La agotadora semana laboral llegaba a su fin. Aquel viernes no había sido un buen día… ni el día anterior, ni el anterior. Por lo menos hoy rescataría el hecho de poder salir a las 2:00pm.
La situación con Rachel no había dejado de ser incómoda. Cinco días habían pasado desde su extenso acuerdo. Hablaban de asuntos triviales, pasaban tiempo juntas, sonreían… a veces no. Más de una vez la mini diva regresó a su casa derrumbada por el comportamiento de la rubia, más de una vez sintieron que la otra estaba allí, a su lado, solo por un compromiso con el pasado… Pero algo estaba a punto de cambiar.
Luego de recoger sus cosas y despedirse de su equipo, Quinn solo tuvo un gran deseo: Ver a Rachel Berry en acción.
Y así lo hizo. Se detuvo entre el gran número de trabajadores que caminaban por el lugar procurando mantener todo en perfecto orden. Gente checando luces, gente retocando actores, gente cuadrando el enfoque de las cámaras… y allí estaba ella, perdida en su mundo, caminando de un lado a otro mientras repasaba sus líneas.
- R: Estoy dispuesta a hacer cualquier cosa por el club. Y cuando digo cualquier cosa es cualquier cosa – Susurraba – Estoy dispuesta a hacer cualquier cosa por este club y cuando digo cualquier cosa ¡Es cualquier cosa! – Repitió está vez con un poco más de fuerza – Sí, creo que así esta mejor… Estoy dispuesta a…
- Rachel, Peter, ¿Están listos?
- Sí – respondieron a una sola voz
- Vayan a sus posiciones y comenzamos… ¿Listos?
- Listos
- Vamos ¡Acción!
- P: No podemos hacer eso Dianna, es ego…
- ¡Con más fuerza Peter! ¡Eres el líder! Dianna quiere manejar la situación a su antojo y quiere arrastrarte hacia sus planes, no puedes permitirlo
- P: Vale, voy otra vez
- ¡Acción!
- P: ¡No podemos hacer eso, Dianna! Es egoísta, es cruel, es…
- R: Estoy dispuesta a hacer cualquier cosa por el club y cuando digo cualquier cosa, es CUALQUIER COSA – Enfatizó las dos últimas palabras.
…
- ¡Corten! Muy bien Rachel, excelente. Muy bien chicos. Ahora vamos con la escena completa, ¿Preparados?
Quinn suspiraba desde su cómoda posición. No cabía duda que Rachel era perfecta para eso. 'Perfecta para la serie, perfecta para Broadway, perfecta para mí, perfecta para besar, perfecta para hacer el amor, perfecta y punto… Aunque sea tan insoportable, tan… Tan insoportablemente bella y… ¿Qué hace ese idiota?'
Peter, fuera de escena, tomaba la mano de la morena y la besaba cariñosamente. Rachel recibió aquel gesto con agrado y Quinn frunció su ceño 'Uno más para la lista… No lo culpo'
- Un par de escenas más y damos por terminada la jornada de hoy ¡Excelente trabajo chicos! Emma, Scott, grabamos su escena y cuando Rachel y Peter regresen de su cambio, vamos con la grupal, ¿De acuerdo?
Perfecto. Quinn calculaba una hora más, tal vez hora y media y Rachel sería libre. Tomó un papel que mantenía en el bolsillo de su abrigo y escribió una nota que mantuvo en sus manos hasta que encontró el mensajero perfecto.
- Q: Pssss… ¡Hey!
Un niño de unos 8 años, hijo de uno de los camarógrafos, se acercó a la rubia
- Q: ¿Te quieres ganar 5 dólares?
- ¿Cinco? – Preguntó impresionado
- Q: Sí, cinco…
El pequeño miró a todos lados
- ¿Qué tengo que hacer?
- Q: ¿Ves esa chica que está allá?
- ¿Rachel Berry?
Quinn sonrió
- Q: Sí, Rachel Berry… Entrégale esto
- Ok… - El pequeño ya dirigía sus pasos hacia la morena
- Q: ¡Espera!
- ¿Qué?
