Feliz día de la candelaria mis queridos lectores. Contra el mismo pronóstico que hice, pude traerles un capítulo antes de lo previsto.

Antes de comenzar, quiero comentar algo que me afligió sobre el animé y eso fue la gran cantidad de odio que algunas personas le hicieron llegar a la escritora de la serie. Me entristece hasta dónde puede llegar el fanatismo y la cobardia de la gente solo porque nos les dieron lo que querían. Los escritores son los que deciden el camino de la serie y si ellos cumplieran cada pequeño capricho de su público, o sea que hicieran un exceso de fanservice, habrían grandes fiascos como el de HDA con la relación lésbica de Merceline y la Princesa.

Ahora, sobre el capítulo del baile, debo decir que no me gusto, pero no por lo del shipping. Mi no me latió mucho porque siento que quisieron contar dos historias al mismo tiempo y la que era importante, la evolución de Eevee, no fue desarrollada bien por querer hacer que la sub-trama, el baile y las ilusiones que se hacía serena, tomara relevancia y eso tampoco se terminó de cuajar bien.

Y bueno, ya desahogado mi interior, entrémosle de lleno al capítulo, disfrútenlo.

Cap 21. El camino de los Menhires.

Al fin el día había llegado. En el restaurante "Le Meurice", ubicado en la ciudad Cyllage cerró sus puertas para una celebración privada. Una en la que celebraron el término del curso de cocina. Tras un mes de intensas lecciones en Lumiose y una semana de prácticas con sus instructores, los que habían sobrevivido a la experiencia y recibieron el visto bueno de sus maestros, al fin podrían graduarse.

El salón estaba lleno con los familiares de aquellos que se graduaban, pues el recibir el certificado de aprobación del Chef Sieblod prácticamente te garantizaba la entrada a cualquier institución especializada en gastronomía, en caso de quien fuese estudiante, o daban cierto estatus para aquellos que tuviesen su propio local. Y entre esos aprendices, se encontraba Mei.

Los tres graduados del curso estaban en el medio del restaurante, formados en fila. El chef Ruel hizo entonces acto de presencia, vistiendo un elegante traje y sosteniendo los certificados (o diplomas o como ustedes le conozcan). El imponente hombre se colocó frente a sus aprendices y sonrió.

Ruel: Felicidades. – Fue lo único que dijo y procedió a entregarles a cada uno su merecido reconocimiento.

Los amigos y familiares, entre los cuales estaban nuestros héroes, ovacionaron a los presentes con sonoras palmas. El resto de la noche, los invitados se dedicaron a disfrutar la deliciosa comida preparada por el mismísimo chef principal.

A la mañana siguiente, el grupo está listo para su próximo destino; no sin antes pasar por el restaurante para que Mei pudiese despediré apropiadamente. La reunión con Ruel, aunque corta, fue emotiva, a pesar de que el hombre casi no dijera palabra alguna. Antes de retirarse, el enorme sujeto sacó un sobre de su bolsillo y se lo dio a su pupila.

Ruel: Toma, una carta de recomendación. – Se refirió al contenido del sobre. – Firmada por Siebold y yo mismo.

La castaña comprendía lo grande que era eso. Con una recomendación firmada por tan respetables y famosos miembros de la comunidad gastronómica, le era garantizado que las más prestigiosas instituciones educativas especializadas y cualquier restaurante en el que quisiera trabajar en un futuro la recibirían sin rechistar. Dando las ultimas gracias, el grupo se puso en marcha.

Avanzando por la ruta 10, conocida como "El camino de menhires" los jóvenes divisaron en el horizonte unas formaciones rocosas. En cuanto llegaron a donde estas se ubicaban, pudieron apreciar que se trataban de varios menhires (monumento megalítico consistente en una roca alargada) y otras rocas pequeñas, ordenadas en algún tipo de formación.

Bianca: Impresionante. – Comentó la jovencita. Acercándose a uno de los monumentos, puso su mano sobre ella; sorprendentemente estaba tibia. – Oigan, tiene que sentir esto. – Llamó a sus compañeros.

El resto se acercaron y pusieron las manos en la roca, sintiendo la misma calidez a la que se refería la rubia.

White: Es asombroso. – Expresó.

Mei: Y se siente tan rico. – Dijo la niña que abrazó la piedra para sentir su calor.

Mientras disfrutaban de la experiencia de sentir aquellos monumentos, un hombre mayor, que fungía como guía para los visitantes se les acercó.

Señor: Me alegro ver que disfruten de nuestras atracciones. A todos los extranjeros les parece mágico este lugar e incluso los científicos viene aquí a estudiar los menhires de vez en cuando. Incluso recuerdo a un hombre de Unova llamado Colress, que se la pasó un mes entero estudiándolas, aunque se fue decepcionado de que no tuvo los resultados que deseaba.

