«¿ENAMORADO?» CerezOo-chan Li

«DDR» Card Captor Sakura [Sus adorables personajes NO me pertenecen a mí, sino a CLAMP]

«N/A¹» La historia es de mi autoría… Disfruten de la lectura…

«IMPORTANTE:

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¡No seas indiferente con lo que lees!»


― El comienzo de la Venganza ―


Los que albergan pensamientos de odio, celos, venganza y malicia

son verdaderamente personas muy peligrosas.

~Frase de Swami Sivananda~


El sonido del avión aterrizar sonó fuerte y claro, varios minutos pasaron hasta que aquel individuo bajo lentamente para luego pasar por la azafata quien le extendía su maleta con sus pertenencias, sus rizos rubios se mecían al compás de sus pasos, con seguridad y sin perder más tiempo saco un papelito donde estaba escrito la dirección de su hermano «cara estirada», una sonrisa ladina se formó en su rostro al recordar que ya llevaban varios años sin verse, saliendo del aeropuerto paro un taxi le dio la dirección y sin más emprendió el recorrido, horas después bajo del taxi después de pagar, camino hasta la entrada de aquel edificio, subió al elevador hasta el piso #21, caminando hasta la última puerta.

Dejando a un lado su valija respiro hondo y toco el timbre, escucho como unos pasos firmes y lentos que se acercaban, su nerviosismo aumento un poco pero aquella sonrisa no había desaparecido aparte de los nervios, también estaba contento de estar allí, el sonido de la puerta abrirse lo sobresalto al instante sus ojos dorados se toparon con aquellos celestes tan diferentes a los suyos.

― Así que al fin has venido a Japón ―La voz fría de su hermano le erizo la piel mientras lo veía a los ojos aunque no sonara sarcástico ni mucho menos una llamada de atención algo en su interior le decía que su hermano podía ver a través de él, no por algo convivieron la mayoría de vida juntos.

― ¡Wow! Gracias por la bienvenida ―Queriendo disminuir sus nervios respondió, sabía que no iba a ser fácil que «cara estirada» lo recibiera con cariño y no es que fuera así distante sino que a su hermanito le costaba ser más extrovertido como él―. Vamos Hermanito no seas tan frío conmigo, me rompes el corazón ―Con dramatismo hablo el rubio sin antes anchar su sonrisa―, por lo menos ¿puedes dejarme pasar?

― No ―contesto automáticamente el ojiceleste que al instante le cerró la puerta, el sonido fue ensordecedor pero aun así no borro su sonrisa.

― ¡Oh! Por favor Hermanito no seas cruel, no tengo a donde ir. ―Lastimero se escuchó al otro lado de la puerta, sabía sus puntos débiles y eso era el 'as' que tenía bajo las mangas.

Ambos eran hermanos con diferencias de meses y de madres, muy opuestos ya que Kerberos era rubio, de tez trigueña claro, ojos color dorados soñadores, algo iluso, amante a todos los postres habidos y por haber siendo el más elocuente y extrovertido de los dos, quien era todo un fotógrafo profesional, reconocido tanto por su trabajo como por su apellido ambos eran hijos del gran empresario «Clow» petrolero multimillonario de raíces griegas.

― Espero que tus intenciones no sean el volver a acosar a Tomoyo ―Por un rabillo de la puerta hablo directo y sin rodeos Yue dándole una advertencia que no pasó desapercibido para el rubio―. Suficiente ha tenido con tus caprichos.

― Sabes que me gusta ―Con un brillo especial en los ojos respondió sin una pizca de duda mientras seguía ahí parado todo despreocupado.

― A eso le llamo Obsesión Kerberos ―estas últimas dos palabras le puso mayor énfasis su interlocutor, haciendo que se le erizara todo el cuerpo al rubio este por su parte sonrió nervioso.

― Siempre que me llamas por mi nombre me siento extraño Hermanito ―Desviando la amenaza contesto más jovial, podía entender perfectamente pero ¡Vamos! Él era así despreocupado, sin intenciones de ser un «cara estirada» como su hermano.

― Que tengas un buen regreso a casa ―Sacándolo de sus pensamientos Yue cerró la puerta mientras se escuchaba como se alejaba de la puerta.

Un suspiro sonoro se escuchó por todo el lugar, sabía que su hermano no lo perdonaría tan fácilmente pero lo hecho, hecho estaba, había madurado ¡algo! Pero era bastante en comparación a los años atrás, como niño regañado se recostó en la pared cerca de la puerta deslizándose hasta quedar sentado en el suelo, esperando y esperando… Era cierto no tenía a donde ir, sabía hablar el japonés pero solo a lugares turísticos había venido y no sabía más, pasaron varios minutos o quizás horas hasta que escucho nuevamente como se abría la puerta sus ojos brillaron de entusiasmo y como si fuese un resorte se levantó rápidamente.

