siguió apareciendo y desapareciendo en mi tienda, seguimos peleando y jugando ese extraño juego que habíamos empezado siglos atrás. Pero los dos sabíamos que en la Atlántida, algo había cambiado, una amiga había muerto, un bebe había nacido y de alguna forma, aunque yo supiera que seriamos uno para siempre, no podía ignorarlo. Sus visitas se hicieron cada vez más lejanas, hasta que ya no volvió. Por lo menos eso es lo que yo pienso, porque la última vez, ya no estuve ahí.

FIN

DE LA SEGUNDA PARTE


¡Holas!

¿Les gusto?, espero que si, pero si no, se vale reclamar ;).

Muy dramático el final :P¿no creen?, pero tal como ocurrió la historia, así se las hemos contado, bueno con algunas pequeñas variaciones :P.

Muchas gracias por sus reviews, les prometo tomarme un tiempo para contestarlos je!, nos leemos en la tercera y ultima parte de esta zaga: El Amor Transforma, el titulo más cursi que se me ha ocurrido en mis diez años de carrera de escritora de fics :P, pero les aseguro que lo más interesante viene en esta parte, así que no se lo pierdan ;).

¿Qué¿Qué quieren un adelanto?, bueno, ahí va:

- Filia¿quieres casarte conmigo?-

y esa es la única línea que escribiré, wajajaja, si que soy mala no ;), espero que por lo menos las mantenga interesadas hasta la próxima actualización. ¡Nos leemos pronto!