- Q: Después que se la entregues, le das un beso…
- ¿Un beso? – El chico pasó de ser un corriente niño blanco a un cómico niño color tomate
- Q: En la mejilla, pequeño – Señaló la suya con gracia
- Ni hablar, me da pena…
- Q: ¡5 más! – Exclamó mostrándole otro billete - ¡No! Cuando regreses… Desde aquí te vigilo
- ¿Y como sé que no me vas a hacer trampa?
- Q: ¿Y como sé yo que no vas a salir corriendo con mis dólares?
- Soy un niño, los niños no hacemos esas cosas, los adultos sí - Explicó con astucia
- Q: Buen punto. Toma, confío en ti... ¡Espera!
- ¿5 más?
- Q: Diez es suficiente para alguien de tu edad… Procura que nadie te escuche hablando con ella
- Ok
Quinn sabía que Rachel reconocería su letra y su gesto, pero se escondió para que no pudiese verla.
- R: ¿Quién lo envía?
- La – señaló un lugar vació y alzó sus hombros – Ya se fue. Ven, agáchate un poco
Rachel se acercó al niño esperando algún secreto que resultó ser un tierno beso en la mejilla. Susurró
- También te lo envía ella… Supongo que quiere ser tu amiga
- R: Seguro que sí… ¡Gracias! – Exclamó regresándole el beso ante la atenta mirada del resto del equipo que ahora se dedicaba a hacer bromas de la escena
'2 minutos bastaron para enamorarme de Dianna Michele. Sí, ya vi que está un poco loca y obsesionada con ese club de canto pero, ¿Qué hago si me hace recordar al amor de mi vida? ¡TE AMO Rachel Barbra Berry! Y verte hoy, aquí, ha hecho que me llene de tanto orgullo que tuve que salir corriendo para no explotar. Te espero afuera, quiero que este día sea especial. Tu fan No. 1'
Rachel se sonrojó y sonrió exageradamente. Intentaba calmar sus emociones pero le era totalmente imposible
- A: Esa sonrisa no va a servir para la próxima toma
- R: ¿Cuál sonrisa?
- A: Esa sonrisa de idiota que tienes desde que leíste ese papel – Lo arrebató de sus manos - ¿Puedo verlo?
- R: ¡No!
- A: ¡Anda! ¡Por favor!
- R: ¡No Ash! ¡Dame eso!
- E: Chicas, ¡Chicas!
- A: Rachel tiene un enamorado y no quiere que sepamos quién es…
- E: Déjala Ashley, son sus cosas
- A: Toma, mala amiga
- R: Eres una inmadura, Ash
- A: Per-dón señorita madurez…
- E: ¡Ya!
- ¡A sus puestos! Comenzamos de nuevo. Última escena del día. Toma 1…
Lograr la escena grupal fue un verdadero lío. Y no quisieron grabar una, ni dos, sino tres tomas de la misma. Los cuarenta minutos se convirtieron en 60, la hora se convirtió en dos y ya había pasado a un poco más de tres. Rachel maldecía su costumbre de dejar su móvil en el camerino… Desde aquel día aquello iba a cambiar.
- ¡Perfecto chicos! Estuvieron maravillosos, disfruten SANAMENTE su fin de semana… ¡Nos vemos el lunes!
Rachel corrió a su camerino desde que escuchó la palabra "perfecto". Al ver su móvil sintió de nuevo el peso sobre sus hombros, ese peso del cual creyó liberarse horas atrás cuando leyó la nota escrita por Quinn.
Tan solo cuatro mensajes.
'¿Falta mucho, amor?' - Q
'Rach, escríbeme…' - Q
'Rachel, si no me escribes en 10 minutos, me voy' - Q
'Supongo que estás muy ocupada para contestar un miserable mensaje. Me voy, nos vemos mañana o cuando estés desocupada' - Q
Sí. A lo mejor la rubia se había desesperado. A lo mejor los años la habían convertido en una copia barata de Rachel Berry y ahora el drama corría por sus venas, pero no lo podía evitar.
Pensó las posibilidades:
'Puede ser que se haya quedado sin batería… No. No lo creo'
'Se extendió la grabación, eso está claro, ¿Pero qué tanto? ¿No tiene un minuto para contestarme? ¿Quién se cree?'
