Capítulo 21:
El final de Silencio
Los primeros en levantarse fueron Irish Coffee y Emerald Horn. A su alrededor todo era silencio y desolación. Las destrozadas vías del tren yacían inutilizadas para siempre en un rincón, lo mismo que el tren en sí mismo. Alrededor cinco alicornios y las otras cinco Portadoras de la Armonía yacían durmiendo plácidamente alrededor… ¿de un árbol? Emitía una misteriosa extraña luz blanca y emitía una hermosa sensación de paz… ¿y de Armonía? No podían comprenderlo, se acercaron lentamente a ver qué sucedía.
—¿Qué demonios pasó? — Preguntó Irish Coffee acariciando el árbol. — ¿Qué es esto?
—Parece ser un retoño del Árbol de la Armonía — dijo Spike despertando también, aunque él seguía estando demasiado agotado, pues usó el hechizo del alicornio por sí mismo a diferencia de sus compañeros que lo hicieron en equipo. — Parece ser que los Elementos de la Armonía llegaron a una solución de este maldito problema de las Undeads: mantenerlas dormidas por siempre, o al menos tengo la esperanza que así sea… por favor que así sea.
Los dos Caballeros compartieron su pensamiento en un lúgubre silencio cuando por fin Spike miró a todas partes como buscando. Se llevó una garra al corazón, ¡No!
—¿Qué pasó con la Gran Maestra? ¡Por favor no me digan que su plan no dio resultado!
Emerald e Irish se miraron en silencio dejando escapar unas lágrimas silenciosas.
—Sí, me temo que el plan dio excelentes resultados — dijo Emerald pateando el árbol temblando de la tristeza y la ira. — ¡Mierda, mierda! ¿Por qué tuvo que ser de este modo? ¿ACASO NUESTRA PUTA CAUSA ERA MÁS IMPORTANTE QUE SU VIDA?
Fue cuando el unicornio cayó de rodillas llorando desconsolado, cuando Irish y Spike lo acompañaron en silencio, escuchando su dolor. Irish y Spike también lloraban en silencio, pero nadie sentía el dolor tanto como Emerald quien le debía tanto a su Gran Maestra.
No supieron qué tanto tiempo estuvieron así juntos hasta que sintieron el confortante casco de las Princesas posarse sobre sus respectivos hombros. Se volvieron.
—Ah, parece que ya volvieron en sí — dijo Irish desganada. — ¿Y bien? ¿Ahora qué?
Luna observó el retoño del Árbol de la Armonía crecer en silencio y luego toda la escena. Sólo los soldados de apoyo seguían durmiendo pero el resto ya estaba en pie. Luna suspiró tristemente viendo la escena y recordando la determinación de East Wind.
—La poni más valiente que he conocido — dijo ella. — Una verdadera idiota pero he de admitir que su corazón estaba en el lugar correcto. East Wind, que tu lucha no sea en vano.
Emerald permaneció en silencio y lentamente miró hacia la Princesa de la Noche.
—¿Entonces eso significa que dejarán de perseguirnos?
—Seremos fieles a nuestra palabra, joven Emerald Horn — dijo Celestia con serenidad mientras soltaba también una lágrima silenciosa. — ¡Maldita sea East Wind! Acordamos que pagarías por tus crímenes, ¿pero por qué tuviste que pagarlos con tu vida? Ningún pequeño poni merece morir de esa forma tan horrible… tú, tú…
—Ella haría lo que sea por nosotros — dijo Emerald sin apartar la vista del retoño del Árbol de la Armonía. — Y sabía bien que esta era la única manera… en sus palabras…
No pudo más, sus sollozos regresaron más fuertes que nunca. Fue Irish la que completó su frase aunque también entrecortadamente:
—En sus palaras no cargaría en su conciencia con las muertes de más ponis cuyo único crimen era buscar la educación. Oh, Gran Maestra… ¿por qué tuvo que terminar así?
Abrazó a Emerald y se unió a su llanto. El único que se mantenía firme era Spike pero parecía más bien ausente.
—Spike, hay algo que debemos saber — dijo Twilight. — ¿Qué pasó con el hechizo del alicornio? ¿Alguien más lo conoce aparte de ustedes?
Spike asintió suavemente.
—Sí.
—¿Quiénes?
—Más Caballeros del Silencio.
—Spike…
—¡No es mi secreto para compartirlo! — Rugió Spike volviéndose con sus ojos echando chispas por el torrente de emociones que sentía. — No puedo ni quiero decirte nada Twi, lo siento pero esto va más allá que de ti y de mí. Y es mi última palabra.
—Spike…
—Pertenezco a la Orden de los Caballeros del Silencio y no traicionaré el voto de confianza de mis compañeros. La sombra del silencio es nuestro manto protector.