En la mente del moreno, la imagen de aquel científico rubio se materializó. Por un momento se preguntaba que habría sido de él y si cumpliría su promesa de buscar el entendimiento entre humanos y pokémon (al menos en mi otro fic si se sabe que fue de él).

Al avanzar por la ruta se encontraron con varias personas que estaban allí por los menhires; turistas, adivinos, médiums y demás. Los entrenadores aprovecharon la cantidad de gente para tener algunas batallas y ganar valiosa experiencia.

Al llegar a mediados de la ruta, decidieron descansar. Mientras disfrutaban de un relajante almuerzo, se encontraron con una agradable sorpresa. A pocos metros de ellos, los líderes Grant y Clemont se encontraban frente a uno de los menhires analizándolo. El rubio traía un aparato de forma cuadrangular y alagado, con dos antenas que se movían circularmente y un mango para agarrarlo. Ambos parecían discutir algún tema serio. El grupo, entonces, decidió ir a saludarlos.

Ash: ¡Clemont, Grant! – Los llamó al acercarse.

Grant: Pero que sorpresa. – Devolvió el saludo. – No esperaba encontrármelos por acá. Pensé que para este momento estarían más avanzados en su viaje.

Ash: Tuvimos que quedarnos en Cyllage un tiempo y hoy nos pusimos en marcha. – Explicó.

Bianca: ¿Y qué están haciendo ustedes por acá? – Le ganó la curiosidad.

Grant: Estamos investigando los menhires. – Señaló la roca. – Su existencia se remonta a hace miles de años. La gente no sabe de dónde vinieron o quien los construyó. – Explicó.

Clemont: Pero lo que sí sabemos es que, desde que aparecieron, estos han proyectado algún tipo de energía. – Se unió a la conversación. – Lo científicos han estudiado los monumentos desde siempre, pero nadie ha encontrado el origen de dicha energía.

White: Así que ustedes se van a dedicar a investigarlos; ¿eso no interferirá con sus labores de líderes de gimnasio? – Cuestionó.

Grant: No te preocupes, nuestra investigación es más como un hobbie.

Clemont: Aunque nos lo tomamos bien en serio. – Completó.

Grant: Y por mis labores no hay problemas. Cyllage queda relativamente cerca, así que no hay problema con que me dé un día de descanso.

Clemont: Y yo dejé un reemplazo para que se hiciera cargo en mi ausencia. Además no tengo prisa en regresar con Bonnie y su "Tienes que conseguir novia hermano". – Imitó la voz de la pequeña. Todos se rieron con la mala, pero aun así acertada imitación

Ash: ¿O sea que no traes pokémon contigo? – Preguntó al rubio.

Clemont: Traigo un par de Magnemites por cualquier eventualidad, pero mis pokémon más fuertes están en el gimnasio. Supongo que querías una batalla. – Supuso bien.

Mientras el grupo platicaba, de repente un sonido de *GROOOOWWWWWLLLL* se escuchó provenir del par de líderes.

Clemont: He he he, que cosas. Nos pasamos investigando todo el día y creo que nuestros estómagos piden un descanso. – Se puso rojo por el vergonzoso comportamiento de su estómago.

Mei: Si quieren pueden unirse a nosotros y almorzamos juntos. – Los invitó.

El par aceptó gustoso y entre todos prepararon todo para una agradable comida.

Ash: ¿Y cómo van la cosas en el gimnasio? – Preguntó a los invitados.

Grant: Desde que me derrotaste he estado muy ocupado. He intentado aplicar tu técnica del meteoro rosado contra los nuevos retadores. – Contestó mientras se llevaba a la boca una cucharada de estofado.

Ash: ¿Meteoro rosado? – Se quedó perplejo con el tan curioso nombre del ataque.

Grant: Así decidí bautizar a tu movimiento. Como el giga impacto giratorio descendente de color rosado era muy largo, decidí nombrarlo así. – Explicó el líder, haciendo que a todos les recorriera una gota de sudor.

Clemont: Déjenlo ser. Los nombres nunca han sido su fuerte.

Grant: Ah sí, e "Imán para Magikarp modelo Chinchou que no necesita comida Pokémon de tipo agua" es un nombre bien chido ¿verdad?

Clemont: Bueno, no se me pueden dar todos los nombres bien. Un error lo cometa cualquiera. – Se justificó.

Grant: "La versión mejorada de la versión Chinchou, pues a diferencia del original, este tiene la onda que atrae a Magikarp." – Lo quemó.

Clemont: Ora si sacaste boleto. – Y así el par de "serios" líderes de gimnasio que conocían nuestros entrenadores se pusieron a pelear como niños chiquitos ante las miradas de los jóvenes que tenían otra gota de sudor bajando por sus sienes.

Ash: Por cierto, ¿no ha ido una chica llamada Serena? – Preguntó para cambiar el tema y por curiosidad sobre la castaña.