- Q: ¿Por qué demonios no me contestas Rachel? Un miserable mensaje ¡Uno! – Hablaba con su móvil - ¡Me largo de aquí! – Exclamó mientras escribía el último sms. Al llegar a su auto regresó sobre sus pasos hasta la entrada del canal. – ¡No me voy! Aquí me quedo hasta que te de la gana de salir o de escribirme…
El siempre mudo vigilante no dejaba de lanzarle miradas de incredulidad
- Q: No me volví loca, Bob. Hay alguien allá adentro que siempre logra sacarme de mis casillas
Bob mostró su sonrisa en señal de comprender.
Lo siento – R
- Q: ¿Lo siento? ¿Eso es todo lo que me vas a decir? ¡Increíble! – Finalmente salió del canal y se sentó en las jardineras que adornaban la entrada. Ese día, sea como sea, iba a descargar todas las frustraciones de la semana.
Rachel pensó que lo mejor sería solo disculparse. Saliendo de allí hablaría personalmente con la rubia, pensaba llegar a su departamento y esperarla allí el tiempo que fuese necesario. Basta de callar y postergar las cosas, sentía que era precisamente eso en lo que estaban fallando.
Como buena diva y sabiendo a la rubia lejos de allí, decidió darse una ducha, escoger (entre lo poco que tenía en su camerino) lo mejor para ir a verla, peinar perfectamente su cabello y hablar un poco con los chicos para finalmente despedirse y seguir lamentándose por lo ocurrido.
Y así iba, caminando lentamente por el pasillo que conducía a la entrada del canal, pensando, rogando que la rubia no hubiese decidido correr a los brazos de Heather, su mayor temor.
Temor que se esfumó al ver la silueta de la rubia. Un par de pasos más y pudo distinguir perfectamente su cabello, más pasos acelerados y veía sus manos proporcionándole algo de calor a sus brazos, su rostro afligido, sus piernas formando un ángulo de 45 grados contra aquella pared. Y su corazón saltó desenfrenado justo cuando sus ojos se encontraron con el par de ojos verdes que tanto le podían.
Poco importó el lugar, poco importaron Bob, el enfado en la mirada de la rubia, los extraños días que habían pasado, Heather, Arthur… A Rachel, poco le importó el mundo. Su mundo lo reencontró en los labios que ahora besaba con pasión, con amor… con dulzura. Sus manos buscaban repartir suaves caricias en el rostro de la rubia quien ya ocupaba las suyas en la cintura de la diva
- R: ¿Por qué me dijiste que te ibas? – Preguntó sin dejar repartir cortos besos
- Q: Yo estoy muy… muy… Rach, nos van a ver… - Finalizó riendo
Con mucho esfuerzo, Rachel abandonó sus labios y bajó sus manos hasta encontrar las de la rubia
- R: Pensé que te habías ido y al verte se me olvidó hasta mi nombre… - Bromeó
- Q: ¿Por qué no me contestaste? - Preguntó con seriedad y un enfado que no pudo engañar a la morena - Me quedé solo para reclamarte eso… No vale que vengas ahora con tus deliciosos besos a pisotear mi orgullo
- R: Siempre dejo mi móvil en el camerino pero no lo hago más, ¡Te lo juro!
- Q: Estaba dispuesta a cometer un crimen pasional – Con sus manos sujetó el cuello de la morena y finalmente se acercó para dejar un fugaz beso sobre él – Creo que Bob descubrió nuestro secreto – Dijo mirando al vigilante
- R: Pero Bob no dirá nada, ¿Cierto Bob? – Se acercó al fornido hombre
- Q: Rach, Bob es mudo – Susurró dejando un beso en su mejilla
- R: Bien, ya sabemos que no dirá nada – Murmuró divertida - ¡Mierda! Ahí vienen los chicos… ¿Huimos?
- Q: Creo que ya no nos da tiem…
- A: ¡Quinn! – Exclamó apartando a Rachel bruscamente - ¡Lo siento! – Se disculpó con la morena - Pensé que los viernes salías temprano, ¿Jornada larga?
- Q: Algo así – Respondió con amabilidad
- P: ¡Rubia! – Saludó Peter
- E: Hola Quinn
- Q: Hola chicos
- P: ¿Qué le pasó a tu auto?
- Q: Nada, ¿Por qué?
- P: Pensé que estabas aquí esperando un taxi ¿Vienen por ti?
