Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, yo solo me adjudico la historia, prohibida su publicación en otros sitios sin mi consentimiento.


Con todo mi corazón.

Capítulo 19: Las apariencias engañan.

¿Qué? —susurro sorprendido Edward.

Sí, es por eso que se muestra un poco decaído. Ha recordado cosas que tal vez el quería olvidar. Sabíamos que esto pasaría algún día. Traten de apoyarlo y hacerle saber que están con él. En cuanto se vayan tendré que hablar con el oficial Watson, seguro que se alegrará al saber las noticias —sonrió triste.

Edward se encontraba atónito, no sabía que decir.

Por supuesto, entiendo. Haremos lo que esté en nuestras manos para que pase este amargo rato.

Gracias Edward. Y pues creo que nos vemos la próxima sesión.


1 mes después

—No voy a ir.

—Por favor, amor. Necesito esos informes.

—Cariño, ¿no podemos disfrutar de un tranquilo fin de semana? —Edward acerco a Bella a su lado y dejo un beso en la frente de su esposa.

—Sí, pero no quiero retrasarme en el trabajo.

—Nena, Tanya dijo que debías descansar, eso incluye nada de trabajo.

—Pero dijo que podía recuperar poco a poco mi estilo de vida, solo voy a leerlos y mandar algunos correos electrónicos.

—No y es mi última palabra —Edward tomo un puñado de palomitas y se lo metió a la boca.

Esme rió quedito desde el sofá continuo, ella mecía a Claire que se había quedado dormida después de jugar. Danny estaba acostado sobre su estomago viendo la película que están trasmitiendo en el canal de niños.

—Bien, entonces supongo que tendré que ir yo por ellos. —Bella se quito de encima una cobija que la cubría del frío, bajo las piernas del sofá y se levanto. Quedo frente a Edward con las manos en forma de jarra.

—No te atreverías —le dijo su esposo. Bella alzó una de sus cejas y lo miro desafiante. Edward tragó, estaba seguro que si se atrevería.

—Vamos hijo, no creo que a Bella le afecte hacer un poco de trabajo, además estará aquí en casa, sentada y sin hacer ningún esfuerzo.

Edward rodó los ojos, ahora todos se habían puesto de parte de su esposa.

—Bien, iré —Edward suspiró y se levanto de su asiento —Solo trata de no estresarte mucho con el trabajo ¿bien?

—Bien —Edward la tomo por la cintura y la beso castamente, no pudo fijarse al cuerpo de su esposa completamente porque una pequeña barriga de tres meses se lo impedía. Bella, al ser delgada, hacía imposible que su pequeño bultito pasara desapercibido.

—Regreso en un rato, descansa por favor. Nos vemos, mamá. Danny.

Danny al escuchar como su padre se despedía de él, se levanto del suelo y corrió hacia su papá para enredar sus brazos en sus piernas.

Ados.


Edward entro a su carro y manejo rumbo a la oficina de su esposa.

Por fin parecía que todo iba bien en sus vidas: el embarazo de su esposa iba bien después de aquel fuerte susto que habían tenido al inicio; Danny aunque seguía un poco perturbado a la idea de tener un nuevo integrante a la familia, en ocasiones se sentaba junto a Bella y ponía su orejita en su barriga, también parecía estar adaptándose a su nueva vida junto a ellos.; y Claire, ella era otra cosa, estaban seguros que pronto estaría hablando como una parlanchina, por lo pronto parecía un torbellino corriendo con pasos torpes por toda la casa, tuvieron que quitar algunos jarrones y fotografías de la sala y además poner protectores en los enchufes eléctricos, Edward se apiadaba de Esme quien era quien se encargaba de la niña la mayor parte del tiempo.

Respecto a las investigaciones del caso, después de que Danny hubiera hablado con Bree, pareciera que la investigación se había tornado más rápida y cada día se resolvían nuevos enigmas que habían surgido, pero también el asesino de la madre de Danny y Claire parecía ser muy escurridizo.

Jasper se había unido a la investigación recientemente, así que Watson y el trabajaban como un equipo. Habían ido a varios lugares de mala muerte de la ciudad, interrogando a varios de los amigos y de los conocidos de esa persona. Cada uno los había mandado a distintos puntos de la ciudad para encontrarlo, pero al llegar al escondite de este, solo quedaban vestigios de que él había estado ahí por algunos pocos días. Era un claro signo de que estaba huyendo y escondiéndose de la justicia, por lo cual no tenían nada de qué preocuparse.