El líder de tipo roca se zafó del tirón de cachetes que le hizo Clemont y soltó al chico rubio de un candado para contestar.

Grant: Serena, hmmm, Serena. – Hizo memoria. – Ya recordé. Esa niña consiguió su medalla ayer apenas. Y déjame decirte que fue sorprendente, venció a mis 2 pokémon con unos tipo volador; gran hazaña para una novata como ella.

Por alguna razón a Ash le llenaba de regocijo que la chica hubiese obtenido la presea. Tal regocijo era evidente gracias a la gran sonrisa que profesaba.

Bianca: Y tú Clemont ¿cómo te va en tu gimnasio?

Clemont: Lo normal. La mayoría viene pensando que no soy más que un engreído por solicitarles el mínimo de 4 medallas, pero siempre salen arrepentidos de subestimarme. – Explicó. – Ahhh… Ver la expresión de sus caras mientras acabo con sus pokémon es tan divertido. – Sonrió sádicamente.

Los demás rieron nerviosamente, recordando como el niño de ojos azules cambiaba mucho su personalidad cuando a batallas se trataba.

White: Por cierto, este es un lindo lugar. – Cambió de tema para aligerar el ambiente. – Me pregunto si podremos acampar por acá.

Grant: De eso no se preocupen, pueblo Geosenge está a unas horas más de camino; si siguen la ruta, llegarán para el atardecer.

La comida continuó con toda tranquilidad, con los comensales charlando y contando chistes. Había sido un rato ameno. Al terminar, cada quien estaba dispuesto a seguir con su camino, cuando notaron algo peculiar.

Mei: ¿No les parece que hay menos gente? – Señaló.

Efectivamente, como señalaba, la afluencia de personas había disminuido de forma considerable, dejando la generalmente transitada ruta 10, como un páramo vacío.

Bianca: No me gusta nada esto.

Clemont: Ni a nosotros. – Le dirigió una mirada a su amigo.

El grupo completo se dirigió a investigar. Recorriendo el resto de la ruta, confirmaban que ya no había gente, cosa que era sumamente sospechoso. Cuando llegaron al inicio del camino, pudieron averiguar el porqué. Allí se encontraban una pareja de aquellos tipos de rojo, con quienes habían tenido un encuentro en el pasado, quienes hablaban a una multitud de turistas. Los jóvenes reconocieron inmediatamente quienes eran.

Clemont: ¿Quiénes son esos?

Ash: Esos los tipos que intentaron llevarse a Amaura. – Dijo con furia.

Bianca: Y robaron la investigación del instituto paleontológico. – Complemento a su amigo.

Grant: Coinciden con la descripción de los que atacaron el laboratorio de Arnold.

Clemont: Ocultémonos, no dejemos que nos vean. – Indicó a todos.

Asi, se ocultaron tras unos menhires cercanos para escuchar al sospechoso par.

Tipo 1: Lo lamentamos, pero la ruta 10 está cerrada por el día de hoy. – Comunicó a la multitud.

Turista hombre: ¿Y eso por qué? – Cuestionó.

Tipa 1: Se cerrará la ruta porque se harán trabajos de preservación en los menhires.

Turista hombre: ¿Y ustedes quienes son para sacarnos? – La retó.

Tipa 1: Somos miembros del comité de preservación de monumentos históricos. – Comunicó de forma presuntuosa. – Y estamos asignados por el mismísimo rey. Así que, cualquier queja contra nuestra labor es una queja directa contra él. – Usó un tono amenazante.

El hombre retrocedió al sentir la presión que provocaban esas palabras; y sin cuestionar más, se retiró junto con todos los demás. En cuanto los sujetos de rojo dieron fe de que todos los civiles se habían ido, acordonaron el área para que nadie se acercara y se adentraron en la ruta. Ash y compañía se ocultaron bien, evitando ser vistos cuando ellos pasaron. El grupo de entrenadores y líderes se juntaron para analizar la situación.

Ash: ¿Oyeron lo que dijeron? – Preguntó retóricamente.

Mei: Si, dijeron que eran de un comité de preservación.

Clemont: Esos no son de ningún comité de nada; es más, ese comité ni siquiera existe.

Grant: Debemos averiguar que traman.

Clemont: Déjamelo a mí. Es ahora cuando la ciencia le abre paso al futuro. Citronic Gear On. – Dijo con confianza. De su mochila, salió un micrófono parabólico direccional. Luego, presionó un botón en el armazón de sus lentes, y el cristal derecho proyecto un radar. – Les presento al equipo de espías audiovisual portátil mk1. – Se regodeó.

Grant: Y yo soy el de los nombres malos. – Dijo sarcásticamente, bajando al rubio de su nube.

Clemont: Ven y dime eso en mi cara. – Nuevamente ambos líderes se pusieron a pelear.