- Q: No…
- P: ¿Y tú, diva?
- R: ¿Yo qué?
- P: ¿Qué haces aquí todavía? ¿No que mucha prisa por llegar a tu casa?
- R: Se me quitó de repente – Afirmó mirando a la rubia que automáticamente sonrió como la tonta enamorada que era.
Ashley y Emma veían todo con absoluta claridad. Algo pasaba.
- A: Sé que es un abuso de mi parte, pero ¿Me podrías acercar a mi casa? Paso todo el día con ellos y además debemos compartir taxi. Ya me aburren…
Quinn miró a Rachel y se alegró al no ver celos en su mirada. Solo una complicidad que la obligaba a rechazar la propuesta de la otra rubia
- Q: Lo siento Ash, pero no me puedo desviar de mi camino
- E: Mejor nos vamos ya, Ash… Estoy cansada, quiero llegar a mi casa
- P: Apoyo a la boba, vámonos
Hey! – Rachel y Ashley protestaron al mismo tiempo
- A: Respeta a Emma, payaso
- P: Ella sabe que le digo así por cariño
- R: No la quieras tanto, Peter ¡Respétala!
- P: Disculpa, Emma
- E: No te preocupes
- R: Sí, preocúpate, porque la próxima vez que la llames así frente a mí, vas a conocer a Rachel Berry
- P: ¿Qué te hace pensar que no quiero conocer a Rachel Berry? – Indagó levantando sus cejas. Rachel rodó los ojos fastidiada - ¿Vienes con nosotros, diva? – Preguntó al ver llegar su taxi.
- Q: No, yo la llevaré
- A: Que se venga con nosotros, así no te desvías de tu camino – Rebatió con ironía
- Q: Ella es… va por mi camino
- E: Ya vámonos – Suplicó. Ashley, enojada, fue la primera en subir al auto - Nos vemos Rach, disfruta…
- Q: Lo hará
- P: Cuídense chicas… Adiós Rach – Lanzó un beso desde la distancia - ¡En la boca! – Gritó riendo
- R: Es un idiota… - Comentó entre risas.
Las chicas comenzaron su camino hacia el auto de la rubia
- Q: Parece que está interesado en ti…
- R: No… Solo está jugando… Ya la orientación de Ashley no es un secreto para él y dijo que "la boba" era su última opción, así que va por la diva
- Q: ¿Eras su segunda opción? Lo he visto mirando chicas y juraba que serías la primera…
Quinn desactivó la alarma de su auto. Rachel se desprendió de su mano, corrió hasta la puerta del conductor y la abrió para la rubia
- Q: Así que no solo me haces esperar durante cuatro horas sino que pretendes robarte mi papel… Está perdiendo puntos, señorita Berry
- R: Espero ganar algunos… Usted hoy me tiene muy, muy, muuuy enamorada, señorita Fabray…
Estaban solas en el estacionamiento, sin embargo, Quinn contuvo sus ganas de besarla y entró de una vez al auto. Rachel cerró la puerta y caminó feliz al sitio que le correspondía
- Q: ¿Tienes hambre?
- R: Mucha…
- Q: Te voy a llevar a un sitio que te encantará
- R: No lo dudo, contigo cualquier sitio me va a encantar…
Quinn se quitó el cinturón de seguridad y se acercó a la morena
- Q: ¿Quieres salir conmigo? – Preguntó antes de besar sus labios
Rachel asintió con su cabeza y confirmó con un corto beso
- Q: Perfecto. Es una cita… pero no de amigas - Afirmó con el auto ya en marcha
- R: ¿Amigas? Esa etapa ya la pasamos… ¿Cita de novias?
- Q: Mmmm ¿Novias? La verdad, dejando a un lado la parte de los besos y las caricias, no sentía que nuestra relación estaba avanzando… No sé si me entiendes, ha sido extraño… Cabe perfectamente eso de 'Tan cerca y tan lejos'
- R: No ha sido por mí…
Era cómodo hablar de aquella manera. Sin la obligación de verse a los ojos gastando miradas en reclamos; Dejando cada sentimiento de frustración a lo largo de una carretera.