― Pasa ―Fue lo único que escucho, por su parte agarro su única maleta y camino detrás de él ―, cierra la puerta ―Haciendo lo que su hermano «cara dura», le decía obedeció mientras a su vista aprecia el panorama de aquel apartamento, con colores neutros, bien ordenado un claro reflejo de la personalidad de su ocupante.

― Por el momento observare que harás ―Yue hiso un ademán invitándolo a sentarse mientras él hacia lo mismo―, si algo llega a suceder fuera de todo límite… ―Lo observo a los ojos amenazadoramente― irás directo al aeropuerto y te marcharas entendido.

― No sé a lo que te refieres ―Como siempre kerberos hacía oídos sordos, cuando algo le convenía ¡Vamos que él había madurado! Pero claro una vez fallas, todo mundo ya desconfía ¡Puff!

Kerberos Clow tenía una personalidad bastante peculiar, cuando algo le gustaba nunca recibía una respuesta negativa, todo absolutamente todo lo que deseara lo obtenía, ahora el rubio estaba encaprichado por la pelinegra. En toda su vida obtuvo lo que quiso y vaya que llego a darse en la pared cuando ella lo rechazo rotundamente, lo que había empezado como una alianza estratégica para la empresa de la madre de Tomoyo paso de ser un simple cortejo a una necesidad porque ella lo aceptara, siendo la primera vez que no obtenía algo, cosa que en lugar de detenerlo dio un incentivo para poder lograr conquistar a aquella muñequita de porcelana.

Desde que la vio por primera vez en fotografías había quedado prendado de aquella belleza esos ojos amatistas que destacaban no solo por el inusual color sino por lo que transmitía: la astucia suspicacia, la elegancia y aquella sonrisa fueron lo suficiente para que Kerberos cayera en lo que muchos llaman 'primer amor'… Cuando al fin la conoció lo supo… quería a esa muñeca de porcelana, la quería para él, costara lo que costara por que sin duda alguna ella era la ideal para él o eso es lo que él quería creer.

¡Que pequeño era el mundo! Ahora que lo analizaba con más determinación siempre estuvo cerca de ella aunque nunca la había visto o escuchado su nombre pero siendo un fotógrafo profesional en uno de sus tantos pedidos la mamá de su ahora 'conquista' o sea Sonomi Daidouji lo contacto tanto para fotografiar los nuevos juguetes como nuevas mercaderías que pronto saldrían a la luz, siendo todo serio con su trabajo solo hablo de eso 'trabajo' y nada más, ella siempre estuvo ahí junto con su hermano, siempre supo de ella aunque no con tanta amplitud como lo quisiese.

― Ya es tarde, no transnoches de acuerdo ―Se despidió Yue, luego de sermonearlo durante varias horas, cosa que lo había incomodado.

― Buenas noches hermanito y gracias ―Con total sinceridad agradeció por su parte Yue no le dio importancia o eso es lo que creyó.

― Tú cuarto será el de huéspedes, está al lado derecho de la cocina ―Sin más siguió su camino a su cuarto―, y ¡por favor no ronques tanto!

― ¡Yo no ronco! ―sentenció el rubio―, solo es aire contenido en mis pulmones ―.Termino de decir ocasionando una sonrisa ladina en el rostro impecable de Yue.


Había pasado ya varios días desde el modelaje de la castaña y como siempre Shaoran debía de dar un reporte completo de todo lo que había sucedido por ello esa mañana a primera hora ya estaba en una reunión importante…

― Luego de presentar oficialmente a nuestra modelo ―Pauso un rato viendo la cara de todos los accionistas sintiéndose orgulloso de decir aquello en voz alta―, hemos recibido gran cantidad de demanda de nuestros productos a la venta ―todos sonrieron con satisfacción.

― Así que esta reunión es para darles a informar nuestros avances y sobre todo demostrarles que nuestro arriesgado pero muy bien planeado marketing lo logró…

Fueron un par de horas que estuvo explicando detalladamente acerca del progreso, saliendo de la sala de juntas aflojo un poco la corbata mientras revolvía sus cabellos castaños, saco su celular viendo que tenía varias llamadas perdidas de Meiling, un suspiro sonoro salió de su boca mientras fruncía el ceño.

― Señor Li, la señorita Kinomoto está esperando en su oficina ―Como por arte de magia el ceño que estaba cada vez más palpable desapareció al escuchar aquel nombre y regalo una sonrisa un tanto inesperada que dejaría a cualquier chica embobada.