White: ¡Ya basta! – Se enojó y tomó por las orejas a ambos, jalándolos lejos uno de otro. – Dejen de parecer bebes y pongámonos en marcha o voy a hacer que les apoden Van Gogh, si entienden a qué me refiero. – Amenazó al par de desgraciados a quienes tenia temblando.

Con el equipo preparado y el pleito aplacado, todos siguieron en dirección a donde los de rojo se fueron. Mientras avanzaban, Clemont lideraba el camino, llevando el rastro de los sospechosos. En cierto momento, el rubio hizo una señal al grupo tras de ellos para que se detuvieran.

Clemont: Parece que se detuvieron.

White: ¿No deberíamos hablar más bajo? – Dijo preocupada por la posibilidad de ser descubiertos.

Clemont: No se preocupen. – Señaló al micrófono y sus lentes. – Los tengo ubicados a 800m, así que no debe haber problema en hablar a volumen normal.

Grant: ¿Y puedes decirnos que están haciendo? – Solicitó.

Clemont: Haré algo mejor. – De su bolsillo, sacó un control redondeado, con un joystick y dos botones (igual al diseño del nunchuk), y moviéndolo como un ratón de computadora, activó una cámara en sus lentes, con un zoom suficientemente potente como para enfocar en mediana calidad el lugar donde estaban los sujetos. Luego, de su mochila, una proyección de lo que ocurría se manifestó.

En la proyección, se podían ver a los mismos 2 sujetos que habían atacado el laboratorio tiempo atrás. Aquellas figuras traían equipo de alta tecnología: escáneres, tabletas electrónicas, cámaras especiales, etc.

Grant: Hmmm. – Observó detenidamente las imágenes proyectadas. – Parece que están analizando los menhires.

Mei: ¿Y eso por qué?

Grant: Probablemente por lo mismo que nosotros; para analizar la energía que proyectan los menhires y descubrir su origen. Así como una forma de replicarla. – Concluyó. – Aun así, algo es seguro; para lo que sea que estén investigándolas, no es nada bueno.

Clemont: Déjenme confirmarlo. – Movió el dispositivo en su mano y la voz de los individuos se hizo presente.

Tipo 1: Bola de tontos. – Decía con una sonrisa burlona. – Que tan crédulo tienes que ser para tragarte el cuento de que somos miembros de un comité de sepa la madre.

Tipa 1: Oye, no te olvides de mí convincente actuación. – Respondió. – Y viste la cara del tipo cuando mencioné al rey. Estoy seguro de que casi se mea del susto. – Terminó carcajeándose por eso.

Los sujetos siguieron con sus asuntos, inadvertidos de que, a varios metros se encontraban nuestros héroes estaban oyendo todo.

Tipo 1: ¡Ah! – Sonó irritado. – Cuanto tiempo tendremos que hacer esto. – Se quejó de la monótona actividad.

Tipa 1: Sabes que el profesor quiere esos datos, y si apreciamos nuestras vidas, no nos iremos hasta tener todos los datos. – Ambos compinches temblaron de miedo por las indescriptibles cosas que podrían hacerles. – Bueno, acabemos con las lecturas y regresemos a la base. Allá podremos divertirnos un rato. – Terminó diciendo en tono coqueto.

Tipo 1: Tú si sabes cómo subirme los ánimos nena. – Se motivó bastante.

Es información no pasó desapercibida por nuestros héroes, quienes no perdieron detalle.

Grant: ¿Escucharon eso? – Buscó confirmación.

Mei: Si ¿pero que podrían hacer que sea tan divertido? – Preguntó con inocencia.

Grant y Clemont solo la miraron con cara de desconcierto y extrañeza.

White: Por favor no digan nada. – Dijo avergonzada, mientras alejaba a su hermana.

Mei: Oye, espera, no me dejes con la duda. – Se quejaba al ser alejada del grupo.

Grant: Lo que quería decir era que hablaron de una base. – Aclaró. – Y por lo oído, está cerca.

Clemont: Ahora que sabemos sus intenciones, podemos detenerlos. – Guardó el micrófono y el nunchuk.

Ash: Bien, pues que esperamos. Hay que detenerlos. Nosotros ayudaremos. – Se ofreció.

White: ¡ESTAS LOCO! – Le gritó. – Lo que deberíamos hacer es largaros lo más lejos posible de ellos.

Ash: Pero…

White: Nada de peros. – Lo calló. – La última vez, por poco y no la contamos y no voy a poner la vida de mi familia en riesgo. Lo que debemos hacer es contactar a las autoridades y dejar que ellos se encarguen.

Grant: Concuerdo con tu amiga. Ustedes deben dejar ese trabajo a nosotros. – Secundó a la chica.

El grupo volteó a verlos con extrañeza.

Clemont: Como líderes de gimnasio, nuestras labores no están limitadas a batallar y dar medallas. También funcionamos como agentes de la ley en ocasiones como esta. – Explicó.