Esme bajo de las escaleras después de dejar a Danny y a Claire tomando la siesta en su habitación. Dirigiéndose hacia la sala para hacerle compañía a Bella, el timbre de la casa sonó, por lo cual camino por el pasillo principal hasta detenerse en la puerta.

Se acerco a la mirilla de la puerta para observar quien era. Nadie estaba ahí, Esme se iba a retirar de la puerta hasta que el ojo de otra persona se miro por la mirilla. Esme salto del susto mientras ponía una mano en su pecho tratando de tranquilizarse.

La persona al otro lado de la puerta volvió a presionar el timbre y luego toco la puerta insistentemente.

— ¿Quién es?—pregunto desde el otro lado Esme. Bella se levanto de su asiento y se quedo en la entrada de la sala esperando que la otra persona respondiera — ¿Quién es?

—Buenas tardes, señora. Traigo servicio de jardinería.

Esme abrió la puerta dejando la cadena puesta.

—No, gracias. Por el momento no necesitamos un servicio de jardinería —le sonrió amablemente al hombre al otro lado de la puerta. Este pareció quedarse pensando por algunos segundos.

—Señora, por favor. Necesito el trabajo para poder regresar con mi familia a Alaska.

Esme se mordió el labio sin saber qué hacer. Estaba claro que el hombre necesitaba el trabajo por la forma en la que estaba vestido, también suponía que llevaba días sin probar un buen plato de comida. Su corazón se empezó ablandar por aquel pobre hombre.

—Esme ¿qué pasa?—le pregunto Bella.

—Espere un momento —le dijo Esme al hombre —Es un chico que ofrece trabajos de jardinería.

—Oh… bueno, por el momento no ocupamos ninguno.

—Hija, el hombre parece necesitado. Deja que haga algo del jardín y yo lo pago —Bella miro el rostro de Esme. Sabía que su suegra tenía un corazón muy débil cuando se trataba de ayudar a alguien en lo más mínimo.

—Está bien —suspiró derrotada —Puede recortar los arboles que están en el jardín trasero. Que pase por la puerta de afuera.

—Gracias cariño —Bella le sonrió a Esme y regreso al sofá donde estaba antes.

Esme acompaño al hombre hacia el patio trasero y le indico que tenía que hacerle a los arboles, prácticamente le hizo algunos dibujos de las proporciones en las que debían ser podados los arboles y cómo debían quedar.

Bella los observaba desde la distancia mientras acariciaba su vientre.


—Buenas tardes, Jane. No sabía que trabajabas también los sábados —Edward entro al edificio y se acerco a la chica.

—Hola Edward. Solo trabajo medio día. Estaba a punto de retirarme.

—Oh bueno, eso está bien. ¿Puedo pasar a la oficina de mi esposa por algunos papeles?

—Por supuesto—Jane saco una de las llaves de repuesto y se las dio a Edward.

Edward camino por el largo pasillo hasta llegar a la oficina. Abrió la puerta y se acerco al escritorio donde estaban los informes que necesitaba. Los recogió y salió de la oficina, le dejo las llaves a Jane y se despidió con un asentimiento de cabeza.

Se subió al coche y manejo con rumbo a su casa para ver de nuevo a su esposa. Una vibración dentro del bolsillo de sus pantalones hizo que bajara el volumen de la música y que, en el siguiente semáforo pudiera contestar.

Miro la pantalla del teléfono en donde claramente marcaba Jasper.

—Hey.

—Edward, ¿podrías hacerme un favor?

—Claro, Jazz. ¿Qué ocurre?—Toco algunos botones para que se pusiera en altavoz y siguió manejando.

—El coche se me ha averiado cuando venia por un café y unas rosquillas ¿podrías darme un aventón a casa?

—Acaso eso es lo único que comen los polis —bromeo Edward —Por supuesto, dime la dirección.

Edward terminó la llamada y retornó en la siguiente calle, Jasper no estaba muy lejos de ahí.