Antes de entrar se arregló bien mientras su cuerpo se sentía inusualmente extraño el saber que ella lo estaba esperando haciendo que su corazón empezara a revolotear como queriendo llamar la atención o pidiendo ser escuchado, tosió más por querer oprimir todo lo que ¿sentía? O quizás todos aquellos síntomas que eran más palpables eran debido al estrés producto del trabajo ¡sí! Eso de ser, más conforme con su lógica, abrió la puerta y lo primero que sus ámbares vieron fue…

― Meiling ―Con decepción pronuncio aquello, para luego molestarse por tan vil mentira.

― Xiao ―Ronroneo cuando volteo a verle―, quería venir a disculparme… ―Con ojos de corderito degollado siguió hablando.

Por su parte Shaoran rechazó aquel abrazo que la pelinegra quería darle para luego sentarse en su escritorio al igual que ella quien no mostro ninguna molestia al contrario actuó de forma tan natural que sin previo aviso se recostó en el escritorio dando una buena vista de aquel escote de su blusa.

Shaoran la vio con ojos neutros aburrido ¿Cómo fue que le llego a gustar ella? Era cierto era bellísima, ojos grandes y de un color rubí tan diferentes e inusuales, «Aunque no tan hermosos como los de mi pequeña Sakura» pensó; aquellos labios bien pintados de un color rojo pasión que de una forma llamaban la atención ya no eran bellos para él ni que decir ese cabello largo, liso y negro tan repetitivo ahora le parecía tan común en comparación con la castaña quien era toda una belleza natural muy opuesto a lo que ante sus ojos había… ¡Un momento! Porque jodidos tenía que comparar la pequeña inocente Sakura con una mujer vivida como Meiling ¡Qué estupidez!, y antes de querer responderse y reprimirse a sí mismo el porqué, escuchó.

― Todavía podemos vernos de vez en cuando… cierto…―Con susurró hablo, al ver como él la estaba viendo creyó que volvía a caer en sus manos o eso es lo que concluyó.

― ¿Qué es lo que has dicho? ―Atónito hablo por primera vez desde que entro a su oficina, lo cierto era que él no la estaba viendo a ella simplemente a su mente venía una y otra vez aquellos cabellos castaños que ahora le parecían más hermosos, al igual que esa mirada verdosa tan puros, tan atrayentes y aunque quería omitir todo aquello siempre más de algo le recordaba a ella, a su pequeña, a la niña de ojos verdes.

― Te gusto, lo sé ―Con seguridad habló―, me gustas y quiero que sigamos viéndonos, aún no te pido compromiso ni nada porque sé que con el tiempo querrás que yo sea parte de tú vida ―Sonrío con soberbia, si antes no había funcionado ser algo sumisa ahora tendría que dar rienda a su verdadera naturaleza.

― ¿Me gustas? ―Como si le hubiesen salido dos cabezas la vio con suma molestia ― ¡Ja! ―momentos después rió, una sonrisa sarcástica y con malicia salió de su boca―, En primer lugar desde el comienzo te lo dije ―sentenció.

― Es por eso que te estoy dando esta opción ―Sin quitar esa sonrisa soberbia contraataco no esperaba aquella reacción―. Crees que cualquier chica haría esto ―Lo vio directo a los ojos.

― No tengo nada que pensar ―Ensancho aún más su sonrisa sarcástica.

Por su parte ella se enfadó cosa que no demostró, levantándose rápidamente viéndolo ahora seriamente y sin querer sentirse derrotada camino lentamente hacia la puerta sintiendo como aquel 'estúpido' porque sí era el más idiota como podía rechazarla a ella ¡quien era la más bella!

― Piénsalo ―Y antes que esperar cualquier respuesta cerró la puerta tras de ella.

―¡Qué demonios! ―Grito sabiendo que ella lo escucharía―. Joder… Esta mujer me hará perder la paciencia.

Con que descaro podía decir aquello, para él el «Compromiso» era una palabra Tabú, algo que jamás en su vocabulario tendría que estar ni decirse delante de él, farfullo miles de cosas antes de pararse ¿En qué mundo vivía esa mujer? ¿Acaso era una desquiciada? ¡Por un Demonio! Como llego a ese punto de ofrecérsele y pensar que él caería a ella ¡Ja!, ella era solo una más y hasta ahí… Nada de nada él mismo se lo había dicho, ambos estaban de acuerdo. ¿Por qué jodidos viene y dice cosas así? Lo de él y ella era solo eso ¡sexo y ya!

― Veo que algo no salió bien ―La voz grave de Eriol lo saco que sus pensamientos―. O quizás me equivoco ―Con astucia lo vio.

― ¡Cállate! No estoy de humor, acaso no tocas antes de entrar.

― ¡Que carácter!, creo que la visita de tú Meiling no fue del todo bien, además toque varias veces y no contestaste.