Twilight no supo qué decir, ¿acaso Spike se le estaba revelando? Por lo visto así era, pues él se colocó su máscara de Caballero y se aproximó al árbol en donde East y Irish le dejaban sus últimos respetos a su Gran Maestra, East Wind.
—Déjennos solos — dijo al final Emerald. — Iremos al punto de reunión luego. Sólo… por favor largo.
Los cinco aliconios y las Portadoras de la Armonía observaron a los tres dolientes al pie del árbol y luego se fueron dejando a los Caballeros solos con su Gran Maestra. Irónicamente sólo el Silencio los consolaba, pero también sabían que con el fin de su Gran Maestra no había llegado el final de su orden inmortal.
Entonces en medio del duelo Spike notó un pequeño destello en el suelo, y sin más se acercó. Era un pequeño espejo de casco, ¿pero qué significaba?
—¿Esto estaba aquí antes?
—No tengo ni la menor idea — dijo Irish. — ¿Y qué?
No hubo necesidad de responder, el espejo centelló súbitamente y aquel fue el momento cuando todos recordaron la primera noche en que Spike llegó solicitando ser entrenado como Caballero, la noche en que llevó como oferta de paz las investigaciones de Twilight, incluyendo los nuevos hechizos descubiertos por ella.
—¿Será posible? — Preguntó Emerald con un hilo de voz. — ¿Será posible que…?
—No podemos asegurarlo — dijo Irish acariciando el espejo pero luego lo depositó suavemente en el suelo. — ¿Pero se dan cuenta de lo que todo esto significa, no?
Los tres no dijeron nada, sólo dejaron el espejo al pie del árbol como su tributo final y se marcharon al Imperio Cristal. Pero el futuro se veía más brillante que nunca, aún para las sombras.
…
A petición general del pueblo, la Gran Maestra fue enterrada en el Cementerio de Canterlot, en el área exclusiva para aquellos valientes ponis que habían luchado por Equestria y que habían hecho grandes cambios para los ponis. Con una hermosa estatua pagada entre todos los estudiantes que fueron ayudados de una u otra forma por los Caballeros del Silencio. Era un espectáculo extraño, jóvenes de todas partes de Equestria de todos los estratos sociales, y sobre todo de todas las escuelas del Reino, se habían reunido para presentarle sus últimos respetos a la joven poni que significó tanto para todos, aquella que sacrificó su vida en el nombre del más noble de los principios: 'ir y enseñar a todos'.
Un féretro vacío fue colocado en la tumba, sin embargo el sentimiento estaba presente y todos bajaron respetuosamente la cabeza en cuanto este entró al mausoleo preparado para ella. No se hicieron grandes discursos, siguiendo la ideología de la Orden, el manto del Silencio los envolvía a todos en ceremonioso respeto. La única que habló fue la Princesa Celestia.
—East Wind, la Gran Maestra — dijo la Princesa del Sol en un tono melancólico. — Una joven cuya lucha siempre fue en el nombre de otros, jamás guiada por deseos egoístas. Y aunque sus acciones no fueron del todo correctas, ella fue lo suficientemente valiente como para aceptar las consecuencias. Una idiota, sí, decidió que sacrificar su vida sería la mejor manera de darles un futuro a sus Caballeros y a su causa. Sin embargo puedo decir que admiro de verdad a esta poni, ella… ella tuvo todo lo que a mí me falta para ser una líder perfecta. Supo pelear hasta el final y ante todo, dar la cara por todas sus acciones y equivocaciones. Jamás permitió que su seguridad se antepusiera a su deber, ella siguió luchando y lo dio todo con tal que sus Caballeros siguieran adelante.
—¡Gran Maestra! — Gritó una voz entre la multitud.
—¡GRAN MAESTRAAAAAAAAAA! — Corearon todos con el sentimiento vivo.
Celestia bajó la cabeza, había sido derrotada por esta joven, sí; pero pronto se dio cuenta que no le importaba gran cosa. East Wind luchó por todos, no por ella misma y sólo por eso se ganó el respeto de Celestia para toda la eternidad. Demonios, ni siquiera pensó en usar su nuevo status de alicornio para ganar más poder o seguidores. Sólo lo usó para salvar a sus Caballeros, un gesto que mostraba que era más digna que cualquiera para llevar el cuerno y las alas. Por eso no le importó a Celestia decir lo que estaba a punto de:
—Por eso he decidido honrar su sacrificio haciendo realidad por lo que ha luchado todos estos años. El sistema educativo dejará de ser exclusivo, ¡Aquí y ahora yo declaro que a partir de ahora los exámenes de selección en las escuelas quedan oficialmente cancelados, todos pueden entrar y recibir libre educación por igual! Tanto unicornios como cualquier otra raza, ¡LA EDUCACIÓN ES LIBRE POR FIN!
Todos quisieron celebrar pero primero hubo un silencio expectante.