Unos diez minutos después, Edward se estaciono en la vereda frente a un Starbucks. Jasper se levanto de su asiento y tomo la caja de donas con una mano y su café en la otra.

—Gracias por recogerme, amigo— le dijo después de hacer algunas piruetas para poder abrir la puerta del coche y sentarse con las manos ocupadas.

—No hay por qué.

— ¿Y Bella y los niños?—le preguntó curioso Jasper, le dió una mordida a una de las rosquillas.

—Primero, no vayas a dejar tus migajas en mi auto y segundo, ellos están en casa. Bella me pidió que fuera por unos informes a su oficina y aquí estoy.

Ambos siguieron conversando por unos minutos cuando el teléfono de Jasper sonó. Contestó rápidamente y con su voz profesional, así que supuso que era del trabajo.

—Mierda. No dejen que esta vez escape. Adelántense sin mí, llegare en unos minutos. Lleva refuerzos y cerquen la casa y establezcan un cerco por toda la manzana. Llegare en unos minutos. Estoy cerca —Jasper colgó y respiraba pesadamente para tratar de tranquilizarse.

— ¿Sucede algo?—Edward aparto la mirada de la carretera por un segundo para ver a su amigo.

— ¿Te importaría llevarme a las afueras de la ciudad? Parece que estamos cerca de atrapar al loco que mato a la chica Victoria.

—Claro, solo dime la dirección. —Edward acelero el auto dirigiéndose hacia donde le había dicho su amigo.


Al doblar en la siguiente cuadra, Jasper enseño su placa a una patrulla y lo dejaron pasar. Edward se estaciono detrás de una de los automóviles y apago el motor. Todo se miraba muy tranquilo y Jasper se esperaba lo peor, que el tipo se haya escapado de nuevo.

Bajo del auto y Edward lo siguió de cerca. El oficial Watson los encontró a la mitad del camino y los intercepto para darle las noticias. Negó con la cabeza cuando se puso frente a ellos.

—No está, parece que no llegamos en hora de visitas.

— ¿Qué quieres decir?

— Hemos encontrado un montón de sus pertenencias, como si solo hubiera salido de su casa a dar un paseo, aun hay vestigios del desayuno de hoy. Tengo a los chicos revisando el lugar de arriba abajo. Cuando terminen prepararemos una emboscada.

—Bien, entrare para ver los alrededores. Edward podrías quedarte aquí un rato.

—Por supuesto —Edward camino hasta recargarse en su coche y quedar frente a la destartalada casa. Tomo su celular y llamó a Bella para decirle que se demoraría un poco más en llegar a casa.

Jasper entro a la casa y una de las oficiales le entrego un par de guantes para que no dañara la evidencia. Camino por la pequeña casa, observando y dando indicaciones a algunos de los miembros de su equipo de peritaje que estaban ahí.

— ¡Jefe venga a ver esto! —alguno de los hombres grito desde adentro de alguna habitación.

Jasper y Watson caminaron hacia la habitación principal. Un ropero había sido movido hacia la izquierda para descubrir una puerta que daba a un cuarto rojo de impresión de fotografías.

Ambos, Jasper y Watson entraron y se quedaron anonadados con lo que se encontraron. En suelo estaba lleno de botellas y cajas vacías de comida rápida. Había un olor a rancio y a guardado que les hacia revolver el estomago; pero lo que más les sorprendió a ambos, fue encontrar tapizada una de las paredes de fotografías de los dos niños- Danny y Claire-, de Isabella y de Edward. Todas en lugares diferentes, en días diferentes. Incluso había algunas tomadas desde afuera de la casa. Había imágenes quemadas, rayadas, rotas, arrugadas y otras con disparos de algún arma.

Jasper se acerco a la pared y su mente dio un clic. El cuerpo se le congelo y empezó a sudar frío.

—Mierda, hijo de puta ¿Dónde está el maldito expediente? —se volteó y empezó a salir de la habitación — ¿Qué alguien me dé el maldito expediente? —No supo quien fue, pero en tres segundos alguien se lo había puesto en sus manos. Arranco la fotografía del sospechoso y corrió hacia fuera.

—Edward ¿Conoces o has visto a este hombre? —le lanzo la fotografía— Vamos responde rápido.