Grant: Así que nosotros nos encargaremos de todo a partir de aquí. Ustedes regresen a la ciudad. – Indicó.

Las chicas estaban aliviadas de poder librarse de una situación potencialmente peligrosa, pero Ash… él era otra historia.

Ash: De ninguna manera, quiero ayudar. – Insistió.

Clemont: Lo siento niño, esto no es ningún juego o batalla amistosa. – Le negó la solicitud. – Además, con base en lo ocurrido en el caso del laboratorio, es más que probable que sean hostiles.

Ash: ¿No creen que sea capaz de ayudarlos? – Cuestionó con cierto tono de irritación en su voz.

Grant: El problema no es si pueden ayudar o no. La cosa aquí es que ustedes son civiles y esta es una situación que fácilmente podría volverse peligrosa. – Explicó. – Tal vez seas bueno en batallas pokémon, pero esto es muy diferente. Hablamos de criminales acá.

Ash: ¿Y eso que? – Replicó. – He ayudado a derrotar organizaciones criminales en el pasado.

Grant: Escucha, no tenemos tiempo para cuentos e invenciones. – Dudó enteramente de su palabra.

Ash: No son cuentos. Participé en la derrota de los equipos aqua y magma en Hoen y del equipo galáctico en Sinnoh. – Argumentó.

Grant: ¿Equipos qué y qué? – No sabía de qué hablaba el moreno.

Ash: Si no me crees, puedes preguntárselo a Lance o Cintya.

Clemont: ¿De qué rayos hablas? Ninguno de los campeones mencionó siquiera la remota participación de cualquier entrenador. – Aquella declaración, sorprendió a nuestro protagonista.

Lo que él pobre no contemplaba, era que ni Lance o Cithya hicieron público aquellos incidentes; y con toda lógica, ya que ningún gobierno diría abiertamente al pueblo que sus regiones estuvieron a punto de ser destruidas y que una bola de niños se convirtieron en sus parciales salvadores.

Clemont: Escucha, sé que eres bueno en batalla, pero en este trabajo no se necesita solo eso; Es necesario también tener una mente fría y no dejarse llevar por las emociones. – Se puso serio. – Aspectos de los cuales careces.

Ash apretó los puños con furia. Cómo se atrevía a menospreciarlo de esa manera. Con las ganas de contestarle cosas no muy sacrosantas abrió la boca, más la siguiente declaración del rubio cambiaría las cosas.

Clemont: Además ¿puedes garantizar la seguridad de tus compañeras?

Con eso, Ash enmudeció. Bajó la mirada, impotente para responderle, pues sabía que sus palabras eran ciertas. En más de una ocasión, el y las chicas estuvieron en situaciones en las que la muerta casi los recibe entre sus brazos. Las escenas de cuando Garchomp los atacó en el invernadero y casi los degolla, y el incidente en el Palacio Parfume, donde los Honedge casi le cortan la garganta y causaron heridas varias en sus amigas.

Clemont: No te confundas. Apreciamos tus intenciones, pero no podemos arriesgarnos a que ustedes sufran daños al intentar ayudarnos o peor. – Trató de reconfortarlo, poniendo una mano en su hombro.

El chico tuvo que tragarse toda su frustración e ira ante los hechos innegables. Por más que quisiera ayudar a detener a los villanos, no quería exponer a sus queridas amigas una vez más. Sin decir nada, con la cabeza gacha y la cola entre las patas, se retiró seguido por las chicas. Viendo al grupo abandonar la zona, Grant y Clemont retomaron su atención a los sospechosos. El par de líderes se acercó lenta y sigilosamente a la ubicación de los pillastres rodeándolos y buscando un ángulo para tomarlos por sorpresa.

Grant: Bien, es hora de trabajar. – Le dijo a su colega.

Clemont: Solo son dos. Será sencillo capturarlos y que nos revelen la ubicación de su escondite.

Grant: Entonces, a la carga. – Y así, ambos salieron de su escondite para confrontarlos.

Mientras tanto, los entrenadores regresaban por la ruta hacia Cyllage. Durante la caminata Ash no abría la boca para decir nada. Su frustración e indignación se notaban claramente en su postura encorvada y sus cachetes inflados.

Bianca: Cálmate Ash, ellos lo hicieron por nuestro bien. – Quiso reconfortarlo. – No es nuestro lugar el estar combatiendo criminales.

Ash: *Hmp*. – Gruñó. – Estoy seguro de que pude ayudarles. – Masculló.

Bianca: Estoy segura de que sí. Aun así, Clemont y Grant tienen razón; si nos involucramos, podríamos salir lastimados… o peor.

Ash: ¡No me importa eso! ¡No quiero quedarme sentado si puedo ayudar! – Descargó su frustración en la rubia que no lo merecía.

White: ¡Ya basta! – Le gritó en la cara. – ¡No eres más que un tonto, un inconsciente y un niñito!