- Q: Lo sé y te pido perdón… Rach, no se en que punto sucedió, pero me molestaron los términos de nuestro "noviazgo"… Separados suenan bastante razonables pero al mezclarlos, no sé, me molestaron
- R: Contrato para tener una relación con Rachel Berry. Clausula No. 1…
- Q: ¡Pero qué cómica! Eres una diva… Eres… 100% merecedora de la lección Pearce
- R: ¿Lección Pierce?
- Q: Cuando me cuentes lo que pasó con Santana, te hablaré sobre la lección Pearce
- R: Es un tema pendiente, luego hablamos de eso. Quinn, esa noche que llegué a tu casa no pensé mucho y a la vez pensé demasiado… Perdóname, a veces no controlo mis ganas de controlar todo - Quinn la miró, por primera vez, dentro del auto. Intentaba comprender bien aquel juego de palabras - No me veas así ¡Mira al frente! - Con su mano giró el rostro de la rubia
- Q: ¡Pero el semáforo está en rojo! - Habló regresando su vista hacia la morena
- R: Espera que cambie, mirando al frente… Si me seguías viendo así, no íbamos a llegar al sitio que me encantará
- Q: Es ese - Señaló el lugar al doblar la esquina - Pero no se va a mover de allí, podemos venir otro día
- R: Sería una buena opción, pero me estoy muriendo de hambre… Quinn - Detuvo a la rubia frente al local
- Q: Dime Rach
- R: ¿Qué fue lo que más te molestó de esa noche? ¿Que te haya pedido ocultar lo nuestro?
- Q: Yo entiendo que no quieras que Arthur lo sepa… Por ahora lo entiendo, pero… ¿Me prometes que no te vas a molestar?
- R: Te lo prometo
- Q: Yo no dudo de tu amor
- R: Pero…
- Q: Pero sí dudé de tus intenciones al etiquetarnos como novias
- R: ¿Creíste que lo hacía por celos?
- Q: Sí
- R: Me conoces bien… Lo hice por eso
- Q: ¿Sabes que hay confesiones que duelen? ¿Puedes ser un poquito menos sincera?
- R: No pretendo justificarme pero tarde o temprano íbamos a ser novias… Solo quise agilizar los trámites
- Q: Siguen sin gustarme tantos términos "legales"
- R: Perdóname Quinn, me equivoqué. Creí que así además de apartarte de… Quería marcar territorio. Quería obligarnos a que las cosas mejorasen y sucedió lo contrario… Yo tampoco sentí que avanzamos… Pero hoy eso cambió, ¿Tu también lo sientes así?
Quinn dejó un corto beso en la comisura de sus labios. Era esa su manera de afirmar.
- Buenas noches, bienvenidas… ¡Señorita! - Exclamó el hombre mayor al reconocer a Quinn - ¡Cuanto tiempo! ¿Como ha estado?
- Q: Muy bien gracias ¿Usted como está?
- Bien, ¡Envejeciendo! ¿La mesa de siempre?
- Q: No. Esta vez prefiero aquella - Señaló un lugar en el piso superior
- ¡Hecho!… ¿Lo de siempre?
Quinn interrogó a Rachel con su mirada. La morena supo inmediatamente que aquello era una petición para darle luz verde para escoger el menú
- R: Estoy en tus manos, rubia…
- Q: Lo de siempre Sr. Harris, ¡Gracias!
El anciano desapareció escaleras abajo.
Aquel era un lugar acogedor, relajante, de buen ambiente. Rachel pudo observar a una familia completa en una de las esquinas de la planta baja. El piso superior ofrecía algo más de privacidad. Para el momento solo había un par de parejitas ocupando una mesa. Desde su lugar se veía a la perfección un escenario que permanecía en tinieblas.
- R: ¿Venías mucho a este sitio?
- Q: Más o menos
- R: ¿Trajiste a alguien especial?
- Q: Me trajo alguien especial
- R: Entiendo…
- Q: Debes aprender a controlar tus celos, enana! Ojalá te pudieses ver en un espejo
- R: ¿No has escuchado la frase que dice "El que ama, cela"?
- Q: Solo he escuchado la teoría que dice que los celos son inseguridad. Y si estás insegura es porque no confías en mí y es precisamente esa la parte que no me gusta. ¿Tu crees que yo no siento celos? He tenido que escucharte decir que Arthur es el hombre perfecto, he tenido que escucharte decir que no lo vas a cambiar por mi porque el te brinda la seguridad que yo no ¿Como crees que me siento yo con eso?