Edward la tomo en el aire y lo observo, aunque no había visto al hombre se le hacía conocido de algún lado. No, no lo conocía, aunque…

—Es el hombre que encontró a Danny cuando se perdió en el juego de beisbol al que fuimos.

—La puta madre que lo pario. Dime que Bella y tus hijos están en casa de tus padres.

—No, ellos están en nuestra casa.

—Mierda Edward. El es Riley Biers, el mismo hombre que mato a Victoria y que ha estado siguiendo sus pasos por los últimos meses.

—No me jodas, Jasper —Edward se paso la mano por el cabello preocupado.

—Jasper, tenemos que irnos a casa de la Señora Cullen, inmediatamente —Watson avanzó a paso rápido hacia los hombres —Biers esta tan desquiciado que ha grabado videos anunciado sus planes y entre ellos recuperar a su familia aunque tenga que matarlos a todos.

— ¡¿Qué?!—Jasper y Edward gritaron al mismo tiempo.

—No hay tiempo que perder, espero que mis sospechas no sean ciertas, pero hoy el hombre quiere recuperar lo que es suyo.


—Cariño, ¿no te importaría quedarte un rato sola? Necesito ir al supermercado a comprar algunas cosas para la cena.

—Claro que no Esme. Edward no debe tardar en llegar, creo que me las apañare bien algunos minutos.

—Muy bien querida, si necesitas cualquier cosa o tienes algún antojo no dudes llamarme al celular. Riley ya casi termina el trabajo, no creo que tarde mucho. He dejado su paga en la mesa de la cocina.

—Claro, yo me encargo de eso, ve con cuidado —Esme se despidió con la mano y salió de la casa.

Bella bostezo y siguió viendo una película aburrida que estaban pasando por televisión.

—Mami —Una vocecita hizo que parara a la mitad su segundo bostezo. Danny entro a la sala arrastrando los pies y tañándose sus ojitos.

—Hola tesoro, aquí estoy —Danny se subió al sillón con esfuerzo y se recostó contra su mamá, Bella rápidamente lo rodeo con su brazo y lo acomodo a su costado.

—Tengo seño.

—Bueno, cariño. Entonces vuelve a dormir, yo cuidare tus sueños.

—No quedo dodmil quedo estal contigo —le explicó como si fuera lo más obvio.

—Perdón señorito—rió Bella —Si no quieres dormir no lo hagas —lo beso en la cabeza y ambos sonrieron.

El teléfono de la casa sonó y Bella se estiro para tomarlo.

— ¿Amor? —No alcanzo a saludar cuando la voz angustiada de Edward sonó al otro lado del auricular.

— ¿Edward? ¿Qué pasa? —le contesto de vuelta preocupada.

—Escúchame bien, necesito que te encierres en casa y que no le abras a ningún extraño hasta que estemos ahí.

— ¿Edward que pasa? Me estas asustando.

—Be…

Sintió algo frío siendo presionado junto a su sien. Su corazón se paralizo y sintió que la sangre se le iba a los pies.

—Cuelga el teléfono ahora o te vuelo la cabeza.

Bella aparto el teléfono suavemente de su oreja y presiono el botón de colgar. Danny seguía paralizado a su lado sin saber qué hacer.

—Muy bien hecho preciosa, ahora párate y trae al mocoso contigo.

Bella lo hizo obedientemente y rodeo el sofá hasta estar frente al individuo, Riley, el mismo que había entrado a su casa para trabajar. Trato de mantenerse serena por el niño, aunque por dentro temblaba y rezaba.

—Amor, nos volvimos a encontrar de nuevo, te dije que nadie nos separaría —Acarició el contorno de su rostro con la punta del revolver negro. Bella cerró los ojos mientras aguantaba el miedo y las lagrimas — ¿No me vas a responder, perra? ¿Quieres que te haga hablar a la fuerza?—Deja el arma entre sus ojos.

— ¿Qué quieres de mi? —Bella no pudo impedir que el sollozo no saliera de sus labios.

—Vicky, tu eres mía, siempre vamos a estar juntos, incluso en el infierno en donde nos vamos a quemar.

—Yo no soy Victoria —le señalo.

—Por supuesto —movió la pistola de adelante a atrás burlandose —solo por salir con el pendejo snob, no te hace una zorra diferente…por cierto, lo voy a matar —sonrió sádicamente.