Ash: ¿¡Cómo me llamaste!?

White: Ya me oíste. Solo a un niñito inconsciente se le ocurre meterse al peligro sin preocuparse por su seguridad. – Lo reprendió, picándole con el índice el pecho. – No consideras los sentimientos de los demás.

Bianca: Déjame preguntarte, ¿cómo crees que nos sentiríamos si algo llegara a pasarte? – El chico quedó callado ante la seria expresión de su amiga. – Cuando ocurrió lo de Garchomp y te vi caer de esa torre, me llené de miedo.

Ash: Bianca… yo… – No encontraba las palabras.

Bianca: Y aun cuando estuviste a salvo, todas las heridas de tu cuerpo te llevaron a desmayarte en el lugar. – Ash recordó aquel momento. – Cuando te sostuve, por un momento pensé lo peor.

Mei: Ella incluso estuvo cuidándote gran parte de la noche. – Reveló.

Ash: ¿Hiciste eso por mí? – Un sentimiento cálido llenó su corazón y un leve sonrojo apareció en sus mejillas.

Bianca: Aja. – Contestó desviando la mirada.

Ante la luz de esos nuevos hechos, Ash reflexionó sobre su comportamiento

Y no te preocupes, de cualquier manera Grant y Clemont no nos necesitan, ellos son fuertes y podrán manejar la situación ellos mismos.

Mei: Espero que no tengan muchas dificultades contra los 5. – Comentó, ganándose las miradas de todos.

White: No te entiendo hermana.

Mei: Si. Esos tipos que vimos formaban parte de aquel grupo de 5 que atacaron en los laboratorios y se llevaron a Amaura, ¿recuerdan? – Todos asintieron a eso. – Pues entonces, si solo vimos 2, eso quiere decir que los otros 3 no deberían estar lejos. – Señaló un punto válido. – Además, si su base está cerca, podrían pedir fácilmente refuerzos. – Eso, logro despertar la preocupación en el resto. – Y no solo eso ¿recuerdan los tipos de pokémon que usaban?

Recordando los tipos de pokémon que usaban los criminales, el moreno palideció.

Ash: Oh no. – Se aterró. Dándose vuelta, emprendió carrera en dirección a donde estaban los líderes.

Bianca: ¡Ash! ¿¡Qué te pasa!?

Ash: Debemos volver. Clemont y Grant están en peligro. – Decía mientras corría.

Les chicas no tardaron en unírsele, intrigadas por lo que había dicho.

White: Ash, espera. – Fue la primera en darle alcance. – ¿A qué te refieres con que están en problemas?

Ash: Clemont solo trajo Magnemite y Grant usa tipo roca. Esos tipos traían Houndour y Rhydon, que tienen ventajas contra ellos. – Apresuró su carrera mientras avanzaba.

Mientras tanto, de regreso con los líderes, estos no se encontraban en una buena situación.

Ambos fueron emboscados por los 3 tipos restantes del grupo que mencionó Mei. Los otros 2 no tardaron en unirse y hora los tenían acorralados.

Grant: Tyranitar, aqua cola ahora. – Ordenó. Su pokémon, Mega-Tyranitar, generó una cola de energía azul que sacudió con fuerza con intensión de golpear a sus oponentes

Los Rhydon de las mujeres, usaron roca afilada, con lo que formaron un muro con los trozos de piedra que salieron del suelo. Aquello le impidió ayudar a Clemont, quien estaba en serio aprietos contra los Houndour de los hombres.

Clemont: ¡Onda trueno! – Indicó a sus pokémon. Los Magnemite soltaron unos pequeños rayos hacia sus rivales.

Tipo 1/2: ¡Pantalla de humo! – Ordenaron. Los 2 canes soltaron una espesa cortina de humo desde sus hocicos, que los envolvió ocultándolos de la puntería del ataque eléctrico y con eso salir ilesos.

Tipo 3: ¡Lanzallamas! – Ordenó el tercer sujeto. Su Houndour desató un mar de llamas sobre uno de los indefensos Magnemite, debilitándolo con eso.

Los líderes fueron acorralados, quedando a merced de los criminales. Clemont y Grant habían sido forzados a retroceder hasta quedar espalda con espalda.

Clemont: Lamento no poder ser más de ayuda. – Se dirigió a su colega.

Grant: He he he. Debo admitir que en este momento nos seria de mucha ayuda que Ash y sus amigos se hubiesen quedado. – Admitió mientras reía con miedo.

Clemont: Solo agradezco haberle negado a Bonnie el acompañarnos. – Dijo en un tono sepulcral. – Fue un honor servir a tu lado.

Grant: Lo mismo digo. – Dijo mientras su pokémon más fuerte era nuevamente bloqueado.