― Porque jodidos las mujeres lo tienen que complicar todo, No entienden un «NO» por respuesta ―Más para él que para el pelinegro había dicho ignorando lo que último.

― Muchas veces uno mismo provoca su infierno ―Desde la última vez que había ido a dejar a la castaña algo en su interior se alarmó cosa que no lo tenía del todo bien y aunque lo había dicho para molestar al castaño detrás de aquella afirmación había algo personal―. Por cierto debemos de contratar a un nuevo fotógrafo ―Cambio radicalmente el tema tanto para omitir ciertas pensamientos que desde hace días venían a su mente.

― ¿Qué pasa con Fujimoto?

― Ha tenido un accidente en la mano y tendrá que guardar reposo mínimo un mes.

― ¿Ya tienes a alguien en la lista? ―Pregunto aunque ya sabía que respuesta iba a tener.

― Claro ―Con autosuficiencia hablo―, a eso venia ―Kerberos Clow, según mis contactos es el fotógrafo más cotizado y acepto el contrato, en lo personal no lo conozco pero según las investigaciones es muy profesional además que ganaríamos más fama por tenerlo como fotógrafo. ―Porque jodidos ese nombre era popular acaso las personas nombraban a sus hijos con nombres griegos o ¿qué?, otra vez a su mente venían pensamientos que no tendrían ningún asunto para él.

― Llámalo, quiero verlo personalmente ―A pesar de tener esas jodidas ganas de ir arrastrar literalmente a Meiling no podía, así que sin más

― Ya lo sabía así que ―Vio su reloj― vendrá dentro de unos minutos, he hecho una cita para hoy con él, no tardara en venir―. Y así podría el pelinegro confirmar algo que sosprechaba.


Salió de la oficina con el poco orgullo que le quedaba, estaba furiosa no había salido nada como según lo había planeado además ya había hecho algo con Yukito para que le ayudara pero su sexto sentido de mujer le decía que ese chico iluso no ayudaría como ella quería, camino sensualmente hasta llegar al elevador, perdida en sus pensamientos el sonido del elevador avisando que había llegado al primer nivel la saco de sus pensamientos, camino sensualmente hasta llegar a la recepción, en su cartera saco las llaves del auto pero un pequeño adorno en forma de perlas de rubí cayó al suelo y antes de recogerlo vio una mano recogerlo.

― ¡Qué bello rubí! ―Escucho la voz masculina con una alegría insual.

― Gracias ―Lo recibió de esa mano cuando sus ojos rubí se toparon con unos dorados, cabello rubio con fracciones varoniles, ante ella era un chico muy apuesto con su cabello rubio y esos rizos que lo hacían más llamativo.

― De nada bella dama ―Con galantería contesto al ver aquellas piernas bien torneadas sin duda en Japón habían bellezas inusuales.

― Que galante ―Como siempre sin perder el tiempo contesto, al observar aquel traje de marca algo sencillo pero de buena calidad, sin duda era un buen prospecto para ella.

― Kerberos ―Se presentó.

― Meiling ―Sin perder tiempo empezó a seducirlo―, puedes llamarme Mei ―le guiño un ojo.

― Un placer Mei.

― El placer es mío ―Mostrándole su más y seductora sonrisa de su repertorio.

Al instante de esa presentación por la entrada principal iba entrando una chica de cabellera Negra y sin más aquellos ojos dorados que habían sido por un instante hechizados vieron a la dirección de la nueva chica y como si de un imán se atrajeran se despidió rápidamente dejando a un lado a Meiling para dirigirse hacia la chica. Por otro su parte la Pelinegra le brillaron los ojos de enojo, por segunda vez en el día alguien la ignoraba su manos se empuñaron hasta que su cartera de marca se arrugo, levanto la cara con orgullo mientras paso a un lado de la pareja.

― ¡Tomoyo! ―Extendió los brazos caminando más rápidamente.

― Ker… kerberos ―susurró la amatista con los ojos bien abiertos cosa inusual en ella, sin saber que desde ese día empezarían a ser más movidos sus días en la empresa…


«Continuara»


N/A²:

Hola mis queridas lectoras *0* al fin reportándome desde hace siglos (¿) Habrá alguien por ahì 0.)9!

Nuestro Shaoran es un tanto complicado como había dicho mi melli xD ja ja ja!

Meiling sin duda cada vez esta más desesperada espero que desista pero como veo sigue e insiste D: DX ja ja ja ja

¿Qué les ha parecido?

Esta actua también va como un pequeño regalo para una amiga mìa que hoy cumpleaños Así que Modori Tora ¡Feliz Cumpleaños! XDDD

Nos leemos a la próxima! :D