— ¿Qué?— la voz de Bella sonaba estrangulada.

—Hm… muévete que tenemos que irnos, amor. Camina hacia las escaleras y no intentes gritar o escapar porque te daré un tiro por la espalda.

Bella tomó la mano del niño fuertemente y caminaron hacia la escalera.

El hombre se recargo en la pared mientras los observaba caminar.

—Danny, quiero que cuando estemos arriba te encierres en tu habitación con seguro, toma a tu hermana y entra al closet sin hacer ruido, no salgas por nada del mundo —le susurró al niño cuando estaban a una distancia considerable y estaba segura que Riley no los escucharía.

Danny quería decir que no, pero pareciera que lo único que sabía hacer su cuerpo en ese momento era caminar y llorar silenciosamente.

—Te amo.

—Hey, espera —Bella y Danny se quedaron petrificados en su lugar. Riley camino con paso lento y confiado hacia ellos —Voltéate —le dijo a Bella, esta no respondió — ¡Dije que te voltearas! —Cargo el arma, Danny grito y se apretó contra Bella cerrando los ojos. Bella acarició el cabello del niño para tranquilizarlo y se volteo desafiante ante Riley. Puso a Danny tras de ella.

—Así que el tipo te dejo preñada, puta — Se acercó hasta quedar frente a ella. Se quedaron viendo unos segundos. Riley levanto su mano y le propino una cachetada que le dejo la mejilla roja. La cara de Bella se volteo hacia la izquierda, se había mordido el labio y ahora un hilito de sangre corría por su boca.

— ¿Sabes? No puedo —Riley levanto las manos al cielo consternado —Amor, no puedo estar contigo si tienes un bastardo de otro tipejo. Lo soporte con este —Señalo a Danny que seguía apretado contra Bella con los ojos cerrados —Pero otro, ya no. Eres una puta y siempre lo serás. Ahora por tu culpa tendremos que deshacernos del nuevo bastado

Se acercó a Bella y posiciono la punta de la pistola sobre su barriga, su mano descansaba en el gatillo, Bella solo rezaba y rogaba al cielo de que sus hijos y Edward quedaran a salvo y que ese loco nunca pudiera ver la luz del sol. Bella sollozo cuando sintió presionarme más el arma contra su cuerpo.

No, no, no. Esto no podía estar pasando de nuevo. Quería gritar, pedir auxilio, salvar a su mami y a su hermana. Pero no iba a poder hacerlo de nuevo. Sus pies no respondían, su voz no respondía como aquel día, sus ojitos que permanecían cerrados fuertemente no querían abrirse, tampoco sus manitas que seguían agarradas con fuerza al pantalón de su madre.

No, no quería volver a pasar por lo mismo, no quería que aquel señor le quitara de nuevo las cosas felices de su vida. No volvería a pasar lo mismo, el no mancharía lo mejor que tenía en el mundo, el no se lo arrebataría de nuevo.

Sintió como su mami temblaba con más fuerza y sus sollozos incrementaban. Recordó las indicaciones de su mami, no las seguiría. Ella soltó un grito ahogado.

—Vamos a estar juntos, amor. Nosotros cuatro, como siempre debimos estar.

— ¡No! —Danny corrió y empujo al hombre.

— ¡Danny! —Bella gritó.


Ya casi estaban cerca de casa, solo dos cuadras más y por fin podría quitarse ese horrible vacío que sentía en su estomago, desde que Jasper le contó todo lo que había en esa casa y que involucraba a su familia y más aun, cuando una voz desconocida le dijo a su esposa que colgara.

No sabía si quería vomitar o matar a alguien con sus propias manos.

Jasper iba conduciendo su auto, pues él no se sentía capaz de hacerlo en esas circunstancias, tras ellos venían otras seis patrullas más con cuatro agentes cada uno. Watson venia en uno de ellos.

Giraron en su calle, cuando el sonido de un disparo se oyó demasiado cerca.

—Mierda Jasper, acelera.

No quería pensar en nada, no quería ni hacer especulaciones, trato de bloquear su mente de conjeturas estúpidas.