Los Houndour nuevamente usaron lanzallamas, con lo que derribaron al último Magnemite. Sin esperanzas para el rubio y con un pokémon bloqueado por parte del de piel color bronce, el final era inminente… hasta que…

Ash/Bianca/White: ¡Ataque rápido! – Se oyó en la distancia.

Volteando todos en dirección de dónde provenía el sonido solo lograron ver tres ases blancos de luz que pasaron frente a ellos para terminar impactando en los Houndour, mandándolos a rodar algunos metros. Aquellos haces eran nada más y nada menos que Pikachu, Pachirisu y Emolga.

Tipo 1: Esos mocosos. – Se sorprendió al verlos. – ¿Qué demonios están haciendo aquí?

Tipo 3: Eso que importa, esta vez no se saldrán con la suya. – Contestó. – ¡Houndour, lanzallamas! – Los 3 caninos combinaron sus lanzallamas sobre los roedores.

Ash: ¡Atactrueno! – Indicó a su amigo.

Bianca/White: ¡Impactrueno! – Hicieron lo propio.

Los ataques eléctricos chocaron con los lanzallamas, provocando una explosión intensa. La onda expansiva fue tan intensa que todos tuvieron que cubrirse con los brazos.

Tipa 1: Entreténganlos mientras puedan, en lo que nosotras terminamos con este líder. – Los Rhydon de las mujeres se prepararon para atacar al cansado Mega-Tyranitar.

Mei: No te dejaré. – Habló desde una posición diferente. – ¡Chorro de agua! – Desde detrás de donde ellas se ubicaban, el chorro de agua de Oshawott pasó en medio de ellas, golpeando a uno de las bestias, aturdiéndolo un instante; tiempo suficiente para que Grant ordenara una aqua cola y su pokémon golpeara una sola barrera de rocas afiladas que rompió con facilidad e impactó en sus oponentes.

La situación dio un giro de tuerca gracias la oportuna intervención de nuestros héroes. Ahora los villanos estaban lentamente siendo superados

Tipo 2: ¡Maldicion! – Exclamó frustrado y furioso. – ¿¡Por qué no han llegado los refuerzos!?

Tipo 3: Que importa. Debemos salir de aquí. – Le contestó. – Houndour, pantalla de humo. – Ordenó. Los pokémon caninos exhalaron una nube de humo negro que envolvió todo alrededor.

Grant: *Cof cof cof*. – Tosieron todos por el humo. – Rápido, no podemos dejar que escapen. – Dijo al grupo.

Clemont: La única ruta que pudieron seguir es hacia Gosenge. – Avisó. – Debemos seguirlos antes de que los perdamos. – Siguiendo la orden, todos fueron en dirección al pueblo para darle cacería a los criminales.

Para el atardecer, ambos grupos llegaron a Geosenge. Lamentablemente por la cacería, nuestros héroes no pudieron detenerse a apreciar la curiosa arquitectura del lugar. Los sujetos de rojo pasaron por el lado izquierdo del pueblo y fueron en dirección a un bosque cercano, mientras eran seguidos de cerca. La persecución siguió, y al final la fortuna sonrió para los malos; el crepúsculo (aun me dan ñañaras de solo pronunciar esa palabra) llegó, dificultando la visión de los perseguidores. Ash y compañía tuvieron entonces que detenerse.

Grant: Se está poniendo demasiado oscuro. – Resaltó el hecho. – Así no podremos seguirlos bien.

Clemont: Y con tantos árboles, la señal del redar no los detecta al 100%. Tendré que reconfigurarlo.

Mei: Entonces nos perdieron. – Dijo decepcionada.

Grant: No, aún tenemos oportunidad. Ellos mencionaron refuerzos, lo que quiere decir que su base no debe estar muy lejos. Regresaremos al pueblo y contactaremos con la policía para solicitar un cerco en toda el área. Si están aquí, ten por seguro que los encontraremos.

Grant: Debo admitir que tu si sabes cómo hacer que uno se trague sus palabras. – Dijo aliviado.

Clemont: De no ser tan oportunos, no creo que la hubiésemos contado. – Se unió en los halagos.

Ash estaba feliz de haber ayudado, pero el haberlo hecho, nuevamente puso en una situación de potencial riesgo a sus compañeras. En ese momento solo podía imaginarse la regañiza que White le metería por su impulsivo acto.

Ya en el centro pokémon de Geosenge, Grant y Clemont entregaron sus pokébolas para que sus habitantes fueran sanados y luego se dirigieron a los videófonos; Grant para dar parte a las autoridades sobre lo ocurrido y Clemont para pedir equipo especial para ayudar en la búsqueda de los criminales.

Mientras tanto, Ash estaba sentado en una banca, acariciando a Pikachu por su buen trabajo, cuando en eso notó como las chicas se le acercaron.

Ash: Sé que no debí venir y que nos expuse aun situación peligrosa, pero… – White se le acercó con una mirada de enfado en su rostro. La fémina alzó la mano y nuestro protagonista cerró los ojos, esperando una cachetada que nunca vino. En cambio, lo que sintió fue una palmada en la espalda.