Afortunadamente la comida no se hizo esperar más. Al tiempo que cada plato era abandonado en su mesa, el escenario captó toda la atención de la morena.
Tres chicos y una chica, con instrumento en mano, llenaban con su arte el acogedor lugar.
La morena miraba a Quinn impresionada por lo que sus ojos y sus oídos estaban apreciando, Quinn solo sonreía al confirmar (una vez más) que su Rachel seguía siendo la misma, muy a pesar de lo que ella se empeñase en decir. La cena comenzó sin mayores palabras.
El sitio se llenó de aplausos. Rachel proporcionaba gran parte de los mismos.
- R: ¡Es increíble! ¿Viste eso?
- Q: Claro… Veo que te gustó
- R: ¿Gustarme? Gustarme es poco Quinn, ¡Me encantó! ¡Son geniales! ¿Se presentan siempre?
- Q: Quizá se presenten un par de veces más…
- R: ¿Podemos venir?
- Q: Es triste saber que quieres una segunda cita solo por ellos…
Rachel se acercó y dejó un corto beso sobre sus labios
- R: También por la comida… Está riquísima
- Q: ¿No hay halagos para la compañía?
- R: Te amo…
- Q: Yo te amo más… Mucho más
- R: Imposible… - Volvía a besar sus labios. Normalmente Rachel no se sentía cómoda con las demostraciones de afecto en lugares públicos, pero aquel sitio le daba la confianza necesaria para permitirse un desliz.
- Q: La mujer que me trajo aquí por primera…
- R: Heather, ya sé, no me digas
- Q: ¡Y volvemos con Heather!
- R: ¿Hay otra mujer especial?
- Q: Shelby, Rachel, Shelby…
Rachel bajó su mirada avergonzada. No cabe duda que sus celos no dejarían de pasarle factura. Quinn continuó su discurso
- Q: Venía con Shelby y con Beth con mucha frecuencia… Tu sabes, cuando llegamos a LA, yo… no estaba en mi mejor momento y Shelby procuraba distraerme con cualquier cosa. Este fue uno de los lugares que más visitamos
- R: Buen descubrimiento…
- Q: Pero Shelby no consideró que este sitio me recordaba a ti terriblemente
- R: ¿De verdad?
- Q: Cerca de acá hay un par de disqueras y de vez en cuando uno que otro cazatalentos aparece por acá. Esos chicos están buscando una oportunidad, el momento mágico en el que alguien importante los descubre
Rachel miraba a todos lados intentando conseguir a algún hombre bien vestido con estilo de productor musical
- Q: Creo que en estos momentos no hay ninguno… - Rió - Es por eso le permiten presentarse unas cuantas veces más. El Sr. Harris, su hija y algún otro familiar se encargan de hacer una pequeña audición. Siempre pensé que sería el lugar perfecto para ti, pero ya ves, no lo necesitaste…
Quinn calló esperando algúna interacción por parte de Rachel
- R: Me habría ido bien en LA…
Aquella oración fue un duro golpe para la rubia.
- R: Pero… no me fue mal en NY y ya estoy aquí, contigo…
- Q: ¿Nos vamos?
Rachel fue más rápida que la rubia y logró pagar la cuenta. El camino a su departamento resultó una graciosa batalla en la que Quinn reclamaba su desempeño como el caballero de la relación.
- Q: ¿Ves? Soy yo quien te deja frente a tu casa asegurándose que llegues bien, soy quien abre las puertas, soy la que consiente, la que cumple caprichos, la que invita, la que paga…
Rachel la calló con un beso
- R: Y soy yo quien quiere hacer todo eso para demostrarte que te amo
- Q: No tienes que hacer nada…
- R: No dije "tengo", dije "quiero"
El momento de la despedida había llegado pero sus miradas gritaban que la noche recién estaba comenzando
- R: Es temprano
- Q: Muy temprano
- R: Apenas son las 9:23pm
- Q: Apenas…
- R: Aun… aun no conoces mi departamento. Quieres… ¿Quieres subir conmigo?
Gracias por leer y muchas gracias por firmar :)