Jasper paro el auto encima de la acera igual que las otras patrullas. Sin esperar indicaciones de su amigo y sin saber cómo, tomo el arma de Jasper de su cinturón y salto del auto. Iba a matar a ese bastardo sin importar nada.

— ¡Edward, espera!—Este corrió hacia la casa ignorando a los otros agentes.


—Tu niño estúpido ¿Cómo te atreves?—Riley sujeto su cabeza sangrante. Al momento de caer se había golpeado con el filo de la mesa, arriba Claire lloraba.

—Estoy Harto ya. No me importa... los voy a matar a ustedes dos, a la mocosa arriba y al estúpido que se hace llamar tu papi. Tú eres la causa de todos los males —Dijo señalando a Danny con el arma.

Después de que Danny empujara a Riley contra la mesa, el arma se había accionado disparando contra el techo, Bella había tomado a Danny entre sus brazos y ahora estaban en el suelo sentados. Bella mantenía a Danny contra su pecho, sujetándolo fuertemente, tapando sus oídos, para que no escuchara todos los insultos que le estaba lanzando aquel hombre. Intentaba aislarlo del momento aunque eso fuera imposible.

Bella cerró los ojos hacia lo inevitable.

Una puerta se abrió.

Se escucho una detonación.

Luego silencio.

Pensó que todo había acabado. La muerte no dolía, solo esperaba que su cuerpo hubiera sido suficiente escudo para proteger a su hijo.

Empezó a escuchar sirenas y miles de voces y gritos por todo el lugar.

¿Era así el cielo o el infierno?

—Edward baja el arma—Reconocía aquella voz con acento sureño.

Bella contó hasta tres y abrió los ojos. Estaba en su casa, su niño estaba a su lado. Miro al frente y vio el cuerpo inerte de Riley sobre un charco de sangre, no quiso verlo así que aparto la mirada.

En la puerta vio a su esposo inerte apuntando hacia donde antes se encontraba Riley parado.

Tras él, el oficial Watson se encontraba en la misma postura.

—Señor Cullen, haga caso al detective Whitlock.

— ¿Yo…yo dispare?

—No señor, usted no lo hizo. Tranquilícese y vaya con su esposa.

Jasper se acerco a su amigo y quito su arma de las manos de Edward. Luego empujo a su amigo dentro de la casa.

—Bella ¿Están bien? —se arrodillo junto con ellos, los abrazo y beso sus cabezas.

—Edward, ve por Claire, por favor. No sé como esta— Bella le rogé entre lágrimas.

—Claro, ya voy —Edward se separo de ellos y subió las escaleras hacia el cuarto de los niños.

Bella seco sus lágrimas con el dorso de la mano y acarició la cabeza del niño.

—Danny, ¿cariño? —El pequeño seguía temblando y su cabeza seguía escondida —Sh… amor, ya todo acabo. Déjame ver tus ojos.

Su hogar estaba lleno de agentes de policías. El personal forense recogió el cuerpo inerte de Riley.

—Estoy aquí bebé, te aseguro que ya estamos bien. Riley ya no está, los policías y papá llegaron para salvarnos como los superhéroes.

Danny levanto la cabeza poco a poco, creía en su mamá pues había escuchado la voz de su papá y se sentía como aquel día en la oficina de los policías con todas las voces.

—Eso es amor, estoy aquí.

Edward bajo las escaleras con Claire en sus brazos.

—La pequeña está bien. —Edward se volvió a arrodillar junto a su familia y los abrazó — Por favor, no me vuelvan a hacer esto—Edward beso las cabezas de sus hijos y los labios de su esposa, apretando sus bocas fuertemente como si tuviera miedo de que desapareciera.

—Ya paso, la pesadilla ha acabado —le dijo Bella.


Hola a todos, perdón si les dije que este era el final, pues aunque no es el oficial pues casi lo es, pues ya quedo resuelto el problema, pero no se preocupen, aun queda el final verdadero, un epilogo y un Outtake.

Realmente me gustaría saber que piensan de este capítulo. Así que dejen un rewiew, un PM o me pueden contactar por mis redes sociales.

Muchas gracias a todas las personas que leyeron, agregaron a favoritos y dejaron un comentario. Gracias. Espero que a todos les haya gustado el capítulo de hoy.

Nos leemos pronto.