White: Hiciste un buen trabajo. – Le dijo sorprendiéndolo.

Ash estaba que no se la creía. La chica, que horas atrás le había gritado por querer permanecer con los líderes para ayudar, ahora se hallaba felicitándolo.

Mei: Creo que a pesar de todo, hiciste lo correcto al regresar por ellos.

Ash: Gracias. Yo no quiero abandonar a las personas si puedo ayudarlas.

Bianca: Entonces supongo que nos toca a nosotras asegurarnos de que no hagas nada tonto. – Le guiñó un ojo.

White: Solo trata de no exponerte a peligros innecesarios. – Comentó.

Los chicos rieron con eso, esperando que el día de mañana reanudaran su tranquilo viaje.

Por otro lado, los miembros del grupo de criminales se habían separado para perder a sus perseguidores y luego reunirse en su guarida. Uno de los sujetos se alejó más de su destino y se encontraba recorriendo el bosque, dirigiéndose allí.

Tipo 3: Malditos mocosos. Solo esperen que llegue al cuartel; los aplastaremos con toda nuestra fuerza.

Mientras avanzaban por el bosque, sintió un olor fuerte y penetrante. La razón le diría que se alejara de aquel lugar, pero como su base se hallaba justamente en esa dirección, tuvo que continuar. Avanzando, el olor se hacía cada vez más intenso hasta que, al atravesar unos arbustos, se encontró con el origen del pestilente hedor. Ahí en el suelo se encontraban los cuerpos de sus camaradas, completamente desmembrados y los cráneos aplastados; algunos de los cuerpos tenían la columna rota y otros habían sido partidos en dos por el abdomen, dejando las tripas regadas por el lugar. La visión que tuvo casi lo hizo vomitar.

Tipo 3: ¿Qué clase de bestia hizo eso? – Se preguntó horrorizado.

Más tardó en hacer la pregunta que en sentir una gran palma agarrar su cabeza y elevarlo. Aquel ser le dio vuelta para quedar cara a cara. Aquel no era un pokémon u otra criatura; era un hombre un humano el que lo sostenía. El sujeto media presumibles 2 y medio metros de altura, con una complexión musculosa y brazos y manos tan grandes que fácilmente sostenía con una la cabeza del rufián; su cabello era blanco y largo, con las puntas en rojo a causa de la sangre. Su ropa estaba andrajosa, tenis, pantalón de mezclilla, chaqueta y un gorro naranja; todo cubierto del líquido carmesí.

¿?: Dime donde está tu base. – Halo con una voz profunda y áspera.

Tipo 3: No te diré nada. – Luchaba por zafarse de la increíble fuerza del agarre.

¿?: Entonces me sirves para lo mismo que tus asquerosos amigos. – Señaló con la mirada a la pila de cadáveres.

Tipo 3: No sabes con quienes te estas metiendo. Nuestro líder no dejará que te salgas con la tuya.

¿?: Tu líder es el que no sabe con qué fuerza está jugando. Si quieres hacer lago de provecho estúpido criminal, me dirás ahora donde está tu base. – Se notaba que el tipo perdía la paciencia.

Tipo 3: Mira quien habla, pedazo de hipócrita. Nos llamas criminales, cuando no eres más que un asesino intentando detener la visión de nuestro líder. ¿Qué te crees, algún tipo de héroe?

¿?: En algún tiempo creí que lo seria, pero mi estupidez, la misma que tiene tu jefe, me llevó a provocar una catástrofe. – La melancolía se notaba en su voz. Aquello no pasó desapercibido por el cautivo, quien decidió aprovecharlo.

Tipo 3: Será mejor que me liberes. Si la policía descubre lo que hiciste tu darán varios años en prisión.

¿?: Mis manos ya están manchadas con la sangre de miles, no creo que importe mucho uno más. – Lo acercó a su rostro, dejándole ver la seriedad en su mirar. – Veo que ya no tiene sentido hablar más contigo. – Al tipo de rojo se le heló la sangre.

Allá en las cercanías del bosque, lo último que pudo oírse fue un sonoro *CRACK* y después todo se volvió silencio.

Y con eso acabamos el capítulo de hoy. Espero que las haya gustado leerlo tanto como a mí escribirlo. ¿Qué tal les pareció? Sé que le resté algo de importancia a los protas en esta ocasión, pero quise darle más enfoque a los líderes y a su labor.

Como este capítulo lo estoy subiendo en miércoles por la noche, los invito a que me dejen en sus reviews que tal les pareció el capítulo del jueves y cuanto mandingo creen que recibió el inmortal.

En fin. Les agradezco a todos por leer y me despido, no sin antes recordarles que cualquier duda, sugerencia, queja o petición será muy bien recibida. Nos leemos en la próxima.