—Y también declaro, que su antigua residencia siguiendo los deseos de su última voluntad y testamento es oficialmente la primera Academia del Silencio oficial… reconocida por las autoridades en donde todos podrán entrar a aprender libremente según la ideología de los Caballeros. Ir y enseñar a todos.
—¡IR Y ENSEÑAR A TODOS! — Gritaron los jóvenes.
Era el final, si tan sólo la Gran Maestra estuviera presente para ver el cambio…
Al final sólo quedaban preguntas y respuestas, entre tantas las que Twilight tenía para Spike.
—De acuerdo, comienza a hablar — le dijo Twilight a Spike en cuanto regresaron a su hogar después de los funerales de la Gran Maestra.
Spike suspiró.
—Fue luego de un encuentro con una poni que vino a estudiar leyendas y mitos a Ponyville, resultó que al final sólo buscaba información sobre los no-muertos.
—La Gran Maestra — murmuró Twilight.
Spike asintió ligeramente recordando su primer encuentro con East Wind-
—Fue al Palacio antiguo de Celestia y Luna, quiso aprender más antes que yo pudiera advertirle qué se ocultaba ahí, la seguí. Tuvimos un encuentro con Night Terror y él simplemente me dijo algo que cambió mi vida: ser inútil es un pecado.
La alicornio morada lo miró preocupada.
—¿Qué? ¿Entonces todo esto fue porque te sentías inútil?
—Night Terror se vio incapaz de proteger a sus amigas, por eso se convirtió en lo que es… como una penitencia a sí mismo por su inutilidad. A mí no me pasaría lo mismo, yo las protegeré a como dé lugar… y si eso significa que debo aprender magia entonces eso haré.
Twilight lo abrazó.
—Spike, tu trabajo no es preocuparte por mí.
—Tal vez no pero lo hago de todos modos Twi, ustedes lo significan todo para mí; bueno, mis seres queridos en general. Por eso no pude quedarme de garras cruzadas a pesar que tanto ustedes como la Gran Maestra no querían que interviniera en su combate. Ella significó mucho para mí y bueno, tenía que ayudarla. De todos modos no sirvió de mucho.
Twilight lo abrazó.
—Spike, no te menosprecies. Gracias a ti pudimos mantener a raya a Night Terror, de no ser por eso, tal vez no hubiéramos podido sellar a las Undeads de una vez y para siempre.
Spike levantó una ceja.
—¿Para siempre dices? No las subestimes Twi, sabemos perfectamente que esas cosas no han sido vencidas. Ganamos tiempo, pero nada más.
Twilight suspiró.
—Sí, eso me temo… pero de todos modos lograste que la causa prevaleciera por encima de todo y… y bueno, hiciste a mi hermano inmortal.
Spike sonrió.
—Sí, eso hice.
Los dos no dijeron nada por un tiempo, pero entonces Twilight pensó en algo:
—¿Tú les diste el hechizo del alicornio, verdad?
Spike sonrió.
—Sí, ¿cómo adivinaste?
—Tenías la posición perfecta para hacerlo viviendo con la Princesa Celestia, pero bueno. ¿Por qué lo hiciste? ¿Por ir y enseñar a todos?
No sonaba molesta, más bien reflexiva; y Spike se encogió de hombros.
—¿Por qué lo hice? No, no exactamente por ir y enseñar a todos. Lo hice porque las Undeads nos dejaron lo que se dice entre la espada y la pared. Cualquier oportunidad contra ellas, por mínima que fuera… tenía que dárnosla. Por eso lo hice, para poder luchar hasta el final.
Twilight sonrió.
—¿Y qué harás ahora con semejante saber entre tus garras?
—¿Qué? Lo que hacemos mejor los Caballeros del Silencio: ir y enseñar a todos.
Entonces la alicornio morada lo encaró, pero con una sonrisa.
—¿En ese caso, te molestaría enseñarme a mí? Celestia dice que no estoy lista y todo… pero este conocimiento es algo que tengo que tener… ¿me ayudarías Spike?
El dragón sonrió confiadamente y asintió.
—Por supuesto, si quieres aprender cualquier cosa, ¡entonces yo soy tu maestro!
—¡Genial! ¿Cuándo empezamos?
—Mañana por favor, hoy ha sido un día emocionalmente agotador.
Twilight asintió, claro, no era fácil despedirse de su Gran Maestra así como así. Entonces Spike acarició el espejo que llevaba al otro mundo y le sonrió.
—También les confié otro hechizo, uno que tú descubriste. El secreto para viajar a Canterlot Hight.
Twilight parpadeó sorprendida.
—¿En serio? ¿Y eso qué significa?
Spike le dedicó la más radiante de las sonrisas.
—No le digas a nadie Twi, pero la Gran Maestra sigue con vida.
FIN
Bueno señores, este fic ha llegado a su final; salvo por dos pequeños epílogos que añadiré, espero les gusten y por supuesto también este capítulo. Sin más no me queda más que despedirme con el clásico:
Chao; nos leemos!
